domingo, 14 de julio de 2019

BIOGRAFÍA DEL PARQUE ALMAGRO DE SANTIAGO

El Parque Almagro a inicios de los ochenta, en fotografía de Luis Padilla. Se observa la fuente de aguas con el pedestal antiguo del busto homenaje a Luis Emilio Recabarren, y al fondo la Iglesia de los Sacramentinos. Fuente imagen: Enterreno.com.
Coordenadas: 33°27'06.1"S 70°39'05.6"W
En el Parque Almagro de la capital chilena, conviven las bondades de un pulmón verde en medio de uno de sus barrios más históricos, con las postales perfectas de aquella deslumbrante cordillera como telón de fondo para las cúpulas de la Parroquia de los Sacramentinos, en los barrios de calle San Diego y Santa Isabel.
Mi época de estudios estuvo vinculada a este parque: primero, como alumno del Liceo Manuel Barros Borgoño, con constantes idas hacia el centro de la capital por estas cuadras. Luego, como alumno de la Facultad de Ciencias Políticas y Administrativas de la Universidad Central, por un par de años más. Recuerdo tiempos previos, de hecho, cuando los trabajos de apertura de estas cuadras, para ampliar el parque, habían dejado aquellos barrios convertidos en un desolador campo de escombros, como luciría una ciudad bombardeada de la Segunda Guerra Mundial.
Todavía a fines de los años ochenta y cuando el parque ya estaba entregado a la ciudadanía, se seguían realizando modificaciones agresivas en las cuadras adyacentes, con grandes demoliciones y aparición de fachadas fantasmas, hoy ocupadas por nuevos edificios residenciales, comerciales y especialmente universitarios.
Desde el siglo XVII y por mucho tiempo más, la explanada entre los terrenos periféricos de Santiago en donde ahora está el parque, era empleada por los viajeros de antaño procedentes de la ruta Sur, para las paradas de descanso antes de entrar en la ciudad. Todavía en la mitad del siglo XIX, sin embargo, aquellos terrenos no eran más campos marginales, cuanto mucho utilizados para explotación agrícola y como potreros. Lo que corresponde a la calle San Diego, no se extendía más de 5 ó 6 cuadras desde la Cañada o Alameda de las Delicias hacia el Sur, hacia los años de la organización republicana.

miércoles, 10 de julio de 2019

CAPILLA DE SERÓN: UNA IGLESIA FANTASMA EN LA PROVINCIA DEL LIMARÍ

Coordenadas: 30°19'13.1"S 70°44'02.5"W
La Ruta D-595 de la Provincia del Limarí, en la Región de Coquimbo, conocida como la Longitudinal Los Andes - Vicuña, está llena de asombrosas sorpresas de aquellos territorios junto al Río Hurtado, en la comuna del mismo nombre y antes denominada Samo Alto, por donde antaño pasaba el desaparecido ferrocarril del que sólo quedan algunos rieles parcialmente desmantelados, túneles y recuerdos de los habitantes más antiguos.
Una iglesia en ruinas, o más bien el fantasma de un templo ubicado dos kilómetros al Norte del caserío de Serón, en una situación aislada respecto del área urbana, se ha convertido en símbolo de varios aspectos relativos a estas comarcas: de la historia de la localidad, de sus atracciones de turismo patrimonial, de la fe popular en la zona y del olvido mismo que ha ido afectando a estos territorios. Ubicada cerca del sector Las Perdices pasando la Hacienda Los Andes, sus ruinas permanecen aún en pie porfiadamente, junto al camino y de cara hacia la gran Hacienda de Serón.
Corresponde a la alguna vez llamada Capilla de Nuestra Señora del Carmen de Serón, construida en 1897 de acuerdo a la información publicada por la Municipalidad de Río Hurtado, aunque, de ser así, fue remodelando un edificio anterior que probablemente se remonte a mediados del siglo XIX o antes. De acuerdo a la circular de rutas patrimoniales "Valles transversales. Camino Longitudinal Los Andes - Vicuña" del Ministerio de Obras Públicas (MOP), el templo fue levantado para el culto del Presbítero Felipe Callejas, quien la donó al Obispado de La Serena en 1872.
Era ésta la capilla de la antigua hacienda, según se indica, dentro de cuyos límites se encontraba entonces. La actividad de la Hacienda de Serón, especialmente sus viñas pisqueras, había sido una de las razones que dieron origen al pueblo homónimo, en la proximidad del río.

lunes, 8 de julio de 2019

LA "DOS RÍOS" EN MONTE PATRIA: UNA MÁGICA CANTINA QUE QUIZÁ SE HALLE EN SUS ÚLTIMOS DÍAS

La fuente de soda "Dos Ríos" hacia 2012 (Fuente: Google Street View).
Coordenadas: 30°42'51.1"S 70°52'34.2"W
Tras nuestra experiencia con el eclipse total de Sol en Quebrada de Paihuano, la noche del día siguiente nos ha caído encima pasando por la comuna de Monte Patria, al interior de Ovalle en la Región de Coquimbo. Ya hemos decidido en qué lugar alojaremos: el camping de Isla San Rafael, en la ribera del Río Grande. Sin embargo, queremos comer algo y estirar las piernas tras un día completo en automóvil. La búsqueda nos conduce a un singular sitio.
Se aproximaba ya la hora del partido de fútbol de Copa América Brasil 2019, además, con el partido de semifinales entre Chile y Perú. Aunque desde hace años el balompié me motiva menos que buscarle pulgas a una mascota, creo interesante tratar de hallar un boliche con televisor, de esos con mesas cojas y sillas de mimbre que tanto encanto irradian en territorios semi-rurales del país, como éste. Fue, precisamente, lo que encontramos.
Devolviéndonos un poco y fijando una hora de regreso para nuestro alojo, llegamos al "Dos Ríos", local ubicado al lado de la carretera D-597 de Las Juntas, Monte Patria, en la Provincia del Limarí. Se presenta como fuente de soda, aunque es más bien una cantina, y todavía algo más, según nos enteraremos en unos minutos. Su patente comercial y autorización para expendios de alcoholes, en tanto, lo define como restaurante diurno y nocturno.
Se trata de un establecimiento vecino a la casa de los dueños y ésta, a su vez, adyacente a un expendio de comidas rápidas que también pertenece a la familia, construido hace pocos años. Aunque no está numerado, se lo encuentra fácilmente: transitando de Norte a Sur, el restaurante y bar aparece entre el caserío de los lados de la calzada, pasando Las Juntas y el puente Dos Ríos en la localidad del mismo nombre. A pesar de ser un lugar con cierta fama de libertino, como sabremos después, se ubica a sólo metros de la iglesia de este lugar, situado en la confluencia de los dos brazos del Río Grande con el del Río Rapel, lo que da nombre al sector de Dos Ríos.

sábado, 6 de julio de 2019

UN REPORTE GONZO DEL ECLIPSE 2019 DESDE EL VALLE DE ELQUI

Eclipse solar del 16 de abril de 1893, en fotografía captada en Atacama mostrando el cubrimiento total del Sol y la corona solar tomada por el Profesor John Martin Schaeberle, del Observatorio Lick. Fuente imagen: "Popular Science Monthly" volumen LX, de J. Makeen Cattell (noviembre de 1901 - abril de 1902).
Coordenadas: 30°02'13.3"S 70°27'19.9"W (Lugar de observación oficial en Paihuano) / 30°02'13.3"S 70°27'19.9"W (Lugar de nuestra observación)
A diferencia de la mancha tenue que vimos en los cielos chilenos quienes éramos niños habitando esta Tierra al paso del cometa Halley, hace 33 años, el sublime eclipse de este año 2019, con su epicentro de observación en el Norte Chico de Chile, resultaba un evento demasiado espectacular y conocido como para embaucarnos con propaganda y publicidad de los chupatintas, como en aquel año de 1986... Sabemos bien que las grandes experiencias se persiguen, pues sólo las profanas llegan solas.
Partí con mi tocayo Cris Meneses en esta nueva aventura de astroturismo. El destino en la Región de Coquimbo lo conocemos bastante, o al menos eso creíamos. Visitamos estas tierras desde nuestros primeros viajes veraniegos, en los años noventa. La última vez que estuvimos en alguna andanza parecida, aunque no aquí, fue con la Superluna de noviembre del año 2016, evento astronómico del que también publiqué un reporte acá, tanto o más gonzo que éste.
No pudo ser más feliz la coincidencia que permiten estos órdenes astrales, al asignarle al Valle de Elqui algunas de las ubicaciones de privilegio para admirar y dejarse hipnotizar por el fenómeno. Aquellas comarcas del Norte Verde de Chile, además de la fama mística y espiritual, de su calidad como cuna de la poetisa Gabriela Mistral, de su valor arqueológico (vinculado fundamentalmente a la cultura diaguita y relacionadas) y de su atracción "natural" como territorio pisquero, se ha esforzado por atraer a los interesados en el turismo astronómico con muy buenos resultados.
Todo estaba ya en modo eclipse a nuestra llegada, por lo tanto: las plazas, los afiches de las vidrieras, la señalización, los carteles del comercio, la decoración de escaparates, etc. Sólo en los períodos del Desierto Florido o las Fiestas Patrias puede verse una identidad estacional tan reforzada en toda la zona. Además, muchas bodegas de vino, pisco o cerveza aprovecharon de sacar sus propios productos "conmemorativos" del eclipse dentro del territorio, por la misma razón.