martes, 16 de enero de 2018

SOBERBIO, CAMBIANTE Y "ERRANTE": EL MONUMENTO DE LORD COCHRANE EN VALPARAÍSO

La estatua en su primera ubicación (Plaza Sotomayor), hacia 1880-1890.
Coordenadas: 33° 2'38.89"S 71°37'20.74"W
La deuda chilena con el insigne marino británico Lord Thomas Cochrane (1775-1860), extensible a las cuentas de Independencia contraídas por Argentina y Perú, además, probablemente jamás quedará bien saldada, ni siquiera con este gran monumento de majestuosidad neoclásica y semejantes dimensiones en Valparaíso. Como suele suceder con los héroes reales y sus estatuas, el recuerdo y la gratitud se van diluyendo en las mismas generaciones que viven de su legado; oscureciéndose en el conocimiento de quienes más se alejan de su tiempo.
Lord Cochrane, X Conde de Dundonald y Marqués de Maranhãono, en los hechos fue quien destruyó los bastiones realistas luego de su expedición a Valdivia, quedando el enemigo reducido sólo a los fuertes de Chiloé hasta la definitiva incursión de Ramón Freire en la isla. También fue Cochrane quien posibilitó la ocupación de Lima con sus acciones militares, así como la salida de las fuerzas leales al Rey desde la capital peruana, enfrentando los dislates y postergaciones inexplicables del General José de San Martín. El general argentino, pues, lisonjeaba su autoestima con el delirante propósito de erigirse como protector vitalicio del ex Virreinato, ante la manifiesta molestia de Cochrane como expresara éste en sus famosas memorias, por lo que la ruptura entre ambos en plena campaña, pudo ser lo que relegó a una dimensión un tanto secundaria la fundamental labor del almirante británico en la Independencia de América.
A pesar de todo, la Armada de Chile ha mantenido especial cuidado en rendir tributo a la memoria de Lord Cochrane, por su importantísimo aporte e impulso fundacional a la institución naval, así como su recuerdo se nos aparece en calles de ciudades chilenas, en el lago y la localidad que llevan su apellido en Aysén, y monumentos como éste, que es uno de los más característicos y dignos de postales de Valparaíso. El puerto principal -debe reconocerse- no olvida a Cochrane, ni el apoteósico recibimiento que le hiciera a Cochrane al regresar hasta él en junio de 1822.
Fue durante la Intendencia de don Francisco Echaurren García-Huidobro (1824-1909), ex Ministro de Guerra y Marina del Presidente José Joaquín Pérez, que Valparaíso quiso concretar la construcción de un monumento propio para Lord Cochrane, inicialmente pensado y concebido como una estatua de bronce reproduciendo la figura del ilustre marino. Iniciado en 1870, además, el período de la Intendencia de Echaurren fue considerado uno de los mejores de su época, por sus capacidades de organización pública, por sus varias obras y los atributos filantrópicos que se le reconocían.

lunes, 8 de enero de 2018

LA HISTORIA DE CANOPUS, EL PERRO VIGÍA DE LA "CHACABUCO"

Canopus, en imagen tomada de archivos de Canal Mega.
La costumbre internacional de adoptar perros en ciertos navíos y hacerlos parte de la tripulación, patrimonio muy atesorado de las tradiciones entre marinos, marineros y mercantes, tiene larga data ya practicándose también en nuestro país, especialmente en el caso de buques tipo patrulleros y barcazas, además de los perros de algunos muelles que se ven ayudando a los amarradores, como uno muy popular entre los trabajadores portuarios de Arica, llamado Maniobra.
Investigadores como Raúl Olmedo, en su artículo "Sobre perros" de 2014 (publicado en el sitio web "La Guerra del Pacífico 1879-1884"), informan que el mismísimo Lord Thomas Cochrane llevó a un perro de espeso pelaje rojizo en su zarpe hacia Perú, y que el Almirante William Simpson iba con una perrita de nombre Pearl. Los perros estuvieron presentes, pues, en los viajes marítimos de la Guerra contra la Confederación, la Guerra del Pacífico y muy probablemente también en operaciones navales de la Guerra Civil de 1891.
Célebres dentro de esta misma práctica, ya en tiempos posteriores, fueron perros como Escoben, adoptado por la tripulación del gigantesco acorazado "Almirante Latorre"; el blanco y peludo Drake, en el "Lientur"; Molo en la "O'Higgins"; el ensortijado Mota, en la "Yelcho"; la hermosa Vulca en la patrullera "Alacalufe"; Lock, del "Corneta Cabrales" y muchos otros que de seguro se recuerdan dentro de la institución naval, los que llevaron nombres como Brecknock, Táctico, Yelcho, Jack, Iquique, Angamos, Papudo y Estopín.
Se sabe también que algunos perros fueron utilizados como sustitutos a los radares de tierra durante los años de irritaciones y posterior crisis por la cuestión del Canal de Beagle, a partir de los años cincuenta, como lo hace notar el Capitán de Navío Hugo Alsina en un artículo suyo de la "Revista de Marina" en 1998, de modo que sus presencias en aquella rama armada no se restringían sólo a lo estrictamente emocional, sino ocasionalmente a razones utilitarias bastante precisas.

domingo, 7 de enero de 2018

PARROQUIA DE LA VIRGEN DEL GUADALUPE DE MONTE MARIO: UNA SABROSA ENSALADITA CULTURAL ENTRE EL INMENSO BARQUETE HISTÓRICO DE ROMA

Papa Juan Pablo II, en la Parroquia. Imagen exhibida en el mismo templo. Corresponde a la visita del pontífice del 24 de abril de 1983.
Coordenadas: 41°56'37.47"N 12°25'26.35"E
La exhuberancia cultural y patrimonial de Roma llega a marear... Agobia: si no hay vida suficientemente larga para conocerlo todo en esta urbe, menos se conseguirá con una visita, por prolongada que sea. Cada lugar, cada plaza, cada edificio histórico, cada museo es un bombardeo de información, arte y admiración que revienta los cargadores de las cámaras fotográficas y obligan al turista realmente interesado a tomar apuntes hasta en las servilletas.
Los templos destacan de forma casi abrumadora: cuatro o cinco por manzana, desde algunos de origen paleocristiano hasta otros de más reciente factura neoclásica. Al entrar a ellos, uno queda simplemente en shock: arte, retablos, esculturas, arquitectura, cuadros, frescos, estilos, texturas de roca, reliquias históricas, reliquias de hombres santos, criptas, orfebrería, frisos, etc... Parece que uno caerá en convulsiones en el esfuerzo de conocer completa cada iglesia romana, al menos quien realmente valora el patrimonio histórico y cultural en su plenitud, como sucede en la Ciudad Eterna.
Sin embargo, en medio de tal avalancha de historia romana, hay lugares que son un verdadero "descansito" en la intensidad, sin dejar de ser patrimonio y cultura para la capital italiana y sus visitantes. Son interesantes y calmos, valiosos pero poco destacados en medio de tanta energía de atracción turística.
La ciudad tiene muchos de estos rincones en donde no se deja de aprender de ella y conocer su semblanza. Destacaré en esta categoría a la Parroquia de Nuestra Señora del Guadalupe en Monte Mario (Parrochia Nostra Signora di Guadalupe a Monte Mario), por ser una locación que conecta a Roma también con las tradiciones religiosas del Nuevo Mundo, con la Santa Patrona de México en este caso, en un templito de factura reciente pero también cargado de su propia e interesante historia.

viernes, 5 de enero de 2018

HÚNGAROS EN LA CAPITAL CHILENA: LA PLAZA SAN ESTEBAN Y UN MONUMENTO AL LEVANTAMIENTO DE 1956

Coordenadas:  33°26'46.67"S 70°37'50.34"W
En la prolongación verde del Parque Balmaceda de Santiago, está la Plaza o Parque San Esteban, llamado también Esteban I o Rey Esteban. Ocupa el bandejón de ancha avenida General Bustamante, entre el parque grande del mismo nombre y las cuadras situadas en el sector de calles hacia el Sur, hacia los deslindes entre las comunas de Ñuñoa y Providencia.
En esta área verde con arboledas, palmeras, juegos y senderos, justo enfrente de la calle Santa Victoria y del Liceo Arturo Alessandri Palma -a pocos metros de la Estación Metro Santa Isabel-, existe un singular monumento cuyas líneas estilísticas, si bien resultan sencillas, son extrañas e inusuales a lo que puede hallarse más regularmente en la capital de Chile, ya que evocan a rasgos artísticos y culturales de pueblo muy distante del nuestro, pero que quedó más cercano en este mismo lugar.
El conjunto corresponde al Monumento al denominado Alzamiento de Budapest o Levantamiento del Pueblo Húngaro de 1956, célebre episodio de la historia de la Guerra Fría que, en cierta forma -como sucedió antes con el Octubre Polaco y como sucedería después con las aplastadas reformas de la Primavera de Praga-, anticiparon por muchos años el mal destino que esperaba al bloque soviético de Europa, que acabaría derrumbándose a inicios de los noventa.
El monumento fue levantado allí por la Ilustre Municipalidad de Santiago y la Colectividad Húngara Residente en Chile, con algunos de sus integrantes exiliados de la dictadura de la República Popular de Hungría, en esos años. Esto se hizo en 1976, cuando se cumplían 20 años desde el aludido levantamiento húngaro. Y por supuesto, la conmemoración que involucró este monumento tenía mucho que ver con el clima político que se vivía tanto en Chile y como en el mundo, en el contexto de la división planetaria entre los dos bloques.

viernes, 29 de diciembre de 2017

80 AÑOS DE PASIÓN Y GLORIA DEL TEATRO CAUPOLICÁN

Presentación del Circo de las Águilas Humanas en el Teatro Caupolicán, a principios de los años cincuenta (temporada 1951-1952). Fuente imagen: colección fotográfica del teatro.
Coordenadas: 33°27'22.38"S 70°38'57.27"W
La cuadra de San Diego 852 de la  ciudad de Santiago, entre Coquimbo y Copiapó, está dominada por la fachada y las caras visibles del polígono del Teatro Caupolicán, el más importante de los anfiteatros de esta calle y alguna vez de Chile entero. Más o menos desde los años treinta hasta los setenta, fue el epicentro de la actividad de espectáculos y bohemia de candilejas nacionales.
Aunque hoy se ve sólido y consolidado, deberíamos decir que otra vez, pocos recuerdan ya o se detienen a pensar en las ocasiones en que el Caupolicán estuvo al borde de ser aplastado por el tiempo demolido, pasando por períodos en que realmente pareció que su destino era irreversible. Su doble Némesis ha sido, en todos los casos, el paso implacable del tiempo y también la desidia humana.
Sin embargo, el aparentemente implacable desastre proyectando su sombra sobre el edificio, pudo ser conjurado en cada oportunidad, gracias a manos particulares que apostaron a su salvación. Poca gratitud se expresa por esas iniciativas, en nuestra época.
El teatro fue construido a partir de 1935-1936, por encargo de la Caja de Empleados Públicos y Periodistas (Caja de EE.PP y PP), que financiaron también la obra. La arquitectura quedó encargada a Alberto Cruz Eyzaguirre, el mismo autor de los planos de la fábrica Machasa, quien trabajaba con su hermano Carlos en otros importantes proyectos. Se recordará, también, que Carlos tuvo participación en la construcción del Hotel Carrera y del Teatro Oriente.
La obra se entregó el 21 de agosto de 1937, con presencia del Presidente Arturo Alessandri Palma en el acto inagural, siendo elogiado de inmediato por la prensa y por los críticos, que lo definieron con ufanía como uno de los mejores de Sudamérica y de entre los del mundo entero, por los altos estándares con que cumplía en aquellos años. Este 2017 que se extingue, entonces, el tan elogiado teatro de entonces ya cumplió 80 años de existencia.

martes, 26 de diciembre de 2017

VISITA A LA CAPILLA DEL COLEGIO MARÍA AUXILIADORA DE SANTIAGO

Fuente imagen: Mapio.net.
Coordenadas: 33°27'32.22"S 70°38'39.36"W
La Capilla de María Auxiliadora es uno de los edificios más característicos de la avenida Manuel Antonio Matta, en Santiago. Ubicada a un costado del liceo del mismo nombre, entre calles San Francisco y Santa Rosa, cuadra Sur de la avenida, destaca por su fachada neoclásica con toques neorrenacentistas, señalando su lugar como uno importante en la historia de la Congregación Salesiana en Chile.
Tuve cerca este edificio muchas veces en diferentes períodos de mi vida... Pero, curiosamente, recién en este período de mi existencia me animé a entrar al mismo, al encontrarlo casualmente abierto un día de julio de este año 2017 que ya se extingue, cuando tomé estas fotografías.
Es preciso remontarse a la historia del Colegio María Auxiliadora para comprender su presencia allí. Dicha institución se trajo a Santiago a fines del siglo XIX, con un puñado de alumnas que no tardaría en multiplicarse diez veces ya hacia el cambio de centuria, atendidas por las religiosas y formadoras de las Hijas de María Auxiliadora, llegadas desde Turín especialmente para estos efectos. Esto había sido posible gracias a la gestión del entonces Párroco de San Miguel Arcángel, el Padre Miguel León Prado, con autorización del Arzobispo de Santiago, Monseñor Mariano Casanova.
Hasta entonces, el colegio se situaba en un sector adyacente al Club Hípico y a espaldas del Parque Cousiño (hoy O'Higgins), frente a una antigua feria del barrio Camino Cintura Sur (hoy Blanco Encalada). Sin embargo, los problemas de espacio y las incomodidades que provocaba la cercanía con los establos del centro hípico, motivó a las religiosas a vender la propiedad al mismo club, el 20 de diciembre de 1902, que la dejaría incorporada al sector de sus caballerizas.

domingo, 24 de diciembre de 2017

HALAGOS, REPAROS Y OBSERVACIONES A UNA CARTA DE DON PEDRO DE VALDIVIA INMORTALIZADA EN PIEDRA AL PIE DEL CERRO SANTA LUCÍA

Coordenadas: 33°26'28.96"S 70°38'33.74"W
Tiempo llevamos ya leyendo en este monolito de dos metros, enclavado en la pendiente de los jardines del Cerro Santa Lucía por el lado de Alameda, un fragmento cercano al final de la carta que don Pedro de Valdivia dirigió al soberano Carlos V, con relación a sus aventuras en el territorio chileno, fechada el 4 de septiembre de 1545.
El texto, que se ha labrado con manos maestras en él, parece un verdadero elogio a las bondades y maravillas del terruño del que se ha hecho cargo Valdivia ante del desinterés o temor de los demás conquistadores españoles. Da la impresión de que lo escribiese desde la pacífica y cálida comodidad de una tienda militar, y no desde el mismo Santiago que sólo cuatro años antes, un 11 de septiembre de 1541, había sido arrasado por las huestes indígenas alzadas en el valle del Mapocho.
La pesada piedra está rodeada de un jardincito floral que dura bastante poco cada año, gracias al ímpetu incorregible de los vándalos y las iras en las marchas populares. A pesar de todo, luce gallardo a la cabeza de sus inscripciones, el relieve del Escudo de Armas de don Pedro de Valdivia.
La idea de levantar este monumento fue del escritor, escultor y pintor chileno Alberto Ried Silva, integrante del famoso grupo creativo de "Los Diez", propuesta ya hacia la madurez de su vida. Aunque su propósito era, en este caso, hacer un homenaje a los 400 años que cumplía dicha histórica carta de Valdivia, Oreste Plath informa, en "El Santiago que se fue", que Ried estaba por entonces en una cruzada para generar buenas ideas para la ciudad y sus habitantes, incluyendo colocar los nombres de los doctores Rodolfo Lenz y Federico Johow a dos calles de la Comuna de Ñuñoa, y la apertura peatonal de los portales del Palacio de la Real Aduana, en donde está ahora el Museo de Arte Precolombino.

sábado, 23 de diciembre de 2017

LA LOCOMOTORA 3331 DE ARICA: HISTORIA DE UNA RELIQUIA QUE ES, PERO NO ES

La 3331 en los ochenta. Fuente imagen: "Los ferrocarriles de Chile" de W. F. Simms.
Coordenadas: 18°28'35.68"S 70°19'15.88"W
En avenida Comandante San Martín con 21 de Mayo y Pedro Montt, en Arica, enfrente de la antigua Estación del Ferrocarril Arica-La Paz (FCALP) y al costado poniente de la Plaza del Tren o Plaza de la Estación (suerte de apéndice verde o prolongación de la Plaza Baquedano), está estacionada en un andén sin tiempo, como para sostener el recuerdo de toda una época, la locomotora de cremallera Esslingen 2-8-2T FCALP 3331... O al menos eso dice su numeración.
A los lados de su cabina, además de su folio, observamos otra placa intentando no dejar dudas de quién era el fabricante: "N° 4127. Maschinenfabrik Esslingen in Esslingen. 1924". Ciertas piezas de la máquina, sin embargo, tienen rótulo de fabricación de la Pyle National Company de Chicago, como faros laterales, y de la W.A.B. Company de Wilmending, Pensilvania, como los muelles verticales de amortiguación o suspensión (no lo sé, exactamente), en los costados.
Corresponde ésta a una locomotora alemana traída en el señalado año hasta el país, en cumplimiento de las disposiciones contempladas en el Tratado de Paz y Amistad de 1904 entre Chile y Bolivia, en el cual el país altiplánico se comprometía a abandonar todas sus pretensiones litorales en territorio chileno a cambio de varios beneficios estipulados en el articulado del acuerdo, que incluían la liberación de uso y almacenaje en puertos chilenos y, facilitando la comunicación con la costa, la construcción del histórico Ferrocarril Arica-La Paz:
"Artículo 3°. Con el fin de estrechar las relaciones políticas y comerciales de ambas Repúblicas, las Altas Partes Contratantes convienen en unir el puerto de Arica con el Alto de La Paz por un ferrocarril cuya construcción contratará a su costa el Gobierno de Chile, dentro del plazo de un año, contado desde la ratificación del presente Tratado. La propiedad de la sección boliviana de este ferrocarril se traspasará a Bolivia a la expiración del plazo de quince años, contado desde el día en que esté totalmente terminado".

viernes, 22 de diciembre de 2017

LA ESTATUA DEL GENERAL JUAN MACKENNA EN PLAZA INÉS DE SUÁREZ

Inauguración del monumento. Fuente imagen: blog de GRAFELBERGNOTICIAS.
Coordenadas: 33°26'15.08"S 70°36'43.63"W
Es complicado hablar del General Juan Mackenna O'Reilly sin tocar pasiones y emotividades, a favor o en contra de un juicio. Son inclinaciones humanas muy relacionadas con las memorias heroicas de los personajes aquel período de nuestra historia, como es la Independencia de Chile. Sería más fácil y cómodo hablar sólo estrictamente de su monumento, ahí en el Plaza Inés de Suárez en Providencia, Santiago, por el lado de Pocuro entre calles Regimiento Cazadores y Escuela de Telecomunicaciones.
La estatua del General Mackenna, pues, involucra un ejercicio común a todos los homenajes de grandes héroes: abstraerse de las partes menos luminosas de los mismos, y concentrarse en su legado, su patriotismo y sus sacrificios. En este caso, el reconocimiento a su memoria exige el acto de nobleza, expiando aspectos críticos observados ya por investigadores y analistas como Daniel Prieto Vial: sus malos consejos a O'Higgins en momentos de mayor urgencia de unidad patriota, su parte de responsabilidades en el naufragio de esa hermosa cruzada que fue la Patria Vieja, o en el humillante Tratado de Lircay con los realistas o en la delirante elección de Rancagua como lugar de autoinmolación de la primera etapa de lucha emancipadora, además de su obsesión contra los hermanos Carrera que acabó costándole la vida ya exiliado en Río de la Plata, al ser desafiado a duelo por el Coronel Luis Carrera y alcanzado por su plomo, el 21 de noviembre de 1814, luego una larga seguidilla de insultos y agravios.
Sin embargo, también es cierto que el recuerdo de este patriota, por muchos años cargó con el más inaudito vacío: totalmente ausente de un monumento propio, como gratitud a su compromiso con la causa de la Independencia y su gran influencia en los militares de entonces. Hubo una época en que incluso se rendían honores a su memoria en la primera estatua que tuvo la ciudad de don Benjamín Vicuña Mackenna, su nieto que, curiosamente, no parecía muy afectado a la hora cubrir de elogios a los Carrera en su conocido libro sobre los hermanos.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

CASAS DE LO MATTA: RASGOS DEL PASADO COLONIAL DE VITACURA

Coordenadas: 33°23'15.60"S 70°32'40.35"W
La comuna de Vitacura en Santiago, tiene una característica curiosa: es una de a las que menos espacio e queda ya para seguir creciendo en aspectos urbanísticos e inmobiliarios, algo complejo para una zona en donde existe una alta cotización del suelo, precisamente. Por este motivo, grandes espacios abiertos y aún con aire del campo colonial precordillerano del valle del Mapocho, como la sede de la Corporación Cultural de Vitacura en las Casas de Lo Matta, son para su ciudadanía tanto vestigios incalculables de su historia pasada como también el más valioso patrimonio para las generaciones futuras.
Las Casas de Lo Matta se encuentran en la dirección de avenida Presidente Kennedy 9350, cerca del cruce con avenida Padre Hurtado Norte, enfrente de donde está en nuestros días el Club Palestino y el Mall Alto Las Condes. Se ubica ocupando media cuadra entre las vías de la Lateral de Kennedy, calle Lo Matta y Tupungato, con un barrio conservador a sus espaldas y en donde pueden encontrarse también algunas viejas tinajas, tejas coloniales y arboledas como las de patios y murallones en la antigua casona.
Todos estos terrenos pertenecían, antaño, al Fundo Lo Matta de Las Condes, que había crecido, a su vez, sobre antiguos territorios ocupados por el clan del indígena Longopilla, en las comarcas pertenecientes al lonco Butacura o Botacura. De ahí el nombre de la comuna, por corrupción fonética, justamente.
Butacura mantenía relaciones con la administración incásica y prehispánica del valle y tomó la iniciativa de construir obras tales como los canales de regadío hacia Conchalí, además de haber hecho cierta amistad y complicidad con Pedro de Valdivia. Murió asesinado, no se sabe con exactitud si por otros indígenas que se consideraron traicionados al asistir y facilitar oro a los hispanos, o bien por españoles codiciosos que intentaron apropiarse de sus míticas riquezas, cuya desaparición ha dado origen a algunas leyendas locales sobre enterramientos, minas escondidas y tesoros perdidos.

martes, 19 de diciembre de 2017

EL LUGAR EN DONDE COMENZÓ TODO: EL CAFÉ "MISS UNIVERSO" Y LA GENERACIÓN LITERARIA DEL 38

El "Miss Universo" de nuestra época, cuando aún conservaba este nombre en la misma ubicación actual del "Donde J.C.", en Ovalle llegando a San Diego. Imagen de Google Street View.
Coordenadas: 33°26'45.85"S 70°39'6.31"W (ubicación actual)
Este año que ya se va, 2017, fue el mismo del centenario de dos escritores fundamentales en la maravillosa Generación Literaria del 38, quizás la mejor que haya existido en las bibliotecas chilenas: Héctor Barreto Ibáñez (10 de febrero de 1917 - 23 de agosto de 1936) y Miguel Serrano Fernández (10 de septiembre de 1917 - 28 de febrero de 2009). A su vez, el próximo año será el aniversario 80 desde la publicación del hito que puso en la luz del conocimiento cultural a aquella brillante camada literaria: la "Antología del verdadero cuento en Chile", por parte de Serrano, en 1938, año que dará referente cronológico a su generación.
El primero de los nombrados, Barreto, era un joven socialista lleno de idealismos líricos, fascinaciones poéticas y una extraordinaria creatividad truncada sólo por la tragedia, pues sería el primero en morir del grupo de fundadores de su generación, al ser asesinado por una turba de nacionalsocialistas con sólo 19 años, en una revuelta callejera de calle Serrano con avenida Matta. En cambio el segundo, Serrano, sería el último en fallecer de ese grupo original iniciador, con 91 años, con pasado socialista y después convertido convencidamente al nacionalsocialismo tras el escuro episodio de la Masacre del Seguro Obrero, dedicando gran parte de su trabajo y su esfuerzo a evitar el olvido de su amigo tan prematuramente partido.
La Generación del 38, la de ambos hombres y todos sus contemporáneos del mismo rango de edad e inspiración profunda reflejada en sus obras, fue llamada también la Generación Neocriollista del 40, por Ricardo Latcham y Hernán Díaz Arrieta, y en ocasiones se la ha identificado más doctamente como el Movimiento del 42, para distinguirlo quizás de otros prodigiosos grupos que pasaron cerca por los calendarios de la literatura chilena: las generaciones del 20 y del 50.

lunes, 18 de diciembre de 2017

PASADO Y PRESENTE DEL MURAL DE GABRIELA MISTRAL EN EL CERRO SANTA LUCÍA

Coordenadas: 33°26'30.90"S 70°38'37.49"W
Es curioso, pero el sector de la Alameda Bernardo O'Higgins en donde se encuentra el mural dedicado a nuestra primer Premio Nobel, en el Cerro Santa Lucía y a un costado de los principales accesos al paseo, antaño existía una importante librería del Santiago en los años veinte y treinta, propietada por don Francisco Fuentes Parra, exempleado de la casa librera "Nascimento". Fuentes había fundado en 1928 su querido rincón literario: la "Librería Cultura", ubicada en un lugar en principio incómodo para su negocio, pero que supo transformar y mejorar con astucia allí al pie del cerro.
Entrando en detalles, el local de libros estaba en una casa baja de un piso y con vidrieras hacia la calle, en donde el librero ofrecía una gran cantidad obras, teniendo por cliente al entonces niño Miguel Serrano Fernández, futuro escritor que comenzaba a armar allí su biblioteca, tras comprar una obra con temáticas de hipnosis y poderes de la mente, y más tarde trabajos del escritor italiano Giovanni Papini. Esta etapa de su vida la recuerda en el primer volumen de sus "Memorias de Él y Yo", agregando que la librería quedaba muy cerca de la residencia de doña Carmelita Matta, dueña de una biblioteca familiar de su ancestro Guillermo Matta, misma que con el tiempo quedaría en manos del propio Serrano.
En la "Librería Cultura" atendía su propio dueño, y cuando no, su socio Arturo Rubilar. Como consecuencia de la creación del control de cambios y de las dificultades que arrastró esto a la adquisición de libros españoles y franceses, la librería se había convertido en editorial en 1931, según informa Sady Zañartu en "Historia del vendedor de libros", y se trasladaría a calle Huérfanos 1165 llegando a Morandé, hacia 1935. Serrano decía haber visto en ella una fotografía del Barón Hermann von Keyserling, que logró comprar después de la muerte del señor Fuentes y cuando el sobrino heredero de la firma decidió liquidar el negocio.
El lugar de la librería formaba parte del grupo de inmuebles que rodeaba en esos años las faldas del Cerro Santa Lucía, algunos de los cuales podrían corresponder a las que alcanzan a verse en un par de fotografías que publica en 1874 don Benjamín Vicuña Mackenna, en su "Álbum del Santa Lucía", y en conocidos cuadros al óleo anónimos con las vistas desde calle Carmen, que están en el Museo Histórico Nacional y en el Museo del Carmen de Maipú. Parte de esas viejas residencias ya habían sido demolidas durante las obras de construcción de la gran escala monumental del cerro por el lado de Alameda, en la primera década del siglo XX, pero el resto de ellas desapareció con la construcción de los jardines en los treinta, aproximadamente, ante la necesidad de ensanchar la avenida y mejorar las aceras de este mismo lado del cerro.

domingo, 17 de diciembre de 2017

SELECCIONES DE RAÚL MORALES ÁLVAREZ (PARTE VII): "SEMANA SANTA 'A LA CHILENA'"

Un "cucurucho" y un "paco" entre penitentes de sociedades religiosas en 1859, según Moisés Vargas en "La diversión de las familias. Lances de Noche Buena" (Instituto de Investigaciones Histórico-Culturales de la Universidad de Chile, 1954).
Este texto es parte de una selección de artículos del periodista chileno Raúl Morales Álvarez (ver el anterior acá: "Soldado de la fortuna"). Originalmente, fue publicado con el pseudónimo Sherlock Holmes en 1967, en el diario "El Clarín" de Santiago. En él encontramos interesantes comentarios e información sobre el "cucurucho" y la razón que pudo determinar el ocaso de la tradición. El tema del "cucurucho" lo hemos tomado con un artículo propio aquí en el blog, en esta entrada. Este texto pertenece a un proyecto de la Agrupación Cultural El Funye (ir al Facebook del grupo), exclusivamente dispuesta para los lectores de este blog.
Hoy comienza la Semana Santa con el Domingo de Ramos y la nostalgia de Jesús en el corazón del hombre.
De nuevo las sandalias del Nazareno dejarán su huella iluminada en todos los caminos.
El prodigio de un poderío místico y antiguo se reitera cada año en esta semana universal de Cristo. Con el Domingo de Ramos se vuelve a sentir a Jesús entrando a Jerusalén por la Puerta del Cordero, con el paso seguro para marchar hacia su sacrificio, crucificado entre dos ladrones.
El perenne drama de Semana Santa se mostrará en los días venideros. La plural religión de la familia humana contemplará la tragedia. El aliento de Cristo viene como un aroma a través del tiempo para embargar al mundo.

martes, 12 de diciembre de 2017

"KAINGA, UNA HISTORIA FAMILIAR", DE MARCOS MONCADA ASTUDILLO: UN LIBRO SOBRE LO MUCHO QUE AÚN FALTA EXPLORAR DE LA ISLA DE PASCUA

Hace un mes, en la tarde del viernes 10 de noviembre de 2017, asistimos al lanzamiento del libro "Kainga, una historia familiar" de nuestro amigo Marcos Moncada Astudillo, en la Feria del Libro de Santiago. Eso sucedía sólo un día antes de que hiciéramos lo propio, con nuestras "Crónicas de un Santiago Oculto".
La publicación de tan interesante e ilustrativa obra fue financiada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, con sello editorial de Rapanui Press. Es introducida por las presentaciones del arqueólogo Sergio Rapu Haoa y del Doctor en Historia Cultural Ricardo Cicerchia, en sus primeras páginas. Cuenta con bastantes imágenes de base fotográfica y reproducciones gráficas de documentos pertinentes.
El nombre del libro podría generar alguna expectativa errada, induciendo a creer que se trata de alguna narración novelada o de un argumento ficticio. En realidad, es un completo y exhaustivo esfuerzo de investigación patrocinado por el Programa de Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y por el Instituto de la Historia de la misma casa universitaria, relacionado con uno de los aspectos culturales menos divulgados de la Isla de Pascua: la comprensión y alcances de la propiedad en la cultura Rapanui, especialmente la correspondiente a la posesión y administración de la tierra.
Moncada Astudillo, egresado en Licenciado en Historia mención Ciencia Política en el instituto, actualmente es alumno del programa de magíster que respalda su trabajo. Es conocido su esfuerzo en estos círculos y tiene presencia en internet, a través sitios y grupos como el de investigación de piedras tacitas y las publicaciones en Polinesia Chilena, notable website que recomendamos hace algunos años acá mismo y que se relaciona directamente con los contenidos relativos a la cultura Rapanui, que Moncada conoce bastante bien como exresidente.

lunes, 11 de diciembre de 2017

PEQUEÑO LUGAR CON MUCHA HISTORIA: LA PLAZA EL PEDREGAL EN LA REMODELACIÓN SAN BORJA

La Plaza el Pedregal vista desde las pasarelas, con su minúsculo jardincito verde al lado derecho del encuadre. Fuente imagen: Plataforma Arquitectura.
Coordenadas: 33°26'28.44"S 70°38'19.88"W
Al centro de las torres de la Remodelación San Borja de Santiago, a pocos metros del parque del mismo nombre y en la explanada que se forma entre pasarelas y escalinatas, está una pequeña y sencilla plaza que parece un oasis verde de palmeras pequeñas y arbustos. Luce aislada entre el cemento dominante del entorno, allí en la cuadra de Portugal entre Carabineros de Chile y Marcoleta, rasgo duro interrumpido sólo por grandes maceteros con vida vegetal. Es la Plaza El Pedregal, bastante conocida entre estudiantes universitarios y residentes del sector.
La placita rinde tributo a su nombre con algunas piedras y rocas rodeando su círculo de césped, que parece más bien un modesto jardincillo perdido entre los edificios. Se llega a ella siguiendo al ruta peatonal entre las torres 4, 5 y 6, subiendo por las escaleras hacia la explanada del conjunto residencial. Suele haber estudiantes de las dos principales casas universitarias chilenas allí, ambas con sedes en el entorno. Además (y no fingiré desconocerlo), justo enfrente de ella se ubicó una conocida botillería del barrio: la "Nueva Generación", nombre que aludiría a su principal clientela, suponemos. Este paisaje era el mismo en que solía desplazarse, hasta su reciente fallecimiento, el querido mendigo y personaje popular santiaguino conocido como el Divino Anticristo, habitante de estas calles.
Retrocediendo por el tiempo y en los orígenes del nombre de la plaza, sabemos que allí existió la llamada Calle Pedregal o Del Pedregal, que nacía en el borde de la Alameda de las Delicias y corría hacia el Sur justo hasta el sector en donde ahora está la Plaza del Pedregal, doblando en ángulo recto hacia el poniente. A su vez, su nombre provendría del título El Pedregal, que se daba antaño a este sector junto a la Alameda de las Delicias poco antes de cruzarse con el Cerro Santa Lucía.
El curioso nombre de El Pedregal, al parecer se debía a la presencia de grandes depósitos de piedras en el terreno primitivo, probablemente usadas para extracción de material de construcción y asfaltado de calles, como sucedía en el río Mapocho. Esta característica podría estar relacionada con el origen de la Cañadilla como un brazo desaparecido del mismo río que, según autores como René León Echaíz, ya desaparecía cuando fue fundado Santiago. El pedregal que originó el topónimo, entonces, podría haber surgido de antiguos arrastres y acumulaciones por aquel cauce.

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