viernes, 17 de agosto de 2018

LA LEYENDA DEL CHANCHO CON CHALECO: UN GRACIOSO RECUERDO DE LA GRAN ÉPOCA DE LOS FERROCARRILES EN CHILE

El personaje "antológico" del chancho con chaleco y sus boletos de tren.
Partamos con una advertencia necesaria, aunque nos suene de Perogrullo: en Chile, es común llamar popularmente chaleco a lo que también se conoce como suéteres y jerseis de lana, no sólo a la prenda sin mangas que detenta dicha denominación formal o ténica y que los chilenos prefieren llamar chaleca. Chancho, en cambio, es el uso también popular para referirse al puerco o cerdo, aunque con connotaciones más peyorativas (por ejemplo: la marcha chancho o hacer "una chanchada").
A pesar de la nula relación entre ambos elementos, resulta que los dos se juntan en la curiosa alusión a una imagen o personaje llamado el chancho con chaleco, coincidente con el nombre de uno de los más célebres y tradicionales boliches de recreación y comida típica en la comuna de Maipú, en Santiago. Recurrida antes mucho más que ahora, la referencia al chancho con chaleco tuvo alguna vez dos orientaciones, según entendemos:
  1. Algo extraño e impropio, carente de sentido lógico, parecido a otras comparaciones animalistas como culebra con orejas, zancudo con bototos o perro verde. Se refiere a algo con características, adiciones o haciendo presencias que, no obstante estar ahí, no corresponden a la normalidad y deberían tener lugar, generando una situación irracional o de desubicación total; de anormalidad.
  2. Alguien negativo y hasta cierto punto despreciable, pero que ostenta con una falsa legitimidad o condición de civilidad, careciendo de ella en su fuero interno. Es una suerte de cruce entre la expresión chancho en misa y el lobo con piel de oveja, que señala así a personas de mala intención o vileza que actúan con cierto cinismo y poder frente al hombre débil o las causas justas.

lunes, 13 de agosto de 2018

EL CERRO CHEQUÉN: UNA HISTORIA EN LOS LÍMITES DE LA FLORIDA Y PUENTE ALTO

Coordenadas: 33°33'08.9"S 70°32'48.6"W
Los que viajan hacia el Cajón del Maipo por avenida La Florida y su continuación Camilo Henríquez, seguramente están familiarizados con la visión de un cerro con una gran cruz haciendo guardia del lado oriente, que parece desprenderse del macizo precordillerano de la Sierra de San Ramón para acercarse hacia la autopista. Es el Chequén, que comienza a hacerse visible en la comuna de La Florida pero que, antaño, cuando las alturas de los edificios eran menores, podía ser distinguido prácticamente desde todo este sector al Sur del valle mapochino, ya cerca de los límites con el río Maipo.
Este cerro isla está ubicado en el extremo Sur de la avenida Tobalaba, entre las riberas de los canales San Carlos y Las Perdices. Supongo que su puntilla debe ser la que aparece señalada a veces como Chequencito y Chequencillo en cartografía antigua y mapas coloniales, ya que su vistosa posición en el llano lo convertía en una referencia importante para los viajeros del pasado, al igual que sucedía con los cercanos cerros Ballena, Las Cabras y el Cerrillo de Las Vizcachas en Puente Alto.
El nombre del Chequén proviene de la denominación nativa chequeñ, dada a un arbusto de los bosques esclerófilos cordilleranos que crecen entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos en Chile, correspondiente a la Luma chequen de los científicos.
A pesar de no ser de gran altura, son las características orográficas del Chequén las siempre lo hicieron destacar en la geografía valle, sirviendo de referente y punto de orientación: además de su posición relativamente aislada, el cerro alcanza unos 110 metros de altura y 692 metros sobre el nivel del mar, con unos 60 metros entre sus extremos, más otros 60 metros de alturas mucho más bajas en una prolongación de su masa hacia el poniente, desde su vértice Norte, correspondientes a la señalada puntilla que ha dividido históricamente allí las comunas.

viernes, 10 de agosto de 2018

PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE DOLORES: EL PRIMER TEMPLO DE VIÑA DEL MAR

La segunda Iglesia Parroquial estando aún en construcción, en imagen publicada en 1913. Fuente imagen: "Álbum de Viña del Mar".
Coordenadas: 33°01'36.2"S 71°33'09.3"W
Alineada con el Puente Libertad y la Plaza Vergara de Viña del Mar, en la Región de Valparaíso, destaca entre los edificios el chapitel con aguja de la Parroquia de Nuestra Señora de Dolores (o De los Dolores), otro de los símbolos históricos de la turística ciudad, ubicada en avenida Álvarez con Eduardo Grove, vecina al parque de la Quinta Vergara y muy cerca de su famoso anfiteatro festivalero.
La iglesia identifica tanto a la ciudad y a su barrio histórico, que algunos la llaman simplemente Parroquia de Viña del Mar. Hay ocasiones en que se realizan presentaciones artísticas en su interior, como funciones de la Orquesta Marga-Marga y conciertos de Navidad, por lo que está incorporado a la actividad cultural y turística del balneario.
Es el templo más viejo de esta comuna, proveniente de una línea anterior a esta propia urbe, pues, como muchas iglesias de las ciudades chilenas, nació a partir de una sencilla capilla más antigua.
Se lee con frecuencia también que la parroquia fue creada en 1871 por iniciativa de doña Dolores Pérez de Álvarez, dueña de la propiedad central de Viña del Mar. Como se recordará, la aristocrática dama loteó y puso en arriendo por períodos prolongados parte de sus inmensos terrenos, naciendo así pintorescas casas ocupadas por nacionales y extranjeros que se acogieron a tales contratos, en la génesis urbanística de la ciudad. Sin embargo, algunas precisiones son necesarias sobre el origen del templo y su relación con la viuda de don Francisco Álvarez.

miércoles, 8 de agosto de 2018

FERIA CHILOÉ MUJER 2018: EMPRENDIMIENTOS Y VARIEDADES DE PRODUCTOS TÍPICOS, DESDE LA ISLA A PROVIDENCIA

Coordenadas: 33°25'37.3"S 70°37'01.6"W (Sernatur Providencia)
Hoy fue inaugurada la sexta versión de la Feria Chiloé Mujer: Texturas y sabores, del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur). El acto inaugural de esta mañana fue encabezado por la Primera Dama, Cecilia Morel, la Subsecretaria de Turismo, Mónica Zalaquett, y la Directora Nacional de Fundación Promoción y Desarrollo de la Mujer (Prodemu), Paola Diez.
La muestra estará abierta y con entrada liberada hasta el próximo sábado 11 del presente mes, en la sede de Sernatur del ex Mercado Modelo de Providencia, en la avenida Providencia 1550, entre Santa Beatriz y Antonio Bellet, justo enfrente de la Iglesia de la Divina Providencia.
Son 79 las mujeres emprendedoras las que vinieron desde diez comunas de Chiloé a exponer este año en los pabellones, con productos típicos e innovadores que abarcan rubros de la artesanía, gastronomía, tejidos y vestuario, talla en madera, cestería, repostería, cervecería, licorería tradicional, yerbatería y cosmética. Debe ser la versión más grande que se ha hecho hasta ahora de la misma feria, además.
Para quien realmente se interesa en aprender y conocer de estas propuestas -puesto por puesto, expositora por expositora-, es recomendable disponer de cerca de una hora como mínimo para la visita a la feria y alcanzar a ver algunos de los talleres en vivo, si es posible. En horas de la tarde, además, sale al público también algún deleite tradicional de la cocinería, para quienes quieran probarlos. Hoy le tocó a un gran fondo de pulmay (curanto en olla), cuya cocción llenó el salón de olores apetitosos de carne, mariscos, chapaleles y milcaos.

sábado, 4 de agosto de 2018

UN PASEO PARA CUENTOS DE NIÑOS Y GRANDES EN LA PLAZA DEL CERRO NAVIDAD DE LAS CONDES

Coordenadas: 33°24'51.79"S 70°35'15.56"W
En la avenida Apoquindo de Las Condes, en Santiago, en el tramo entre las estaciones Alcántara y Escuela Militar del servicio Metro (Línea 1), se encuentra una plaza de formas poco frecuentes en nuestro urbanismo, más bien parecida a parques con paseos montados en cerros islas como el Santa Lucía de Santiago Centro o el Primo de Rivera en Maipú, aunque en este caso concentrado en un terreno de sólo media manzana, aproximadamente.
Llamado formalmente Plaza Navidad o Plaza del Cerro Navidad, verios vecinos y guías urbanas lo identifican también como la Plaza Mustafá Kemal Atatürk, por el monumento y la fuente de aguas dedicada al militar y estadista turco, que fueran instaladas allí en el vértice Sur-oriente del área verde por iniciativa conmemorativa de la comunidad y la embajada de Turquía en Santiago.
La plaza está en un sector cercano a la bajada-subida poniente del paso sobre nivel que hace cruzar a Apoquindo encima de la Circunvalación Américo Vespucio. Está delimitada por dos calles principales: Jean Mermoz, cuyo nombre rinde homenaje al pionero de la aviación francesa acompañada de un monolito propio instalado en esa punta de la cuadra, y Golda Mier, que hasta hace unos años tenía el nombre Mariscal Petain, título controvertido que fue cambiado por el de la ex Primera Ministra de Israel, aunque también de cierta connotación polémica para algunas opiniones.
La singular plaza se extiende hasta calle Las Torcazas formando un ángulo que sigue la forma curva de Jean Mermoz, mientras que por el fondo se cierra con una prolongación peatonal de la calle El Trovador, surgida tras la construcción de las dos torres habitacionales que allí se elevaron hacia 1996.

miércoles, 1 de agosto de 2018

EL RELOJ DE COYA SUR, EN TOCOPILLA: LA TORRE CON EL GRAN TIEMPO DE LA INDUSTRIA SALITRERA EN LA PAMPA ATACAMEÑA

La torre del entonces llamado Reloj Inglés, en la oficina Coya Sur, sobre la pulpería y enfrente de la plaza. Fuente imagen: Rememoranzaspampinas.blogspot.com.
Coordenadas: 22°05'38.4"S 70°12'14.4"W
La esquina de avenida Arturo Prat con Baquedano, en la nortina ciudad de chilena de Tocopilla, lleva tiempo señalada y dominada por la torre de madera del Reloj de Coya Sur o Reloj Inglés, bella y nostálgica reliquia sobreviviente del pasado salitrero de la Región de Antofagasta, situada a un lado de la Escuela Carlos Condell y a pasos de los muelles.
Como pertenece a la misma época y estilo de influencia georgiano-victoriana, aunque con marcados toques arábico-hispánicos en su caso, el Reloj de Coya Sur tiene algunas tenues semejanzas con el de la Plaza Prat de Iquique. Si bien no llega  las proporciones de este último, compensa su falta de mayor altura con detalles de interés arquitectónico notables, como sus balcones, dinteles neoclásicos en el segundo nivel y su cúpula de bulbo cuadrado en la cúspide.
La historia de este particular reloj comienza en la Oficina Salitrera Coya Sur, ubicada unos 70 kilómetros al interior de Tocopilla, al Sur de la oficina y poblado de María Elena y muy cercano también al de Pedro de Valdivia. Dicho campamento minero había sido fundado tras la adquisición de terrenos en 1909 por parte de la compañía Anglo Chilean Nitrate & Railway. Según informa el exhaustivo investigador Damir Galaz-Mandakovic en "Reivindicación del patrimonio tangible de Tocopilla", los loteos se hicieron sobre un terreno denominado entonces Providencia, perteneciente a una de las antiguas concesiones que había otorgado allí el Gobierno de Bolivia (durante la vigencia de los tratados de 1866 y 1874, antes de la Guerra del Pacífico), construyéndose así en ella la llamada Oficina Coya, que quedó concluida en 1912 y se ocupó de la explotación del Salar de Miraje.
Con 500 trabajadores en su puesta en marcha, llegó a producir 72 mil toneladas anuales de salitre. Sin embargo, desde antes de concluidas las obras de construcción de la oficina y sus villas, los propios trabajadores organizaron una rauda colecta pública para comprar, luego de unos dos meses, un reloj con campanario en 1911, traído desde Inglaterra a Valparaíso y desde allí a Tocopilla. Fue instalado en la ciudadela enfrente de la plaza, encima de la principal pulpería del pueblo.

miércoles, 25 de julio de 2018

TRES GRANDES VENTRÍLOCUOS Y SUS MARIONETAS EN LA HISTORIA DEL ESPECTÁCULO CHILENO (PARTE III): WILDE Y PAQUITO

Wilde y Paquito en sus buenos años. Fuente imagen: Sitio FB de Angel Wilde.
Ya vimos las partes primera y segunda de esta entrada triple dedicada a tres grandes ventrílocuos que han pasado por los escenarios chilenos, respectivamente a Agudiez y Don Pánfilo y luego a Tato Cifuentes y Tatín. Ahora, cerramos con el recientemente fallecido maestro de la ventriloquia, el argentino de nacimiento y chileno por adopción, Wilde y su muñeco Paquito.
En los mismos años en que Agudiez vivía su época de oro en Chile, el 15 de octubre de 1933 nacía en la capital argentina Ángel Torres, que desde temprano orientaría su vida hacia el humor y el canto de tangos, adoptando el pseudónimo de Wilde.
Exestudiante de la Universidad Nacional de La Plata y amante del fútbol, la historia de cómo llegó a la ventriloquia es bastante azarosa, sin embargo. En 1957, Torres iba caminando por la Estación Carlos Pellegrini del ferrocarril subterráneo de Buenos Aires, distraído en la rabia y ensimismado tras un pleito de abogados. En un descuido, resbaló y se accidentó, dañándose seriamente la espalda y debiendo permanecer enyesado por nueve largos meses. Durante este período de recuperación y tratando de superar las dificultades para dormir, comenzó a practicar yoga y a realizar ejercicios de respiración emitiendo sonidos al exhalar sin mover los labios, descubriendo así que tenía virtudes de ventrílocuo.
Ensayando y desarrollando su talento, entonces, decidió comenzar a probar animando y poniendo voz a un muñeco, que compró al hermano de un luchador llamado Caballero Rojo, de los célebres "Titanes del Ring" de Buenos Aires. El muñeco, al que bautizó Paquito, tenía casi la misma edad de Torres: había sido construido en 1932, aunque originalmente era la representación de un anciano llamado Don Paco, al que adaptó y modificó dándole el aspecto juvenil y encantador, de ojos saltones y cejas en alto. De ahí el nombre, además.

TRES GRANDES VENTRÍLOCUOS Y SUS MARIONETAS EN LA HISTORIA DEL ESPECTÁCULO CHILENO (PARTE II): TATO CIFUENTES Y TATÍN

Tato Cifuentes en Argentina en los sesenta, en sus inicios con la marioneta Tatín, en una imagen del sello discográfico que publicaba sus canciones infantiles. Puede verse el aspecto original del muñeco, antes del definitivo de pecas y labios rojos.
En la entrada anterior vimos algo sobre la historia de la ventriloquia en Chile y su primer gran exponente en las candilejas nacionales modernas, el español Agudiez y su muñeco Don Pánfilo. Ahora, en la proximidad del primer aniversario de su fallecimiento en Argentina, nos corresponde esta entrada para el gran Tato y su muñeco Tatín.
Héctor Raúl Cifuentes Lira, más conocido como Tato Cifuentes, nació el 14 de octubre de 1925 en Santiago, al seno del matrimonio del arquitecto Alejandro Cifuentes con doña Teresa Lira. Trabajando en las tablas desde los 15 años, se dice que fue el primer artista fonomímico chileno del que se tiene noticia y se especializó en rutinas de humor, que más tarde derivaron a la comedia y la ventriloquia.
Hombre de inmensa cultura y educación, con conocimientos en música y magia, hincha del Club Deportivo Universidad Católica y alguna vez director de su barra, no se privó de elaborar libretos para niños y para adultos con prolífica creatividad.
Sus inicios en programas radiales tienen lugar en Radio O'Higgins y Radio del Pacífico. Algunos de estos programas fueron "Copucha, el colegial" con las aventuras de un niño travieso, contando con Eduardo de Calixto como libretista. Tenía la astucia de presentar rutinas muy bien adaptadas y sanas para el ambiente familiar, con un personaje infantil de voz aguda posteriormente llamado Tatín, cuya identidad iba a adoptar a futuro su característico muñeco

TRES GRANDES VENTRÍLOCUOS Y SUS MARIONETAS EN LA HISTORIA DEL ESPECTÁCULO CHILENO (PARTE I): AGUDIEZ Y DON PÁNFILO

Emilio Agudiez y "Don Pánfilo", en fotografía de Alfredo Molina La Hitte tomada entre 1929 y 1935 (Fuente imagen: Exposición DIBAM en Metro Santa Lucía, agosto-septiembre 2011).
El arte titiritero reconoce al menos tres principales formas en que tiene lugar su representación: a través de marionetas movidas por cuerdas, a través de los muñecos manipulados directamente a mano y a través de los grandes disfraces o corpóreos representando al personaje. Hay otras variedades, por cierto, como las figuras de sombra o sombras chinescas, los títeres de guantes, de dedos, los de varilla o javaneses, mecánicos y hasta robóticos, pero los más relacionados con los espectáculos suelen ser los principales mencionados.
En la categoría de los títeres de manipulación manual, se encuentran también los muñecos de ventriloquía, los más relacionados con el mundo de las tablas recreativas y los espectáculos de humor general en las candilejas. Los cultores de este bello y antiguo oficio realizan la vocalización de sus muñecos con una disimulada voz que, en el pasado, se creía proveniente de sus estómagos, y de ahí el nombre de ventrílocuos (del latín ventrilocuus, que significa "hablador por el vientre"), generando así diálogos divertidos con el personaje, para entretención del público.
La evidencia arqueológica sitúa a los más viejos ventrílocuos en el Egipto antiguo, apareciendo mencionados también en la Biblia. Empero, el primero del que se recuerda su nombre fue Eurycles de Atenas. A través de la historia humana, entonces, nunca se detuvo la práctica de este arte y fue siendo perfeccionado y profesionalizado durante la Edad Media y la Moderna, llegándonos con toda una tradición y peso histórico hasta nuestros días.
En Chile tenemos aún excelentes artistas ventrílocuos de circo, teatro adulto o diversión infantil. Aunque muchos aseguran que la ventriloquia ya está en retirada en nuestro país, generaciones más jóvenes producen la calidad de espectáculos como el de la actriz Claudia Candia y su muñeca Albertina, además de otros cultores de la titiritería "a mano", muchos de ellos saltados desde el espectáculo de calle, manteniendo vigente esta maravilloso arte.

lunes, 23 de julio de 2018

LA FUENTE DEL NIÑO Y EL PEZ EN LA PLAZA DE ARMAS DE BUIN: LUCES E INCERTIDUMBRES SOBRE UNA VIEJA PIEZA DE METALURGIA ARTÍSTICA

La imagen de la fuente, antes de la última restauración.
Coordenadas: 33°43'55.1"S 70°44'31.0"W
En la Plaza de Armas de la ciudad de Buin, en la Provincia del Maipo de la Región Metropolitana, destaca una hermosa fuente de aguas recientemente restaurada, con una escena proveniente de la mitología y del romanticismo neoclásico, claramente del siglo XIX y bajo influencia artística francesa. El valor histórico y cultural de esta pieza puede ser mucho más del que aparenta allí, en su disposición ornamental.
Se trata de un pequeño niño-tritón de hierro con corona de laureles, que sostiene en sus brazos un pez de cuya boca fluye el chorro de aguas principal de la pila. Está montado sobre un estupendo plato y pedestal con forma de juncos, con unas figuras de peces o delfines estilizados con el estilo clásico y barroco en su pie. Está sobre una taza de piedra tallada y ésta, a su vez, sobre la taza mayor de roca que da forma al contenedor de aguas. Pequeñas ranas, también metálicas, arrojaban los chorros desde la base, pero fueron siendo destruidas o robadas. Se ubica justo al centro de la plaza, que hace poco perdió algo de su frondosidad por el retiro de varios de sus viejos árboles.
Localmente, la característica fontana de la plaza ha sido llamada Fuente del Niño Pez o del Niño con el Pez y, por alguna razón que desconozco, alguna vez ha sido comparada también con la Pila del Ganso de Estación Central, algo bastante impropio pues esta pila de Buin no tiene tal animal en su diseño.
Confieso que me ha resultado difícil hallar información sobre esta pieza en particular, obligándome a salir del parcial retiro en cuestiones de investigación urbana, aunque tengo la seguridad de se trata de un diseño propio de las casas de fundición artística francesas y con muchas copias en otros lados del mundo, muy probablemente de la industria parisina Val d'Osné, que fue la más famosa de todas en producción de esta clase de ornamentación en hierro, vendida a granel y por catálogos al resto del mundo. También es probable que haya pertenecido originalmente a la compañía del mismo rubro y origen Ducel et Fils, ya que muchos de sus diseños habrían sido asimilados por Val d'Osné tras cerrar operaciones aquella empresa.

lunes, 16 de julio de 2018

LA IGLESIA "ANTIGUA" DE LA TIRANA: UN TEMPLO NUEVO CON LA IDENTIDAD MÁS VIEJA DE PUEBLO

Coordenadas: 20°20'24.35"S 69°39'3.50"W
La iglesia principal de La Tirana, en la Región de Tarapacá, en donde solamente hace unas horas se ha celebrado la procesión del día de la Virgen del Carmen, es la que está en la explanada del santuario y centro mismo del pueblo. En estos momentos, aún está colmado de bailes religiosos y sus mudanzas de cofradías de feligreses, ya entrando a la fase de despedida del encuentro.
La segunda iglesia del pueblo, sin embargo, conocida como la "vieja" o "antigua" a pesar de ser la más reciente (ya veremos por qué), participa en la fiesta pero de forma menos protagónica, allá junto al Cementerio Santa Rosa de La Tirana, en la avenida Circunvalación con el camino Santa Rosa.
A pesar de lo descrito, aquel templo secundario es el recinto religioso que ha estado más directamente ligado a la tradición de la Virgen de La Tirana y a la leyenda de la Ñusta, que sustenta gran parte del folklore de la fe popular en la Pampa del Tamarugal.
La tradición explica su origen con una leyenda profusamente divulgada por autores como  Rómulo Cúneo Vidal, entre los primeros: hacia 1535, la princesa inca Huillac Huma, hija de 23 años de Paullo Tupac, el último sumo sacerdote del Imperio Inca, había salido formando parte de la expedición del adelantado Diego de Almagro desde el Cuzco hacia Chile. Iban ella y su padre para evitar emboscadas de los belicosos wilkas que había en la ruta. Y hasta aquí hay algo de cierto en el relato, pues cronistas como Antonio de Herrera, Alonso de Ovalle y Diego de Rosales sí hablan de la presencia de un príncipe inca y su hija en el grupo de Almagro. Herrera incluso se refiere a actividades conspiradoras del príncipe, que coinciden en parte con el resto de la historia.

viernes, 13 de julio de 2018

PARROQUIA DEL CORAZÓN DE MARÍA: EL TEMPLO DE PINO OREGÓN EN MEJILLONES

La iglesia en su día de inauguración, diciembre de 1908.
Coordenadas: 23° 5'59.22"S 70°26'36.45"W
Uno de los varios encantos de la ciudad de Mejillones, en la región chilena de Antofagasta, es la singular iglesia de la Parroquia del Corazón de María, ubicada en la esquina de avenida almirante Latorre 996, con calle Almirante Castillo. Es uno de los edificios más altos y característicos de este pintoresco puerto nortino, que tiende más bien inmuebles bajos en su línea urbana.
Ubicada a poco más de una cuadra del borde las playas y cerca del sector industrial al Este de la pequeña ciudad, de estilo neoclásico con influencias georgianas-victorianas, su origen se encuentra en el Decreto Supremo N° 101 del 5 de febrero de 1906, de la Sección Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización, en donde se aprobó el auto de erección del 22 de enero anterior del Vicario Apostólico y Primer Obispo de Antofagasta, Padre Luis Silva Lezaeta, creando y demarcarndo las nuevas Parroquias de Mejillones y Calama, y las Viceparroquias de Coloso y El Toco.
El propósito de la fundación de las nuevas parroquias y viceparroquias, era reemplazar las antiguas y ya ineficientes administraciones parroquiales en la región. Decía allí, tomando las observaciones de Silva Lazaeta, en el preámbulo:
"...la falta de exploración científica del Desierto fue causa de los límites se señalaron entonces a las nuevas Parroquias adoleciesen de tales errores, que hoy en la práctica son ininteligibles.
La construcción de líneas férreas que hoy principian a cruzar el Desierto en todas direcciones y el extraordinario desarrollo de las numerosas faenas salitreras y marineras que se están estableciendo con febril actividad, han venido a traer una nueva modificación en las poblaciones del Vicariato y a crear otros centros habitados".

lunes, 9 de julio de 2018

LA TÍA CARLINA, EL "BOSSANOVA" Y EL BLUE BALLET: REPASANDO TODA UNA ÉPOCA DE LA REMOLIENDA Y LA BOHEMIA EN VIVACETA

La mítica tía Carlina, hacia principios de la década del setenta, en la única fotografía que se ha conocido de ella de manera pública, hasta ahora. Fuente imagen: diario "Las Últimas Noticias".
Coordenadas: 33°24'47.3"S 70°39'55.5"W
Muchos recordarán aún que, en la dirección de avenida Fermín Vivaceta 1224-1226, casi enfrente de la calle Río Jachal en Independencia, Santiago, estuvo el quizás más célebre e importante centro de recreación de la época dorada de los lupanares chilenos: la mítica tasca y cahuín de la tía Carlina. En palabras sencillas y honestas, fue el burdel y casa de burlesque más famoso de la historia nacional, mencionado en numerosas canciones del folklore, obras literarias, teatrales y poemas.
Doña Carlina llegó a ser considerada una leyenda viviente. Su popularidad ha trascendido a su propia muerte y a la desaparición de su célebre club devenido en centro de eventos, allí en la populosa Vivaceta. La cueca "Se arrancaron con el piano", tan del repertorio de Nano Núñez con Los Chileneros, la recordaba con otras famosas regentas de la época, como la Lechuguina, la Nena del Bajo y la Chabela:
Se arrancaron con el piano
que tenía la Carlina.
Le echan la culpa a la Lolo,
también a la Lechuguina.
Cómo lo cargarían
Si no es vihuela.
Dijo la Nena el Banjo
con la Chabela
.
Su polémico pero concurrido boliche, en realidad llamado el "Bossanova", albergó por casi 40 años una de las ofertas de espectáculos y recreación más intensos y recordados del Santiago clásico y popular, marcando toda una época en la capital. Los testimonios de sobrevivientes señalaban que comenzó como burdel con disfraz de boite, pero con el tiempo dejaría que los espectáculos se convirtieran en su impronta. Alcanzó así la gloria, con dignísimas visitas de hombres públicos a su salón, pero después cayó en la oscuridad y el olvido totales, superada por las circunstancias.

miércoles, 4 de julio de 2018

EL ALTO DEL PUERTO: LA DESAPARECIDA PUNTILLA ROCOSA QUE TUVO EL CERRO SANTA LUCÍA

El cerro Santa Lucía en el Plano de la Villa de Santiago del viajero francés Amedée François Frezier, de 1716, considerado el primero de carácter científico de la capital chilena. La relación Norte-Sur está invertida. Se observa parte de las canalizaciones que salen del actual tramo de Plaza Baquedano y el sector del Alto del Puerto en el cerro.
Coordenadas: 33°26'15.55"S 70°38'35.73"W
En los primeros tres siglos de la ciudad, existió una curiosa puntilla rocosa del cerro Santa Lucía, que se prolongaba desde éste hacia el Norte levantando el terreno hasta aproximarse a una hondura al borde del río, en la que estuvo después la famosa laguna del Parque Forestal. Era por este sitio donde golpeaban las inundaciones provocadas por el río, además.
Remontándose al más primitivo cerro Santa Lucía y a sus orígenes geológicos, dicha formación de rocas y terreno fue llamada Alto del Puerto o Ejido de la Ciudad, y se ubicaba más o menos desde donde hoy está la fuente de aguas de la calle Merced, lugar en que anudan las calles Santa Lucía y Victoria Subercaseaux formando la punta vial. Ocupaba un tramo importante de este barrio, de hecho.
Hoy, dicho lugar es un llano colmado de cafés, bares, pubs y lugares de interés para la recreación y el turismo, por la conjunción de los barrios Lastarria y Bellas Artes. A la vista, entonces, nada hay en el urbanismo actual que recuerde la existencia de aquella curiosidad que existió por tanto tiempo en el Santiago más viejo y en formación, volviéndose una de las características de aquella capital colonial reconvertida en la urbe de hoy.
El Alto del Puerto, para ser más precisos, era una especie de promontorio de rocas y piedras que se elevaba en la estribación Norte del cerro, hacia el final del llamado Sendero de las Cabras y luego calle del Bretón, así denominada por la residencia del ilustre vecino Reinaldo Le Breton y rebautizada después Santa Lucía, a partir de 1902. En sus primeros años de existencia, esta calle fue llamada también Callejón del Alto del Puerto y Calle del Molino, por razones que veremos más abajo.

lunes, 2 de julio de 2018

EL BUSTO DE JUAN FRANCISCO GONZÁLEZ, POR DOMINGO GARCÍA-HUIDOBRO: UN MAESTRO RETRATA A OTRO EN LA PLAZA DE MELIPILLA

Coordenadas: 33°41'6.78"S 71°12'52.07"W
No son tantos como quisiéramos los homenajes públicos en nuestro país, para los más grandes pintores de la historia de las bellas artes nacionales. El retrato escultórico del pintor Juan Francisco González (1853-1933) en la Plaza de Armas de Melipilla, es una de esas excepciones notables en la conmemoración urbana.
Ubicado hacia el lado de la calle Vargas en esta localidad que da nombre a la provincia al poniente de la Región Metropolitana (70 kilómetros al Oeste de Santiago), se trata de un busto de concreto esculpido y montado en un sólido pedestal, rindiendo tributo a la prolífica vida y al legado del pintor, considerado uno de los más grandes artistas de la historia chilena.
De característicos estilos romántico e impresionista, además de haber sido miembro del grupo creativo de "Los Diez" en Santiago, entre las obras más célebres de González están "Los últimos momentos del General José Miguel Carrera", "Retrato de Gabriela Mistral", "Carretelas en La Vega", "Calle de San Bernardo" y naturalezas muertas como "Lúcumas" y "Manzanas".
Decía sobre el mismo homenaje, el escritor y crítico literario Gonzalo Drago, en la revista "En Viaje" de julio de 1961 (artículo "Viñetas de Melipilla"):
"En su plaza de armas, entre la policromía de los jardines y el verde follaje de los árboles, se alza el busto de uno de los más grandes pintores chilenos, don Juan Francisco González, oriundo de Melipilla. Allí, sobre un modesto plinto de cemento, el célebre pintor mira con sus ojos de bronce y de infinito hacia un punto indefinido envuelto el cuello en una bufanda protectora.

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