domingo, 14 de julio de 2019

BIOGRAFÍA DEL PARQUE ALMAGRO DE SANTIAGO

El Parque Almagro a inicios de los ochenta, en fotografía de Luis Padilla. Se observa la fuente de aguas con el pedestal antiguo del busto homenaje a Luis Emilio Recabarren, y al fondo la Iglesia de los Sacramentinos. Fuente imagen: Enterreno.com.
Coordenadas: 33°27'06.1"S 70°39'05.6"W
En el Parque Almagro de la capital chilena, conviven las bondades de un pulmón verde en medio de uno de sus barrios más históricos, con las postales perfectas de aquella deslumbrante cordillera como telón de fondo para las cúpulas de la Parroquia de los Sacramentinos, en los barrios de calle San Diego y Santa Isabel.
Mi época de estudios estuvo vinculada a este parque: primero, como alumno del Liceo Manuel Barros Borgoño, con constantes idas hacia el centro de la capital por estas cuadras. Luego, como alumno de la Facultad de Ciencias Políticas y Administrativas de la Universidad Central, por un par de años más. Recuerdo tiempos previos, de hecho, cuando los trabajos de apertura de estas cuadras, para ampliar el parque, habían dejado aquellos barrios convertidos en un desolador campo de escombros, como luciría una ciudad bombardeada de la Segunda Guerra Mundial.
Todavía a fines de los años ochenta y cuando el parque ya estaba entregado a la ciudadanía, se seguían realizando modificaciones agresivas en las cuadras adyacentes, con grandes demoliciones y aparición de fachadas fantasmas, hoy ocupadas por nuevos edificios residenciales, comerciales y especialmente universitarios.
Desde el siglo XVII y por mucho tiempo más, la explanada entre los terrenos periféricos de Santiago en donde ahora está el parque, era empleada por los viajeros de antaño procedentes de la ruta Sur, para las paradas de descanso antes de entrar en la ciudad. Todavía en la mitad del siglo XIX, sin embargo, aquellos terrenos no eran más campos marginales, cuanto mucho utilizados para explotación agrícola y como potreros. Lo que corresponde a la calle San Diego, no se extendía más de 5 ó 6 cuadras desde la Cañada o Alameda de las Delicias hacia el Sur, hacia los años de la organización republicana.

miércoles, 10 de julio de 2019

CAPILLA DE SERÓN: UNA IGLESIA FANTASMA EN LA PROVINCIA DEL LIMARÍ

Coordenadas: 30°19'13.1"S 70°44'02.5"W
La Ruta D-595 de la Provincia del Limarí, en la Región de Coquimbo, conocida como la Longitudinal Los Andes - Vicuña, está llena de asombrosas sorpresas de aquellos territorios junto al Río Hurtado, en la comuna del mismo nombre y antes denominada Samo Alto, por donde antaño pasaba el desaparecido ferrocarril del que sólo quedan algunos rieles parcialmente desmantelados, túneles y recuerdos de los habitantes más antiguos.
Una iglesia en ruinas, o más bien el fantasma de un templo ubicado dos kilómetros al Norte del caserío de Serón, en una situación aislada respecto del área urbana, se ha convertido en símbolo de varios aspectos relativos a estas comarcas: de la historia de la localidad, de sus atracciones de turismo patrimonial, de la fe popular en la zona y del olvido mismo que ha ido afectando a estos territorios. Ubicada cerca del sector Las Perdices pasando la Hacienda Los Andes, sus ruinas permanecen aún en pie porfiadamente, junto al camino y de cara hacia la gran Hacienda de Serón.
Corresponde a la alguna vez llamada Capilla de Nuestra Señora del Carmen de Serón, construida en 1897 de acuerdo a la información publicada por la Municipalidad de Río Hurtado, aunque, de ser así, fue remodelando un edificio anterior que probablemente se remonte a mediados del siglo XIX o antes. De acuerdo a la circular de rutas patrimoniales "Valles transversales. Camino Longitudinal Los Andes - Vicuña" del Ministerio de Obras Públicas (MOP), el templo fue levantado para el culto del Presbítero Felipe Callejas, quien la donó al Obispado de La Serena en 1872.
Era ésta la capilla de la antigua hacienda, según se indica, dentro de cuyos límites se encontraba entonces. La actividad de la Hacienda de Serón, especialmente sus viñas pisqueras, había sido una de las razones que dieron origen al pueblo homónimo, en la proximidad del río.

lunes, 8 de julio de 2019

LA "DOS RÍOS" EN MONTE PATRIA: UNA MÁGICA CANTINA QUE QUIZÁ SE HALLE EN SUS ÚLTIMOS DÍAS

La fuente de soda "Dos Ríos" hacia 2012 (Fuente: Google Street View).
Coordenadas: 30°42'51.1"S 70°52'34.2"W
Tras nuestra experiencia con el eclipse total de Sol en Quebrada de Paihuano, la noche del día siguiente nos ha caído encima pasando por la comuna de Monte Patria, al interior de Ovalle en la Región de Coquimbo. Ya hemos decidido en qué lugar alojaremos: el camping de Isla San Rafael, en la ribera del Río Grande. Sin embargo, queremos comer algo y estirar las piernas tras un día completo en automóvil. La búsqueda nos conduce a un singular sitio.
Se aproximaba ya la hora del partido de fútbol de Copa América Brasil 2019, además, con el partido de semifinales entre Chile y Perú. Aunque desde hace años el balompié me motiva menos que buscarle pulgas a una mascota, creo interesante tratar de hallar un boliche con televisor, de esos con mesas cojas y sillas de mimbre que tanto encanto irradian en territorios semi-rurales del país, como éste. Fue, precisamente, lo que encontramos.
Devolviéndonos un poco y fijando una hora de regreso para nuestro alojo, llegamos al "Dos Ríos", local ubicado al lado de la carretera D-597 de Las Juntas, Monte Patria, en la Provincia del Limarí. Se presenta como fuente de soda, aunque es más bien una cantina, y todavía algo más, según nos enteraremos en unos minutos. Su patente comercial y autorización para expendios de alcoholes, en tanto, lo define como restaurante diurno y nocturno.
Se trata de un establecimiento vecino a la casa de los dueños y ésta, a su vez, adyacente a un expendio de comidas rápidas que también pertenece a la familia, construido hace pocos años. Aunque no está numerado, se lo encuentra fácilmente: transitando de Norte a Sur, el restaurante y bar aparece entre el caserío de los lados de la calzada, pasando Las Juntas y el puente Dos Ríos en la localidad del mismo nombre. A pesar de ser un lugar con cierta fama de libertino, como sabremos después, se ubica a sólo metros de la iglesia de este lugar, situado en la confluencia de los dos brazos del Río Grande con el del Río Rapel, lo que da nombre al sector de Dos Ríos.

sábado, 6 de julio de 2019

UN REPORTE GONZO DEL ECLIPSE 2019 DESDE EL VALLE DE ELQUI

Eclipse solar del 16 de abril de 1893, en fotografía captada en Atacama mostrando el cubrimiento total del Sol y la corona solar tomada por el Profesor John Martin Schaeberle, del Observatorio Lick. Fuente imagen: "Popular Science Monthly" volumen LX, de J. Makeen Cattell (noviembre de 1901 - abril de 1902).
Coordenadas: 30°02'13.3"S 70°27'19.9"W (Lugar de observación oficial en Paihuano) / 30°02'13.3"S 70°27'19.9"W (Lugar de nuestra observación)
A diferencia de la mancha tenue que vimos en los cielos chilenos quienes éramos niños habitando esta Tierra al paso del cometa Halley, hace 33 años, el sublime eclipse de este año 2019, con su epicentro de observación en el Norte Chico de Chile, resultaba un evento demasiado espectacular y conocido como para embaucarnos con propaganda y publicidad de los chupatintas, como en aquel año de 1986... Sabemos bien que las grandes experiencias se persiguen, pues sólo las profanas llegan solas.
Partí con mi tocayo Cris Meneses en esta nueva aventura de astroturismo. El destino en la Región de Coquimbo lo conocemos bastante, o al menos eso creíamos. Visitamos estas tierras desde nuestros primeros viajes veraniegos, en los años noventa. La última vez que estuvimos en alguna andanza parecida, aunque no aquí, fue con la Superluna de noviembre del año 2016, evento astronómico del que también publiqué un reporte acá, tanto o más gonzo que éste.
No pudo ser más feliz la coincidencia que permiten estos órdenes astrales, al asignarle al Valle de Elqui algunas de las ubicaciones de privilegio para admirar y dejarse hipnotizar por el fenómeno. Aquellas comarcas del Norte Verde de Chile, además de la fama mística y espiritual, de su calidad como cuna de la poetisa Gabriela Mistral, de su valor arqueológico (vinculado fundamentalmente a la cultura diaguita y relacionadas) y de su atracción "natural" como territorio pisquero, se ha esforzado por atraer a los interesados en el turismo astronómico con muy buenos resultados.
Todo estaba ya en modo eclipse a nuestra llegada, por lo tanto: las plazas, los afiches de las vidrieras, la señalización, los carteles del comercio, la decoración de escaparates, etc. Sólo en los períodos del Desierto Florido o las Fiestas Patrias puede verse una identidad estacional tan reforzada en toda la zona. Además, muchas bodegas de vino, pisco o cerveza aprovecharon de sacar sus propios productos "conmemorativos" del eclipse dentro del territorio, por la misma razón.

martes, 18 de junio de 2019

TRES OBRAS DESAPARECIDAS DE KULCZEWSKI EN LA CUMBRE DEL CERRO SAN CRISTÓBAL: EL "CASINO CUMBRE", LA CASA DE LAS ARAÑAS Y EL "ROOF GARDEN"

Camino en la cima del Cerro San Cristóbal, en fotografía c.1930, con el Pabellón de la Casa de las Arañas al centro sobre la loma, y parte del "Casino Cumbre" a la derecha más arriba, justo abajo de la cúpula del observatorio. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Coordenadas: 33°25'25.9"S 70°37'56.7"W (sector cumbre)
El acenso al Cerro San Cristóbal en el Parque Metropolitano de Santiago, ya sea por el camino peatonal del Sendero Zorro Vidal o por la ruta asfaltada en Avenida Pedro Bannen, desemboca en la rotonda con fuente de aguas de la Plaza México, allí junto al Vivero y la simpática fontana de los tres querubines abrazados, derramando su hilo de aguas. Hace sólo un par de años, fue remodelado el lugar pero, por desgracia, se destruyó la rotonda verde en donde está la fuente circular, así que el centro de la actual Plaza México es totalmente duro y estéril, delineado sólo por adoquines.
En la mencionada fuente de los tres niños, encontramos un dato interesante anotado en sus inscripciones sobre la piedra: primero, que este sitio se llama Parque Lautaro desde que se inauguró el paseo, "Dedicado a los escritores preclaros de Iberoamérica". El nombre ha caído mucho en desuso, por cierto.
Lo segundo que queda de manifiesto la fuente, es la importancia que tuvo el destacado arquitecto Luciano Kulczewski (1896-1972) en todo el conjunto. Se trata del mismo autor de los edificios de la Piscina Escolae de la Universidad de Chile, el Edificio La Gárgola, la sede del Colegio de Arquitectos y la Población Keller, entre muchos otros conocidos proyectos con su característica firma. Su nombre también está inmortalizado en la roca de a fontana del cerro y por grandes razones, las mismas que llevaron a sus descendientes a cumplir con su petición de esparcir acá la mitad de sus cenizas, y el resto en el Cementerio del Père Lachaise de París.
Más allá de la conocida presencia que tuvo aquel genio de la arquitectura en el proyecto que dio nueva vida al Cerro San Cristóbal, con su mano inconfundible en obras ejecutadas entre 1921 y 1925 como el propio castillo del funicular o el Mirador O'Brien, otros tres trabajos surgidos también de sus tableros enseñorearon la época inaugural del paseo: el "Casino Cumbre", la Casa de las Arañas y la Terraza de Baile "Roof Garden". De ahí que su nombre esté destacado como el arquitecto estrella de la cumbre del cerro, en la fuente de los niños.

viernes, 14 de junio de 2019

CERRO PRIMO DE RIVERA: EL PARQUE DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE EN MAIPÚ

Ilustración de la "Batalla de Maipú" del francés Theodore Géricault, c. 1820. A espaldas de San Martín y O'Higgins (centro), se observa el cerro donde se establecieron Primo de Rivera y sus hombres para aquel combate y que hoy lleva su apellido. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Coordenadas: 33°29'40.9"S 70°45'19.0"W
Fuera del radio central de la ciudad de Santiago, uno de los cerros islas más importantes en el plano urbano del Valle del Mapocho es el Cerro Primo de Rivera, convertido en singular y atractivo parque desde los años ochenta, además de se constituirse como otro de los elementos conmemorativos de la lucha por la Independencia de Chile en la histórica comuna de Maipú.
El cerro se sitúa en el Paradero 15 de la avenida Pajaritos, pasado el cruce de Ramón Freire con la Autopista del Sol, entre la calles Cecilia y Anunciación, a escasa distancia de la Estación Metro Santiago Bueras. Con unos 90 metros de largo, es considerado el límite Norte del Centro Histórico de Maipú, además, ubicado a unos 12 kilómetros del corazón de Santiago.
Antaño, este cerrillo lucía como un peñón de escasa seguridad y con senderos casi ruinosos, poco visibles, de escaso atractivo para el público, aunque siempre se tuvo la noción de la importancia que había tenido en las luchas independentistas y particularmente en la Batalla de Maipú. Fue en los ochenta del siglo pasado, recién, cuando comenzó su rescate y la recuperación de esta loma para la comunidad maipucina.
Sucede que el cerro había sido una posición estratégica y, por esta razón, el Coronel del Ejército de España, don Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo, estableció en él el puesto de mando y al primer cuerpo de las fuerzas realistas, para cuando tuvo ocasión y lugar la decisiva Batalla de Maipú del 5 de abril de 1818. La vista que se lograba desde él sobre los Llanos del Maipo justificaba sobradamente la elección de esta posición, considerando también las desventajas en que se encontraban los realistas, carentes de reserva y con una artillería menor que la de los patriotas.

martes, 11 de junio de 2019

UN PASEO POR EL ATRIUM VESTAE EN EL FORO ROMANO: EL TEMPLO DE VESTA, LA REGIA Y LA CASA DE LAS VESTALES

Cuadro con las vírgenes vestales manteniendo el fuego sacro dentro del templo. Fuente imagen: blog Apasionados del Imperio Romano.
Coordenadas: 41°53'30.2"N 12°29'10.3"E (Templo de Vesta) / 41°53′30″N 12°29′09″E (Regia) / 41°53'29.1"N 12°29'11.9"E (Casa de las Vestales)
Estamos en el período del calendario en que se celebraban las Fiestas de Vesta o la Vestalia en la antigua Roma, entre el 7 y el 15 de junio. Eran días que comenzaban con la limpieza, purificación y ornamentación del templo por parte de las sacerdotisas vírgenes vestales, única orden femenina en el Imperio, para recibir visitantes.
Los hombres no podían entrar al lugar de las vestales, salvo el pontifex maximus o pontífice máximo, sumo sacerdote de la religión romana y director de la escuela de las sacerdotisas. De su título proviene, justamente, el del pontífice de los papas de la Iglesia Católica. A las mujeres que eran madres se les permitía entrar sólo en esta época de la celebración, además.
Las procesiones que se realizaban en la ciudad durante estos días, incluían romerías con las estatuas y altares de andas representando a la diosa. Las vestales horneaban también una especie de tortillas saladas llamadas mola salsa, empleadas sólo para el servicio religioso y no como alimento, al igual que una salmuera endurecida llamada muries, que se usaba en los sacrificios. En otra célebre fiesta, la de Júpiter Panadero (Iovis Pistoris), repartían este pan sacro entre las matronas.
Durante el período de las celebraciones patronales, las vestales abrían los llamados penus Vestae para encanto del público: es decir, los cubículos secretos del templo en donde se guardaban objetos sagrados y reliquias, como la estatua de madera de Atenea que el legendario héroe Eneas habría traído desde Troya y que era conocida como el Paladio o Paladión (Palladium), una de las "prendas de dominio" (pignora imperii) que aseguraban mágicamente la dominación del imperio sobre cada región.

viernes, 7 de junio de 2019

ANIVERSARIO DEL 7 DE JUNIO DE 1880 EN ARICA: ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LOS 55 MINUTOS DE LA TOMA DEL MORRO

"Croquis de la toma del Morro de Arica, 7 de junio de 1880", imagen publicada por "El Mercurio". Fuente imagen: Memoriachilena.cl.
Coordenadas: 18°28'51.4"S 70°19'26.9"W (Morro de Arica)
Nuestra última entrada estuvo dedicada a algunos de los principales puntos e hitos históricos relativos a la ruta de ascenso al Morro de Arica y a la Batalla del 7 de junio de 1880, que la ciudad nortina está recordando en estos momentos con celebraciones y actos solemnes, como es conocido.
Como todas las grandes hazañas dignas de ser acogidas en la epopeya de los pueblos, la Batalla de Arica o Toma del Morro tiene sus propios mitos heroicos o elementos folklóricos de fuerte arraigo en el imaginario popular, que ya parecen indivisibles con los hechos de la historia real. Los principales ejemplos quizá sean la presencia de la mítica chupilca del Diablo, las creencias peruanas sobre la supuesta "orden de repaso" de heridos por parte de la soldadesca chilena, el "salto heroico" de Alfonso Ugarte despeñado sobre su caballo desde la cima y en medio del caos del combate, etc.
Una de aquellas creencias románticas sobre la batalla, parece ser también una de las afirmaciones más importantes que se dan como hecho sobre el mismo episodio histórico: los famosos 55 minutos que habría demorado la toma y captura del Morro de Arica, por parte de las tropas chilenas.
En rigor, es posible este número, a diferencia de lo que aseguran algunos críticos, pero es preciso ponerlo en su correspondiente contexto para entender a qué se refiere, propia y exactamente, evitando darle alcances y valores históricos que tal vez no son reales o no le asientan.

lunes, 3 de junio de 2019

FUERTES, PUNTOS E HITOS HISTÓRICOS EN LA RUTA DE LA TOMA DEL MORRO DE ARICA DEL 7 DE JUNIO DE 1880

La famosa fotografía del izamiento formal de la bandera chilena sobre el Morro de Arica, con algunos fallecidos, heridos y cañones reventados aún en la cima, aquella mañana del 7 de junio de 1880.
Coordenadas:
18°28'52.0"S 70°19'27.1"W (Fuerte El Morro)
18°28'48.2"S 70°19'28.9"W (Base Naval Morro Bajo, lugar del Museo)
18°28'51.4"S 70°19'26.9"W (sitio donde se clavó la bandera chilena)
18°29'01.6"S 70°19'24.7"W (Sitio donde cae el Comandante San Martín)
18°29'09.8"S 70°19'03.5"W (Fuerte Morro Gordo)
18°29'21.2"S 70°19'05.5"W (Sector de campo minado)
18°29'45.1"S 70°18'32.1"W (Fuerte Del Este)
18°29'45.1"S 70°18'32.1"W (Fuerte Ciudadela)
18°29'29.5"S 70°18'26.0"W ("Cripta" de San Martín)
El 7 de junio de cada año, Arica celebra la Toma del Morro por parte del Ejército de Chile, en 1880, episodio de rasgos épicos que decidió la situación de la entonces ciudad peruana y en gran parte también la de la propia Guerra del Pacífico. Los festejos comenzaban el día anterior e involucraban encuentros en el estado y una corrida que reproducía todo el trayecto. Se disfruta de los desfiles, fiestas, brindis y feriado regional desde hace unos años; hasta existió un periódico ariqueño que tenía por nombre esta fecha, de hecho, y el Ejército la escogió también para el Día de las Glorias del Arma de la Infantería.
El macizo rocoso del Morro, con su enorme bandera chilena flameando siempre en la cima, se encarga de recordar y enfatizar en cada mirada, cada fotografía o cada postal turística el pasado ineludible de esta ciudad. Se trata no sólo de un símbolo potente de aquella guerra ("No soltéis el Morro", grita aún la estatua de don Benjamín Vicuña Mackenna a sus pies), sino también de un testimonio palpable de la historia de este sitio y del mismísimo combate librado en él. Los memoriales y monumentos de la ruta de ascenso hecha por los chilenos aquella mañana, son mantenidos en su mayoría por los miembros del Regimiento Reforzado N° 4 "Rancagua".
Como se recordará, la Batalla en Arica tuvo lugar después de la decisiva victoria chilena en Tacna, en la Batalla del Campo de la Alianza, que además de hacer caer a aquella ciudad terminó con la presencia de las fuerzas militares bolivianas en los teatros de la guerra, retirándose en los hechos del Pacto de Alianza. Arica, por lo tanto, quedaba totalmente aislada y en tensa espera del arribo de las fuerzas chilenas hasta ella, desde el Norte.

jueves, 30 de mayo de 2019

EL FANTASMA DE UN DECAPITADO DE ARICA

Truco fotográfico del siglo XIX. Fuente imagen: aminoapps.com.
Coordenadas: 18°28'47.8"S 70°19'15.0"W (lugar de las supuestas apariciones)
A pesar de que en sus orígenes correspondía a las afueras de Arica, el cruce de las calles Cristóbal Colón y Yungay es uno de los más históricos de la ciudad, con la famosa Casa Bolognesi o Casa de la Respuesta, siempre con bandera peruana, y en la esquina vecina el Inmueble de Conservación Histórica del antiguo Instituto Comercial, además del lugar del Edificio de la Caja de Empleados Particulares.
Este tramo de calle Yungay era llamado antaño Ayacucho. A la sazón, los claustros religiosos a espaldas de la Iglesia de San Marcos llegaban al borde de la misma calle Colón. Yungay desciende hacia el puerto por el costado del Morro de Arica, tomando la pendiente del terreno en un barrio residencial. Algunas atracciones turísticas del entorno son el cercano Mercado de San Francisco y el Museo Arqueológico de Sitio de Colón 10, además de la proximidad al acceso peatonal oriente del Morro.
Sin embargo, en el rango de lo intangible se agrega otro elemento de valor cultural para este punto específico de la ciudad nortina: la antigua leyenda de un descabezado que, supuestamente, se aparecía justo allí, causando terror entre los residentes. Aunque sin duda se trata de una tradición ya en retirada, no deja de ser interesante en sus pocos pero intrigantes detalles.
La leyenda, además, da nombre a un recientemente publicado trabajo breve de la escritora local Patricia Mardones, en donde aborda ésta y otras tradiciones ariqueñas: "El hombre sin cabeza y otras leyendas de Arica urbana". Aunque la historia se siga perdiendo en folklore, sin embargo, no deja de tener ese sombrío encanto para el repaso de la misma.

lunes, 27 de mayo de 2019

SELECCIONES DE RAÚL MORALES ÁLVAREZ (PARTE X): "SAN BERNARDO Y SUS RECUERDOS"

Plaza de San Bernardo hacia el 1900. Fuente imagen: Chiledel1900.blogspot.com.
Coordenadas: 33°35'32.2"S 70°42'16.2"W (Plaza de Armas de San Bernardo)
Este texto es parte de una selección de artículos del periodista chileno Raúl Morales Álvarez (ver el anterior acá: "El poeta que viene volando"). Fue uno de los últimos escritos del autor y pertenece a un proyecto de la Agrupación Cultural El Funye (ir al Facebook del grupo), exclusivamente dispuesta para los lectores de este blog. El artículo, de 1949, está tomado de la selección antológica titulada "Raúl Morales Álvarez y los poetas malditos de Chile". Para más información en nuestro blog sobre el poeta Alberto Rojas Jiménez y su trágica muerte, clic aquí.
EN ESTOS DÍAS, desde el pasado sábado hasta hoy, que amaneció San Lunes, San Bernardo ha celebrado con vehemente euforia los 128 años que ya abultan en su calendario. Hubo desfiles militares ante la estatua de Domingo Eyzaguirre, el fundador, y bailes de emoción pagana en la plaza, con tímidas ninfas y tritones que también temían escuchar la flauta del Hombre del Pan en el follaje, en los mismos sitios donde después se levantaron los altares para la liturgia latina de una misa de campaña, agradeciéndole al Buen Dios -que esta en los cielos-, todo lo que le ha dado a San Bernardo, su aire pulmonar, su baratura, su afincamiento en la buena tierra y el gozo de vivir que se posee cuando se reside en estos lados. Hasta yo mismo, el más forastero de los sanbernardinos -pollo todavía en corral ajeno-, anduve en la tarde del domingo, junto a la fina presencia intelectual de Evaristo Molina, buscando contacto con los queridos fantasmas preferidos que penan alegremente en San Bernardo.
AQUÍ VIVIÓ Baldomero Lillo, el de ''Sub-Terra'' y de ''Sub-Sole''. Por aquí, por estas calles, solo cerrando los ojos un instante, todavía es dable divisar la figura encapada de aquel Augusto D'halmar, a quien el Grupo de los Diez llamaba El Hermano Errante, porque  siempre andaba de viaje, recorriendo el mundo, pero que reconocía, sin embargo, que le  agradaba San Bernardo, como una tumba escogida de antemano. Fue aquí donde Manuel Magallanes Moure plantaba higueras y damascos, escribiendo la magia de unos versos que
aún perduran en el oído de quien los ha leído. El perfil en sombras de Claudio de Alas, siempre muy pálido, también pasó por San Bernardo.

domingo, 26 de mayo de 2019

UNA VISITA AL CEMENTERIO RUSO ORTODOXO DE BAJOS DE MENA EN PUENTE ALTO

Coordenadas: 33°36'55.2"S 70°36'08.7"W
Ubicado casi como el hermano menor del Cementerio Católico de Bajos de Mena, en avenida Eyzaguirre de Puente Alto pasando el cruce con la Autopista del Acceso Sur, el Cementerio Ruso pasa la mayor parte de su existencia cerrado al público, abriendo sólo ocasionalmente a quienes quieran visitarlo. Un cuidador vive con los suyos dentro de este sitio, en donde reinan la paz de los difuntos y la quietud de las historias que allí han quedado reservadas.
El olvido es un fantasma que debe ser conjurado constantemente en este lugar. Las pocas familias rusas fundadoras que quedan y los esfuerzos de la comunidad ortodoxa en Chile, que tiene allí la que parece ser su capilla más austral del mundo, se encargan de darle mantenimiento y no condenar al camposanto al mismo destino de muerte y extinción que sus moradores bajo las criptas.
La apertura al público en ocasiones especiales anunciadas por la Asociación Pro-Cementerio de los Rusos Ortodoxos Residentes en Chile y en el Día del Patrimonio de cada mes de mayo, con visitas guiadas correspondientes, permiten contrarrestar aquel peligro del olvido. Estuvimos en las de el pasado domingo 25, con un recorrido a cargo del Diácono Roberto León Ramírez, de la Iglesia Rusa Ortodoxa en el Exilio (IROE) y uno de los protagonistas de la investigación histórica de la que se vale la Asociación para poner en valor este sitio.
El Cementerio Ruso fue creado por familias rusas llegadas hasta entonces al país y cristianos laicos rusos, pero especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. La idea de concluir sus vidas en una Rusia que ya no era afín a sus creencias y que incluso perseguía al clericato ortodoxo, fue la motivación de muchos de aquellos ciudadanos para establecerse en países tan distantes como Chile. Debe recordarse que la colonia rusa era pequeña hasta que, en 1948, el Gobierno de Chile aceptó la propuesta de recibir numerosos grupos de ellos por la Organización Internacional de Refugiados de las Naciones Unidas.

viernes, 24 de mayo de 2019

LA PLAZA JORGE PRAT ECHAURREN: A LOS PIES DE LAS TORRES DE TAJAMAR Y DEL EDIFICIO VÉNETO EN PROVIDENCIA

Detalle de las Torres de Tajamar en plena construcción, en 1964, año en que los trabajos debieron ser paralizados por un tiempo. Aún no se construía el vecino Edificio Véneto ni se abría la calle Pérez Valenzuela hacia la Costanera. El espacio abajo de las torres, junto a la vistosa avenida Providencia, corresponde al sector que ocupa la Plaza Prat Echaurren. Fotografía de Higinio González. Fuente imagen: Archivo Visual de Santiago.
Coordenadas: 33°25′47″S 70°37′23″W
Justo en el sector en donde se separan las avenidas Providencia y Nueva Providencia de la comuna homónima en Santiago, enfrente del empalme con la calle Miguel Claro, se encuentra la Plaza Jorge Prat Echaurren, conocida por estar rodeada de comercio a los pies del conjunto de edificios conocido como las Torres de Tajamar, obra original del arquitecto Luis Prieto Vial que se trazó con colaboración de la oficina BVCH, de Carlos Bresciani, Héctor Valdés Phillips, Fernando Castillo Velasco y Carlos García-Huidobro.
Iniciadas las obras en 1962 e inauguradas en 1967, las Torres de Tajamar fueron uno de los conjuntos residenciales más novedosos e interesantes de su época, allí junto al río Mapocho y a espaldas de la Plaza de la Aviación, sirviendo como fondo a las postales del Parque Balmaceda. Muy diferentes al aspecto mustio que tienen hoy, es preciso acotar, un tanto afectadas por la decadencia y la falta de mantenimiento apropiado. El nombre del conjunto aludía a la entonces llamada avenida del Tajamar (por nacer del paseo de los antiguos malecones coloniales del Mapocho), correspondiente a la actual costanera Andrés Bello, que corre al Norte de los edificios.
Cuando la sociedad constructora de Bolton, Larraín y Prieto concluyó las obras, una de las explanadas a los pies de las torres había quedado destinada a área verde por el Nororiente de la manzana, construyéndose después en ella una simpática placita conectada con la calle de fondo, Pérez Valenzuela, que prolonga la línea de Miguel Claro hacia la actual Costanera Andrés Bello. El nombre de aquella calle alude a los apellidos de don  Ramón Pérez de Valenzuela, uno de los vecinos propietarios de las chacras en donde se fundó la comuna de Providencia, en su caso adyacente al río y con una capilla propia.
La plazoleta vino a funcionar casi como una prolongación de las más grandes que están al poniente de la misma y de la plaza central principal del conjunto, ubicada exactamente entre las torres aunque sólo con una franja verde en su contorno Sur. Otra plaza se construyó al extremo de la manzana, en la ubicación opuesta a la de nuestro interés: la Plaza Atria, colindante con calle Huelén.

miércoles, 22 de mayo de 2019

HERMÓGENES SAN MARTÍN EN IQUIQUE: LA ANIMITA MÁS GRANDE DE CHILE Y SUS DIFUSOS DESLINDES ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

Aspecto exterior que mantenía la ermita de San Martín hasta hace pocos años. Fuente imagen: "Hermógenes San Martín: ¿La animita más grande de Chile?", de Salinas y Rojas.
Coordenadas: 20°12'42.6"S 70°08'29.7"W (santuario-animita) / 20°13'06.9"S 70°08'41.6"W (salón-sede O'Higgins) / 20°13'05.6"S 70°08'04.7"W (Cementerio N°3, en donde está el mausoleo).
El caso de a animita de Hermógenes San Martín en Iquique, o acaso debiésemos decir de la capilla-ermita que lleva su nombre en calle Esmeralda 1398-B, enfrente de 21 de Mayo, junto al Cementerio N° 1 de la ciudad, es uno de los más desconocidos sobre fe popular de almas de fallecidos fuera de la provincia iquiqueña. A pesar de ello, se trata de la quizá más grande animita de Chile, compitiendo con las de Evaristo Montt en Antofagasta, Petronila Neira en Concepción y Romunaldito en Santiago.
A pesar de lo poco que se sabe de ella fuera de la comunidad de Iquique, sin embargo, la historia de la animita de Hermógenes San Martín han sido tratada por Oreste Plath en "L'Animita. Hagiografía folklórica", por Claudia Lira en "Lecturas de la animita: Estética, identidad y patrimonio", por Víctor Rojas Farías en "Animitas en Chile" y con un libro más reciente para el caso, de Julia Salinas Segura y el mismo Víctor Rojas, titulado "Hermógenes San Martín: ¿La animita más grande de Chile?".
Al ocupar un inmueble completo, con oratorio, un salón y habitaciones, esta animita también se ha vuelto una excepción en la forma en que suele darse el culto popular en Chile, generalmente reducidas a pequeños templetes o habitáculos (salvo por templos oficiales, como el de la Capilla de Ánimas en Santiago) y no por santuarios espaciosos como sería, por ejemplo, el caso de la Difunta Correa de Argentina. Al menos el cartel que se colocó sobre el acceso de la ermita o "gruta", como la llaman sus concurrentes, asegura lo mismo: "La animita más grande de Chile. Hermógenes San Martín".
Súmese a todo lo anterior el hecho de que la animita de San Martín cuenta con una sociedad propia de devotos y un mausoleo en el Cementerio N° 3 de Iquique, por lo que tiene todo un respaldo organizacional en el que participan sus fieles.

lunes, 20 de mayo de 2019

CRÓNICAS PARA EL 21 DE MAYO: LAS HISTÓRICAS BOYAS "ESMERALDA" DE LA RADA DE IQUIQUE

Ceremonia de lanzamiento de corona floral de la Escuela Naval en la Boya "Esmeralda", del 2 de octubre de 1968. La antigua y sencilla boya de la imagen fue reemplazada en 1972. Fuente imagen: Repositorio Digital Archivo Histórico de la Armada de Chile.
Coordenadas: 20°10'58.21"S 70° 8'57.71"W (ubicación de la boya en servicio) / 20°13'22.5"S 70°09'07.7"W (plazoleta con la última boya retirada)
Las boyas "Esmeralda" han señalizado por casi cien años el lugar del Combate Naval de Iquique del 21 de mayo de 1879, que ahora celebra su 140° aniversario, recibiendo las ofrendas florales de cada año. Aparecen en el propio escudo de armas de la ciudad y se aluden en premios como la Boya Dorada, que otorga la Cámara de Comercio Detallista y Turismo de Iquique. Es casi un lugar obligatorio para las visitas de los turistas que toman los recorridos populares en lancha por la rada iquiqueña, por tratarse de un monumento flotante para el episodio histórico más importante de la ciudad, además.
Ubicada en la Rada de Iquique, la creencia popular ha sostenido que la Boya "Esmeralda" indicaría el sitio exacto en donde se hundió la gloriosa corbeta del mismo nombre con todos sus héroes y en donde se encontrarían sus restos, bajo la tumba de agua. El hecho, sin embargo, es que para evitar más saqueos, desde hace años ya indica más bien el punto hacia donde el buque habría recibido el primero de los espolonazos del monitor "Huáscar", ya iniciada la épica batalla. La "Esmeralda" está hundida a poca distancia, más al Norte, en coordenadas que los expertos y los buzos conocen mejor.
Desde la primera boya instalada en este sitio y que alegra el descanso a gaviotas y pelícanos, cada monumento flotante ha recibido restauraciones importantes y, en algún momento, pasa a ser reemplazado por otro más nuevo, relevándolo así de sus servicios generalmente por asuntos de modernización y de aliviar el mantenimiento que demanda la corrosiva agua salina. 
Es interesante tratar de seguirle la huella a estas varias boyas, cinco cuanto menos, y se puede encontrar información útil para ello en artículos como el de Juan Fierro Pesce para la "Revista de Marina" de 2000, titulado "La boya de la Esmeralda sumergida".