martes, 16 de octubre de 2018

CRÓNICAS DE LA AVENIDA FERMÍN VIVACETA

Imagen de los murallones del convento de Las Rosas en Vivaceta desde la esquina con Comandante Canales, a espaldas del templo del Buen Pastor (los campanarios se ven al fondo), en los años cuarenta. Imagen publicada por revista "Zig-Zag".
Coordenadas:  33°25'47.30"S 70°39'37.98"W (inicio) / 33°23'09.6"S 70°40'46.2"W (fin)
Hace poco publiqué acá una entrada dedicada enteramente al famoso lupanar y centro de eventos de la tía Carlina en avenida Fermín Vivaceta, en Independencia, legendario lugar de las noches de un Santiago ya extinto, para alegría de unos y para lamento de otros.
Sin embargo, el caso del inolvidable club fue sólo uno de los ejemplos de la extensa historia popular que ha arrastrado desde sus inicios la avenida Vivaceta y sus barrios de escondrijos, sector de la capital chilena nacido como el alguna vez infame Callejón de Las Hornillas, en los tiempos coloniales, devenido después en un barrio obrero de residencias modestas, típicas de las clases trabajadoras de algún período del país. Tanto con el nombre de Las Hornillas como Vivaceta, la avenida aparecía mencionada en varias cuecas urbanas y centrinas, pues siempre tuvo cierta seducción para los cultores del folklore y su público.
Con sus cerca de 6 kilómetros de longitud, desde la bajada del Puente Manuel Rodríguez en el río Mapocho, comuna de Independencia, hasta su empalme con avenida Independencia a la altura de Zapadores, ya en la comuna de Conchalí, Vivaceta es un trazo urbano de carácter rotundo, a pesar de sus mutaciones imparables. Sus barrios con el encanto de lo sencillo se comparten con templos parroquiales en toda esta longitud. Y entre uno y otro: prostíbulos, restaurantes, botillerías, plazas, moteles, escuelas, algunos de sus últimos cités, etc.
Lo que hoy es Vivaceta fue alguna vez, la periferia de la periferia de Santiago, además: el extremo arrabalero y menos urbano de los barrios de La Chimba, al otro lado del río Mapocho, ubicada al poniente de La Cañadilla, después llamada avenida Independencia. Muy lejos de este rasgo original, Vivaceta sigue experimentando la transformación que también dejará atrás sus actuales características, como puede apreciarse con sólo una visita.

martes, 9 de octubre de 2018

LOS ANTIGUOS CALABOZOS COLONIALES DEL EDIFICIO DE LA MUNICIPALIDAD DE SANTIAGO

Los excalabozos antes de completarse la remodelación. Fuente imagen: "La Tercera".
Coordenadas: 33°26'13.6"S 70°39'01.5"W
Se ha notado quizá que no he viajado mucho en estos meses y que, por lo mismo, he vuelto un poco al espíritu original de este blog, más recopilador y menos nómada. Por la misma razón, he reservado para esta entrada algo más profundo, sobre una historia que tenía pendiente desde hace mucho: los restos de los calabozos coloniales en los subterráneos del Edificio Consistorial de la Plaza de Armas, sede de la Ilustre Municipalidad de Santiago. Forman parte de la declaratoria de Monumento Histórico Nacional de 1976, además, por abarcar ésta a todo el inmueble.
Pocos conocidas y muy inadvertidas por el público, estas sencillas galerías de rústico acabado con pasillos abovedados, se distribuyen en 172 metros cuadrados por el subsuelo del edificio, con entrada a un costado del zócalo del mismo, de frente a la plaza en calle Catedral-Monjitas. Corresponden a los espacios en donde estuvo la antigua cárcel colonial de Santiago, lugar de detenciones, penitencias y espera de ejecuciones para los condenados al cadalso, que se encontraba al centro de la plaza.
No es mi aspiración hacer acá un recuento general de la historia de la Cárcel Pública del Santiago Colonial, pero sí se me hace necesario revisar parte de la misma para comprender cómo se llega a estos pasadizos en los sótanos de la Municipalidad de Santiago y su relación con un sistema penitenciario que comenzó allí para la ciudad, además.
Como se recordará, este espacio perteneció en la Colonia a las sedes del Cabildo y de la Cárcel Pública, esta última con sus pabellones en el nivel inferior. La primera casa de los cabildantes fue construida allí a partir de 1578, sobre los terrenos legados por el ya fallecido Conquistador Pedro de Valdivia, cuya estatua ecuestre se halla hoy justo enfrente, el vértice de la plaza.

viernes, 5 de octubre de 2018

EL EDIFICIO COMUNIDAD MONEDA-AGUSTINAS Y SU ASOMBROSA GALERÍA COMERCIAL SECRETA

El Edificio Comunidad Moneda-Agustinas, esquina de Agustinas con Ahumada, años ochenta. Imagen publicada en "Arquitectura y modernidad en Chile / 1925-1965. Una realidad múltiple", de Humberto Eliash Díaz.
Coordenadas: 33°26'28.5"S 70°39'00.2"W
Ya es casi una leyenda en el sector de calle Matías Cousiño: una gran galería comercial escondida dentro de uno de los edificios que dan forma a este céntrico pasaje de Santiago. Prácticamente, nada afuera del mismo hace sospechar de su existencia, por lo que su presencia allí se ha convertido en una suerte de secreto iniciático, de los buenos conocedores del barrio. Galería y edificio están en su aniversario octogenario, este año, además.
El inmueble del que hablamos es el Edificio Comunidad Moneda-Agustinas, situado en la cuadra entre las calles Moneda, Agustinas y Matías Cousiño, ocupando la mayor parte de la misma manzana, incluso hasta la esquina de Ahumada con Agustinas. El resto del rectángulo de la cuadra lo forman los edificios del lado de la peatonal Ahumada, incluyendo el que acogió en sus sótanos al clásico club "Waldorf" y luego a los entretenimientos "Diana".
En sus pisos se encuentran oficinas privadas, oficinas de organismos públicos, centros dentales, locales de belleza, casas de abogados, etc. En los bajos exteriores del inmueble, en tanto, los locales comerciales se dispersan por todo el zócalo del edificio contorneado por una larga cornisa tipo alero, con las más variadas propuestas que incluyen actualmente bares, restaurantes, librerías, cafés, un centro de apuestas hípicas, oficinas bancarias, centros comerciales, casas de modas, notarías y el estacionamiento de motocicletas tradicionalmente alineadas frente al pasaje Ramón Nieto, en Matías Cousiño.
Los señalados locales comerciales del primer nivel y los accesos, están distribuidos por los números 946 a 996 de Agustinas, 102 a 192 en Matías Cousiño, 951 a 973 en Moneda y 183 a 199 en Ahumada, incluyendo entre estos últimos uno en donde estuvo alguna vez el famoso centro de entretenimientos eléctricos "Games Center". Además, por el pasaje de acceso al edificio por la dirección de Agustinas 972 y Moneda 973, existe también otro par dd  grupos de pequeños locales comerciales que anteceden el vestíbulo y la recepción.

martes, 2 de octubre de 2018

LA ESTATUA ECUESTRE DE PEDRO DE VALDIVIA EN LA PLAZA DE ARMAS: OTRO MONUMENTO QUE "CAMINÓ" POR LA CAPITAL CHILENA

La escultura ecuestre de Valdivia en la Plaza de Armas, hacia 1970, con su antigua posición mirando hacia el oriente. Imagen perteneciente al Archivo Fotográfico y Digital de Fondo Sala Medina, Biblioteca Nacional. Fuente imagen: Memoriachilena. cl.
Coordenadas: 33°26'14.5"S 70°39'00.4"W
Ya he comentado algunas veces acá, sobre esa curiosa costumbre nacional de hacer "caminar" las estatuas y los monumentos, cambiándolos constantemente de lugar o de posición por razones siempre relacionadas con el afán de alterar nuestro espacio urbano, a veces para bien y no pocas para mal. Algunas efigies y piezas conmemorativas o históricas han peregrinado por tantos lugares que llega a ser un desafío seguirle el hilo a tal ruta, como la famosa Llama de la Libertad o la Fuente Colonial del Palacio de la Moneda.
Un caso con la señalada característica, es el de la maciza y enorme estatua ecuestre del conquistador y fundador de la ciudad hispana de la capital chilena, don Pedro de Valdivia, en la Plaza de Armas de Santiago, justo enfrente del edificio de la Municipalidad. Reúne ambas características que lo han hecho "caminar": primero, éste no era el lugar de su ubicación original, y segundo, su posición tampoco es la misma con la que llegó a alojarse justo en aquella esquina de la plaza, en Catedral-Monjitas con Estado. También tuvo un breve traslado hacia otro punto de la plaza, durante la gran última remodelación de este sitio.
La enorme estatua es uno de los monumentos más importantes y fáciles de identificar de Santiago, además de un reconocimiento tácito a los orígenes hispánicos de la sociedad colonial chilena. Por esto último, hay quienes no pueden evitar ver en la obra esas connotaciones negativas y contradictorias relacionadas con el proceso de la Conquista. Casi no parece casual que la escultura indigenista en la misma Plaza de Armas, el Monumento a los Pueblos Indígenas de Enrique Villalobos, halla sido ubicada en 1992 justo en la esquina diametralmente opuesta a la de Valdivia, como evitando toda proximidad entre ambas y estableciéndolas en los polos más opuestos de la manzana.
Cosas muy reales y cotidianas suceden en torno al monumento, actualmente. Esa parte fundacional de la historia citadina que representa, convive también con rasgos varios de la misma urbe, incluyendo su decadencia. Así pues, la conmemoración monumental y sus símbolos, comparten espacio con el turismo, el comercio, los predicadores, los inmigrantes, los niños jugando, perros callejeros, las parejas que lo eligen como lugar de encuentro, la prostitución diurna, el discreto narcotráfico, los jubilados, etc. Pocas cosas acaban siendo un espejo tan santiaguino como el lugar preciso del Monumento a Pedro de Valdivia, ahí en la plaza.

lunes, 1 de octubre de 2018

LOS TOROS DE MAIPÚ: UNA HISTORIA COMUNAL QUE COMIENZA EN MEDIALUNA Y CONCLUYE EN PISTA DE PATINAJE

Coordenadas: 33°30'33.1"S 70°45'17.9"W
En calle Alberto Llona 1899, enfrente de Chacabuco y al lado de la boyante y activa Plaza de Maipú, en Santiago, está el viejo pasaje con arquerías y explanada de la Municipalidad, en donde funcionan dependencias de la Tesorería Provincial de Maipú, el Departamento Municipal de Eventos con su Salón Auditorio y la Sala de Reuniones del Concejo. Al fondo del mismo, están las escalinatas y portal de acceso al anfiteatro, en donde destacan, en lo alto las dos figuras taurinas que han vigilado por décadas la entrada y salida del público desde este sitio.
Las dos bestias metálicas tenantes, conocidos popularmente como los Toros de Maipú, exhiben su gallarda estampa y musculatura en actitudes bravas, como ostentando su superioridad en un imaginario rebaño bovino. Uno de ellos, a la izquierda, mira hacia el horizonte en forma altiva y desafiante, como buscando un enemigo, mientras que el otro, a la derecha, parece congelado en un instante previo a un ataque, bufando y cabeza gacha listo para embestir.
Tras el portal de acceso en donde se lucen estas figuras, está un viejo anfiteatro municipal (no confundir con el actual, del auditorio), cuyas líneas y circunferencia evocan inmediatamente a una medialuna. No es coincidencia que así sea, como no lo es tampoco que los toros de lidia se encuentren coronando su acceso.
Considerado inmueble de Conservación Histórica, la vida de este sitio se inicia en 1937, cuando el 30 de julio comienza a ser construida allí la Medialuna Municipal de Maipú, en tiempos en que la comuna aún convivía con sus rasgos rurales y de tradiciones más relacionadas con el campo, antes de ser absorbida por el crecimiento urbano de la urbe.

jueves, 27 de septiembre de 2018

EL MONUMENTO AL DOCTOR LUIS CALVO MACKENNA EN EL PARQUE BALMACEDA

Fuente imagen: Scielo.conicyt.cl (artículo "Escultura pública y la cúpula de la Basílica de Lourdes de Santiago" de Enrique Solanich Sotomayor).
Coordenadas: 33°26'04.9"S 70°37'46.4"W
Hay una característica que me gusta mucho entre los monumentos en Chile: no se olvida en ellos a los médicos que han construido parte importante de la historia nacional. En todas las principales ciudades del país encontramos, en efecto, algún busto, placa o monolito recordando a algún célebre facultativo cuya impronta en la semblanza local trata de seguir siendo reverenciada, aunque sea tibiamente, más allá de que sus nombres también sean asignados a los más importantes centros de salud de cada provincia (y que pocos identifiquen de quién se trata, además).
En el Parque Balmaceda de Santiago, a sólo metros del Café Literario y del Puente Racamalac, se encuentra el monumento para uno de los médicos más importantes de la historia galena nacional. Llamado "La Maternidad", de acuerdo a Liisa Flora Voionmaa Tanner en "Escultura pública: del monumento conmemorativo a la escultura urbana, Santiago, 1792-2004", hay quienes lo señalan también como "Madre e Hijo".
La escultura está dedicada al insigne Doctor Luis Calvo Mackenna (1882-1837), reconocido pediatra chileno, impulsor del movimiento higienista en el país y sucesor del prestigioso médico Roberto del Río en la dirección del Hospital de Niños de Matucana, además de ser un destacado dirigente del Patronato de la Infancia y de la Casa de los Huérfanos, que rebautizó Casa Nacional del Niño.
La dedicación de Calvo Mackenna por los infantes daría para un artículo propio y extenso, tal vez alguno para el futuro de este blog, pero se destaca en su inmenso currículo el haber convocado a los médicos pediatras chilenos, en 1922, para formar con ellos la Sociedad Chilena de Pediatría, asumiendo como primer presidente de la misma. Su aporte a la rama médica fue enorme, como se advierte, dejando sentadas las bases para la fundación del centro médico que, en forma póstuma, tomaría su nombre: Hospital de Niños Doctor Luis Calvo Mackenna.

lunes, 24 de septiembre de 2018

LOS 80 AÑOS DE LA GENERACIÓN LITERARIA DEL 38 Y SU EXPOSICIÓN EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

Despedida de Santiago del Campo en el restaurante "Da Osvaldo", con los presentes de la Generación del 38 sentados en las escaleras del Portal Fernández Concha, en 1934. Abajo a la izquierda, Julio Molina Müller y a su lado Iván Romero. Sentados en la fila del centro, el segundo a la izquierda es Manuel Salvat Monguillot (organizador del encuentro e hijo del librero Salvat), junto al "Chico" Vega y Santiago del Campo. Arriba, Héctor Barreto y Miguel Serrano. Fuente imagen: sitio oficial de M. Serrano.
Coordenadas: 33°26'31.5"S 70°38'44.7"W
Desde el mes de junio, está montada en la Sala América de la Biblioteca Nacional de Santiago la exposición sobre la Generación Literaria del 38, dedicada a la prolífica camada de escritores chilenos que muchos consideran la mejor de todas las que han tenido nuestras letras nacionales. La muestra permanecerá montada durante todo este período de 2018 en que se celebran los 80 años de la misma generación.
Así es presentada la muestra, en el panel introductorio que recibe a los visitantes de la gran sala central del edificio:
"A 80 años de la Generación del 38, la reflexión respecto de cómo se constituyó y quiénes conformaron este movimiento literario tan importante para nuestro país, vuelve a ser pensada y trabajada.
Hablar hoy de esta Generación nos plantea nuevas interrogantes a discutir. Creer que simplemente fueron escritores quienes de manera aislada y descontextualizada se posicionaron como los representantes de la vida intelectual del país, sería perder de vista la realidad literaria y editorial existente por aquellos años. La Generación del 38 no hubiera podido nacer sin el trabajo de hombres y mujeres al interior de las diversas editoriales; sin la pluma de los ilustradores y grabadistas; sin los espacios que otorgaban las revistas literarias, y sin un contexto político que posicionaba al arte y la cultura como motor de la visa social. Sin duda alguna, el trabajo literario-editorial es el soporte para la conformación de esta Generación literaria.
La Biblioteca Nacional y la Fundación Nicomedes Guzmán los invitan a recorrer esta muestra que propone esta nueva lectura de la Generación del 38, basada en la caracterización de cuatro movimientos literarios y cuatro puentes socio-culturales.

jueves, 20 de septiembre de 2018

EL ARCO DE CONSTANTINO: UN MONUMENTO TRIUNFAL ENTRE EL COLISEO Y EL FORO ROMANO

Arco de Constantino en óleo de Herman van Swanevelt, hacia 1645. Se observa que el monumento está integrado a una fortificación particular de tiempos medievales, con un inmueble a su costado y cerrando con murallones una propiedad. Se puede ver un parcial abandono de la mantención del arco, también, sobre cuyas estructuras crece vegetación. Fuente imagen: Dulwich Picture Gallery.
Coordenadas: 41°53'23.16"N 12°29'26.15"E
A metros de la Vía Sacra y la Piazza del Colosseo en Roma, entre la majestuosidad de las ruinas del Foro Romano y de la loma del Monte Palatino a su izquierda, y el enorme Coliseo a la derecha, el visitante se encuentra con la elegante imponencia del Arco de Constantino o Arcus Constantinianus, otro de los monumentos del mundo clásico más característicos de la capital italiana.
Este arco triunfal es conmemorativo de la victoria del Emperador Constantino I en el Puente Milvio, con la batalla del 28 de octubre del año 312. Está situado en la Piazza del Arco di Costantino, de cara a la vía peatonal que bordea el Foro Romano conectando sobre la Via di San Gregorio, calle señalada -a su vez- por una columna sólida con inscripciones justo al lado del mismo monumento, en la falda del Palatino, hito instalado en los tiempos del reinado de Vittorio Emanuele III, con Benito Mussolini a la cabeza del gobierno, según se lee en sus inscripciones.
El arco es en realidad triple y muestra un diseño muy parecido al Arco de Septimio Severo, ubicado no lejos de éste: un paso central mayor y dos laterales menores menores. Fue inaugurado el 25 de julio de 315, en las fiestas celebrando los diez años de reinado de Constantino, aunque puede que su construcción haya comenzado el mismo año de 312, de acuerdo a lo que reportan autores como Hugh Honour y John Fleming en su "Historia mundial del arte"‎.
Éste fue uno de los últimos arcos de triunfo levantados en Roma y, además de homenajear a Constantino El Grande como figura central, el monumento rinde tributo a los otros buenos emperadores previos a la liberación de Roma por parte del mismo soberano, tras derrotar a Majencio con sus ejércitos: Trajano, Adriano y Marco Aurelio estarían aludidos en la iconografía del mismo.

jueves, 13 de septiembre de 2018

LA LAGUNA DEL PARQUE FORESTAL Y SUS ATRACCIONES: EFÍMERA Y YA DESAPARECIDA, PERO NUNCA OLVIDADA

Imagen de una postal de la romántica laguna del Parque Forestal. Se observa su terraza con balaustras, el kiosco artístico y, al fondo, el Palacio de Bellas Artes y parte del obelisco francés obsequiado a Chile para el Centenario.
Coordenadas: 33°26'9.21"S 70°38'27.86"W
Quienes tengan el hábito de transitar a pie por el Parque Forestal de Santiago, específicamente en la manzana verde enfrente del Museo de Bellas Artes, allí en la proximidad del edificio apodado el Castillito (y su café Castillo Forestal), notarán con facilidad que hay un gran cambio de altura o depresión del terreno entre los árboles y senderos ubicados justo a espaldas de la plazoleta del monumento al Primer Centenario de Chile, obsequiado por la colonia francesa en 1910.
Esta característica del terreno existe allí desde los orígenes de Santiago, pero se recuerda especialmente cuando su lugar era ocupado por la Laguna del Parque Forestal, encantador y romántico sitio del pasado de la ciudad que hoy sólo sobrevive en algunas imágenes antiguas de postales y fotografías de la capital chilena.
A pesar de haber desaparecido en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, hace más de 70 años, persisten intereses en reponer su elegante presencia en este sitio, pues la suntuosa laguna aportaba una característica que nunca volvió a tener el parque riberano, con la frescura de sus aguas y las belleza de los reflejos del entorno en el barrio sobre ella, incluyendo el Museo Bellas Artes, surgido con el mismo espíritu y en el mismo período que este estanque desaparecido.
La vida de esta laguna fue corta pero intensa, entonces, combinando en su semblanza elementos del romanticismo centenario, del paisajismo francés, de la vida urbana santiaguina de principios del siglo XX, de la recreación, de la navegación en bote y de los grandes festejos bohemios de la época, entre muchos otros aspectos que trataremos de repasar acá.

jueves, 6 de septiembre de 2018

EX SANATORIO LAENNEC: EL GRAN CONJUNTO PATRIMONIAL DEL COMPLEJO HOSPITALARIO SAN JOSÉ DE MAIPO

El antiguo edificio del hotel-sanatorio, sector calle Comercio con Uno Sur adyacente a la Plaza de Armas de San José de Maipo. Fotografía de Juan Pablo Yánez, de los archivos de la Unidad de Patrimonio Cultural de la Salud. Fuente imagen: Lugaresdeciencia.cl.
Coordenadas: 33°38'28.67"S 70°21'7.48"W
Dos son los edificios principales que conforman el complejo conocido como Hospital o ex Sanatorio Laennec, en la localidad cordillerana de San José de Maipo, de la Región Metropolitana. El conjunto ocupa toda una manzana entre la calle Comercio, el Camino del Cerro, y las calles Uno Sur y Dos Sur, a sólo metros de la Plaza de Armas de la ciudad.
La dirección precisa del acceso principal al exsanatorio, es calle Comercio 19856, y no cabe duda que, con más de 5.200 metros cuadrados, es uno de los principales atractivos culturales e históricos de San José de Maipo.
El edificio más antiguo del grupo fue inaugurado hacia el período 1894-1896 y corresponde a las dependencias que pertenecieron al antiguo Gran Hotel Francia, de propiedad de un ciudadano de origen francés residente en Chile, Luciano Magnere, aunque en otras fuentes aparece como dueño Emilio Goujon Fournier (incluyendo la reseña histórica del propio sitio del Complejo Hospitalario San José de Maipo), confusión cuyo origen no me he propuesto tratar de resolver, por ahora.
Se trata de un inmueble de un sólo nivel, del que sobrevive la parte por el lado de la calle Uno Sur hacia la plaza, aunque con aparentes intervenciones exteriores posteriores. Un par de placas informativas se encuentran empotradas en este vértice, para resaltar hoy su valor patrimonial. De influencia neoclásica ya coqueteando con el modernismo que se gestaba entonces en el arte, los muros de este nivel primitivo son de adobe en un piso, con molduras de paredes y altas ventanas con antepechos y alfeizares de mármol en sus vanos, además de pasillos solariegos internos, corredores bien iluminados naturalmente, y altas puertas con tragaluz. Los dos patios principales al interior, provienen de la época de este primer edificio.

lunes, 3 de septiembre de 2018

LOS PORTALES DE LA PLAZA DE ARMAS DE AREQUIPA: ESPLENDORES QUE SUPERAN TRAGEDIAS Y DESGRACIAS

El Portal Nuevo, después llamado Portal de Flores o De las Flores. Imagen tomada hacia 1880, cuando había sido recientemente reconstruido y aún tenía uno sólo nivel o piso de arcadas. Atrás, el imponente volcán Misti, cumbre tutelar de Arequipa.
Coordenadas: 16°23'57.2"S 71°32'13.6"W
Siendo la ciudad peruana de Arequipa una urbe con un casco histórico rotundamente colonial barroco, tanto en estéticas como en estilos, justo al centro de la llamada Ciudad Blanca está un elemento más bien republicano, pero de definitivo valor turístico e iconográfico para la misma: las monumentales arcadas de los portales o portadas, como también se les llama, que rodean la Plaza de Armas por tres de sus cuatro costados.
Se trata de tres edificios que, junto a la fachada de la Catedral de Arequipa, cierran el cuadrante de la plaza, cuya posición está bastante girada con relación a los ejes cardinales, casi como un rombo. Son líneas frontales de cada cuadra (con otras construcciones a sus espaldas) y sus respectivos nombres se dan a las calles correspondientes que rodean la plaza, además:
  • Portal de la Municipalidad, ubicado al Sur-poniente, en donde está el Palacio de la Municipalidad, aunque antes estuvo la sede local de la administración virreinal, siendo el más relevante e histórico de los tres.
  • El Portal de las Flores, ubicado al Sur-oriente, nombre heredado de cuando destacaban en él las pérgolas y jardines florales, según cuentan algunos arequipeños, aunque otros lo asocian al apellido de algún residente ilustre.
  • El Portal de San Agustín, del lado Norte-poniente, así llamado porque alguna vez fue el cierre de la propiedad de los agustinos, cuya iglesia se encuentra a la vuelta de la manzana, por calle Sucre.

domingo, 2 de septiembre de 2018

SELECCIONES DE RAÚL MORALES ÁLVAREZ (PARTE IX): "EL POETA QUE VIENE VOLANDO"

Retrato fotográfico del poeta Alberto Rojas Jiménez. Fuente imagen: escritorjorgearturoflores.wordpress.com.
Este texto es parte de una selección de artículos del periodista chileno Raúl Morales Álvarez (ver el anterior acá: "Mató de cinco martillazos al amigo que lo envenenó con el amor que no muestra el rostro"). Fue uno de los últimos escritos del autor y pertenece a un proyecto de la Agrupación Cultural El Funye (ir al Facebook del grupo), exclusivamente dispuesta para los lectores de este blog. Para más información en nuestro blog sobre el poeta Alberto Rojas Jiménez y su trágica muerte, clic aquí.
¿QUÉ DÍA VA HOY POR EL CALENDARIO? EL 25 DE MAYO, NATURALMENTE. Es la fecha nacional de Argentina. He aquí, sin embargo, que no voy a ocuparme para nada del país vecino.
Me preocupa más un suceder distinto, tatuándome el corazón desde más cerca. El 25 de mayo de 1934 murió en Santiago el poeta Alberto Rojas Jiménez, asesinado por una pulmonía fulminante. Ese fue, al menos, el diagnóstico de los médicos que lo atendieron en la Posta Central de la Asistencia Pública. El 25 de mayo del 34, separado del presente por 59 años de distancia, llovió de modo torrencial en nuestro Santiago de todos los extremos.
El cuerpo de Rojas Jiménez fue recogido en el Parque Forestal, ya en estado agónico, sin chaqueta, sin abrigo y sin sombrero, esto es, sin nada para precaverse de la terrible lluvia que terminó por matarlo casi con cariño, empapándolo primero, para luego hacerlo dormir en su húmedo regazo, botado en un recodo cercano al Bellas Artes, sin que el poeta siquiera pudiese despertar.

jueves, 30 de agosto de 2018

DEL INSTITUTO DE HIGIENE AL FUTURO CENTRO CULTURAL DE LA PDI: HISTORIA DE UN EDIFICIO EN LA ENTRADA DE AVENIDA INDEPENDENCIA

El Pabellón de Higiene y Demografía del Instituto de Higiene, hacia 1910, mismo edificio de la dirección Independencia 56. Fotografía de los archivos del Museo Histórico Nacional. Fuente imagen: Memoriachilena.
Coordenadas: 33°25'52.3"S 70°39'13.0"W
Hace un par de años, publiqué acá algo relacionado con el complejo de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) y el Cuartel Borgoño, en la entrada de la avenida Independencia, entre Santa María y General Borgoño, en la ribera Norte del Mapocho en Santiago. Subí la entrada en pleno período de obras de demolición de sus edificios, noticia que había provocado gran molestia. La declaratoria de Monumento Histórico Nacional llegó poco después, aunque (siendo francos) sólo para salvar cascarones, en una situación muy parecida a lo que sucedió también con las ruinas de la Villa San Luis de Las Condes.
El conjunto de edificios pertenecientes a la PDI, sin embargo, ya tenía uno de sus pabellones con dicha declaratoria de Monumento Histórico Nacional, apartado de las picotas de demolición: es el principal de ellos, de cara a la avenida Independencia, en el número 56 de la misma haciendo esquina con Borgoño, en donde está la Plaza Neruda, antes llamada también Plaza Borgoño. Correspondía en sus orígenes al principal pabellón Instituto de Higiene, y con el tiempo pasó a ser el Instituto Superior de la Dirección General de la institución policial.
El edificio data de principios del siglo XX y fue levantado por una gestión del Gobierno de Germán Riesco, pero su origen se relaciona con una revolución sanitaria que venía teniendo lugar en el país y que dejó varias marcas importantes en el barrio riberano chimbero de Santiago.
Para explicar su historia, entonces, debe señalarse que en los barrios de La Chimba sucedían cosas interesantes hacia la proximidad del Centenario de la República, en materias relativas a innovaciones sobre la salud pública y la medicina. Fue en ese contexto que se construyó este edificio del entonces llamado Instituto de Hijiene (ortografía vigente en la época), otro de los principales referentes arquitectónicos del sector, correspondiendo a un inmueble de estilo neoclásico francés de tres pisos, ocupando terrenos ganados al río Mapocho tras la canalización de 1888-1891 y cerca de los que, durante el siglo anterior, habían pertenecido a la controversial Población Ovalle, conocida también como Barrio del Arenal.

martes, 28 de agosto de 2018

EL RENACER DE UN TRÁGICO SITIO: LA EX CAPILLA DE SANTA TERESA, SU MONUMENTO A LAS VÍCTIMAS DEL ALUVIÓN DE 1993 Y EL PARQUE URBANO QUEBRADA DE MACUL

La capilla después del desastre. Fotografía de 1997 publicada en "La Tercera". Las enormes piedras fueron arrastradas por el aluvión, y hoy están en la plaza adyacente.
Coordenadas: 33°30'50.9"S 70°32'54.3"W
Este año, el pasado 3 de mayo, se cumplieron 25 años desde el trágico Aluvión de la Quebrada de Macul de 1993, dramático episodio de la historia de la Región Metropolitana que dejó un saldo de unos 26 muertos, ocho desaparecidos y más de 30 mil damnificados por la avalancha de agua y lodo que, de un momento a otro, cayó sobre las poblaciones y villas que habían crecido a los lados de la quebrada.
Como se recuerda, la inusual lluvia en alta cordillera y en medio de un temporal, derritió las nieves arrastrando gran parte de los terrenos montañosos, y así el aluvión se desplazó por la quebrada hacia el poniente sin encontrar obstáculos, entre otras razones por la deforestación paulatina a la que había sido sometido el lugar. El alud y el torrente llenaron en minutos el trazado de la quebrada y los cauces del Zanjón de la Aguada, el Canal San Carlos, el Canal las Perdices y hasta la Quebrada de Ramón en La Reina, destruyendo más de 300 viviendas a su paso y dañando más de 5.500, principalmente en el sector de los límites de las comunas de La Florida y Peñalolén, en Santiago.
La zona más cruelmente azotada por la tragedia de 1993, fue la extensión de la calle María Angélica hacia la altura de Villa Santa Teresa, vía que corre paralela a la bajada de la Quebrada de Macul. Hoy, el lugar esconde en su verdor las huellas del doloroso episodio que en vivió aquel otoño ya a las puertas del invierno. Son barrios con cierto encanto social, sin embargo: a diferencia de otros intentos por forzar la integración entre sectores socioculturales altos con otros más modestos, acá parece haberse dado connaturalmente esta convivencia, de modo que es posible encontrar grandes casas-quintas con piscinas a sólo pocos metros de residencias humildes pero muy dignamente mantenidas.
A pesar de las pocas huellas del crimen que aún se pueden reconocer, en el cruce de María Angélica con Las Perdices, cerca del puente, se eleva un curioso templito de sencilla fabricación y materialidad, como único testimonio sobreviviente de aquella tarde triste en la precordillera santiaguina. Corresponde a la ex Capilla de Santa Teresa de Jesús, verdadero símbolo de aquel episodio fatídico de la historia de la comuna de La Florida y de toda la ciudad.

viernes, 24 de agosto de 2018

LOS LOCOMÓVILES: ESAS RELIQUIAS DE MOTORES A VAPOR EN LOS VIEJOS CAMPOS CHILENOS

Grabado de locomóvil Horbsby "con aparato para quemar paja" y el respectivo fogonero operador, publicado en el "Correo de la Exposición" del 2 octubre 1875, en Santiago de Chile.
El campo chileno ha cambiado mucho esa imagen poética y más pintoresca que nos dejó la época más romántica de la historia campesina del país, especialmente en la Zona Central. Qué duda cabe: cercos eléctricos sustituyendo las viejas empalizadas con estacas, huasos montando más bicicletas que a caballos en algunas localidades y las tradicionales ruedas de carretas o carretones reducidas ya a adornos de jardines tras ser relevadas por neumáticos de automóviles ocupando los ejes.
Desde aquellos tiempos más idealizados de los campos chilenos es que tenemos, precisamente, interesantes testimonios mecánicos y termodinámica sobrevivientes de la actividad agrícola: los llamados locomóviles, convertidos en sinónimos de motores portátiles e inexactamente motejados a veces como minilocomotoras. Han sobrevivido en todo el país como ejemplos de un curioso y -en su momento- revolucionario producto de la tecnología del siglo XIX y de la ingeniería a vapor basada en los logros del escocés James Watt, con su sistema patentado ya en 1769.
Los locomóviles, entonces, fueron parte del mismo desarrollo tecnológico de motores a vapor que incluyó a las locomotoras y a los primeros tractores, combinando de alguna manera ambos ingenios de la época victoriana, en el marco de la transición entre la Primera y la Segunda Revolución Industrial.
Correspondían a carros que podían desplazarse sin necesidad de vías o rieles, con una estructura o cuerpo que corresponde principalmente a todo un tanque y motor de vapor con ejes, recordándoselos como artefactos que hicieron saltar a la modernidad los quehaceres del mundo campesino, que llevaban arrastrando por siglos las limitaciones de las herramientas y procedimientos tradicionales de la economía rural más conservadora.

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