lunes, 25 de marzo de 2019

LA POBLACIÓN EL ARENAL U OVALLE EN INDEPENDENCIA: ORIGEN, AUGE Y DESAPARICIÓN DE UN ANTIGUO RANCHERÍO EN LA CHIMBA DE SANTIAGO

Detalle de la pintura de T. H. Harvey de 1863, "Vista General de Santiago", en las colecciones del Museo Histórico Nacional. Se observan las urbanizaciones al Norte del río Mapocho y del Puente de Cal y Canto, en la Cañadilla de la Independencia, en su costado poniente. Eran los primitivos rastros de la Población El Arenal.
Coordenadas: 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W
En varias entradas de este blog he tratado de poner atención a las primeras cuadras de la antiguamente llamada calle de Las Hornillas, actual Vivaceta, y La Cañadilla de la Chimba, el ancestral Camino de Chile en la ruta del inca y luego la del español, hoy conocida como Independencia y que da nombre a la comuna en que se la hallan ambas avenidas, además.
Los planos antiguos de Santiago dejan a la vista la sorprendente cantidad de cambios que han sufrido estas cuadras en todos sus años de existencia, desde antes de la Canalización del Mapocho durante el siglo XIX, hasta después de los recientes trabajos de la construcción de la Costanera Norte. El caótico trazo de las autopistas que puede observarse hoy allí, en algunos casos arrasando viejas casas de la arquitectura popular de principios del siglo pasado, deja a la vista las huellas de este proceso de modernización a veces más improvisado o impuesto que realmente planificado.
Precisamente en esas primeras cuadras de Independencia y casi encima de Vivaceta, desde la orilla misma del río Mapocho en esos años hasta la proximidad del barrio del Cementerio General al Norte, existió durante más de un siglo una enorme y temida aldehuela llamada El Arenal y, más tarde, Población Ovalle, que llegara a ser todo un dolor de cabeza para muchas de las autoridades de esos años, intolerantes a los comportamientos viciosos o ajenos a la moral por parte del bajo pueblo.
La Población El Arenal tuvo múltiples rasgos útiles a la crónica, pasando de lo pintorescamente folklórico a las cargas más sociales y políticas, antes de desaparecer superada por el avance y modernización de la ciudad de Santiago. Por esto, dejaré acá un resumen sobre la historia de estos barrios extintos y prácticamente olvidados en el territorio ultramapochino, de los que sólo quedan algunos pequeños vestigios y detalles toponímicos.

viernes, 22 de marzo de 2019

EL MERCADO CENTRAL DE CALAMA, A LA ESPERA DE GRANDES CAMBIOS

Edificio del Mercado Central de Calama en 1947, en revista "En Viaje". Al parecer, la fotografía es de Roberto Montandón (corresponsal de la nota correspondiente).
Coordenadas: 22°27'40.7"S 68°55'33.2"W
Faltando poco ya para el 23 de marzo, el día más importante de la ciudad de Calama en la Provincia del Loa (por el Combate de Topáter de 1879, al que hemos dedicado una entrada recientemente), aprovecharé de dejar arriba este texto sobre uno de sus edificios más característicos de la nortina ciudad: el Mercado Central, de calle Almirante Juan José Latorre y en pleno centro histórico.
El inmueble se encuentra medio de la línea de la cuadra, entre calles Vargas y Eleuterio Ramírez. Su inconfundible estilo art decó no sólo delata el período arquitectónico al que pertenecían sus planos, sino también al contexto de grandes remodelaciones y modernizaciones públicas que comenzó a experimentar la ciudad en aquel tramo histórico, desde inicios de la República Presidencial y por iniciativas más bien locales, intentando paliar la eterna desidia del centralismo.
El primer mercado de Calama, probablemente no más que una feria con cobertizos de madera, había estado antes en calle Sotomayor, hacia fines del siglo XIX. Resultaba suficiente para cubrir las necesidades de los cerca de mil habitantes que tenía entonces la capital de El Loa. Este mercado también era recordado como un punto de encuentro importante en la entonces pequeña ciudad, albergando en su edificio algunas actividades no sólo comerciales, sino que además de recreación, beneficencia, eventos y kermeses de bomberos, escuelas o clubes deportivos.
El Mercado Central, sin embargo, surgió de la necesidad de contar con un espacio especial y mejorado para la venta de carnes, pescados y productos agropecuarios, de acuerdo a lo que informan fuentes como "Historia y sociedad del departamento del Loa. Calama una mirada desde los archivos", de Carlos Mondaca Rojas, Bartolo Segovia y Elizabeth Sánchez González.

miércoles, 20 de marzo de 2019

EL ARBOLITO "DAME AGUA": UN PEQUEÑO TRIUNFO DE LA VIDA ENTRE LA SEQUEDAD ABSOLUTA

Mi amigo Pablo B., regando al Dame Agua en febrero de 1997, mientras regresábamos de San Pedro de Atacama hacia Calama.
Coordenadas: 22°40'7.77"S 68°30'59.98"W
Un proverbio popular antiguo, decía: "Nadie sabe de la sed con la que bebe el otro".
Este dato es bien conocido por los visitantes frecuentes de la localidad de San Pedro de Atacama: la existencia de un pequeño y solitario arbolito a costado Norte de la Ruta 23 en la Provincia del Loa de la Región de Antofagasta, hacia el kilómetro 46. Se lo encuentra cerca de unas instalaciones mineras ubicadas hacia el interior, antes de llegar a la Cuesta Barros Arana que atraviesa el cordón cordillerano del mismo nombre.
Dicha carretera cruza el Desierto de Atacama uniendo la ciudad de Calama con el turístico poblado de San Pedro de Atacama, por lo que, a la vista, es insólita la existencia de este arbusto tan verde y vivo en este durísimo paisaje. El árbol es la única excusa para una parada habitual en todo este camino, además, salvo por las muchas animitas que tienden a concentrarse en las curvas más peligrosas del mismo, varias de ellas de residentes de la provincia.
Poco ha crecido este árbol siempre sediento desde que lo vi por primera vez, en 1996, sin embargo. No pudimos darle un aporte de agua en aquella ocasión, como pide el protocolo de los viajeros en la zona, pues regresamos a Calama en horas nocturnas, además de vivir una curiosa situación de corte casi ufológico con mis acompañantes en aquel vehículo, que quizá algún día me animaré a contar acá. Fue una experiencia más interesante y distractora en aquel momento, que la de andar buscando al arbolito en la oscuridad.

lunes, 18 de marzo de 2019

MONUMENTO DEL VADO DE TOPÁTER EN EL RÍO LOA: EL RECUERDO DEL PRIMER COMBATE Y LOS PRIMEROS CAÍDOS DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

El monumento en 1979, en el Centenario del Combate de Topáter o Calama. Imagen publicada en el diario "El Mercurio" de Antofagasta.
Coordenadas: 22°28'00.7"S 68°54'04.5"W
Al final de avenida La Paz de la ciudad de Calama, al oriente de esta urbe capital de la Provincia del Loa y llegando ya a la Circunvalación y a la Ruta 25, se encuentra un monumento conmemorativo de la Batalla de Topáter o Combate de Calama, episodio militar recordado como el primer enfrentamiento armado de la Guerra del Pacífico, sucedido el 23 de marzo de 1879.
Hay poca información sobre este monumento, a pesar de ser el más importante de la ciudad en cuanto a sus efemérides. También resulta curiosa la falta de interés sobre el mismo en los sitios especializados sobre turismo regional, conmemoración militar o monumentos públicos. Históricamente hablando, sin embargo, carga el peso de ser una de las principales memorias de la guerra salitrera: los fallecidos en aquella refriega son los primeros caídos en la misma, por el lado chileno y el boliviano, a pocos metros del paso del río Loa hacia la ciudad de Calama.
Se trata de una terraza de sillares con un grueso obelisco central, además de restos de sitios históricos que aún se conservan en la explanada donde se halla. A pesar de todo, recibe la visita de muchos viajeros desde temprano, cada mañana, además de las personas que van o vienen desde los cercanos cementerios. Una pérgola y otros puestos se han instalado a un lado del camino, por lo mismo, y dos conocidos perritos del sector lo custodian permanentemente, saludando y moviéndole la cola a los visitantes.
El combate que inició los fuegos de la Guerra de 1879, entonces, está a sólo unos días de cumplir 140 años de ocurrido, que serán celebrados en el mismo conjunto conmemorativo de Calama, por lo que he reservado esta entrada para su aniversario.

sábado, 16 de marzo de 2019

RUINAS CON MUCHA HISTORIA DEL ANTIGUO HOSPITAL DE ANGOL

Imagen del edificio y su patio, en archivos del Consejo de Monumentos Nacionales.
Coordenadas: 37°47'44.2"S 72°42'19.7"W
Junto al actual Hospital de Angol, en la Provincia del Malleco de la Región de la Araucanía, hay un ruinoso pabellón que llama la atención de los afuerinos de visita o de paso por aquella localidad, en las cercanías del río Rehue y del centro histórico. Está situado en el cruce de Ilabaca con Colipi, y a sus espaldas está el moderno Centro de Salud Piedra del Águila, por calle Cautín.
Son dos pisos de sencillo diseño institucional distribuidos en una planta tipo H, con la línea horizontal descendida hacia el Sur. Con grandes ventanales de influencia neoclásica y marcos complejos, en su patio principal, hacia el Norte, al centro, se eleva aún una hermosa palmera, entre lo que fueron antes los bellos jardines interiores del recinto, de los que quedan también algunos árboles. El resto del paisaje de este lugar luce más bien estéril en algunos períodos, casi eriazo, principalmente por el abandono en que se encuentra desde hace años.
Como suele suceder con estos edificios antiguos y deshabitados, en donde sólo moran palomas y fantasmas de su propia historia, hay algo casi siniestro en él, más aún cuando ofrece marcas de un pasado incendio, de terremotos y de algunas intervenciones imprudentes que han hecho los intrusos que constantemente entran al recinto, saltando o levantando las rejas que intentan protegerlo por casi toda su esquina.
La historia de este gran inmueble comienza en los días de la Guerra del Pacífico, con el empresario y político liberal José Bunster Bunster, oriundo de Tiltil pero a la sazón viviendo en Malleco para reactivar antiguos negocios agrícolas y explotar campos de trigo. Fue el fundador del primer banco de lo que hoy es la Región de la Araucanía, en junio de 1882: el Banco José Bunster. Sólo dos años después, realizó una millonaria donación para la construcción del primer Hospital Civil de Angol, en lo que daría origen al mismo edificio de nuestra atención.

jueves, 14 de marzo de 2019

PORTAL TAGLE, PORTAL MAC CLURE Y PORTAL BULNES: TRES ETAPAS HISTÓRICAS Y ARQUITECTÓNICAS JUNTO A LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO

Fotografía del Portal Bulnes hacia 1940, todavía joven y aún con sus arcos originales rematados por la terraza sobre el zócalo, ambos ya desparecidos. Se observa el ingreso a calle Phillips, entre ambos pabellones del portal y el edificio.
Coordenadas: 33°26'16.0"S 70°38'58.9"W
Gran interés ha suscitado la renovación del Portal Bulnes por la Municipalidad de Santiago, recientemente concretada con una nueva presentación para su comercio y actividad gastronómica, en el formato de un elegante boulevard para el contorno de nuestro Kilómetro 0.
Los observadores astutos o buenos para comparar, quizá adivinen que la inspiración de la nueva cara del portal está en modelos europeos de oferta turístico-cultural, con sillas bajo tolderas hacia la Plaza de Armas inclusive. Hay en el aspecto remozado de su comercio, pues, la pizca de algo no muy diferente a lo que el viajero encontraría con holgura en barrios como el de Sacre Coeur de París o la Piazza Navona en Roma, por ejemplo.
También se ha planteado dicha modificación como el punto de inicio para una nueva vida del Portal Bulnes, dejando atrás esa época pintoresca en que acogía en sus pabellones a 22 vendedores y sus puestos de carteras, bolsos y maletas, ahora trasladados al pasaje peatonal Irene Ariztía, en la cercana calle San Antonio. Cambio aquel que también tuvo su carga de disgustos y resistencias, además de vahos políticos tan marcados que llevaron a ciertos personajes a apoyar el proyecto de modificación del comercio interior cuando hubo una alcalde al paladar de su ideario, en circunstancias de que lo habían rechazado cuando la papa caliente estuvo en manos de otro edil, que les resultaba menos simpático (cosas de la política).
Polémica aparte, sin embargo, la verdad es que el Portal Bulnes es, en sí mismo, la tercera y más reciente etapa en la historia republicana de este costado de la Plaza de Armas de Santiago, cuadra conocida por su comercio en el propio edificio y en la calle interior Phillips: antes que él, estuvo en su lugar el Portal Mac Clure, y previo a éste el Portal Tagle. Fueron los incendios, sumados a los afanes de renovación urbanística, los que permitieron realizar las transformaciones que irían configurando este lugar hasta llegar al aspecto que hoy está siendo tan aplaudido.

martes, 12 de marzo de 2019

ALFREDO WORMALD CRUZ: EL BIÓGRAFO HISTÓRICO Y CULTURAL DE ARICA

Don Alfredo Wormald Cruz en su oficina en la Universidad del Norte, sede Arica, en entrevista de "La Estrella de Arica" publicada el 8 de febrero de 1980. Eran sus últimos años de infatigable trabajo.
Coordenadas: 18°28'40.5"S 70°18'30.4"W (tumba) / 18°28'52.0"S 70°19'11.3"W (biblioteca municipal con su nombre) / 18°29'48.3"S 70°18'02.1"W (calle con su nombre)
A pesar de tratarse de un cronista casi de culto en la ciudad Arica, con tres obras fundamentales para la comprensión de la provincia como son "El mestizo en el departamento de Arica", "Historias olvidadas del Norte Grande" y, especialmente, "Frontera norte", la sencilla tumba de este eminente intelectual nortino estuvo al borde de ser removida, producto del malévolo acecho del olvido y la ingratitud, sazonadas de las ignorancias humanas.
Me he tomado el grato desafío de reunir información biográfica sobre este autor, durante mi última larga estadía en Arica. Por esto, hay algunos datos que reproduzco acá que pueden resultar novedosos en sus detalles, quizá, pues en internet la información que se maneja sobre el historiador es bastante poca, especialmente en lo referido a las razones de su llegada a Arica, como comerciante e industrial de la pesca.
Alfredo Wormald Cruz nació en Talca el 29 de mayo de 1903, siendo hijo de don Luis Wormald Peña y María Adelina Cruz Guzmán. Hizo sus estudios en el Liceo de Talca y luego en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, pero al igual que su hermano menor Carlos, comenzaría a perfilarse profesionalmente por el rubro industrial y comercial. De hecho, entre 1932 y 1950, fue corredor de la Bolsa de Comercio, además de miembro del Club de la Unión, del Club de Golf de Los Leones, del Country Club y del Automóvil Club de Chile.
Casado con doña Marta E. Yávar Alliende, nacida el 23 de febrero de 1909, Wormald no tuvo hijos y mantuvo por largo tiempo su declaración de residencia en avenida Holanda 128 de Providencia, Santiago, todavía después de haber cambiado su lugar de operaciones ya al Norte Grande de Chile. Aún en los años sesenta registraba domicilio en este lugar, según el "Diccionario Biográfico de Chile" de la Empresa Periodística.

viernes, 8 de marzo de 2019

ESTANCIA YERBAS BUENAS: EL SANTUARIO DE ARTE RUPESTRE EN LA PROVINCIA DEL LOA

Coordenadas: 22°40'36.6"S 68°14'08.2"W
Unos 65 kilómetros al Norte de San Pedro de Atacama, cerca del Valle del Arcoiris y las Termas de Puritana en la Provincia del Loa, Región de Antofagasta, se encuentra un peñón rocoso que se ha ido incorporando con gran importancia a los atractivos y circuitos turísticos de la región, por el enorme valor arqueológico de sus petroglifos y otras expresiones de arte rupestre allí reunidas.
Descubierto en 1992 y actualmente integrado por completo a las ofertas de turismo cultural locales, se llega al lugar bordeando al río Salado, identificándose con cierta facilidad en el paisaje la pequeña loma rocosa, por su posición un tanto aislada y sus tonos blanquecinos y ocres, además de la caseta y sala de administración, a un costado de la ruta interior B-207. Se llega allí entre pasos de guanacos salvajes, rebaños de llamas, minúsculos oasis y pequeñas ventoleras del polvo atacameño. Zona de enorme importancia arqueológica, como es de sobra sabido.
Se trata de un páramo del camino hacia Santiago de Río Grande, a unos 3.050 metros sobre el nivel del mar, bien irrigado a pesar de su ubicación desértica. Está en un sector de la geografía en donde se unen el Cordón Barros Arana de la Cordillera de Domeyko, y la inconfundible Cordillera de la Sal, en la en la Pampa Vizcachillas. La bondad de las aguas proviene especialmente por los esteros Chuilor, Yerbas Buenas y el río Chujchul, lo que explica que haya sido escogido por antiguos viajeros como la parada y estancia en las rutas que iban o venían de lo que hoy es el sector del pueblo de San Pedro de Atacama y la sepultada Aldea de Tulor. También abonó en la elección la característica general del paisaje, favorable a la cacería.
La Estancia Yerbas Buenas, con su peñón de petroglifos y cobijos naturales para el viajero, era así un sitio de paso y de estadía temporal para las caravanas de comerciantes que bajaban desde la meseta del Altiplano cruzando los Andes rumbo al oasis y otras aldeas del río San Pedro y la cuenca del Loa, así como sucedía también en sus regresos.

martes, 5 de marzo de 2019

HERRAMIENTAS DEL MALETÍN IMAGINARIO DEL OBRERO BROMISTA

¡El "serrucho de tres cortes" ya existe!
Existe todo un folklore laboral entre los obreros de áreas productivas como la construcción, la carpintería, la minería, la maestranza, la mecánica y áreas parecidas trabajo. Un folklore que, digamos con seguridad, involucra muchas áreas en las nadan con más habilidad los que acumulan mayor experiencia, como podrá suponerse.
Dicha cultura obrera incluye desde terminologías propias (como hablar del diome para referirse al medio de algo, cachos para las medidas proporcionales, llamar viejos a todos los colegas sin importar la edad, zorreros a los que eluden el trabajo, achillados a los más hábiles y experimentados, egipcios a los encargados de faenas de construcción, etc.) hasta patrones de juicio y evaluación profesional para con el resto (como pensar que alguien "no sirve para la pega" si se cruza de brazos en pleno trabajo, o tomar por algo casi ofensivo al que se sienta a descansar indiferente mientras los compañeros siguen trabajando en una tarea demandante, o despreciar a  otros trabajadores que presumen de destrezas que no demuestran, etc.).
Dentro de este mismo consenso cultural del obrero chileno, existe la tradición de jugarle bromas pesadas pero creativas a los novatos y aprendices que llegan a un lugar de trabajo, algo no muy diferente de las tradiciones de "bautizo" que tienen lugar en casas de estudios superiores o en el mundo de la formación militar. El que estos trabajadores nuevos suelen ser solicitados en las faenas para proporcionar herramientas o materiales a los más viejos, facilita bastante las cosas para que caigan en las trampas.
En este caso, sin embargo, la principal manifestación de tal costumbre es engañar al pollo (nuevo, inexperto) solicitándole traer desde los talleres herramientas o artículos imposibles, inexistentes y totalmente imaginarios, pero que -en su candidez-, la víctima de la broma creerá peticiones serias, de objetos reales. Por su desconocimiento o sumisión a los mejores conocedores del oficio, el timado suele obedecer sin chistar ni cuestionarse nada, a veces sin descubrir jamás que está siendo objeto de una mofa laboral.

sábado, 2 de marzo de 2019

EL TEMPLO DEL COBRE: LA CATEDRAL DE SAN JUAN BAUTISTA DE CALAMA

Aspecto original de la Iglesia Parroquial de Calama, luego Catedral de San Juan Bautista, vista desde calle Sotomayor, en imagen publicada por la revista "Zig Zag" de enero de 1909, sólo tres años después de iniciados los trabajos de construcción.
Coordenadas: 22°27'44.3"S 68°55'39.4"W
La Plaza de Armas 23 de Marzo de Calama, en la Región de Antofagasta, ha sufrido varios cambios a lo largo de su historia en las puertas del céntrico barrio comercial de esta ciudad minera chilena. En todas sus épocas y aspectos, sin embargo, ha destacado el telón de fondo de la misma plaza, con la fachada y torre del campanario de la Catedral de San Juan Bautista.
Las obras de construcción de la iglesia fueron ordenadas a inicios del siglo XX, por el entonces Vicario Apostólico y Obispo de Antofagasta, Monseñor Luis Silva Lezaeta, tras regresar al país en 1904 y después de realizar servicios en Bolivia, precisamente cuando este país preparaba con Chile la firma del tratado que puso fin a las cuestiones derivadas de la Guerra del Pacífico. El Obispo es recordado hasta nuestros días en la región antofagastina, como un importante agente del progreso material y las obras de modernidad para la feligresía.
Sucedió también que, el día 22 de enero de 1906, la Iglesia de Calama fue separada por decreto eclesiástico de la administración parroquial de Chiu-Chiu, por lo que a Monseñor Silva Lazaeta le urgía la pronta existencia de una iglesia parroquial como centro religioso propio para la ciudad minera, en reemplazo de la vieja primera capilla religiosa que, ubicada en calle Balmaceda cerca de la estación de trenes, había sido consumida por un incendio.
Para acelerar las cosas, el Obispo había nombrando como primer párroco al padre Rafael Millán. A la sazón, pues, las condiciones de paz permitidas por el Tratado de 1904 y la certeza de los yacimientos cupríferos de Chuquicamata sonaban como alicientes y proyecciones favorables para el crecimiento de la vecina comuna de Calama, además.

domingo, 27 de enero de 2019

MANIOBRA, EL PERRO TRABAJADOR PORTUARIO DE ARICA

Maniobra en el Puerto de Arica, en 2014. Fuente imagen: diario "La Estrella de Arica" (Fotografía de Francisco Manríquez).
Coordenadas: 18°28'32.1"S 70°19'16.1"W (Puerto de Arica)
Por fin (y después de varios intentos) he podido conocer a uno de los representantes vivos más sorprendentes y astutos de las historias caninas chilenas, acá en el extremo Norte del país. Un caso virtuoso de la fauna urbana nacional, diría sin exagerar.
Cada mañana, en las instalaciones portuarias de Arica, llega hasta el acceso mismo a este lugar junto a las caletas y mercadillos, un perro de proporciones medias tirando  para grande, de color café y semblante engañosamente adusto. Todos los trabajadores de este complejo lo conocen: es Maniobra, la querida mascota adoptiva del puerto, que viene a buscar su diario desayuno y la camaradería, favores que paga ayudando a sus colegas humanos en las demandantes actividades de atraque y amarre de los barcos, curiosamente.
Hasta el empleado más serio y de rostro más parco sonríe acá en el puerto, cuando algún curioso pregunta algo sobre Maniobra y pide datos de dónde ubicarlo. Todos quieren y admiran a esta misteriosa mascota, si bien es poco reconocida fuera de las instalaciones en donde ha ido construyendo su currículo y las razones de tanto respeto. Le colocaron también un collar de color naranjo, que parece más bien una medalla al mérito, pues es tanto el cariño que se profesa por este animal entre el personal, que lo consideran virtualmente un obsequio del destino, un favor divino.
La vida de Maniobra transcurre entre las cornamusas, la fila de norais del malecón, las torres de enormes contenedores, las gaviotas chillonas y los perezosos pelícanos que aseguran su dieta en las vecinas pescaderías de la caleta. También extiende su existencia perruna entre brisas marinas, y el aplauso de sus colegas tras tirar de las sogas de aproximación con sus fuertes mandíbulas. Diríamos que es un perro de puerto perfecto, más allá de ser sólo residente del borde costero.

domingo, 13 de enero de 2019

ORIGEN DE UN TOPÓNIMO: LA CALLE DE LA BANDERA EN AZAPA

La gran bandera, al fondo de la calle entre las parcelas y fundos. Al fondo, se ven los diseños de los geoglifos del Cerro Sagrado.
Coordenadas: 18°30'41.6"S 70°13'35.1"W (inicio) / 18°31'26.3"S 70°13'41.4"W (ubicación de la bandera)
Por razones evidentes, no parece cosa frecuente el tener la oportunidad de testimoniar el origen de un topónimo, aunque sea en parte, especialmente en la historia del nombre de las calles. Las excepciones las permiten sectores en pleno proceso de urbanización y poblamiento alrededor de ciudades o pablados mayores, como sucede con este caso particular en el Valle de Azapa, al interior de Arica en el extremo Norte de Chile.
Ya he contado algo acá sobre el origen del nombre de la calle Bandera de Santiago, gracias al período de la Patria Nueva en que el comerciante Pedro Chacón Morales, abuelo materno del futuro mayor héroe naval del país, el Capitán Arturo Prat, decidió colocar una gran bandera chilena flameando en la fachada de su tienda. Su casa comercial estaba ubicada en la calle que hoy recuerda en su nombre este singular episodio, precisamente.
Un caso muy parecido al de don Pedro y con el mismo resultado, pero ya en nuestros tiempos, ha tenido lugar en la zona conocida como Alto Ramírez, antes de llegar a Las Llosyas en Azapa, paisaje conocido por sus cultivos de tomates y olivos, además de los geoglifos precolombinos del Cerro Sagrado y las ya aparentemente extintas apariciones fantasmales de la llamada Novia de Azapa, cuya animita aún señala el lugar de su trágica muerte en la carretera de la Ruta A-33, a escasa distancia de la calle de nuestro interés.
La Calle a la Bandera o de la Bandera surgió de un antiguo sendero rústico y polvoriento, muy campestre, entre parcelas y propiedades agrícola que pintan de verdor estos terrenos en apariencia estériles, crecidos a los lados del estero Las Llosyas, que hoy parece estar permanentemente seco. A pesar de que han comenzado a dominar en él nuevas formas de residencias y de cultivos, además de haber sido pavimentado, la vía conserva bastante aún de ese aspecto original y poco domado que tuvo en el pasado.

sábado, 15 de diciembre de 2018

UNA TUMBA Y UNA TRAGEDIA: LA ANIMITA DE "BOTITAS NEGRAS" EN CALAMA

La tumba y animita poco antes de su último mejoramiento, en el Cementerio de Calama. Fuente imagen: diario "La Estrella" de Antofagasta (2009).
Coordenadas: 22°27'46.6"S 68°54'22.9"W
Por fin he conocido la tumba de Irene, la llamada Botitas Negras del Cementerio Municipal de Calama, convertida en una  de las animitas más célebres y veneradas del país, como lo demuestran las  infinidad de placas de agradecimientos y pequeña ofrendas que le han dejado sus fieles seguidores.
El sobrecogedor caso que dio origen a esta canonización popular comenzó con el hallazgo de un cuerpo femenino, de varios días fallecido, el 8 de septiembre de 1969. Los restos estaban apenas sepultados con poca tierra, en por la salida de Chuquicamata hacia Tocopilla, cerca de la mina Andacollo. Es un sector junto al Cerro Negro, cercano al lugar llamado Punta de Rieles, famoso alguna vez por ser una aldea colmada de prostitución y cafés chinos para los mineros.
Cuando el personal policial llegó con el Juez de Primer Juzgado del Crimen de Calama, se encontraron con una escena por completo macabra y repugnante: un cadáver destazado, disperso y parcialmente devorado por zorros y ratones. Los restos parecían de una mujer de entre 20 a 30 años y de 1,65 metros de altura, pero le faltaba parte del rostro, las orejas, el pelo, las mamas y piel de las extremidades, haciendo más difícil poder reconocerla. El cuchillo del asesino, acaso, se había empeñado en ocultar la identidad de la víctima, aunque se ha dicho también que parte del descuartizamiento se habría realizado para meter el cuerpo en la cajuela de un misterioso vehículo que la llevó hasta allá, ya que no cabía completo.
Según detalló la prensa de entonces, la fallecida llevaba también un vestido de flores cafés sobre amarillo, y un calzón bajado hasta los tobillos de sus pierna moreteadas, calzando botas de color negro, detalle de gran importancia en esta historia. "La mujer de las botas negras", fue llamada por los calameños y en la propia prensa, mientras no recuperaba su nombre, por lo mismo.

sábado, 1 de diciembre de 2018

SE NOS VA "LA HIGUERA" DE MAIPÚ: OTRA CRÓNICA PARA EL PANEGÍRICO DE SANTIAGO

La entrada al local, poco después del Bicentenario.
Coordenadas: 33°30'32.98"S 70°45'30.69"W
Tendré que concluir esta larga temporada de publicaciones desde mi Santiago querido y antes de iniciar nuevos periplos de viajes, con una entrada que nunca hubiese querido existiera en este blog: sobre el cierre ya inminente e irremediable del bar y restaurante "La Higuera", una de las últimas y auténticas picadas tradicionales que quedan en la capital chilena.
Ya me había referido a "La Higuera" años atrás, a propósito del ciclo de guías con buenos tragos terremotos de la ciudad. Nada hacía avizorar, por entonces, que el quizá más folklórico y criollo boliche de Maipú, que aún conservaba sus aires de vieja cantina pueblerina y quinta de recreo, iba a desaparecer víctima de los mismos cambios de paisaje urbano y desarrollo que no hace mucho se llevaron también al antiguo inmueble de la casa funeraria "La Univer", no muy lejos de aquí, víctima de las adaptaciones forzadas de la ciudad para la calamidad del Transantiago.
El histórico centro culinario y recreativo de calle Chacabuco 84, cerca del cruce con Monumento en el sector central de Maipú y a pasos de la Plaza de Armas, de la Municipalidad y del Templo Votivo, se empinaba ya por los 66 años de existencia, abriendo todos los días de la semana y hasta horas de la madrugada cuando hay ambiente. Por eso aparece mencionado, por ejemplo, en el libro "Brochazos de un maipucino antiguo", de Guido Silva Valenzuela.
"La Higuera" nació en 1942, como un negocito de los antiguos que hubo en Maipú, cuando su conexión con el resto de Santiago era por el casi rural Camino de los Pajaritos, hoy avenida, además de las vías férreas más al Sur. Su fundador fue don José Castro, aunque con ayuda de su amada esposa Luisa, la recordada doña Luchita. Ambos están retratados en una imagen conmemorativa dentro del local, en los muros del sector techado al fondo, y en una ilustración en el sector de enfrente, en los comedores.

domingo, 25 de noviembre de 2018

RETRATOS HISTÓRICOS DE LOS VENDEDORES AMBULANTES Y COMERCIANTES CALLEJEROS DEL CHILE QUE YA NO EXISTE

"Vendedores en las calles", del "Atlas de la historia física y política de Chile" de Claudio Gay, publicado en París en 1854. De izquierda a derecha: heladero, brevero (vendedor de higos y brevas), velero (vendedor de velas), dulcero (vendedor de golosinas y dulces) y lechero.
Quiero tomarme un respiro con los textos más extensos y publicar algo ligero en esta ocasión, dedicado a los clásicos vendedores y personajes del comercio callejero más clásico de Santiago: esos con características de pregoneros que existieron durante la Colonia, gran parte de la República y que recién en el siglo pasado comenzaron a desaparecer irremediablemente, aplastados por la realidad de los tiempos siempre cambiantes.
Por algunos períodos de la historia, la única forma de proveerse de algunos productos fue a través de esta clase de vendedores al detalle. La concentración de los mismos en algunos puntos específicos de cada ciudad o pueblo, fue lo que dio origen a las respectivas ferias o mercados de los mismos, en varias ocasiones. También tenían alguna clase de convivencia conflictiva y nunca bien resuelta con la autoridad: históricamente, lidiaron con restricciones y prohibiciones, en algunos casos con períodos de persecución y en otros de vista gorda, tolerancia esta última que se debía al hecho de que sus ventas terminaban siendo necesarias para el abastecimiento del pueblo.
Muchos cronistas del siglo XIX dejaron retratos interesantes (textuales y gráficos) sobre aquellos personajes que eran comunes en las calles de Chile en aquellos años: Claudio Gay, Recaredo Santos Tornero, Melton Prior, entre otros. Sus observaciones y sus ilustraciones han permitido ahorrarle imprecisiones a la imaginación y ver con mayor ajuste el aspecto, la estampa, la indumentaria y los caballos o mulas de aquellos pregoneros antiguos del país. Dejamos de lado, sin embargo, a otros personajes que estuvieron en la misma relación de la vida urbana y callejera, como los serenos, los pregoneros de anuncios públicos o los cataneros de vigilancia policial, pues no tenían una orientación comercial en su quehacer.
Cabe notar que, entre los comerciantes ambulantes de antaño, había un grupo estable y permanente, casi infaltable, cuyos productos muchas veces compartían el mismo canasto o "cuna" de mimbre: los vendedores de huevos duros, pan amasado, de tortillas de rescoldo y pequenes, eran un buen ejemplo de ellos, sobrevivientes todavía hacia los años setenta. Lo más parecido a los mismos en nuestros días, quizá sean los vendedores de sánguches, de desayunos o de bocadillos en estaciones, terminales de buses y lugares al paso de viajeros y trabajadores. Del mismo modo, el antiguo dulcero o vendedor de golosinas confitadas y pequeños pastelitos para niños, puede tener una línea histórica con el rol de las actuales palomitas o vendedoras de dulces típicos chilenos.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook