viernes, 26 de abril de 2019

"LA ANTOÑANA": NARRACIÓN PARA UN ANTIGUO BOLICHE DE BARRIO MAPOCHO

Publicidad para "La Antoñana" en la prensa, hacia inicios de los setenta.
Coordenadas: 33°26'02.4"S 70°39'11.8"W
Hace unos años, observamos por acá la destrucción de los antiguos inmuebles que quedaban en la cuadra del 800 de calle Bandera, y que habían pertenecido a varios de los locales de la bohemia del "barrio chino" de Mapocho, clásico sector de clubes, bares y salones de baile al que acudían intelectuales de la talla de Pablo Neruda, Alberto Rojas Jiménez, Pablo de Rokha, Isaías Cabezón y muchos otros.
Eran aquellos parte de los últimos vestigios que quedaban en la calle, llevándose la mejor época que tuvo el comercio de estas manzanas y algunos de los restaurantes y clubes nocturnos más célebres de la historia de la recreación popular en Chile, como el cabaret "Zeppelin", el "Hércules" y "La Estrella de Chile", entre otros.
En el lugar donde están ahora las galerías comerciales Santiago-Bandera, que pasaron por un largo período de decadencia desde no mucho después de ser construidas, existió otro de aquellos míticos centros de diversión variada: "La Antoñana", uno de los más cotizados y concurridos de su época, de hecho. El entonces famoso lugar tenía su dirección en Bandera 826, vecino a otro lugar de gran fama bohemia, como era el "American Bar", y cercano también al "Zeppelin", con el que compartía mucha de su clientela habitual y las figurillas que visitaban el barrio en las noches perdidas de aquel Santiago extinto.
Correspondía "La Antoñana" a un dancing y restaurante así bautizado por uno de sus dueños fundadores, el español Félix Gómez, en homenaje a su villa natal Antoñana. El nombre se mantuvo cuando el establecimiento pasó a manos de un nuevo propietario, el palestino nacionalizado chileno Selim Carraha, como señala Oreste Plath en "El Santiago que se fue".

jueves, 18 de abril de 2019

LA MALDICIÓN DE LA LLORONA... EN CHILE

Fuente imagen: guioteca.com
Llama la atención el enorme despliegue publicitario que se ejecuta, en estos momentos, con relación al filme de terror "La Maldición de La Llorona" ("The Curse of La Llorona"), de Michael Chaves. Ayer fue estrenado formalmente al público, pero ya se ha insistido por semanas en promocionarlo, incluso en noticiarios y en canales de corte cultural, aprovechando en este último caso que se trate de un personaje que trasunta desde el elemento mitológico y folklórico al argumento y el propio título de esta obra de cine.
El nuevo filme da empleo a la Llorona, esa vieja y terrorífica figura asentada en el legendario de prácticamente toda Iberoamérica, muy probablemente con sus orígenes en México. Corresponde a la mujer fantasmal que vaga por las noches buscando a sus hijos perdidos y llorando o gritando de dolor, de manera espeluznante. No parece descabellado pensar que otro filme de terror anterior, "Mama" de Andrés Muschietti, también esté haciendo un eco arquetípico a la misma leyenda que ahora llega dramatizada en "La Maldición de La Llorona".
La primitiva Llorona que encontramos en el rico legendario mexicano, posible matriz de todas las versiones que se conocen, parece guardar relación con ciertas figuras femeninas de la religiosidad mitológica aztecas, zapotecas y mayas, que aparecen como seres provenientes del mundo de los muertos e intermediando ante los hombres vivos. La leyenda se moderniza con el mestizaje y la Colonia, especialmente con la historia de la náhuatle Malinche, la consejera y amante de Hernán Cortés. Así, se vuelve una mujer en perpetuo vagar fantasmal, en pena constante, llorando y lamentándose por sus hijos, los que perdió o bien debió asesinar en un acto de irracionalidad, suicidándose después o muriendo de pena.
De esa manera, el mito se expande en diferentes versiones por el continente y pero siempre refiriéndose a la mujer proveniente del inframundo que vaga por las noches llorando con espeluznantes gemidos causando pavor, en la inútil e interminable búsqueda de sus retoños,  al grito sufriente: "¿¡Dónde están mis hijos!?". Es, en esencia, el mismo personaje al que se da trabajo ahora en el filme de Chaves, si nos fiamos por los varios trailers.

viernes, 5 de abril de 2019

"QUIEN NO CONOCE EL MANHATTAN, NO CONOCE ARICA": UNA LEYENDA DE LA BOHEMIA Y DEL ESPECTÁCULO NOCTURNO EN EL NORTE DE CHILE

El famoso e inolvidable logotipo del "Manhattan".
Coordenadas: 18°28'44.44"S 70°18'56.07"W
Parte de la historia popular de Arica se escribió en el "Manhattan", club de espectáculos y presentaciones atrevidos que llenó algunas de las páginas más coloridas de la ciudad cabecera del Norte de Chile, dejando como legado una leyenda que, a pesar de todo, aún sobrevive y parece no querer desaparecer. De hecho, su epopeya constituye casi un orgullo para las generaciones que alcanzaron a conocerlo antes de su extinción.
Muchos mitos circulan alrededor de este sitio, pero pocas reseñas sobre su historia. Una de las mejores fue publicada en un artículo del diario "La Estrella de Arica" del 15 de febrero de 2004, titulada "La verdadera historia del 'Manhattan'", del periodista Pedro Clemente. También hemos encontrado otros importantes datos en un trabajo reciente, titulado "Bohemia Arica: Catálogo de la bohemia ariqueña: rescate y difusión del patrimonio inmaterial de Arica", de Pablo López y Mauricio Navarro.
La boite y centro de eventos "Manhattan" se ubicaba en calle Maipú 543, llegando a Patricio Lynch, en un inmueble con aspecto de un largo galpón de un solo piso y techo a dos aguas. Sitio de buena categoría en sus días luminosos, su dueño fue el empresario de espectáculos Tino Ortiz Vera, apodado el Rey de la Bohemia, el Rey de la Noche y el Rey de las Noches Ariqueñas, quien había entrado a estos círculos tras pasar por la intensa actividad recreativa de Santiago, primero cantando tangos y luego como director artístico de su propia orquesta. Ortiz se dedicó también a representar artistas y organizar shows, haciendo giras por diferentes ciudades.
En el señalado artículo del diario "La Estella", recordaba su hijo y a la sazón chef del también mítico restaurante "D'Aurelio", Tino Ortiz Barrientos, que en los tiempos del Puerto Libre de Arica su padre llegó para desempeñarse como administrador del Casino Balneario La Lisera, bajo concesión de don Gastón Berríos Castañón. Ortiz traería hasta allí  importantes estrellas latinas como Libertad Lamarque, Pedro Vargas, la Orquesta de Pérez Prado y la bailarina Tongolele, desde mediados de la década del cincuenta.

miércoles, 3 de abril de 2019

LA CASONA DE LA SALLE: RECUERDOS DEL FUNDO "EL PROVENIR" EN LA FLORIDA

Coordenadas: 33°32'40.5"S 70°34'04.6"W
Hace varios años, publiqué acá un texto sobre la historia y los recuerdos del antiguo bodegón del Instituto de La Salle de La Florida, cuyo origen se remontaba a los tiempos en que esta propiedad había sido de terrenos agrícolas con una importante viña del sector precordillerano de Santiago.
Bien, es hora de hablar de su gran chalet: la Casa o Mansión de La Salle, que fuera parte del mismo fundo original y que, a diferencia del bodegón, aún se encuentra en pie, formando parte del complejo educacional, con frente hacia avenida La Florida, ocupando el número 9742, a la altura del paradero 20 de la misma vía.
Este inmueble es uno de los últimos que quedan de las antiguas estancias y chacras que existían en todo este lado otrora campestre de Santiago, en lo que ahora son las comunas de La Florida y Puente Alto, desaparecidos precisamente en los procesos de urbanización del territorio, aún en curso en varios sectores, de hecho. La cantidad de bodegas en ruinas que quedaron de aquella época (en las calles San Carlos, Los Toros, Las Tinajas, El Hualle Sur, etc.) son otros testimonios de la época de huasos a caballo y de la fuerte actividad vitivinícola que estuvo asentada acá.
En el caso particular de la Casa de La Salle, es claro que ahora luce bastante bien conservada pero, con el tiempo, los lasalianos y administradores del instituto han ido cercándola y alejándola del acceso al público, impidiendo algo que era posible todavía en la proximidad del año 2000 y hasta la construcción del nuevo acceso. Hay algo de Síndrome de Área 51 en este excesivo celo, sin duda, pero también abundan las razones para avalar estas medidas, a causa de las malas experiencias provocadas por extraños ingresando a este recinto, como fue el incendio intencional de su gran bodegón, sucedido en los años noventa.

domingo, 31 de marzo de 2019

LA LEYENDA URBANA DE LA "CASA DE PEDRO DE VALDIVIA" EN LA PLAZA DE SAN PEDRO DE ATACAMA

Antigua fotografía de la llamada "Casa de Pedro de Valdivia" en San Pedro de Atacama. Fuente imagen: blog Imágenes de Chile del 1900.
Coordenadas: 22°54'39.7"S 68°11'59.5"W
Uno de los inmuebles más antiguos de la turística localidad de San Pedro de Atacama, en la Provincia del Loa, se ubica exactamente al lado de su Plaza de Armas. Está en la manzana oriente, por la calle Toconao llegando a Gustavo Le Paige.
Corresponde a una casona con métodos de construcción que fueron muy tradicionales en la zona, con paredes de adobe sobre quincha, vanos de marcos de madera vetusta, vigas de troncos en el cielo y techo en dos aguas, con ramas y pajas cubiertas de barro. Interiormente, tiene muros de piedra en un eje estructural y divisores de espacios, con puertas trapezoidales y perfiles de madera en las puertas que aún resisten el uso y el peso.
Salta a la vista que se trata de uno de los edificios más antiguos que se conservan en aquel sector, incluso más que la iglesia y las arcadas, que por sí mismos ya son de los más viejos y originales de San Pedro de Atacama. Sus proporciones entre tanto volumen, sin embargo, la deja un poco deslucida en la competencia de la percepción del viajero. No destaca demasiado del resto, en consecuencia.
La tradición y el folklore local, sin embargo, le dan un papel protagónico en la historia del pueblo: han dicho desde antaño que este inmueble se remonta a la llegada misma de los españoles al poblado primitivo, que había sido conquistado y asimilado administrativamente en el Tawantinsuyo menos de un siglo antes por las incursiones incas, hacia el año 1450. Correspondería, según aquella creencia, a una casa de don Pedro de Valdivia, que solicitó construir a don Francisco de Aguirre antes del arribo del conquistador de Chile allí, hacia mediados de 1540, para alojar durante la travesía rumbo al Sur.

viernes, 29 de marzo de 2019

EL ANCLA DE ANTOFAGASTA: UN SÍMBOLO FUNDACIONAL DE LA CIUDAD

Coordenadas: 23°38'35.3"S 70°22'49.4"W
Después de dos intentos, logré llegar hace unos pocos meses a la famosa Ancla de Antofagasta, símbolo tan trascendente para la ciudad chilena del Norte Grande, en la región del mismo nombre, que destaca incluso en su escudo de armas. Su presencia tutelar en la altura del Cerro El Ancla, en la línea de murallones de altura que bordean la ciudad, se puede observar desde varias partes de la misma.
Mi primer fracaso buscando llegar allá arriba, fue enfrentar la subida del cerro por su cara frontal, la que da hacia la costa, demasiado empinada pero, más que en el ascenso, para el regreso en bajada con sencillas zapatillas de lona. Al menos sirvió para tener una idea de las las exigencias que esta demanda le hacen al estado físico y a la necesidad de hidratarse en todo el ascenso.
Mi segundo intento, entonces, con la mágica ayuda de Google Earth, resultó por el lado de las tomas y el rústico sendero de la Quebrada de La Cadena (camino B-471), subiendo luego por los senderos rústicos que van cruzando o bordeando las grandes y sólidas piscinas de decantación que previenen los efectos de aluviones y aludes. La desconfianza de los perros vagos con los extraños y las fluctuaciones de la altura subiendo y bajando por el camino rocoso entre los cerros, fueron los principales obstáculos de aquella soleada tarde.
De color blanco y aspecto inconfundible, el monumento aparece como premio tras cruzar la línea de alta tensión en esta dura geografía. Las medidas del Ancla de Antofagasta son generosas e interesantes: el largo o caña es de 18 metros, el cepo es de 11 metros, la uña mide 8 metros y el argoneo 4 metros. Corresponde a una estilización de un  ancla tradicional, de tipo almirantazgo.

martes, 26 de marzo de 2019

DE LA PLAZA DE LOS MOTEROS A LA PLAZA DEL TRÉBOL EN VIVACETA

El viejo aspecto de la Plaza de los Moteros o Matías Ovalle, en imagen que acompaña el trabajo de Fernando Márquez de la Plata titulado "Arqueología del antiguo Reino de Chile".
Coordenadas: 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W (Plaza Los Moteros) / 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W (Plaza El Trébol)
Hace un tiempo, publiqué algo acá sobre las crónicas de la avenida Fermín Vivaceta de Santiago, alguna vez conocida como Las Hornillas y ubicada por mucho tiempo en lo que fue el extremo poniente de los barrios de La Chimba de la capital chilena, al otro lado del río Mapocho. Aquel texto tiene mucho que ver con lo que redacto ahora.
Lo mismo sucede con mi última entrada acá subida, relacionada con la historia de la Población El Arenal u Ovalle, nacida en los cascajales y acopios areneros que había en la orilla del río Mapocho, del lado de la Chimba, en la antigua propiedad colonial del Corregidor Luis Manuel Zañartu. La sociedad de los hermanos Pascual y Matías Ovalle Errázuriz estableció allí en la población un lucrativo negocio de subarriendos de terrenos a familias pobres, a partir de 1853, convirtiéndose en la Población Ovalle.
Dijimos también en el aludido par de entradas que, en la entrada de la avenida Vivaceta y sus conexiones con las otras vías, existe la llamada Plaza El Trébol, hoy lugar de reunión permanente de los muchos ciudadanos extranjeros que viven por estos barrios, especialmente en los fines de semana cuando se instalan los toldos con cocinerías peruanas. Esta plaza nacida de la demolición de antiguas cuadras de la Población El Arenal y las del extremo poniente de las villas, se encuentra entre Vivaceta, Presidente Eduardo Frei Montalva, Coronel de la Quintana y Aníbal Pinto, formando un área de senderos, árboles y pastos no muy bien cuidados, además de algunos cambios de altura en el terreno de su gran manzana verde.
Ahora quiero extenderme un poco más en la historia de esta plaza y su barrio, así como también en sus orígenes como prolongación de un área verde muy anterior: la Plaza de los Moteros o Plaza Ovalle, técnicamente ya casi desaparecida, aunque aún son reconocibles sus restos en este lugar de la ciudad, justo al lado de la actual plaza.

lunes, 25 de marzo de 2019

LA POBLACIÓN EL ARENAL U OVALLE EN INDEPENDENCIA: ORIGEN, AUGE Y DESAPARICIÓN DE UN ANTIGUO RANCHERÍO EN LA CHIMBA DE SANTIAGO

Detalle de la pintura de T. H. Harvey de 1863, "Vista General de Santiago", en las colecciones del Museo Histórico Nacional. Se observan las urbanizaciones al Norte del río Mapocho y del Puente de Cal y Canto, en la Cañadilla de la Independencia, en su costado poniente. Eran los primitivos rastros de la Población El Arenal.
Coordenadas: 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W
En varias entradas de este blog he tratado de poner atención a las primeras cuadras de la antiguamente llamada calle de Las Hornillas, actual Vivaceta, y La Cañadilla de la Chimba, el ancestral Camino de Chile en la ruta del inca y luego la del español, hoy conocida como Independencia y que da nombre a la comuna en que se la hallan ambas avenidas, además.
Los planos antiguos de Santiago dejan a la vista la sorprendente cantidad de cambios que han sufrido estas cuadras en todos sus años de existencia, desde antes de la Canalización del Mapocho durante el siglo XIX, hasta después de los recientes trabajos de la construcción de la Costanera Norte. El caótico trazo de las autopistas que puede observarse hoy allí, en algunos casos arrasando viejas casas de la arquitectura popular de principios del siglo pasado, deja a la vista las huellas de este proceso de modernización a veces más improvisado o impuesto que realmente planificado.
Precisamente en esas primeras cuadras de Independencia y casi encima de Vivaceta, desde la orilla misma del río Mapocho en esos años hasta la proximidad del barrio del Cementerio General al Norte, existió durante más de un siglo una enorme y temida aldehuela llamada El Arenal y, más tarde, Población Ovalle, que llegara a ser todo un dolor de cabeza para muchas de las autoridades de esos años, intolerantes a los comportamientos viciosos o ajenos a la moral por parte del bajo pueblo.
La Población El Arenal tuvo múltiples rasgos útiles a la crónica, pasando de lo pintorescamente folklórico a las cargas más sociales y políticas, antes de desaparecer superada por el avance y modernización de la ciudad de Santiago. Por esto, dejaré acá un resumen sobre la historia de estos barrios extintos y prácticamente olvidados en el territorio ultramapochino, de los que sólo quedan algunos pequeños vestigios y detalles toponímicos.

viernes, 22 de marzo de 2019

EL MERCADO CENTRAL DE CALAMA, A LA ESPERA DE GRANDES CAMBIOS

Edificio del Mercado Central de Calama en 1947, en revista "En Viaje". Al parecer, la fotografía es de Roberto Montandón (corresponsal de la nota correspondiente).
Coordenadas: 22°27'40.7"S 68°55'33.2"W
Faltando poco ya para el 23 de marzo, el día más importante de la ciudad de Calama en la Provincia del Loa (por el Combate de Topáter de 1879, al que hemos dedicado una entrada recientemente), aprovecharé de dejar arriba este texto sobre uno de sus edificios más característicos de la nortina ciudad: el Mercado Central, de calle Almirante Juan José Latorre y en pleno centro histórico.
El inmueble se encuentra medio de la línea de la cuadra, entre calles Vargas y Eleuterio Ramírez. Su inconfundible estilo art decó no sólo delata el período arquitectónico al que pertenecían sus planos, sino también al contexto de grandes remodelaciones y modernizaciones públicas que comenzó a experimentar la ciudad en aquel tramo histórico, desde inicios de la República Presidencial y por iniciativas más bien locales, intentando paliar la eterna desidia del centralismo.
El primer mercado de Calama, probablemente no más que una feria con cobertizos de madera, había estado antes en calle Sotomayor, hacia fines del siglo XIX. Resultaba suficiente para cubrir las necesidades de los cerca de mil habitantes que tenía entonces la capital de El Loa. Este mercado también era recordado como un punto de encuentro importante en la entonces pequeña ciudad, albergando en su edificio algunas actividades no sólo comerciales, sino que además de recreación, beneficencia, eventos y kermeses de bomberos, escuelas o clubes deportivos.
El Mercado Central, sin embargo, surgió de la necesidad de contar con un espacio especial y mejorado para la venta de carnes, pescados y productos agropecuarios, de acuerdo a lo que informan fuentes como "Historia y sociedad del departamento del Loa. Calama una mirada desde los archivos", de Carlos Mondaca Rojas, Bartolo Segovia y Elizabeth Sánchez González.

miércoles, 20 de marzo de 2019

EL ARBOLITO "DAME AGUA": UN PEQUEÑO TRIUNFO DE LA VIDA ENTRE LA SEQUEDAD ABSOLUTA

Mi amigo Pablo B., regando al Dame Agua en febrero de 1997, mientras regresábamos de San Pedro de Atacama hacia Calama.
Coordenadas: 22°40'7.77"S 68°30'59.98"W
Un proverbio popular antiguo, decía: "Nadie sabe de la sed con la que bebe el otro".
Este dato es bien conocido por los visitantes frecuentes de la localidad de San Pedro de Atacama: la existencia de un pequeño y solitario arbolito a costado Norte de la Ruta 23 en la Provincia del Loa de la Región de Antofagasta, hacia el kilómetro 46. Se lo encuentra cerca de unas instalaciones mineras ubicadas hacia el interior, antes de llegar a la Cuesta Barros Arana que atraviesa el cordón cordillerano del mismo nombre.
Dicha carretera cruza el Desierto de Atacama uniendo la ciudad de Calama con el turístico poblado de San Pedro de Atacama, por lo que, a la vista, es insólita la existencia de este arbusto tan verde y vivo en este durísimo paisaje. El árbol es la única excusa para una parada habitual en todo este camino, además, salvo por las muchas animitas que tienden a concentrarse en las curvas más peligrosas del mismo, varias de ellas de residentes de la provincia.
Poco ha crecido este árbol siempre sediento desde que lo vi por primera vez, en 1996, sin embargo. No pudimos darle un aporte de agua en aquella ocasión, como pide el protocolo de los viajeros en la zona, pues regresamos a Calama en horas nocturnas, además de vivir una curiosa situación de corte casi ufológico con mis acompañantes en aquel vehículo, que quizá algún día me animaré a contar acá. Fue una experiencia más interesante y distractora en aquel momento, que la de andar buscando al arbolito en la oscuridad.

lunes, 18 de marzo de 2019

MONUMENTO DEL VADO DE TOPÁTER EN EL RÍO LOA: EL RECUERDO DEL PRIMER COMBATE Y LOS PRIMEROS CAÍDOS DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

El monumento en 1979, en el Centenario del Combate de Topáter o Calama. Imagen publicada en el diario "El Mercurio" de Antofagasta.
Coordenadas: 22°28'00.7"S 68°54'04.5"W
Al final de avenida La Paz de la ciudad de Calama, al oriente de esta urbe capital de la Provincia del Loa y llegando ya a la Circunvalación y a la Ruta 25, se encuentra un monumento conmemorativo de la Batalla de Topáter o Combate de Calama, episodio militar recordado como el primer enfrentamiento armado de la Guerra del Pacífico, sucedido el 23 de marzo de 1879.
Hay poca información sobre este monumento, a pesar de ser el más importante de la ciudad en cuanto a sus efemérides. También resulta curiosa la falta de interés sobre el mismo en los sitios especializados sobre turismo regional, conmemoración militar o monumentos públicos. Históricamente hablando, sin embargo, carga el peso de ser una de las principales memorias de la guerra salitrera: los fallecidos en aquella refriega son los primeros caídos en la misma, por el lado chileno y el boliviano, a pocos metros del paso del río Loa hacia la ciudad de Calama.
Se trata de una terraza de sillares con un grueso obelisco central, además de restos de sitios históricos que aún se conservan en la explanada donde se halla. A pesar de todo, recibe la visita de muchos viajeros desde temprano, cada mañana, además de las personas que van o vienen desde los cercanos cementerios. Una pérgola y otros puestos se han instalado a un lado del camino, por lo mismo, y dos conocidos perritos del sector lo custodian permanentemente, saludando y moviéndole la cola a los visitantes.
El combate que inició los fuegos de la Guerra de 1879, entonces, está a sólo unos días de cumplir 140 años de ocurrido, que serán celebrados en el mismo conjunto conmemorativo de Calama, por lo que he reservado esta entrada para su aniversario.

sábado, 16 de marzo de 2019

RUINAS CON MUCHA HISTORIA DEL ANTIGUO HOSPITAL DE ANGOL

Imagen del edificio y su patio, en archivos del Consejo de Monumentos Nacionales.
Coordenadas: 37°47'44.2"S 72°42'19.7"W
Junto al actual Hospital de Angol, en la Provincia del Malleco de la Región de la Araucanía, hay un ruinoso pabellón que llama la atención de los afuerinos de visita o de paso por aquella localidad, en las cercanías del río Rehue y del centro histórico. Está situado en el cruce de Ilabaca con Colipi, y a sus espaldas está el moderno Centro de Salud Piedra del Águila, por calle Cautín.
Son dos pisos de sencillo diseño institucional distribuidos en una planta tipo H, con la línea horizontal descendida hacia el Sur. Con grandes ventanales de influencia neoclásica y marcos complejos, en su patio principal, hacia el Norte, al centro, se eleva aún una hermosa palmera, entre lo que fueron antes los bellos jardines interiores del recinto, de los que quedan también algunos árboles. El resto del paisaje de este lugar luce más bien estéril en algunos períodos, casi eriazo, principalmente por el abandono en que se encuentra desde hace años.
Como suele suceder con estos edificios antiguos y deshabitados, en donde sólo moran palomas y fantasmas de su propia historia, hay algo casi siniestro en él, más aún cuando ofrece marcas de un pasado incendio, de terremotos y de algunas intervenciones imprudentes que han hecho los intrusos que constantemente entran al recinto, saltando o levantando las rejas que intentan protegerlo por casi toda su esquina.
La historia de este gran inmueble comienza en los días de la Guerra del Pacífico, con el empresario y político liberal José Bunster Bunster, oriundo de Tiltil pero a la sazón viviendo en Malleco para reactivar antiguos negocios agrícolas y explotar campos de trigo. Fue el fundador del primer banco de lo que hoy es la Región de la Araucanía, en junio de 1882: el Banco José Bunster. Sólo dos años después, realizó una millonaria donación para la construcción del primer Hospital Civil de Angol, en lo que daría origen al mismo edificio de nuestra atención.

jueves, 14 de marzo de 2019

PORTAL TAGLE, PORTAL MAC CLURE Y PORTAL BULNES: TRES ETAPAS HISTÓRICAS Y ARQUITECTÓNICAS JUNTO A LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO

Fotografía del Portal Bulnes hacia 1940, todavía joven y aún con sus arcos originales rematados por la terraza sobre el zócalo, ambos ya desparecidos. Se observa el ingreso a calle Phillips, entre ambos pabellones del portal y el edificio.
Coordenadas: 33°26'16.0"S 70°38'58.9"W
Gran interés ha suscitado la renovación del Portal Bulnes por la Municipalidad de Santiago, recientemente concretada con una nueva presentación para su comercio y actividad gastronómica, en el formato de un elegante boulevard para el contorno de nuestro Kilómetro 0.
Los observadores astutos o buenos para comparar, quizá adivinen que la inspiración de la nueva cara del portal está en modelos europeos de oferta turístico-cultural, con sillas bajo tolderas hacia la Plaza de Armas inclusive. Hay en el aspecto remozado de su comercio, pues, la pizca de algo no muy diferente a lo que el viajero encontraría con holgura en barrios como el de Sacre Coeur de París o la Piazza Navona en Roma, por ejemplo.
También se ha planteado dicha modificación como el punto de inicio para una nueva vida del Portal Bulnes, dejando atrás esa época pintoresca en que acogía en sus pabellones a 22 vendedores y sus puestos de carteras, bolsos y maletas, ahora trasladados al pasaje peatonal Irene Ariztía, en la cercana calle San Antonio. Cambio aquel que también tuvo su carga de disgustos y resistencias, además de vahos políticos tan marcados que llevaron a ciertos personajes a apoyar el proyecto de modificación del comercio interior cuando hubo una alcalde al paladar de su ideario, en circunstancias de que lo habían rechazado cuando la papa caliente estuvo en manos de otro edil, que les resultaba menos simpático (cosas de la política).
Polémica aparte, sin embargo, la verdad es que el Portal Bulnes es, en sí mismo, la tercera y más reciente etapa en la historia republicana de este costado de la Plaza de Armas de Santiago, cuadra conocida por su comercio en el propio edificio y en la calle interior Phillips: antes que él, estuvo en su lugar el Portal Mac Clure, y previo a éste el Portal Tagle. Fueron los incendios, sumados a los afanes de renovación urbanística, los que permitieron realizar las transformaciones que irían configurando este lugar hasta llegar al aspecto que hoy está siendo tan aplaudido.

martes, 12 de marzo de 2019

ALFREDO WORMALD CRUZ: EL BIÓGRAFO HISTÓRICO Y CULTURAL DE ARICA

Don Alfredo Wormald Cruz en su oficina en la Universidad del Norte, sede Arica, en entrevista de "La Estrella de Arica" publicada el 8 de febrero de 1980. Eran sus últimos años de infatigable trabajo.
Coordenadas: 18°28'40.5"S 70°18'30.4"W (tumba) / 18°28'52.0"S 70°19'11.3"W (biblioteca municipal con su nombre) / 18°29'48.3"S 70°18'02.1"W (calle con su nombre)
A pesar de tratarse de un cronista casi de culto en la ciudad Arica, con tres obras fundamentales para la comprensión de la provincia como son "El mestizo en el departamento de Arica", "Historias olvidadas del Norte Grande" y, especialmente, "Frontera norte", la sencilla tumba de este eminente intelectual nortino estuvo al borde de ser removida, producto del malévolo acecho del olvido y la ingratitud, sazonadas de las ignorancias humanas.
Me he tomado el grato desafío de reunir información biográfica sobre este autor, durante mi última larga estadía en Arica. Por esto, hay algunos datos que reproduzco acá que pueden resultar novedosos en sus detalles, quizá, pues en internet la información que se maneja sobre el historiador es bastante poca, especialmente en lo referido a las razones de su llegada a Arica, como comerciante e industrial de la pesca.
Alfredo Wormald Cruz nació en Talca el 29 de mayo de 1903, siendo hijo de don Luis Wormald Peña y María Adelina Cruz Guzmán. Hizo sus estudios en el Liceo de Talca y luego en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, pero al igual que su hermano menor Carlos, comenzaría a perfilarse profesionalmente por el rubro industrial y comercial. De hecho, entre 1932 y 1950, fue corredor de la Bolsa de Comercio, además de miembro del Club de la Unión, del Club de Golf de Los Leones, del Country Club y del Automóvil Club de Chile.
Casado con doña Marta E. Yávar Alliende, nacida el 23 de febrero de 1909, Wormald no tuvo hijos y mantuvo por largo tiempo su declaración de residencia en avenida Holanda 128 de Providencia, Santiago, todavía después de haber cambiado su lugar de operaciones ya al Norte Grande de Chile. Aún en los años sesenta registraba domicilio en este lugar, según el "Diccionario Biográfico de Chile" de la Empresa Periodística.

viernes, 8 de marzo de 2019

ESTANCIA YERBAS BUENAS: EL SANTUARIO DE ARTE RUPESTRE EN LA PROVINCIA DEL LOA

Coordenadas: 22°40'36.6"S 68°14'08.2"W
Unos 65 kilómetros al Norte de San Pedro de Atacama, cerca del Valle del Arcoiris y las Termas de Puritana en la Provincia del Loa, Región de Antofagasta, se encuentra un peñón rocoso que se ha ido incorporando con gran importancia a los atractivos y circuitos turísticos de la región, por el enorme valor arqueológico de sus petroglifos y otras expresiones de arte rupestre allí reunidas.
Descubierto en 1992 y actualmente integrado por completo a las ofertas de turismo cultural locales, se llega al lugar bordeando al río Salado, identificándose con cierta facilidad en el paisaje la pequeña loma rocosa, por su posición un tanto aislada y sus tonos blanquecinos y ocres, además de la caseta y sala de administración, a un costado de la ruta interior B-207. Se llega allí entre pasos de guanacos salvajes, rebaños de llamas, minúsculos oasis y pequeñas ventoleras del polvo atacameño. Zona de enorme importancia arqueológica, como es de sobra sabido.
Se trata de un páramo del camino hacia Santiago de Río Grande, a unos 3.050 metros sobre el nivel del mar, bien irrigado a pesar de su ubicación desértica. Está en un sector de la geografía en donde se unen el Cordón Barros Arana de la Cordillera de Domeyko, y la inconfundible Cordillera de la Sal, en la en la Pampa Vizcachillas. La bondad de las aguas proviene especialmente por los esteros Chuilor, Yerbas Buenas y el río Chujchul, lo que explica que haya sido escogido por antiguos viajeros como la parada y estancia en las rutas que iban o venían de lo que hoy es el sector del pueblo de San Pedro de Atacama y la sepultada Aldea de Tulor. También abonó en la elección la característica general del paisaje, favorable a la cacería.
La Estancia Yerbas Buenas, con su peñón de petroglifos y cobijos naturales para el viajero, era así un sitio de paso y de estadía temporal para las caravanas de comerciantes que bajaban desde la meseta del Altiplano cruzando los Andes rumbo al oasis y otras aldeas del río San Pedro y la cuenca del Loa, así como sucedía también en sus regresos.

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