lunes, 16 de julio de 2018

LA IGLESIA "ANTIGUA" DE LA TIRANA: UN TEMPLO NUEVO CON LA IDENTIDAD MÁS VIEJA DE PUEBLO

Coordenadas: 20°20'24.35"S 69°39'3.50"W
La iglesia principal de La Tirana, en la Región de Tarapacá, en donde solamente hace unas horas se ha celebrado la procesión del día de la Virgen del Carmen, es la que está en la explanada del santuario y centro mismo del pueblo. En estos momentos, aún está colmado de bailes religiosos y sus mudanzas de cofradías de feligreses, ya entrando a la fase de despedida del encuentro.
La segunda iglesia del pueblo, sin embargo, conocida como la "vieja" o "antigua" a pesar de ser la más reciente (ya veremos por qué), participa en la fiesta pero de forma menos protagónica, allá junto al Cementerio Santa Rosa de La Tirana, en la avenida Circunvalación con el camino Santa Rosa.
A pesar de lo descrito, aquel templo secundario es el recinto religioso que ha estado más directamente ligado a la tradición de la Virgen de La Tirana y a la leyenda de la Ñusta, que sustenta gran parte del folklore de la fe popular en la Pampa del Tamarugal.
La tradición explica su origen con una leyenda profusamente divulgada por autores como  Rómulo Cúneo Vidal, entre los primeros: hacia 1535, la princesa inca Huillac Huma, hija de 23 años de Paullo Tupac, el último sumo sacerdote del Imperio Inca, había salido formando parte de la expedición del adelantado Diego de Almagro desde el Cuzco hacia Chile. Iban ella y su padre para evitar emboscadas de los belicosos wilkas que había en la ruta. Y hasta aquí hay algo de cierto en el relato, pues cronistas como Antonio de Herrera, Alonso de Ovalle y Diego de Rosales sí hablan de la presencia de un príncipe inca y su hija en el grupo de Almagro. Herrera incluso se refiere a actividades conspiradoras del príncipe, que coinciden en parte con el resto de la historia.

viernes, 13 de julio de 2018

PARROQUIA DEL CORAZÓN DE MARÍA: EL TEMPLO DE PINO OREGÓN EN MEJILLONES

La iglesia en su día de inauguración, diciembre de 1908.
Coordenadas: 23° 5'59.22"S 70°26'36.45"W
Uno de los varios encantos de la ciudad de Mejillones, en la región chilena de Antofagasta, es la singular iglesia de la Parroquia del Corazón de María, ubicada en la esquina de avenida almirante Latorre 996, con calle Almirante Castillo. Es uno de los edificios más altos y característicos de este pintoresco puerto nortino, que tiende más bien inmuebles bajos en su línea urbana.
Ubicada a poco más de una cuadra del borde las playas y cerca del sector industrial al Este de la pequeña ciudad, de estilo neoclásico con influencias georgianas-victorianas, su origen se encuentra en el Decreto Supremo N° 101 del 5 de febrero de 1906, de la Sección Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización, en donde se aprobó el auto de erección del 22 de enero anterior del Vicario Apostólico y Primer Obispo de Antofagasta, Padre Luis Silva Lezaeta, creando y demarcarndo las nuevas Parroquias de Mejillones y Calama, y las Viceparroquias de Coloso y El Toco.
El propósito de la fundación de las nuevas parroquias y viceparroquias, era reemplazar las antiguas y ya ineficientes administraciones parroquiales en la región. Decía allí, tomando las observaciones de Silva Lazaeta, en el preámbulo:
"...la falta de exploración científica del Desierto fue causa de los límites se señalaron entonces a las nuevas Parroquias adoleciesen de tales errores, que hoy en la práctica son ininteligibles.
La construcción de líneas férreas que hoy principian a cruzar el Desierto en todas direcciones y el extraordinario desarrollo de las numerosas faenas salitreras y marineras que se están estableciendo con febril actividad, han venido a traer una nueva modificación en las poblaciones del Vicariato y a crear otros centros habitados".

lunes, 9 de julio de 2018

LA TÍA CARLINA, EL "BOSSANOVA" Y EL BLUE BALLET: REPASANDO TODA UNA ÉPOCA DE LA REMOLIENDA Y LA BOHEMIA EN VIVACETA

La mítica tía Carlina, hacia principios de la década del setenta, en la única fotografía que se ha conocido de ella de manera pública, hasta ahora. Fuente imagen: diario "Las Últimas Noticias".
Coordenadas: 33°24'47.3"S 70°39'55.5"W
Muchos recordarán aún que, en la dirección de avenida Fermín Vivaceta 1224-1226, casi enfrente de la calle Río Jachal en Independencia, Santiago, estuvo el quizás más célebre e importante centro de recreación de la época dorada de los lupanares chilenos: la mítica tasca y cahuín de la tía Carlina. En palabras sencillas y honestas, fue el burdel y casa de burlesque más famoso de la historia nacional, mencionado en numerosas canciones del folklore, obras literarias, teatrales y poemas.
Doña Carlina llegó a ser considerada una leyenda viviente. Su popularidad ha trascendido a su propia muerte y a la desaparición de su célebre club devenido en centro de eventos, allí en la populosa Vivaceta. La cueca "Se arrancaron con el piano", tan del repertorio de Nano Núñez con Los Chileneros, la recordaba con otras famosas regentas de la época, como la Lechuguina, la Nena del Bajo y la Chabela:
Se arrancaron con el piano
que tenía la Carlina.
Le echan la culpa a la Lolo,
también a la Lechuguina.
Cómo lo cargarían
Si no es vihuela.
Dijo la Nena el Banjo
con la Chabela
.
Su polémico pero concurrido boliche, en realidad llamado el "Bossanova", albergó por casi 40 años una de las ofertas de espectáculos y recreación más intensos y recordados del Santiago clásico y popular, marcando toda una época en la capital. Los testimonios de sobrevivientes señalaban que comenzó como burdel con disfraz de boite, pero con el tiempo dejaría que los espectáculos se convirtieran en su impronta. Alcanzó así la gloria, con dignísimas visitas de hombres públicos a su salón, pero después cayó en la oscuridad y el olvido totales, superada por las circunstancias.

miércoles, 4 de julio de 2018

EL ALTO DEL PUERTO: LA DESAPARECIDA PUNTILLA ROCOSA QUE TUVO EL CERRO SANTA LUCÍA

El cerro Santa Lucía en el Plano de la Villa de Santiago del viajero francés Amedée François Frezier, de 1716, considerado el primero de carácter científico de la capital chilena. La relación Norte-Sur está invertida. Se observa parte de las canalizaciones que salen del actual tramo de Plaza Baquedano y el sector del Alto del Puerto en el cerro.
Coordenadas: 33°26'15.55"S 70°38'35.73"W
En los primeros tres siglos de la ciudad, existió una curiosa puntilla rocosa del cerro Santa Lucía, que se prolongaba desde éste hacia el Norte levantando el terreno hasta aproximarse a una hondura al borde del río, en la que estuvo después la famosa laguna del Parque Forestal. Era por este sitio donde golpeaban las inundaciones provocadas por el río, además.
Remontándose al más primitivo cerro Santa Lucía y a sus orígenes geológicos, dicha formación de rocas y terreno fue llamada Alto del Puerto o Ejido de la Ciudad, y se ubicaba más o menos desde donde hoy está la fuente de aguas de la calle Merced, lugar en que anudan las calles Santa Lucía y Victoria Subercaseaux formando la punta vial. Ocupaba un tramo importante de este barrio, de hecho.
Hoy, dicho lugar es un llano colmado de cafés, bares, pubs y lugares de interés para la recreación y el turismo, por la conjunción de los barrios Lastarria y Bellas Artes. A la vista, entonces, nada hay en el urbanismo actual que recuerde la existencia de aquella curiosidad que existió por tanto tiempo en el Santiago más viejo y en formación, volviéndose una de las características de aquella capital colonial reconvertida en la urbe de hoy.
El Alto del Puerto, para ser más precisos, era una especie de promontorio de rocas y piedras que se elevaba en la estribación Norte del cerro, hacia el final del llamado Sendero de las Cabras y luego calle del Bretón, así denominada por la residencia del ilustre vecino Reinaldo Le Breton y rebautizada después Santa Lucía, a partir de 1902. En sus primeros años de existencia, esta calle fue llamada también Callejón del Alto del Puerto y Calle del Molino, por razones que veremos más abajo.

lunes, 2 de julio de 2018

EL BUSTO DE JUAN FRANCISCO GONZÁLEZ, POR DOMINGO GARCÍA-HUIDOBRO: UN MAESTRO RETRATA A OTRO EN LA PLAZA DE MELIPILLA

Coordenadas: 33°41'6.78"S 71°12'52.07"W
No son tantos como quisiéramos los homenajes públicos en nuestro país, para los más grandes pintores de la historia de las bellas artes nacionales. El retrato escultórico del pintor Juan Francisco González (1853-1933) en la Plaza de Armas de Melipilla, es una de esas excepciones notables en la conmemoración urbana.
Ubicado hacia el lado de la calle Vargas en esta localidad que da nombre a la provincia al poniente de la Región Metropolitana (70 kilómetros al Oeste de Santiago), se trata de un busto de concreto esculpido y montado en un sólido pedestal, rindiendo tributo a la prolífica vida y al legado del pintor, considerado uno de los más grandes artistas de la historia chilena.
De característicos estilos romántico e impresionista, además de haber sido miembro del grupo creativo de "Los Diez" en Santiago, entre las obras más célebres de González están "Los últimos momentos del General José Miguel Carrera", "Retrato de Gabriela Mistral", "Carretelas en La Vega", "Calle de San Bernardo" y naturalezas muertas como "Lúcumas" y "Manzanas".
Decía sobre el mismo homenaje, el escritor y crítico literario Gonzalo Drago, en la revista "En Viaje" de julio de 1961 (artículo "Viñetas de Melipilla"):
"En su plaza de armas, entre la policromía de los jardines y el verde follaje de los árboles, se alza el busto de uno de los más grandes pintores chilenos, don Juan Francisco González, oriundo de Melipilla. Allí, sobre un modesto plinto de cemento, el célebre pintor mira con sus ojos de bronce y de infinito hacia un punto indefinido envuelto el cuello en una bufanda protectora.

sábado, 30 de junio de 2018

"LOS PERROS DE LA PLAZA DE SAN JOSÉ DE MAIPO": UN HERMOSO ELOGIO CANINO DE JULIO VÉLEZ COKE

La lluviosa noche del sábado 9 de junio pasado, a partir de las 19 horas, estuvimos en el lanzamiento del precioso libro "Los perros de la Plaza de San José de Maipo", del veterano escritor e investigador Julio Vélez Coke. La invitación al evento fue extendida por la Ilustre Municipalidad de San José de Maipo y la Casa Cultura Dedal de Oro, en cuya sede se realizó la presentación de la obra.
A pesar de las incumplidas calamidades y nevazones apocalípticas pronosticadas para ese fin de semana, hubo estupenda concurrencia al encuentro y hasta el propio autor estaba sorprendido por la asistencia de gente desde Santiago -incluyéndome- a lo que, quizás, él creía iba a ser un evento más familiar y local, por la relación tan estrecha de los contenidos con esta bella localidad cordillerana, situada en el corazón del Cajón del Maipo. El encuentro contó con música en vivo, discursos, lecturas de poemas y de uno de los cuentos del libro, más el correspondiente cocktail, por parte de su nieta Isadora.
Don Julio es un personaje de enorme currículo: nacido en Santiago en 1928, tiene los modos y cordialidad que fueron proverbiales alguna vez en el pueblo chileno, en las generaciones a las que pertenece. Hombre de letras y de mar, ha sido narrador, ensayista, investigador, editor, columnista de prensa y contador de cuentos. A sus 90 años cumplidos hace poco, su creatividad queda demostrada como aún fecunda, con este nuevo trabajo.
Militante del club "Caleuche", los viajes como marino han estado ligados al trabajo literario de don Julio, y fue en ellos donde comenzó a escribir cuentos, precisamente. Entre muchos otros trabajos, tiene publicadas a su haber obras como "La fragata Lautaro y otros temas náuticos"; y hallándose residiendo en lo que hoy es la Región de Arica y Parinacota, fundó allá la primera editorial regional, publicando también la "Enciclopedia de Arica" en la nortina ciudad.

martes, 26 de junio de 2018

LA CAPILLA DE ÁNIMAS DE SANTIAGO: EL ARCANO TEMPLO PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO

La Capilla de Ánimas, hacia principios de 2010, poco antes de ser parcialmente destruida por el terremoto del 27 de febrero.
Coordenadas: 33°26'5.59"S 70°39'20.73"W
Ya he comentado antes acá de mi simpatía por la forma en que se ha mantenido vigente el culto a los difuntos en Chile: de una manera extrañamente sobria, misteriosa y casi sombría, manifiesta en expresiones populares como la tradición animística relacionada con las almas de los fallecidos. Llega a haber, pues, una curiosa instancia de convivencia diaria con el concepto de la muerte, haciendo que sus límites con el mundo de los vivos se vuelva a veces muy difuso.
No es coincidencia, entonces, que el quizá más enigmático templo católico de la capital chilena o uno de los más merecidamente así definibles, esté relacionado con las tradiciones religiosas y populares sobre los fallecidos y sus almas: la Capilla de Ánimas, conocida también como Capillas Las Ánimas o Capilla de las Ánimas, entendiéndose estas últimas como las almas que moran provisoriamente en el purgatorio, tras la desaparición física del individuo. Se encuentra en calle Teatinos 765 llegando a San Pablo, aunque no destaca especialmente por sus dimensiones.
Como ya hemos explicado antes en este blog, la fuerte creencia en las animitas o templetes de adoración con pedidos de favores a los fallecidos en los lugares de su muerte o de sepultura, derivan de la creencia cristiana en la transición de las almas de los fallecidos hacia la expiación o purificación necesaria para ascender al Cielo, limpiando la carga de sus pecados cometidos en vida o bien preparándolos para este viaje. El Purgatorio es aquel eslabón entre ambas vidas, y se lo describe de varias formas: desde un proceso invisible de espera de las almas en la antesala de la vida eterna, hasta un espacio de tormentos muy semejante a la clásica descripción del Infierno, como se observa en la iconografía sacra.
Como sea, las animitas son, en la tradición popular, formas de expiación y purificación del ánima o alma que purga, al dársele la oportunidad de conceder favores a los vivos y así reunir mayores méritos para garantizar un entrada al Cielo. Esto está muy presente en las devociones que tienen lugar hasta hoy en la Capilla de Ánimas.

sábado, 23 de junio de 2018

PROGRAMA-MANUAL DE VIDA MEJOR: "BITÁCORA DE UN CAMBIO" DE KATIA MENDIZÁBAL

Conocí a Katia Mendizábal en la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA) de 2017, en la Estación Mapocho. Estando ambos publicados al alero de Ril Editores, compartimos largas horas en el stand de la editorial y aprovechamos de intercambiar algunas impresiones sobre nuestros respectivos trabajos, en los momentos de menor público en el día. Ambos llegamos a nuestras publicaciones impresas gracias a la actividad en blogs, además.
Al final de aquella experiencia en la feria, nos regalamos mutuamente ejemplares de nuestros debuts literarios: mis "Crónicas de un Santiago Oculto", por su "Bitácora de un cambio". Tenía en deuda publicar algo sobre este interesante trabajo, por lo tanto.
Bien: necesito partir por algunas observaciones y apreciaciones con más tono de infidencias, pero se justifican por las razones que el lector sabrá comprender. Katia es de mi generación, pero salta a la vista que luce como lo haría como una muchacha entrando recién en la treintena. Súmele a eso un carácter muy jovial y enérgico, lo que resulta en una imposibilidad absoluta de percibirla si no es como una persona joven y muy dinámica. Es algo inevitable.
¿De dónde proviene tal energía vital, tan evidente? Comprendo ahora, después de leer su libro, que la razón de tanta vitalidad juvenil -algo poco frecuente en nuestra sociedad- está en el propio contenido del mismo: "Bitácora de un cambio" es, a la vez de manual, una suerte de guía y también una confesión de la propia Katia, sobre cómo encaminar la vida en una forma positiva y de manera permanente, definitiva, no sosteniéndola sólo con instantes para arrancar del estrés o liberarse efímeramente de las cargas de la existencia contemporánea. "Bitácora de un cambio" es un programa, entonces, como lo define su propia autora.

jueves, 14 de junio de 2018

"GLOOMY SUNDAY" ("DOMINGO SOMBRÍO") DE REZSO SERESS: LA LEYENDA DE LA CANCIÓN MALDITA DE LOS SUICIDAS

Rezso Seress, tocando su piano. Curiosamente, la carpeta de partituras con su canción está con el titulo en castellano: "Triste domingo". Fuente imagen: Blikk.hu.
Son varias las historias siniestras que rondan a algunas de las más famosas canciones de la cultura popular. Los ejemplos sobran: "Helter skelter" de The Beatles, y la influencia que habría tenido en los crímenes de Charles Manson y su secta; "Hotel California" del grupo Eagles, con la descripción de un posible episodio fantasmal y de sustrato satanista; "Suicide solution" de Ozzy Osbourne, tomada por incitadora del suicidio, etc.
Una de las primeras canciones con fama de estar malditas en el cancionero internacional, sin embargo, fue "Gloomy sunday", pieza que ha recibido imputaciones similares a la del caso Osbourne, pero con la diferencia de haber cumplido ya más de 80 años con este pésimo prestigio a cuestas, sin que parezca enfriarse tan temible leyenda sobre la misma, sino más bien abonando a su popularidad y permanencia.
"Gloomy sunday", traducida como "Domingo sombrío", es un estándar de jazz compuesto por el músico pianista húngaro Rezső Seress, nacido el 3 de noviembre de 1899 en Budapest y formado de manera autodidacta en la composición y las artes instrumentales. Apodado Kis Seress entre sus amigos (Pequeño Seress, por su aspecto enclenque y pequeño tamaño), se había iniciado tocando en un café y restaurante llamado "Kispipa Vendéglő", tras dejar actividades en el teatro y el circo producto de una lesión en un trapecio, que lo llevaron a dedicarse especialmente a la música. A la sazón, aquel club era un antro obrero, frecuentado por prostitutas y músicos nocherniegos.
El célebre y controvertido tema musical fue compuesto por él en 1933, en melodía de piano en do menor. Seress tuvo grandes dificultades para encontrar un editor del tema, pues la canción era considerada demasiado tenebrosa y no se le auguraba éxito por ninguna parte. Según D. P. MacDonald, en el artículo "Obertura de la Muerte" (que hoy se mantiene publicado en el sitio británico Phespirit.info), uno de los editores musicales le espetó por entonces: "No es que la canción sea triste, hay una especie de terrible desesperación en ella. No creo que a alguien le vaya a gustar escuchar una canción como esa".

lunes, 11 de junio de 2018

MÚSICA DE TRINCHERAS: LAS CANCIONES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Combatientes músicos. Fotografía hallada en álbum personal de Marcel Borloz, ciudadano suizo integrante de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española. Fuente imagen: diario El País de España (2014).
Se ha pensando que el arte de trincheras, es decir, el de la producción creativa y artesanal de objetos, ornamentos o decoración en herramientas de combate (cuchillos, rifles, culatas, etc.) en momentos de descanso u ocio del contingente, se reduce sólo a piezas materiales, a artículos. No es así: también debería ser considerado en tal categoría el extraordinario repertorio de canciones y marchas que surgen, se inspiran o se popularizan en el paso de los hombres de la guerra.
Uno de los ejemplos más célebres de lo anterior, fue la canción popular alemana "Lili Marleen", que si bien fue compuesta en 1937 por Norbert Schultze a partir de un poema de la Primera Guerra Mundial y grabada por la cantante Lale Andersen, se hizo tan célebre en las trincheras y marchas ya en plena Segunda Guerra, que incluso la cantaban en diferentes idiomas los soldados de las fuerzas en conflicto. Hoy, es una pieza inevitable en el cancionero de las bandas de guerra de todo el mundo.
Sorprende que, hacia la misma época, en uno de los enfrentamientos más fraticidas y sanguinarios del siglo XX -fuera de las guerras mundiales-, como fue la Guerra Civil Española (1936-1939), el espacio para la creatividad y la sensibilidad hayan encontrado cobijo también en la música de trincheras, creándose un enorme repertorio de canciones de ambos bandos, que ha logrado sobrevivir al tiempo y dar batalla al inefable olvido.
Las canciones de guerra tienen un elemento adicional interesante, que explica su explosión prolífica en cada época: ante la falta de acceso, tiempo, recursos y posibilidades plenas para los métodos tradicionales de propaganda política de tiempos de paz, las letras en tiempos de guerra se encargan de sostener la ideología y las corrientes de opinión, en estos estados de crisis: el triunfalismo frente a la adversidad, la demonización del enemigo, la solidez mesiánica de los argumentos del bando respectivo, la loa y lágrimas por los mártires del mismo lado, la heroicidad de los cabecillas y líderes, la necesidad de levantar la moral de las tropas y de divertir en las barricadas, etc.

viernes, 1 de junio de 2018

TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL NOMBRE DE CHILE: CRÓNICAS, MITOS, CREENCIAS Y PROPUESTAS

Carta de Pedro de Valdivia al Emperador Carlos V, del 9 de julio de 1549: "Habiendo, a imitación de mis pasados, servido a V. M. donde me he hallado y en estas partes de Indias y provincias de esta Nueva Extremadura, dicha antes Chili, y últimamente en la restauración de las del Perú...". Copia facsimilar en el Museo Histórico Nacional.
El próximo domingo 3 de junio, se cumplirán 200 años del decreto que nos convirtió por primera vez y oficialmente, en chilenos definitivos, ya sin otra dependencia gentilicia, al haber quedado atrás el yugo hispánico de los tiempos coloniales. Hijos de Chile, al alero sólo de la bandera y no una corona imperial.
Otro bicentenario, pues, para quienes somos nativos y perpetuadores del ius sanguinis y del ius soli, vinculados a un país cuyo nombre involucra, sin embargo, un enorme y casi insondable enigma nominal... Como chilenos, pues, somos parte de ese mismo arcano problema histórico, geográfico, toponímico y etimológico; casi místico, en algunos de sus alcances, nos guste o no estar involucrados en este asunto.
Menudo misterio y controversia ha sido el de determinar el origen del nombre de Chile, ese que nos hace chilenos. Nuestra mayor instancia identidad nacional es, por esta singular paradoja, una identidad misteriosa e inexplicable, tan oscura como ancestral y difusa; misma que en México nos relaciona con el ají y en el habla inglesa con el frío, por asociaciones homófonas. Ya lo comentaba en 1863 don Francisco Solano Astaburuaga y Cienfuegos en su "Diccionario geográfico de la República de Chile", cita con la que adelantamos parte de lo que verá el lector en este artículo:
"El origen del nombre, así como la procedencia de sus primitivos pobladores, se ocultan en los misterios de los tiempos más lejanos, y ya ninguna conjetura bastará a explicarlos satisfactoriamente. Con respecto a la etimología de la palabra Chile hay quien la encuentra en una del antiguo idioma perulero (tchili), que significa nieve o frío, con que pudo designarse esta región por los que notaron aquí un clima más rígido y más abundancia de nieves que en el Perú; o bien, como es más aceptable según otros, de la coz thili o chili, que repiten unos pajarillos, imitativamente así llamados, de negro reluciente con una mancha de amarillo hermoso bajo el ala, y comunes en los valles del norte y centrales: voz, que tomándola quizás por buen agüero, la aplicaron a todo el país las primeras hordas, que en él se establecieron. Lo que hay de los antiguos peruanos, y de tiempo inmemorial decían los naturales, Chilimapu y chilidugu (país, y lengua de Chile), y Chilhué (dependencia de Chile; o sea  la isla de Chiloé). Este mismo nombre de Chile le confirmó la expedición de Almagro; mas Valdivia, por aquel prurito de los colonizaciones, de dar a los nuevos países en que se asentaban, las denominaciones de los suyos propios, lo cambió por el de Nueva Extremadura, que ni aún en su tiempo prevaleció sobre el que le había consagrado la tradición".

lunes, 28 de mayo de 2018

UN BUEN DEBUT PARA EL MUSEO DEL CIRCO CHILENO

La carpamuseo en que se presentaba hasta ahora el Museo del Circo Chileno. Fuente imagen: FB de la propia fundación del museo.
Coordenadas: 33°32'13.9"S 70°35'13.7"W
El pasado domingo 27 de mayo, en la segunda jornada del Día del Patrimonio, se dio un "vamos" oficial a la sede del Museo del Circo Chileno, creado por iniciativa del investigador y actor profesional Héctor Valencia Rocco. La joven institución cuenta con respaldo en la Fundación con el mismo nombre del museo. Su día de actividades allí comenzó a las 10.30 A.M. y se prolongó con gran afluencia de público hasta las 17 hrs.
El lugar sede de esta exposición ahora permanente, en el de avenida Perú 9053, entre Enrique Olivares y Rojas Magallanes, en la comuna de La Florida, en Santiago, por lo que sus colecciones comienzan a dejar atrás el carácter andariego que tuvieron hasta hace poco, y el propio nombre que ostentaba hasta hace poco, cuando comenzó hacia marzo su traslado a este sitio: Museo Itinerante del Circo Chileno.
De acuerdo a lo publicado por la propia institución, el museo surge con la siguiente misión cultural:
"Nace de la iniciativa particular de recopilar y materializar el desarrollo de nuestra práctica circense en estos doscientos años y de esa manera exponer al público cómo y por qué el circo alcanza la calidad de patrimonio cultural de Chile".

viernes, 25 de mayo de 2018

RECOLETA FRANCISCANA EN SANTIAGO: UNA RESEÑA HISTÓRICA DE SIGLO EN SIGLO

Plaza e  Iglesia de la Recoleta Franciscana en 1855. Lámina publicada en "Historia y devociones populares de La Recoleta Franciscana de Santiago de Chile: 1643-1985" de Juan Ramón Rovegno.
Coordenadas: 33°25'49.1"S 70°38'51.5"W
No será uno de nuestros principales orgullos para el turismo en Santiago, pero la Recoleta de San Francisco se erige como una singular conjunción de tradiciones, folklore, fe popular e historia popular de la ciudad, allí en la ribera Norte del río Mapocho, como parte del sector de los mercados y baratillos de La Chimba. Es casi un enclave de fe y espiritualidad, cercado por todos sus flancos con las ofertas del comercio de prendas, ferias regulares e irregulares, o los vahos fermentados que bullen desde las calles del Mercado de la Vega y La Vega Chica.
Tan importante y determinante ha sido la presencia de los recoletos franciscanos en el barrio, que los primeros dos puentes que tuvo la capital en tiempos de la Colonia, se debieron a ellos y a su ajetreo constante a ambos lados del río Mapocho. Hoy, esta relevancia sobrevive en aspectos nominales y toponímicos, como el nombre de la plaza, la avenida y la propia comuna en que se halla el complejo religioso recoleto.
Y si bien la fe fue un trascendente y activo elemento del vecindario mapochino y así la Casa de Dios pudo encontrar lugar en varios sitios cercanos (como la Iglesia de San Pablo, el convento de las monjas rosas, el convento capuchino, La Viñita del Cerro Blanco y después el de los recoletos dominicos, entre otros), quizás ninguno de ellos haya tenido tanto vigor para la identidad de estos barrios riberanos como sucede con los sacerdotes franciscanos, todavía en nuestra época.
Hombres con famas increíbles y asombrosas han pasado por este sitio, además. Varios hechos de nuestra historia también han tenido vínculos o involucrado a este lugar, en diferentes períodos. Del mismo modo, personajes de enorme valor en la historia religiosa y política han dejado su huella también en la Recoleta. Aquí haré una síntesis de esta larga semblanza, entonces, cercana ya a los cuatro siglos.

viernes, 18 de mayo de 2018

EL MONUMENTO A LOS HÉROES DE IQUIQUE EN VALPARAÍSO (PARTE II): CONSTRUCCIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA EN LA PLAZA SOTOMAYOR

Postal fotográfica coloreada del monumento y la plaza, hacia 1910.
Coordenadas: 33°02'17.9"S 71°37'41.7"W
Ya vimos en la entrada anterior (primera parte de este doble artículo) cómo se gestó la idea de levantar el Monumento a los Héroes de Iquique que se encuentra en la Plaza de Sotomayor de Valparaíso, idea que explotó en el entusiasmo ciudadano con la llegada misma al puerto de las noticias sobre la doble epopeya naval de los capitanes Arturo Prat y Carlos Condell, del 21 de mayo de 1879.
Con el financiamiento para la obra conseguido gracias a las campañas de las comisiones y ya elegida en Europa la propuesta del escultor Denys Pierre Puech para el gran monumento a los héroes de Iquique en Valparaíso, se iniciaron los trazados de planos para la obra y la compra de los materiales que darían forma al singular conjunto conmemorativo.
Dijimos también que el sitio escogido para el monumento fue el que ocupaba hasta entonces el edificio de la Bolsa del Comercio, demolido para iniciar las obras y despejar la Plaza de la Intendencia, rebautizada poco después como Sotomayor en recuerdo del Ministro de Guerra fallecido en el teatro de operaciones de la Guerra del Pacífico, don Rafael Sotomayor Baeza, en 1880.
La primera piedra se colocó allí el 18 de septiembre de 1885, día de las Fiestas Patrias. El intendente y veterano de la Guerra del Pacífico, Domingo de Toro Herrera, ofreció un gran discurso ante todos los presentes, miembros de la comunidad civil, militar, política y religiosa de Valparaíso. También tomaron la palabra el Contraalmirante Luis Uribe Orrego, héroe sobreviviente de Iquique, don Víctor Romero Silva, el Contraalmirante Juan Williams Rebolledo y el secretario de la comisión del monumento, Larraín Zañartu.

jueves, 17 de mayo de 2018

EL MONUMENTO A LOS HÉROES DE IQUIQUE EN VALPARAÍSO (PARTE I): LOS ORÍGENES DEL CONJUNTO CONMEMORATIVO DE LA MARINA DE CHILE

Fuente imagen: Álbum de vistas de Valparaíso de Félix LeBlanc, c. 1888.
Coordenadas: 33°02'17.9"S 71°37'41.7"W
Es uno de los monumentos más importantes e icónicos de todo el país, que se prepara ya para la efeméride que celebra precisamente en estos días. Está ubicado en el segmento central de la Plaza Sotomayor, entre las calles Errázuriz, Blanco y Sotomayor, frente al Muelle Prat del Puerto de Valparaíso y al mismo Océano Pacífico de las epopeyas navales conmemoradas, enfrente del edificio de la Comandancia en Jefe de la Armada de Chile, sector turístico e histórico muy conocido y céntrico en la ciudad.
El monumento nació por una motivación compartida tanto por estratos populares como las élites, para conmemorar a perpetuidad a los héroes de la doble batalla naval del 21 de mayo de 1879: el Combate Naval de Iquique y el de Punta Gruesa, cuyos resultados en gran medida decidieron la etapa marítima de las contiendas de la Guerra del Pacífico al hacer perder a Perú una parte esencial de su flota y proporcionar a Chile una enorme inyección de patriotismo y optimismo.
Su origen está casi encima del mismo episodio naval, pues ni bien se supo en Chile de lo que acababa de suceder en Iquique por las noticias arribadas a Valparaíso el 24 de mayo, cundieron con energía dos ideas principales para homenajear a los héroes del combate, apoyadas por las autoridades: una era levantar una gran estatua para el Capitán Arturo Prat Chacón con un homenaje a su sacrificio y el de sus hombres, y otra era reponer un navío con el nombre de la "Esmeralda", convertida ya en sinónimo de gloria patria. Lo uno y lo otro se lograría, en sus respectivos momentos y no muchos años después.
Los detalles de cómo surgió y se alimentó la idea de construir el monumento, son reportados con gran detalle por Justo Abel Rosales en un capítulo de "La apoteosis de Arturo Prat y de sus compañeros de heroísmo", publicado por el prolífico investigador en 1888. Es el texto matriz que he usado para esta entrada.

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