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martes, 26 de marzo de 2019

DE LA PLAZA DE LOS MOTEROS A LA PLAZA DEL TRÉBOL EN VIVACETA

El viejo aspecto de la Plaza de los Moteros o Matías Ovalle, en imagen que acompaña el trabajo de Fernando Márquez de la Plata titulado "Arqueología del antiguo Reino de Chile".
Coordenadas: 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W (Plaza Los Moteros) / 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W (Plaza El Trébol)
Hace un tiempo, publiqué algo acá sobre las crónicas de la avenida Fermín Vivaceta de Santiago, alguna vez conocida como Las Hornillas y ubicada por mucho tiempo en lo que fue el extremo poniente de los barrios de La Chimba de la capital chilena, al otro lado del río Mapocho. Aquel texto tiene mucho que ver con lo que redacto ahora.
Lo mismo sucede con mi última entrada acá subida, relacionada con la historia de la Población El Arenal u Ovalle, nacida en los cascajales y acopios areneros que había en la orilla del río Mapocho, del lado de la Chimba, en la antigua propiedad colonial del Corregidor Luis Manuel Zañartu. La sociedad de los hermanos Pascual y Matías Ovalle Errázuriz estableció allí en la población un lucrativo negocio de subarriendos de terrenos a familias pobres, a partir de 1853, convirtiéndose en la Población Ovalle.
Dijimos también en el aludido par de entradas que, en la entrada de la avenida Vivaceta y sus conexiones con las otras vías, existe la llamada Plaza El Trébol, hoy lugar de reunión permanente de los muchos ciudadanos extranjeros que viven por estos barrios, especialmente en los fines de semana cuando se instalan los toldos con cocinerías peruanas. Esta plaza nacida de la demolición de antiguas cuadras de la Población El Arenal y las del extremo poniente de las villas, se encuentra entre Vivaceta, Presidente Eduardo Frei Montalva, Coronel de la Quintana y Aníbal Pinto, formando un área de senderos, árboles y pastos no muy bien cuidados, además de algunos cambios de altura en el terreno de su gran manzana verde.
Ahora quiero extenderme un poco más en la historia de esta plaza y su barrio, así como también en sus orígenes como prolongación de un área verde muy anterior: la Plaza de los Moteros o Plaza Ovalle, técnicamente ya casi desaparecida, aunque aún son reconocibles sus restos en este lugar de la ciudad, justo al lado de la actual plaza.

lunes, 25 de marzo de 2019

LA POBLACIÓN EL ARENAL U OVALLE EN INDEPENDENCIA: ORIGEN, AUGE Y DESAPARICIÓN DE UN ANTIGUO RANCHERÍO EN LA CHIMBA DE SANTIAGO

Detalle de la pintura de T. H. Harvey de 1863, "Vista General de Santiago", en las colecciones del Museo Histórico Nacional. Se observan las urbanizaciones al Norte del río Mapocho y del Puente de Cal y Canto, en la Cañadilla de la Independencia, en su costado poniente. Eran los primitivos rastros de la Población El Arenal.
Coordenadas: 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W
En varias entradas de este blog he tratado de poner atención a las primeras cuadras de la antiguamente llamada calle de Las Hornillas, actual Vivaceta, y La Cañadilla de la Chimba, el ancestral Camino de Chile en la ruta del inca y luego la del español, hoy conocida como Independencia y que da nombre a la comuna en que se la hallan ambas avenidas, además.
Los planos antiguos de Santiago dejan a la vista la sorprendente cantidad de cambios que han sufrido estas cuadras en todos sus años de existencia, desde antes de la Canalización del Mapocho durante el siglo XIX, hasta después de los recientes trabajos de la construcción de la Costanera Norte. El caótico trazo de las autopistas que puede observarse hoy allí, en algunos casos arrasando viejas casas de la arquitectura popular de principios del siglo pasado, deja a la vista las huellas de este proceso de modernización a veces más improvisado o impuesto que realmente planificado.
Precisamente en esas primeras cuadras de Independencia y casi encima de Vivaceta, desde la orilla misma del río Mapocho en esos años hasta la proximidad del barrio del Cementerio General al Norte, existió durante más de un siglo una enorme y temida aldehuela llamada El Arenal y, más tarde, Población Ovalle, que llegara a ser todo un dolor de cabeza para muchas de las autoridades de esos años, intolerantes a los comportamientos viciosos o ajenos a la moral por parte del bajo pueblo.
La Población El Arenal tuvo múltiples rasgos útiles a la crónica, pasando de lo pintorescamente folklórico a las cargas más sociales y políticas, antes de desaparecer superada por el avance y modernización de la ciudad de Santiago. Por esto, dejaré acá un resumen sobre la historia de estos barrios extintos y prácticamente olvidados en el territorio ultramapochino, de los que sólo quedan algunos pequeños vestigios y detalles toponímicos.

jueves, 14 de marzo de 2019

PORTAL TAGLE, PORTAL MAC CLURE Y PORTAL BULNES: TRES ETAPAS HISTÓRICAS Y ARQUITECTÓNICAS JUNTO A LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO

Fotografía del Portal Bulnes hacia 1940, todavía joven y aún con sus arcos originales rematados por la terraza sobre el zócalo, ambos ya desparecidos. Se observa el ingreso a calle Phillips, entre ambos pabellones del portal y el edificio.
Coordenadas: 33°26'16.0"S 70°38'58.9"W
Gran interés ha suscitado la renovación del Portal Bulnes por la Municipalidad de Santiago, recientemente concretada con una nueva presentación para su comercio y actividad gastronómica, en el formato de un elegante boulevard para el contorno de nuestro Kilómetro 0.
Los observadores astutos o buenos para comparar, quizá adivinen que la inspiración de la nueva cara del portal está en modelos europeos de oferta turístico-cultural, con sillas bajo tolderas hacia la Plaza de Armas inclusive. Hay en el aspecto remozado de su comercio, pues, la pizca de algo no muy diferente a lo que el viajero encontraría con holgura en barrios como el de Sacre Coeur de París o la Piazza Navona en Roma, por ejemplo.
También se ha planteado dicha modificación como el punto de inicio para una nueva vida del Portal Bulnes, dejando atrás esa época pintoresca en que acogía en sus pabellones a 22 vendedores y sus puestos de carteras, bolsos y maletas, ahora trasladados al pasaje peatonal Irene Ariztía, en la cercana calle San Antonio. Cambio aquel que también tuvo su carga de disgustos y resistencias, además de vahos políticos tan marcados que llevaron a ciertos personajes a apoyar el proyecto de modificación del comercio interior cuando hubo una alcalde al paladar de su ideario, en circunstancias de que lo habían rechazado cuando la papa caliente estuvo en manos de otro edil, que les resultaba menos simpático (cosas de la política).
Polémica aparte, sin embargo, la verdad es que el Portal Bulnes es, en sí mismo, la tercera y más reciente etapa en la historia republicana de este costado de la Plaza de Armas de Santiago, cuadra conocida por su comercio en el propio edificio y en la calle interior Phillips: antes que él, estuvo en su lugar el Portal Mac Clure, y previo a éste el Portal Tagle. Fueron los incendios, sumados a los afanes de renovación urbanística, los que permitieron realizar las transformaciones que irían configurando este lugar hasta llegar al aspecto que hoy está siendo tan aplaudido.

martes, 5 de marzo de 2019

HERRAMIENTAS DEL MALETÍN IMAGINARIO DEL OBRERO BROMISTA

¡El "serrucho de tres cortes" ya existe!
Existe todo un folklore laboral entre los obreros de áreas productivas como la construcción, la carpintería, la minería, la maestranza, la mecánica y áreas parecidas trabajo. Un folklore que, digamos con seguridad, involucra muchas áreas en las nadan con más habilidad los que acumulan mayor experiencia, como podrá suponerse.
Dicha cultura obrera incluye desde terminologías propias (como hablar del diome para referirse al medio de algo, cachos para las medidas proporcionales, llamar viejos a todos los colegas sin importar la edad, zorreros a los que eluden el trabajo, achillados a los más hábiles y experimentados, egipcios a los encargados de faenas de construcción, etc.) hasta patrones de juicio y evaluación profesional para con el resto (como pensar que alguien "no sirve para la pega" si se cruza de brazos en pleno trabajo, o tomar por algo casi ofensivo al que se sienta a descansar indiferente mientras los compañeros siguen trabajando en una tarea demandante, o despreciar a  otros trabajadores que presumen de destrezas que no demuestran, etc.).
Dentro de este mismo consenso cultural del obrero chileno, existe la tradición de jugarle bromas pesadas pero creativas a los novatos y aprendices que llegan a un lugar de trabajo, algo no muy diferente de las tradiciones de "bautizo" que tienen lugar en casas de estudios superiores o en el mundo de la formación militar. El que estos trabajadores nuevos suelen ser solicitados en las faenas para proporcionar herramientas o materiales a los más viejos, facilita bastante las cosas para que caigan en las trampas.
En este caso, sin embargo, la principal manifestación de tal costumbre es engañar al pollo (nuevo, inexperto) solicitándole traer desde los talleres herramientas o artículos imposibles, inexistentes y totalmente imaginarios, pero que -en su candidez-, la víctima de la broma creerá peticiones serias, de objetos reales. Por su desconocimiento o sumisión a los mejores conocedores del oficio, el timado suele obedecer sin chistar ni cuestionarse nada, a veces sin descubrir jamás que está siendo objeto de una mofa laboral.