martes, 18 de junio de 2019

TRES OBRAS DESAPARECIDAS DE KULCZEWSKI EN LA CUMBRE DEL CERRO SAN CRISTÓBAL: EL "CASINO CUMBRE", LA CASA DE LAS ARAÑAS Y EL "ROOF GARDEN"

Camino en la cima del Cerro San Cristóbal, en fotografía c.1930, con el Pabellón de la Casa de las Arañas al centro sobre la loma, y parte del "Casino Cumbre" a la derecha más arriba, justo abajo de la cúpula del observatorio. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Coordenadas: 33°25'25.9"S 70°37'56.7"W (sector cumbre)
El acenso al Cerro San Cristóbal en el Parque Metropolitano de Santiago, ya sea por el camino peatonal del Sendero Zorro Vidal o por la ruta asfaltada en Avenida Pedro Bannen, desemboca en la rotonda con fuente de aguas de la Plaza México, allí junto al Vivero y la simpática fontana de los tres querubines abrazados, derramando su hilo de aguas. Hace sólo un par de años, fue remodelado el lugar pero, por desgracia, se destruyó la rotonda verde en donde está la fuente circular, así que el centro de la actual Plaza México es totalmente duro y estéril, delineado sólo por adoquines.
En la mencionada fuente de los tres niños, encontramos un dato interesante anotado en sus inscripciones sobre la piedra: primero, que este sitio se llama Parque Lautaro desde que se inauguró el paseo, "Dedicado a los escritores preclaros de Iberoamérica". El nombre ha caído mucho en desuso, por cierto.
Lo segundo que queda de manifiesto la fuente, es la importancia que tuvo el destacado arquitecto Luciano Kulczewski (1896-1972) en todo el conjunto. Se trata del mismo autor de los edificios de la Piscina Escolae de la Universidad de Chile, el Edificio La Gárgola, la sede del Colegio de Arquitectos y la Población Keller, entre muchos otros conocidos proyectos con su característica firma. Su nombre también está inmortalizado en la roca de a fontana del cerro y por grandes razones, las mismas que llevaron a sus descendientes a cumplir con su petición de esparcir acá la mitad de sus cenizas, y el resto en el Cementerio del Père Lachaise de París.
Más allá de la conocida presencia que tuvo aquel genio de la arquitectura en el proyecto que dio nueva vida al Cerro San Cristóbal, con su mano inconfundible en obras ejecutadas entre 1921 y 1925 como el propio castillo del funicular o el Mirador O'Brien, otros tres trabajos surgidos también de sus tableros enseñorearon la época inaugural del paseo: el "Casino Cumbre", la Casa de las Arañas y la Terraza de Baile "Roof Garden". De ahí que su nombre esté destacado como el arquitecto estrella de la cumbre del cerro, en la fuente de los niños.

viernes, 14 de junio de 2019

CERRO PRIMO DE RIVERA: EL PARQUE DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE EN MAIPÚ

Ilustración de la "Batalla de Maipú" del francés Theodore Géricault, c. 1820. A espaldas de San Martín y O'Higgins (centro), se observa el cerro donde se establecieron Primo de Rivera y sus hombres para aquel combate y que hoy lleva su apellido. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Coordenadas: 33°29'40.9"S 70°45'19.0"W
Fuera del radio central de la ciudad de Santiago, uno de los cerros islas más importantes en el plano urbano del Valle del Mapocho es el Cerro Primo de Rivera, convertido en singular y atractivo parque desde los años ochenta, además de se constituirse como otro de los elementos conmemorativos de la lucha por la Independencia de Chile en la histórica comuna de Maipú.
El cerro se sitúa en el Paradero 15 de la avenida Pajaritos, pasado el cruce de Ramón Freire con la Autopista del Sol, entre la calles Cecilia y Anunciación, a escasa distancia de la Estación Metro Santiago Bueras. Con unos 90 metros de largo, es considerado el límite Norte del Centro Histórico de Maipú, además, ubicado a unos 12 kilómetros del corazón de Santiago.
Antaño, este cerrillo lucía como un peñón de escasa seguridad y con senderos casi ruinosos, poco visibles, de escaso atractivo para el público, aunque siempre se tuvo la noción de la importancia que había tenido en las luchas independentistas y particularmente en la Batalla de Maipú. Fue en los ochenta del siglo pasado, recién, cuando comenzó su rescate y la recuperación de esta loma para la comunidad maipucina.
Sucede que el cerro había sido una posición estratégica y, por esta razón, el Coronel del Ejército de España, don Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo, estableció en él el puesto de mando y al primer cuerpo de las fuerzas realistas, para cuando tuvo ocasión y lugar la decisiva Batalla de Maipú del 5 de abril de 1818. La vista que se lograba desde él sobre los Llanos del Maipo justificaba sobradamente la elección de esta posición, considerando también las desventajas en que se encontraban los realistas, carentes de reserva y con una artillería menor que la de los patriotas.

martes, 11 de junio de 2019

UN PASEO POR EL ATRIUM VESTAE EN EL FORO ROMANO: EL TEMPLO DE VESTA, LA REGIA Y LA CASA DE LAS VESTALES

Cuadro con las vírgenes vestales manteniendo el fuego sacro dentro del templo. Fuente imagen: blog Apasionados del Imperio Romano.
Coordenadas: 41°53'30.2"N 12°29'10.3"E (Templo de Vesta) / 41°53′30″N 12°29′09″E (Regia) / 41°53'29.1"N 12°29'11.9"E (Casa de las Vestales)
Estamos en el período del calendario en que se celebraban las Fiestas de Vesta o la Vestalia en la antigua Roma, entre el 7 y el 15 de junio. Eran días que comenzaban con la limpieza, purificación y ornamentación del templo por parte de las sacerdotisas vírgenes vestales, única orden femenina en el Imperio, para recibir visitantes.
Los hombres no podían entrar al lugar de las vestales, salvo el pontifex maximus o pontífice máximo, sumo sacerdote de la religión romana y director de la escuela de las sacerdotisas. De su título proviene, justamente, el del pontífice de los papas de la Iglesia Católica. A las mujeres que eran madres se les permitía entrar sólo en esta época de la celebración, además.
Las procesiones que se realizaban en la ciudad durante estos días, incluían romerías con las estatuas y altares de andas representando a la diosa. Las vestales horneaban también una especie de tortillas saladas llamadas mola salsa, empleadas sólo para el servicio religioso y no como alimento, al igual que una salmuera endurecida llamada muries, que se usaba en los sacrificios. En otra célebre fiesta, la de Júpiter Panadero (Iovis Pistoris), repartían este pan sacro entre las matronas.
Durante el período de las celebraciones patronales, las vestales abrían los llamados penus Vestae para encanto del público: es decir, los cubículos secretos del templo en donde se guardaban objetos sagrados y reliquias, como la estatua de madera de Atenea que el legendario héroe Eneas habría traído desde Troya y que era conocida como el Paladio o Paladión (Palladium), una de las "prendas de dominio" (pignora imperii) que aseguraban mágicamente la dominación del imperio sobre cada región.

viernes, 7 de junio de 2019

ANIVERSARIO DEL 7 DE JUNIO DE 1880 EN ARICA: ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LOS 55 MINUTOS DE LA TOMA DEL MORRO

"Croquis de la toma del Morro de Arica, 7 de junio de 1880", imagen publicada por "El Mercurio". Fuente imagen: Memoriachilena.cl.
Coordenadas: 18°28'51.4"S 70°19'26.9"W (Morro de Arica)
Nuestra última entrada estuvo dedicada a algunos de los principales puntos e hitos históricos relativos a la ruta de ascenso al Morro de Arica y a la Batalla del 7 de junio de 1880, que la ciudad nortina está recordando en estos momentos con celebraciones y actos solemnes, como es conocido.
Como todas las grandes hazañas dignas de ser acogidas en la epopeya de los pueblos, la Batalla de Arica o Toma del Morro tiene sus propios mitos heroicos o elementos folklóricos de fuerte arraigo en el imaginario popular, que ya parecen indivisibles con los hechos de la historia real. Los principales ejemplos quizá sean la presencia de la mítica chupilca del Diablo, las creencias peruanas sobre la supuesta "orden de repaso" de heridos por parte de la soldadesca chilena, el "salto heroico" de Alfonso Ugarte despeñado sobre su caballo desde la cima y en medio del caos del combate, etc.
Una de aquellas creencias románticas sobre la batalla, parece ser también una de las afirmaciones más importantes que se dan como hecho sobre el mismo episodio histórico: los famosos 55 minutos que habría demorado la toma y captura del Morro de Arica, por parte de las tropas chilenas.
En rigor, es posible este número, a diferencia de lo que aseguran algunos críticos, pero es preciso ponerlo en su correspondiente contexto para entender a qué se refiere, propia y exactamente, evitando darle alcances y valores históricos que tal vez no son reales o no le asientan.

lunes, 3 de junio de 2019

FUERTES, PUNTOS E HITOS HISTÓRICOS EN LA RUTA DE LA TOMA DEL MORRO DE ARICA DEL 7 DE JUNIO DE 1880

La famosa fotografía del izamiento formal de la bandera chilena sobre el Morro de Arica, con algunos fallecidos, heridos y cañones reventados aún en la cima, aquella mañana del 7 de junio de 1880.
Coordenadas:
18°28'52.0"S 70°19'27.1"W (Fuerte El Morro)
18°28'48.2"S 70°19'28.9"W (Base Naval Morro Bajo, lugar del Museo)
18°28'51.4"S 70°19'26.9"W (sitio donde se clavó la bandera chilena)
18°29'01.6"S 70°19'24.7"W (Sitio donde cae el Comandante San Martín)
18°29'09.8"S 70°19'03.5"W (Fuerte Morro Gordo)
18°29'21.2"S 70°19'05.5"W (Sector de campo minado)
18°29'45.1"S 70°18'32.1"W (Fuerte Del Este)
18°29'45.1"S 70°18'32.1"W (Fuerte Ciudadela)
18°29'29.5"S 70°18'26.0"W ("Cripta" de San Martín)
El 7 de junio de cada año, Arica celebra la Toma del Morro por parte del Ejército de Chile, en 1880, episodio de rasgos épicos que decidió la situación de la entonces ciudad peruana y en gran parte también la de la propia Guerra del Pacífico. Los festejos comenzaban el día anterior e involucraban encuentros en el estado y una corrida que reproducía todo el trayecto. Se disfruta de los desfiles, fiestas, brindis y feriado regional desde hace unos años; hasta existió un periódico ariqueño que tenía por nombre esta fecha, de hecho, y el Ejército la escogió también para el Día de las Glorias del Arma de la Infantería.
El macizo rocoso del Morro, con su enorme bandera chilena flameando siempre en la cima, se encarga de recordar y enfatizar en cada mirada, cada fotografía o cada postal turística el pasado ineludible de esta ciudad. Se trata no sólo de un símbolo potente de aquella guerra ("No soltéis el Morro", grita aún la estatua de don Benjamín Vicuña Mackenna a sus pies), sino también de un testimonio palpable de la historia de este sitio y del mismísimo combate librado en él. Los memoriales y monumentos de la ruta de ascenso hecha por los chilenos aquella mañana, son mantenidos en su mayoría por los miembros del Regimiento Reforzado N° 4 "Rancagua".
Como se recordará, la Batalla en Arica tuvo lugar después de la decisiva victoria chilena en Tacna, en la Batalla del Campo de la Alianza, que además de hacer caer a aquella ciudad terminó con la presencia de las fuerzas militares bolivianas en los teatros de la guerra, retirándose en los hechos del Pacto de Alianza. Arica, por lo tanto, quedaba totalmente aislada y en tensa espera del arribo de las fuerzas chilenas hasta ella, desde el Norte.

jueves, 30 de mayo de 2019

EL FANTASMA DE UN DECAPITADO DE ARICA

Truco fotográfico del siglo XIX. Fuente imagen: aminoapps.com.
Coordenadas: 18°28'47.8"S 70°19'15.0"W (lugar de las supuestas apariciones)
A pesar de que en sus orígenes correspondía a las afueras de Arica, el cruce de las calles Cristóbal Colón y Yungay es uno de los más históricos de la ciudad, con la famosa Casa Bolognesi o Casa de la Respuesta, siempre con bandera peruana, y en la esquina vecina el Inmueble de Conservación Histórica del antiguo Instituto Comercial, además del lugar del Edificio de la Caja de Empleados Particulares.
Este tramo de calle Yungay era llamado antaño Ayacucho. A la sazón, los claustros religiosos a espaldas de la Iglesia de San Marcos llegaban al borde de la misma calle Colón. Yungay desciende hacia el puerto por el costado del Morro de Arica, tomando la pendiente del terreno en un barrio residencial. Algunas atracciones turísticas del entorno son el cercano Mercado de San Francisco y el Museo Arqueológico de Sitio de Colón 10, además de la proximidad al acceso peatonal oriente del Morro.
Sin embargo, en el rango de lo intangible se agrega otro elemento de valor cultural para este punto específico de la ciudad nortina: la antigua leyenda de un descabezado que, supuestamente, se aparecía justo allí, causando terror entre los residentes. Aunque sin duda se trata de una tradición ya en retirada, no deja de ser interesante en sus pocos pero intrigantes detalles.
La leyenda, además, da nombre a un recientemente publicado trabajo breve de la escritora local Patricia Mardones, en donde aborda ésta y otras tradiciones ariqueñas: "El hombre sin cabeza y otras leyendas de Arica urbana". Aunque la historia se siga perdiendo en folklore, sin embargo, no deja de tener ese sombrío encanto para el repaso de la misma.

lunes, 27 de mayo de 2019

SELECCIONES DE RAÚL MORALES ÁLVAREZ (PARTE X): "SAN BERNARDO Y SUS RECUERDOS"

Plaza de San Bernardo hacia el 1900. Fuente imagen: Chiledel1900.blogspot.com.
Coordenadas: 33°35'32.2"S 70°42'16.2"W (Plaza de Armas de San Bernardo)
Este texto es parte de una selección de artículos del periodista chileno Raúl Morales Álvarez (ver el anterior acá: "El poeta que viene volando"). Fue uno de los últimos escritos del autor y pertenece a un proyecto de la Agrupación Cultural El Funye (ir al Facebook del grupo), exclusivamente dispuesta para los lectores de este blog. El artículo, de 1949, está tomado de la selección antológica titulada "Raúl Morales Álvarez y los poetas malditos de Chile". Para más información en nuestro blog sobre el poeta Alberto Rojas Jiménez y su trágica muerte, clic aquí.
EN ESTOS DÍAS, desde el pasado sábado hasta hoy, que amaneció San Lunes, San Bernardo ha celebrado con vehemente euforia los 128 años que ya abultan en su calendario. Hubo desfiles militares ante la estatua de Domingo Eyzaguirre, el fundador, y bailes de emoción pagana en la plaza, con tímidas ninfas y tritones que también temían escuchar la flauta del Hombre del Pan en el follaje, en los mismos sitios donde después se levantaron los altares para la liturgia latina de una misa de campaña, agradeciéndole al Buen Dios -que esta en los cielos-, todo lo que le ha dado a San Bernardo, su aire pulmonar, su baratura, su afincamiento en la buena tierra y el gozo de vivir que se posee cuando se reside en estos lados. Hasta yo mismo, el más forastero de los sanbernardinos -pollo todavía en corral ajeno-, anduve en la tarde del domingo, junto a la fina presencia intelectual de Evaristo Molina, buscando contacto con los queridos fantasmas preferidos que penan alegremente en San Bernardo.
AQUÍ VIVIÓ Baldomero Lillo, el de ''Sub-Terra'' y de ''Sub-Sole''. Por aquí, por estas calles, solo cerrando los ojos un instante, todavía es dable divisar la figura encapada de aquel Augusto D'halmar, a quien el Grupo de los Diez llamaba El Hermano Errante, porque  siempre andaba de viaje, recorriendo el mundo, pero que reconocía, sin embargo, que le  agradaba San Bernardo, como una tumba escogida de antemano. Fue aquí donde Manuel Magallanes Moure plantaba higueras y damascos, escribiendo la magia de unos versos que
aún perduran en el oído de quien los ha leído. El perfil en sombras de Claudio de Alas, siempre muy pálido, también pasó por San Bernardo.

domingo, 26 de mayo de 2019

UNA VISITA AL CEMENTERIO RUSO ORTODOXO DE BAJOS DE MENA EN PUENTE ALTO

Coordenadas: 33°36'55.2"S 70°36'08.7"W
Ubicado casi como el hermano menor del Cementerio Católico de Bajos de Mena, en avenida Eyzaguirre de Puente Alto pasando el cruce con la Autopista del Acceso Sur, el Cementerio Ruso pasa la mayor parte de su existencia cerrado al público, abriendo sólo ocasionalmente a quienes quieran visitarlo. Un cuidador vive con los suyos dentro de este sitio, en donde reinan la paz de los difuntos y la quietud de las historias que allí han quedado reservadas.
El olvido es un fantasma que debe ser conjurado constantemente en este lugar. Las pocas familias rusas fundadoras que quedan y los esfuerzos de la comunidad ortodoxa en Chile, que tiene allí la que parece ser su capilla más austral del mundo, se encargan de darle mantenimiento y no condenar al camposanto al mismo destino de muerte y extinción que sus moradores bajo las criptas.
La apertura al público en ocasiones especiales anunciadas por la Asociación Pro-Cementerio de los Rusos Ortodoxos Residentes en Chile y en el Día del Patrimonio de cada mes de mayo, con visitas guiadas correspondientes, permiten contrarrestar aquel peligro del olvido. Estuvimos en las de el pasado domingo 25, con un recorrido a cargo del Diácono Roberto León Ramírez, de la Iglesia Rusa Ortodoxa en el Exilio (IROE) y uno de los protagonistas de la investigación histórica de la que se vale la Asociación para poner en valor este sitio.
El Cementerio Ruso fue creado por familias rusas llegadas hasta entonces al país y cristianos laicos rusos, pero especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. La idea de concluir sus vidas en una Rusia que ya no era afín a sus creencias y que incluso perseguía al clericato ortodoxo, fue la motivación de muchos de aquellos ciudadanos para establecerse en países tan distantes como Chile. Debe recordarse que la colonia rusa era pequeña hasta que, en 1948, el Gobierno de Chile aceptó la propuesta de recibir numerosos grupos de ellos por la Organización Internacional de Refugiados de las Naciones Unidas.

viernes, 24 de mayo de 2019

LA PLAZA JORGE PRAT ECHAURREN: A LOS PIES DE LAS TORRES DE TAJAMAR Y DEL EDIFICIO VÉNETO EN PROVIDENCIA

Detalle de las Torres de Tajamar en plena construcción, en 1964, año en que los trabajos debieron ser paralizados por un tiempo. Aún no se construía el vecino Edificio Véneto ni se abría la calle Pérez Valenzuela hacia la Costanera. El espacio abajo de las torres, junto a la vistosa avenida Providencia, corresponde al sector que ocupa la Plaza Prat Echaurren. Fotografía de Higinio González. Fuente imagen: Archivo Visual de Santiago.
Coordenadas: 33°25′47″S 70°37′23″W
Justo en el sector en donde se separan las avenidas Providencia y Nueva Providencia de la comuna homónima en Santiago, enfrente del empalme con la calle Miguel Claro, se encuentra la Plaza Jorge Prat Echaurren, conocida por estar rodeada de comercio a los pies del conjunto de edificios conocido como las Torres de Tajamar, obra original del arquitecto Luis Prieto Vial que se trazó con colaboración de la oficina BVCH, de Carlos Bresciani, Héctor Valdés Phillips, Fernando Castillo Velasco y Carlos García-Huidobro.
Iniciadas las obras en 1962 e inauguradas en 1967, las Torres de Tajamar fueron uno de los conjuntos residenciales más novedosos e interesantes de su época, allí junto al río Mapocho y a espaldas de la Plaza de la Aviación, sirviendo como fondo a las postales del Parque Balmaceda. Muy diferentes al aspecto mustio que tienen hoy, es preciso acotar, un tanto afectadas por la decadencia y la falta de mantenimiento apropiado. El nombre del conjunto aludía a la entonces llamada avenida del Tajamar (por nacer del paseo de los antiguos malecones coloniales del Mapocho), correspondiente a la actual costanera Andrés Bello, que corre al Norte de los edificios.
Cuando la sociedad constructora de Bolton, Larraín y Prieto concluyó las obras, una de las explanadas a los pies de las torres había quedado destinada a área verde por el Nororiente de la manzana, construyéndose después en ella una simpática placita conectada con la calle de fondo, Pérez Valenzuela, que prolonga la línea de Miguel Claro hacia la actual Costanera Andrés Bello. El nombre de aquella calle alude a los apellidos de don  Ramón Pérez de Valenzuela, uno de los vecinos propietarios de las chacras en donde se fundó la comuna de Providencia, en su caso adyacente al río y con una capilla propia.
La plazoleta vino a funcionar casi como una prolongación de las más grandes que están al poniente de la misma y de la plaza central principal del conjunto, ubicada exactamente entre las torres aunque sólo con una franja verde en su contorno Sur. Otra plaza se construyó al extremo de la manzana, en la ubicación opuesta a la de nuestro interés: la Plaza Atria, colindante con calle Huelén.

miércoles, 22 de mayo de 2019

HERMÓGENES SAN MARTÍN EN IQUIQUE: LA ANIMITA MÁS GRANDE DE CHILE Y SUS DIFUSOS DESLINDES ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

Aspecto exterior que mantenía la ermita de San Martín hasta hace pocos años. Fuente imagen: "Hermógenes San Martín: ¿La animita más grande de Chile?", de Salinas y Rojas.
Coordenadas: 20°12'42.6"S 70°08'29.7"W (santuario-animita) / 20°13'06.9"S 70°08'41.6"W (salón-sede O'Higgins) / 20°13'05.6"S 70°08'04.7"W (Cementerio N°3, en donde está el mausoleo).
El caso de a animita de Hermógenes San Martín en Iquique, o acaso debiésemos decir de la capilla-ermita que lleva su nombre en calle Esmeralda 1398-B, enfrente de 21 de Mayo, junto al Cementerio N° 1 de la ciudad, es uno de los más desconocidos sobre fe popular de almas de fallecidos fuera de la provincia iquiqueña. A pesar de ello, se trata de la quizá más grande animita de Chile, compitiendo con las de Evaristo Montt en Antofagasta, Petronila Neira en Concepción y Romunaldito en Santiago.
A pesar de lo poco que se sabe de ella fuera de la comunidad de Iquique, sin embargo, la historia de la animita de Hermógenes San Martín han sido tratada por Oreste Plath en "L'Animita. Hagiografía folklórica", por Claudia Lira en "Lecturas de la animita: Estética, identidad y patrimonio", por Víctor Rojas Farías en "Animitas en Chile" y con un libro más reciente para el caso, de Julia Salinas Segura y el mismo Víctor Rojas, titulado "Hermógenes San Martín: ¿La animita más grande de Chile?".
Al ocupar un inmueble completo, con oratorio, un salón y habitaciones, esta animita también se ha vuelto una excepción en la forma en que suele darse el culto popular en Chile, generalmente reducidas a pequeños templetes o habitáculos (salvo por templos oficiales, como el de la Capilla de Ánimas en Santiago) y no por santuarios espaciosos como sería, por ejemplo, el caso de la Difunta Correa de Argentina. Al menos el cartel que se colocó sobre el acceso de la ermita o "gruta", como la llaman sus concurrentes, asegura lo mismo: "La animita más grande de Chile. Hermógenes San Martín".
Súmese a todo lo anterior el hecho de que la animita de San Martín cuenta con una sociedad propia de devotos y un mausoleo en el Cementerio N° 3 de Iquique, por lo que tiene todo un respaldo organizacional en el que participan sus fieles.

lunes, 20 de mayo de 2019

CRÓNICAS PARA EL 21 DE MAYO: LAS HISTÓRICAS BOYAS "ESMERALDA" DE LA RADA DE IQUIQUE

Ceremonia de lanzamiento de corona floral de la Escuela Naval en la Boya "Esmeralda", del 2 de octubre de 1968. La antigua y sencilla boya de la imagen fue reemplazada en 1972. Fuente imagen: Repositorio Digital Archivo Histórico de la Armada de Chile.
Coordenadas: 20°10'58.21"S 70° 8'57.71"W (ubicación de la boya en servicio) / 20°13'22.5"S 70°09'07.7"W (plazoleta con la última boya retirada)
Las boyas "Esmeralda" han señalizado por casi cien años el lugar del Combate Naval de Iquique del 21 de mayo de 1879, que ahora celebra su 140° aniversario, recibiendo las ofrendas florales de cada año. Aparecen en el propio escudo de armas de la ciudad y se aluden en premios como la Boya Dorada, que otorga la Cámara de Comercio Detallista y Turismo de Iquique. Es casi un lugar obligatorio para las visitas de los turistas que toman los recorridos populares en lancha por la rada iquiqueña, por tratarse de un monumento flotante para el episodio histórico más importante de la ciudad, además.
Ubicada en la Rada de Iquique, la creencia popular ha sostenido que la Boya "Esmeralda" indicaría el sitio exacto en donde se hundió la gloriosa corbeta del mismo nombre con todos sus héroes y en donde se encontrarían sus restos, bajo la tumba de agua. El hecho, sin embargo, es que para evitar más saqueos, desde hace años ya indica más bien el punto hacia donde el buque habría recibido el primero de los espolonazos del monitor "Huáscar", ya iniciada la épica batalla. La "Esmeralda" está hundida a poca distancia, más al Norte, en coordenadas que los expertos y los buzos conocen mejor.
Desde la primera boya instalada en este sitio y que alegra el descanso a gaviotas y pelícanos, cada monumento flotante ha recibido restauraciones importantes y, en algún momento, pasa a ser reemplazado por otro más nuevo, relevándolo así de sus servicios generalmente por asuntos de modernización y de aliviar el mantenimiento que demanda la corrosiva agua salina. 
Es interesante tratar de seguirle la huella a estas varias boyas, cinco cuanto menos, y se puede encontrar información útil para ello en artículos como el de Juan Fierro Pesce para la "Revista de Marina" de 2000, titulado "La boya de la Esmeralda sumergida".

viernes, 17 de mayo de 2019

UN EDIFICIO CON CITÉ DE ESPLENDOR ART DECÓ EN CALLE SANTA ROSA

Fuente imagen: ficha de la Municipalidad de Santiago, del catálogo de Inmuebles de Conservación Histórica (2011).
Coordenadas: 33°26'51.5"S 70°38'41.4"W
La dirección de Santa Rosa 276-280, casi llegando a la calle Eleuterio Ramírez en Santiago, guarda un encantador rinconcito del romance capitalino; uno que sobrevive en la ciudad desde sus años más retratados y recordados en fotografías antiguas y las del paso del viejo tranvía, las casitas de remolienda y las noches de bohemia desatada. La Belle Époque, de Santiago, para ser más precisos, con sus claros y oscuros.
Ubicada a pocas cuadras del centro santiaguino, en un sector que se ha visto afectado en nuestra época por furiosas demoliciones, remodelaciones viales y aparición de grandes edificios residenciales, el conjunto destaca por sus rotundas líneas art decó dosificadas con otros elementos eclécticos más sutiles, dando la cara hacia la avenida Santa Rosa con su entrada de arco, hacia el pasaje del mismo nombre por la cuadra, en un cité que se interna casi hasta la paralela calle San Isidro, por atrás.
Desgraciadamente, montones de poco discretos cableados ocultan el sello con el nombre de los arquitectos de este proyecto, en su fachada: Ricardo Larraín Bravo y Víctor Jiménez Cruz, una de las prodigiosas duplas creativas de la historia de la arquitectura chilena en el siglo XX, autores -entre otras obras- de la Población William Noon de Providencia y del Cité Salvador Sanfuentes, ambos proyectos del mismo período que el de nuestra atención y con algunas semejanzas de diseño y estética, muy especialmente en este último caso.
El edificio con cité fue construido en 1929, aunque se remonta a un proyecto particular de 1925, aproximadamente, consistente en un conjunto de viviendas de albañilería y secciones de adobe con tres pisos al frente y dos en las residencias interiores. Al parecer, tuvo algunas remodelaciones en los años cincuenta, pero sus líneas geométricas modernistas han sido las mismas desde sus orígenes.

lunes, 13 de mayo de 2019

EDIFICIO MAINO HNOS.: ESPERANDO UN RENACER EN CALLE TEATINOS

El edificio en 1930. Fuente imagen: revista "Arquitectura y Arte Decorativo".
Coordenadas: 33°26'06.1"S 70°39'21.6"W
El Edificio de Renta y Establecimiento Comercial Maino Hnos., ubicado en calle Teatinos 740-750 de Santiago, en la cuadra entre San Pablo y Rosas, se encuentra casi enfrente de la conocida Capilla de Ánimas, aunque su tiempo de esplendor parece haberse perdido en el actual aspecto, muy decaído y desierto. No obstante, se anuncian tiempos mejores para el mismo.
Existe alguna información publicada sobre este edificio, afortunadamente. El lector puede encontrar algo interesante, por ejemplo, en la clásica revista "Arquitectura y Arte Decorativo" N° 10 de mayo de 1930 y, más brevemente, en el trabajo "La arquitectura moderna en Chile: El cambio de la arquitectura en la primera mitad del siglo XX. El rol de la organización gremial de los arquitectos (1907-1942) y el papel de las revistas de arquitectura (1913-1941)" de Max E. Aguirre González, tesista dirigido por Miguel Ángel Baldellou Santolaria, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, obra de 2004.
Para contextualizar, el edificio forma parte del arribo a este sector de barrios santiaguinos de formas de comercio "modernos", aparejadas con el período de cierta madurez industrial, en plenos días del tranvía y la comedia muda en los teatros. La realidad chilena también se vería afectada por la dramática Caída de la Bolsa de 1929 y la depresión de los años treinta, poco después.
Muchas obras particulares de gran inversión, como el Edificio Maino Hnos., tuvieron lugar en este mismo tramo de tiempo, debiendo enfrentar los vaivenes de la economía mundial reflejada en la local durante los convulsionados años que seguirían. Fue éste el caso, por supuesto, con el edificio de calle Teatinos, terminado en 1927 y perteneciente a la sociedad constituida por los hermanos Ricardo y Agustín Maino, miembros de una conocida familia de comerciantes e industriales italianos residentes en Chile

sábado, 11 de mayo de 2019

UN MISTERIO DE SEIS DEDOS EN LAS SIETE FUNDACIONES: FONTANAS, KIOSCOS Y ESCULTURAS EN LA HISTORIA DE LA PLAZA DE ARMAS DE ANGOL

Vista del espejo de agua y las estatuas de América (adelante) y África (atrás), hacia los años 60. Se ve también el kiosco de retretas (antes de de ser remodelado con su aspecto actual) y, a su espalda, el edificio del desaparecido Teatro Rex. Fotografía de la Biblioteca Municipal de Angol "Víctor Villouta".
Coordenadas: 37°47'55.7"S 72°42'30.8"W
La histórica Plaza de Armas de Angol, o más exactamente la Plaza de las Siete Fundaciones, tiene el mérito de ser conocida como la más atractiva de toda la Provincia del Malleco y una de las más fotografiadas de todo Chile. Ubicada entre las calles Manuel Bunster, Arturo Prat, Chorrillos y Lautaro, ostenta también una abundante y variada vegetación arbórea en sus contornos que incluye tilos, un maitén, un abeto español, una haya y una araucaria brasileña, aunque las remodelaciones han ido variando su aspecto en diferentes épocas de la llamada Ciudad de los Jardines.
Después de la creación del Departamento de Angol en julio de 1869, cuando se independiza el territorio administrativo respecto del Departamento de Nacimiento durante el gobierno del Presidente José Joaquín Pérez, se implementaron los primeros planes para la modernización urbanística de la futura ciudad angolina, incluyendo el mejoramiento de un sector eriazo cercano al centro del poblado, precisamente en donde está la actual plaza.
A la sazón, sin embargo, se trataba aquél de un terreno con caballerizas y estacionamientos para carros, muy distante del aspecto que tendría años más tarde. Lo usaban principalmente los viajeros y los militares de paso por la localidad, fuera de los residentes del pueblo de entonces.
No bien se crea el departamento administrativo, asume en la dirección municipal don Manuel Bunster, bajo cuyo cargo Angol de Los Confines es reconocido como ciudad, en 1871. El alcalde inicia así las obras de mejoramiento de la plaza, construyéndole senderos interiores y escaños de ladrillo para los paseantes.

viernes, 10 de mayo de 2019

PRESENCIA GÓTICA EN BARRIO BRASIL: LA IGLESIA CORPUS DOMINI PARA LA ADORACIÓN PERPETUA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Iglesia Corpus Domini y una imagen del interior de la misma, en 1929. Fuente: "Libro de los Expositores de Chile en Sevilla".
Coordenadas: 33°26'14.6"S 70°39'54.2"W
La colorida Iglesia Corpus Domini destaca en la dirección de Santo Domingo 2055-2083 de Santiago, entre las calles Brasil y General Baquedano. Su gran chapitel rematado por la cruz de Cristo se hace visible al fondo de antiguas fotografías del mismo barrio, como aquella de la desaparecida Pirámide de San Pablo (San Pablo con Brasil).
La historia de este centro religioso se remonta a la fundación en la capital chilena del Instituto de las Hermanas de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento, orden independiente de origen romano creada por la abadesa de filiación franciscana María Magdalena de la Encarnación, en el período 1807-1809, recibiendo la aprobación papal de Pío VII en 1818 y la fundación formal al año siguiente, bajo la regla de San Agustín de Hipona. La misión de sus integrantes es rendir a perpetuidad las devociones de adoración a Dios en augustísimo misterio de la Eucaristía, la Transubstanciación definida en el Concilio de Trento y procedente de los catecismos de San Cirilo de Jerusalén en el siglo IV.
Fue el sacerdote Miguel Tagle quien, en 1884, viajó hasta Roma para ponerse en contacto con la orden y manifestar su intención de instalar un monasterio en Chile. El Padre inició también la preparación de religiosas del Buen Pastor para instalarlas en el nuevo claustro, tarea que fue dirigida por la Madre María de la Inmaculada Concepción Fernández Concha, hermana de la beata  María de San Agustín y de los fundadores del Portal Fernández Concha junto a la Plaza de Armas, Domingo y Pedro Fernández Concha.
El terreno para el monasterio de las sacramentinas fue donado por la aristocrática religiosa Eleodora Goicolea, en la entonces periférica ubicación adyacente a la ex Cañada de Saravia o Callejón de Negrete, hoy calle Brasil, con la autorización papal de León XIII. La propiedad estaba en el sector de loteos que había dado origen, años antes, al Barrio Yungay, aunque aún faltaba para la fundación del Barrio Brasil, a inicios del siglo siguiente. El Instituto recibió la facultad apostólica en Santiago de Chile el 25 de diciembre de 1885, cuando fue erigido por el Obispo de Martiriópolis, Vicario Capitular de la Arquidiócesis don Joaquín Larraín Gandarillas.

martes, 7 de mayo de 2019

IGLESIA DE SAN PEDRO DE ATACAMA: EN EL CORAZÓN DE UN PUEBLO Y SU HISTORIA

La iglesia de San Pedro de Atacama antes de la última gran restauración. Se observa su único contrafuerte en el muro oriental y el color blanco que lucía en aquellos días. Fuente imagen: centroderecursos.educarchile.cl.
Coordenadas: 22°54'39.1"S 68°12'01.8"W
A pesar de la exhuberancia cultural de la localidad de San Pedro de Atacama y sus alrededores en la Provincia del Loa, la postal turística más característica del poblado parece seguir siendo su antigua iglesia, sede de las grandes fiestas santorales la de su patrono cada 29 de junio, el apóstol San Pedro.
Esta iglesia nace en lo que iba a ser el actual centro histórico del poblado a partir del siglo XVII, reemplazando a un templo anterior. Su ubicación es en la esquina de las actuales calles Gustavo Le Paige y Vilana, exactamente a un lado de la plaza principal y casi enfrente del edificio municipal y del cuartel de Carabineros de Chile. La posición tan céntrica favorece el que sea identificado como uno de los iconos más característicos del poblado, además de encontrarse a sólo pasos de los edificios de arcadas y la llamada casa inca, también alrededor de la plaza.
Con planta de cruz latina de 41 metros de largo por 7,5 metros de ancho, abarcando 765 metros cuadrados, el estilo dominante del edificio de una sola nave es acorde al período del barroco mestizo andino, siendo uno de sus exponentes de mayores proporciones en Chile. La materialidad de adobe, vigas de madera y piedra montadas con argamasa coincide con las técnicas de la histórica arquitectura zonal. Su altar mayor, altares menores y retablos también son fieles representantes del estilo general del templo. Sus muros miden cerca de un metro de ancho.
Debe recordarse, sin embargo, que la actual distribución urbana del poblado de Atacama La Alta o San Pedro de Atacama proviene de renovaciones habitacionales y reconstrucciones dirigidas por el Corregidor Francisco de Argumaniz entre 1770 y 1775, algo que se refleja en la arquitectura dominante. Hasta entonces, las residencias y principales edificios no estaban concentrados en un barrio o núcleo, sino dispersos y sin mucho orden ni planificación.

lunes, 29 de abril de 2019

LAS CRUCES DE BASE ESCALONADA EN LA RELIGIOSIDAD POPULAR ANDINA

Con la llegada del mes del próximo mayo al territorio andino y altiplánico, tiene lugar también una de las fiestas más importantes de aquellas regiones: celebraciones en donde la cruz pasa a ser el símbolo sublime de devociones y honores, más que en cualquier otra época del año.
No cuesta advertir que dos cosas sobre la religiosidad popular en los caminos desérticos y feroces del Norte Grande de Chile, por lo mismo: primero, la cantidad de cruces que existen en lugares específicos de la ruta, laderas de cerros y cumbres bajas, a modo de pequeños altares comunitarios o familiares; y segundo, que estas cruces corresponden a un diseño bastante particular, tanto en su plinto escalonado como en el tipo de decoración que reciben de los devotos, con ramos y flores.
Por allá encontraremos que la abundante cantidad de cruces responde a aquel patrón más o menos común y unas características muy propias, que recogen elementos estéticos y místicos de las culturas locales, abundando especialmente en algunos valles y quebradas en donde van de la mano con la fe popular y del folklore religioso que allí sobreviva.
La principal influencia que motiva la presencia de estas innumerables cruces en las regiones de Arica y Parinacota, de Tarapacá y de Antofagasta, entonces, proviene de un símbolo compartido por todo el horizonte cultural andino y altiplánico, de países como Bolivia y Perú, llegando su influyo incluso sobre el Norte de Argentina inclusive. Es un caso perfectamente equilibrado de sincretismo de religiosidad, entre elementos cristianos y otros de la cosmovisión precolombina de los pueblos altiplánicos.

viernes, 26 de abril de 2019

"LA ANTOÑANA": NARRACIÓN PARA UN ANTIGUO BOLICHE DE BARRIO MAPOCHO

Publicidad para "La Antoñana" en la prensa, hacia inicios de los setenta.
Coordenadas: 33°26'02.4"S 70°39'11.8"W
Hace unos años, observamos por acá la destrucción de los antiguos inmuebles que quedaban en la cuadra del 800 de calle Bandera, y que habían pertenecido a varios de los locales de la bohemia del "barrio chino" de Mapocho, clásico sector de clubes, bares y salones de baile al que acudían intelectuales de la talla de Pablo Neruda, Alberto Rojas Jiménez, Pablo de Rokha, Isaías Cabezón y muchos otros.
Eran aquellos parte de los últimos vestigios que quedaban en la calle, llevándose la mejor época que tuvo el comercio de estas manzanas y algunos de los restaurantes y clubes nocturnos más célebres de la historia de la recreación popular en Chile, como el cabaret "Zeppelin", el "Hércules" y "La Estrella de Chile", entre otros.
En el lugar donde están ahora las galerías comerciales Santiago-Bandera, que pasaron por un largo período de decadencia desde no mucho después de ser construidas, existió otro de aquellos míticos centros de diversión variada: "La Antoñana", uno de los más cotizados y concurridos de su época, de hecho. El entonces famoso lugar tuvo su dirección en Bandera 826, myy cercano a otro lugar de gran fama bohemia, como era el "American Bar", aunque ciertas reseñas lo ubicaban en sus inicios vecino también del también al "Zeppelin", un poco más al Norte de la cuadra y con el que compartía mucha de su clientela habitual y las figurillas que visitaban el barrio en las noches perdidas de aquel Santiago extinto.
Correspondía "La Antoñana" a un dancing y restaurante así bautizado por uno de sus dueños fundadores, el español Félix Gómez, en homenaje a su villa natal Antoñana. El nombre se mantuvo cuando el establecimiento pasó a manos de un nuevo propietario, el palestino nacionalizado chileno Selim Carraha, como señala Oreste Plath en "El Santiago que se fue".

jueves, 18 de abril de 2019

LA MALDICIÓN DE LA LLORONA... EN CHILE

Fuente imagen: guioteca.com
Llama la atención el enorme despliegue publicitario que se ejecuta, en estos momentos, con relación al filme de terror "La Maldición de La Llorona" ("The Curse of La Llorona"), de Michael Chaves. Ayer fue estrenado formalmente al público, pero ya se ha insistido por semanas en promocionarlo, incluso en noticiarios y en canales de corte cultural, aprovechando en este último caso que se trate de un personaje que trasunta desde el elemento mitológico y folklórico al argumento y el propio título de esta obra de cine.
El nuevo filme da empleo a la Llorona, esa vieja y terrorífica figura asentada en el legendario de prácticamente toda Iberoamérica, muy probablemente con sus orígenes en México. Corresponde a la mujer fantasmal que vaga por las noches buscando a sus hijos perdidos y llorando o gritando de dolor, de manera espeluznante. No parece descabellado pensar que otro filme de terror anterior, "Mama" de Andrés Muschietti, también esté haciendo un eco arquetípico a la misma leyenda que ahora llega dramatizada en "La Maldición de La Llorona".
La primitiva Llorona que encontramos en el rico legendario mexicano, posible matriz de todas las versiones que se conocen, parece guardar relación con ciertas figuras femeninas de la religiosidad mitológica aztecas, zapotecas y mayas, que aparecen como seres provenientes del mundo de los muertos e intermediando ante los hombres vivos. La leyenda se moderniza con el mestizaje y la Colonia, especialmente con la historia de la náhuatle Malinche, la consejera y amante de Hernán Cortés. Así, se vuelve una mujer en perpetuo vagar fantasmal, en pena constante, llorando y lamentándose por sus hijos, los que perdió o bien debió asesinar en un acto de irracionalidad, suicidándose después o muriendo de pena.
De esa manera, el mito se expande en diferentes versiones por el continente y pero siempre refiriéndose a la mujer proveniente del inframundo que vaga por las noches llorando con espeluznantes gemidos causando pavor, en la inútil e interminable búsqueda de sus retoños,  al grito sufriente: "¿¡Dónde están mis hijos!?". Es, en esencia, el mismo personaje al que se da trabajo ahora en el filme de Chaves, si nos fiamos por los varios trailers.

viernes, 5 de abril de 2019

"QUIEN NO CONOCE EL MANHATTAN, NO CONOCE ARICA": UNA LEYENDA DE LA BOHEMIA Y DEL ESPECTÁCULO NOCTURNO EN EL NORTE DE CHILE

El famoso e inolvidable logotipo del "Manhattan".
Coordenadas: 18°28'44.44"S 70°18'56.07"W
Parte de la historia popular de Arica se escribió en el "Manhattan", club de espectáculos y presentaciones atrevidos que llenó algunas de las páginas más coloridas de la ciudad cabecera del Norte de Chile, dejando como legado una leyenda que, a pesar de todo, aún sobrevive y parece no querer desaparecer. De hecho, su epopeya constituye casi un orgullo para las generaciones que alcanzaron a conocerlo antes de su extinción.
Muchos mitos circulan alrededor de este sitio, pero pocas reseñas sobre su historia. Una de las mejores fue publicada en un artículo del diario "La Estrella de Arica" del 15 de febrero de 2004, titulada "La verdadera historia del 'Manhattan'", del periodista Pedro Clemente. También hemos encontrado otros importantes datos en un trabajo reciente, titulado "Bohemia Arica: Catálogo de la bohemia ariqueña: rescate y difusión del patrimonio inmaterial de Arica", de Pablo López y Mauricio Navarro.
La boite y centro de eventos "Manhattan" se ubicaba en calle Maipú 543, llegando a Patricio Lynch, en un inmueble con aspecto de un largo galpón de un solo piso y techo a dos aguas. Sitio de buena categoría en sus días luminosos, su dueño fue el empresario de espectáculos Tino Ortiz Vera, apodado el Rey de la Bohemia, el Rey de la Noche y el Rey de las Noches Ariqueñas, quien había entrado a estos círculos tras pasar por la intensa actividad recreativa de Santiago, primero cantando tangos y luego como director artístico de su propia orquesta. Ortiz se dedicó también a representar artistas y organizar shows, haciendo giras por diferentes ciudades.
En el señalado artículo del diario "La Estella", recordaba su hijo y a la sazón chef del también mítico restaurante "D'Aurelio", Tino Ortiz Barrientos, que en los tiempos del Puerto Libre de Arica su padre llegó para desempeñarse como administrador del Casino Balneario La Lisera, bajo concesión de don Gastón Berríos Castañón. Ortiz traería hasta allí  importantes estrellas latinas como Libertad Lamarque, Pedro Vargas, la Orquesta de Pérez Prado y la bailarina Tongolele, desde mediados de la década del cincuenta.

miércoles, 3 de abril de 2019

LA CASONA DE LA SALLE: RECUERDOS DEL FUNDO "EL PROVENIR" EN LA FLORIDA

Coordenadas: 33°32'40.5"S 70°34'04.6"W
Hace varios años, publiqué acá un texto sobre la historia y los recuerdos del antiguo bodegón del Instituto de La Salle de La Florida, cuyo origen se remontaba a los tiempos en que esta propiedad había sido de terrenos agrícolas con una importante viña del sector precordillerano de Santiago.
Bien, es hora de hablar de su gran chalet: la Casa o Mansión de La Salle, que fuera parte del mismo fundo original y que, a diferencia del bodegón, aún se encuentra en pie, formando parte del complejo educacional, con frente hacia avenida La Florida, ocupando el número 9742, a la altura del paradero 20 de la misma vía.
Este inmueble es uno de los últimos que quedan de las antiguas estancias y chacras que existían en todo este lado otrora campestre de Santiago, en lo que ahora son las comunas de La Florida y Puente Alto, desaparecidos precisamente en los procesos de urbanización del territorio, aún en curso en varios sectores, de hecho. La cantidad de bodegas en ruinas que quedaron de aquella época (en las calles San Carlos, Los Toros, Las Tinajas, El Hualle Sur, etc.) son otros testimonios de la época de huasos a caballo y de la fuerte actividad vitivinícola que estuvo asentada acá.
En el caso particular de la Casa de La Salle, es claro que ahora luce bastante bien conservada pero, con el tiempo, los lasalianos y administradores del instituto han ido cercándola y alejándola del acceso al público, impidiendo algo que era posible todavía en la proximidad del año 2000 y hasta la construcción del nuevo acceso. Hay algo de Síndrome de Área 51 en este excesivo celo, sin duda, pero también abundan las razones para avalar estas medidas, a causa de las malas experiencias provocadas por extraños ingresando a este recinto, como fue el incendio intencional de su gran bodegón, sucedido en los años noventa.

domingo, 31 de marzo de 2019

LA LEYENDA URBANA DE LA "CASA DE PEDRO DE VALDIVIA" EN LA PLAZA DE SAN PEDRO DE ATACAMA

Antigua fotografía de la llamada "Casa de Pedro de Valdivia" en San Pedro de Atacama. Fuente imagen: blog Imágenes de Chile del 1900.
Coordenadas: 22°54'39.7"S 68°11'59.5"W
Uno de los inmuebles más antiguos de la turística localidad de San Pedro de Atacama, en la Provincia del Loa, se ubica exactamente al lado de su Plaza de Armas. Está en la manzana oriente, por la calle Toconao llegando a Gustavo Le Paige.
Corresponde a una casona con métodos de construcción que fueron muy tradicionales en la zona, con paredes de adobe sobre quincha, vanos de marcos de madera vetusta, vigas de troncos en el cielo y techo en dos aguas, con ramas y pajas cubiertas de barro. Interiormente, tiene muros de piedra en un eje estructural y divisores de espacios, con puertas trapezoidales y perfiles de madera en las puertas que aún resisten el uso y el peso.
Salta a la vista que se trata de uno de los edificios más antiguos que se conservan en aquel sector, incluso más que la iglesia y las arcadas, que por sí mismos ya son de los más viejos y originales de San Pedro de Atacama. Sus proporciones entre tanto volumen, sin embargo, la deja un poco deslucida en la competencia de la percepción del viajero. No destaca demasiado del resto, en consecuencia.
La tradición y el folklore local, sin embargo, le dan un papel protagónico en la historia del pueblo: han dicho desde antaño que este inmueble se remonta a la llegada misma de los españoles al poblado primitivo, que había sido conquistado y asimilado administrativamente en el Tawantinsuyo menos de un siglo antes por las incursiones incas, hacia el año 1450. Correspondería, según aquella creencia, a una casa de don Pedro de Valdivia, que solicitó construir a don Francisco de Aguirre antes del arribo del conquistador de Chile allí, hacia mediados de 1540, para alojar durante la travesía rumbo al Sur.

viernes, 29 de marzo de 2019

EL ANCLA DE ANTOFAGASTA: UN SÍMBOLO FUNDACIONAL DE LA CIUDAD

Coordenadas: 23°38'35.3"S 70°22'49.4"W
Después de dos intentos, logré llegar hace unos pocos meses a la famosa Ancla de Antofagasta, símbolo tan trascendente para la ciudad chilena del Norte Grande, en la región del mismo nombre, que destaca incluso en su escudo de armas. Su presencia tutelar en la altura del Cerro El Ancla, en la línea de murallones de altura que bordean la ciudad, se puede observar desde varias partes de la misma.
Mi primer fracaso buscando llegar allá arriba, fue enfrentar la subida del cerro por su cara frontal, la que da hacia la costa, demasiado empinada pero, más que en el ascenso, para el regreso en bajada con sencillas zapatillas de lona. Al menos sirvió para tener una idea de las las exigencias que esta demanda le hacen al estado físico y a la necesidad de hidratarse en todo el ascenso.
Mi segundo intento, entonces, con la mágica ayuda de Google Earth, resultó por el lado de las tomas y el rústico sendero de la Quebrada de La Cadena (camino B-471), subiendo luego por los senderos rústicos que van cruzando o bordeando las grandes y sólidas piscinas de decantación que previenen los efectos de aluviones y aludes. La desconfianza de los perros vagos con los extraños y las fluctuaciones de la altura subiendo y bajando por el camino rocoso entre los cerros, fueron los principales obstáculos de aquella soleada tarde.
De color blanco y aspecto inconfundible, el monumento aparece como premio tras cruzar la línea de alta tensión en esta dura geografía. Las medidas del Ancla de Antofagasta son generosas e interesantes: el largo o caña es de 18 metros, el cepo es de 11 metros, la uña mide 8 metros y el argoneo 4 metros. Corresponde a una estilización de un  ancla tradicional, de tipo almirantazgo.

martes, 26 de marzo de 2019

DE LA PLAZA DE LOS MOTEROS A LA PLAZA DEL TRÉBOL EN VIVACETA

El viejo aspecto de la Plaza de los Moteros o Matías Ovalle, en imagen que acompaña el trabajo de Fernando Márquez de la Plata titulado "Arqueología del antiguo Reino de Chile".
Coordenadas: 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W (Plaza Los Moteros) / 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W (Plaza El Trébol)
Hace un tiempo, publiqué algo acá sobre las crónicas de la avenida Fermín Vivaceta de Santiago, alguna vez conocida como Las Hornillas y ubicada por mucho tiempo en lo que fue el extremo poniente de los barrios de La Chimba de la capital chilena, al otro lado del río Mapocho. Aquel texto tiene mucho que ver con lo que redacto ahora.
Lo mismo sucede con mi última entrada acá subida, relacionada con la historia de la Población El Arenal u Ovalle, nacida en los cascajales y acopios areneros que había en la orilla del río Mapocho, del lado de la Chimba, en la antigua propiedad colonial del Corregidor Luis Manuel Zañartu. La sociedad de los hermanos Pascual y Matías Ovalle Errázuriz estableció allí en la población un lucrativo negocio de subarriendos de terrenos a familias pobres, a partir de 1853, convirtiéndose en la Población Ovalle.
Dijimos también en el aludido par de entradas que, en la entrada de la avenida Vivaceta y sus conexiones con las otras vías, existe la llamada Plaza El Trébol, hoy lugar de reunión permanente de los muchos ciudadanos extranjeros que viven por estos barrios, especialmente en los fines de semana cuando se instalan los toldos con cocinerías peruanas. Esta plaza nacida de la demolición de antiguas cuadras de la Población El Arenal y las del extremo poniente de las villas, se encuentra entre Vivaceta, Presidente Eduardo Frei Montalva, Coronel de la Quintana y Aníbal Pinto, formando un área de senderos, árboles y pastos no muy bien cuidados, además de algunos cambios de altura en el terreno de su gran manzana verde.
Ahora quiero extenderme un poco más en la historia de esta plaza y su barrio, así como también en sus orígenes como prolongación de un área verde muy anterior: la Plaza de los Moteros o Plaza Ovalle, técnicamente ya casi desaparecida, aunque aún son reconocibles sus restos en este lugar de la ciudad, justo al lado de la actual plaza.

lunes, 25 de marzo de 2019

LA POBLACIÓN EL ARENAL U OVALLE EN INDEPENDENCIA: ORIGEN, AUGE Y DESAPARICIÓN DE UN ANTIGUO RANCHERÍO EN LA CHIMBA DE SANTIAGO

Detalle de la pintura de T. H. Harvey de 1863, "Vista General de Santiago", en las colecciones del Museo Histórico Nacional. Se observan las urbanizaciones al Norte del río Mapocho y del Puente de Cal y Canto, en la Cañadilla de la Independencia, en su costado poniente. Eran los primitivos rastros de la Población El Arenal.
Coordenadas: 33°25'43.1"S 70°39'34.8"W
En varias entradas de este blog he tratado de poner atención a las primeras cuadras de la antiguamente llamada calle de Las Hornillas, actual Vivaceta, y La Cañadilla de la Chimba, el ancestral Camino de Chile en la ruta del inca y luego la del español, hoy conocida como Independencia y que da nombre a la comuna en que se la hallan ambas avenidas, además.
Los planos antiguos de Santiago dejan a la vista la sorprendente cantidad de cambios que han sufrido estas cuadras en todos sus años de existencia, desde antes de la Canalización del Mapocho durante el siglo XIX, hasta después de los recientes trabajos de la construcción de la Costanera Norte. El caótico trazo de las autopistas que puede observarse hoy allí, en algunos casos arrasando viejas casas de la arquitectura popular de principios del siglo pasado, deja a la vista las huellas de este proceso de modernización a veces más improvisado o impuesto que realmente planificado.
Precisamente en esas primeras cuadras de Independencia y casi encima de Vivaceta, desde la orilla misma del río Mapocho en esos años hasta la proximidad del barrio del Cementerio General al Norte, existió durante más de un siglo una enorme y temida aldehuela llamada El Arenal y, más tarde, Población Ovalle, que llegara a ser todo un dolor de cabeza para muchas de las autoridades de esos años, intolerantes a los comportamientos viciosos o ajenos a la moral por parte del bajo pueblo.
La Población El Arenal tuvo múltiples rasgos útiles a la crónica, pasando de lo pintorescamente folklórico a las cargas más sociales y políticas, antes de desaparecer superada por el avance y modernización de la ciudad de Santiago. Por esto, dejaré acá un resumen sobre la historia de estos barrios extintos y prácticamente olvidados en el territorio ultramapochino, de los que sólo quedan algunos pequeños vestigios y detalles toponímicos.

viernes, 22 de marzo de 2019

EL MERCADO CENTRAL DE CALAMA, A LA ESPERA DE GRANDES CAMBIOS

Edificio del Mercado Central de Calama en 1947, en revista "En Viaje". Al parecer, la fotografía es de Roberto Montandón (corresponsal de la nota correspondiente).
Coordenadas: 22°27'40.7"S 68°55'33.2"W
Faltando poco ya para el 23 de marzo, el día más importante de la ciudad de Calama en la Provincia del Loa (por el Combate de Topáter de 1879, al que hemos dedicado una entrada recientemente), aprovecharé de dejar arriba este texto sobre uno de sus edificios más característicos de la nortina ciudad: el Mercado Central, de calle Almirante Juan José Latorre y en pleno centro histórico.
El inmueble se encuentra medio de la línea de la cuadra, entre calles Vargas y Eleuterio Ramírez. Su inconfundible estilo art decó no sólo delata el período arquitectónico al que pertenecían sus planos, sino también al contexto de grandes remodelaciones y modernizaciones públicas que comenzó a experimentar la ciudad en aquel tramo histórico, desde inicios de la República Presidencial y por iniciativas más bien locales, intentando paliar la eterna desidia del centralismo.
El primer mercado de Calama, probablemente no más que una feria con cobertizos de madera, había estado antes en calle Sotomayor, hacia fines del siglo XIX. Resultaba suficiente para cubrir las necesidades de los cerca de mil habitantes que tenía entonces la capital de El Loa. Este mercado también era recordado como un punto de encuentro importante en la entonces pequeña ciudad, albergando en su edificio algunas actividades no sólo comerciales, sino que además de recreación, beneficencia, eventos y kermeses de bomberos, escuelas o clubes deportivos.
El Mercado Central, sin embargo, surgió de la necesidad de contar con un espacio especial y mejorado para la venta de carnes, pescados y productos agropecuarios, de acuerdo a lo que informan fuentes como "Historia y sociedad del departamento del Loa. Calama una mirada desde los archivos", de Carlos Mondaca Rojas, Bartolo Segovia y Elizabeth Sánchez González.

miércoles, 20 de marzo de 2019

EL ARBOLITO "DAME AGUA": UN PEQUEÑO TRIUNFO DE LA VIDA ENTRE LA SEQUEDAD ABSOLUTA

Mi amigo Pablo B., regando al Dame Agua en febrero de 1997, mientras regresábamos de San Pedro de Atacama hacia Calama.
Coordenadas: 22°40'7.77"S 68°30'59.98"W
Un proverbio popular antiguo, decía: "Nadie sabe de la sed con la que bebe el otro".
Este dato es bien conocido por los visitantes frecuentes de la localidad de San Pedro de Atacama: la existencia de un pequeño y solitario arbolito a costado Norte de la Ruta 23 en la Provincia del Loa de la Región de Antofagasta, hacia el kilómetro 46. Se lo encuentra cerca de unas instalaciones mineras ubicadas hacia el interior, antes de llegar a la Cuesta Barros Arana que atraviesa el cordón cordillerano del mismo nombre.
Dicha carretera cruza el Desierto de Atacama uniendo la ciudad de Calama con el turístico poblado de San Pedro de Atacama, por lo que, a la vista, es insólita la existencia de este arbusto tan verde y vivo en este durísimo paisaje. El árbol es la única excusa para una parada habitual en todo este camino, además, salvo por las muchas animitas que tienden a concentrarse en las curvas más peligrosas del mismo, varias de ellas de residentes de la provincia.
Poco ha crecido este árbol siempre sediento desde que lo vi por primera vez, en 1996, sin embargo. No pudimos darle un aporte de agua en aquella ocasión, como pide el protocolo de los viajeros en la zona, pues regresamos a Calama en horas nocturnas, además de vivir una curiosa situación de corte casi ufológico con mis acompañantes en aquel vehículo, que quizá algún día me animaré a contar acá. Fue una experiencia más interesante y distractora en aquel momento, que la de andar buscando al arbolito en la oscuridad.

lunes, 18 de marzo de 2019

MONUMENTO DEL VADO DE TOPÁTER EN EL RÍO LOA: EL RECUERDO DEL PRIMER COMBATE Y LOS PRIMEROS CAÍDOS DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

El monumento en 1979, en el Centenario del Combate de Topáter o Calama. Imagen publicada en el diario "El Mercurio" de Antofagasta.
Coordenadas: 22°28'00.7"S 68°54'04.5"W
Al final de avenida La Paz de la ciudad de Calama, al oriente de esta urbe capital de la Provincia del Loa y llegando ya a la Circunvalación y a la Ruta 25, se encuentra un monumento conmemorativo de la Batalla de Topáter o Combate de Calama, episodio militar recordado como el primer enfrentamiento armado de la Guerra del Pacífico, sucedido el 23 de marzo de 1879.
Hay poca información sobre este monumento, a pesar de ser el más importante de la ciudad en cuanto a sus efemérides. También resulta curiosa la falta de interés sobre el mismo en los sitios especializados sobre turismo regional, conmemoración militar o monumentos públicos. Históricamente hablando, sin embargo, carga el peso de ser una de las principales memorias de la guerra salitrera: los fallecidos en aquella refriega son los primeros caídos en la misma, por el lado chileno y el boliviano, a pocos metros del paso del río Loa hacia la ciudad de Calama.
Se trata de una terraza de sillares con un grueso obelisco central, además de restos de sitios históricos que aún se conservan en la explanada donde se halla. A pesar de todo, recibe la visita de muchos viajeros desde temprano, cada mañana, además de las personas que van o vienen desde los cercanos cementerios. Una pérgola y otros puestos se han instalado a un lado del camino, por lo mismo, y dos conocidos perritos del sector lo custodian permanentemente, saludando y moviéndole la cola a los visitantes.
El combate que inició los fuegos de la Guerra de 1879, entonces, está a sólo unos días de cumplir 140 años de ocurrido, que serán celebrados en el mismo conjunto conmemorativo de Calama, por lo que he reservado esta entrada para su aniversario.

sábado, 16 de marzo de 2019

RUINAS CON MUCHA HISTORIA DEL ANTIGUO HOSPITAL DE ANGOL

Imagen del edificio y su patio, en archivos del Consejo de Monumentos Nacionales.
Coordenadas: 37°47'44.2"S 72°42'19.7"W
Junto al actual Hospital de Angol, en la Provincia del Malleco de la Región de la Araucanía, hay un ruinoso pabellón que llama la atención de los afuerinos de visita o de paso por aquella localidad, en las cercanías del río Rehue y del centro histórico. Está situado en el cruce de Ilabaca con Colipi, y a sus espaldas está el moderno Centro de Salud Piedra del Águila, por calle Cautín.
Son dos pisos de sencillo diseño institucional distribuidos en una planta tipo H, con la línea horizontal descendida hacia el Sur. Con grandes ventanales de influencia neoclásica y marcos complejos, en su patio principal, hacia el Norte, al centro, se eleva aún una hermosa palmera, entre lo que fueron antes los bellos jardines interiores del recinto, de los que quedan también algunos árboles. El resto del paisaje de este lugar luce más bien estéril en algunos períodos, casi eriazo, principalmente por el abandono en que se encuentra desde hace años.
Como suele suceder con estos edificios antiguos y deshabitados, en donde sólo moran palomas y fantasmas de su propia historia, hay algo casi siniestro en él, más aún cuando ofrece marcas de un pasado incendio, de terremotos y de algunas intervenciones imprudentes que han hecho los intrusos que constantemente entran al recinto, saltando o levantando las rejas que intentan protegerlo por casi toda su esquina.
La historia de este gran inmueble comienza en los días de la Guerra del Pacífico, con el empresario y político liberal José Bunster Bunster, oriundo de Tiltil pero a la sazón viviendo en Malleco para reactivar antiguos negocios agrícolas y explotar campos de trigo. Fue el fundador del primer banco de lo que hoy es la Región de la Araucanía, en junio de 1882: el Banco José Bunster. Sólo dos años después, realizó una millonaria donación para la construcción del primer Hospital Civil de Angol, en lo que daría origen al mismo edificio de nuestra atención.

jueves, 14 de marzo de 2019

PORTAL TAGLE, PORTAL MAC CLURE Y PORTAL BULNES: TRES ETAPAS HISTÓRICAS Y ARQUITECTÓNICAS JUNTO A LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO

Fotografía del Portal Bulnes hacia 1940, todavía joven y aún con sus arcos originales rematados por la terraza sobre el zócalo, ambos ya desparecidos. Se observa el ingreso a calle Phillips, entre ambos pabellones del portal y el edificio.
Coordenadas: 33°26'16.0"S 70°38'58.9"W
Gran interés ha suscitado la renovación del Portal Bulnes por la Municipalidad de Santiago, recientemente concretada con una nueva presentación para su comercio y actividad gastronómica, en el formato de un elegante boulevard para el contorno de nuestro Kilómetro 0.
Los observadores astutos o buenos para comparar, quizá adivinen que la inspiración de la nueva cara del portal está en modelos europeos de oferta turístico-cultural, con sillas bajo tolderas hacia la Plaza de Armas inclusive. Hay en el aspecto remozado de su comercio, pues, la pizca de algo no muy diferente a lo que el viajero encontraría con holgura en barrios como el de Sacre Coeur de París o la Piazza Navona en Roma, por ejemplo.
También se ha planteado dicha modificación como el punto de inicio para una nueva vida del Portal Bulnes, dejando atrás esa época pintoresca en que acogía en sus pabellones a 22 vendedores y sus puestos de carteras, bolsos y maletas, ahora trasladados al pasaje peatonal Irene Ariztía, en la cercana calle San Antonio. Cambio aquel que también tuvo su carga de disgustos y resistencias, además de vahos políticos tan marcados que llevaron a ciertos personajes a apoyar el proyecto de modificación del comercio interior cuando hubo una alcalde al paladar de su ideario, en circunstancias de que lo habían rechazado cuando la papa caliente estuvo en manos de otro edil, que les resultaba menos simpático (cosas de la política).
Polémica aparte, sin embargo, la verdad es que el Portal Bulnes es, en sí mismo, la tercera y más reciente etapa en la historia republicana de este costado de la Plaza de Armas de Santiago, cuadra conocida por su comercio en el propio edificio y en la calle interior Phillips: antes que él, estuvo en su lugar el Portal Mac Clure, y previo a éste el Portal Tagle. Fueron los incendios, sumados a los afanes de renovación urbanística, los que permitieron realizar las transformaciones que irían configurando este lugar hasta llegar al aspecto que hoy está siendo tan aplaudido.