jueves, 17 de octubre de 2019

PASCUAL LIBERONA: UN BANDOLERO APODADO "EL BRUJO"

"Vista de El Carmen Bajo de Santiago de Chile al mismo tiempo se ve la cordillera de los Andes". Aguada de Juan del Pozo, probablemente de fines del siglo XVIII, recreando la observación del templo de calle Independencia desde donde está actualmente el inicio de calle Vivaceta, por entonces llamada Las Hornillas. El original está en el Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile.
Ya me he referido en este sitio a la larga historia de la avenida Fermín Vivaceta de Santiago, que comenzó su existencia como el Callejón de las Hornillas y el Camino a Colina, en el extremo poniente del territorio de La Chimba.
En los años en que aún se construía el Puente de Cal y Canto sobre el río Mapocho, conectando Santiago con su territorio de chimbero de extramuros en la ribera Norte, una figura temida y respetada comenzó a erigirse como amenaza para la autoridad colonial de entonces, proyectando después su sombra sobre una ciudad que, sin embargo, no tardó en convertirlo en un rufián-héroe, según parece: idealizándolo al estilo Robin Hood, de la misma manera que ha sucedido -en mayor o menor medida- con generaciones posteriores de bandoleros, entre ellos Vicente Benavides, José Miguel Neira o la famosa banda de Los Pincheiras.
Como sucedió con aquellos casos, pues, la memoria del "El Brujo" Liberona experimentaría esa misma extraña mitificación sobre su recuerdo y su obra que, en rigor, no fue más que una épica delincuencial, concentrada principalmente en el período de años de 1780 a 1795, aproximadamente.
De acuerdo a su mito propio, la historia de Pascual Liberona comienza con la formación de los primeros poblados suburbanos de Las Hornillas, actual Vivaceta, camino llamado de aquella forma por la presencia de hornos de fabricación de ladrillos, según parece. Estos territorios del otro lado del río, en donde la gran quinta del Corregidor Luis Manuel de Zañartu era más bien un oasis aislado y ajeno al entorno, tenían fama de bastión impenetrable para la autoridad de aquellos años, sirviendo así de refugio y dominio para algunos de los temidos rufianes que se conocieron en la Colonia y entre los que, sin duda, destacó de manera especial Liberona, como uno de los primeros en asumir la característica del bandolero. Fue conocido como "El Brujo", precisamente por lo escurridizo y por su velocidad para cometer sus fechorías y echarse al vuelo, haciéndose invisible a la mano del castigo.

miércoles, 16 de octubre de 2019

"COSAS DE LA EDUCACIÓN" DE JUAN GUILLERMO PRADO: EL ANECDOTARIO HISTÓRICO QUE FALTABA

"Sala de clases", fotografía de José Muga, c. 1960, que se usó en la portada de "Cosas de la educación" de Juan Guillermo Prado. Fuente imagen: Memoria Chilena.
Hace una semana, en horas de la tarde del pasado miércoles 9 de octubre de 2019, se lanzó el nuevo libro de investigador, periodista y destacado director de área de la Biblioteca del Congreso Nacional, don Juan Guillermo Prado. Se titula "Cosas de la educación. Anecdotario de la enseñanza en Chile desde la Colonia a 1920", publicado bajo sello de Narrativa Punto Aparte, para su colección denominada "Expedientes". Pudimos estar allí, felizmente.
La presentación de la obra, con oradores invitados, cóctel y música folklórica, tuvo lugar en la exsala de sesiones de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional de Santiago, lugar que Prado conoce bastante bien desde hará unos 40 años ya. La gran concurrencia llenó el espacio, haciendo una idea de la expectativa e interés que generó el lanzamiento. Entre otros ilustres asistentes, estuvieron en el público el abogado y exdiputado Hugo Zepeda Coll, el profesor y fundador del CEDECH don Pedro Godoy, la investigadora Karen Müller y el artista de dioramas históricos Rodolfo Gutiérrez, más conocido como Zerreitug.
La inspiración para el libro, según revelación del propio autor aquella noche, estuvo en la clásica obra "Cosas de la Colonia" de don José Toribio Medina, soporte de un importante flujo de información pintoresca e interesante pero muy valiosa sobre el período colonial chileno. Prado hace lo propio, ofreciéndonos la misma idea pero sobre temas educacionales, con una avalancha de información para el lector y gran cantidad de datos y observaciones escasamente conocidas, muchas de ellas. Como prologuista del libro, participó Sergio Martínez Baeza, Presidente de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, de la que Prado es también Director.
Muy al estilo del autor, entonces, "Cosas de la educación" repasa una gran cantidad de hechos curiosos y llamativos de la historia de la educación chilena desde sus orígenes, que más allá de corresponder a datos novedosos o de mero interés, cargan con un auténtico valor histórico para completar la huella del desarrollo de la enseñanza en nuestro país, como podrá verificar el lector. Parte, de este modo, por los tiempos de la Conquista y la Colonia, avanza por el período de formación de la Patria, el florecimiento de la República, los años bajo la Constitución de 1833, el agitado período de mediados del siglo XIX, la llegada de los colegios extranjeros y el camino que llevó a la célebre Ley de Instrucción Primaria Obligatoria de 1920.

lunes, 14 de octubre de 2019

EL SENDERO ZORRO VIDAL EN EL CERRO SAN CRISTÓBAL: LA RUTA DEL CAMINANTE QUE QUIERE VIVIR MÁS Y MEJOR

Cumbre del Cerro San Cristóbal, vista hacia el sector de la actual Plaza México, con la Casa de las Arañas y el Casino Cumbre atrás, vistas desde el Santuario de la Virgen en fotografía c. 1930. El camino que se observa a la izquierda, abajo en el encuadre de la fotografía, corresponde al actual Sendero Zorro Vidal. Fuente imagen: sitio "Fotos históricas de Chile" del coleccionista fotográfico patrimonial Alberto Sironvalle.
Coordenadas: 33°25'34.8"S 70°38'15.3"W (inicio) / 33°25'26.4"S 70°37'58.1"W (final)
Desde hace un par de años he regresado regularmente y por razones recreativas al Cerro San Cristóbal, al menos cada vez que estoy en Santiago. Son notables las posibilidades que ofrece este lugar a la distracción y el ejercicio. En general, lo es todo el Parque Metropolitano de Santiago (Parquemet), aunque por momentos pareciera que los turistas extranjeros cotizan mucho más que los propios chilenos esta generosidad.
Las prácticas deportivas deben estar entre las más beneficiosas, por supuesto, todas al aire libre, gratuitas y en uno de los mejores paisajes posibles de encontrar en la capital chilena. Sólo se castiga con pago de entrada el uso de vehículos motorizados, los que se pretende reducir al mínimo en algunos años más.
El Sendero Zorro Vidal, ubicado en la cara poniente del cerro, es el camino más importante para los ascensos de trekking o a trote en el San Cristóbal, a diferencia del principal asfaltado que fue pensado más bien para ruedas, hoy automóviles, motocicletas y bicicletas. Recuerdo mi primera vez intentando subirlo: primerizo y tras un período de gran descuido físico, no llegué ni a la primera de sus cinco vueltas, jadeando penosamente antes de levantar la blanca bandera de la humillación. Ya al final de todo el tiempo de porfía, sin embargo, podía subir a la cumbre sin hacer detenciones, ni siquiera para beber agua. Supongo que lo mismo sucedió a muchos, al menos a los que están en mi rango etario.
Son aquellas buenas posibilidades de autosuperación física a las que me refiero como bondades del cerro, justamente: esas que ofrece a los visitantes con sus cerca de siete caminos de ascenso, de los que el Sendero Zorro Vidal debe ser el más popular y concurrido para los que suben caminando.
El ingreso al sendero se encuentra a unos 600 metros del acceso principal al parque, situado enfrente a calle Pío Nono. Se separa del camino principal Alberto Mackenna pasadas las instalaciones deportivas y perdiendo de vista al funicular, subiendo por la pendiente del cerro hacia el Norte.

jueves, 10 de octubre de 2019

EL EDIFICIO QUE ALBERGÓ AL HOSPITAL INGLÉS Y AL COLEGIO DE ANTOFAGASTA

El edificio en 1938. Fuente imagen: Timeline.cl.
Coordenadas: 23°38'17.4"S 70°23'37.7"W
Un antiguo edificio de madera se encuentra muy visible en la esquina de avenida Iquique con José Ignacio Zenteno en Antofagasta, junto a los históricos rieles del vecindario ferroviario y en las lindes del Barrio Bellavista. Su estado es lamentable en muchos sentidos, sin embargo: abandonado, deteriorado y ocupado frecuentemente por vagos, drogadictos y delincuentes que, casi por divina providencia, aún no lo han terminado de destruir a fuego. Paradójicamente, en el año 2006 fue reconocido como Patrimonio Cultural de Antofagasta.
No es fácil adivinar a qué clase de inmueble corresponde, pero claramente no es una residencia particular ni un palacio corriente. Su proximidad a los ferrocarriles, además, sugiere alguna relación con la actividad de los trenes, pero el detalle del resbalín que baja desde el balcón del segundo piso hacia el nivel inferior por el costado que da a la avenida, marea y desalienta cualquier esfuerzo deductivo.
Su estilo tiene algo de historicismo georgiano y victoriano, con la tradicional fábrica nortina de pino Oregón, en este caso madera de origen inglés, sobre un armazón de tipo balloon frame. Semeja bastante a la arquitectura histórica de otros casos en la ciudad, como la Estación del Ferrocarril, el Museo Regional o la Casa de Huéspedes, aunque un poco más retirado del núcleo urbano principal.
Las escalas posteriores y frontales se elevan a un segundo piso con pasillos de balcones laterales a ambos lados del inmueble y también al frente, sostenidos por postes formando un porche y con alero en su parte más elevada, en donde pueden observarse también bellos balconetes cerrados tipo bow windows. El nivel más alto cuenta con un ático de ventanales propios. El acceso principal estaba al centro del primer piso hacia calle Iquique, con un zaguán cerrado como recibidor, aunque con sus puertas hoy cerradas.

lunes, 7 de octubre de 2019

UNA CAPILLA PARA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA EN LAS ALTURAS DE SANTIAGO

La capilla, ya cerca de ser concluidas las obras de su construcción, en 2011. Fuente imagen base: sitio web de Plataforma Arquitectura (fotografía de N. Quezada y R. Sotomayor).
Coordenadas: 33°32'8.66"S 70°32'41.71"W
Se sabe que la Virgen de Fátima es bastante popular en Chile, como quedó en evidencia con la reciente visita de una efigie oficial de esta advocación mariana al país. Dicha imagen fue enviada por El Vaticano y recibida con gran pompa, a pesar de las críticas que generan en nuestra época estas formas de devoción y la participación de autoridades del Estado en las ceremonias relacionadas con la religión.
Los aficionados a visitar los bosques y senderos de El Panul en la precordillera a la altura de La Florida en Santiago, en tanto, seguramente ubican bien un curioso templo para aquella advocación mariana, que probablemente sea uno de los más modernos y vanguardistas de Santiago, además de estar entre los de mayor altura en la cota urbana de la capital chilena. Corresponde a la Capilla de Nuestra Señora de Fátima, justamente.
La capilla es dependiente de la cercana Parroquia Jesús Maestro, ubicada a la misma altura de la ciudad pero más abajo, en calle Enrique Olivares, misma comuna de La Florida. Y, de acuerdo a la información parroquial, ambos templos debieron ser levantados en aquellas nuevas urbanizaciones por solicitud popular y por acuerdos de los proyectos con las inmobiliarias. Todos estos terrenos, además, han tenido tradicional influencia de la Iglesia, ya que varias propiedades de la precordillera le habían pertenecido.
Se encuentra, más precisamente, en el tramo final de la calle Rojas Magallanes 4295 esquina Las Perdices, entre villas profusamente construidas y pobladas a partir del último cambio de siglo. Antes, el final de esta vía era sólo de potreros y terrenos rurales en los que vivimos algunas malas experiencias con residentes cercanos, durante nuestra infancia como floridanos, y de las que hablé en otro artículo. Hoy, en cambio, se trata de un amplio plano residencial con una gran cantidad de habitantes, por lo que no extraña que muchos de ellos hayan requerido de un espacio para su credo, concedido con este edificio.

jueves, 3 de octubre de 2019

EL ÚLTIMO DE LOS CINCO CEMENTERIOS DE MEJILLONES

Fuente imagen base: Sitio web de la Ilustre Municipalidad de Mejillones.
Coordenadas: 23°06'19.8"S 70°25'34.5"W
No es uno de los camposantos más grandes de Chile, ni de los más espectaculares, tal vez. Tampoco es del tipo laberinto de nichos decimonónicos, en su caso careciendo de los mausoleos más ostentosos y aristocráticos que abundan en otros recintos funerarios. Sin embargo, el Cementerio Municipal de la ciudad de Mejillones, en la Provincia de Antofagasta, sigue siendo uno típico del Norte Grande, particularmente del territorio salitrero, y no deja de ser uno de los más interesantes del Chile tanto por su historia, sus características y algunos de sus personajes allí sepultados.
Ubicado en el borde Sur de la Ruta B-262, la misma que pasa a ser la avenida Andalicán a partir de la entrada a la ciudad, este cementerio se sitúa enfrente del barrio industrial del puerto y en los límites del área urbana, aunque no tan retirado para quien quiera ir a pie bajo el inclemente Sol atacameño, quizá.
Se puede llegar a él pasando el cruce de la vía férrea, esa en donde el hiperquinético y enérgico alcalde Marcelino Carvajal Ferreira, que estuvo en el cargo desde 1992 a 2016, hizo colocar los discos "Pare" con la palabra también en coreano, luego que inmigrantes de esta nacionalidad residentes en la ciudad no lo acataran y se excusaran diciendo que no entendían la señal en castellano. Algún accidente ha ocurrido allí por esta clase de desobediencias, según se recuerda.
A pesar de ser un cementerio histórico, el de Mejillones es, sin embargo, sólo el último de cinco que tuvo antes la ciudad. Es muy posible que hayan existido otros anteriores de origen indígena, de hecho, según evidencia arqueológica hallada entre 1987 y 1999 en el lugar que ocupa la planta de la Compañía de Explosivos Enaex en la avenida de la Compañía de Fertilizantes de Mejillones, junto a la costa y cerca de un kilómetro hacia el Nor-poniente del actual cementerio. También se han realizado hallazgos en los sectores de Cerro Moreno y Los Canastos, más al Sur.

miércoles, 2 de octubre de 2019

EL LEGENDARIO TEATRO Y CENTRO DE EVENTOS DE "EL TROLLEY"

El edificio de "El Trolley", en sus últimos días. Fuente imagen base: blog "El Trolley": Resistencia Cultural Subterránea.
Coordenadas: 33°26'7.31"S 70°39'30.41"W
Cuesta hacer un relato preciso de un lugar como "El Trolley" de Santiago, del que todos quienes lo conocieron parecen recordarlo con un cariño generacional, cuando nuestra impresión no fue tan ajustada a la de esa gran mayoría, debo confesar. La mía, particularmente, coincide mucho más con la muy escueta y crítica de Roberto Merino en "Todo Santiago: crónicas de la ciudad", que con otras que llegan a describirlo con algún grado de elogio.
Junto con otros refugios de la bohemia contracultural de esos años en la capital chilena, como el "Garage" de Matucana 19 o después el mítico patio de Serrano 444, "El Trolley" con su galpón de pino Oregón, fue un símbolo de los años ochenta y de la resistencia cultural y política de entonces, aunque diría que la idealización ha hecho lo suyo y, de este modo, generaciones más nuevas de tribus urbanas adoptaron una impresión un tanto exagerada de todo lo que llegó a ser: su importancia real, sus proporciones ("inmensas", según las define un autor), la cantidad de artistas que allí se presentaron, etc.
El singular espacio se ubicaba en un caserón con sala de teatro, de dos niveles al frente  y de principios del siglo XX en su simplísimo estilo, en calle San Martín 841. Esto es entre Vicuña Subercaseaux y San Pablo, pleno centro de Santiago y a escasa distancia del Teatro Teletón (ex Casino Las Vegas), del Instituto Traumatológico, la antigua terminal de buses de Mapocho (ya desaparecida) y, lo que era peor para muchos de sus parroquianos, del Cuartel General Mackenna de la Policía de Investigaciones.
En medio del barrio, el Centro de Eventos "El Trolley" no pasaba tan advertido entre tanta casa vieja de entonces. Si no había un choclón de gente afuera en alguno de sus eventos y vestida a la usanza más dadaísta, como era lo habitual, alguien distraído podía hasta pasarse de largo buscándolo.

martes, 1 de octubre de 2019

FOLKLORE Y TRADICIONES DEL VELORIO DEL ANGELITO

Un auténtico Velorio del Angelito, con la familia Cisternas Valencia de Loncura, Región de Valparaíso, en 1943. Fuente imagen: Sitio web del Museo Campesino en Movimiento (MUCAM).
Hace muy poco, confirmamos que está instalado bajo el panteón de acceso al Cementerio General de Recoleta, en el vestíbulo, un montaje reproduciendo la escena del llamado Velorio o Velatorio del Angelito, forma de despedida de niños pequeños alguna vez popular en los estratos modestos y campesinos de Chile. Se observa en ella la efigie de un bebé sentado en su altar funerario (un muñeco, más bien), vestido de blanco y con decoraciones del mismo color, despidiéndose de su breve paso por la tierra para proceder a entrar con boleto directo y sin escalas al Cielo de los Justos, privilegio que sólo tienen los santos y los infantes muertos prematuramente... Es decir, los angelitos.
Muchos folklorólogos, antropólogos e investigadores costumbristas han tomado notas importantes sobre esta tradición en Chile, como Rodolfo Lenz, Oreste Plath, Fidel Sepúlveda, Manuel Dannenmann, Miguel Jordá, Maximiliano Salinas y, más recientemente, la dupla de Danilo Petrovich y Daniel González. Con su esfuerzo, han ayudado a compensar en buena parte la falta de información que existe sobre esta antigua costumbre, tal vez mirada a menos por estar asociada a las capas marginales y más pobres de las sociedades, con el desprecio de las instituciones muchas veces.
El tema del Velorio del Angelito ha sido, sin embargo, de una enorme atracción para artistas, pintores y folkloristas, todavía en nuestra época. Margot Loyola, por ejemplo, trató también el tema y nunca olvidó haber asistido en Linares, siendo muy niña, a uno de estos eventos fúnebres, como se comenta en el trabajo de Sonia Montecino Aguirre titulado "Mitos de Chile: Enciclopedia de seres, apariciones y encantos". La fallecida era una pequeña llamada Melania Zuñiga, y en la ocasión, Margot se encaramó en un pequeño piso para tocarle el rostro a la niña ángel, muy bien pintado y con los ojos abiertos gracias a palitos de escoba (curagüillas).
Su colega y amiga Violeta Parra, más tarde, puso mucha atención a las tradiciones del angelito en los campos chilenos, escribiendo algún texto al respecto y dejando para la posteridad el famoso tema "Rin del angelito", uno de los más importantes y hermosos registros musicales suyos, de 1966, que dice inspirado en esta clase de velatorios:

domingo, 29 de septiembre de 2019

GRATITUDES DE MATILLA PARA EL RECUERDO DEL "CHINITO" JUAN LEE

Coordenadas:  20°30'51.76"S 69°21'40.57"W
Los oasis chilenos al interior de la Provincia del Tamarugal, en la Región de Tarapacá, mantienen memorias de una infinidad de personajes populares que forman parte de la historia de cada poblado en el que construyeron su recuerdo, pero resultando desconocidos para el resto del país e incluso en las ciudades más cercanas a estas localidades, infelizmente.
San Antonio de Matilla está en la comuna de Pica y a sólo unos pocos kilómetros más al poniente en el célebre vergel de los cítricos, frutas tropicales y piscinas cochas en medio del desierto tarapaqueño. Hace un tiempo comenté algo en este sitio sobre el fascinante pueblito matillano, a propósito de la desaparecida industria vitivinícola y del vetusto lagar colonial que existieron acá. Uno de estos curiosos personajes suyos es recordado frente a la esquina Sur-oriente de la Plaza de Armas de Matilla, a escasa distancia del templo de San Antonio: el Chino Lee, con un pequeño memorial instalado por la municipalidad y los propios vecinos.
Juan Lee, apodado cariñosamente el Chinito, era un comerciante de ese origen instalado en Iquique y en Matilla. En esta última localidad tenía un pequeño almacén de abarrotes y mercaderías varias, en una de las esquinas cerca de la plaza. Posible descendiente de esclavos culíes liberados en suelo peruano por los chilenos durante la Guerra del Pacífico, Lee era un hombre muy generoso, un benefactor, reconocido como un vecino solidario y caritativo, por lo que muchos matillanos le tenían especial afecto al personaje.
Al parecer, Lee tuvo una relación con el radicalismo en Tarapacá y un hermano llamado José lo ayudaba en las actividades de ventas y negocios. Es, en general, muy poco lo que se sabe en la región sobre lo que fuera su vida y su origen, a pesar del cariño que genera la casi leyenda de caridad asociada a su nombre.

viernes, 27 de septiembre de 2019

UN MAUSOLEO VACÍO: EL MEMORIAL DE LOS MÁRTIRES DE SANTA MARÍA DE IQUIQUE EN EL CEMENTERIO N° 3

Imagen de prensa, mostrando el acto de inauguración del monumento. Fuente imagen: diario "La Tercera" del domingo 9 de diciembre de 2007.
Coordenadas: 20°13'05.4"S 70°08'02.7"W
He publicado varias veces en este blog algunos textos relacionados con la Masacre de la Escuela Santa María de Iquique (21 de diciembre de 1907) y sus consecuencias, ya que aquel trágico suceso conforma un aspecto indivisible de la historia urbana, patrimonial y obrera del Norte Grande de Chile; un antes y un después de alguna manera, muy especialmente de Tarapacá.
En uno de aquellos referidos artículos, vimos algo sobre el primer monumento que tuvieron las víctimas en Iquique, en la fosa del desaparecido Cementerio N° 2 de la ciudad, correspondiente a un mausoleo con la estatua de un obrero salitrero en la cúspide. Un memorial basado en aquél fue reconstruido en el frente del Cementerio N° 1 de calle 21 de Mayo con San Martín, para el centenario de la Masacre de Santa María de Iquique. Desde entonces, éste parece ser el más importante homenaje que existe en la ciudad para los obreros caídos aquella aciaga jornada de 1907, o al menos el más conocido. Hemos hablado del mismo en otro artículo de este sitio.
Sin embargo, la ciudad posee otro monumento con el mismo espíritu y homenaje, en gran parte también basado en el desaparecido mausoleo, su materialidad de madera y la figura de un obrero sobre él, aunque por alguna razón no es tan conocido ni visitado. Fue levantado dentro del Cementerio N° 3 en Pedro Prado (hoy Salvador Allende) con Bernardo O'Higgins, casi enfrente de la entrada, al inicio de la calle interior Vicente Zegers de la necrópolis. Técnicamente, de hecho, éste es el oficial de la conmemoración del centenario, aunque las circunstancias que veremos opacaron su importancia, realzando más el del Cementerio N° 1.
Como puede recordarse, este cementerio tuvo protagonismo en el centenario de la masacre, ya que a pesar de ser el más nuevo de los camposantos "históricos" en Iquique, contenía la fosa en la que supuestamente habían sido trasladados los restos de los masacrados, hacia los años cincuenta. Empero, al tratar de ser ubicados los restos a partir de julio de 2007, no pudieron ser identificados como tales, dejando abierto hasta ahora un misterio que no ha sido resuelto, sobre el destino de los cuerpos.

jueves, 26 de septiembre de 2019

DOS MONUMENTOS EN UNO: EL IV CENTENARIO DE ANGOL Y EL HOMENAJE A DON PEDRO DE OÑA (MÁS UNA BIOGRAFÍA DEL PRIMER POETA DE CHILE Y DE AMÉRICA HISPANA)

Inauguración del monumento a Pedro de Oña en Angol, 24 de octubre de 2011. Fuente imagen: website de Radio Nahuelbuta.
Coordenadas: 37°47'55.3"S 72°42'18.2"W
Al cruzar el río Rehue o Vergara por el también llamado Puente Vergara de Angol, en la Región de la Araucanía, el viajero se encuentra casi de frente con el Monumento a don Pedro de Oña en su pequeña plaza, personaje que representa otro de los orgullos históricos de los angolinos como primer poeta de Chile y de la América Hispánica, montado sobre un pilar que conmemora el cuarto centenario de la ciudad.
El Club de Leones de Angol inició la historia de este monumento. El grupo fue fundado el 9 de febrero de 1952 por iniciativa del vecino don Ginés Merino, contando con el apoyo del del representante especial y Secretario General del Área Andina de Lions International, don Francisco Javier Díaz Salazar. Su primer directorio fue presidido por el Dr. Mauricio Heyermann Torres, el célebre "médico de los pobres" con destacado desempeño en el Hospital de Angol, mientras que Merino asumió como secretario y el Dr. Eduardo Strube París como tesorero. Todos eran vecinos connotados de la ciudad angolina.
Dos de las primeras marcas del club en Angol, fueron organizar y ejecutar la instalación de una placa recordatoria de don Pedro de Oña, en el Liceo de Hombres, y la donación de un pilar conmemorativo de los 400 años de la ciudad. Éste último corresponde a una obra de piedra encargada al escultor y cantero Abel Meneses, recordado por haber sido fabricante de los adoquines de la ciudad en el Fundo Deuco, valiéndose de material de las famosas e históricas Canteras de Deuco, en la misma comuna.
La proximidad del obsequio conmemorativo en el mismo sector de plazoletas que está hoy, fue anunciada por el diario local "El Malleco" del 5 de septiembre de 1953, bajo el título "Monolito recordatorio para Centenario":

miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL CRISTO CRUCIFICADO DE LA CAPILLA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO: UN VENERADO ENIGMA EN LA BASÍLICA DE SAN PABLO DE EXTRAMUROS DE ROMA

Coordenadas: 41°51'31.7"N 12°28'37.9"E
El segundo templo más grande de Roma, después de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, es el de San Pablo de Extramuros (Basilica di San Paolo Fuori le Mura), ubicado entre la Piazzale San Paolo y la Via Ostiense, casi a orillas del río Tevere (Tíber). Fue construido sobre la tumba de Saulo de Tarso, el personaje más importante en la fundación del cristianismo después de Jesús y del Apóstol Pedro, de acuerdo al rol que le asignan las sagradas escrituras.
De proporciones impresionantes, el edificio basilical cuenta con una nave mayor famosa -entre otras cosas- por la presencia de los retratos de todos los papas en lo alto, imágenes bastante conocidas en la iconografía religiosa y sobre las que pesa la leyenda de que, cuando se acaben los espacios vacíos en la secuencia para colocar los rostros de los papas que faltan en la historia venidera, la Iglesia Católica Apostólica Romana se acabará para siempre. Otras cuatro naves corren a los costados como dos pasillos paralelos a cada lado de la mayor. La decoración es exquisita, y la cantidad de reliquias que se encuentran acá constituyen otro de los famosos tesoros culturales de la Iglesia en Roma.
Al final de las naves laterales al costado izquierdo del conjunto, avanzando hacia el fondo del templo y por atrás del enorme presbiterio con altar, artísticos murales y baldaquino, están dos hermosas y veneradas capillas: la de San Estéfano (con una figura del santo en su altar) y, a su lado derecho, la del Santísimo Sacramento, ambas alineadas con el final de los pasillos de las referidas naves laterales. En el ala opuesta del crucero, en cambio, están las capillas de San Lorenzo y la de San Benedetto.
En la Capilla del Santísimo Sacramento, se encuentra sobre su altar una de las imágenes más extrañas de la historia del arte sacro medieval, además de ser una de las más desconocidas a pesar de la historia que se ha tejido alrededor suyo: un Cristo en la Cruz, tallado y policromado, que guarda en su aspecto con el cuello torcido un extraño enigma y la historia de un supuesto milagro involucrando a Santa Brígida.

martes, 24 de septiembre de 2019

LA GRUTA DE LA VIRGEN VIGILANTE EN LA CIUDAD DE CHAÑARAL

Ladera del cerro en Chañaral, en 1997. Se distingue la Gruta de Lourdes y la explanada semicircular (sobre el lugar en que está el camión) con su aspecto en esos años, carente de los buenos senderos de concreto que tiene hoy.
Coordenadas: 26°21'00.1"S 70°37'26.8"W
Si bien su veneración está presente en todo Chile, por alguna razón la Virgen de Lourdes parece ser muy popular en tierras nortinas, abundando los altares y grutas dedicados a su devoción. Uno de ellos se encuentra hacia el Sur del área urbana de Chañaral, en la Región de Atacama. Está en la ladera del cerro Mogote Rayado, la que da hacia la costa en Punta Piedra Negra, al inicio de los cerros de la Cordillera de las Ánimas y con la altura apropiada para ser vista desde desde toda la ciudad.
Esta gruta ha concentrado gran parte de la fe de los habitantes de Chañaral a lo largo de su historia. No siendo una de las más antiguas del Norte de Chile, sin embargo, ocupa quizá el segundo lugar más importante para los creyentes católicos, después de la céntrica Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada frente a la Plaza de Armas. Tal como sucede en otras sedes de adoración hacia esta advocación en el país, los mineros y sus familias fueron particularmente fieles al pequeño santuario que se montó en la gruta, con al figura de la Virgen de Lourdes como protagonista.
Sin embargo, la gruta abierta entre las roqueras del cerro ha cambiado mucho desde sus orígenes, cuando era un rústico socavón de difícil acceso, con senderos brutos empinados y a prueba de resbalones, hasta donde rara vez podían llegar los devotos más ancianos, debiendo resignarse con contemplar u orar desde abajo, en la ciudad de escalinatas y calles inclinadas. Hoy, después de varias mejoras con el tiempo y de una radical remodelación del lugar en años recientes, es un sitio de acceso bastante fácil y más visible que antaño.
La historia de esta gruta tan simbólica para la ciudad de tradición minera, comienza con la llegada a Chañaral del párroco Pedro Vega Gutiérrez, en 1931, según información que se maneja en la propia parroquia. El padre Vega era de origen ovallino, oriundo de Tulahuén, y además del hábito se desempeñaba como periodista, poeta y escritor. Tras ordenarse sacerdote en 1925, ejerció sus labores apostólicas en varias localidades de sus tierras en el Norte Chico: Vicuña, Chañaral, Mincha, Tongoy y otros poblados.

lunes, 23 de septiembre de 2019

OBSERVATORIO INTERAMERICANO DE CERRO TOLOLO: UN SANTUARIO DE LA ASTRONOMÍA EN LA CIMA DE REINOS ENCANTADOS

El flamante Observatorio de Cerro Tololo en los años sesenta. Imagen perteneciente al Pool fotográfico de Revista VEA. Fuente imagen: Catálogo Fotográfico Patrimonial del Museo Histórico Nacional.
Coordenadas: 30°10'09.3"S 70°48'23.2"W
La experiencia del pasado Eclipse Solar de junio 2019, ha dejado una huella interesante en el Valle de Elqui, como suele suceder con todo gran evento astronómico. Lo mismo ya sucedió en 1986 con el paso del famoso cometa Halley, a pesar de lo muy débil que resultó aquel avistamiento y del exceso de publicidad que se hizo alrededor del mismo. Y es que el turismo astronómico ha sido una de las más interesantes ofertas culturales del mismo valle, logrando grandes avances y desarrollo especialmente en las últimas décadas.
Gran parte de la seducción del turismo astronómico en esta provincia de la Región de Coquimbo, la ha traído a la historia local la notoria presencia del Observatorio Internacional de Cerro Tololo (CTIO), el principal de los varios que ya existen por todo el valle, a pesar de que no está permanentemente abierto a los visitantes, ya que estos deben realizar un trámite con anticipación si acaso quieren conocerlo.
La historia del Cerro Tololo, sin embargo, reúne en su ubicación tutelar sobre el valle a la ciencia con el mito, casi tal como se cree que la astrología fue para el conocimiento humano, como el preámbulo y generador de las auténticas ciencias astronómicas. Su nombre recuerda una ciudad maravillosa perdida en los cordones montañosos del Norte Chico de Chile, otra más de tantas que palpitan en los mapas de la imponente geografía nacional, con la leyenda de la Ciudad de los Césares como la más célebre y buscada de todas.
Tolopampa o Tololo Pampa es una mítica ciudad encantada de las cordilleras del Desierto de Atacama, de la que haremos caudal en algún futuro artículo. Su ubicación es discutida, pero generalmente se la sitúa en la Región de Atacama, un poco más al Norte del Valle del Huasco. Se trata de una hermosa ciudadela o pueblo resplandeciente que ilumina el horizonte, al que llegan mineros, arrieros y viajeros extraviados, desapareciendo cuando se retiran de ella. Su nombre se debería a la soberana que vive en ella: la Princesa Tololo Pampa.

sábado, 21 de septiembre de 2019

IGLESIA DE SANTA LUCRECIA: LA PARROQUIA DE LA BENEFICENCIA DEL BARRIO HUEMUL

La entonces pequeña iglesia de calle Placer, junto a los edificios de La Gota de Leche (izquierda) y el Asilo de las Madres (derecha), en el folleto "Población Huemul: inauguración de la Sección Beneficencia", de 1918. Se observa la cruz sobre chapitel que tenía el templo en su torre, originalmente.
Coordenadas: 33°28'34.2"S 70°39'03.7"W
Es preciso hablar de la historia del conocido Barrio Huemul de Santiago para poder abrirse paso en la de su Iglesia de Santa Lucrecia, uno de los símbolos arquitectónicos más característicos de aquellas cuadras cercanas cercanas al final de calle San Diego y los mercados Matadero, Franklin y Bio-Bío.
Como se sabe, el Gobierno de Germán Riesco promulgó en 1906 la Ley N° 1.838, que permitió construir con ciertas facilidades y bajo la evaluación de "higiene" del  Consejo Superior de Habitaciones Obreras, conjuntos habitacionales obreros que resolvieran las necesidades que afectaban por entonces a muchas familias de las clases trabajadoras. Eran, además, tiempos influidos por la floreciente Doctrina Social de la Iglesia, luego de conocida la famosa Encíclica Papal "Rerum Novarum" de 1891 y dada la persistencia de las cuestiones sociales derivadas de la sociedad industrializada.
Por aquellas razones, entre 1911 y 1918, la Caja de Crédito Hipotecario hizo construir un vecindario propio en el sector industrial que se había formado en el ramal del Ferrocarril del Llano de Maipo que salía desde la estación Ñuñoa (actual sector de Estación Metro Ñuble) hacia el poniente, doblando por encima de la Avenida Vicuña Mackenna (puente del sector Copesa y ex viña Manquehue) para enfilar entre galpones y grandes fábricas hacia el Oeste, por el actual Parque Santa María y la calle Centenario (pasando por donde ahora están las Estaciones Metro Bio Bio y Franklin). Este ferrocarril terminaba conectando con las vías de la Estación Central, por el sector de la Población San Eugenio.
El pintoresco nuevo vecindario surgido de aquel proyecto, el Barrio Huemul, muy cercano a la Estación San Diego del ferrocarril, se constituyó así con la lógica de los campamentos obreros y con gran autosuficiencia como la que se podía ver, por ejemplo, en las oficinas salitreras del Norte Grande, pues los residentes contaban con oficinas públicas, escuelas, plaza, biblioteca, comercio, teatro, hospital y, por supuesto, un lugar apropiado para el servicio religioso, cual pequeña ciudadela.

martes, 17 de septiembre de 2019

EL PALACIO DEL REAL TRIBUNAL DEL CONSULADO Y LA PRIMERA JUNTA NACIONAL DE GOBIERNO: EL EDIFICIO EN DONDE COMENZÓ EL PROCESO DE INDEPENDENCIA DE CHILE

El Palacio del Consulado hacia 1920, con la estatua de don Andrés Bello en su exterior y la inscripción de la Biblioteca Nacional en la fachada. Fuente imagen: Biblioteca del Congreso Nacional.
Coordenadas: 33°26'20.5"S 70°39'10.1"W
Debo confesar que soy de los porfiados que sí creen en que las Fiestas Patrias de nuestro 18 de septiembre justifican celebrar también el concepto de la Independencia de Chile, no sólo la Primera Junta Nacional de Gobierno. Así lo entendieron próceres como el General José Miguel Carrera, de alguna manera, al instruir la celebración del aniversario de la Junta. Y cuando la República por fin estuvo solidificada, el Gobierno de Manuel Montt celebró el 50° aniversario de la Primera Junta con la erección del obelisco conmemorativo en plena Alameda de las Delicias.
Así lo entendieron también las autoridades de la organización republicana y de primeros años de la estabilización política, permitiendo que esta fiesta se mantuviese de entre las tres que había al año asociadas a la lucha de la Independencia, incluyendo las del aniversario de Chacabuco y Maipú. Sólo aquella conmemorando el hecho ocurrido en el edificio del que ahora intentaré hacer un pequeño caudal a modo de reseña, se mantuvo como nuestra definitiva fecha de Fiestas Patrias.
No siempre parece muy arraigado el concepto de conmemorar los procesos históricos en su exacto origen, por este lado del mundo, sino más bien en su conclusión. Sin embargo, así como la Guerra del Opio partió con el bloqueo decretado por del emperador Daoguang o la Primera Guerra Mundial lo hizo con el asesinato del Archiduque Franz Ferdinand, las cruzadas de la Independencia en Chile necesitaron de un hecho concreto detonante, correspondiente a la formación de la Primera Junta Nacional de Gobierno, por tibio o vago que pueda ser interpretado este hito. Y aunque se ha repetido hasta el hastío que fue un acto de sumisión y de lealtad a la corona más que uno de rebeldía, fueron independentistas quienes estaban detrás de esta acción, aprovechando la oportunidad histórica dada por la invasión napoleónica en España y en el momento en que se bosquejaban las corrientes políticas de la emancipación que harían frente a las de los realistas.
Como se sabe, el liderazgo de aquella Primera Junta recayó en el ya anciano y próximo a morir don Mateo Toro y Zambrano, el Conde de la Conquista, de corazón realista pero sobrepasado completamente por la situación que llevara al clamor popular del "¡Junta queremos!". Sintiéndose obligado a llamar al Cabildo Abierto del 18 de septiembre de 1810, que fue convocado por invitación, decidió renunciar a su cargo de Gobernador Real de Chile y comunicarlo en el mismo encuentro junto a su secretario José Gregorio Argomedo.

lunes, 16 de septiembre de 2019

EL MUSEO DE LA CHILENIDAD EN EL PARQUE SANTA ROSA DE APOQUINDO

La exposición del museo en el Día del Patrimonio de 2014, antes de la renovación de sus salas y vitrinas. Fuente imagen: Portal Caballo y Rodeo.
Coordenadas: 33°25'07.8"S 70°32'17.5"W
Es inevitable que la estética y la representación general de las Fiestas Patrias de Chile, adopten el rasgo de identidad que conocemos en torno a la figura del huaso de campo a caballo, personaje más bien centrino en su origen. Empero, es un hecho también que el estereotipo folklórico ya existe en prácticamente todo el territorio, especialmente en los valles agrícolas, aunque con sus matices fundiéndose entre la idealización y la autenticidad. Como los primero gauchos que salieron de Santa Fe y alrededores convirtiéndose en el personaje nacional de Argentina, pues, nuestra cultura huasa fue expandiéndose por el resto de Chile, apoyada muchas veces por clubes y sociedades folklóricas en cada ciudad.
Hay mucho de huaso y campesino en nuestra forma tradicional de celebrar las fiestas patrias, por lo tanto; o al menos en la forma más visible, con las fondas y ramadas colmadas de empanadas, asados de carne y chichas. El consenso cultural ha asumido tales expresiones como la más genuina y reconocible cara de la chilenidad, más allá de la presencia de otros referentes en el tradicionalismo local de las regiones no centrales y del desarrollo del folklore urbano.
Un lugar en donde puede conocerse más de esta chilenidad  "típica", está en el Parque Santa Rosa de Apoquindo de la comuna de Las Condes, en la actual Avenida Padre Hurtado Sur 1155-1195, llegando a Cristóbal Colón. Corresponde al Museo de la Chilenidad (MUCH), creado el año 2012 en un esfuerzo conjunto de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos y la Municipalidad de Las Condes.
Como se sabe, este parque pertenece a una antigua propiedad que perteneció, entre otros, a Manuel Blanco Encalada en 1859, siendo comprada y convertida en hacienda agrícola y ganadera por don Eugenio Guzmán Irarrázaval, hacia 1898. Con lechería y viñas, recibe entonces el nombre de Hacienda Santa Rosa de Apoquindo, y queda convertida en una típica propiedad rural de los grandes campos de la zona central, con la residencia del siglo XVIII que hoy es su central casa-museo y con dependencias adicionales para los inquilinos y las actividades que demandara la finca: establos, llaverías, bodegas, graneros, talleres, etc.

sábado, 14 de septiembre de 2019

PARA ALOJAR EN UNA CASONA HISTÓRICA: EL HOSTAL SANTA CECILIA EN PAIHUANO

Coordenadas: 30°01'47.1"S 70°30'57.4"W
Si sienten un gusto casi aventurero por la experiencia de alojarse en casas antiguas, de esas con estilo patronal y patios aún sombreados por árboles frutales, cuando estén en Paihuano, Valle de Elqui, recomiendo visitar el Hostal Santa Cecilia, ubicado a sólo pasos de la Plaza de Armas, un poco más al Sur por la central Avenida Balmaceda (Ruta D-485) en el número 193, metros antes de la bifurcación con Rinconada.
El recinto ha sido ampliado e intervenido con dependencias nuevas en etapas anteriores de su vida, es verdad, así como otras modificaciones parecen haber hecho desaparecer parte de lo que fue la antigua casona, haciéndole perder el aspecto más solariego y campestre que alguna vez pudo tener. Sin embargo, el lugar mantiene elementos que eran propios de la antigua arquitectura rural del valle, especialmente la de los hacendados, decorada también con pircas de piedras, maceteros en cubetas antiguas y ruedas de campo como adornos.
El ambiente campesino sigue siendo fuerte en el Valle de Elqui, por cierto, así que este sitio se presenta como un vestigio del origen de la cultura imperante en sus viñas y quebradas. Sin ir más lejos, la primera celebración de preparativos para las Fiestas Patrias las encontramos tempranamente acá en Paihuano, con el festival costumbrista del Día del Huaso Paihuanino, cuya tercera versión tuvo lugar el pasado 31 de agosto.
El hostal se presenta con un largo nombre al público: "Santa Cecilia Hospedaje Comida de Casa", pues tiene también un gran comedor que funciona como restaurante en el día. Su logotipo reserva a la vista una representación de las antiguas ventanas con postigos y balconete de enrejado artístico que se observan en la fachada del caserón, por el exterior de este edificio de típico estilo campesino, con influencias coloniales y pretensiones neoclásicas en algunos de sus detalles. Una sillería escondida en sus cimientos permite sortear el desnivel del terreno que haya en este lugar, visible en la calle adoquinada.

viernes, 13 de septiembre de 2019

CARTA-RECETARIO DE LA MUERTE: HORRIPILANTES E INMUNDOS TRAGOS DE LA SUBCULTURA CARCELARIA CHILENA

Incautación de botellas con chichas artesanales hechas con restos de frutas, en la Cárcel de San Felipe, agosto de 2018. Al parecer, las estaban preparado para celebrar la Fiestas Patrias. Fuente imagen: Portal SoyValparaíso.
Vinos, chichas, "terremotos", borgoñas, arreglados y cervezas... Pero hay una categoría de bebidas alcohólicas que no se verán mucho en estas Fiestas Patrias, salvo que se esté en cana: los tragos de las cárceles chilenas, cotizados en las comunidades penales especialmente en períodos del año como las celebraciones que ya se vienen y después en la Navidad.
En octubre de 2014, los resultados publicados de un estudio encargado a la consultora  Euromonitor International por la Asociación de Productores de Cerveza de Chile (ACECHI), revelaron que los niveles de comercio ilegal de bebidas alcohólicas en Chile eran bajísimos: sólo 6,1% del total, del cual, a su vez, un  63,6% corresponde a adulteración. Como referencia, el promedio de la región subcontinental de alcoholes ilegales es de 25,9% (ver artículo "Un 6,1% del alcohol que se comercializa en Chile es de origen ilegal", en la sección Economía y Negocios del diario "El Mercurio", martes, 28 de octubre de 2014).
Sin embargo, el estudio reveló algo interesante y casi intrigante: un 0,3% de aquel alcohol ilegal se relaciona con producciones informales dentro de condiciones de privación de libertad, por parte de reos. La cifra también es muy baja, especialmente si es comparada con otros países, pero revela que aún existe una pequeña "industria" de creación de bebidas alcohólicas con ingeniosos, extraños y a veces repugnantes procedimientos, destinados a satisfacer las adicciones incontrolables de algunos presos.
Ese mismo año, un grupo de reos de nacionalidad chilena y peruana fueron descubiertos en la Cárcel de San Pedro de La Paz, Bolivia, con todo un taller de producción de bebidas alcohólicas dentro del penal y valiéndose de frutas fermentadas en grandes baldes plásticos para ello. El producto era bebido por los propios fabricantes y comerciado con otros de los prisioneros del complejo. 544 litros de chicha macerada fueron detectados y decomisadas allí, en julio de 2014.

jueves, 12 de septiembre de 2019

OCHO DÉCADAS DEL EDIFICIO DEL TEATRO REX DE ANGOL

Imagen histórica del Teatro Rex, en archivos del Museo Histórico Julio Abasolo.
Coordenadas: 37°47'55.7"S 72°42'27.6"W
El nombre del Teatro Rex aún está visible en la fachada del que fuera su edificio, en calle Chorrillos 390, a un lado de la Plaza de Armas de Angol en la Provincia del Malleco. Está enfrente de la glorieta y la hermosa fuente de aguas, además de ser enfrentado por un pequeño monumento municipal de la plaza, recordando el centenario de la presencia del Regimiento de Caballería Blindada N° 3 "Húsares", a partir de 1905, que ocupó aquel espacio.
Hay información sobre el teatro en el Centro Cultural de la ciudad, además del testimonio de varios angolinos que alcanzaron a conocerlo. A la vista, corresponde a un edificio aún influido por el período del modernismo art decó y la escuela del Bauhaus, de líneas totalmente rectas y una perfecta simetría en lo formal, en donde se habían priorizado todos los espacios de salas, hall y pasillo considerando la funcionalidad con el debido toque de elegancia, comodidad y amplitudes. Los vanos son de ventanales en paneles, y ocupan gran parte del diseño del frente de este inmueble, dividido del zócalo por la maciza y pesada marquesina con alero, tipo cornisa metálica.
Con un aforo para más de 1.200 personas, al Rex se lo recuerda como uno de los teatros más grandes y bellos que tuvo la región. Los pasillos interiores y los vestíbulos de ambas plateas, la baja y la alta, estaban finamente decorados y con detalles de cierto lujo, como la lámpara del salón, los pasamanos de las escaleras y las cortinas de terciopelo rojo en el escenario. Era también uno de los más seguros, con muchas precauciones y al día con las normas de entonces.
El edificio había sido construido entre febrero de 1938 y julio de 1939 para la sociedad de los hermanos Juan y Alberto Gasparini, de acuerdo a información del Archivo Armando Concha publicada en el portal de fotografía histórica En Terreno. El proyecto arquitectónico había sido encargado a Edmundo Enríquez del Pozo, importante arquitecto de Concepción en esos años, participando el calculista Osvaldo Baeza. Las obras de construcción las dirigió don Domingo Bertoglio y se ejecutaron en el terreno en donde había estado antes el cuartel del Regimiento "Húsares", que iba desde esta cuadra hasta la calle Ilabaca, en la manzana vecina más al oriente.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

EL "HUACHO": MITO Y REALIDAD DEL ÚLTIMO ÁLAMO DE LA ALAMEDA DE SANTIAGO

Detalle central de una fotografía de la Alameda de Santiago en 1980. Imagen publicada en sitio EnTerreno (enterreno.com) por el usuario Francisco Elías Calaguala. Se observa, sobre la puerta de la liebre o microbus que dobla entre el bandejón central, un árbol de copa un tanto cónica, correspondiente al álamo solitario de la Alameda con su altura en esos días.
Coordenadas: 33°26'37.2"S 70°38'60.0"W
"Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol. Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo... hacia el mal" (Friedrich Nietzsche, "Así hablaba Zaratustra").
Ya es una especie de leyenda urbana viviente de la capital chilena. O bien una reliquia del pasado, sobreviviendo más por la suerte que por su propia resistencia. Varios saben de su existencia y la admiran en cada mirada durante la jornada de un día en Santiago, pero la mayoría ni siquiera lo percibe: está en plena Avenida Bernardo O'Higgins llegando a las bocas enfrentadas del paseo Ahumada y, enfrente, la calle Arturo Prat. Esto es a pasos de la casa central de la Universidad de Chile y del Edificio Santiago Centro, ante un grupo de locales en donde está la tradicional "Casa Royal" y el acceso lateral a la Estación Metro Universidad de Chile.
El árbol se encuentra en el bandejón central de la arteria, la más importante de la capital y que, por alguna resistencia, seguimos llamado Alameda, precisamente como recuerdo de los álamos que alguna vez enseñorearon y embellecieron este sitio, cuando era la Alameda de las Delicias. Está adyacente a un corral enrejado sobre las ventilaciones de la estación subterránea, además. La contaminación de nuestros días y el encierro entre el gris de los edificios, le ha dado un aspecto opaco y mustio, pero sigue vivo y su aspecto varía según la estación del año.
Desde que este álamo fuera "redescubierto" por la ciudadanía, hace pocos años, algún par de imprecisas leyendas populares rondan sobre el mismo, en particular sobre su origen y su antigüedad, así que queremos echarle una mirada más detallada acá a su historia y a lo que representa en los hilos de la vida de esta ciudad.

martes, 10 de septiembre de 2019

EL DELFÍN CON EL GORRO: ALGO SOBRE EL MIRADOR JACQUES COUSTEAU DE CALDERA

Diario "El Chañarcillo", con la inauguración del mirador.
Coordenadas: 27°03'52.0"S 70°49'50.7"W
Recientemente, un singular homenaje y monumento conmemorativo ha cumplido 22 años de existencia en la ciudad de Caldera, Provincia de Copiapó. Se encuentra en el borde de la Avenida Arturo Prat, continuación hacia el poniente del paseo costanero de la Avenida Guillermo Wheelright y la Playa Mansa, enfrente de la Bahía de Caldera.
Se trata de un óvalo de plaza semidura ubicado en el que ha sido un tradicional mirador de la bahía hacia final de Prat, por el camino que conduce a las viejas instalaciones del que fue el Muelle Industrial, cuyas ruinas siguen en pie un poco más allá. El lugar fue remodelado y reinaugurado en 1997 como Mirador Cousteau por la Municipalidad de Caldera, siendo alcalde don Emilio Bianchi Falchi.
El homenaje va dirigido al célebre biólogo marino, documentalista, inventor y explorador oceánico francés Jacques-Yves Cousteau (1910-1997), recordado especialmente en la cultura popular por su serie televisiva documental "El Mundo Submarino de Jacques Cousteau" y sus famosos viajes por todos los océanos, navegando con su equipo de amigos y colaboradores en el legendario barco científico "Calypso".
La memoria de Jacques Cousteau lo reconoce también como uno de los primeros divulgadores y activistas denunciando la contaminación de los mares e invitando a las sociedades a hacerse responsables de conductas que revirtieran este problema, algo de tanta relevancia en nuestros días, especialmente por la infame cantidad de residuos de plástico en los mares. Sus actividades de difusión documental presentaron, por primera vez para muchos, el conocimiento sobre las maravillas de la vida marina, marcando generaciones de espectadores con su trabajo. Fue noticia mundial, también, cuando falleció su hijo compañero de aventuras Philippe Cousteau, en un accidente aéreo, creándose una fundación que hoy lleva su nombre y que es dirigida por su hermano menor, Pierre.

lunes, 9 de septiembre de 2019

LA CAPILLA MILITAR NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN: UN TEMPLO EN LA ORILLA DEL MAR DE ANTOFAGASTA

Aspecto de la Capilla Militar de Antofagasta antes de las ampliaciones y mejoramientos de sus dependencias. Fuente imagen: Sitio Facebook de la capilla.
Coordenadas: 23°40'56.1"S 70°24'56.6"W
La Capilla Militar de Antofagasta está consagrada a la Virgen del Carmen, la Santa Patrona de las Armas de Chile. Se ubica junto a la Avenida Ejército, en el número 7 de esta vía, enfrente de calle Sangra y de las conocidas ruinas de Huanchaca. Es otro de los templos más pintorescos de Chile, en este caso por su ubicación en el plano de borde costero del puerto nortino y por la belleza casi reflexiva en tan grato sitio, entre graznidos de gaviotas y golpes de la brisa marina. En alguna oportunidad, ese mismo mar ha llegando a inundar su terreno, según informan en las oficinas adjuntas a la capilla, a cargo de un sacerdote diocesano
El edificio hecho de piedra y dotado de una fachada de inspiración neorrenacentista y manierista, está en lo que eran las roqueras costeras de la Puntilla Playa Blanca, hacia el Sur de la ciudad, enfrente de las instalaciones militares de ese sector. Incluye dependencias administrativas y el paso del paseante entre monumentos conmemorativos, figuras religiosas exteriores y todo lo que podríamos definir como un pequeño santuario de fe.
La historia de este sitio es parte del patrimonio de la propia ciudad de Antofagasta, como podrá sospecharse. Fue parte de la importantísima Compañía Huanchaca, cuyas cercanas ruinas de la industria de fundición de plata y sus refinerías aún se conservan, dotadas de un centro y museo cultural.
La firma nació en 1873, cuando el territorio aún estaba en el régimen de medianía y condominio Chole-Bolivia, por virtud del Tratado de 1866. Los problemas presupuestarios y la propia Guerra del Pacífico retrasaron el inicio de la construcción del gran complejo hasta 1889, por parte de una sociedad entre la propia Compañía Minera de Huanchaca y la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta. Tras su inauguración, dos años después, su principal actividad era la refinería del mineral traído en los ferrocarriles desde las argentíferas de Bolivia.

domingo, 8 de septiembre de 2019

LAS VIDAS DEL TEATRO NOVEDADES DE SANTIAGO

Antigua imagen de la fachada del teatro, años treinta. Se observan algunas diferencias con respecto al aspecto actual, especialmente en los vanos y la cornisa del alero o marquesina, producto de las remodelaciones. Fuente: Flickr de don Patricio Lazcano Campino (tomada de la página web oficial del Teatro Novedades).
Coordenadas: 33°26'33.3"S 70°40'19.7"W
El milagro es doble con relación al Teatro Novedades de la capital chilena: no sólo ha sobrevivido al tiempo en el típico Barrio Yungay, sino que su recuperación ha sido plena, permitiendo que aún siga en actividades del mundo de las artes escénicas. Ha sido declarado Inmueble de Conservación Histórica por decreto municipal y, actualmente, es administrado por la Corporación de Desarrollo de Santiago.
El viejo teatro de fachada con eclecticismos del art decó y el neoclásico, se ubica en la dirección de calle Cueto 257, llegando a Portales, en la comuna de Santiago. Su primer edificio data de 1913, año en que fuera inaugurado un 7 de septiembre y con la presentación de la opereta "El conde de Luxemburgo", durante el Gobierno de Ramón Barros Luco. Era propiedad del Círculo Español, que ofrecía en él espectáculos de alta calidad para el público.
En el salón se proyectaban también películas mudas con un cinematógrafo, amenizadas por un pianista en vivo como se estilaba entonces. Había presentaciones de zarzuelas o presentaciones de compañías españolas de espectáculos en su cartelera permanente, muy asociadas al gusto popular de aquellos años a pesar de que, en sus orígenes, atraía al público de clase alta que habitaba originalmente el barrio.
Recuerda el director Rogel Retes en sus memorias de "El último mutis", que el inmigrante español Santiago Serra se hizo cargo del Teatro Novedades en este período, poco después de haber arrendado un tiempo el Teatro Almagro, en la plaza del mismo nombre, y antes de que se consagrara al lograr adquirir el Teatro Coliseo Nacional, en 1926.

sábado, 7 de septiembre de 2019

"LA PIOJERA DE BAHÍA", O LA CANTINA DE BAHÍA INGLESA

Coordenadas: 27°06'11.3"S 70°51'22.8"W
"La Piojera de Bahía" viene a ser algo así como un enclave en el balneario de Bahía Inglesa, en la comuna de Caldera, en la Provincia de Copiapó. Tiene algo de semejanza con el célebre club democrático de "La Piojera" de Santiago, a la que pretende homenajear con su nombre (o eso dicen aquí), pero también ostenta elementos que le son bastante propios y característicos, siempre en el marco de los negocios con perfil de "nuevas picadas" para la bohemia en todo Chile.
Más aún, es claro que, de entre toda la oferta gastronómica, coctelera y recreativa de la hermosa Bahía Inglesa (tan interesante al turismo en los períodos estivales), este boliche con pediculosis autoconfesada mantiene rasgos únicos, probablemente no habiendo otro con perfil de cantina popular en todo el balneario frente a aquellas tranquilas playas de ensueños.
El bar y restaurante se encuentra ubicado en la corta calle Miramar justo en el cruce con Neptuno, a escasos metros de la Avenida El Morro, en donde suelen aparecer algunos mozos invitando a los paseantes a visitar el local, doblando por la callejuela de tierra y arena. Llena el espacio que, hasta hace algunos años, era el de una sencilla y maltratada casa de madera abandonada, que incluso habría intentado ser tomada por grupos de "ocupaz", ubicada al lado de la que fuera una conocida heladería de la misma localidad.
El espacio de aquella esquina fue totalmente remodelado para el destino que hoy tiene, y así tenemos las actuales dependencias de "La Piojera de Bahía", fundada el 2 de enero de 2015 por una sociedad de los propietarios Luis Venegas y Beatriz Leiva. Hubo tentación por colocarle en un inicio "La Piojera" a secas, pues las comparaciones estéticas con aquel local las advertían los propios clientes. Sin embargo, para evitar problemas con la única y original de Santiago, y tratándose de sólo una alusión a ese nombre inconfundible, decidieron que debía señalar su lugar en el título; en decir, "De Bahía".

viernes, 6 de septiembre de 2019

UN MONUMENTO AL PERDÓN: LA PIRÁMIDE DEL CERRO SAN CRISTÓBAL

Antigua imagen del obelisco o pirámide, al oriente del Cerro San Cristóbal. Fuente imagen: Archivo Histórico Fotográfico de la Ilustre Municipalidad de Providencia.
Coordenadas: 33°23'11.0"S 70°36'06.4"W
El obelisco de nuestra atención está en los deslindes de Parque Metropolitano con la ribera Norte del Río Mapocho, en el sector oriente de la ciudad de Santiago, en la comuna de Vitacura. Hoy se encuentra casi invisible, perdido entre trazados de caminos, rotondas y bajo la sombra de la pasarela de la Avenida Américo Vespucio y la Autopista Nororiente. Está a escasa distancia del Colegio Saint George, en una terraza conocida como el Mirador de la Pirámide y encima de la caída de aguas de antiguas canalizaciones del valle, que daba nombre al camino y al sector de El Salto.
Siendo uno de los monumentos públicos más antiguos de Chile, su importancia ha sido enorme en la semblanza de la ciudad, incluyendo aspectos de la toponimia y el registro de un hecho histórico del que hoy se habla muy poco, relacionado con la última fase de las Guerras de Independencia. Y como antaño los obeliscos eran llamados con el impropio nombre de pirámides (como en los casos de la que estuvo ubicada en San Pablo o la de los tajamares del Mapocho), se la conoció popularmente también como la Pirámide del Cerro San Cristóbal, por encontrarse en uno de sus accesos orientales.
La historia de este sitio y su monumento se remonta a los días inmediatos al triunfo definitivo en Maipú contra los realistas, consumado el 5 de abril de 1818. Días en que, acá al otro lado del valle mapochino, tenía una propiedad el insigne intelectual, educador y patriota Manuel de Salas, correspondiente a una chacra adyacente al río y a espaldas del cerro. Eran, a la sazón, terrenos muy retirados del área urbana de la pequeña ciudad capital, con modestos senderos que lo salvaban del total aislamiento.
Sólo unos días después de la victoria, el 12 de abril, habrían llegado hasta la chacra de Salas el General José de San Martín y su entonces Ayudante de Campo, el General Juan O'Brien, héroe de origen irlandés comprometido en la causa de la liberación americana y la Logia Lautaro. Traían con ellos un saco de correspondencia secreta que había sido incautado a las postas militares del recién vencido Comandante Mariano Osorio. Por alguna sabia intuición, decidieron apartarse hasta este sitio para revisar las muchas cartas de aquel botín.

jueves, 5 de septiembre de 2019

EL ÚLTIMO MAESTRO HERRERO DEL VALLE DE ELQUI

Coordenadas: 30°01'54.8"S 70°42'14.7"W
Hierro Viejo es un barrio adyacente a la ciudad de Vicuña y una localidad que forma parte de la comuna homónima en el Valle de Elqui, Región de Coquimbo. Es un atractivo caserío de antiguas residencias de adobe con aspiraciones solariegas y calles que eran polvorientas hasta no hace mucho, la principal de ellas llamada Hierro Viejo, precisamente. Tuve la oportunidad de alojar largos períodos en los barrios cercanos a la Plaza de la Villa El Almendral, durante el año 1997, en la casa de Suzana, una buena amiga de aquella época y que hoy reside más al interior del valle.
Cerca del gran recinto donde vivía Suzana, específicamente en la esquina de Hierro Viejo con Riquelme, podíamos ver un encantador taller que aún atrae las miradas de los visitantes, pues debe tratarse de una de las últimas herrerías artesanales de la región: la del "Herrero El Quincha", propietada por el veterano maestro Humberto Duarte. Tanto él como su negocio son vestigios de los años más campestres de este vecindario, rasgo que aún se advierte en parte de su entorno, con paisajes agrícolas.
El entorno de este lugar ha cambiado muchísimo, encendiendo las nostalgias de quien llega allí después de varios años, pero este pedacito de la historia local se mantiene casi intacto, marcado a fuego en el mapa como algunos de los mismos timbres ganaderos que se fabrican en el taller, entre otras muchas herramientas de campo.
El inmueble que ocupa, además, debe ser uno de los más antiguos y vetustos de todo Hierro Viejo, correspondiente a una especie de galpón con frente de bloques de adobe, interior con postes de madera y fusionado con el verdor de grandes árboles que dejan colgar sus ramas sobre el mismo, especialmente una higuera que se sombreaba antes los techos de la quincha, lo que explica el nombre del local.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

"LA CHISPA DE DOÑA LUISA": EL RESTAURANTE DEL MUELLE EN CALDERA

Coordenadas: 27°03'49.8"S 70°49'26.2"W
Volveré a mis reportes en estilo más bien gonzo con este artículo, pues he conocido este simpático boliche estando ya cerca de un mes o más, nuevamente, en el balneario de Caldera, en la Provincia de Copiapó.
El sector más turístico de Caldera quizá sea el borde costero en la playa y el puerto, lugar de gran circulación turística durante los veranos, por supuesto. Muchas modificaciones y remodelaciones han ido convirtiendo este tramo urbano en un paseo de recreación y comercio, especialmente en el sector de la caleta de pescadores y la hermosa Estación del Ferrocarril, convertida en centro cultural, sala de teatro y museo paleontológico local.
Hacia atrás del conjunto histórico, en donde están los muelles, se llega al galpón del terminal pesquero: un agitado y ruidoso mercadillo de productos marinos frescos, muy típico de nuestros puertos y a precios muy convenientes. Destacan, entre otros, los cotizados ostiones de la zona, famosos por su sabrosura. También están algunos restaurantes y una pequeña feria adyacente, concentrando gran actividad de visitantes.
Siguiendo el camino principal hacia el muelle fiscal durante un fin de semana de estos, por detrás de la estación y hacia los malecones de la caleta, en el puesto número 100 hallamos un pintoresco edificio de dos pisos con torreta de aguja y lucarna en un tercer nivel, justo al lado del mar y de las pasarelas que se construyeron allí para los visitantes. Tiene un nombre sugerente: "La Chispa de doña Luisa". Pato, un compañero de trabajo que residió en Caldera y que aún tiene familiares acá, me señaló hace poco que este restaurante ocupa dependencias que antes eran oficinas administrativas.

martes, 3 de septiembre de 2019

UNA EXTRAÑA TUMBA SOLITARIA ENTRE LOS CERROS DEL ELQUI

Coordenadas:  30° 2'10.81"S 70°27'30.87"W
Por el costado de la Plaza de Armas de Paihuano, localidad que da nombre a esta comuna al interior del Valle de Elqui, está una pintoresca carretera rural que se interna hacia el Este con la denominación técnica D-495. Es el antiguo camino que lleva al visitante por la Quebrada de Paihuano y que, a principios del mes de julio pasado, se colmó de senderistas, turistas y automóviles que eligieron esta zona para la observación del Eclipse Solar 2019.
Haber logrado establecernos días antes en la zona a la espera del evento cósmico, nos dio tiempo para recorrer algunas de las innumerables curiosidades de la Quebrada de Paihuano y sus atractivos, varios de ellos tan propios de esta geografía entre cerros y de la cultura tradicional dominante en la identidad de los contornos del río Elqui y su cuenca. El caso que abordaré acá se halla en el cruce de ambos ejes.
Una de aquellas atracciones casi ocultas es la tumba de Timoteo, solitaria y misteriosa cripta de factura popular que parece colgar en la empinada ladera de uno de estos montes de la quebrada, por el costado del mismo camino y ya cerca del final del trazado de este último. Se la encuentra sobre un terreno plano hoy perteneciente a comuneros de la zona, a veces utilizado como estacionamiento o como sitio de camping, casi todo el tiempo cerrado por un cerco junto a la calzada del camino.
La ruta de marras avanza junto a la quebrada y sus terrenos agrícolas, pequeños fundos y campamentos de picnic hacia el sector del llamado cerro La Coipa, pasando entre el cajón formado por otros como El Peñón o El Fraile. Aproximándose ya a los 6 kilómetros en el camino desde la Plaza de Paihuano hacia adentro, justo en un sector de una vuelta que contornea la falda del cerro y por el costado Sur de la ruta, se puede observar en la ladera algo que, en la distancia, podría semejar a una animita o un monumento conmemorativo, aunque con esta ubicación anómala que se haría evidente incluso en la distancia.

lunes, 2 de septiembre de 2019

LOS DIAMANTES DEL COSMOS: EL MUSEO DEL METEORITO DE SAN PEDRO DE ATACAMA

Coordenadas: 22°54'28.9"S 68°12'06.0"W
Un par de grandes domos geodésicos con un inmueble en calle Tocopilla 101 esquina Laskar, albergan al Museo del Meteorito de San Pedro de Atacama en la Provincia de El Loa. Está a sólo tres cuadras de la turística plaza central y su exposición ha sido certificada por organismos internacionales (NASA, UCLA y CEREGE). También recibió el premio Travellers Choice en 2014 y 2015, cuando la votación del público lo ubicó dentro de los diez mejores museos chilenos. Como si esto no fuese suficiente, desde 2016 a la fecha ha recibido anualmente el Certificado de Excelencia de Tripadvisor.
Abierto de martes a domingo y con una entrada de valor muy accesible, el museo presenta al público su "Programa básico en San Pedro de Atacama" con casi 80 meteoritos reales en la exposición y una interesante combinación de paneles gráficos de información, pantallas digitales, audioguías y guías presenciales en el circuito. Viene a ser uno de los lugares más necesarios para las rutas de astroturismo que tanto se promueven en la zona, además.
La gran colección de meteoritos del museo, de la que está visible sólo una parte, es el resultado de un largo proceso de búsqueda y recolección iniciado hace más de 35 años, cuando  Edmundo Martínez de los Ríos, estudiante de la Universidad del Norte, organizó una expedición con su hermano Rodrigo, estudiante de biología marina. Partieron en enero de 1983 buscando el cráter del meteorito llamado Imilac, que cayó con sus 400 kilos en el desierto de la Región de Antofagasta y que fue descrito por el naturalista Rodulfo A. Philippi tras su viaje por el despoblado de Atacama, en 1856.
Siguiendo las indicaciones del sabio germano, entonces, los Martínez localizaron el cráter una legua al Sur-Este de la Aguada de Imilac que da nombre al meteorito, de unos 15 metros de diámetro y unos tres o cuatro metros de profundidad. Los expedicionarios lograron recuperar algunos fragmentos del bólido extraordinariamente bello en su sección interior, de hierro pedregoso tipo palasita. El trozo más grande del mismo, de 200 kilos, había sido encontrado hacia 1877 y enviado al Museo Británico, donde permaneció por largo tiempo.