sábado, 15 de diciembre de 2018

UNA TUMBA Y UNA TRAGEDIA: LA ANIMITA DE "BOTITAS NEGRAS" EN CALAMA

La tumba y animita poco antes de su último mejoramiento, en el Cementerio de Calama. Fuente imagen: diario "La Estrella" de Antofagasta (2009).
Coordenadas: 22°27'46.6"S 68°54'22.9"W
Por fin he conocido la tumba de Irene, la llamada Botitas Negras del Cementerio Municipal de Calama, convertida en una  de las animitas más célebres y veneradas del país, como lo demuestran las  infinidad de placas de agradecimientos y pequeña ofrendas que le han dejado sus fieles seguidores.
El sobrecogedor caso que dio origen a esta canonización popular comenzó con el hallazgo de un cuerpo femenino, de varios días fallecido, el 8 de septiembre de 1969. Los restos estaban apenas sepultados con poca tierra, en por la salida de Chuquicamata hacia Tocopilla, cerca de la mina Andacollo. Es un sector junto al Cerro Negro, cercano al lugar llamado Punta de Rieles, famoso alguna vez por ser una aldea colmada de prostitución y cafés chinos para los mineros.
Cuando el personal policial llegó con el Juez de Primer Juzgado del Crimen de Calama, se encontraron con una escena por completo macabra y repugnante: un cadáver destazado, disperso y parcialmente devorado por zorros y ratones. Los restos parecían de una mujer de entre 20 a 30 años y de 1,65 metros de altura, pero le faltaba parte del rostro, las orejas, el pelo, las mamas y piel de las extremidades, haciendo más difícil poder reconocerla. El cuchillo del asesino, acaso, se había empeñado en ocultar la identidad de la víctima, aunque se ha dicho también que parte del descuartizamiento se habría realizado para meter el cuerpo en la cajuela de un misterioso vehículo que la llevó hasta allá, ya que no cabía completo.
Según detalló la prensa de entonces, la fallecida llevaba también un vestido de flores cafés sobre amarillo, y un calzón bajado hasta los tobillos de sus pierna moreteadas, calzando botas de color negro, detalle de gran importancia en esta historia. "La mujer de las botas negras", fue llamada por los calameños y en la propia prensa, mientras no recuperaba su nombre, por lo mismo.

sábado, 1 de diciembre de 2018

SE NOS VA "LA HIGUERA" DE MAIPÚ: OTRA CRÓNICA PARA EL PANEGÍRICO DE SANTIAGO

La entrada al local, poco después del Bicentenario.
Coordenadas: 33°30'32.98"S 70°45'30.69"W
Tendré que concluir esta larga temporada de publicaciones desde mi Santiago querido y antes de iniciar nuevos periplos de viajes, con una entrada que nunca hubiese querido existiera en este blog: sobre el cierre ya inminente e irremediable del bar y restaurante "La Higuera", una de las últimas y auténticas picadas tradicionales que quedan en la capital chilena.
Ya me había referido a "La Higuera" años atrás, a propósito del ciclo de guías con buenos tragos terremotos de la ciudad. Nada hacía avizorar, por entonces, que el quizá más folklórico y criollo boliche de Maipú, que aún conservaba sus aires de vieja cantina pueblerina y quinta de recreo, iba a desaparecer víctima de los mismos cambios de paisaje urbano y desarrollo que no hace mucho se llevaron también al antiguo inmueble de la casa funeraria "La Univer", no muy lejos de aquí, víctima de las adaptaciones forzadas de la ciudad para la calamidad del Transantiago.
El histórico centro culinario y recreativo de calle Chacabuco 84, cerca del cruce con Monumento en el sector central de Maipú y a pasos de la Plaza de Armas, de la Municipalidad y del Templo Votivo, se empinaba ya por los 66 años de existencia, abriendo todos los días de la semana y hasta horas de la madrugada cuando hay ambiente. Por eso aparece mencionado, por ejemplo, en el libro "Brochazos de un maipucino antiguo", de Guido Silva Valenzuela.
"La Higuera" nació en 1942, como un negocito de los antiguos que hubo en Maipú, cuando su conexión con el resto de Santiago era por el casi rural Camino de los Pajaritos, hoy avenida, además de las vías férreas más al Sur. Su fundador fue don José Castro, aunque con ayuda de su amada esposa Luisa, la recordada doña Luchita. Ambos están retratados en una imagen conmemorativa dentro del local, en los muros del sector techado al fondo, y en una ilustración en el sector de enfrente, en los comedores.

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