lunes, 28 de mayo de 2018

UN BUEN DEBUT PARA EL MUSEO DEL CIRCO CHILENO

La carpamuseo en que se presentaba hasta ahora el Museo del Circo Chileno. Fuente imagen: FB de la propia fundación del museo.
Coordenadas: 33°32'13.9"S 70°35'13.7"W
El pasado domingo 27 de mayo, en la segunda jornada del Día del Patrimonio, se dio un "vamos" oficial a la sede del Museo del Circo Chileno, creado por iniciativa del investigador y actor profesional Héctor Valencia Rocco. La joven institución cuenta con respaldo en la Fundación con el mismo nombre del museo. Su día de actividades allí comenzó a las 10.30 A.M. y se prolongó con gran afluencia de público hasta las 17 hrs.
El lugar sede de esta exposición ahora permanente, en el de avenida Perú 9053, entre Enrique Olivares y Rojas Magallanes, en la comuna de La Florida, en Santiago, por lo que sus colecciones comienzan a dejar atrás el carácter andariego que tuvieron hasta hace poco, y el propio nombre que ostentaba hasta hace poco, cuando comenzó hacia marzo su traslado a este sitio: Museo Itinerante del Circo Chileno.
De acuerdo a lo publicado por la propia institución, el museo surge con la siguiente misión cultural:
"Nace de la iniciativa particular de recopilar y materializar el desarrollo de nuestra práctica circense en estos doscientos años y de esa manera exponer al público cómo y por qué el circo alcanza la calidad de patrimonio cultural de Chile".

viernes, 25 de mayo de 2018

RECOLETA FRANCISCANA EN SANTIAGO: UNA RESEÑA HISTÓRICA DE SIGLO EN SIGLO

Plaza e  Iglesia de la Recoleta Franciscana en 1855. Lámina publicada en "Historia y devociones populares de La Recoleta Franciscana de Santiago de Chile: 1643-1985" de Juan Ramón Rovegno.
Coordenadas: 33°25'49.1"S 70°38'51.5"W
No será uno de nuestros principales orgullos para el turismo en Santiago, pero la Recoleta de San Francisco se erige como una singular conjunción de tradiciones, folklore, fe popular e historia popular de la ciudad, allí en la ribera Norte del río Mapocho, como parte del sector de los mercados y baratillos de La Chimba. Es casi un enclave de fe y espiritualidad, cercado por todos sus flancos con las ofertas del comercio de prendas, ferias regulares e irregulares, o los vahos fermentados que bullen desde las calles del Mercado de la Vega y La Vega Chica.
Tan importante y determinante ha sido la presencia de los recoletos franciscanos en el barrio, que los primeros dos puentes que tuvo la capital en tiempos de la Colonia, se debieron a ellos y a su ajetreo constante a ambos lados del río Mapocho. Hoy, esta relevancia sobrevive en aspectos nominales y toponímicos, como el nombre de la plaza, la avenida y la propia comuna en que se halla el complejo religioso recoleto.
Y si bien la fe fue un trascendente y activo elemento del vecindario mapochino y así la Casa de Dios pudo encontrar lugar en varios sitios cercanos (como la Iglesia de San Pablo, el convento de las monjas rosas, el convento capuchino, La Viñita del Cerro Blanco y después el de los recoletos dominicos, entre otros), quizás ninguno de ellos haya tenido tanto vigor para la identidad de estos barrios riberanos como sucede con los sacerdotes franciscanos, todavía en nuestra época.
Hombres con famas increíbles y asombrosas han pasado por este sitio, además. Varios hechos de nuestra historia también han tenido vínculos o involucrado a este lugar, en diferentes períodos. Del mismo modo, personajes de enorme valor en la historia religiosa y política han dejado su huella también en la Recoleta. Aquí haré una síntesis de esta larga semblanza, entonces, cercana ya a los cuatro siglos.

viernes, 18 de mayo de 2018

EL MONUMENTO A LOS HÉROES DE IQUIQUE EN VALPARAÍSO (PARTE II): CONSTRUCCIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA EN LA PLAZA SOTOMAYOR

Postal fotográfica coloreada del monumento y la plaza, hacia 1910.
Coordenadas: 33°02'17.9"S 71°37'41.7"W
Ya vimos en la entrada anterior (primera parte de este doble artículo) cómo se gestó la idea de levantar el Monumento a los Héroes de Iquique que se encuentra en la Plaza de Sotomayor de Valparaíso, idea que explotó en el entusiasmo ciudadano con la llegada misma al puerto de las noticias sobre la doble epopeya naval de los capitanes Arturo Prat y Carlos Condell, del 21 de mayo de 1879.
Con el financiamiento para la obra conseguido gracias a las campañas de las comisiones y ya elegida en Europa la propuesta del escultor Denys Pierre Puech para el gran monumento a los héroes de Iquique en Valparaíso, se iniciaron los trazados de planos para la obra y la compra de los materiales que darían forma al singular conjunto conmemorativo.
Dijimos también que el sitio escogido para el monumento fue el que ocupaba hasta entonces el edificio de la Bolsa del Comercio, demolido para iniciar las obras y despejar la Plaza de la Intendencia, rebautizada poco después como Sotomayor en recuerdo del Ministro de Guerra fallecido en el teatro de operaciones de la Guerra del Pacífico, don Rafael Sotomayor Baeza, en 1880.
La primera piedra se colocó allí el 18 de septiembre de 1885, día de las Fiestas Patrias. El intendente y veterano de la Guerra del Pacífico, Domingo de Toro Herrera, ofreció un gran discurso ante todos los presentes, miembros de la comunidad civil, militar, política y religiosa de Valparaíso. También tomaron la palabra el Contraalmirante Luis Uribe Orrego, héroe sobreviviente de Iquique, don Víctor Romero Silva, el Contraalmirante Juan Williams Rebolledo y el secretario de la comisión del monumento, Larraín Zañartu.

jueves, 17 de mayo de 2018

EL MONUMENTO A LOS HÉROES DE IQUIQUE EN VALPARAÍSO (PARTE I): LOS ORÍGENES DEL CONJUNTO CONMEMORATIVO DE LA MARINA DE CHILE

Fuente imagen: Álbum de vistas de Valparaíso de Félix LeBlanc, c. 1888.
Coordenadas: 33°02'17.9"S 71°37'41.7"W
Es uno de los monumentos más importantes e icónicos de todo el país, que se prepara ya para la efeméride que celebra precisamente en estos días. Está ubicado en el segmento central de la Plaza Sotomayor, entre las calles Errázuriz, Blanco y Sotomayor, frente al Muelle Prat del Puerto de Valparaíso y al mismo Océano Pacífico de las epopeyas navales conmemoradas, enfrente del edificio de la Comandancia en Jefe de la Armada de Chile, sector turístico e histórico muy conocido y céntrico en la ciudad.
El monumento nació por una motivación compartida tanto por estratos populares como las élites, para conmemorar a perpetuidad a los héroes de la doble batalla naval del 21 de mayo de 1879: el Combate Naval de Iquique y el de Punta Gruesa, cuyos resultados en gran medida decidieron la etapa marítima de las contiendas de la Guerra del Pacífico al hacer perder a Perú una parte esencial de su flota y proporcionar a Chile una enorme inyección de patriotismo y optimismo.
Su origen está casi encima del mismo episodio naval, pues ni bien se supo en Chile de lo que acababa de suceder en Iquique por las noticias arribadas a Valparaíso el 24 de mayo, cundieron con energía dos ideas principales para homenajear a los héroes del combate, apoyadas por las autoridades: una era levantar una gran estatua para el Capitán Arturo Prat Chacón con un homenaje a su sacrificio y el de sus hombres, y otra era reponer un navío con el nombre de la "Esmeralda", convertida ya en sinónimo de gloria patria. Lo uno y lo otro se lograría, en sus respectivos momentos y no muchos años después.
Los detalles de cómo surgió y se alimentó la idea de construir el monumento, son reportados con gran detalle por Justo Abel Rosales en un capítulo de "La apoteosis de Arturo Prat y de sus compañeros de heroísmo", publicado por el prolífico investigador en 1888. Es el texto matriz que he usado para esta entrada.

martes, 8 de mayo de 2018

LO QUE EL MARTILLO SE LLEVÓ: LOCALES DE LA VIEJA BOHEMIA QUE EXISTIERON EN UN TRAMO DEMOLIDO DE CALLE BANDERA

Los locales comerciales de calle Bandera, hacia 2012. Todos los que están tras la fila de árboles (de un piso) han sido demolidos. El que lleva el nombre de "Aroma" (tienda de perfumes) era el sitio que acogió en el pasado al cabaret y night club "Zeppelin". El de la farmacia parece corresponder al de "La Antoñana", ambos vecinos a "La Estrella de Chile". Fuente imagen: Google Street View.
Coordenadas: 33°26'01.7"S 70°39'12.5"W
Ya van dos años desde que, tras algunas semanas de intensa sonajera de los martillos demoledores y golpes de combos, se concretó una furiosa destrucción en la cuadra de calle Bandera llegando a General Mackenna y Balmaceda, en el centro de la ciudad de Santiago.
Los inmuebles comerciales que acabaron reducidos a escombros, corresponden a los que ocupaban los números 840 a 856 de la cuadra, costado poniente de la misma. Podrían haber pasado por locales  de rentas viejos y corrientes, pero eran mucho más que eso. De un piso más ático, de forma bastante prolongada hacia el interior de la cuadra, habían sido construidos hacia los años 20, con estilo sencillo influido por el art decó de la época (o bien por intervenciones posteriores, no estoy seguro), así que se hallaban muy próximos hacia su centenario.
Fue una lástima para algunos veteranos, memorialistas e investigadores urbanos que conocen de la historia de esta cuadra, la desaparición tan abrupta desde el lugar y sin alguna clase de despedida o expiación siquiera. La verdad es que, con ellos, se fueron algunos de los espacios antaño más famosos y populares del llamado barrio chino de calle Bandera, extraordinaria concentración de boliches bohemios, cabarets, cafés y clubes de baile que llenaron de vida y colorido las noches santiaguinas de toda la cuadra del 800 y sus alrededores, desde los años veinte hasta los cincuenta, aproximadamente.
Muchos próceres de la noche pasaron por allí: intelectuales, músicos, escritores, poetas; hombres pulcros, hombres sucios; reputadas artistas de espectáculos, y prostitutas rodeadas de leyendas; unos sujetos felices, otros trágicos, y hasta un futuro Premio Nobel... Todos los miembros de la nictofilia más clásica y romántica de Santiago de Chile llegaba en los tranvías, allí cerca de los hoteles y de la Estación Mapocho en sus buenos y activos años. Jarras de vino, clery, borgoña, arreglados, canelas, chichas, colas de mono y ponches calentaban el insomnio; de cuando en cuando, corrió sangre también, cortando las risas de alguna noche cómplice.

martes, 1 de mayo de 2018

CLOTARIO BLEST, EL HOMBRE: NACIDO PARA EL OVEROL Y FALLECIDO EN EL HÁBITO FRANCISCANO

Clotario Blest Riffo (1899-1990). Fuente imagen: web Ritoque FM.
Hace poco menos de 30 años, tras toda una vida dedicada a la lucha por los derechos de los trabajadores, arribó en el auxilio de la Recoleta Franciscana de Santiago el insigne dirigente sindical Clotario Blest, a vivir un increíble descuento o prórroga que había logrado arrancarle a la vida, después de haber estado en las puertas mismas de la muerte.
A pesar de los aspectos más controversiales de su vida, siempre hubo algo de franciscano en Clotario, por cierto. La relación emocional del destacado dirigente con San Francisco de Asís era conocida, y su llegada allí fue como una rectificación final del destino; acaso como consumar una misión largamente pendiente. Alguna vez confesó, de hecho, su admiración por Fray Andresito y su ejemplar vida consagrada a los pobres, pero sin saber por entonces, que sus últimos días en el mundo serían tan cerca del mismo hábito: en su caso, premiado por las acciones en vida, no por más milagros que el de encontrar en él un luchador político auténticamente consecuente y capaz de abandonarlo todo por los móviles éticos que siempre motivaron su actuar... Y que nos perdone el mundo progresista de nuestros días, pero es que don Clota era el último de una raza política y dirigencial ya extinta en Chile.
La obra de Blest, los sacrificios y penurias, su templanza y humildad, realmente alcanzaron niveles de cuasi santidad. Nada de la vida monacal le faltó cumplir: los votos de pobreza, la austeridad a toda prueba, el perdón, la asistencia de los desvalidos… Nada.
Ese día de noviembre de 1989, sin embargo, el ilustre dirigente que consagró su existencia a los preceptos de la Doctrina Social de la Iglesia, a la lucha social y al sindicalismo, llegaba en estado deplorable a la Recoleta de San Francisco, como si hubiese sido arrebatado de su propio sarcófago para pasar acá los últimos días de su vida.

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