martes, 26 de septiembre de 2017

EL MISTERIO DEL ÁNGEL DE CHILE: UN DESCONOCIDO GENIO ESPIRITUAL DE LA SIMBOLOGÍA PATRIOTA

Figura del Ángel de Chile a cargo de la cofradía de la familia Benítez, en procesión de 1978, en la capital chilena. Imagen del Archivo del Arzobispado de Santiago. Las andas del ángel se sacaban antaño para la Fiesta de la Virgen del Carmen y actualmente para la Oración Por Chile y su romería, simbolizándoselo como guardián y protector de la Patria.
Esta semana, específicamente el último domingo de septiembre y como es tradicional, se realizó la llamada Oración Por Chile, que incluye una procesión entre la Catedral Metropolitana en la Plaza de Armas y el sector del Barrio Cívico. Fue la oportunidad que estaba esperando desde hacía tiempo, para poder observar la figura del llamado Ángel de Chile, suerte de símbolo del genio protector de la devoción patria chilena y custodio de sus destinos.
Ahí estaba también, con su cámara fotográfica, nuestro amigo y colaborador desde hace años, Gonzalo Orellana Hidalgo, con gafete y autorización para estar en el sector de la organización y en el templo. Al igual que yo, coincidentemente, el inquieto y activo Gonzalín estaba interesado en este Ángel de Chile, esa curiosa identidad que aparece recreada en algunas tradicionales procesiones e iconografías religiosas de connotación patria pero que tan pocos podrían identificar en nuestros días, pues ha ido siendo olvidado y casi desdeñado.
Permítame el lector un preámbulo para explicar como llegué a este tema, gracias a otra persona que también considero una gran colaboradora: la leal camarada carrerina y residente magallánica, Safira Tobar Ivelich, quien me hizo -hace sólo unos meses- una consulta que me había tenido de cabeza regresando a los libros y archivos; esos mismos que he estado evitando por el cambio de contenidos que ido dando a este blog. La información que manejaba ella, pues, habla de la existencia del personaje, el Ángel de Chile, presente en la representación pictórica, iconográfica y simbólica patria, que a veces aparece como una entidad femenina, otras veces masculina y en algunas andrógino, como suele suceder con el retrato angelical. Siendo más bien un majestuoso arcángel en sus representaciones de andas y adoraciones, en algunos momentos ofrece características que parecen corresponder a San Gabriel o a San Miguel, según el caso; a veces incluso del arcángel Uriel.

sábado, 16 de septiembre de 2017

MARIO CATALÁN PORTILLA: EL CANARIO DE LA CUECA VEGUINA

Mario Catalán, en imagen publicada por MusicaPopular.cl.
Coordenadas: 33°25'29.14"S 70°38'45.03"W (residencia)
Muchos personajes pintorescos, mezclados entre las artes y el comercio de la ribera Norte del río Mapocho en Santiago, llegaron hasta allá atraídos por la intensidad del ambiente popular que ya existía en la primera mitad siglo XX, reuniéndose en torno al ring de boxeo del "Hippodrome Circo" de la calle Artesanos, en el Mercado de La Vega, La Vega Chica y después las ferias del Tirso de Molina y sus Pérgolas de las Flores. Diariamente arribaban cuequeros y artistas populares en estos patios y pasillos, que llenaron de música bares, hoteles, lupanares y salones de fiestas del sector, principalmente los del lado de Recoleta.
Allí vivieron ellos sus propios períodos de oscurecimiento y ocaso, además, aunque quisiera recordar acá un nombre ilustre en particular dentro de toda aquella pléyade, como pequeño homenaje en estas Fiestas Patrias para su enorme legado sobre el folklore musical cuequero y centrino.
Dentro de tal camada de músicos folclóricos que frecuentaron las tarimas improvisadas entre puestos o ferias veguinas y pisaron las hojas de las lechugas como a la mejor alfombra de salón, estaban los inmortales Nano Núñez, Luis Perico Lizana, Rafael Rafucho Andrade, Lalo Mesías, Segundo Guatón Zamora cantando su  "Adiós, Santiago querido", el maestro de maestros Fernando González Marabolí, la guitarra del Tío Roberto Parra que partiera en territorio mapochino acompañando al músico y payador veguino Lázaro Salgado, cantando entre los toldos y locales de los mercados chimberos. Otros inolvidables, como Domingo Silva, alias Tío Parranda, tocaban con guitarra sus cuecas también por el lado de Vivaceta, cerca del barrio de rotos en torno a la Parroquia del Buen Pastor. Muchos prodigiosos príncipes de la escena cuequera urbana de mediados de aquella centuria pasaron por estos escenarios de hortalizas, frutas y cocinerías, al igual que sucedía en el barrio de la Estación Central y el del Matadero.
Uno de los cantores de los mercados, nuestro personaje de interés, fue el gran Mario Catalán Portilla, regalado al mundo el día 23 de diciembre de 1913. Antofagastino de origen y santiaguino de adopción, llegó a ser todo un símbolo entre los veguinos, al convertirse en reconocido cuequero desde su oficio cantando ofertas de productos al público del mismo mercado. Tanto en La Vega Central como en viajes a provincias, iba vendiendo sus canastas a la par de sus talentos musicales que lo consagraron en el exigente circuito del folclore más subterráneo de esos años.

viernes, 15 de septiembre de 2017

¡BUENAS NOCHES, RAKATÁN!... LAS AVENTURAS DE UN PALADÍN DEL PERIODISMO DE BOHEMIA Y ESPECTÁCULOS

Osvaldo Muñoz Romero, Rakatán, en caricatura de Pepo (René Ríos Boettiger) para el libro "¡Buenas noches, Santiago!".
He invocado varias veces acá el nombre de Osvaldo Muñoz Romero, conocido en sus buenos años de actividad por su apodo de Rakatán, para describir ese Santiago festivo y noctámbulo que difiere mucho -muchísimo- de lo que hoy identificaríamos como la bohemia capitalina, acaso ni la sombra de aquella que que describiremos y que ya parece irremediablemente perdida.
Rakatán es una fuente casi inagotable de información útil al respecto, especialmente por su pequeño pero contundente libro producido hacia el final de su entretenida vida: "Buenas noches, Santiago! medio siglo del espectáculo nocturno capitalino", verdadera pieza de culto entre los estudiosos de la clásica vida nocturna y ventana en el tiempo para los revisores de las carteleras chilenas, publicado en 1986. La portada de esta joyita fue ilustrada también por su amigo René Ríos Boettiger, más conocido como Pepo, el creador de "Condorito". De hecho, aparecen en ella el personaje de la misma tira cómica llamado Garganta de Lata y una sexi bailarina emplumada muy parecida a Yayita y a otras figuras femeninas en las que trabajó el ilustrador antes de concentrarse en su famoso pajarraco.
Osvaldo Alfredo Muñoz Romero nació en 1916 y comenzó su carrera como periodista en 1939, firmando inicialmente con el pseudónimo de Osmur, antes de adoptar el alias Rakatán que sintetizaba bastante mejor la alegría e intensidad de su pluma editorial. Aunque su formación académica era la de ingeniero comercial egresado ese mismo año desde la Escuela de Economía de la Universidad de Chile, la tentación por la crónica fue tan fuerte que no alcanzó a ejercer, quedando seducido para siempre en este oficio que tanto amó y por el que tanto de sí dio.

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