viernes, 30 de junio de 2017

UNA MEMORIA VERDE ESCONDIDA DE TARAPACÁ: CUANDO LAS PAMPAS DESÉRTICAS FUERON VERGELES Y GRANDES FORESTAS

Viejo y enorme tamarugo del sector de La Tirana, en imagen publicada por "La Estrella de Iquique" el 20 de agosto de 1967. La vegetación espinosa es abundante en la Pampa del Tamarugal, pero la mayor parte de la que es visible por los visitantes, ha sido repuesta artificialmente en la zona.
Coordenadas: 20°28'31.57"S 69°39'32.85"W / 19°44'11.92"S 69°52'51.07"W (Bosques de las reservas del Tamarugal)
El verdor de la medianía desértica en la Región de Tarapacá, en Chile, está reducido principalmente a las quebradas o valles irrigados y a las reservas forestales que sobreviven en dos o tres grupos distribuidos en las puertas de la zona altiplánica. La Pampa del Tamarugal, con sus cerca de 300 kilómetros entre la Quebrada de Tana y el Río Loa, lleva su nombre precisamente por la concentración de estos árboles tan característicos de provincia homónima: los tamarugos.
El árido paisaje engaña en nuestros días: cualquiera creería que la sequedad de este lado al Norte del gran desierto atacameño, ha sido igual de estéril y calcinantel desde sus orígenes, abriéndose como un paisaje primigenio y en apariencia carente de vida, cruzado sólo por los remolinos de polvo o chusca. Se registran altas temperaturas en el día, pero sus noches frías contrastan con 20 grados o más de diferencia en pocas horas, produciendo una geografía llena de grietas y fragmentaciones de rocas, por la permanente dilatación y contracción de las mismas.
Sin embargo, los remanentes de tiempos más prolíficos y llenos de energía de vida parecen contenidos en el propio nombre de Tarapacá, cuya etimología puede remontarnos a tiempos todavía más arcaicos que los de la historia antropológica local, reservando y persistiendo en ella una secreta memoria sobre el aspecto que alguna vez tuvieron estos apartados parajes hostiles.

miércoles, 28 de junio de 2017

LA ERMITA DE UNA VIRGEN PROTECTORA EN LA CUESTA EL MELÓN

Coordenadas:  32°36'36.12"S 71°14'17.57"W
La Ruta E-47, correspondiente a la vía de la Cuesta El Melón, por mucho tiempo fue la conexión de la arterial Ruta 5, entre los dos tramos ahora unidos por el túnel del mismo nombre. Son unos siete kilómetros de caminos sinuosos bordeando laderas, acantilados y barrancos que, sin embargo, permiten una maravillosa vista panorámica del paisaje de la Provincia de Quillota y sus distantes deslindes.
Lugar peligroso y trágico, algo siniestro en ocasiones, la cuesta surgida de antiguas rutas coloniales ha sido escenario de varios accidentes mortales de vehículos ligeros o pesados, hasta nuestros días. A veces se habló en la zona también de hechos sobrenaturales, apariciones de ovnis, fantasmas, seres fantásticos y hasta el Diablo, existiendo -de hecho- una localidad llamada Duendes no lejos de allí, junto al Estero Catapilco. Ya hacia 1820, el viajero inglés Peter Schmidtmeyer había descrito estas comarcas como un lugar tan hostil y agreste semejante a las montañas Argyllshire de Escocia. Por su parte, Benjamín Vicuña Mackenna se refirió a la cuesta en su obra "De Valparaíso a Santiago" de 1877, como un teatro de conocidos salteadores y de difícil tránsito en "malos rodados y peores caballos". El mismo escritor la señala, sin embargo, como la "verdadera línea de separación entre el Norte y el Centro de Chile".
Era esperable que la protección divina acabara siendo invocada allí, en el credo popular de los viajeros, camioneros y transportistas en general. Así encontró lugar su propio y humilde sitio, oratorio de fe y de confianza en las manos de la buena voluntad, extendida desde lo alto.

martes, 27 de junio de 2017

LA IGLESIA DE MONTEGRANDE: EN LA RUTA DE LA RELIGIOSIDAD Y DE GABRIELA MISTRAL POR EL VALLE DE ELQUI

Iglesia de Montealegre en 1957. Archivo del Escritor, N° 153. Imagen perteneciente a los bancos fotográficos de la Biblioteca Nacional. Fuente: Memoria Chilena.
Coordenadas: 30°5'38.85"S 70°29'39.81"W
La Iglesia de Montegrande está a sólo unos metros junto a la carretera D-485, la autopista que se interna por el Valle de Elqui, siendo lo más reconocible del pueblo frente a su pintoresca plaza, además de la tumba de la poetisa Gabriela Mistral, ubicada a sólo pasos  de este mismo sitio, y otros puntos del entorno como el ex cerro Fraile, rebautizado con el nombre de la misma escritora a inicios de los 90.
Montegrande o Monte Grande es conocido como el lugar de residencia de la infancia de nuestra primer Premio Nobel de Literatura. Eduardo Cavieres Figueroa informa en sus trabajos como "La Serena en el s. XVIII. Las dimensiones del poder local en una sociedad regional", que este pueblo típicamente elquino nace sobre lo que, hasta la Colonia tardía, había sido la Hacienda del Valle San Buenaventura de Montegrande, de grandes proporciones y de la que aún quedan algunos terrenos con parronales como vestigios, alrededor del mismo templo y su plaza. El poblado como tal comenzará a aparecer después de las subdivisiones que se hicieron a aquella hacienda, hacia el año 1760.
Llamada más exactamente Capilla de Nuestra Señora del Carmen de Montegrande, la construcción de esta iglesia central se debió a las necesidades del servicio religioso que demandaba esta población del caserío, hasta pocos años antes habitado por los hacendados y los inquilinos de la desaparecida propiedad, principalmente.

miércoles, 21 de junio de 2017

HÉROES Y MÁRTIRES DE CUATRO PATAS: LOS CANES DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Oficiales en la cubierta de la cañonera "Magallanes" tras haber llegado a Antofagasta luego del combate de Chipana, en 1879, con al menos dos quiltros acompañando fielmente a la tripulación y considerándoseles como parte de la misma. En la escena aparece el propio Capitán de fragata Juan José Latorre, el cuarto de los sentados en la base del cañón (de derecha a izquierda).
Muchos hombres de armas han tenido pasiones perrunas. Esto es algo bien conocido entre historiadores antiguos y biógrafos: desde el perro macuchí, el Nevado, de don Simón Bolívar, amante de los canes al punto de que su hacienda en Caracas fuera apodada "La Casa de los Perros", hasta el bull terrier del General George Patton, llamado Willie y retratado en varias fotografías junto al veterano de la Segunda Guerra Mundial.
El impulso guerrero de algunos hombres que viven en los libros de la historia militar, entonces, ha encontrado camaradería y sintonía con los valores simbólicos del perro: lealtad, valor, compañerismo, abnegación, coraje, etc.
Por esta razón, al estallar la Guerra en 1879 entre Chile y la Alianza Perú-Boliviana, la "perrofilia" republicana chilena se encontraría con otra dura puesta a prueba, aportando nuevos casos de ingente significación cultural e histórica, con sus aspectos pintorescos pero también sus alcances conmovedoramente dramáticos.

martes, 20 de junio de 2017

EL ÚLTIMO CHISTE DE CHICHO AZÚA

Chicho Azúa (1938-2009). Fuente imagen: Página Facebook de Chicho Azúa.
Chicho Azúa no resistía las ganas de bromear y convertir situaciones de todo tipo en chistes. No por nada, entre sus pares del humor y la comedia, fue identificado como uno de los mejores improvisadores del gremio de los cómicos nacionales. Prueba de ello es que casi no existen fotografías de él en la que no aparezca poseso de alguna de sus características muecas o haciendo alguna payasada, de esas que llenaban de risa cada ambiente en donde se hallaba.
Increíblemente, hasta sus últimos días de vida, hallándose en el que sería su lecho de muerte, el comediante no resistía esas ganas de cometer bufonadas y chacotear, a veces desafiando las sensibilidades y raspando lo macabro.
Nacido en Antofagasta el 16 de abril de 1938, Carlos Edmundo Azúa Torres se inició muy joven en clubes bohemios de la edad dorada del género revisteril y de los show humorísticos en Chile, dando los primeros pasos de los que serían casi 50 años de actividad en el rubro. La mujer de su vida fue Flor María Arriagada, su esposa, con la que contrajo matrimonio el 9 de enero de 1965 y con la que tuvo tres hijos: dos niñas y un niño.
Hombre de pequeño tamaño pero muy hiperquinético, Chicho debutó en actividades de caricato y al parecer algo de fonomínica, habiendo mucho de payaso y gesticulación exagerada en su muy característico estilo. Fue especialmente diestro, entonces, en la representación de personajes inquietos, colmados de muecas y tics nerviosos casi neuróticos.

jueves, 15 de junio de 2017

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL MÉDICO RUSO ALEJO SHERBAKOV: DE AGITADOR ANTIZARISTA PRÓFUGO A HÉROE DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Hay historias de aventureros y hombres de mundo que han dejado improntas especialmente singulares en la historia de Chile, como la asombrosa semblanza del ruso Alejo Serbakov, llegado a nuestro país tras haber sido un prófugo y luego exiliado por sus audacias revolucionarias, ahora buscando la redención como destacado profesional de la medicina... Sería acá, en una Guerra de 1879, donde la vida le dio la absolución y una última gran época a su corta pero valiosa existencia.
Aunque ha sido mencionado fugazmente ya por autores como Volodia Teitelboim en "Hombre y hombre", se trata de una figura que ha comenzado a ser redescubierta en tiempos más bien recientes, como en el trabajo "Rusos en Chile" de Evelyn Erlij. En la literatura más clásica, en cambio, hay reseñas sobre Sherbakov un tanto veloces y poco detalladas, algunas en nóminas o testimonios de la Guerra del Pacífico, pero tan modestas que no las citaré. Lo poco que hay disponible en internet, en tanto, en algunos casos está recopilado con ambigüedades y vacíos importantes. Por esta razón, la mayoría de los datos que he conseguido sobre este olvidado personaje de nuestra historia, la he tomado principalmente de un artículo en particular, publicado en el sitio web Radio La Voz de Rusia, con el título "Don Alejo Sherbakov" (25 de enero de 2013). La otra parte, me la ha proporcionado generosamente Marcelo Villalba, director del Museo de la Guerra del Pacífico "Domingo de Toro Herrera", investigador de la biografía del mismo personaje.
Alexei Iakovlevich Sherbakov, apellido presentado a veces también como Scherbakov, Stcherbakoff, Scherbakoff o Sherbakoff, nació en el seno de la familia cosaca de Vetlianka, en Astrakhán. Su padre fue un destacado militar llamado Yakov Sherbakov, comandante del ejército cosaco y quien es recordado en el museo etnográfico de una escuela local de Astrakhán como ciudadano destacado de la localidad. La exposición ha agregado, después, un espacio para su hijo que viajó y murió en nuestro país.

martes, 13 de junio de 2017

LOS PARTIDOS POLÍTICOS CHILENOS ENTRE DOS GUERRAS CIVILES (1830-1891): 60 AÑOS DE LUCHAS, REFORMAS, SEDICIONES, TRAICIONES Y FRAUDES ELECTORALES

Edificio del Congreso Nacional de Santiago, entrado en funciones en 1876. Imagen  publicada por "The Illustrated London News" en 1891.
Ya comenté acá algo sobre los primeros bosquejos de partidos políticos que formaron parte de las disputas del poder en Chile, en los inicios de la Independencia y en su ordenamiento Republicano. Dije también que un libro básico que sirve de matriz para avanzar en este tema histórico, es el de René León Echaíz, titulado "Evolución histórica de los partidos políticos chilenos", que he vuelto a consultar con algunos otros más a mano, para dar cuerpo al contenido de esta entrada.
Aquel texto terminaba con el fin de la dura contienda entre los dos grupos dominantes de la confrontación política de entonces: los pipiolos, de ideas liberales y muy influidos por el igualitarismo revolucionario francés, y los pelucones, de tendencia conservadora e influidos por el pensamiento estanquero y portaliano. La disputa por elegir al vicepresidente de las elecciones presidenciales de 1829 llevó al enfrentamiento bélico final entre ambos bandos, gestándose así la primera guerra civil chilena después de la Independencia, si obviamos que la lucha emancipadora también tuvo algo de fraticida.
La acefalia del mando supremo se había mantenido hasta que asume la Junta de Gobierno presidida por el pelucón José Tomás Ovalle Bezanilla, el 24 de diciembre de 1829, seguido después por el presidente provisional Francisco Ruiz-Tagle Portales, también de esas filas, electo por el Congreso y asumido el 18 de febrero de 1830. Sin embargo, sus diferencias con el General José Joaquín Prieto Vial y con los demás jefes pelucones, además de sus problemas de salud, lo llevaron a dimitir poco después. Habría sido persuadido de tomar la difícil decisión por su primo don Diego Portales Palazuelos, el solemne símbolo viviente de la nueva etapa política que ya comenzaba, con todas sus grandezas pero sus defectos muy humanos también.

sábado, 10 de junio de 2017

EL REY DE HUARASIÑA: UN GEOGLIFO TUTELAR DE LA QUEBRADA DE TARAPACÁ

Imagen del panel completo de geoglifos, desde la altura (GoogleEarth).
Coordenadas: 19°58'4.05"S 69°33'5.61"W
Son varios los tesoros arqueológicos y legendarios que guarda la Quebrada de Tarapacá y sus alrededores, en la Provincia del Tamarugal. Ya me he referido, por ejemplo, al complejo arqueológico de la aldea de Caserones y al geoglifo del Cerro Unitas conocido como el Gigante de Tarapacá, que muy probablemente guarde relación con el que veremos ahora, también situado en los antiguas rutas conectadas al ancestral Camino del Inca.
Como no aparece en los catálogos turísticos que consulté, llego siguiendo las indicaciones de lugareños hasta el majestuoso grupo de geoglifos conocido como El Rey, a medio camino entre la aldea de Huarasiña y las ruinas de Caserones, en una de las laderas de la orilla Sur del río Tarapacá. La gente de la zona conoce muy bien este extraordinario sitio, situado al frente de la último vergel agrícola que puede encontrarse caminando hacia la desembocadura de la Quebrada de Tarapacá, propiedad de otros conocidos vecinos del lugar (de los pocos que quedan).
El geoglifo está a unos 2,5 kilómetros al Sureste del caserío, en un sector llamado Iluga (no confundir con Isluga). Abarca en total unos 250 metros de la pendiente y se halla justo por abajo de donde pasa el camino hacia Caserones, a unos 2 kilómetros de este destino, así que muchos visitantes se lo pierden cuando van hacia estas ruinas, ignorantes de la existencia del gran dibujo de piedras en la orilla de la quebrada.

viernes, 9 de junio de 2017

SELECCIONES DE RAÚL MORALES ÁLVAREZ (PARTE V): "LOS BOLICHES Y LOS NOMBRES"

Cantina de principios del siglo XX, probablemente porteña. Fotografía de Harry Grant Olds hoy perteneciente al archivo fotográfico del Museo Histórico Nacional. Nótese la chuica o garrafa forrada en mimbre colocada sobre la mesa de los gañanes, a la derecha.
Continúo aquí con la selección de artículos del periodista chileno Raúl Morales Álvarez (ver el anterior acá: "Genio y figura de la Esmeralda"). Este texto, publicado originalmente en el diario "El Clarín" con el pseudónimo de Sherlock Holmes, pertenece al proyecto editorial "Temporal en Cartagena: antología de Raúl Morales Álvarez", de la Agrupación Cultural El Funye (ir al Facebook del grupo), exclusivamente dispuesta para los lectores de este blog.
A Marcelino Marambio le pegaron con firmeza y con perrera en el bar "Nunca se Supo", de Valparaíso, en El Almendral. La verdad es que él no sabe todavía cómo el iracundo Don Armando Rosca se puso a beber con él, mano a mano, hasta que se armó la gresca en cuya Lotería de puñetes y de tajos, Marcelino sacó todos los números premiados.
El boliche responde con airada exactitud al nombre que posee. Naturalmente, no es el único "Nunca se Supo" que existe en Chile. Hay versiones gemelas en cada pueblo. Todas exigen -lo mismo como suele ocurrir en la porteña- el pulso firme y los ojos muy abiertos para defender el cuero. El que pestañea, pierde.
Pero hay bautizos más curiosos todavía en esta vehemente geografía bebestible del país. La botillería que Alfredo Lieux, el director de radio, tiene en la bastante pecadora calle Eyzaguirre, luce un título preciso sobre las sedientas puertas: "El Cuerpo Malo". Donde comienza Tropezón, frente a la Punta de Diamante, se abre un bar ufano de llamarse "La Tranquilidad". Debe serlo ahora. Pero en mis tiempos sacaban de allí a los fulanos, con las piernas para adelante y anchos ríos rojos sobre el pecho o el vientre. No se molestaban siquiera en llamar a la Asistencia. Simplemente lanzaban los cuerpos a la calle. Y no por ello, la euforia de peligrosos escándalos nocturnos se detenía en el boliche. Seguía no más, dándole que suene, contraviniendo las tranquilas comodidades del apelativo.

jueves, 8 de junio de 2017

HISTORIAS DE FANTASMAS: LA NIÑA JUGUETONA DEL CEMENTERIO DE CALDERA

Coordenadas: 27°4'3.18"S 70°48'50.12"W
Una de las cosas que más me atraen de la exploración urbana durante mis viajes, es el descubrimiento casual de leyendas en plena etapa de consolidación y desarrollo, estado de gestación que muchas veces se confunde con procesos de instalación inducida de historias que se pretende pasar por creencias del folklore oral o la tradición de mayor vejez, fenómeno vicioso que se relacionaría con el concepto de fakelore propuesto por el folklorógolo estadounidense Richard Dorson. En realidad, los casos a que me refiero parecen corresponder más bien a estados de desarrollo iniciales de una creencia o de un mito popular.
Ubicado en avenida Diego Dublé Almeyda, el Cementerio Municipal de Caldera, en la Provincia de Copiapó, acumula una interesante batería de buenas historias propias, distribuidas en sólo una manzana de sepulturas y nichos de diferentes épocas. Ya hablé acá, por ejemplo, de su Mausoleo del Niño Jesús de Praga y la Tumba Milagrosa de Fray Crisógono Sierra y Velázquez, el célebre Padre Negro, ubicados adelante de este camposanto.
La parte más nueva de este cementerio está al fondo, cruzando el casco histórico del mismo y aproximándose a la altura de calles Atacama y Carvallo, etapa a la que se accede sólo por una entrada ubicada al extremo Oeste del recinto. Estos patios menores, de nichos claramente más nuevos que el resto y en diseño más racional, comenzó a ser construido como prolongación del terreno de sepulturas hacia el año 2005, aproximadamente, siendo concluidos sus actuales pabellones pasado ya el período de las fiestas del Bicentenario Nacional.

martes, 6 de junio de 2017

CRISTO DE LA CONCORDIA DEL MORRO DE ARICA: A VECES MONUMENTO A UNA ESPERANZA, A VECES MONUMENTO A UNA QUIMERA

Coordenadas: 18°28'54.67"S 70°19'29.86"W
Acercándose el 137° aniversario del Asalto y Toma del Morro de Arica, el 7 de junio de 1880, quiero dejar publicado este artículo sobre el más grande de los monumentos que están en la cumbre del histórico sitio. A pesar de ser relativamente reciente, la historia de su origen no siempre parece bien conocida y a veces hasta es mal interpretada o contada con errores que me gustaría despejar.
Es un tanto controvertida esta figura tutelar en la cima, la del Cristo de la Concordia del Morro de Arica, por algunos llamado también Cristo de la Paz. Aunque con su instalación se pretendió poner una sentencia final y conciliadora a las consecuencias de la Guerra del Pacífico, 120 años después del conflicto, en su momento causó cierto escozor incluso a algunos ariqueños, por haber sido dispuesto de espaldas a la ciudad, mirando hacia el océano. Además, su presencia en el lugar no siempre ha fomentado discursos de entendimiento, como era el objetivo de su instalación.
Es compleja la situación del monumento pues, por muchos períodos de su corta existencia, parece hacer un saludo a lo que resulta más bien una aspiración, un buen deseo, por encima de una realidad y de una constante. Tras quedar erigido, además, no sólo sobrevino la demanda de modificación del límite marítimo y se sentó la base del futuro conflicto fronterizo artificial en el imaginario "triángulo" del borde costero, sino que han ocurrido también algunos peligrosos incidentes en la cima del Morro demostrando que no todo está resuelto allí, como la ocasión en que turistas peruanos intentaron bajar la bandera chilena para izar la propia en enero de 2002, en un acto que podría haber tenido graves consecuencias, de no haber mediado la cordura y la tolerancia de las autoridades ariqueñas.

EL MONUMENTO A LOS BRAVOS DE ARICA: PEDRO LAGOS, JUAN J. SAN MARTÍN, RICARDO SILVA Y LUIS SOLO DE ZALDÍVAR

Coordenadas: 18°28'42.19"S 70°19'24.85"W
Estos días son los de celebración del Asalto y Toma del Morro de Arica, el 7 de junio de 1880, una épica batalla portadora de sus propios rasgos heroicos y martiriales para ambos bandos, además de mitos que inevitablemente se funden con su grandilocuencia épica e histórica del importante feriado regional.
Al igual que sucede con las caravanas y comparsas del carnaval veraniego, los desfiles de celebraciones del Combate de Arica que pasan al pie del gran peñón, lo hacen desde hace algunos años junto a un grupo conmemorativo de relativo tamaño, en los jardines de la avenida costanera Máximo Lira cerca de donde pasa a ser Comandante San Martín, enfrente de un conocido pub-restaurante del sector.
Esta obra moldeado-escultórica es más bien reciente: fue inaugurada en un acto oficial el domingo 5 de junio de 2011, a las 19:00 horas, con gran presencia de público, autoridades, contribuyentes del monumento y la actuación del clásico grupo musical "Los Cuatro Cuartos". En la ocasión, la Gobernación obsequió a los presentes cerca de 5.000 discos compactos con el "Himno de Arica" y tres versiones de la marcha "Adiós al Séptimo de Línea".

lunes, 5 de junio de 2017

EL PUENTE DE LADRILLO: PRIMERO EN LA HISTORIA DEL RÍO MAPOCHO

Coordenadas:  33°25'58.92"S 70°38'55.04"W (ex ubicación del puente)
Acabo de ver una vieja fotografía publicada por el gran buscador de imágenes históricas Alberto Sironvalle, con el hermoso Puente de Palo del río Mapocho, probablemente de 1880. Me sentí tentado a publicar algo sobre ese puente, por lo mismo, pero descubrí en el intento que nada he colgado acá, en 11 años de existencia de este blog, sobre el Puente de Ladrillo, su antecesor... Cronología manda, entonces.
Sucedía que ante la ausencia de cualquier paso seguro en el río Mapocho, en tiempos tempranos de la Colonia, se debía cruzar sus aguas años a lomo de mula o tiros de cuerda y, cuando estuviera más bajo su caudal, por precarias rampas de ramas y piedras acumuladas por los propios vecinos con material de los pedregales de la vega del río, ubicados hacia el lado de la Recoleta.
Esta curiosa separación material entre la ciudad de Santiago y el sector de La Chimba, tenía efectos sociales e identitarios interesantes: incrementaba las sensaciones segregacionistas y los resquemores de los chimberos, como si se tratara de dos reinos diferenciados, al punto de que eran registrados en sus partes de nacimiento como "naturales de La Chimba", cuando el único limite urbano era sólo el río.
Fue entonces y como complemento de las obras del tajamar que ya entonces esbozaba sus paseos, que se habilitó también un primer puente en el río, hecho de arcos con cal, ladrillo y piedra, según autores como René León Echaíz en su volumen de la "Historia de Santiago" referido a la Colonia. Este paso constituyó el primer puente estable que se haya construido sobre el río Mapocho, entonces, anterior incluso a la generación representada por el Puente de Palo y el Puente de Cal y Canto, seguidos del primer Puente de los Carros y del Puente de Ovalle, todos desaparecidos con la canalización del río de 1888.

domingo, 4 de junio de 2017

MITOS Y MISTERIOS DE LA CUEVA DEL INCA Y OTRAS CAVERNAS DEL MORRO DE ARICA

La desaparecida entrada a la Cueva del Inca, en el Morro de Arica. Atrás a la izquierda por encima del peñón, se alcanza a ver la bandera chilena flameando en la cima del Morro. Fuente imagen: periódico digital El Morrocotudo.
Coordenadas: 18°28'48.63"S 70°19'31.03"W
Este 7 de junio, como es tradicional, se celebra la épica Toma del Morro de Arica de 1880, una de las hazañas más notables de la Guerra del Pacífico y que hizo caer bajo la bandera de Chile la ciudad bastión aliada. Es uno de los días favoritos del año para la ciudadanía ariqueña, celebrado incluso en su himno, al aludir a la enorme bandera que "con las glorias de junio se cubrió" y que ha permanecido flameando en su cúspide desde entonces.
A pesar de la enérgica historia militar que define la identidad del Morro de Arica, sin embargo, sus monumentos a los héroes, sus conmemoraciones y su museo de sitio conviven también con una parte de profundo valor cultural y legendario, referido a las cavernas y galerías interiores que forman parte de la geología natural del gran peñón y en las que se han hecho hallazgos interesantes, que van desde restos de naturaleza arqueológica hasta partes de uniformes e indumentaria de la Guerra del Pacífico.
Se sabe también que una gran grieta o socavón que existía hacia el lado de la actual Plaza Vicuña Mackenna fue usada como parte del campamento por los soldados chilenos tras caer la ciudad, sirviendo para sus arsenales y cubriéndolo con una gran lona mientras estuvo siendo empleada de esta forma. Esta gran apertura entre las rocas se distingue en las fotografías antiguas el Morro de Arica, pero su murallón fracturado fue removido en época posteriores, aunque aún puede ver la falla en la roca donde estaba la grieta.
Una mirada detenida a las caras del gran peñón, todavía deja al descubierto la presencia de estas galerías y sus entradas, con sus bocas por diferentes alturas del mismo. Son grietas de diferentes tamaños, por las que a veces pueden verse entrar y salir a los jotes. Quienes las han alcanzado aseguran que están colmadas de excrementos de aves marinas. Algunas están parcialmente tapadas con arena y material derrumbado, pero la más importante de ellas, sin embargo, permanece totalmente cubierta desde hace unas décadas: la Cueva del Inca, enorme túnel que existía más o menos enfrente de la Isla Alacrán, y que se creía formado por causas naturales en las que habrían participado terremotos y corrientes interiores de aguas.

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