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martes, 28 de junio de 2016

EL INCREÍBLE EXPEDIENTE SOBRENATURAL DE FRAY PEDRO DE BARDECI, UN CASO DE CANONIZACIÓN TRUNCA EN CHILE

Coordenadas: 33°26'36.55"S 70°38'51.89"W (Ubicación de la tumba)
En medio de un período de vaivenes impetuosos del río Mapocho y de la lucha de las fuerzas de orden de los tajamares contra las entropías destructivas de sus aguas, en el siglo XVII, el barrio de La Chimba recibe una extraña pero formidable visita: Pedro de Bardeci y Aguinaco, un hombre alto, blanco y de corpulencia vasca, que viene agitado atravesando el lecho para ir hasta la Recoleta de San Francisco.
El recientemente llegado acaba de cumplir la estricta regla de pobreza de San Francisco de Asís, regalando a los pobres todas sus posesiones. Según la "Historia y devociones de la Recoleta Franciscana de Santiago de Chile (1643-1985)" de Fray Juan Rovegno S., la formalización de su renuncia a todas sus posesiones materiales la hizo ante notario el día 23 de abril de 1675. Y aunque quizás no lo sabe, la nómina milagrosa y taumaturga de recoletos iniciada por el Negro Andrés de Guinea, sumaría con él otro tremendo referente, al convertirse Fray Bardeci (también escrito Bardesi) en el Primer Venerable en Chile, teniendo en algún momento las más serias posibilidades y razones para aspirar a la canonización aunque su proceso hoy esté detenido. Como sucede también con el Negro Andrés, además, es otro caso que antecedió a la santidad de Fray Andresito en la comunidad de recoletos franciscanos de Santiago de Chile.
Al lograr audiencia con el Guardián de la Casa, Fray José de Valenzuela, el visitante no reserva respiro en manifestarle entusiastamente su ánimo. Es natural de Orduña; venía desde Potosí para cumplir con la voluntad de ponerse a santa disposición de la Casa de Nuestra Señora de la Cabeza, en la  Recoleta de San Francisco. Seguramente, el sujeto de unos 30 años a la sazón, ocultaría por prudencia, mientras tanto, el que la decisión de ingresar a los recoletos no era exactamente suya, sino voluntad de la mismísima Virgen María según confesó después.
Pedro de Bardeci había nacido en Vizcaya, España, el día 6 de abril de 1641. Por voluntad de su padre viajó a México con sus dos hermanos para dedicarse al comercio. Allá hizo sociedad con un rico vecino, pero no tardó en revelarse al sucio negocio especulativo de lucrar con productos de vital importancia para la gente más pobre y menesterosa, abandonándolo y dedicándose, a continuación, a la venta de tabaco.

lunes, 27 de junio de 2016

ESPLENDORES PASADOS DEL EX-CENTRO DE ENTRETENIMIENTOS POPULARES DE LA FUNDACIÓN ARRIETA

Acceso al teatro-circo hacia los años 20, con sus puertas de madera y leones.
Coordenadas:  33°27'32.37"S 70°34'18.45"W
Aunque la Comuna de Peñalolén fue fundada recién en los ochenta, su historia es más bastante larga y activa en este sector de la ciudad de Santiago de Chile, especialmente tras la Independencia. Su nombre proviene de la Hacienda Peñalolén que, con los fundos Lo Hermida de los Von Schroeders y Macul de los Cousiño, se constituían las tres grandes propiedades en las que estaba dividido el terreno de la futura comuna en el siglo XIX.
El fundo Peñalolén había sido propiedad de los sacerdotes jesuitas y a continuación de doña Ana Josefa Vicuña. Sin embargo, tras adquirirlo a ella, don Juan Egaña y luego su hijo Mariano habían convertido la hacienda en un verdadero parque, con especies traídas especialmente desde Europa. Margarita Egaña, hija de don Mariano, puso en venta la propiedad (salvo algunos terrenos sometidos a régimen de mayorazgo), siendo adquirida en 1869 por el aristocrático uruguayo José Arrieta y Perera, que por entonces se desempeñaba como cónsul de su país en Chile sólo por vocación, sin recibir remuneraciones por este servicio. Don José residía desde 1844 en nuestro país, habiendo llegado con su familia cerca de los 10 años y contrayendo matrimonio con doña María Mercedes Cañas y Calvo en 1858.

martes, 21 de junio de 2016

SE APAGÓ LA MÚSICA EN LA ESQUINA DE LA BOTILLERÍA "ROCK & ROLL"

Ilustración digital, con reconstrucción de cómo lucía antes la botillería. Usé por base una imagen publicada por el portal Listeilor.com y algunos recuerdos personales sobre cómo era el boliche.
Coordenadas: 33°26'56.17"S 70°36'20.98"W
Para muchos será difícil olvidar aquel santuario noctámbulo de la esquina Sur-poniente de avenida Pedro de Valdivia 2871 justo con calle Sucre, en la comuna de Ñuñoa. Y es que tejieron desde él tantas "previas" de trasnoches en Plaza Ñuñoa, celebraciones antes o después de salir del Estadio Nacional "Julio Martínez Prádanos", gárgaras de alegría para estudiantes del Campus Oriente o, simplemente, el necesario abastecimiento líquido de miles de asados, fiestas, cumpleaños y ceremonias por aquellos barrios.
Hace poco, algunos medios de comunicación anunciaron la triste noticia, puñalada al corazón para tanto devoto nacional de los fermentos y los espirituosos: la clásica botillería "Rock & Roll" desaparecía, cerrando su tradicional cuartel de Pedro de Valdivia. Me pregunto cuántas lágrimas silenciosas cayeron por ahí, compartiendo el dolor de esta verdadera tragedia para el mundo del brindis y la parrilla; de esos valientes habitantes de la ciudad que no duerme.
¿Qué hizo tan popular y querida a esta botillería ñuñoína, más allá de ser sólo un centro de abastecimiento de diversión en botellas y tetrapacks? Conocida popularmente también como "La R & R", hubo un fenómeno social interesante alrededor de ella.

jueves, 16 de junio de 2016

BAR "MARABÚ": EL SECRETO MEJOR GUARDADO DE LAS CONDES POR 50 AÑOS

Coordenadas: 33°25'42.54"S 70°34'15.48"W
Un refugio de pura magia clásica sobrevive en calle Manuel Barrios 5034, a un costado de la Plaza La Concordia, cumpliendo media centuria de historia en este año. Un lugar sacado de otra época, de otro tiempo, de otro contexto, y enclavado como bastión de época entre los elegantes barrios de avenida Latadía con Sebastián Elcano, en la comuna de Las Condes. Es la perla de la ostra barrial, acaso.
El "Marabú" es bar, fuente de soda y restaurante. Como muchas picadas, su recargada decoración combina viejos artefactos para anticuarios, cuadros al óleo enmarcados, pósters de chicas sexis, fotografías antiguas de Santiago, recortes de diarios mencionando al local y recuerdos polvorientos en general, entre los que destaca la camiseta roja -enmarcada y con cristal- de un actual seleccionado nacional de fútbol, con su respectivo autógrafo. Gran parte de estas cosas son instalaciones recientes, eso sí, pues al dueño le dio por caracterizar así su local hacia los días del Bicentenario, manteniendo hasta ahora este aspecto además de los detalles curiosos, como el baño unisex y el antiguo mesón de la caja.
Medio siglo de existencia de esta pequeña fortaleza popular, ya es casi una marca para una ciudad como la capital chilena, donde con suerte algo dura diez años. Sobre una vieja campana de cocina colocada hoy tras el mostrador igual de vintage, una inscripción conmemora este aniversario cincuenta de este boliche: "1966 MARABÚ 2016 y +". Me cuentan que este aviso se ha ido actualizando desde hace varios años ya, para celebrar cada aniversario, cosa que confirmo en algunas fotografías publicadas en la prensa.

martes, 7 de junio de 2016

MOSAICOS, BALDOSILLAS Y AZULEJOS: INVENTARIO URBANO CON LAS HUELLAS DEL CLÁSICO GRES CERÁMICO

Catálogo de productos de IRMIR. Fuente imagen: ponencia para el V Taller de Idis (Argentina) de Rodrigo Vera Manríquez, del Departamento de Diseño de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.
Ya publiqué acá un artículo sobre la campaña para salvar el mosaico muriglas de la empresa IRMIR que recubrían originalmente las primeras estaciones del servicio Metro de Santiago inauguradas entre 1975 y 1980 en las líneas 1 y 2. Como se recordará, estas teselas y baldosas de los mismos juegos decorativos, conocidos como gres cerámico, eran fabricadas principalmente por aquella empresa, seguida de la firma Fanaloza.
El mayor crecimiento de la empresa IRMIR parece estar con su participación en proyectos de la Corporación de Vivienda, la Corporación de Mejoramiento Urbano y el Metro Santiago. Una generación de importantes edificios y obras públicas llevan así su huella en revestimientos de teselas y baldosillas, dando una característica al recubrimiento mural de la época muy práctico, además, pues ahorraba repetir manos de pinturas por paso del tiempo y resultaba muy cómodo al higiene y aseo. Anótese a esto el valor agregado que daba el trabajo de colocación de estas piezas, sumando miles de horas hombres en cada proyecto.
Sin embargo, al desaparecer la principal empresa fabricante hacia inicios de los ochenta y terminar con ello la producción de estos modelos de gres cerámico que se combinaban con otros productos de revestimientos de Fanaloza y Muriglas, su estética y característica quedaron condenados a asociarse a sólo una época, regazándose con ello en el tiempo y culminando su esplendor como recurso ornamental y utilitario. Así, sus vestigios quedaron dispersos y huérfanos por todo Chile, perdiéndose muchos de ellos en las décadas transcurridas hasta hoy, como fue el caso del edificio comercial de la esquina Norponiente de Bandera con Catedral, demolido en 2013 (tenía teselas celestes y baldosas cuadradas verde oscuro en diseño de relieve).
En esta entrada quiero hacer un pequeño registro de las huellas que quedan de las teselas, baldosines y mosaicos de revestimiento como los que dieron prosperidad a compañías como IRMIR y otras del rubro, sobreviviendo en calidad de testimonios palpables de algo que podría haber llegado a constituir parte de la identidad del diseño urbano en nuestro país, pero que se vio trucado por la desaparición y retroceso de la industria.

lunes, 6 de junio de 2016

LOS KIOSCOS FRANCO-VICTORIANOS QUE TUVO SANTIAGO

Kiosco frente al viejo Portal Edwards. Fuente imagen: Flickr de Santiago Nostálgico.
Un gran error cometido por la ciudad de Santiago con respecto a su mobiliario y equipamiento urbano, quizás haya el retiro sin renovación de los antiguos kioscos y garitas para los comerciantes del sector céntrico, bellezas de ferretería que provenían de la escuela de arquitectura en hierro popularizada por Eiffel y que representaron también una interesante influencia del estilo victoriano en Chile, aunque cronológicamente un poco regazado y muy afrancesado, como fue la tendencia del diseño en el cambio de siglo. Su presencia fue tan penetrante en la ciudad que incluso ha seguido repitiéndose tenuemente la línea que se heredó de estos modelos en kioscos posteriores de paseos y parques públicos.
Ya he comentado que estoy dedicando este blog más a enfoque de viajes que de investigación propiamente dicha, así que -por razones de tiempo y de disponibilidad- no he podido hallar ni salir a buscar mucha información adicional sobre estos kioscos antiguos, pero creo que puedo compartir algo sobre los mismos con lo que ya tengo a mano, a través de esta entrada.
Echando cuentas, el estilo de estos kioscos se hizo popular especialmente después de la gran revolución urbanística del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna, extendiéndose hasta la época del Primer Centenario, aproximadamente, época en que se vuelven muy comunes. Por esta razón, eran muy semejantes en detalles y en su propio contexto de época a la línea estilística que se observa en el Mercado Central hecho por la firma escocesa Messrs, Laidlaw & Sons en 1872, o de la Estación Central de Santiago, de la  compañía francesa Schneider & Cie. de 1897, aunque la ciudad continuaba mostrando la presencia de estas estructuras en sus principales calles y avenidas centrales todavía hacia los años treinta, cuando ya había entrado el movimiento art decó y otras expresiones más recientes del modernismo.

sábado, 4 de junio de 2016

LA CORTA VIDA DE UN GRAN OBELISCO EN LA ALAMEDA DE LAS DELICIAS DE SANTIAGO

El obelisco, decorado con banderas y listones, en el día de su inauguración el 18 de septiembre de 1859 (lleva una anotación a mano con esta fecha). Vista hacia el poniente, con el campanario de la Iglesia de San Diego a la izquierda, donde ahora está la Universidad de Chile. Fuente de la imagen: Memoriachilena.cl.
Coordenadas:  33°26'36.90"S 70°38'56.30"W (ex ubicación)
En algunas fotografías históricas de Santiago, probablemente las que estén entre las más antiguas de la Alameda de las Delicias, se puede apreciar un enorme obelisco o "pirámide" oscura, ubicada cerca del Convento de San Francisco, estructura cuyo origen y época han sido prácticamente olvidados en nuestro tiempo. Aunque tuvo corta vida o acaso fue solo temporal, para las fiestas de ese año, su valor para la memoria urbana está en haber sido una de las primeras experiencias conmemorativas de la República de Chile, sin embargo.
La aparición de este obelisco coincide con un período de mejoramiento de la Alameda de las Delicias y de su ornamentación, hacia la proximidad del aniversario número 50 de la Declaración y Primera Junta de 1810. La idea de levantar una obra así parece haber sido propuesta por el arquitecto francés contratado por el Gobierno de Chile, Claudio F. Brunet Desbaines, quien en carta al Ministerio de Instrucción Pública de 1849 ya sugería la necesidad de hermosear la Alameda con algo que conmemorara la Independencia de Chile. A partir de esta proposición se pudo haber llegado al obelisco, cuyo objeto de homenaje era precisamente el sugerido.
Cursado el proyecto, comenzó a ser levantado en albañilería y montaje justo hacia el sector de la Iglesia de San Francisco, más específicamente al centro del bandejón cerca de la esquina de calle Estado, donde estuvo tiempo después la Pérgola de las Flores con su pileta central. Sería llamado Obelisco de la Junta, refiriéndose a la Primera Junta de Gobierno del 18 de septiembre, simiente del proceso de emancipación que culminaría en la Independencia de Chile. El número del histórico año de 1810 destacaba en sus inscripciones, seguido de homenajes a los integrantes de aquella junta y su iniciativa.