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viernes, 29 de abril de 2016

EL TANGO DE DISCÉPOLO PARA EL CARILLÓN DE LA IGLESIA DE LA MERCED

Torre de la Iglesia de la Merced de Santiago, hacia 1950.
Coordenadas: 33°26'19.92"S 70°38'48.63"W
Ya he comentado a la pasada en este blog de un popular tango escrito por el autor argentino Enrique Santos Discépolo, inspirado en el carillón de la Iglesia de la Merced en Santiago, que tuvo ocasión de conocer y escuchar durante una visita a la capital chilena en los treinta. En calle Enrique Mac Iver, casi a media cuadra entre Merced y Huérfanos, está a un lado de la iglesia del museo conventual de los mercedarios un homenaje municipal recordando esta relación.
Genio de corta vida, Discépolo nació con el siglo XX en el barrio de la Balvanera en Buenos Aires, en 1901, siendo hijo de un músico inmigrante napolitano. Él y su madre, que murieron cuando Enrique aún era joven, debiendo terminar de ser criado por su hermano más de 13 años mayor. Antes de cumplir los 20 años, fue incursionando a lo largo de su medio siglo de existencia en artes escénicas, dramaturgia, cinematografía, dirección de orquesta, composición y escritura musical. Destacó especialmente en el cultivo del tango porteño en los años veinte, aportando al cancionero platense célebres obras maestras como "Yira-yira", "Soy un arlequín" y "Maleva".
Su obra máxima, sin embargo, parece ser el inmortal "Cambalache", de 1934, verdadera declaración casi nihilista y pesimista en extremo hecha letra y música, en una forma de crítica social que anticipó en el tango por más de cuatro décadas el tipo de contenidos que después asociaría el mundo a movimientos contraculturales. El que los más grandes cultores del tango en el país hayan grabado sus obras, facilitó mucho la popularidad de Discépolo que, a la sazón, se comprometía también con la actividad teatral como dramaturgo y ocasional actor.
El uso del lenguaje marginal lunfardo y las referencias en las letras a cuestiones relativas a la cáfila de los bajos fondos de Buenos Aires, fue frecuente en las letras de Discépolo. Esto le trajo algunos problemas a partir de los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando cundió una ola de moralismo y fomento a las buenas costumbres que se reflejó en algunas leyes y restricciones de la época, llegando a tocar al propio tango y otras manifestaciones de cultura y arte en Argentina. Por largo tiempo, por ejemplo, el tango "Uno" de Discépolo estuvo prohibido en las radios platenses, además de afectar algunas de sus obras de teatro escritas y dirigidas hacia el final de su vida.

miércoles, 27 de abril de 2016

UNA MIRADA A LA GALERÍA SANTIAGO Y EL EDIFICIO DE SAN ANTONIO 418

Viejo panel de timbres y citófono del edificio.
Coordenadas: 33°26'16.86"S 70°38'55.03"W
El edificio que originalmente era la Caja de Empleados Públicos y Periodistas (Caja de EE.PP y PP) de calle San Antonio 418, puede ser un caso de arquitectura de tendencia racionalista e internacional pero aún con influencias de las postrimerías del art decó en Santiago de Chile, ubicado justo en la esquina norponiente del cruce de las céntricas calles Merced y San Antonio, a sólo una cuadra de la Plaza de Armas.
De unos diez pisos de altura más sótanos y altillos, el edificio nace como propiedad de la Caja de EE.PP y PP. Él y su pasaje comercial datan del año 1952, siendo obras del arquitecto Eduardo Vargas Valenzuela, encargado la construcción a los ingenieros de la casa Wachholtz, Figari & Cía. Vargas había nacido en 1902, titulándose en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile e 1933, además de haber estudiado en la Escuela de Bellas Artes y trabajado para la Municipalidad de Santiago. Había sido contratado por la Caja en 1949 como Jefe de Proyectos, siendo este edificio su principal trabajo para ellos. También trabajó en el Departamento de Arquitectura de la CORFO, donde proyectó poblaciones y centrales hidroeléctricas en Pilmaiquén, Sauzal y Abanico.
La obra está también muy en sintonía con la altura y estilística de los edificios de las otras tres esquinas, similares incluso en muchos de sus detalles, pues si bien son de otros arquitectos fueron otras propiedades de la Caja de EE.PP y PP, por lo que claramente hay una intención de uniformidad de los proyectos a la vista.

miércoles, 20 de abril de 2016

EL NOBLE Y ELEGANTE ARCHIVO ANDRÉS BELLO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE

Imagen del bello Salón Universidad de Chile, del Archivo Central Andrés Bello, en fotografía publicada por el sitio web de la propia institución.
Coordenadas: 33°26'40.21"S 70°39'1.95"W
En bien conocida y divulgada la historia de la Casa Central de la Universidad de Chile: el edificio fue construido entre 1863 y 1872, por el arquitecto francés Lucien Henault y con don Fermín Vivaceta como encargado de las obras. Menos difundida, sin embargo, es la historia de una de las secciones más hermosas y lujosas posteriormente habilitadas en el mismo edificio: los cuatro niveles del Archivo Central Andrés Bello, dependiente de la Vicerrectoría de Extensión Académica y con accesos principales por el sector de Alameda con Arturo Prat, donde suele estar la feria universitaria de libros y sus jardines.
Considerado el segundo centro bibliográfico más importante del país, el Archivo luce con soberbia sus magníficas vitrinas de bibliotecas, colecciones nerudianas de caracolas, cuadros al óleo y lámparas aristocráticas, destacando especialmente el elegantísimo salón mayor de dos niveles y arcos de finas maderas, con cierta semejanza a la Sala Medina de la Biblioteca Nacional. El archivo es, así, museo, biblioteca y salón de eventos.

martes, 19 de abril de 2016

EL MONUMENTO SIRIO OTOMANO DEL CENTENARIO DESAPARECIDO DESDE EL CERRO SANTA LUCÍA

Acercamiento a una de las pocas imágenes que existen de la obra, en revista "Zig-Zag".

Coordenadas: 33°26'26.46"S 70°38'36.81"W (Cerro Santa Lucía)

Ya hemos tratado en este blog el tema de las desapariciones de valiosas piezas ornamentales y artísticas desde el paseo del Cerro Santa Lucía, tema que ha sido desarrollado con mucho más esmero y profundidad por investigadores como Hipólito Castillo y la propia administración del cerro. Sin embargo, hay un caso de corta duración en el paseo y del que existe escasísima información, siendo un misterio hasta hoy su destino después de esfumarse del cerro: el Monumento a la República regalado por la colonia sirio otomana en el Primer Centenario.

Algunos lectores de este blog me han advertido ya, en distintos momentos, que existió tal monumento en el Santa Lucía y que debería ser contabilizado como otra de sus innumerables piezas extraviadas desde el mismo. Sin embargo, es tan poco lo que se sabe al respecto que este artículo, inevitablemente, podría tener matices de novedad incluso para muchos de los que conocen mejor la historia del paseo construido por el entonces Intendente de Santiago don Benjamín Vicuña Mackenna, entre 1872-1874.

Para contextualizar, es algo conocido que las colonias extrajeras y países amigos no enviaron regalos para el ornamento público durante el período de las fiestas del Centenario de la República. Destacan de estos obsequios el Monumento de la Libertad francés, el León y el Ángel italiano en Plaza Baquedano, la Fuente Alemana del Parque Forestal, el Monumento de la Plaza Ercilla español, el León Helvético suizo de la Alameda, la Fuente de los Niños argentina en Plaza Mekis, etc.

lunes, 18 de abril de 2016

LA BODEGA DEL "CASTELLÓN" DE SAN CARLOS DE PUENTE ALTO: BUEN PASADO, MAL PRESENTE Y QUIZÁS PEOR FUTURO

La Bodega San Carlos hacia el 1900.
Coordenadas: 33°35'54.67"S 70°34'32.93"W
Este artículo sobre las ruinas de la Bodega San Carlos, conocida también como El Castellón, lo tenía parcialmente preparado hace varios meses, postergándolo a la espera de buenas nuevas que no llegaron ya, según asumo. El edificio es casi un retazo del pasado de Puente Alto, rodeado de grandes centros comerciales y casas de estudios que verifican la transformación de esta comuna en los extremos al Sur del Gran Santiago. El último proyecto de construcción de un conjunto comercial allí tuvo lugar hace poco, en 2013-2014, ocasión en la que por varios meses maquinarias pesadas hicieron temblar la tierra justo al lado de los frágiles restos que aún permanecen en pie.
La ubicación precisa de este complejo histórico es avenida San Carlos casi llegando la avenida Concha y Toro que es la continuación de Vicuña Mackenna hacia el centro de la comuna de Puente Alto y las célebres viñas en la entrada de Pirque. Esto es bastante cerca de la sede municipal, de hecho. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1995 y, aunque han existido algunas propuestas interesantes de rescate, hasta ahora ninguna se ha concretado.

sábado, 16 de abril de 2016

ROMÁNTICO Y SILENTE: EL MONUMENTO A RUBÉN DARÍO EN EL PARQUE FORESTAL

Imagen del flamante monumento, en revista Zig-Zag de 1946.
Coordenadas: 33°26'12.45"S 70°38'24.08"W
Es difícil categorizar a un alma única y llena de paradojas como la de Rubén Darío, y a la vez definir en pocas palabras su paso por Chile, lleno de claroscuros y contradicciones. Sin embargo, más allá de las controversias y dificultades que tuvo su aventura por nuestra tierra, no cabe duda de que dejó su huella, expresada en al menos dos céntricos ejemplos de Santiago: la placa conmemorativa que lo recuerda en la primera cuadra de calle Nataniel Cox (donde tuvo su residencia) y el monumento a su memoria en el Parque Forestal ubicado casi al borde del empalme de Ismael Valdés Vergara con calles Monjitas y Merced, frente a Paulino Alfonso, mismo punto que hace unos meses propusimos acá como parte obligada de un paseo romántico por Santiago Centro.
El poeta, periodista y escritor nicaragüense nacido en 1867 como Félix Rubén García Sarmiento, más conocido como Rubén Darío, llegó a Chile en junio de 1886 para probar buscando la misma suerte que le había sido esquiva en su patria, siendo recibido por el escritor y diplomático Eduardo Poirier y por su colega el poeta Eduardo de la Barra. Gracias a Poirier pudo encontrar trabajo en el diario "La Época", entrando así  a ciertos círculos intelectuales y líricos de Santiago, haciendo entre ellos grandes amistades incluso con el joven y prematuramente fallecido poeta Pedro Balmaceda Toro, hijo del igualmente trágico Presidente José Manuel Balmaceda.
Antes de soñar siquiera con ganarse el apodo de "Príncipe de las Letras Castellanas", Rubén Darío se residiría en una casa de número 51 de Nataniel Cox muy cercana a la de don Manuel Rodríguez Mendoza, redactor de "La Época". Primero había estado alojado en el albergue de esta compañía periodística, pero más tarde se mudó como pensionista hasta la mencionada calle, en 1887, a escasos metros de la Alameda de las Delicias.