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jueves, 26 de noviembre de 2015

NOSTALGIAS REVISTERILES DEL TEATRO ÓPERA (PARTE II): APOGEO Y OCASO DEL MÍTICO "BIM BAM BUM" Y DE SU HISTÓRICA SALA

Un colorido y espectacular "final de fiestas" para una función del "Bim Bam Bum" en 1967. Imagen publicada por la revista "En Viaje".
Coordenadas: 33°26'21.42"S 70°38'55.58"W
El "Casanova" de Buddy Day, que vimos en la entrada anterior, y su sucesor el Teatro Ópera con el "Bim Bam Bum", que veremos ahora, pertenecen a la edad de oro de la bohemia chilena parece estar entre los años alrededor del Primer Centenario hasta la década del sesenta, aproximadamente.
La decadencia de aquella era comenzó tibiamente, con la apertura de los medios de comunicación y las nuevas opciones recreativas advenidas en los años setenta. Como se sabe, recibió la estocada de muerte ya al final de toda esa historia, en el período de los toques de queda nocturnos durante el Régimen Militar.
La colorida epopeya de la revista chilena, del teatro de variedades y de la comedia para adultos, está retratada en fragmentos a lo largo de varios libros que son verdaderos plintos para los recuerdos de esos años, descritos por sus propios testigos y actores, como "Buenas noches Santiago!" del periodista de espectáculos Osvaldo "Rakatán" Muñoz, o "Acotaciones, morcillas y camelos: Anécdotas teatrales" de Rogel Retes, o "El Santiago que se fue" de Oreste Plath, por nombrar algunos. Los aspectos menos luminosos de la vida nocherniega, en cambio, transitaron por las páginas de "Chicago Chico" de Armando Pérez Carrasco  y "Show continuado" de Luis Cornejo.
Tanto el Ópera como la célebre Compañía de Variedades "Bim Bam Bum", en Huérfanos 835, resistieron los vaivenes hasta la caída misma de la época del vodevil en Chile, con las restricciones de las actividades nocturnas y la Recesión Mundial. El teatro bataclán soportó sobre sí, además, el aplastante peso de toda una época ya perdida, a la que pertenecieron también el Teatro Princesa (sede del "Picaresque"), la Sala Lux reemplazada después por el Grand Palace, el Teatro Politeama del Portal Edwards, las Salas SATCH y Talía de San Diego (hoy Teatro Cariola y Teatro Alejandro Flores), su vecino Teatro Roma (lugar de la cantina "Las Tejas") y los tres Tap Room del inolvidable Negro Tobar, entre muchos otros. Las presentaciones de la compañía "Cóndor", del gran empresario de espectáculos Enrique Venturino, eran por entonces una academia para muchos artistas que engalanaron el ambiente, como los hermanos Retes emigrados desde Perú hasta la escena artística chilena.

NOSTALGIAS REVISTERILES DEL TEATRO ÓPERA (PARTE I): EL MAESTRO BUDDY DAY Y LOS DÍAS DEL "CASANOVA"

Buddy Day y sus músicos, en 1942. Fuente imagen: MemoriaChilena.
Coordenadas: 33°26'21.42"S 70°38'55.58"W
Sucedió otra vez, pues: mi pareja y sus quehaceres académicos me han hecho escarbar en archivos que aún conservo sobre el viejo Santiago de Chile, encontrando algunas anotaciones y fotografías sobre la reluciente época del Teatro Ópera que, por primera vez, me tomaré la molestia de reunir en un mismo texto y publicar acá, completando otro de los muchísimos artículos que dejé pendientes hace quizás más de una década ya, cuando comencé con estos asuntos de investigación urbana.
Habrá que remontarse de nuevo, en este blog, hasta los días de la más romántica y recordada bohemia chilena, hacia mediados del siglo XX, cuando parecía que los clubes, boîtes y dancings estaban en su apogeo calórico.
Las interminables noches de teatro picaresco y de frivolidades se alargaban con los bailables de chachachá, foxtrot, jazz o mambo, por lo que no era extraño que se formaran verdaderos barrios de jolgorio en torno a los locales que eran sedes de la entretención revisteril, cuyos personajes fueron retratados por la cámara de Alfredo Molina La Hitte, Julio Bustamante y David Rodríguez Peña, entre otros. Eso sucedió con el céntrico barrio del Teatro Ópera, destacando figuras femeninas que hicieron época en distintos períodos de esta historia, como Iris del Valle, la multifacética Carmen Thalía, la vedette Eva González o la española Chechi March.
Se cuenta que también hubo femmes-fatales de este medioambiente noctámbulo, como una apodada La Gata y otra de nombre artístico D’Arcy. Según la leyenda, varias reventaron tantos corazones como bolsillos y, cerca de sus propias sombras esbeltas, merodeaban sofisticados personajes del mundo del hampa como el Cabro Eulalio, el Nimbo, el Rucio Bonito o el Negro Carlos, entre muchos otros.

domingo, 22 de noviembre de 2015

UNA VISITA AL MUSEO DE AUTOS ANTIGUOS DE CHILE EN QUILICURA

Coordenadas: 33°19'38.12"S 70°43'45.43"W
Don Gabriel Lira es un personaje en todos sus aspectos y manifiestos. Tiene ese aire de los antiguos patrones de campo en sus formas y su lenguaje con cargas de picardía. Hospitalario, atento y con una velocidad asombrosa para responder con chistes improvisados o distender situaciones sacando risas mientras finge hablar con seriedad, no sabe exactamente cuál es su inclinación profesional: responde que es "algo así como arquitecto agrícola", para decir que un poco de todo y a la vez nada. Es que sus padres lo obligaron a entrar a la Escuela Militar para rectificar su desordenado estilo de vida, cuando joven, escalando varios grados antes de retirarse "justo a tiempo", según acota aludiendo a aquella contingencia histórica.
Desde entonces, el Sr. Lira se dedicó a la gerencia de empresas, la minería, y también a los estudios históricos y la investigación de su onerosa pero gratificante pasión: el coleccionismo de automóviles.
Una vida como viajero, coleccionista y hombre de mundo ha llenado su agenda de nombres ilustres y de personajes notables de la historia chilena, además de innumerables contactos que le han servido para enterarse de la existencia e ir adquiriendo nuevos ejemplares para su exposición. Es de esas personas que siempre conocen alguien en el lugar, ciudad o ambiente que uno mencione. Además, su encanto con las tuercas y las bujías es mucho más profundo que sólo comprar y poseer: con la misma energía repara sus piezas, las devuelve a la vida con sus mecánicos expertos, a la vez que indaga, clasifica y recolecta información tanto a nivel técnico e histórico sobre cada modelo, como también sobre la historia particular de cada ejemplar conseguido.
Hace unos años, en 2003, viendo don Gabriel que sus joyitas se acumulaban atrayendo a los curiosos mientras su participación en el negocio minero se reducía, comenzó a imaginar la posibilidad de establecer un lugar propio para mostrarlas al público involucrándose así en labores de corte más cultural y social. Así decidió crear su propia Fundación Lira para respaldar la exhibición de automóviles en un amplio galpón de Quilicura: su Museo de Autos Antiguos de Chile.

lunes, 16 de noviembre de 2015

LAS "CATACUMBAS" DEL TEMPLO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO EN SANTIAGO

Crucero de la "cripta" de los Sacramentinos, en imagen de postal publicada pocos años después de su inauguración. Fuente imagen: Flickr de SantiagoNostálgico.
Coordenadas: 33°27'4.55"S 70°38'57.65"W
La primera entrada de este blog (aunque no fue la primera que escribí sobre estas temáticas) está dedicada a la Iglesia del Santísimo Sacramento en el sector de calle San Diego y Arturo Prat de la capital chilena, de espalda al Parque Almagro y a la plaza de los libreros. Allí dijimos que el templo nace con el proyecto de traer a los padres sacramentinos desde Francia y establecerlos en este edificio, hecho por el arquitecto Ricardo Larraín con explícita petición de que se inspirara en la Basílica del Sagrado Corazón de París. La obra iniciada en una primera etapa de 1911-1913, bajo mecenazgo de doña María Lecaros de Marchant, fue entregada en 1919 pero sus terminaciones continuaron incluso hasta el año 1931. Desde 1928, además, contaba con el reconocimiento de parroquia.
En aquella ocasión en que publiqué el artículo referido a la iglesia, sin embargo, no me fue posible tener acceso al sector llamado "la cripta" o, más popularmente, "las catacumbas" del mismo templo, a las que se accede por unas escaleras dobles ubicadas detrás de la sacristía y en el pasillo hacia las dependencias interiores de la parroquia por el lado de avenida Santa Isabel y Arturo Prat. Las fotografías que aquí publico las tomé recién en el año 2012, y me servirán para completar la parque que faltaba a la historia y descripción del templo. Recientemente, además, fui entrevistado para un reportaje noticioso dedicado al Santiago subterráneo y titulado "Bajo nuestros pies", en donde se abordaba el tema del origen y la existencia de la "cripta" de los sacramentinos, entre otros casos. Pocos días más tarde, tuve el placer de conocer un caso parecido al de la Parroquia del Santísimo Sacramento y sus dependencias en el subsuelo: la Basílica de San Antonio de Padua al Laterano, en Roma, que también tiene una iglesia completa bajo la principal superior y de cuya historia publiqué algo ya, hace poco. Eso sin adelantar acá algo aún sobre la experiencia de conocer en persona auténticas catacumbas romanas, como las de San Calixto, las de San Lorenzo de Extramuros o las de Santa María en Vía Lata.