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martes, 21 de abril de 2015

LA COLORIDA TRADICIÓN DE LA PINTURA DE LOS CARRETONES POPULARES CHILENOS

Carretones areneros del sector Cerro Navia (Fuente: "Mapocho: torrente urbano")
Éste es uno de los pocos artículos que me iban quedando inconclusos y que he ido rescatando de archivos viejos este año, para reponer la periodicidad este blog a falta de textos nuevos. Lo publicaré con actualizaciones y fotografías que me faltaba conseguir y que he ido tomando recientemente, en especial durante la última Fiesta de Cuasimodo. Lo completaré con información de la que dispongo ahora, para hacerlo más preciso y extenso.
No puedo garantizar qué suceda después con este blog, por cierto, cuando se me terminen los textos que tenía reunidos y pendientes de publicar, pero ya es claro que no puedo cerrarlo por la lealtad que algunos lectores han tenido con el mismo y que me han hecho reponerlo ya en dos ocasiones en que he intentado bajarlo y terminar de "liberarme" de estas responsabilidades. El blog se mantiene, en otras palabras, pero no puedo garantizar la continuidad periódica de publicaciones que tuvo en el pasado y creo que comenzaré a incluir temáticas de viajes, no sólo de investigación, por lo mismo.
Entrando ya en materia, el muy evidente poco afecto de los chilenos hacia las prendas de colores o recargadas se compensa con una curiosa inclinación nacional a drenar por otras vías el contenido amor a los colores y el casi tropicalismo reprimido en aspectos decorativos, con manifestaciones donde el exceso de elementos y de colores son parte del sello en la ornamentación de -por ejemplo- los antiguos microbuses del sistema de locomoción colectiva y sus clásicos carteles de recorridos, o las animitas levantadas a los fallecidos, o las ramadas y fondas de Fiestas Patrias, las carpas y comparsas de la cultura circense, las fachadas de villas populares y ciertos negocios del comercio de barrio.

lunes, 13 de abril de 2015

LA CASTA Y EL ESTIGMA DEL "MEDIO PELO"

Sombreros antiguos.
Todo producto que es de mediana calidad, en el rango de lo corriente o bien atrapado en la tendencia mediocre, carga en el lenguaje coloquial chileno con el título de ser de "medio pelo", bien sea objeto o servicio, pero especialmente también si es un humano. El concepto es parecido al de la marcha chancho, ya tratado en este un anterior artículo de este blog, aunque el estigma de "medio pelo" está un poquito más arriba en la escala jerárquica del (des)prestigio.
Ya en el siglo XVIII, el poeta y cronista español Juan Cristóbal Diego Romea Tapia usaba esta expresión en su obra doble "El Escritor sin título" (1763 - 1764):
"Tampoco por la gente de escalerilla , las de la vida airada , Verduleras , ni Usías de medio pelo. Sin duda lo dirán por aquellas señoras que tienen una pingüe renta, y pueden hacer dispendio del larguísimo caudal que necesita el uniforme completo".