lunes, 30 de marzo de 2015

LA VIRTUD DE LA HISTORICIDAD ENTRE LOS CANES DE CHILE: EL CASO DEL EXTRAORDINARIO CUATRO REMOS

Cuatro Remos, en fotografía publicada por "El Peneca".
Luego de dos capítulos dedicados a la "cuestión social" de los perros en la historia de Chile (uno en tiempos coloniales y otro en tiempos republicanos), seguidos de otra serie doble iniciada con la historia de los perros en las sociedades indígenas y de aquella relativa a los perros en la sociedad y el folklore criollo chileno, procedo a comenzar a publicar estos artículos dedicados a casos donde queda de manifiesto el don de la historicidad entre algunos canes reales, en la crónica más reciente de nuestra república.
Ya hemos comentado de lo vieja que es la popularidad de ciertos perros que han marcado sus patas en nuestra semblanza nacional. El cronista Diego de Rosales, por ejemplo, informaba en "Historia General de el Reyno de Chile Flandes Indiano" sobre el recuerdo de uno de los primeros perros "históricos" de Chile, correspondiente a un famoso can del fuerte de Lebu, probablemente un mastín, que los españoles habían puesto a vigilancia contra los indígenas, a los que reconocía y anticipaba velozmente ladrando y colocando en aviso a todos de la dirección desde la cual se aproximaban.
A pesar de que, al avanzar la historia, los perros también fueron cayendo en rangos de problema social y sanitario severo, tal cual sucede hoy, además de la muy temprana aparición de las jaurías de vida en urbanidad semi-indómita, nada ha mermado la cotización popular por el can que ya estaba fuertemente posicionada en la cultura local y así, al avanzar la República y acercarnos a nuestra época, la sociedad chilena comenzaría a conocer y asimilar gran cantidad de noticias relativas a perros famosos y con nombre propio: de los perros chilenos, capaces de tocar el don de la historicidad y dejar registros interesantes sobre su paso por el mundo. Hay innumerables ejemplos de estos perros históricos que hoy lindan en un campo nebuloso, entre lo real y lo imaginario. De hecho, cada ciudad, cada puerto, cada aldea y cada plaza mayor tuvo los suyos propios, queridos y valorados perros por sus habitantes, cuales símbolos de las respectivas comunidades, frecuentemente, ¡y ay del forastero imprudente que ose propinarle un puntapié o un piedrazo al regalón del pueblo!

jueves, 26 de marzo de 2015

DE SUBTERRÁNEOS PERDIDOS A FANTASMAS DESCABEZADOS: BREVE REVISIÓN DE LAS ATERRADORAS LEYENDAS SOBRE MISTERIOS Y APARICIONES EN EL EX CONGRESO NACIONAL DE SANTIAGO

Una fantasía sobre la leyenda del fantasma del jesuita sin cabeza.
Coordenadas:  33°26'17.98"S 70°39'12.38"W (ex Congreso Nacional)
Éste es el primer artículo que redacto y completo casi desde cero para este blog en más de un año y medio ya, tras mi largo y creo que merecido retiro, pues había estado trabajado hasta ahora casi exclusivamente con material que tenía en archivos. El tema aquí abordado siempre me apareció y reapareció en todo lo relativo al edificio del ex Congreso Nacional de Santiago y sus misterios, así que voy a sacarme de una vez la presión íntima por querer dejar registros de este asunto que encuentro muy interesante y apropiado al interés por el folklore urbano contemporáneo.
Sin embargo, confieso que el contenido de este artículo no lo he hecho totalmente solo, pues he recibido dosis de valiosísima ayuda por parte de una importante fuente relacionada con el mismo lugar al que se refieren estas leyendas de la ciudad: mi amigo el destacado periodista, investigador y escritor Juan Guillermo Prado. Experto en esta clase de temas, además, conoce muy bien todo el contenido legendario de este edificio en el que trabaja desde mediados de los años setenta, y nos reunimos un día en la intrigante Sala de Libros Raros y Valiosos que está a su cargo en la Biblioteca del Congreso Nacional a conversar de ésta y varias otras materias, hará un año y medio ya, acompañado de mi otro amigo investigador Marcelo Villalba Solanas. "En el edificio del Congreso Nacional hay un curioso sincretismo entre el mito y la realidad", dice de entrada en nuestra última correspondencia, y veremos que es bastante exacto en esta apreciación.

domingo, 22 de marzo de 2015

BILLIE RITCHIE: UNA POSIBLE ESPINA EN LA ORIGINALIDAD CREATIVA DE CHARLES CHAPLIN

Caracterizaciones del personaje de Billie Ritchie en sus presentaciones.
Confieso que me incomoda bastante abordar esta clase de temas, no por la enorme pasión que muchos profesan por la figura de Charles Chaplin y su personaje estrella, sino particularmente por mi encanto personal por toda aquella época romántica de la comedia muda y en blanco y negro, además de sentir que casi ofendo la admiración que admito tener por la actriz Geraldine Chaplin, hija del célebre comediante, a quien considero una de las más grandes figuras femeninas de toda la historia del cine.
Sin embargo, no puede negarse que Chaplin carga con sus propias leyendas negras, que ni siquiera pudieron ser eludidas en la conocida película de 1992 sobre su vida, dirigida por Richard Attenborough. Historias sobre una liberada vida sexual, sobre su visión cruda de los negocios, sobre su trato al prójimo y las que aquí abordaremos, en los peores chismes cuestionan incluso su aplaudida genialidad proponiéndolo más bien como un plagiador, que tomaba para sí las rutinas de artistas menos conocidos o que se apropiaba de temas musicales que no eran famosos en la cultura angloparlante.
Al igual que sucede con Thomas Alba Edison, Howard Hughes, Ernest Hemingway, Jimmy Page y tantos otros personajes de distintas disciplinas popularizados por la cultura de masas, un enfoque en tramos precisos de su vida permitiría presentar a cada aludido como un héroe o como un verdadero canalla, dependiendo muchas veces de la propia intención del observador. Y ya se sabe, además, que así como despierta pasiones, Chaplin también fue hervidero de odios, especialmente en cuestiones políticas, por lo que se debe ser extraordinariamente cauto al abordar estos temas y cotejar las fuentes.

viernes, 20 de marzo de 2015

LA GRAN PIEDRA QUE SUFRE POR LOS TRABAJADORES MUERTOS EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO ARIQUEÑO

Una ilustración aproximada a cómo se veía el monumento recién inaugurado.
Coordenadas: 18°28'33.21"S 70°19'16.02"W
Un monumento escultórico chileno quizás único en su dramatismo y connotación trágica, está en la Avenida Máximo Lira de Arica junto al acceso del Puerto y del viejo Terminal Pesquero, frente a la Estación del Ferrocarril y a la Feria de Productos del Mar. A diferencia de muchas otras esculturas de contenido de elegía y tristeza, que llegan por lo general sólo hasta la representación del momento la agonía o bien del lamento por el caído, éste tiene la característica de aludir en su inspiración y en formas directamente al hecho mismo de la muerte, sin los vicios del morbo o del mal gusto.
Tallado en una sola pieza, el monumento tiene la siguiente placa informativa que, según lo que pude consultar, antes estaba adosada directamente a la piedra (aún se observa la marca rectangular donde estuvo alguna vez) y no en un monolito adjunto al pedestal embaldosado, como se la halla ahora:

jueves, 19 de marzo de 2015

"PELUSITA": LA FRAGILIDAD DE UNA PEQUEÑA Y EFÍMERA VIDA

La única fotografía que tengo de "Pelusita", tomada la noche del domingo, ‎14‎ de ‎junio‎ de ‎2009, poco antes de que el diminuto conejo muriera también en mis manos.
Entre todos los varios pasatiempos monetariamente improductivos y empobrecedores que he hecho a lo largo de mi vida (incluido este blog, quizás), hay una actividad que me mantuvo entretenido por bastante tiempo, más o menos desde el año 2008 a 2011: criar y reproducir conejos domésticos. No lo hice en forma comercial (carezco de esos buenos talentos), sino para regalarlos a conocidos, o amigos de amigos, varias veces bastando sólo mostrar una fotografía de ellos por la internet. Fue casi algo casual, después de obsequiarle en Navidad a mi hijo un conejo de raza belier u "orejas caídas", al que llamó "Yinyan", comprado en un centro de mascotas, seguido de una hermosa conejita raza California o Himalaya (nunca lo tuve claro) que bautizamos "Kanika" (lamentablemente muerta de súbito en menos de un año) y otra mestiza negra llamada "Corchea", ambas compradas en ocasiones distintas en el folklórico Mercado de La Viseca de Estación Central.
Con dos hembras y un activo y libidinoso macho, se comprenderá que mi cantidad de amigos y conocidos para regalarle conejos chicos rápidamente se vio copada, así que continué después obsequiando camadas completas a mascoterías del barrio. Mi prioridad era que las criaturitas no terminaran en una olla de escabechado o una parrilla, por supuesto.

martes, 17 de marzo de 2015

UN PUENTE COLGANTE Y SUS MISTERIOS EN EL CORAZÓN CAJONINO

Puente Colgante de El Toyo hacia 1930.
Coordenadas:  33°40'9.41"S 70°20'57.05"W
Hace poco tiempo publiqué acá algo que tenía en archivos, sobre la roca y el sector del Camino Al Volcán conocidos como La Pata del Diablo en el Cajón del Río Maipo, en la Región Metropolitana, y dejé anunciada allí una entrada especial para el caso del Puente Colgante de El Toyo que se encuentra abajo del camino en este mismo lugar, uniendo ambas riveras del Maip. Aquí cumplo con el texto pendiente, entonces, ya que sólo me faltaban las fotografías.
Los puentes colgantes han sido bien conocidos en el río Maipo, desde tiempos de la Conquista. Se cuenta que, hacia 1545, por ejemplo, los españoles construyeron con lianas trenzadas y tablas el primero de ellos, que quizás haya sido también el primer puente colgante de todo Chile. Ubicado en las puertas del Cajón del Maipo y de San Juan de Pirque, este sector recibió, por lo mismo, el nombre de Puente Alto con su aldea respectiva, hoy comuna del extremo Sur oriente del Gran Santiago.
En su diario de viaje, el naturalista Charles Darwin escribe, en 1834, una observación interesante sobre los puentes colgantes del Río Maipo:

lunes, 16 de marzo de 2015

RAÚL GUTIÉRREZ, EL PREDICADOR: SE APAGÓ EL ÁSPERO Y ENÉRGICO GRITO DE "¡GLORIA AL PULENTO!"

Coordenadas:  33°26'22.19"S 70°38'59.44"W (último sector que ocupaba en Santiago Centro)
Raúl Gutiérrez Gutiérrez llegó a ser uno de los pastores evangélicos o canutos más conocido y populares de la historia de nuestro país, además de un icono de los años ochenta, a pesar de la pobreza espartana en que vivía y lo lejos que se halló de llevar su fervor ardiente y apasionado a algún templo con auditorio propio; menos a la radio o la televisión. Claro que nunca lo haría: la calle era su gran casa, su iglesia y su vertiente devocional, en ese mismo Paseo Ahumada donde se graduaron grandes personajes populares de la historia reciente de la Ciudad de Santiago, desde el escritor Luis Cornejo vendiendo sus propios libros de corte social allí en la Plaza de Armas, hasta el recientemente fallecido Sigisfredo Venegas, suplementero de "La Segunda" apodado "El Rambo", con sus disfraces y representaciones excéntricas como "El Vendedor de Palomas". El predicador Gutiérrez pasó a formar parte de esta misma nómina de personajes perdidos en la historia de la urbe, en el recién pasado fin de semana.
Don Raúl había nacido en 1932, dentro de una familia muy pobre de Linares, condición social que lo acompañaría toda la vida. Se vino a trabajar en la juventud a Santiago. Viviendo acompañado de su esposa y su pequeña hijita, daba batalla y sustento como mecánico engrasador de la desaparecida ETC, en un taller de avenida Santa Rosa para el Ministerio de Obras Públicas. Lamentablemente, con esta difícil existencia se puso bueno para el copete y no dejaba un día sin andar pasando las penas con "el tósigo y el reconfortante" de la ebriedad, como hablaba Baldomero Lillo del flagelo del alcohol entre los obreros. La malta y la cerveza pasaron a sustituir su agua de cada día, según la confesión que de él oímos.

domingo, 15 de marzo de 2015

TESORO Y CLÁSICO DE LA TELEVISIÓN EDUCATIVA: "ÉRASE UNA VEZ... EL HOMBRE"

Hoy, la evaluación que se hace de la televisión abierta parece ser una y sólo una, en extremo lapidaria: su pobreza deplorable de contenidos, su bajísimo nivel de autojustificación y su orientación totalmente banal y superflua, abandonando todo potencial de instrucción o de educación por priorizar la atención de la masa-audiencia en función de sus efectos en auspicios publicitarios. Un fenómeno internacional, probablemente, pero que en los pueblos de habla hispana ha tenido -por alguna penosa razón- especial acento y evidencia.
Hubo una época en que la instrucción, la ilustración y el conocimiento convivían -pese a todo- con las temáticas televisivas, especialmente hasta la primera mitad de los años ochentas. Desde los documentales de Jacques Cousteau sobre la vida submarina hasta la fascinante serie "Cosmos" de Carl Sagan, hubo casos notables donde se confirmaba la existencia de un público interesado en esta clase de contenidos, llegando incluso a producciones locales en el caso de nuestro país, como la serie "Mundo" de Hernán Olguín o las primeras versiones de "La Tierra en que Vivimos" de Sergio Nuño.

lunes, 9 de marzo de 2015

HUELLAS DE PERROS POR EL CEMENTO FRESCO DE CHILE (PARTE II): EL LADO MÁS PERRUNO DEL CRIOLLISMO, LA CULTURA POPULAR Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD

Un vendedor de bocadillos y huevos duros en su puesto, mientras un perro callejero lo mira atentamente esperando algún trozo de comistrajo o migaja, en fotografía de 1960 de la Editorial Zig Zag. Esta escena aún existe en todas las ciudades de Chile, porque ya es parte del paisaje cultural.
Asoma como un hecho irrefutable que el pueblo chileno ha vivido con un perro echado a sus pies: lo que acá hemos denominado como ese "pacto" cultural y ancestral. Es un contrato afectivo que es severo y exigente, por lo demás, pues el chileno que odie o maltrate a los perros es, sencillamente, un mal chileno. Y desgraciadamente, ya sabemos que hay muchos de ellos; más de lo que quisiéramos los rotos y los quiltros.
Aquí en nuestro país, pues, queda claro que el quiltro tiene su propia historia y legítima, sin necesidad de fusionarla a pastiches de situaciones inmersas en el romanticismo artificioso de "La dama y el vagabundo" de Disney. También hicieron su propio relato los muchos canes que han arruinado encopetadas presentaciones públicas y hasta distinguidas visitas presidenciales; o bien jugando alegremente con el agua del carro guanaco policial mientras la multitud escapa del chorro en los disturbios del centro de la capital, ladrando felices y abstraídos de los problemas mundanos, de nuestras irritaciones sociales. Son casi como un hechizo de venganza del pueblo contra sus propias clases gobernantes, en ciertos contextos.

viernes, 6 de marzo de 2015

ORIGEN DEL CUERPO DE BOMBEROS DE VALPARAÍSO Y SUS PRIMEROS AÑOS, DESCRITOS POR ISMAEL VALDÉS VERGARA

Presentación del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, siglo XIX.
Coordenadas: 33° 2'19.67"S 71°37'42.45"W (Cuartel General)
Éste es el primer capítulo del libro "El Cuerpo de Bomberos de Santiago. 1863-1900", escrito por don Ismael Valdés Vergara (1853-1916) y publicado en Valparaíso por Babra y Ca. Impresores, en 1900. Además de fundador del Club del Progreso y más tarde diputado y alcalde por Santiago, don Ismael fue cofundador de la 5ª Compañía de Bomberos de Santiago junto a sus hermanos Francisco y Alberto Valdés Vergara, asumiendo también como Secretario General, Vice-Superintendente y Superintendente del Cuerpo de Bomberos. Junto con resultar muy ilustrativo e informativo, este texto tiene algo de homenaje romántico bellamente dirigido a los bomberos voluntarios de Valparaíso, pioneros de esta casta institucional de héroes y mártires en Chile. El cuerpo porteño, fundado oficialmente el 30 de junio de 1851, volvió a medir sus arrojos en varias ocasiones que quedaron cronológicamente fuera de la revisión de Valdés Vergara, poniendo a prueba su lema "Abnegación y Constancia" desde el trágico Terremoto de1906 hasta el catastrófico incendio del 2014 que, en este próximo 12 de abril, cumplirá su primer aniversario.
El Cuerpo de Bomberos de Valparaíso es la cepa de que proceden todas las asociaciones de Bomberos Voluntarios que existen en la República.
Valparaíso fue el hogar generoso en que prendió el fuego del noble entusiasmo que puso en las manos de sus viriles habitantes las herramientas del bombero; fue la santa escuela en que se formaron los Apóstoles de la nueva institución, cuyo ejemplo irradió cual antorcha luminosa en todos los confines del territorio chileno; fue el taller en que se templaron las voluntades y los entusiasmos que, después de cincuenta años de ruda prueba, permanecen tan poderosos y resueltos como en el primer día; fue la progresista, la culta y altiva ciudad de Valparaíso, la cuna de la manifestación más elocuente del poder de la iniciativa individual puesta incondicionalmente al servicio de necesidades apremiantes y de conveniencias indiscutibles.

miércoles, 4 de marzo de 2015

EL EX EDIFICIO DE LA COMPAÑÍA DE CERVECERÍAS UNIDAS DE ANTOFAGASTA Y UN DOLOR EN LA HISTORIA DEL PATRIMONIO INDUSTRIAL CHILENO

El edificio de la CCU, en su época de esplendor.
Coordenadas:  23°38'16.35"S 70°23'46.52"W
En Avenida Séptimo de Línea con calle José Ignacio Zenteno, frente a la plaza de la Municipalidad, puede verse un engaño visual y arquitectónico que ya parece símbolo del instinto de desidia y de destrucción del patrimonio industrial chileno, curioso resultado de un conjuro malévolo que combinó -como siempre- acciones y omisiones humanas con la intervención implacable de una naturaleza telúrica como la de nuestro país.
Ésta no fue la primera cervecería de la ciudad; tampoco la única. Hubo, por ejemplo, una compañía fundada por los italianos Miguel Agazzi y Ambrosio Chiazzone hacia fines de la guerra, además de otra del polaco José Reminsky en calle Latorre y una más de su paisano el empresario Teófilo Reska fundada hacia 1873. No obstante en sus "Narraciones históricas de Antofagasta" dice Isaac Arce que, tras el cierre de la fábrica de Reska, no hubo en la ciudad ninguna otra productora cervecera hasta 1922, cuando se inauguró la planta de la Fábrica de Cervezas "Antofagasta", misma de la que sólo sobrevive esta máscara cadavérica.
En sus buenos días, la gran cervecería de Antofagasta no tardó en conquistar el mercado y entrar al liderato, requiriendo para esta tarea de las instalaciones que levantó en la ciudad y de las que ahora sólo queda tan miserable trozo de cascarón vacío en pie, que algunos consideran casi una burla... Sí, porque mientras en casos como el del ex edificio del diario "El Mercurio" en Santiago se mantuvo para el actual Espacio M también una fachada engañosa por ser lo único que quedaba en pie, en el caso de la ex cervecería de Antofagasta los residentes insisten en que pudo intentar conservarse mucho más que sólo el triste murallón con arcos y vanos, de haber existido esa esquiva voluntad por mantener un rasgo histórico más que un mero truco visual.

lunes, 2 de marzo de 2015

HUELLAS DE PERROS POR EL CEMENTO FRESCO DE CHILE (PARTE I): LOS CANES NATIVOS Y DOMESTICADOS ENTRE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL TERRITORIO

Familia pehuenche con su propio perro o "tregua", en ilustración de Claudio Gay.
Hace poco subí un par de textos relativos a la "cuestión social" de los perros en Chile en el período de la Colonia y el de la República, publicando con ello parte de un trabajo que me correspondió hacer algunos años, para un proyecto editorial que no llegó a puerto. Como mi deseo es que estos contenidos no se pierdan, los dejo disponibles acá.
Para comprender la relación ancestral de hombres y perros en Chile a la que ya he hecho referencia en este blog, se puede retroceder a los orígenes mismos del país y a sus primeros habitantes, en la búsqueda de explicación a la postal tan enraizada y tan incomprensible para el ciudadano de otras latitudes o de otras realidades, sobre el vínculo cultural con el perro que es tan proverbial acá, especialmente con el perro quiltro, el mestizo o "de mala raza". La sorpresa es verificar, con este ejercicio, que dicho vínculo puede ser casi primigenio: más antiguo de todo lo imaginable. Nace con el propio país, de hecho, pues el perro llegó a estos territorios acompañando al propio hombre primitivo que pobló el continente y, al igual que él, probablemente descendía de razas del Asia Central, expandiéndose con rapidez por las comunidades humanas americanas.
Ya había sentenciado algo Ricardo E. Latcham sobre la presencia del perro en el Nuevo Mundo antes del arribo oficial de los conquistadores en su obra "Los animales domésticos de la América Precolombina":

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