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sábado, 28 de diciembre de 2013

CUANDO AVENIDA MATTA ERA LA ALAMEDA DE LOS MONOS

Coordenadas: 33°27'32.55"S 70°38'46.70"W
En Chile, siempre se ha llamado coloquialmente como "monos" a las figuras humanas reducidas de tamaño o de alguna connotación graciosa. Así es cómo surgió el nombre de la sombrerería "Donde golpea el monito", por ejemplo, aludiendo a su muñeco mecánico que toca la vidriera de la tienda; o bien el informal título de "monitos" que se da a los dibujos animados y cartoons. Los diseñadores gráficos, por su parte, viven con el estigma de un trabajo identificado popularmente con la banal definición de "hacer monitos"; en tanto, los niños son "monos chicos" y los copiones hacen todo "por monos", por meros imitadores.
Podrá sonar extravagante, pero dentro de esta etimología simiesca alguna vez tuvimos hasta una arteria alusiva a los "monos", correspondiente a una de las actuales avenidas más importantes de la capital chilena. Es claro, sin embargo, que se ha ido perdiendo parte de la memoria sobre el origen de la Avenida Manuel Antonio Matta, que mucho antes de ser tal fue la llamada la Alameda de los Monos o Cañada de los Monos, cuando no era más que un callejón rural en el que se fueron colocando ferias ganaderas y agrícolas, seguidas de lujosas quintas, a pesar de que el entorno a veces resultaba penoso y peligroso.

martes, 24 de diciembre de 2013

LA TRÁGICA Y HERMOSA ESQUINA DE FABITA EN BARRIO MAPOCHO

Coordenadas: 33°25'59.48"S 70°39'26.62"W
Este texto de mi autoría pertenece originalmente al capítulo titulado "Otro ángel caído", del tomo II de mi libro "LA VIDA EN LAS RIBERAS: crónicas de las especies extintas del Barrio Mapocho" (pág. 359 a 361), publicado en versión digital en la siguiente dirección: issuu.com/urbatorium/docs/la_vida_en_las_riberas_tomo_dos. Como nota de actualización, corresponde decir que estas instalaciones de la animita fueron totalmente arrasadas hace un par de años, aparentemente por decisión de las autoridades, eliminándose todo vestigio de ella en la esquina donde se encontraba.
La ribera opuesta también ha adicionado a su paisaje los vestigios de tragedias similares a la de Mauricio Andrés y en las que la partida traumática e inesperada ha dejado esa ilusión de una energía milagrosa y gentil en el lugar donde se posó el dedo de la muerte. Existe un caso más reciente que el acabado de ver, de hecho.
Fabiola era una chica de bajo tamaño y un poco gordita, nos dicen. Usaba su liso pelo aclarado y siempre parecía sonreír, pese a haber sobrellevado sus 30 años con algunas dificultades. Había algo cándido e infantil en ella, en Fabita, como le llamaban sus amigos: alguna secreta inocencia que le hacía verse de menos edad y mayor vitalidad. Integraba un club religioso que agrupa a sordos y oyentes de Maipú, llamado Comunidad Manos de Alelí, pues tenía un sobrino afectado por esta limitación. No hay duda: siempre fue una mujer muy querida entre los suyos.

EL DULCE AROMA DE UN MISTERIO: LAS CERÁMICAS PERFUMADAS DE LAS MONJAS CLARAS

Piezas de cerámica perfumada clarisa. Imagen de 1960, publicada en Memoria Chilena.
Coordenadas: 33°26'13.68"S 70°39'2.52"W (ex Convento de Santa Clara) / 33°30'38.66"S 70°45'58.79"W (Museo del Carmen) / 33°26'31.51"S 70°38'44.70"W (Museo Histórico Nacional)
Hubo una época de Santiago en que, para estas fechas navideñas, un regalo figuraba entre los más cotizados: las cerámicas ornamentales de greda perfumada que se producían en el convento de las religiosas clarisas. Correspondían en la mayoría de los casos a recipientes o miniaturas de greda cocida, policromadas con esmaltes y con esa característica del agradable aroma a flores y bálsamos que expelían al ambiente, en el caso de la vajilla aportando un saludable toque herbal a los alimentos o bebidas.
Las fabricantes de estas piezas eran las Monjas de la Orden de Santa Clara, famosas también por su producción de dulces y confites, que se establecieron en Santiago en un solar de La Cañada (Alameda) donde se levantó su gran convento, cerca del Cerro Santa Lucía y frente al complejo de San Juan de Dios, en 1604. Como ocupaban el lugar donde está ahora la Biblioteca Nacional, en aquellos años la calle Mac Iver era llamada calle de las Claras precisamente por la presencia de las monjas clarisas allí en la esquina con la Alameda. Un grupo de ellas, sin embargo, se trasladó -tras una disputa al interior de la orden- hasta otro terreno cedido por don Alonso del Campo en la cuadra al Norte-oriente frente a la Plaza de Armas, donde permanecieron por cerca de 140 años hasta que don Bernardo O'Higgins enajenó esos terrenos y los vendió hacia 1821 para poder financiar los gastos militares de las guerras de la Independencia. Recuerdo de aquella pasada es el nombre que recibe la calle donde estaban junto a la plaza: Monjitas.

lunes, 16 de diciembre de 2013

DEVELANDO UN MISTERIO ANCESTRAL (PARTE IV): UNA MIRADA A LAS COORDENADAS SACRAS DE LA URBE Y A LA FUNCIÓN MÍSTICA DEL CERRO "HUELÉN"

Croquis del Santiago de 1552, por Tomás Thayer Ojeda, con la "inclinación" real de la ciudad.
Coordenadas: 33°26'16.47"S 70°39'1.95"W (Plaza de Armas) / 33°26'26.04"S 70°38'37.02"W (Cerro Santa Lucía)
Me aventuro ahora en la cuarta y también penúltima parte de la serie que inicié con el título general "Develando un misterio ancestral", para exponer parte de los resultados de investigaciones sobre el pasado incásico y sacro del Valle del Mapocho, partiendo por el estudio del arqueólogo Rubén Stehberg y del historiador Gonzalo Sotomayor, sobre la existencia de un asentamiento de aquella órbita cultural anterior a la fundación oficial de la ciudad de Santiago.
En la segunda parte, vimos las evidencias de las crónicas coloniales que avalarían los resultados de dicho estudio publicado por el Museo Nacional de Historia Natural; y en la tercera echamos una mirada al trabajo realizado por los arqueoastrónomos e investigadores Patricio Bustamante y Ricardo Moyano, complementándose perfectamente con los planteamientos de Stehberg y Sotomayor.
A mayor abundamiento sobre la parte anterior de esta serie, Bustamante y Moyano sostienen la existencia de una red de "ceques" o líneas de una geografía sagrada dentro del Valle del Mapocho y con centro ceremonial y geográfico en la actual Plaza de Armas, condicionadas por puntos de referencia con relación a solsticios y equinoccios, que incluso determinarían el trazado de sendas hoy convertidas en calles céntricas como Bandera y Catedral-Monjitas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

CÓMO PUDO HABER SIDO Y CÓMO NO FUE EL EDIFICIO DEL CLUB DE LA UNIÓN

El edificio del Club de la Unión, poco después de inaugurado (Archivo Chilectra).
Coordenadas: 33°26'36.06"S 70°39'5.10"W
Por lo corriente, se puede leer en las distintas fuentes disponibles que la historia del edificio del Club de la Unión en Alameda con Bandera, Monumento Histórico Nacional desde 1981, comienza con planos realizados por el conocido arquitecto nacional Alberto Cruz Montt en 1916, con obras concluidas en 1925 cuando se entregan al uso las dependencias. El pomposo inmueble se destaca desde entonces por su estilo neoclásico francés muy monumental y elegante, con innumerables características que lo hacen único en Chile y que algún día, en una próxima entrada, intentaré abordar con mayor abundamiento.
Por ahora, sin embargo, quisiera hacer un aporte interesante que encuentro en una edición de la revista "Zig Zag" de octubre de 1912: los proyectos arquitectónicos que fueron presentados al concurso oficial del Club de la Unión para elegir el diseño del que iba a ser su edificio. Se trata de una colección de 11 imágenes, incluida la ganadora, donde se pueden leer algunos de los nombres más conocidos e importantes de la generación de arquitectos de aquellos años, todos proyectos muy bellos y atractivos, muy coincidentes con el aspecto del Santiago que ya se nos está extinguiendo.
Antes de comenzar, sin embargo, creo conveniente hacer notar algo sobre la fecha de esta fuente y la realización del concurso abierto fue en 1912, mismo año en que se adquirieron los terrenos para el edificio y en donde antes estaba una propiedad de las monjas agustinas cuyo suelo fue loteado y vendido, y donde ya existía un edificio comercial de tres pisos hacia el lado de Alameda, precisamente donde está el Club.

lunes, 9 de diciembre de 2013

OTRA EXTINCIÓN EN MAPOCHO: EL EX COMPLEJO DE LA FIRMA SALOMÓN SACK EN CALLE MORANDÉ

Puerta artística con enrejado art decó, donde estaba el acceso a la casa central de la S. Sack y después la entrada a la fundación del mismo nombre, por el lado de San Pablo 1179 esquina con Morandé.
Coordenadas: 33°26'1.36"S 70°39'15.34"W
Hubo un tiempo en que Morandé era una bullente y activa calle hacia el sector del Barrio Mapocho y de la Estación del Ferrocarril, con bohemios locales casi desprendidos del llamado "barrio chino" de la vecina calle Bandera, como el club-restaurante "La Querencia" y su sucesor actual en el mismo espacio, "Donde Piñita", además de un intenso movimiento de pasajeros de los trenes, los hoteles o de la desaparecida Terminal de Buses Norte, recintos sobre los cuales desembocaba la calle. Contrasta su actual especto lánguido con el de aquellos buenos días.
Hoy, estas últimas cuadras de Morandé hacia el poniente parecen más un centro urbano devastado: a la inminente y controvertida demolición del hermoso Edificio de Conservación Histórica de la esquina con Rosas (se realizará el próximo mes, según me confesaron los propios trabajadores que ahora desmantelan sus interiores), se suma la reciente desaparición total del edificio del Palace Hotel en la esquina opuesta, producto de los daños estructurales severos que sufrió con el terremoto del 27 de febrero de 2010. En sus bajos funcionaban, entre otros, el célebre bar-restaurante "El Olímpico", favorito de los estudiantes de la vecina escuela de teatro de la Universidad de Chile y que se ha ubicado ahora sólo un poco más allá por calle Rosas, y el antiguo negocio de telas de don José Musa, al que he dedicado ya una entrada anterior en este sitio.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS: EN EL 150° ANIVERSARIO DE LA TRAGEDIA DE LA COMPAÑÍA

Las campanas de la Compañía de Jesús tal como se observaban en la Parroquia de Todos los Santos de Oystermouth, Gales, poco antes de su envío definitivo a Chile en 2010.
Coordenadas: 33°26'17.07"S 70°39'10.09"W
Estamos ad portas ya del 150° aniversario del infausto Incendio de la Iglesia de San Miguel Arcángel de la Compañía de Jesús, ocurrido el 8 de diciembre de 1863 y que se inscribe entre las peores tragedias de la historia Chile y también de la humanidad, ocurrida allí en donde ahora están los jardines del ex Congreso Nacional y parte de la calle Bandera que, justo en estos momentos, ha arrojado a la luz lo que podrían ser restos del antiguo templo siniestrado y las bases de la vieja calle, gracias a los trabajos de obras públicas que se realizan allí.
Con una cantidad aproximada de 2.000 a 2.500 muertos, el Incendio de la Compañía de Jesús supera en víctimas incluso al fatídico terremoto de Valdivia de 1960 y a internacionalmente famosos casos como el hundimiento del "Lusitania", el "Titanic" o el "Empress of Ireland". De hecho, nuestra tragedia se halla bastante cerca de la cifra oficial de víctimas del Atentado a las Torres Gemelas. Las vidas perdidas en el Infierno de Londres, el Gran Incendio de New York o el catastrófico Incendio de Chicago llegan sólo a una fracción modesta de las muertes ocasionadas por este horrible suceso de nuestra historia.
Como se sabe, todo comenzó con la inflamación de un sector cercano al altar, a causa de la gran cantidad de lámparas ígneas que se había colocado al interior del templo con motivo de la celebración del día de la Inmaculada Concepción y último del Mes de María, llenando el recinto de feligreses, especialmente mujeres y muchachas muy jovencitas. En la desesperación, el público bloqueó las puertas del templo intentando salir y así perecieron miles de personas, sofocadas, quemadas o aplastadas por las vigas ardientes, en una escena siniestra que dejó pesando un tremendo trauma sobre la sociedad santiaguina, a pesar de la tendencia casi vernácula a olvidar.