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lunes, 29 de abril de 2013

MÚSICOS Y CALLEJEROS: ALGO SOBRE LOS ARTISTAS DE LA CANTINA, LA PLAZA Y LA VEREDA

Ilustración de un guitarrero popular publicada en "La Lira Chilena" en 1904.
En la segunda cuadra de avenida San Diego, exactamente en la entrada de la tienda de artículos musicales "Casa Amarilla", por cerca de 30 años se colocó un señor de pelo cano y ojos secos, totalmente ciegos y cerrados, tocando tristes melodías populares y canciones sureñas con una vieja guitarra maltratada. Casi nadie sabía su nombre, pues aunque resultaba alguien afable hacia los años ochenta, era de difícil comunicación: el Cieguito de la Casa Amarilla, le decían quienes lo conocieron. Su aporreado instrumento estaba lleno de parches, y le adosó una armónica fija que sólo ocasionalmente tocaba y que fue abandonando hacia sus últimos años.
Por triste conjura, la cabeza del personaje ya no andaba bien: allí, siempre tirado en el mismo lugar, vestido con su terno roñoso, cantando y envejeciendo por monedas sobre unas baldosas frías en verano o invierno, la escasa luz de la razón se le empezó a apagar, al mismo ritmo que lo hacían también su voz y el sonido de sus viejas cuerdas opacas. Su pobre guitarra parecía una momia envuelta en kilos de cinta adhesiva, informe, cerrando toda una vida de daños o trizaduras hasta quedarse casi totalmente muda como quien la tocaba. Y un día de esos, en esta penosa decadencia, el famoso Cieguito de la Casa Amarilla ya sin capacidades de ofrecer su canto ni relacionarse otra vez con el mundo, totalmente inconexo con la realidad, desapareció de allí, no recuerdo con exactitud ya cuándo.

jueves, 25 de abril de 2013

VENTANAS AL PASADO: UNA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA SOBRE LOS AÑOS ROMÁNTICOS DE SANTIAGO

Imagen en exposición: Hotel Colón en calle Santa Rosa, hacia 1870.
Coordenadas: 33°26'18.44"S 70°39'1.38"W
Estoy acostumbrado a oír acá en la capital, cada vez que estoy de vuelta y de los mismos santiaguinos, que en esta ciudad no tenemos instancias culturales a la vista o que la difusión patrimonial prácticamente tiene que llegar a golpear las puertas de nuestras casas para que sea efectiva, visible o auténtica. De hecho, algunos aburridores profesionales adictos a hacer discursos transponiendo sus propios complejos de inferioridad o frustraciones identitarias hacia toda la sociedad que debe soportarlos, han hecho un verdadero deporte de esta cantaleta cursi.
La verdad me parece un poco distinta,  sin embargo... O bastante distinta, debería decir, sin llegar a caer en falsos optimismos ni exageración positiva.
Santiago está plagado de pequeños y grandes esfuerzos de difusión de cultura y saber. Que el ritmo delirante de la propia ciudad nos tenga programados para no poder verlos y pasarlos de largo, es otro problema, pero las pruebas está allí (o al menos lo están para el que padezca baja inhibición latente): placas explicativas en las calles, cada vez más paneles de información histórica en iglesias o edificios institucionales, recorridos y visitas guiadas, pequeñas exposiciones en las vitrinas del Metro, etc. Una reseña histórica se ha impreso, por ejemplo, en los bimbos de cierre que rodean actualmente al Monumento al General Bulnes que se halla en reparaciones y mantención en la Alameda, frente a La Moneda, con detalles sobre la propia obra y su homenajeado. Esto habría toda una extravagancia hace 10 ó 15 años; ahora, en cambio, se vuelve algo necesario.

lunes, 22 de abril de 2013

LA ÚLTIMA SONRISA DEL TONY COLIHUE

Héctor Aguilera Campos, el tony Coligüe (1918-2013)
Coordenadas: 33°27'10.97"S 70°38'48.53"W (su residencia en Barrio 10 de Julio)
Hace pocos días, el viernes 5 de abril, falleció en Santiago a los 95 años de edad don Héctor Manuel Aguilera Campos, el mismo hombre que encarnó por décadas al célebre tony Colihue o Coligüe en los principales circos chilenos. Casi sin cobertura periodística ni interés de la prensa, su deceso se produjo encontrándose totalmente retirado y afectado por la cruel enfermedad de Alzheimer y una diabetes que, hacía poco tiempo, le había significado la amputación de ambas piernas, combinación que lo mantuvo postrado gran parte de sus últimos días en una clínica de la comuna de La Florida, siendo alcanzado por la muerte en este estado.
Colihue fue uno de los payasos chilenos más conocidos de las artes circenses nacionales, perteneciente a una generación privilegiada de talentos entre los artistas de estos escenarios, con otros exponentes como los tonys Caluga, Zanahoria, Piripipi, Chicharra, Zapatín, Cascarita o el gran clown Pollito Pérez, y precursores de esta forma de espectáculo como el internacional Montes de Oca o el tony Chalupa. Ya he comentado algo sobre esta interesante historia circense, tal como se la retrató en la exposición "Circo Chileno" en la Biblioteca Nacional, el año 2011, en cuya inauguración apareció quizás por última vez en forma pública el ya anciano y marchito señor Aguilera, para admiración de todos los presentes.

lunes, 15 de abril de 2013

"LA UNIÓN CHICA": BAR POÉTICO Y REFUGIO SIN TIEMPO

La famosa imagen del poeta Jorge Teillier en las puertas del restaurante "La Unión Chica", con la lista de ofertas y platillos (fuente: Flickr de Santiago Nostálgico).
Coordenadas: 33°26'36.05"S 70°39'3.80"W
Sé que se tiende a exagerar y abusar del uso de la metáfora de los lugares "donde el tiempo parece detenido", cuando se habla de patrimonio vivo y de aleros que aún cobijan a la vieja bohemia de inclinación intelectual que existía en el clásico Santiago de Chile. Sin embargo, en este caso específico de "La Unión Chica", se justifica plenamente volver a echar mano a tan insistido concepto, pues su validez  se hace plena y totalmente verificable.
Ubicado en calle Nueva York 11, en pleno sector del Santiago Centro financiero (Barrio La Bolsa), su nombre real ha sido "Bar Restaurant Unión", pero la vecindad del restaurante con el fastuoso y aristocrático Club de la Unión le ha valido el mote de "La Unión Chica", que lo ha acompañado por todos estos años alegrando la vida de toda una línea histórica de grandes escritores, poetas y personajes nacionales, a cuya memoria Jaime Miguel Gómez, o Jonás, dedicó los siguientes versos libres, titulados "Poetas en la Unión Chica" ("La voz del agua", 2005):

jueves, 11 de abril de 2013

"LA IBERIA": CATRES PARA EL SUEÑO DEL RECUERDO EN SAN DIEGO

Vista del interior de la fábrica, a fines de la década del '20.
Coordenadas: 33°27'42.63"S 70°38'56.98"W
La altura de calle San Diego con sus dos cuadras al Sur del cruce con avenida Manuel Antonio Matta, carga con el peso de una larga aunque ya vaporosa historia dentro de la ciudad de Santiago, compartiendo episodios de las crónicas de la bohemia con las del comercio popular en nuestra urbe: el café "Volga", en donde se desató la tragedia del escritor Héctor Barreto, mártir de la Generación del '38, caído en una pelea callejera por cuestiones de la política; al frente, el Teatro Imperial y su época de revista y vodevil; y más allá, cerca de Matta, el célebre "Club Comercio Atlético", fundado en 1932.
Allí, en medio de la época y la geografía de aquellos sitios nocherniegos y aventureros, existía una compañía cuyo edificio con estilo de los años veinte aún se mantiene en pie entre las calles cortas de Santiago y Santiaguillo, registrando tan próspero pasado en la inscripción alta de su fachada de toques art decó y dos pisos: FÁBRICA DE CATRES "LA IBERIA". Ocupaba originalmente los números 1245 a 1249 de San Diego, cuyos bajos ahora pertenecen a pequeñas tiendas comerciales y a un restaurante.

martes, 9 de abril de 2013

MONASTERIO DE LA VERÓNICA: EL BEATERÍO QUE HA DESAPARECIDO EN INDEPENDENCIA

El convento y una parte de la iglesia del Monasterio de La Verónica, vistas desde el lago de calle López. Imagen publicada por Lavín en "La Chimba", en 1947.
Coordenadas: 33°25'37.68"S 70°39'26.94"W (ex ubicación)
En la cuadra de calle Aníbal Pinto con Coronel Agustín López de Alcázar, frente a la sede de la popular fábrica de empanadas y pequenes "Nilo" de la esquina opuesta, se encontraba hasta hace poco un antiguo complejo monasterial que albergó por gran cantidad de años al Beaterío de las Monjas Verónicas en el Barrio de La Chimba, en la actual comuna de Independencia. La pala y la picota ya pasaron con fiereza por ahí, haciéndolo desaparecer hasta lo profundo para abrirle espacio a un nuevo proyecto inmobiliario.
Las monjas que ocuparon largamente estas instalaciones y le dieron su nombre eran de la Congregación Franciscana de las Hermanas Verónicas, alusiva a Santa Verónica Giuliani, una célebre abadesa y estigmada italiana de la Orden de las Clarisas Capuchina de los siglos XVII y XVIII, canonizada en 1839. Las hermanas que profesaron en su nombre se caracterizaban por realizar labores sociales por los desposeídos y los sufrientes.
La sentencia final para este añoso complejo fue el terremoto del año 2010, pero el deterioro y el olvido ya venían acosándolo desde hacía mucho tiempo antes, inmisericordes. Como en varios otros casos del patrimonio perdido en Chile, la catástrofe y la naturaleza trágica de nuestro país sólo vinieron a finiquitar un destino o inminencia que ya estaba escrita.

jueves, 4 de abril de 2013

LA CAPILLA DE LA VICTORIA: EL PRIMER TEMPLO PATRIOTA DE MAIPÚ

La Capilla de la Victoria en 1968, en imagen de la revista "VEA".
Coordenadas: 33°30'38.85"S 70°45'50.32"W
El 5 de abril es el día de la tradicional efeméride de la Batalla de Maipú de 1818, entre los patriotas del Ejército Unido al mando de José de San Martín y los realistas del Ejército Real de Mariano Osorio. Quienes visiten ahora el lugar donde tuvo escenario esta decisiva aunque no última batalla por la lucha independentista del territorio chileno, se encontrarán con las ruinas de lo que fuera un antiguo edificio, allí en el actual Santuario del Templo Votivo de Maipú, antecediendo a la gran basílica y frente a la avenida 5 de Abril, hacia donde comenzaba el llamado Camino a la Rinconada.
Como se sabe, estos restos de murallones corresponden al templo que los patriotas hicieron erigir como promesa a la Virgen del Carmen, jurándole levantar una iglesia en donde quedara sellada la libertad de Chile luego del desastre de Cancha Rayada, que aguó provisoriamente el buen ánimo ganado en la justa de Chacabuco. El General Bernardo O'Higgins habría proclamado a la Virgen del Carmen o de Monte Carmelo como la Generalísima de las Armas y Patrona de Chile en febrero de 1817, poco antes de asumir como Director Supremo.
Un año después, el 14 de marzo de 1818, se reunieron en la Catedral de Santiago las fuerzas civiles, militares y políticas, ocasión en la que a proposición de O'Higgins se realiza el siguiente compromiso ante el pueblo santiaguino:
"En el mismo lugar en donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un templo a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados por los mismos magistrados que formulen este voto, en el mismo lugar de su misericordia, que será el de su gloria".