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jueves, 31 de mayo de 2012

LA "PICÁ DEL HUASO CARLOS": LA CANTINA DONDE ES IMPOSIBLE IR SÓLO UNA VEZ

Coordenadas: 33°26'52.44"S 70°40'28.50"W
Este simpático boliche tiene fama de ofrecer uno de los tragos "terremotos" más mareadores y sabrosos de todo el comercio popular de Santiago, además de sus especialidades en comida chilena, colaciones de la tarde y las infaltables cervezas, favoritas de los universitarios. El "cola de mono" también tiene aquí una reputación incomparable. Los cuequeros se reúnen a tocar en estas salas de color verde y abundante decoración costumbrista, golpeando panderos hasta se acaba el pipeño y la borgoña, en esas noches de música y baile. Folkloristas conviven con miembros de tribus urbanas, estudiantes, trabajadores, turistas y las controvertidas chiquillas "mariposas nocturnas" que nunca le han faltado en el entorno, aunque han ido desapareciendo con la época de los pasajeros del ferrocarril y de los hoteles del barrio Estación Central. Hasta cuando está más lleno, sin embargo, al boliche siempre queda un lugarcito más en algún rincón.
Ubicado desde antaño en Esperanza 33 esquina Romero, en medio de un vecindario de antiguas casas que ya han comenzado a ser desplazadas por los mismos proyectos inmobiliarios que acosan al Barrio Yungay, los dominios de la "Picá del Huaso Carlos" se han extendido por un territorio principalmente de universitarios, dada la proximidad de casas de estudio alrededor, además de la cercanía al Metro Unión Latino Americana en la Alameda.

martes, 29 de mayo de 2012

LOS AÑOS DORADOS DEL "CACHACASCÁN" EN CHILE

 
"Catch", anunciado en las marquesinas del Caupolicán, en 1961. Imagen de los archivos fotográficos del Teatro Caupolicán.
Coordenadas: 33°27'22.34"S 70°38'57.27"W (Teatro Caupolicán)
El arte de la lucha libre de fantasía tiene tres etapas muy concretas en su historia en Chile: la primera del "Cachacascán" que es la originaria, la segunda de los "Titanes del Ring" en los años setenta a ochenta, y la nueva de redescubrimiento o "Wrestling chileno", donde se ha fusionado la tradición de las dos anteriores con la estética y estilo difundido por las empresas de los Estados Unidos dedicadas a este género de shows, aunque muy, muy lejos de sus millones en inversiones, transmisiones y publicidad.
La más cercana a lo profesional de todas estas etapas y la más espectacular fue la primera, sin duda, correspondiente al "Cachacascán". Cubierta por un resplandor mágico de romanticismo e idealización sobre sus recuerdos, celebraciones y sacrificios, fue introducida en Chile por influencia de luchadores extranjeros que llegaron a hacer exhibiciones en compañías viajeras. Tuvo también un buen grado de inspiración en las ligas de México, país donde estos espectáculos son toda una institución cultural y parte del folklore popular desde la segunda mitad del siglo XIX. Posteriormente, sucumbió al enfoque que se daba en la Argentina a esta actividad, de innegables y mayores alcances comerciales, aunque con ello se hipotecó a sí misma en una apuesta peligrosa, cayendo en la oscuridad y la decadencia.
En la actualidad, entre muchos de los practicantes amateurs de la lucha libre en nuestro país, existe toda una especie de idolatría por aquellas figuras precursoras de tales shows, que llenaban las jornadas de "catch" en el Teatro Caupolicán de San Diego o en presentaciones realizadas también en Valparaíso.

lunes, 28 de mayo de 2012

UNA ANIMITA SIN NOMBRE EN EL PARADERO 19 DE VICUÑA MACKENNA

Coordenadas: 33°32'21.99"S 70°35'27.90"W
Está allí desde antes de la construcción de las vías superiores de la Línea 4, hasta la plaza de Puente Alto, a pocos paraderos de distancia de otra conocida animita de Vicuña Mackenna que ya hemos comentado aquí, aunque ésta es más reciente y se encuentra en una etapa menor de desarrollo o consolidación del "culto" relacionado con la misma, por ahora sin placas de agradecimientos aunque sí velas, flores y visitas de creyentes. Probablemente el tiempo le permita comenzar a adoptar características más propias de una veneración manifiesta por el ánima.
Aunque en estados anteriores fue una casuchita con candeleros, como las animitas más tradicionales, las remodelaciones que ha sufrido esta esquina de Avenida Vicuña Mackenna con Enrique Olivares, especialmente desde la construcción de las vías del metro, además de ataques vandálicos, han obligado a la animita a cambiarse de lugar o rehacerse más de una vez. Actualmente, es un monolito rectangular de piedra de pequeño tamaño al extremo de un bandejón que divide la caletera de Vicuña Mackenna con su calzada principal. Está rodeado de un minúsculo jardín de flores, aunque nuestra cultura familiarizada con esta clase de señales informales en la ciudad nos permite comprenderlas inmediatamente como la indicación de un hecho trágico traducido en la presencia de una animita.

sábado, 26 de mayo de 2012

REMEMBRANZAS SOBRE EL CAFÉ Y FUENTE DE SODA "ZURICH" DE PLAZA BAQUEDANO


Ex local del "Zurich" ya convertido en farmacia, poco después de cerrar en 1997 (Fuente imagen: diario "La Tercera").
Coordenadas: 33°26'15.03"S 70°38'7.82"W (ex ubicación)
El "Zurich" era uno de los núcleos más famosos de la Plaza Baquedano, en su llamado "triángulo" o "trilogía bohemia" que formaba con otros dos conocidos boliches del lugar: el "Bar Plaza Italia Tragos (PIT)" y la "Casa de Cena", todos del mismo dueño. Muy populares en su época, nuestros días de esta trilogía sólo queda en el barrio el último de los mencionados, frente a la Embajada de la República Argentina; tanto el "PIT" como el "Zurich" partieron ya a dormir el sueño del recuerdo y del olvido.
El nacimiento del local se debe a un intento de restaurar un espacio bohemio en Alameda con Vicuña Mackenna, como el que antes había pertenecido en esta misma esquina en la conjunción de avenidas al club "Lido", famoso café-bar visitado por noctámbulos, intelectuales y artistas de la clásica vida nocturna en Santiago. Hasta entonces, todos los huérfanos de esta forma de vida allí debían conformarse con las largas jornadas en la abundancia y comodidad en la "Fuente Alemana", pero sus horarios más diurnos de funcionamiento no se ajustaban a los hábitos de las polillas de cervecería.

viernes, 25 de mayo de 2012

LOS JARDINES FLORALES DEL PASEO AHUMADA

Don Ricardo General en 1997, atendiendo su garita de venta de flores en Ahumada (Fuente imagen: diario "La Tercera").
Coordenadas: 33°26'31.87"S 70°39'2.77"W
Ya he comentado algunos recuerdos sobre el Paseo Ahumada desde su remodelación y apertura peatonal en los setenta hasta la gran modificación que se hizo en los noventa y que cambió para siempre muchos aspectos que eran característicos del lugar, como sus hermosas fuentes de aguas. Quise reservar una entrada especial para el caso de los kioscos florales que antes engalanaban la esquina de Ahumada con Moneda, justo allí donde se abre el pasaje de calle Nueva York, y de los que sólo queda uno en nuestros días.
Esta esquina tuvo características muy particulares después de la gran remodelación del alcalde Patricio Mekis en la calle Ahumada, que la convirtió en paseo en 1977. Siguiendo los planos de los urbanistas y arquitectos municipales Carlos Aliaga y Álvaro Guridi, se instaló en el vértice una fuente de aguas que marcó por más de 20 años un punto de encuentro en este mismo lugar, y a su alrededor se instalaron los tres kioscos municipales que eran ocupados por floristas, constituyendo un bello y colorido jardín flotante para quienes querían llevar obsequios de amor, del Día de la Madre, el Día de la Secretaria y otras fechas que justificaban regalar rosas, calas, crisantemos o lirios, algunas sueltas, otras en ramos envueltos en papel celofán y las más finas en delicados arreglos artísticos.

lunes, 21 de mayo de 2012

"BILZ": UNA BEBIDA SIN ALCOHOL DEVENIDA EN GASEOSA PARA NIÑOS

Ilustración publicitaria de la antigua botella de la "Bilz".
Hace tiempo publiqué aquí una entrada dedicada a la gaseosa nacional "Sorbete Letelier", cuyo destino y continuidad en el mercado se encuentran en suspenso en estos momentos, tras una crisis de la embotelladora que lo producía y ante la desazón de sus devotos consumidores. Allí mencioné la existencia de varias otras marcas históricas de bebidas gaseosas chilenas, que han estado presentes por generaciones en nuestra industria y nuestro mercado.
Uno de los refrescos más antiguos de esta historia comercial es la "Bilz", bebida gaseosa que actualmente hace una dupla inseparable con su hermana "Pap", para la venta orientada especialmente al público infantil, con dos mascotas extraterrestres (Bily y Maik) creadas hacia 1997 y todavía vigentes. Sin embargo, la "Bilz" comenzó sus días como un producto muy distinto: brebaje de fantasía sin alcohol, dirigido a abstemios y personas adultas imposibilitadas por salud de beber refrescos alcohólicos.

sábado, 19 de mayo de 2012

SERGIO SILVA: UNA VOZ Y UNA ÉPOCA


Fuente imagen: "Las Últimas Noticias" (1986)
Sergio Silva Acuña nació en 1928, cargando en el destino un brillante futuro como locutor, actor de radioteatro, profesor de locución, relator deportivo y varias otras disciplinas. Pasó su infancia jugando fútbol con amigos en las calles de Viña del Mar y, tal como su hermano Iván, empezó a mostrar desde temprano una tendencia a lo que sería la pasión y vocación de su vida: las comunicaciones. Su experiencia radial comienza hacia los años cuarenta.
Para muchos, fue el más grande de los locutores que ha tenido la radio y la televisión chilena, sin parangón ni sustituto, impresión avalada por su trayectoria y por su trascendencia en el tiempo, al punto de que muchas grabaciones de su voz usadas en continuidades de radio, en comerciales o en presentaciones de televisión, seguían usándose todavía a 10 años de su muerte. Casado con actriz María Esperanza Soura, tuvo seis hijos, destacando hasta ahora en los medios de comunicación la bella Esperanza Silva, que siguió los pasos profesionales de la madre como actriz de cine y teatro chileno.

viernes, 18 de mayo de 2012

HASTA QUE "EL 777" SE MULTIPLICÓ POR CERO

Acceso al "777" en 1997 (Fuente: "La Tercera"), con su clásico cartel de menú y precios.
Coordenadas: 33°26'34.20"S 70°38'50.27"W
En la Alameda Bernardo O'Higgins, entre las calles Tenderini y San Antonio, existió por un cuarto de siglo un oscuro pero popular bar-restaurante con perfil de picada, cuyo nombre ha pasado a la historia coincidiendo con el número que ostentaba en aquella cuadra: "El 777" (siete-siete-siete). Y aunque se lo identificaba como un lugar "subterráneo", paradójicamente la cantina se encontraba en el tercer piso de un hermoso edificio residencial de estilo neoclásico, con balaustras y ventanas en arcos, diseñado por el arquitecto Ricardo Larraín Bravo y fechado en 1916. Algún día trataré de dedicarle un texto a esta bella construcción situada entre dos conocidas multitiendas de la Alameda, y actualmente en vías de convertirse también en una casa de este tipo.
Desde que el suntuoso inmueble fuera traspasado al uso comercial, hacia los años sesenta, comenzaron a funcionar en sus espacios una droguería y otras tiendas. Después, los altos comenzaron a ser arrendados al bar y restaurante. "El 777" llega allí hacia el año 1987, formalizando su patente municipal al año siguiente, aunque rumoreaban sus clientes que ocupó los establecimientos que habían pertenecido a un local anterior de este mismo tipo. Contaban allí también que su dueño y fundador, don Arturito, había sido un ex militar o un ex carabinero.

martes, 15 de mayo de 2012

ANIMITAS DE LA RUTA 5 NORTE EN EL TRAMO QUILICURA-LAMPA

Éstas son las polvorientas y silentes animitas de este tramo de la Ruta 5 Norte, a las puertas de la ciudad de Santiago, comprendido entre el cruce con avenida Américo Vespucio Norte hasta el Lo Pinto. Como la ampliación de la carretera y la construcción de la autopista involucraron la destrucción de todas las viejas animitas de este sector, no es de sorprender que aquellas que están fechadas sean muy nuevas, casi todas del presente milenio.
Todavía es posible encontrar pequeños radieres y embaldosados en ruinas, de lo que fueron antiguas animitas, especialmente cerca de los zanjones de desagüe que corren a los lados de la autopista. También hay una cantidad claramente superior de animitas en el borde oriental de la carretera y su caletera, aunque muchas de ellas ya están olvidadas y anónimas.
Es predecible que casi todas las animitas de este sector puedan estar asociadas a accidentes o atropellos, algunas en pares incluso, aunque la diferencia entre la factura muchas que son vecinas hace dudar que pertenezcan a una misma tragedia o circunstancia. Éste es un lugar peligroso, por cierto, donde muchos trabajadores de las plantas industriales toman locomoción de vuelta a Santiago, Colina o Til Til, parados a escasos metros de la calzada o directamente sobre ella, hasta horas de la noche y cuando ya está oscuro.

domingo, 13 de mayo de 2012

"LA ESPUMA" QUE YA SE DESVANECIÓ DE AVENIDA VICUÑA MACKENNA

Local donde estuvo la fuente de soda en los noventa.

Coordenadas: 33°32'55.67"S 70°35'13.53"W

En avenida Vicuña Mackenna cerca de Central Oriente, pasado el paradero 21 y en un grupo de locales comerciales numerados con el 10064 pero divididos por letras, existió durante los años noventa una popular schopería de la comuna de La Florida, llamada "La Espuma"; o "La Espumita" como le decíamos cariñosamente quienes fuimos sus comensales. Era un lugar bravo, un tanto temido y bueno para interiorizarse en esa vida nocturna alrededor de las cervezas y con poco apego al instinto de conservación, si lo miro fríamente desde ahora.

Nuestras visitas a "La Espuma" solían ser el fin de semana, ocasionalmente en días hábiles. Aunque se suponía que cerraba pasada la medianoche, a veces el local seguía abierto hasta muy tarde, por lo que era corriente encontrarlo con sus cortinas metálicas arriba incluso en la madrugada. Atendía su propio dueño, un señor bajito y de pelo cano, acompañado de alguna mesera de pelo teñido claro y delantal verdoso. A veces, un familiar del patrón también estaba allí trabajando en la caja o en el mesón. El local era pequeño, de un piso y tenía un misterioso pasillo que se perdía hacia atrás del recinto. Había de las tradicionales mesas y sillas fijas, más otras cuadradas, un poco más pequeñas, con manteles llenos de hoyos y quemaduras de cigarrillos.

sábado, 12 de mayo de 2012

AL RESCATE DEL PUENTE COLONIAL DEL CANAL SAN CARLOS

 

Coordenadas: 33°33'44.16"S 70°33'9.53"W

Debe ser uno de los redescubrimientos históricos más interesantes de Chile en lo que va del actual milenio, a pesar de que subyace en el asunto una posible controversia que no pretenderemos resolver aquí, sobre la autoría de la investigación.

Como sea, el puente concitó gran atención de los medios en su momento, pero aún no se ha hecho algo concreto al respecto, salvo por las declaraciones de buenas intenciones y las expectativas generadas para con su destino, que muchos ansiamos se concreten ojala a brevedad, antes que vuelva a ser olvidado. Ya se han escuchado algunas propuestas interesantes al respecto.

Ubicado en el tramo del canal San Carlos situado entre las avenidas Portales y El Peral, cerca de los orígenes de la avenida Tobalaba por el lado Sur del valle del Mapocho y al oriente de la avenida La Florida y Camilo Henríquez, en la comuna de Puente Alto, el puente colonial todavía duerme en el sueño de los justos entre aguas malolientes, basura y ramas de sauces o matorrales. Tampoco ha sido declarado Monumento Histórico Nacional, todavía, pero aguarda por la creación de un posible parque alrededor suyo, para convertirlo así en un lugar de visita y contemplación permanente.

Mientras eso sucede, quise darme un ratito para repasar fugazmente algo de la historia que se ha ido rescatando de este singular puente colonial, en la precordillera de Santiago

Ubicación del puente (flecha roja) en el "Plano del terreno comprendido entre el río Maipo i la ciudad de Santi. de Chile con el proyecto de un Canal desde dicho río hasta al de Mapocho; a fin de fertilizar los campos estériles y destruir la escasez que se padece los veranos en dicha ciudad", del ingeniero José María de Atero, del año 1805. Se señala como "Puntos en que se deben construir puentes acueductos" y "Caminos que corta el canal, donde se ban (a) construir puentes de comunicación" (clic encima para ampliar imagen).

ORIGEN DEL PUENTE

El canal San Carlos costó cerca de 180 años de planes y esfuerzos, siendo un enorme y aplaudido esfuerzo ingenieril en toda su época, cruzando Santiago por cerca de 25 kilómetros por el costado oriental de la ciudad de Santiago. Nació de las necesidades de abastecer a las fincas de Ñuñoa, Renca y Chuchunco de agua fresca tomada del río Maipo, evitando la amenaza de sequías como la sucedida en 1742, que motivó el rápido inicio de la planificación del canal, aunque ésta se vio interrumpida por la falta de presupuesto, pudiendo ser retomada en dos etapas posteriores durante la Colonia: una treinta años más tarde, y otra ya a afines del aquel siglo y principios del siguiente, cuando sufrió una modificación del trazado previsto.

Aquella fase tuvo varios tropiezos, retrasos y hasta controversias, prolongándose hasta el período de la Independencia, cuando la agitación del momento volvió a dejar en suspenso las obras.

Apareciendo en planos y mapas a partir de 1805, como el del ingeniero José María de Atero, existen tres teorías principales sobre su posible origen:

  1. Que perteneció, originalmente, a un paso interior de la Hacienda de El Chequén, un enorme terreno que poseyeron aquí los sacerdotes de la Compañía de Jesús. El Canal San Carlos fue construido sobre un zanjón antiguo y de origen natural, que los jesuitas había hecho despejar y habilitar como cauce ya en aquellos años, cruzando la hacienda, lo que dificultaba el tránsito en los períodos de lluvia o deshielo. De ahí la necesidad del puente. En este caso, su origen habría estado hacia mediados del siglo XVIII.

  2. Que fue construido a principios del siglo XIX como parte de los trabajos del Canal San Carlos y previendo la necesidad de dejar un paso seguro entre ambos lados del cauce, de acuerdo a los planos que allí trazó el ingeniero Agustín Cavallero, de quien volveremos a hablar más abajo.

  3. Que sea un refuerzo y mejoramiento realizado en el siglo XIX, pero de un puente más antiguo, probablemente el de los jesuitas del siglo XVIII, pues se puede observar que en su estructura hay reconstrucciones y "etapas" de restauración.

En el tramo por entonces agreste y arrabalero del viejo canal, cercano a su origen en las aguas del río Maipo, algunos caminos conectaban hacia los valles precordilleranos, incluyendo uno de particular importancia, pues conducía al antiguo sendero que unía Chile y Argentina a través de la ancestral ruta al interior vía Cajón del Maipo, hacia Tunuyán y Mendoza. Fue por este paso, entonces, que se construyó el puente de ladrillo, cal y canto pasando justo sobre el cauce del San Carlos, primero conocido para facilitar la conexión internacional transcordillerana vía Paso Portillo de Piuquenes.

El puente fue, por lo mismo, un hito de vital importancia en el abastecimiento ganadero de la colonia chilena y también en el desplazamiento de expediciones y misiones religiosas hacia la Provincia de Cuyo, segregada de Chile en 1776 e incorporada al Virreinato de La Plata.

Fuente imagen: diario "El Mercurio"

EL POSIBLE CONSTRUCTOR

La obra original parece haber quedado encargada inicialmente a los arquitectos Agustín Cavallero y Joaquín Toesca, dos importantes maestros de las obras públicas realizadas en Chile durante el coloniaje tardío, como es bien sabido. Toesca, particularmente, además del antecedente de sus trabajos en el Palacio de La Moneda (terminada por Cavallero) y la remodelación de la Catedral de Santiago, también construyó los últimos tajamares coloniales del río Mapocho durante la presidencia de Ambrosio O'Higgins, estructuras cuya factura, fábrica y materiales presenta bastante parecido al puente del cana San Carlos. O'Higgins había fundado, además, la villa San José de Maipo en 1792.

Pero la forma y estilo del puente ha sido lo que más sospechas ha despertado sobre la posible mano de Cavallero en los planos de su fabricación, si bien presenta ciertas semejanzas con varios otros puentes coloniales de la América Indiana, donde se mezcla la inspiración de arquerías en acueductos romanos con la arquitectura barroca de la época colonial tardía, aunque altamente funcional. Su origen podría estar, entonces, en la etapa de construcción del canal que había sido encargada a Cavallero, Toesca y el Capitán José Vicente, hacia 1798. Al morir Toesca, Cavallero se encargó de terminar ésta y otras obras del arquitecto.

Según la información publicada en los medios, durante unas investigaciones personales realizadas con documentación chilena y española por don Luis Trigo Venegas, de quien ya hablaremos nuevamente, supo de la existencia de una carpeta de láminas y planos presentados por el propio Cavallero con fecha 30 de diciembre de 1800, como parte del informe que rindió para la construcción del canal luego de morir Toesca, y que se encuentra en el Archivo General de Indias de Sevilla, titulado de la siguiente manera:

"Plano, Perfiles y Elevación de un puente aqueducto que se debe establecer en el Zanjón de el Peral y en el bajo de la Aguada, para dar curso a el Canal de San Carlos que se proyecta desde el río de Maypo a el de Mapocho de esta Ciudad de Santiago, Capital de el Reyno de Chile".

Hasta ahora, ésta parece ser la prueba más precisa del posible origen y autor ingenieril del puente, correspondiente al señalado como el de El Peral, aunque se sabe que Cavallero debió abandonar el proyecto poco después, tras irse de Chile y hacerse la ya señalada modificación del trazado del canal para abaratar costos. Al parecer, sin embargo, del proyecto de Cavallero se conservó la ubicación propuesta para los puentes.

CARACTERÍSTICAS DEL PUENTE

Aunque se trata de un puente de un sólo arco, guardando las necesarias proporciones de una comparación se puede decir que su estilo ofrece, también, ciertas semejanzas de fabricación con el otro famoso puente de cal y canto que existía el Mapocho, tanto por la centuria a la que pertenece como por su albañilería: ladrillos unidos con argamasa mezclada con arena (y probablemente claras de huevo), sobre sillares y murallones de roca como refuerzos.

El Puente del Peral ya debía estar en uso cuando vino el vendaval de la Independencia y quedó postergado el término del canal San Carlos, como vimos. De hecho, por su ubicación se sabe que una parte del Ejército Libertador debió haber pasado por él en este período.

Sólo en los primeros tiempos republicanos pudo ser concluido el trabajo del canal, luego que don Domingo de Eyzaguirre solicitara al gobierno, en 1826, la cesión del San Carlos a una Sociedad de Canalistas, integrada por hacendados y accionistas, para lo cual se constituyeron formalmente comprometiéndose a concluir las obras de construcción pendientes. Justo al año siguiente, sin embargo, cuando debutó la sociedad, hubo una enorme inundación que provocó grandes daños en puentes y acueductos, incluyendo los pasos de El Peral y La Aguada señalados por Cavallero, obligando a las reparaciones por parte de la Sociedad. Quizás de ahí proceden las evidentes reparaciones y muros de roca que se observan hoy en el puente.

Sus pocos metros de luz tienen una importancia histórica notable, además, mucho más allá del mero asunto de la antigüedad pues el puente ha sido, en efecto, testigo del tránsito por allí hecho por muchos personajes ilustres: el explorador Francis B. Head pudo haber pasado por él cuando fue a conocer la mina argentífera San Pedro de Nolasco, cerca de El Volcán, en 1823; luego, el naturalista inglés Charles Darwin caminó sobre el mismo cuando fue al Cajón del Maipo, en marzo de 1835, escribiendo en sus famosas memorias:

"Partimos hacia el paso Portillo. Dejando Santiago atravesamos el llano árido donde se levanta la ciudad. En la tarde llegamos al Maypu, uno de los principales ríos de Chile. El valle, en el punto donde se interna por la primera Cordillera, está flanqueado por ambos lados por grandes montañas desnudas".

Lo propio debe haber hecho don Ignacio Domeyko, en sus exploraciones de la zona hacia 1840, y unos años después don Benjamín Vicuña Mackenna, para visitar el sector montañoso donde están Embalse de El Yeso y Laguna Negra.

DECADENCIA Y OLVIDO

El resto del siglo XIX fue de grandes exploraciones en el Cajón del Maipo, seguidas de fundaciones y aumento de la población por la actividad minera. Se mejoraron caminos y fue quedando atrás la necesidad del sendero que conectaba por el Puente del Peral, por lo mismo. Poco después, llegó el ferrocarril. Sin embargo, al caer esta industria local a inicios de la siguiente centuria, a raíz del descubrimiento de nuevos y mejores yacimientos en otras partes del territorio nacional, esta minería más rudimentaria y tradicional de la zona se había ido a pique.

En tanto, tras años de postergaciones y retrasos, el Canal San Carlos pudo quedar en plenas operaciones recién en 1929, durante el primer gobierno del General Carlos Ibáñez del Campo, desde la captación en el Maipo hasta desaguar en el Mapocho, en la proximidad del Cerro San Cristóbal. Sólo entonces pudieron concluirse las obras pendientes y repararse los daños, completando el curso artificial de aguas.

A la sazón, la época esplendorosa del puente y del antiguo sendero hacia el camino Chile-Arica, ya había pasado.

Caído en desuso como viaducto internacional, el viejo puente fue olvidado y nadie recordaba que era de origen colonial. Abandonado y aislado en el sector conocido como Canal Viejo, sólo la resistencia original que le procuraron sus arquitectos lo mantuvo en pie durante los siguientes siglos, hasta que comenzaron a llegar los proyectos inmobiliarios en su entorno, incluyendo un conocido mall comercial cerca de allí, en avenida La Florida.

El puente estaba en mal estado de conservación, parcialmente inutilizado al tránsito, medio tapado de tierra endurecida y con su entorno convertido en un verdadero basural. Había por allí cerca un paso colgante de alambres paralelos, de esos para desafiar el vértigo dando pasos sobre el cable inferior mientras las manos se aferran al superior. Muchos conocimos al puente de ladrillo antes de la urbanización de estos terrenos, en mi caso en excursiones en bicicleta a fines de los años ochenta, cuando había también otra estructura muy parecida al puente pero hacia el lado del paso de avenida Portales, si mal no recuerdo, lamentablemente ya demolida y de la que no sabría deducir su antigüedad. También podían encontrarse por allí en esos senderos, las ruinas de viejas casas solariegas y bodegas de viñas o algo parecido, más al Sur, ya totalmente arrasadas.

Crecieron las villas nuevas y, circunstancialmente, el puente quedó uniendo dos de ellas: La Frontera y Cuidad del Este, aunque sólo simbólicamente, porque la cantidad de tierra y escombros sobre su plataforma, además de la destrucción de los senderos de acceso, hacían peligroso el tránsito a pie e imposible en vehículos motorizados.

EL REDESCUBRIMIENTO

De acuerdo a lo que han informado los medios de comunicación, un residente de la zona llamado Luis Trigo, presidente de la junta de vecinos del Condominio Ciudad del Este de Puente Alto, habría notado algo curioso en la apariencia antigua del puente y comenzó a investigar afanosamente sobre el mismo según se ha publicado, poniéndose en contacto con algunos centros españoles de estudios históricos.

Aunque dijimos que existe una controversia al respecto, en particular sobre el estudio original del investigador Edison Carreño, el señor Trigo declara que tras casi diez años de indagaciones, en los que siguieron creciendo las nuevas villas alrededor del canal y del puente, confirmó que se trataba del paso colonial hacia el camino Chile-Argentina, presentando toda su evidencia a los expertos hacia el verano de 2011.

Casi inmediatamente después de enviados los antecedentes -y en un gran ejemplo de participación ciudadana en estas materias-, se organizaron instituciones como el Colegio de Arquitectos, la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, el Colegio de Arqueólogos y el Colegio de Ingenieros para presentar un plan de reconocimiento y rescate del puente, además de iniciar gestiones y estudios para conseguir que el Estado le otorgue una categoría de conservación como pieza arqueológica.

Tras ser consultados por el Consejo de Monumentos Nacionales, los miembros de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía solicitaron una inspección e informe preliminar a su consejero don Gastón Fernández Montero, rendido el 16 de abril siguiente y en donde expresa como conclusiones:

"1° En mi opinión, se trata de una construcción colonial de valor histórico que es urgente preservar y poner en valor. Los arqueólogos y arquitectos del Consejo deberán proponer que hacer al respecto.

2° Es urgente que la Secretaría Ejecutiva advierta a la Sociedad del Canal del Maipo la calidad patrimonial de este Puente y evite afectarla con las obras de aboveda miento en actual ejecución en la cercanía.

3° Carabineros del lugar solicitó que el Consejo le oficie cuanto antes solicitando protección del lugar para incluirlo en sus rondas.

4° También parece conveniente que la Secretaría Ejecutiva tome contacto con Inmobiliaria Aconcagua, constructora del Conjunto Habitacional Ciudad del Este, vecina al Puente Colonial, para interesarla en el proceso de puesta en valor del lugar.

5° Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 21 de la Ley N° 17.288, el CMN debería pronunciarse expresamente sobre este caso y determinar el valor histórico de todas las obras arte que pudieren existir a lo largo del cauce del Canal San Carlos para asegurar su conservación".

La noticia llegó a los medios de prensa gracias a un comunicado oficial de la instituciones que recibieron la información proporcionada, y fue toda una sorpresa para mucha gente que vivía o conocía esta estructura sin haberse percatado de su antigüedad e importancia histórica. Poco después, se anunció que le sería concedida la declaratoria de Monumento Arqueológico, primer paso hacia su preservación patrimonial ya que reconoce a la estructura como propiedad del Estado.

BUSCANDO EL RESCATE

La idea principal que se ha propuesto desde las instituciones pertinentes y por los propios vecinos de Puente Alto, es poder construir un parque en el lugar del puente. Se han realizado, hasta ahora, algunos trabajos menores de limpieza, pero cuesta aún imaginarlo rodeado de jardines y paseos. Al menos, se ha alejado momentáneamente la amenaza de las inmobiliarias y también los trabajos de entubamiento del canal San Carlos, despertando la atención de la Sociedad de Canalistas del Maipo y de la Municipalidad de Puente Alto.

Paralelamente, la Universidad Central también emprendió una exhaustiva investigación sobre el puente, a través de una comisión liderada por el arqueólogo y antropólogo Ángel Cabeza -a quien tuve la ocasión de conocer en la Escuela de Gestión Patrimonial 2011 de la USACH y la Fundación Patrimonio Nuestro-, además del arquitecto Nicolás Cañas, secretario ejecutivo del Centro de Estudios del Patrimonio, y del investigador mexicano Francisco Vidargas, subdirector de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

La comisión ganó, en abril pasado, un concurso de financiamiento de investigaciones internas de la casa la Universidad, con el proyecto titulado "Estudios arquitectónicos-estructurales, históricos y arqueológicos para la puesta en valor de estructuras coloniales de cal y canto. Puente colonial sobre el Canal San Carlos, en el sector denominado Canal Viejo, comuna de Puente Alto".

La idea de esta comisión es que, tras ser reconocido el puente como Monumento Arqueológico, ahora sea formalmente traspasado a Monumento Histórico con todas las garantías y amplitudes de conservación que esto involucra. Para respaldar esta tentativa, se han consultado y siguen consultándose fuentes del Archivo Nacional, como los fondos Real Audiencia, Jesuitas, Capitanía General de Chile, Claudio Gay y Cabildo de Santiago, además del mencionado Archivo General de Indias de Sevilla.

Estaremos atentos a novedades sobre el destino del puente colonial del canal San Carlos, y con la expectativa de que, en un futuro no lejano, se consiga para él la categoría de Monumento Nacional que comprometa formalmente la voluntad de darle conservación y divulgación cultural.

jueves, 10 de mayo de 2012

PORTAL ELISEO DEL CAMPO: LA ELEGANCIA PLEBEYA DE AVENIDA MATTA

Imagen del portal hacia los años ochenta, publicada por Eduardo San Martín en "La arquitectura de la Periferia de Santiago".
Coordenadas: 33°27'23.65"S 70°38'1.05"W
El plebeyamente elegante Portal Eliseo del Campo se ubica en avenida Manuel Antonio Matta 302 y 320, entre las calles Portugal y Pedro León Ugalde. Siempre me llamó la atención su belleza, desde los tiempos que transitaba diariamente por él, siendo alumno del Liceo Manuel Barros Borgoño. Aunque ocupa en esa cuadra una planta de más de 40 metros por lado y se halla parcialmente rodeado de otros interesantes históricos edificios, siempre se impone con su hermosa fachada neoclásica de toques neocoloniales y con frontón central, que lo convierten en uno de los más antiguos de su estilo, además de lo pintoresco.
La arquitectura de la obra habría sido concebida en los planos del eximio maestro Ricardo Larraín Bravo, el mismo autor del Templo de los Sacramentinos y varias otras obras tan propias de la ciudad de Santiago. El edificio fue concluido e inaugurado en 1925. Su nombre, según información que conocí hace años de parte de los residentes del barrio, aludiría al médico nacional Eliseo del Campo Meneses, me parece que fallecido poco antes de iniciadas las obras. Todavía conserva la inscripción original con este título, al centro de la fachada y sobre los accesos laterales.
El edificio mantiene la mayoría de los rasgos originales de su arquitectura: sus magníficas arcadas y columnatas, sus pilastras, ventanas falsas alternadas con los vanos reales, balcón de balaustras y el portalón de grandes dimensiones, rematado en el frontón que se repite en las esquinas y arcos de acceso en los vértices del edificio. Todo coronado con tejas cerámicas acanaladas.

UNA MEMORIA PÓSTUMA POR EL GIMNASIO NATANIEL

Accesos al Gimnasio Nataniel, hacia el año 2005.
Coordenadas: 33°26'53.09"S 70°39'13.65"W
Ya he comentado algo sobre la historia de la calle Nataniel Cox y sus primeras cuadras desde la Alameda hacia el Sur. Precisamente en este sector de la ciudad, estaba el histórico Gimnasio Nataniel, importante centro deportivo de Santiago que ha encontrado su capítulo final hace pocos años, no quedando el menor registro de su presencia en el lugar que alguna vez ocupó allí, en aquella cuadra poniente de calle Nataniel casi esquina Vidaurre.
La historia de este estadio comenzó con el III Campeonato Mundial de Baloncesto de 1959, realizado en Chile. Además de darnos un tercer lugar a los locales después de Brasil (1°) y Estados Unidos (2°), el encuentro arrojó grandes utilidades para la Federación de Básquetbol, lo que permitió proyectar nuevos espacios para seguir profesionalizando esta disciplina deportiva, ya que el proyecto del Estadio Cubierto Metropolitano del Parque Cousiño (hoy O'Higgins), iniciado en 1956 por iniciativa de don Mario Recordón y que se pretendía construir precisamente para este mundial, había quedado paralizado al redestinarse los fondos al mejoramiento de la infraestructura deportiva necesaria para realizar acá el Mundial de Fútbol de 1962, donde Chile curiosamente (o quizás no tanto), también sacó un tercer lugar. Este último sitio permaneció abandonado casi 50 años más, hasta que fue rescatado por un nuevo plan, correspondiendo actualmente a la cúpula del Movistar Arena Santiago.

miércoles, 9 de mayo de 2012

EL ÚLTIMO FOTÓGRAFO CLÁSICO DEL CERRO SANTA LUCÍA

Don Marcos, cuando contaba 80 años de vida, 62 de los cuales había ofrendado al oficio en Plaza Vicuña Mackenna. Fuente imagen: diario "La Tercera", 1988.
Coordenadas: 33°26'30.85"S 70°38'41.36"W (sector donde solía ubicarse)
Don Marcos Valenzuela Rodríguez siempre se ubicaba en el sector de la Plaza Vicuña Mackenna a los pies del Cerro Santa Lucía, donde podía ofrecer a los turistas la toma de fotografías en su vieja cámara minutera y de trípode. Lo hizo por cerca de 70 años, en toda una vida consagrada a las artes de la fotografía popular. Algunas veces anduvo también por las terrazas, cerca de las fuentes ornamentales, y como varios otros colegas de su romántico oficio, vestía un impecable delantal blanco, capeando las tardes más calurosas con su sombrero gris de ala.
Tenía el aspecto de un verdadero gentleman de voz pausada y trato cordial, cargado de cierta elegancia señorial a la antigua, reforzada por el hecho de andar prácticamente siempre de corbata, todo el año. No bebía alcohol ni fumaba, y su piel blanca y rasgos casi europeos se fueron curtiendo bajo la inclemencia del Sol, tornando su piel más morena con el paso de las décadas.

martes, 8 de mayo de 2012

LA VIRGEN DE LUJÁN EN EL PATIO DE LOS DISIDENTES

Coordenadas: 33°25'1.03"S 70°39'9.44"W
El 8 de mayo recién pasado fue el día de Nuestra Señora de Luján, una advocación mariana de especial significación en territorio platense, siendo venerado su patronato oficial en Argentina, Uruguay y Paraguay. Su culto nace luego que un estanciero de Santiago del Estero llamado Antonio Farías de Saá, hizo traer una imagen de la Virgen María desde el Brasil en el siglo XVII. La leyenda dice que fue la estatua la que decidió dónde quedarse, mientras era transportada por una procesión en carretas a caballo y bueyes, permaneciendo estática, pesada e inmóvil en la orilla del río Luján, al Norte de Buenos Aires. Por más que trataron de moverla otra vez tirándola con los animales, fue imposible hacerlo y ahí se quedó.
Desde entonces, Nuestra Señora de Luján contó con una capilla propia levantada en el sitio donde tuvo lugar el milagro, y allí estuvo la figura hasta 1674. Aunque la ubicación original ha sido objeto de controversias, la ermita fue reconstruida más de una vez hasta que, a fines del siglo XIX, se inició la obra de la enorme Basílica de Nuestra Señora de Luján, terminada en los tiempos del Primer Centenario de la Independencia. Actualmente, el lugar que ocupaba la primera ermita es una casucha de adobe y techo de dos aguas, con características similares a otros oratorios populares y animitas grandes. La gente la denomina Lugar del Milagro, en Villa Rosa, y se identifica a la patrona como la Virgen de los Gauchos y también como la Patroncita Morena, pues se trata, curiosamente, de una Virgen de tez un tanto oscura, rasgos que muchos esoteristas identifican como de una raíz pagana relacionada al culto de diosas como Isis, Venus y las llamadas Vírgenes Negras. Lo mismo sucede con el detalle de hallarse parada sobre una Luna Creciente, en la tradición cristiana asociada a la Inmaculada Concepción.

EL INTRIGANTE ASUNTO DE LOS TAJAMARES OLVIDADOS DEL MAPOCHO

Hallazgo de murallones sepultados, correspondientes a los antiguos tajamares del Mapocho (fuente imagen: diario "La Tercera").
Coordenadas: (desde) 33°25'33.44"S 70°40'29.48"W (hasta) 33°25'36.21"S 70°40'20.47"W
Por muchos años se creyó, popularmente, que los tajamares coloniales que se construyeron en los bordes del río Mapocho para contener sus iras y salidas de madre, abarcaron sólo el sector comprendido entre el actual Parque Balmaceda, a la altura de la ex Quinta Alegre (en donde ahora está el obelisco reconstruido de Providencia y el Museo de los Tajamares) hasta la proximidad del Puente de Cal y Canto, ubicado entonces entre lo que es hoy la calle Puente y, por el otro lado, la avenida La Paz, junto al camino de la Independencia o ex Cañadilla. Se suponía también que, por la orilla Sur, las estructuras no sobrepasaban la ex calle del Ojo Seco, correspondiente hoy a General Mackenna. Su nombre, de hecho, se debía a que pasaba bajo un ojo o arco seco del Puente de Cal y Canto, en el límite del lecho del río.
Esta impresión de que los murallones de sillería y enladrillado sólo llegaban hasta la proximidad del antiguo Basural de Santo Domingo, hoy ocupado por el Mercado Central, deriva quizás de la percepción errada que dio el Paseo de los Tajamares existente en dicho tramo, durante muchos años y hasta el siglo XIX, surgido de la unión de dos alamedas coloniales que formaron el largo camino por el borde del río, favorito alguna vez de la aristocracia criolla.
La verdad en los hechos, sin embargo, es que los malecones de los tajamares se extendían mucho más al poniente, incluso hasta la Plaza de San Pablo o más allá, y la actual ubicación representada por la ex Cárcel Pública o el lado Oeste del Parque de los Reyes, antes llamado Parque Centenario. El ancho que alcanzaban a esta altura tocaba incluso las cercanías de la calle San Pablo, absorbiendo en su vega primitiva terrenos de cuadras que hoy corresponden a las calles Balmaceda, Mapocho, General Mackenna y la propia San Pablo.
Aunque dejaré para una futura entrada la historia general de los malecones coloniales del río Mapocho, creo oportuno recordar aquí que los rastros de trabajos de instalación de tajamares por este sector poniente del río Mapocho, aparecen temprano. Las constantes riadas y especialmente una catastrófica que mató 120 personas y dejó la ciudad casi sin provisiones ni ganado, hicieron que la autoridad de la gobernación ordenara levantar los primeros tajamares en 1609, durante la gobernación de Alonso García de Ramón, encargándose la obra gruesa al geomensor Ginés de Lillo.

lunes, 7 de mayo de 2012

LOS ÉTERES DE UN CINE-TEATRO EN CALLE CHACABUCO

Coordenadas: 33°25'55.00"S 70°40'47.03"W
Hace poco publiqué un artículo sobre el cine-teatro Minerva, en la conjunción de calle San Pablo con Chacabuco. Me corresponde hacer caudal, ahora, de otro que estaba cerca de allí, hacia el final de esta misma calle: el Cine-Teatro Selecta, que en su época tuvo bastante popularidad en la vida del Barrio Yungay y las inmediaciones de la Quinta Normal, también hacia la época de los tranvías pasando por Mapocho, San Pablo, Matucana y la misma calle Chacabuco.
Tengo a la vista noticias de otro Teatro Selecta que se habría ubicado en Estación Central, cerca del origen de avenida Ecuador, pero no he podido investigar ese caso en particular. El que aquí comento, en cambio, se encontraba más o menos desde 1920 en una cuadra del lado poniente entre Mapocho y Atacama, específicamente en la dirección de Chacabuco 1178.
En alguna guía de cines antiguos, sin embargo, también lo veo identificado con el nombre de Cine Chacabuco, así que pudo haber tenido, quizás, más de un título a lo largo de su historia, que comienza con la época de la construcción de las "salas de barrio" en el post Primer Centenario de la República.

domingo, 6 de mayo de 2012

LA EX CASONA PÉREZ CANGAS, UNA IDENTIDAD CASI DESCONOCIDA DE RECOLETA

La casona, retratada por Walton en 1915.
Coordenadas: 33°25'29.14"S 70°38'45.03"W
Es imposible que la ex casona con aires de palacete no llame la atención todavía en avenida Recoleta, con sus dos falsos torreones decorativos y la extraña pintura colorinche que tiene en nuestros días, casi al frente del Centro Cultural de la Recoleta Dominicana.
La que antes fuera un símbolo de la aristocracia en el barrio, hoy sólo es una vieja casa convertida para el uso comercial y con grandes destrucciones que la han alejado de su orgulloso pasado.
La casona expone elementos típicos del movimiento neoclásico afrancesado de su época en Chile, hacia el cambio de siglo y hasta el Primer Centenario, antes de que comenzaran a aparecer los estilos Art Decó, Bauhaus y otros más funcionales. Empero, también tiene elementos que son únicos en su diseño, como una deliberada composición de simetría-asimetría, esa extraña decoración casi barroca y de posible influencia art nouveau en las chambranas sobre las cornisas, además de sus blasones en la fachada y una gran desproporción de su escaso ancho contra su profundidad y longitud interior, adaptándose al perímetro del terreno.
El maestro Jorge Walton publicó fotografías de ella en 1915, para su "Álbum de Santiago y vistas de Chile", pues la consideró una de las residencias más interesantes y suntuosas de Santiago, mostrando también sus magníficas y elegantísimas salas interiores cargadas de molduras, falsas ménsulas, enjarjes ornamentales y relieves decorativos, con suficiente altura de techo para colgar ostentosas lámparas.

UNA RESISTENTE ANIMITA DE AVENIDA VICUÑA MACKENNA

Coordenadas: 33°31'26.65"S 70°35'52.45"W
En avenida Vicuña Mackenna casi frente a la calle Las Acacias, comuna de La Florida, pasado el céntrico paradero 14 y de camino hacia el siguiente, existe una vieja animita al medio del bandejón o isla central que, aún siendo infinitamente menos conocida que la de Romualdito en Estación Central, ofrece el mismo fenómeno de adaptación de la urbanística a la presencia previa de este lugar de ejercicio de fe popular, respetando su existencia y permitiéndole seguir ocupando un espacio propio dentro de la ciudad.
Según se cuenta entre vecinos y comerciantes del sector, la anónima animita perteneció a un hombre, joven o niño (varón), pero algunas tarjetas que aparecen de cuando en cuando allí aluden a una mujer, incluso mensajes del Día de la Madre que suponemos deja algún familiar. Se dice también que la persona murió intentando atravesar la avenida Vicuña Mackenna, al ser alcanzado por un vehículo. Luego de su trágico atropello, alguien encendió velas en el lugar, luego vino la casucha y así nació la animita.

sábado, 5 de mayo de 2012

COMEDIAS Y TRAGEDIAS DEL CINE-TEATRO MINERVA

El cine Minerva ya cerrado, en los años noventa, cuando funcionaba la librería y juguetería "Díaz" en sus dependencias exteriores. Aún quedaban rastros de la antigua marquesina luminosa del cine (Fuente imagen: diario "La Tercera").
Coordenadas: 33°26'9.21"S 70°40'46.06"W
Barrio Yungay, Quinta Normal y sus alrededores, tuvieron varias de las viejas salas identificadas como "cines de barrio" entre sus atracciones para los residentes y visitantes. De ellas, destacaron el Teatro O'Higgins, el Teatro Novedades, el famoso Colón, el pequeño Zig-Zag, el Electra y el antiguo Cine Patricio Lynch, todos ya cerrados o convertidos en otros recintos con destinos muy distintos a aquellos para los que fueron creados.
En la misma proliferación post-Primer Centenario de estos cines y escenarios por los vecindarios antiguos de la ciudad, nacieron cerca de Matucana algunas salas de proporciones no muy holgadas pero cómodas para la comunidad de habitantes de barrios como Yungay o la Población el Polígono. Una de ellas, llamada Cine-Teatro Minerva, fue especialmente importante y resistió hasta los años ochenta estoicamente en su sitio, ahí en San Pablo con Chacabuco, por donde pasaba también la línea del tranvía.
Peleándose de cerca al mismo público del Teatro Colón, el Minerva estaba un poco más abajo de la cuadra entre Chacabuco y Matucana, más específicamente en la actual dirección de San Pablo 3230. Desde que se le inauguró en los años veinte, fue el lugar favorito de las parejas y las familias tras pasear durante la tarde por la Quinta Normal o los alrededores de la Plaza Portales, a escasos metros de la célebre panadería y pastelería "San Camilo", además del bar "El Frontón" que fuera famoso entre la bohemia de los sesenta y principios del setenta, apareciendo mencionado en algunas obras literarias o artísticas. En su "Historia del cine chileno", Mario Godoy Quezada señala también que la antigua sede de Chile Films quedaba al lado de este cine.

viernes, 4 de mayo de 2012

EL "BRANNIGAN'S PUB": SÍMBOLO FINAL DE LA CAÍDA DE UN BARRIO NOCTÁMBULO

Ilustración digital: así lucía antes el "Brannigan's", en esas noches cálidas y tranquilas que había en barrio Suecia antes de su debacle.
Coordenadas: 33°25'13.00"S 70°36'29.87"W
Ayer, viendo las noticias de la tarde, se informaba de un voraz incendio en avenida Suecia, en el otrora epicentro de la bohemia y la diversión en Providencia. Comienzo a reconocer algo familiar en las formas del edificio en llamas: esos postes de madera, ese doble techo con arcos de enladrillado, esos balcones falsos, los peldaños del acceso... Es como ver el esqueleto de un conocido y tratar de identificarlo.
Pues sí, era él: aquel local ya abandonado y que antes fuera casa del pub y restaurante llamado ampulosamente como "The Corner Pub Brannigan's", en calle Suecia 035 con General Holley, siendo más conocido como el "Brannigan's Pub" o el "Brannigans de Suecia", sus luces amarillas teñían esta esquina de ángulos suaves con atracciones ideales para quienes revivieron parte de la vida nocturna chilena durante los años de esplendor de este barrio, hoy convertido en un lugar peligroso, decadente y donde la sangre de muertos ha corrido más de una vez.

CITÉ LAS PALMAS: UNA DELICIA ARQUITECTÓNICA EN MATUCANA

Fotografía tomada y publiada en 1915 por J. Walton.
Coordenadas: 33°26'23.15"S 70°40'49.10"W
Uno de los cités más pintorescos y elegantes que pueden encontrarse en Chile, único en su combinación estilística, está en la misma cuadra de Matucana perteneciente a la Quinta Normal, entre el templo del Santuario del Cristo Pobre y los accesos a la estación del metro y los parques. Es uno de los pocos sitios de la manzana que no pertenecen directamente a la planta de la Quinta Normal, a la que penetra por sus patios casi como conviviendo con ella, formando parte de su identidad, allí cerca del empalme de la calle Catedral sobre avenida Matucana.
La fotografía más antigua que se conserva del extraordinario pasaje corresponde a la de Jorge Walton para su "Álbum de Santiago y vistas de Chile", publicado en Santiago en 1915, sólo un año después de la inauguración del artístico conjunto residencial. Esto permite hacer comparaciones más certeras y precisas sobre los cambios que ha experimentado el condominio en todos estos años, cuando se apronta a celebrar su centenario con cuatro o cinco terremotos a cuestas, el último de ellos el año 2010 y que también desató su furia sobre su atractiva arquitectura.

miércoles, 2 de mayo de 2012

LA CASA DEL "COLA DE MONO" EN SAN DIEGO

Vista del "Cola de Mono" y la casona, en sus buenos años.
Coordenadas: 33°27'7.11"S 70°39'0.81"W (antigua ubicación)
Ya publiqué en un artículo anterior la historia del trago nacional cola de mono, y de cómo muchas de las versiones sobre su origen adjudican el origen de la bebida a base de leche, café y licor a la figura del Presidente Pedro Montt. También dije allí que una de las teorías más plausibles sobre este trago es que haya nacido -o bien se haya popularizado masivamente- gracias a un clásico local de la calle San Diego, llamado con el mismo nombre de esta deleitosa y embriagante ambrosía: el "Cola de Mono".
Muchos hablaron del famoso restaurante y su dueña, doña Juana. Entre otros, lo hicieron Daniel de la Vega, Jorge Teillier, Raúl Morales Álvarez y Oreste Plath. Eugenio Pereira Salas, por ejemplo, en sus "Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena" dice que el ponche navideño y festivo fue creación de la propia dueña del bar, doña Juana Flores:
"Juana Flores, la creadora del 'cola de mono', variación de los tradicionales ponches en leche con malicia, con su bien oliente agregado de esencia de café y vainilla, murió de mal de amores en su querido barrio de la Plaza de Almagro en su rincón acogedor y coqueto al lado del boliche del “uruguayo” y frente al Coq Hardi, con su tabladillo superior en que los habitués ensayaban sus 'gracias'."