sábado, 31 de julio de 2010

LA POSADA DE LA CAÑADILLA EN LA CASA-PILAR DE BARRIO INDEPENDENCIA

Coordenadas: 33°25'3.22"S 70°39'22.43"W
Estaba exactamente en la esquina de la Cañadilla, hoy avenida Independencia, con la calle Profesor Alberto Zañartu, cuando ésta se llamaba Callejón del Panteón, donde está la histórica entrada al Cementerio General por Avenida La Paz y cerca de donde debutara con su primera casa el famoso restaurante "Quita Penas", en el antiguo barrio del Hospital San José.
Era una hermosa casa con pilar de esquina, como muchas de las residencias coloniales que habían en La Chimba y otros lados del Santiago más antiguo. Si no hubiese sido demolida por la conspiración del tiempo, la naturaleza y la mano humana, quizás habría sido declarada Monumento Histórico Nacional, de la manera que sí alcanzó a ocurrir con otra casa muy parecida, ubicada en Recoleta con Antonia López de Bello, a la que hemos dedicado recientemente un texto.

miércoles, 14 de julio de 2010

VESTIGIOS DEL PASADO EN CALLE ROJAS MAGALLANES ORIENTE (PARTE III): LA FONDA DE "EL LICHO"

Coordenadas: 33°32'8.63"S 70°33'19.22"W
Hemos revisado en dos entradas anteriores, los vestigios del pasado rural y campesino de la comuna de La Florida, en el tramo oriental de la calle Rojas Magallanes, del paradero 18: la Casa de los Adobes situada en la esquina con avenida La Florida y los restos de los eucaliptos gigantes que se encontraban más arriba de este camino, en donde ahora está la plaza de la Villa Rojas Magallanes.
Un día remoto de aquellos, nació una antigua y folklórica posada en el sector para entonces más alto, ya al final de este tramo oriente de avenida Rojas Magallanes, casi en la orilla del Canal San Carlos pasada la actual calle Santa Victoria, en medio de esos mismos terrenos agrestes e inseguros dominados por los más fuertes de la fauna local y los gañanes más temerarios.
Territorio de choros de campo y de huasos armados de borrachera, rebenque y cuchillo parronero, diríamos, aunque hoy no lo parecería. Al menos así la recuerdan quienes la conocieron hace muchos, muchos años.

miércoles, 7 de julio de 2010

VESTIGIOS DEL PASADO EN CALLE ROJAS MAGALLANES ORIENTE (PARTE II): RESTOS DE LOS EUCALIPTOS GIGANTES

Coordenadas: 33°32'8.03"S 70°33'39.89"W
Actualización: cuando redacté este artículo con recuerdos personales -que no me interesa someter a prueba del polígrafo ni a suero de la verdad ante nadie- omití muchos detalles sobre las razones que me llevaron a mí y al pequeño grupo de bicicleteros de esos años a evitar subir hacia el famoso cruce de Rojas Magallanes con el Canal San Carlos, para no herir susceptibilidades ni orgullos de quienes pudiesen haberse sentido tocados. Sin embargo, como de todos modos se ha producido en cierta red social una escandalera histérica por mi exceso de honestidad en este texto, polémica en la que me han calificado con los epítetos y adjetivos más ridículas que haya recibido de los duendes con wifi, he decidido agregar todos esos detalles omitidos entonces, refiriéndome a los malos ratos que pasé cuando era un niño en esos sectores de la ciudad... Y me importa una soberana bosta si alguien más se siente insultado: no voy a castrar mis propios recuerdos y los episodios de mi propia vida, sólo para no ofender a tontos hipersensibles y con frustración de intocables.
Continuando con esta trilogía sobre vestigios del pasado de la avenida Rojas Magallanes oriente, y que abrí con la anterior entrada de texto dedicada a la Casona de los Adobes de esta calle en su conjunción con la avenida La Florida, pasamos ahora a revisar un hito (o lo que queda de él) y que se puede observar aún a medio camino entre el señalado punto de la avenida y el Canal San Carlos, que por mucho tiempo señaló el punto culminante de tal calle, antes de que las urbanizaciones nuevas la prolongaran más al oriente de este cauce, tras el más reciente cambio de siglo.
Subiendo por Rojas Magallanes desde avenida La Florida, en la esquina con calle Oriente y donde comienza a hacerse evidentemente inclinada esta línea del paisaje (más o menos en la mitad del tramo Este de Rojas Magallanes que estudiamos), se encontraba detrás de los cercos y las palizadas del entonces camino de tierra, un pequeño claro húmedo de pasto, hojas secas y piedras, custodiado por unos cinco o seis inmensos árboles de troncos colosales, como sólo ven rara vez vivos en las ciudades.
Eran eucaliptos, o al menos tres de ellos según recordamos con gran seguridad, correspondientes a los más gigantescos del conjunto (o así me acuerdo de ellos, al menos), que prendían de olores mentolados las caminatas por el lugar y arrojaban en masa sus "coquitos" al ambiente de potreros y chacras de antaño.