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viernes, 25 de septiembre de 2009

¿DE DÓNDE PROVIENE EL TÉRMINO "CUICO"? ¿QUÉ ES LO QUE DICE, LO QUE NO DICE Y LO QUE ESCONDE?

Según la fuente donde encontré esta foto, la imagen corresponde a un grupo de jóvenes aristócratas, de "niñitos de bien", celebrando públicamente la renuncia al Gobierno del General Carlos Ibáñez del Campo en julio de 1931. Nótese que no hay gente con aspecto de trabajadores ni obreros en el entorno. Una de las pocas veces en que el cuiquerío nacional se ha animado a salir a manifestarse en las calles de Santiago (la última vez, fue cuando Uds. ya saben...).
En febrero de este año, un diario español puso el grito en el cielo cuando una periodista descubrió que acá en Chile, entre los blogs de "cuicas" (como pelolais.blogspot.com), las chiquillas de estratos socioeconómicos altos se habían autodefinido como "pelolais" y "ondulais", concentradas en una especie de club de rubias altas, delgadas y típicamente representantes de las clases más acomodadas de nuestra sociedad. No más distintas de las que diariamente muestra la publicidad en la TV, por cierto, trayendo a muchas de ellas desde la Argentina para vender ofertas de tiendas o nuevas cervezas.

domingo, 20 de septiembre de 2009

EL MITO DEL ÁNIMA: LA TUMBA MILAGROSA DE CARMENCITA CAÑAS CAÑAS

Coordenadas: 33°24'49.75"S 70°38'47.37"W
Está ubicada exactamente en la avenida principal Limay del Cementerio General, a poca distancia y en vía directa del acceso de Recoleta, junto a la Estación Cementerios del Metro. Esta posición privilegiada, a la vista de los cientos de visitantes que a diario acceden por allí, además de la ostentosa decoración saturada de placas, flores coloridas y muñecas, la han convertido en una de las animitas de mayor popularidad en Santiago, siendo venerada con gran devoción y convencimiento por los fieles devotos de la Carmencita.
Existe una enorme cantidad de placas, la mayoría de mármol pero de todas las formas, diseños y tamaños, agradeciendo los favores de la fallecida. Son tantas y las que han debido ser distribuidas en el escaso espacio de la tumba, de modo que algunas de ellas cubren a otras. Las anteriores parecen estar tapadas por las siguientes y por el grueso glaciar de oscura cera quemada de las miles y miles de velas que se han consumido en este lúgubre rincón del principal cementerio de nuestro país. Cada una de ellas era una esperanza o un agradecimiento a la difunta Carmencita.
De las placas de gratitud "por el favor concedido", las más antiguas que permanecen a la vista son de los años setentas, según mi impresión. Casi se pierde entre ellas la que señala el nombre de quien se encuentra bajo este altar de devoción popular, colocada más recientemente en reemplazo de la original, ya perdida o destruida:
Carmencita Cañas Cañas
+ 18 - 11 - 1949

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LA DISCUSIÓN SOBRE EL ORIGEN ÉTNICO DE LA CUECA CHILENA

Este interesante mural del bar-restaurante "Las Tejas", de San Diego, pareciera resumir todo el proceso histórico de la cueca chilena, y su fusión entre el elemento rural y el elemento urbano.
Estamos en septiembre, el mes que se acuerda de las cuecas con las Fiestas Patrias que se aproximan este fin de semana. Por primera vez en muchos años, comerciales y reportajes de esta temporada suenan al ritmo de cuecas bravas, no de los clásicos más pastiches de salón (como le llaman algunos de sus detractores más puristas) al estilo de "Chicha de Curacaví" o "El guatón Loyola". Aunque no comparto opiniones tan radicales, admito que algo se está afinando en nuestra comprensión de la cueca, por fin.
Hay un problema conceptual profundo en Chile sobre la cueca. A muchos historiadores y académicos nacionales les acomoda notoriamente la idea de aferrarse a explicaciones o aseveraciones dadas por anteriores colegas de oficio, en materias como ésta y toda aquella donde su disciplina los haga sólo parcialmente diestros y en donde la voluntad de indagación documental no sea lo suficiente para alcanzar a sondear las profundidades del tema, atrincherándose así en la seguridad que proporciona la afirmación no discutida y la referencia con buen apellido, pese a que, en muchos casos, no es exactamente lo real.
Aunque aquel vicio se repite con frecuencia en las interpretaciones políticas de la historia, veremos que también aparecerá en un rasgo muy doméstico y cultural de la investigación, como es el de la cueca.
La lejanía de muchos intelectuales con el oído, la sensibilidad entrenada y el sentido del músico, en este caso, ha permitido que varios se aferren a creencias fundacionales en torno al folklore chileno, limitándose a rumiar lo dicho por la mayoría de sus consultados. De ahí que, por décadas, se haya repetido con propiedad que la cueca chilena es, estrictamente, un ritmo nacido de la zamacueca peruana, que su vertiente originaria habrá de hallarse allá y que estaría intrínsecamente ligada en nuestro país a la cultura huasa, a la vida rural, que la adoptó dándole la forma y el sello que hoy la distingue. A este respecto, se hace claro lo contradictorio y lo opuesto de las opiniones entre los historiadores tradicionales contra la de los cultores de la cueca, como Nano Núñez o Fernando González Marabolí, cuya línea de fundamentos es distinta pero directa con el tema en cuestión.

jueves, 10 de septiembre de 2009

EL MITO DEL RELOJ MÁS GRANDE DEL MUNDO EN EL CERRO SAN CRISTÓBAL

Vista de la Virgen del Cerro San Cristóbal y hacia los años cuarentas.
Coordenadas: 33°25'36.14"S 70°38'3.38"W (supuesto lugar aprox. donde debía estar el reloj)
El siguiente texto pertenece al famoso libro “Mitópolis”, de Joaquín Edwards Bello, titulado en otras versiones como "El Subterráneo de los Jesuitas y otros mitos":
El reloj más grande del mundo (“El Averiguador Universal”, abril, 1944)
¿ESTÁ EN SANTIAGO el reloj más grande del mundo?
El tomo 5, página 857-858 de The General Encyclopedia, 1939, dice que el reloj más grande del mundo, que tiene un diámetro de ciento cincuenta pies, se encuentra en Santiago, Chile. Está situado en un cerro que se eleva sobre la ciudad a mil pies de altura.

martes, 8 de septiembre de 2009

FUNDICIONES DE ARTE VAL D'OSNE À SANTIAGO DU CHILI

Página del catálogo de fontanas y piletas.
Por donde quiera que uno mire y vea estatuas de hierro colado, especialmente de las que regó por todo Santiago el Intendente Benjamín Vicuña Mackenna, se repite una y otra vez un sello que ya es parte de la propia historia de nuestro mobiliario urbano: Val d'Osne, la fundición francesa más importante del siglo XIX y de buena parte del XX. Sus obras se reconocen en todos los lugares del mundo: la Plaza de Frankfurt, el Paseo de la Alameda de Valencia, el Central Park de New York, la Plaza de Río de Janeiro, el Jardín Botánico de Buenos Aires, etc. Sería más fácil nombrar dónde no encontrar sus trabajos.
Grandes escultores trabajaron para Val d'Osne, algunos de ellos muy conocidos en nuestra ornamentación urbana, como Moreau, Carrier-Belleuse, Jacquemart y Bartholdi, entre otros. En realidad, más de doscientos artistas pasaron por sus talleres, y cerca de 40 de ellos son considerados hoy entre los pesos pesados de las artes escultóricas mundiales.
No es extraño que exista tan poca información sobre Val d'Osne, sin embargo: sólo en tiempos recientes ha comenzado a ser rescatada del olvido y convenientemente catastrada su herencia cultural en el mundo entero, por iniciativa francesa. En Chile y Argentina, países que deben gran parte de su estética urbana a esta compañía, la revisión comenzó recién hacia 1997, por lo que aún debe quedar mucho que decir y agregar a la historia de Val d'osne en las capitales de este lado del mundo.
Este posteo será especialmente interesante, entonces, a quienes saben que alguna vez existió la Val d'Osne; a quienes conocen de su importancia en la decoración pública de Santiago pero ignoran por qué ronda tanto vacío de información respecto de la misma.