jueves, 28 de noviembre de 2013

SOBRE LOS "GUACHACAS" ORIGINARIOS

Bebiendo en la bodega. Imagen de "Comidas y Bebidas chilenas" de Alfonso Alcalde.
La última y controvertida elección de Rey y Reina del Movimiento de los Guachacas 2013 ha dejado un saborcillo polémico que, entre otras cosas, ha llevado a algunos a preguntarse quiénes son el realidad los guachacas “típicos” y cuál es el verdadero origen del término, o su significado.
De raíz quechua, el antiguo huachaca era en realidad cierto tipo de mendigos y ebrios callejeros que quedaban tirados en la calle y que caían en la vagancia consumidos por el mismo vicio, guardando quizás alguna relación con otras expresiones como huacho, usado peyorativamente para huérfano, abandonado o bastardo, y también con el huachacai, una deplorable bebida similar al aguardiente pero de bajísima calidad, que se bebía en lo más bajo de la sociedad chilena.
El huachacai era sólo para garantizar la borrachera: equivalía casi al bidón de “Chimbombo” en la Colonia y buena parte de la República, apareciendo mencionada en el diccionario de “Chilenismos. Apuntes lexicográficos” de José Toribio Medina (Soc. Imp. y Lit. Universo, Santiago, Chile – 1928, pág. 173) y sabiéndose que fue muy común en zonas santiaguinas como el barrio La Chimba, La Vega y el Mercado Central, tradicional territorio de curados.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

LA ACIAGA RACHA DE MUERTE DE 1976 EN EL MORRO DE ARICA

Rescate del cuerpo del joven obrero fallecido en el trágico accidente de junio de 1976, que parece haber cerrado la racha fatal del Morro aquel año (Fuente imagen: diario "La Estrella de Arica").
Coordenadas: 18°28'57.47"S 70°19'28.94"W
Una de las famas más siniestras del Morro de Arica, independientemente de sus leyendas y tradiciones de orientación sobrenatural, es su confirmada característica de ser un lugar elegido por muchos suicidas que se arrojan al vacío, como fue el caso aún relativamente reciente que he abordado en este sitio, de Juan Salvador Huerta, cuya animita está abajo en el sector de los jardines desde el año 2010.
Pero la muerte se ha manifestado en el morro no sólo con saltos suicidas: recordados son los casos de obreros que han perecido accidentalmente, en especial durante la construcción de las instalaciones portuarias. Y, si hilamos fino siguiendo la cuerda de muerte por el tiempo, podemos remontarnos a la propia Toma del Morro de Arica el 7 de junio de 1880, que regó de sangre de unos 1.500 hombres heroicos este peñón.
Que el ángel de la muerte ha volado históricamente alrededor del Morro como esos negros gallinazos cabeza roja, entonces, no es tema de discusión. Sin embargo, una particular concentración de suicidios y accidentes ocurrida en un período de 1976, en su momento sirvió para especular sobre una controversial maldición o, cuanto menos, de un sino de desgracia rondando al lugar, a pesar de lo habituados que han estado tradicionalmente los ariqueños a las noticias con esta clase de dramas involucrando al Morro.

LA PERTURBADORA PRESENCIA DE LA VIRGEN DE LOS HIELOS

Durante la etapa final de la travesía de Sir Ernest Shackleton buscando el Polo Sur, en 1916, tanto el audaz líder de la expedición inglesa como Worsley y Crean, los otros dos hombres que le acompañaron en las salida del Continente Blanco pidiendo ayuda para los náufragos refugiados precariamente en la isla Elefante, tuvieron la fuerte sensación de estar siendo acompañados por una extraña entidad: un cuarto ente presente entre ellos, tan poderosamente que no pudieron dejar esta experiencia en el baúl de los recuerdos más íntimos de su aventura.
Parece increíble que aún a principios del siglo XX haya seguido existiendo para los exploradores británicos un espacio óptimo para el surgimiento y el acopio de los mitos, casi de los lenguajes arquetípicos del alma, especialmente en pena. Parece increíble, pero sucede perfectamente y hasta nuestros días.
La Virgen de los Hielos pertenece a tal generación de mitos.

martes, 26 de noviembre de 2013

LA GRAN HISTORIA A LA SOMBRA DE LOS PIMIENTOS DE LA PLAZA DE COPIAPÓ

Grabado publicado por Tornero en el "Chile Ilustrado" de 1872, con la fuente al medio del jardín circular central de la Plaza de Copiapó de aquellos años.  Atrás, el edificio consistorial y el templo. Los árboles que se observan pueden ser los primeros pimientos que hubo alrededor de la plaza y que son descritos por el propio autor.
Coordenadas: 27°21'59.04"S 70°19'56.56"W
Se dice con frecuencia que Copiapó es tierra de chañares, aludiendo a los árboles que sombrean a gran parte del paisaje atacameño. Creo, sin embargo, que la ciudad es más bien un lugar de árboles de pimientos, probablemente los más grandes y majestuosos que se pueden ver en Chile y en semejantes concentraciones dentro del tablero urbano.
El pimiento atacameño corresponde al Schinus molle de los científicos, nombrado corrientemente también como falso pimiento o pimiento-árbol. También se incluye en esta denominación común al Schinus areira, que hasta hace poco era considerado sólo una variedad del Schinus molle, pero ahora se lo identifica como una especie propia en la botánica.
Por lo habitual, estos árboles pueden alcanzar los 7 u 8 metros de altura, pero hay casos donde superan los 15 metros, hallándoselo desde Arica hasta Rancagua, aproximadamente, aunque su condición nativa no se reduce sólo a territorio chileno, sino también a Argentina y Perú.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

VIAJE IMAGINARIO HASTA "AL REY DE LAS PAPAS FRITAS", SU ORQUESTA DE CIEGOS Y UN TRANSFORMADÍSIMO LUGAR DE LA CIUDAD

Otro de los desaparecidos edificios del sector, ubicado en la esquina vecina al "Rey".
Coordenadas:  33°26'10.84"S 70°39'14.26"W (ex ubicación)
La esquina de Morandé con Santo Domingo, en pleno Santiago Centro, acogió un apasionado y querido centro de entretención, comida y encuentros de las románticas bohemias capitalinas diurna y nocturna, al alero de un nombre que no ha sido olvidado jamás por sus comensales sobrevivientes: "Al Rey de las Papas Fritas".
La dirección exacta del alguna vez célebre lugar, impropiamente llamado en algunos recuerdos como "El Rey de las Papas Fritas" (sin la contracción "Al" del inicio, quizás confundidos por el alcance de nombre con un célebre restaurante de Buenos Aires) era calle Morandé 610, como se constata en la "Guía turística 1968" de la Empresa de los Ferrocarriles del Estado de Chile. Estaba a sólo metros del Palacio Vial Guzmán, que ocupa la esquina opuesta y que está dispuesto para una comisaría de Carabineros de Chile, siendo el último vestigio importante de las edificaciones que había en este cruce de calles.
Sin embargo, Jacqueline Hott Dagorret y ‎Consuelo Larraín Arroyo señalan en "Veintidós caracteres: homenaje a figuras del periodismo chileno desde la perspectiva de quienes se inician en el oficio", de 2001, que el restaurante se encontró alguna vez en la calle Monjitas, compartiendo público con otros famosos centros culinarios como "El Verdejo", "El Cielo" con sus platillos italianos y "El Rey del Pescado Frito" que debe corresponder -suponemos- al mismo que permanece hasta ahora en la última cuadra calle Bandera, epicentro de la antigua bohemia desaparecida de Barrio Mapocho.

viernes, 15 de noviembre de 2013

UNA ESTATUA CONGELADA EN EL LLANTO EN LA ENTRADA DEL CEMENTERIO GENERAL DE COPIAPÓ

Coordenadas: 27°22'16.90"S 70°20'17.12"W
Al final de calle Chacabuco justo cuando ésta cae sobre calle La Paz, frente al antiguo portal de acceso al Cementerio General de Copiapó, está la hermosa estatua con pedestal que, desde hace 80 años ya, señala desde su deliberada tristeza un vínculo espacial con el camposanto, quizás viendo pasar con sus ojos opacos los dolorosos cortejos mortuorios y las romerías, por tanto tiempo ya.
Aun estando con su mano derecha cercenada y con claras marcas de intentos vandálicos en el mentón y otras partes de la figura, esta dama esculpida en una roca de textura marmolera escondida ya bajo las capas de irreverente pintura blanca, dignifica y solemniza el frente del Cementerio General, formando con su "isla" un pequeño bandejón triangular en el empalme de las mencionadas calles, por donde pasan permanentemente las procesiones y las caravanas funerarias.
La figura representa a una mujer sufriente, vestida con ropas y mantos de luto, muy parecida a las imágenes de las lloradoras que pueden encontrarse frente al gran portal del Cementerio General de Recoleta en Santiago, allí en la ex Plaza de las Columnatas, aunque diría que la versión copiapina es más detallista y de mayor tributo al arte escultórico. Esta mujer desconsolada alza su ceguera de roca hacia el cielo, como buscando una esperanza y una clemencia divina a su dolor. Aunque esas prendas casi parecen mortajas, es el retrato perfecto de un deudo intentando acatar el destino y la partida de un ser querido.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

LA GUARIDA DE LOS LEONES ANTOFAGASTINOS

Coordenadas:  23°38'51.02"S 70°23'47.92"W
Tuve una revelación encandiladora allá en Antofagasta, en mi último viaje la ciudad: voy caminando por calle Juan José Latorre y veo de súbito un cartel luminoso que me transporta de un sólo puñetazo hasta esos tugurios recoletanos de Santiago cerca del Cementerio General: "¡Terremoto! Jarra grande con vinito 'Las Pipas de Einstein' $3.900".
Por un momento, siento encima el vértigo de un lapsus espacio-tiempo, atrapado en el remolino: distantes lugares de mi país se me cruzan ante los ojos y bajo los pies, como en ese cliché que se hace en las películas comparando el salto accidental de la aguja de un tocadiscos con desplazamientos súbitos y descontrolados de la realidad a través de distintas etapas temporales o geográficas. "Vinos y Chichas de Chillán", dice un pendón adentro, para acrecentar la energía de este vórtice.
Es "La Leonera" la que me invita a recordar ese buen vino pipeño llegado desde más de 1.300 kilómetros más al Sur en la Capital, y donde arriba, a su vez, desde las generosas y fértiles tierras chillanejas... Chile se junta aquí, entonces, en la conocida fuente de soda cuya patente incluye también giro de transporte de carga: Norte, Centro y Sur en un sólo vaso de "terremoto", aunque aquí se trata más bien de una pequeña jarra personal que me recuerda a la presentación del "maremoto junior" que se ofrece en el "Club los Canallas" de Santiago.

domingo, 10 de noviembre de 2013

III VERSIÓN DEL FESTIVAL JAZZ A LA VEGA: CADA AÑO MEJOR

Coordenadas: 33°25'43.60"S 70°38'57.63"W (Patio de Remates)
Tengo la suerte de casi haber visto nacer el Festival Jazz a La Vega en 2011, cuando el artista y creador Senaquerib Astudillo, del grupo cultural Colectivo Mapocho organizador del evento, corría raudo de un sitio a otro dentro del Patio de Remates del mercado convertido en teatro y escenario, apenas comenzaba el cóctail inaugural y preocupado hasta del más minucioso detalle del encuentro, de cuya segunda versión 2012 ya he hablado también en este blog. Da gusto verlo ahora, bastante más relajado y contemplativo, como si disfrutara del resultado de estos esfuerzos y desvelos.
Al festival de entrada liberada se han sumado, en las versiones anteriores, figuras de la talla de Valentín Trujillo, Moca, "Jazzimodo", Daniel Lencina, Pancho Aranda y varios otros músicos de gran renombre. Y aunque la prensa ha sido extrañamente mezquina con la difusión de esta estupenda instancia de dos noches consecutivas para el jazz y sus estilos asociados, ambas jornadas de este tercer año en La Vega comenzaron con lleno total de público, a las 19:00 horas y hasta la proximidad de las 22:00 horas.
En esta versión, realizada el viernes 8 y sábado 9 de noviembre recién pasados, la conducción del evento estuvo a cargo de la esbelta y carismática Alicia Pedroso, la comunicadora cubana residente en Chile desde hace 20 años ya y quien se desempeña también como Directora de Extensión y Comunicaciones del Instituto Profesional Projazz, de fuerte presencia en este encuentro musical como colaborador del mismo, junto al Goethe Institut y la Corporación Cultural de la Municipalidad de Recoleta, además de contar en esta ocasión con el auspicio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y la SCD, entre otros.

sábado, 9 de noviembre de 2013

LADRIDOS Y MAULLIDOS DESDE EL MÁS ALLÁ: EL CEMENTERIO DE MASCOTAS DE ALTO HOSPICIO

Coordenadas: 20°15'0.04"S 70° 4'18.64"W
Uno de los libros de terror más pavorosos del famoso escritor estadounidense Stephen King, es "Pet Sematary" de 1983, con una posterior versión fílmica. Trata sobre los hechos sobrenaturales que se desencadenan a partir de la existencia de un cementerio de animales donde desconsolados niños han ido sepultando a sus mascotas fallecidas (de ahí la ortografía infantil del título), y desde donde el protagonista conoce un misterioso lugar de entierro usado por pieles rojas, en donde los cadáveres recuperaban la vida si eran sepultados allí, pero con el detalle de que volvían sin alma.
Existe un curioso y atractivo cementerio de mascotas al Sur de Iquique, en la Ruta A-1 poco antes de llegar al aeropuerto. El esmero que le han puesto los dueños de los perros, gatos y otras criaturas allí sepultadas, ha convertido el improvisado camposanto en una imagen bastante parecida a lo que se describe en la célebre novela de King, con cruces, pequeños mausoleos y monolitos conmemorativos, aunque en este caso sobre el escenario único del desierto costero y con constantes pugnas entre quienes siguen enterrando allí a sus mascotas y las autoridades, que incluso han amenazado con sacarlo.
Sin embargo, pocos saben que éste no es el único cementerio de animales de Iquique, ya que sólo se trata del más conocido y popular: menos visible, está otro más pequeño y rústico colocado -en tiempos recientes- en la cara Norte de una loma ubicada junto a la Ruta A-616, casi llegando a la A-610, próximo al histórico sector de Huantajaya y divisable entre quienes van hacia el complejo penitenciario que se encuentra cerca de allí, o bien para los que salen de la ciudad por esta misma carretera situada sobre el Camino Zig Zag, que se prolonga más allá de Alto Hospicio y de la ex Base Aérea Los Cóndores.

domingo, 3 de noviembre de 2013

"TITO COBRELOA": EL CUARTEL DE LAS CAMISETAS NARANJAS EN MEJILLONES

Coordenadas: 23° 5'58.30"S 70°27'1.60"W
Hará unos siete u ocho años que la ciudad portuaria de Mejillones cuenta con una sede informal del club deportivo Cobreloa, el mismo tan popular y venerado entre los nortinos de esta histórica región minera. Dicen acá que cuando hay partidos importantes del equipo de fútbol, la hinchada llega en masa al local llenando sus salones distribuidos en dos pisos, atentos a los grandes televisores allí dispuestos.
He conocido este lugar muy recientemente: el "Tito Cobreloa". Fue luego de una hambreada y larga mañana en el centenario edificio de la Capitanía de Puerto, esperando al equipo de la Armada de Chile que nos llevaría hasta el majestuoso buque LSDH-91 "Sargento Aldea", como parte de los invitados para el área de cultura del operativo médico ACRUX-Norte 2013. Confieso que he quedado encantado con este rinconcito mejillonino donde hicimos nuestra parada de desayuno, a pesar de no ser ya precisamente un devoto del fútbol.
El célebre boliche, visita obligada de todo hincha cobreloíno que ronde por el puerto,  se encuentra en  San Martín 540, una avenida pulcramente mantenida por la demostrada dedicación casi obsesiva del alcalde Marcelino Carvajal por el ornato público. Está frente al terminal pesquero y la estación gasolinera, más o menos a mitad de la cuadra ubicada entre Manuel Rodríguez y Las Heras, a sólo pasos del palacio de la Capitanía y del parque.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook