jueves, 30 de diciembre de 2010

EL DESAPARECIDO "MUSEO" DE LA OFICINA SALITRERA DOLORES

Mis compañeros de viaje, entre las colecciones del "museo", en 1997
Coordenadas:  19°40'39.72"S 69°56'31.86"W
Algún día dedicaré un espacio propio a la maravillosa oficina salitrera de Dolores, en la Pampa del Tamarugal, un tesoro que concentra prácticamente toda la historia de la región en su espacio: vestigios arqueológicos de Tarapacá, las ruinas del antiguo poblado de trabajadores calicheros y el escenario de una de las más importantes batallas de la Guerra del Pacífico, librada el 19 de noviembre de 1879, existiendo un conjunto conmemorativo de este hecho histórico allí en tan interesante sitio.
Por ahora, quisiera dedicar este texto a un pintoresco sitio que existía dentro del complejo de Dolores: un "museo" improvisado por los propios visitantes que acumulaba gran cantidad de piezas, artículos y reliquias que los viajeros encontraban entre las ruinas o los ex campos de batallas del sector, y que eran colocados en el pretil alrededor del monolito conmemorativo de la batalla.
Era un lugar único, confiado a la buena fe de los turistas. La condición era colocar allí lo que uno encontrara y no sacar ninguno de los objetos expuestos, entre los cuales alguien había escrito sobre una modesta tabla el título "Museo de Dolores", con la advertencia casi en tono de súplica de no llevarse las piezas exhibidas, durante los años noventas.
Fue en febrero de 1997 que llegamos allá, a las tres de la tarde bajo un sol infernal sobre la más reseca aridez, apenas compensada por la sombra de esos estoicos tamarugos que dan el nombre a esta histórica pampa. Ahí, cuidadosamente colocados sobre todo el bajo murallón de albañilería que rodea al monolito conmemorativo de la batalla, estaban las colecciones que habrían sido fascinación para un anticuario: lozas, porcelanas, cerámicas, piezas artísticas, platos, ollas, cacerolas, cubiertos, piochas, insignias, envases, etiquetas, botellas, latas, etc... Todos testimonios de siglos de presencias en estos lugares del Desierto de Tarapacá, al norte de Iquique.
Algunas etiquetas en latas antiguas son realmente antiguas, de estilos franceses o Art Nouveau. Hay cestos, paneras y fragmentos de lo que alguna vez fueron lujosas tazas y platillos, probablemente orgullos de herencia familiar a la hora de la once. También había trozos de riendas y herraduras. Una que otra herramienta de los viejos trabajadores que tuvo este sitio del que ya no se conserva en pie ninguna de esas casas hechas con adobes y con bloques canteados de la propia roca calichera, que abunda. Todas estas casas están en ruinas, como si una lluvia de ácido las hubiese erosionado. Sin embargo, la sequedad del ambiente conservaba a las piezas casi tan bien como lo estarían en una vitrina museológica, al menos aparentemente.
Entusiasmados, recorrimos con grandes esfuerzos el infernal pueblo en ruinas. No nos costó encontrar cajitas de té en lata, carretes de hilos antiguos, tazas quebradas y, en mi caso también, el trozo de una rienda de cuero muy grueso y duro. Respetando el acuerdo o contrato moral del visitante de la Oficina Dolores, dejamos en la improvisada exhibición todas estas reliquias, aumentando sus colecciones.
Mientras revisamos lo que otros han encontrado y aportado, uno de mis amigos encuentra un pequeño lagarto del desierto, que suelta su propia cola y escapa pretendiendo haberse zafado del imaginario depredador, mientras su extremidad desprendida salta y se retuerce en el suelo, en una técnica frecuente entre este tipo de reptiles. Parece increíble que entre tanta sequedad pueda haber vida, sin duda, pero las mismas corrientes subterráneas que permiten la existencia  los tamarugales y que facilitaron la desaparecida industria salitrera en la zona, son las que dieron la posibilidad de existencia al conjunto de personas que aquí existió alguna vez, y que ahora son sólo fantasmas, que existen a través de esas reliquias del "Museo de Dolores" entre los escombros salinos del otrora activo poblado.
Tras inspeccionar algunos detalles de la geografía donde se dio la batalla, nos retiramos de Dolores concientes de estar compartiendo un valioso y apreciable secreto, del que también formamos parte como todos los visitantes de la salitrera lo hacían en esos años, cuando todavía quedaba algo de respeto y prudencia para con nuestros sitios históricos, característica que no ha sido tan propia de nuestro incorregible pueblo, desgraciadamente.
Poco tiempo más duró esa maravilla al alcance de la mano del visitante, sin embargo... Cuando regresamos a la Pampa del Tamarugal durante el verano de 2001, confirmamos con estupor que el "Museo de Dolores" había sido arrasado, totalmente saqueado y ya no quedaba ninguna de sus reliquias, probablemente idas a parar a las vitrinas de la ambición de comerciantes de antigüedades, de colecciones particulares o en situaciones aún peores. El pauperismo cultural se impuso, desgraciadamente.
En años posteriores, se ha tratado de reponer aquella colección de piezas alrededor del monolito con nuestros hallazgos y descubrimientos de los visitantes, pero nada semeja ya las "colecciones" que alcanzamos a conocer aquella vez, en 1997.
Fue el lamentable final de uno de los sitios más pintorescos y curiosos de interacción directa y participativa con el visitante que hayan existido en el Norte Grande de Chile.
Registro en video de nuestra visita al "Museo de Dolores" en febrero de 1997.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

LO DIJO UN CIENTÍFICO CHILENO: "EL JARDÍN DEL EDÉN ESTABA EN NORTEAMÉRICA"

Esta historia es casi desconocida en nuestros días, pero alguna vez, hacia mediados de los setentas, el investigador y filólogo chileno Eduardo Hanisch, propuso una temeraria teoría sobre la ubicación original del Jardín del Edén del Génesis, en el Antiguo Testamento. Según él, este Paraíso Perdido quedaba en… ¡Norteamérica!
Sí, así como suena: se hallaba en un sector fronterizo de los Estados Unidos y Canadá, donde se reúnen algunos de los más grandes ríos y lagos del mundo… Y además no era reino de un sólo Dios, sino de varios.
Obviamente, la teoría del profesor Hanisch -que parece tener cierto saborcillo a fanatismo mormón o parecido- fue ridiculizada casi instantáneamente por casi todos los que la conocieron. Hasta donde pareció, sólo la tomaron en serio algunos crédulos predispuestos a aceptar ideas un tanto fantasiosas sobre la vida extraterrestre y supuestas visitas de viajeros interestelares en el pasado de la humanidad. Pese a todo, incluso salió al baile el Consejero del Presbiterio, Monseñor Fidel Araneda, advirtiendo en un diario que Hanisch se estaba exponiendo nada menos que al peor de los castigos que puede procurar la Iglesia Católica en sus días ya sin la Sagrada Inquisición: Anathemea sit, es decir, “será excomulgado”.
No existen hoy referencias sobre las ideas del investigador en la literatura ni en la internet, por lo mismo. El diario aludido había publicado sus teorías en el fascículo segundo de una serie de especiales dedicados a sensacionalismos ufológicos y extraterrestres, siendo desde entonces la única fuente que quizás halla abordado con algo de dedicación tan extravagante propuesta. A consecuencia de ello, sus planteamientos se redujeron casi por completo a esas pocas entrevistas. Hanisch tampoco fue cuidadoso con sus investigaciones y cayó en la tentación de meter en el saco a presuntos ingenieros genéticos extraterrestres como los creadores de la raza humana, proponiendo que Jehová sería, en realidad, un laboratorista espacial que dio origen a la especie humana por manipulación genética. Por supuesto, la época en que Hanisch divulgaba tan tímida pero convencidamente esta teoría, era la misma en que hacía euforia la fertilización “in vitro”, todo un tema moral y novedad médica en ese entonces.
Sin embargo, por difícil que sea aceptar tamañas afirmaciones, no se puede acusar al científico de alguna falta de documentación: Hanisch era experto en antiguos libros teológicos y canónicos que tradujo personalmente para sus trabajos, como el Génesis de la Biblia, la Teogonía Griega del poeta Hesíodo, el Enuma Elish caldeo y el Popol Vuh maya, entre varias otras joyas escritas hacía de 750 a 10.000 años. Su conclusión, a partir de estos documentos, es que la Tierra y la humanidad son construcciones inteligentes y artificiales, asegurando que en todos esos libros se afirma exactamente lo mismo. No le cabe duda de que el Jardín del Edén, cuna de la creación del hombre, estaría en Norteamérica.
Hanisch estimó que el lenguaje madre de todos los idiomas actuales es el que denomina griego arcaico. Lenguajes antiguos como el hebreo o el arameo, estarían más cerca del origen, pero derivados del griego arcaico, concluye. Rastrea su raíz en todos los documentos antiguos que tradujo y cree encontrar el sentido original de los términos en esta fuente lingüística perdida en el tiempo. A partir de ello, hace una observación que no deja de ser interesante, incluso para el incrédulo: El Jardín del Edén, también llamado el Gan (”jardín”, en hebreo) y que según se cree es una palabra acadia, podría deber su nombre en realidad a la contracción de las palabras también hebreas antiguas Edun y Dendra, que significarían “sumergido”  y "arboleda”. Es decir, el Jardín del Edén habría sido, en su interpretación, unaarboleda sumergida; un huerto pantanoso, un manglar o un bosque con agua encharcada. No existe un paisaje de tales características en los territorios que la tradición y la leyenda suponen como los que albergaron el Jardín del Edén, en el Asia Menor, más específicamente en el Medio Oriente, al Este de la actual Israel. Sí lo hay, en cambio, en la zona de manglares y pantanos al Norte de la cuenca del río Mississippi, en la Península de Michigan, una “arboleda sumergida” donde Hanisch creyó haber encontrado la geografía que correspondería exactamente con el relato del Génesis. Gan también puede ser traducido como “lago” y como “espejo” en algunas acepciones, y es justo ese paisaje el que domina tal territorio: grandes lagos de aguas tranquilas, que reflejan cielo y montañas.
Pero, ¿bastará sólo esto para creer que el Paraíso Perdido estaba en los mismo escenarios después novelados por Mark Twain? Pues no, sin duda, así que Hanisch se esforzó por seguir encontrando analogías. Dijo, por ejemplo, que en el Génesis se menciona el que “brotaba del Edén un río”, deduciendo que debía tratarse del río San Lorenzo, que nace en el lago Ontario pero que aparenta surgir de la roca viva, desplazándose hacia el Atlántico por su estuario, el más grande del mundo. Según el Antiguo Testamento, además, el río principal del Edén era el Pishón o Pisón, que cercaba “la tierra entera de Havilá”, habiendo quienes lo relacionan con el río mesopotámico Uizhun. Según el investigador, sin embargo, en el griego arcaico este nombre es otra contracta que significa algo así como “cerco de alquitrán-resina”, equivaliendo al río Ottawa, que en sus casi 1.300 kilómetros de longitud “cerca” todo un sector hacia el centro de Canadá en Ontario, conectando con el San Lorenzo, precisamente. Y en otro paralelismo, en la cuenca del Ottawa también abundan el alquitrán (petróleo), el oro y las ágatas, que en la Biblia son mencionadas como bedelio, oro y cornetita, respectivamente. También intrigaba a Hanisch que el nombre de la tierra de HaviláHavilah, o Javilá, según varía en las distintas las traducciones, presente semejanza fonética con el nombre del país de Canadá. Entre los ndios irokis, kanatá o kanadá significaba “poblado”, “asentamiento humano”, dándole este título originalmente a la actual zona de Québec, según se cree.
Por otro lado, se ha supuesto que el río del Edén llamado Gihón o Guijón, parece tener correspondencia con la cuenca hídrica que rodea y atraviesa el territorio de Etiopía. Curiosamente, los judíos negros falachas de ese país han asegurado por siglos que ellos son los verdaderos descendientes directos de Adán y Eva y que Etiopía, alguna vez cuna del Imperio Abisinio, fue el territorio originario del Israel mencionado en la Biblia. Sin embargo, jamás se ha podido confirmar cuál es el verdadero Guijón, ni en África ni en Asia. Hanisch, por supuesto, presentaba su propia explicación: el río sería en realidad el grupo fluvial compuesto por el Mississippi y el Illinois, y que forman una barrera geográfica natural de los Estados Unidos, atravesando el país verticalmente. El nombre de Etiopía, en griego arcaico, podría ser traducido como “rojo” y “calcinado”, y el investigador supone que se relaciona al tipo de suelo que hay en el territorio norteamericano por el que pasan estos ríos. Guijón, a su vez, significa “Gigante Oriental”, que es precisamente la ubicación del Mississippi, hacia el Este en esta frontera natural, y por eso desemboca en el Golfo de México. En idioma ojibwa, Mississippi significa “Río Padre”.
Como es sabido, los únicos ríos bien identificados del Génesis son el Hiddekel (Tigris) y el Éufrates, ambos rodeando el territorio de la Mesopotamia, palabra que significa “En medio de ríos”, justamente. Sin embargo, Hanisch piensa que éstos corresponden en realidad a los ríos Ohio y Niágara, respectivamente. Cabe recordar que Canadá también tiene una “Mesopotamia”: la Isla Grande, rodeada por los dos brazos de Niágara antes de desaguar en el Lago Erie. En la plantilla del griego arcaico, Éufrates sería en realidad la contracción de las palabras Eu (río) y Frates (compuerta), quizás para referirse a algún accidente geográfico como sus cataratas, a juicio de Hanisch. Por otro lado, si bien se considera que el nombre del río Niágara y de esas famosas cataratas significaría “tronadura de agua” (según la etimología basada en el idioma de los pieles rojas locales), para él su traducción correcta sería “garos nuevos”, o “garos recién nacidos”. El nombre de “garum”, “garos” o “garones” era dado a los peces usados en el mundo antiguo para hacer condimentos y salsas especiales, aunque no parece saberse con exactitud a qué pez pertenecían. Ciertas salsas de pescado fermentado que se consumen en países como Vietnam y Tailandia, y en el pasado en Italia y España bajo dominio imperial romano, quizás puedan aportar alguna pista. Considerando esto, Hanisch creía ver confirmada su asociación del Éufrates con el Niágara, por el hecho de que este último está poblado por ciertas especies de peces que colocan huevos u ovas en gran cantidad durante los períodos de reproducción, semejantes a pequeñas manzanas de color rojizo o anaranjado. Y como se recordará, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal del Génesis siempre ha sido asociado en la tradición con un manzano, pese a que la Biblia jamás dice si correspondía a tal. Y Hanisch deduce (¡era que no!), que la asociación del fruto con una manzana habría pasado en realidad por la comparación con las ovas de los peces del río Niágara.
Respecto de esto último, un punto demostrado en años posteriores a las propuestas de Hanisch es que las manzanas silvestres que crecían en el territorio de Medio Oriente en los tiempos en que fuera escrito el Génesis, no siempre fueron dulces, sino que tendían a ser amargas, de modo que la asociación del fruto prohibido con la manzana ha de provenir desde otra vertiente. Debe recordarse también que el simbolismo de la manzana con el sexo entre Adán y Eva tiene otra coincidencia: los antiguos romanos usaban las vísceras de los peces garos para hacer una salsa a la que se le atribuían extraordinarios poderes afrodisíacos. El mismo símbolo de los huevos es alusivo a la reproducción, si la intentáramos ajustar a la propuesta del profesor.
Desvaríos imaginativos para unos o suposiciones interesantes para otros, el hecho cierto es que la teoría de Eduardo Hanisch nunca fue estudiada seriamente y probablemente nunca lo será, pues a la ausencia de trabajos propios publicados por el autor demostrando sus puntos, se suma la audacia intrínseca de sus ideas basadas en mera interpretación filológica y asociaciones en términos generales. Hanisch, en cierta forma, lo sabía y se previno: aseguraba que no había propuesto ninguna teoría, sino que se había limitado a “traducir”.
Descubrimientos más bien recientes en América han obligado a reconfigurar todas las ideas que se tenían sobre el poblamiento humano del continente y el origen de sus primeros habitantes. Quién sabe si, en algún futuro, los planteamientos de Hanisch sobre el origen de la tradición expresada en el Génesis puedan ser evaluados bajo una nueva perspectiva que permita sacarlos de la especulación pseudo-científica y acercarlos más a la credibilidad... Aunque, en honor a la verdad, sólo podría ser resultado de un tremendo, realmente tremendo esfuerzo por abrirse a ideas "curiosas".

martes, 28 de diciembre de 2010

CRÓNICA DE "EL BURRO": TODO UN SÍMBOLO DE LOS BUENOS AÑOS DEL PUGILISMO CHILENO

Imagen del "Burro" publicada por Francisco Mouat en "Chilenos de Raza".
Coordenadas: 33°27'22.34"S 70°38'57.27"W (Teatro Caupolicán) 33°27'2.38"S 70°40'28.81"W (Ex Estadio Chile)
Eran ya los años setentas, regresando los tiempos dorados del boxeo olímpico chileno, según parecía. El Teatro Caupolicán y luego el Estadio Chile ofrecían encuentros todas las semanas: Canal 13 transmitiría "Noches de Boxeo" y la estación de Televisión Nacional de Chile hacía lo propio con "Boxeo Mundial". El martes era el día de las peleas de gala.
El medio era oscuro, sin duda: las apuestas, los resultados arreglados y las tretas más extrañas se daban a veces en esas salas rodeadas por el exaltado público y la densa marea de los humos de cigarrillos. Pero también llegarían allí los grandes del pugilismo nacional: Martín Vargas, Jaime "Motorcito" Miranda, Héctor Velásquez o Benedicto Villablanca. Relató alguna vez un veterano Renato González, el inolvidable Míster Huifa, o la voz maravillosa de Sergio Silva Acuña; y gran parte de la actividad sería financiada también por el próspero empresario cubano-español Ricardo Liaño, verdadero magnate del deporte y del espectáculo nacional, que terminó sus tristes días pobre y olvidado en una modesta pieza arrendada del Barrio Mapocho.
Allí, en cada asalto, un ruidoso asistente destaca desde la década anterior por su voz de trueno y su ametralladora de chistes o tallas ingeniosas arrojadas como granadas en el momento más oportuno, gestadas en sólo segundos. "El Burro" le apodan, y hacia 1977 ya se ha convertido en todo un personaje mediático que ameniza las jornadas de peleas, aunque las cámaras de la televisión sólo captan sus inconfundibles gritos, pues el privilegio de conocerlo y reconocerlo es de los asistentes a estos encuentros. Parecía que siempre hubiese estado en el ambiente, y algunos decían ubicarlo desde los años del "Hipódromo Circo" del barrio veguino.
Las risas explotan en cada uno de los chistes de este típico roto chileno contemporáneo. Por momentos hasta desvía la atención del respetable, que se llena de carcajadas. "El Burro" era diestro: metía sus creativas cuñas en momentos precisos de silencio o de monotonía de la pelea, por lo que era también un animador extraordinario y, afortunadamente para el negocio, un asistente asiduo e infaltable en cada pelea. Su presencia era sagrada allí: vociferaba desde su asiento y usando sus manos como megáfono, siempre escondido en algún lugar dentro de esa oscuridad cómplice, afuera del cuadrilátero. Dicen que había aprendido a explotar este vozarrón en su difícil infancia, vendiendo frutas y verduras en ferias y mercados. La gente se volteaba intentando identificarlo, mientras la risa cundía como el fuego entre agujas de pino. Era inconfundible para los asistentes, por su bajo tamaño cercano al metro cincuenta y sus chaquetas de color gris o celeste.
Las tallas de "El Burro" serían su sello distintivo, único. Ya en los ochentas, periodistas deportivos como Julito Martínez no sólo le celebraban sus bromas (a veces subidas de tono, aunque las menos), sino que además, y como los locutores tenían mejor audio allá en las salas de los encuentros, explicaban fugazmente el contenido de algunas de estas tallas al público televisivo que no contaba con la posibilidad de escuchar bien al infaltable sujeto.
Algunas de sus famosas y oportunas intervenciones fueron como éstas:
  • Un boxeador tendía a colgarse del otro o "engancharse", obligando al árbitro a separarlos constantemente. En una de esas veces, "El Burro" le ruge ofuscado al que se enredaba en su rival: "¡Pa' la otra llévatelo pa' tu casa, huevón oh!"
  • Cuando había pocas peleas y pocos golpes en el ring, gritaba con sorna: "¡Traigan un balde para recoger la sangre!"
  • Tiempo después del golpe militar de 1973 y cuando recién se reanudaban las peleas, "El Burro" cometió el desatino de gritarle a un boxeador: "¡Soi más huevón que milico sin auto!". La osadía casi le significa irse detenido cuando uniformados fueron directamente a la oficina de don Enrique Venturino en el Teatro Caupolicán, para llevarse al irreverente "Burro". Cuenta Francisco Mouat que sólo la intervención de su amigo Freddy Rivera logró convencerlos de dejarle en libertad, pero con la estricta advertencia de no repetir ese tipo de tallas, exigencia que el asustado comediante de la galería respetó severamente desde ahí en adelante.
  • A un boxeador que subió al ring con unos pantaloncillos exageradamente grandes y anchos, el "Burro" no le demostró piedad: "¿Te tomaron la medida de los pantalones en un columpio?".
  • En otras peleas muy fomes y sin golpes, exclamaba sarcásticamente, simulando un estado de consternación: "Señor juez, ¡por favor, pare esta masacre!".
  • En una ocasión en que Mario Kreutzberger, Don Francisco, asistió a una pelea, "El Burro" lo palanqueó durante toda la jornada con tallas como: "¡Oiga don Francis, saque la cabeza que no me deja ver la pelea!". El mito decía que el animador mandó a un par de matones, después, a hacer pagar las ofensas al temerario humorista de la galería.
  • Otros gordos también eran objeto de sus chistes crueles. En ocasiones en que entraba un guatón al público en los años de restricciones de salida en las noches, les lanzaba pesadeces como: "A éste lo pilló el toque de queda en la cocina".
  • En el grave período de fricciones bélicas entre Argentina y Gran Bretaña por la disputa de las islas Falkland o Malvinas, cuando se realizaba un asalto entre un pugilista chileno y uno argentino, "El Burro" comenzó a gritarle desde la galería, con un tono grave y alterado imitando la cabalgata nocturna de Paul Revere: "¡Vienen los ingleses, vienen los ingleses!".
  • Mentessana (columnista de opinión de "El Mercurio") recordó que, en otra ocasión, un boxeador muy hirsuto y de hombros velludos entró al cuadrilátero. Incapaz de perder la oportunidad, "El Burro" le gritó esta vez: "¡Oye, te pusiste los sobacos al revés!".
  • Cuando la pelea se ponía fome y los boxeadores se "estudiaban" demasiado rato con poca acción, el incorregible personaje sacaba una carta especial de su repertorio y gritaba: "¿Cómo no llegaron a la Universidad si estudian tanto?".
  • Si la pelea bajaba la intensidad y se "desinflaba", el versátil asistente gritaba ahora en cada enredo de los pugilistas: "¡Mejor pónganles música pa' que se saquen a bailar!".
  • Una vez se rió de la enorme obesidad de Ricardo Liaño, gritándole desde la galería apenas llegó al coliseo: "¡Oye Liaño! ¿Venís de la marcha del hambre?".
  • En otra oportunidad, en que el mismo empresario español llegó ostentando todas sus medallas y condecoraciones otorgadas por el Consejo Mundial de Boxeo, puestas sobre su corpulencia, "El Burro" le gritó: "¡Liaño!, ¿Venís de incógnito?".
  • En otra ocasión, cuando un peleador no tiraba golpes y parecía flojo, le recomendó con su estruendosa voz: "¡Pégale ahora, que estai a favor del viento!".

Lejos de molestar con sus interminables irreverencias, "El Burro" era un personaje sumamente querido por la familia boxeril: deportistas, público, periodistas y empresarios lo conocían y le estimaban. De hecho, en una ocasión recibió un premio especial que le fue concedido por la Federación Nacional de Boxeo, y veremos que, gracias a su fama de amenizador, hubo una época en que asistía gratuitamente a estos encuentros, invitado por los propios organizadores.

Pero, ¿quién era "El Burro" en realidad? Pocos saben de donde provenía, quizás, esa voz potente y avasallante: Luis Domingo Contreras Reyes, y según leo en websites de cueca brava un artista folklórico, músico, instrumentista y hombre de fuerte ligazón con la cultura popular chilena, habitante de la población La Legua de San Joaquín y seguidor del club deportivo Colo-Colo. Era también un humorista por antonomasia: alegre, divertidísimo y capaz de inventar una buena "salida" en sólo segundos, al contemplar una situación que lo inspirara. Creo haber visto al famoso personaje alguna vez, aunque hubo varios imitadores e impostores, pero ninguno como "El Burro". Si la memoria no me falla, era un señor más bien gordito, de tamaño bajo, de esos con "cara de chiste", como se dice en la jerga.
Don Enrique Venturino Soto, célebre dueño del coliseo pugilístico del Teatro Caupolicán.
En algunas fuentes dice incluso que Contreras habría colaborado en la formación antigua del respetado grupo "Los Chinganeros", donde compartió con grandes cultores del folklore chileno como Rafucho (Rafael Andrade) y Pollito (Carlos Navarro). Fue en este ambiente donde se había ganado muy tempranamente en su vida el apodo de "El Burro" (con alusión animalista, como es corriente entre los cuequeros) por su voz de "rebuzno", que lo acompañó toda la vida. Otros dicen que ya tenía el apodo cuando niño, en su época de verdulero. Tampoco es coincidencia su doble pasión por el pugilismo y la cueca, pues muchos músicos del medio folklórico fueron grandes admiradores de este género deportivo, como los hermanos Godoy Hernández, el maestro González Marabolí y Nano Núñez.
Fue amigo de varios otros personajes famosos del público de los combates. En el Caupolicán o el Chile, se sentaba casi siempre junto a sus compañeros de aventuras Tito Astorga y el "Cafiche" Palavacino, quien no hacía nada por ocultar la razón de tan directo mote, según comenta también Mouat, ya que asistía enjoyado y con varias de sus mujeres. Con frecuencia, estos dos acompañantes ayudaban al "Burro" a formular sus tallas in situ de acuerdo a la situación que se lo ofreciera. También tuvo una gran amistad con el periodista boxeril Miguel Merello, a quien le dijo una vez mofándose de su propia pobreza, que había tenido que "cocer la olla chica dentro de la olla grande" para tener algo que comer, según recordaba el cronista tiempo después.
Ricardo Liaño también fue amigo del "Burro", aunque éste no le dejó pasar la oportunidad de agarrarlo para la chacota en más de una ocasión, como vimos. A pesar de ello, el empresario le habría pagado por algún tiempo al "Burro" una modesta suma de 5 mil pesos semanales para facilitar su asistencia a los asaltos pugilísticos y servir como animador de ambiente sin que los permanentes problemas económicos en los que vivía se lo dificultaran.
Pero en los ochentas, el boxeo chileno comenzó a caer por la pendiente que le llevaría al final de sus mejores épocas. Mucho influyeron al desfinanciamiento y al derrumbe estructural las campañas internacionales contra este deporte, basadas en moralismos y tremendismos que -con cinismo- no se aplicaron en otras disciplinas deportivas bastante más peligrosas directa o indirectamente, pero más lucrativas. Dicen que otra cuota debe haberla hecho el retiro casi forzado de Martín Vargas, que en muchos aspectos sostenía con su propia imagen gran parte de la popularidad del boxeo de aquellos años. El resto, sin duda habrá sido abonado por los claroscuros con los que siempre convivió la actividad pugilística, desgraciadamente, aunque duela tener que admitirlo. En la fórmula trágica habrá influido, además, el retiro y muerte de Venturino, y la posterior quiebra del Teatro Caupolicán con su provisorio cierre, antes de cambiar de manos.
Coincidentemente, don Luis Contreras falleció en esa misma época: un 18 de septiembre de 1987. Su partida fue inesperada, en la pobreza, casi olvidado y abandonado. Su funeral fue muy modesto, triste, con pocos concurrentes que lo acompañaron a una pobre fosa en tierra, en el Cementerio General, sepultado con una bandera chilena envolviendo su ataúd. La noticia fue anunciada en los segmentos deportivos de los programas periodísticos, causando gran dolor entre los nostálgicos de esas viejas peleas en blanco y negro, cuando todo parecía hablar del falso brillante futuro que le esperaba al gremio. Al informarse de su fallecimiento, muchos pudieron conocer por primera vez el misterioso rostro detrás de esos gritos interminables y graciosos, al aparecer su fotografía fugazmente en televisión.
Nunca habrá otro como el irremplazable y célebre personaje de "El Burro", entonces; y probablemente, ni siquiera vuelva a haber una arena de justas como aquellas, para darle la oportunidad a un nuevo comediante espontáneo que le sustituya o que aspire a hacerlo.

sábado, 25 de diciembre de 2010

EL RECURRENTE SÍMBOLO DE LAS PIÑAS DE PINO EN LA ORNAMENTACIÓN URBANA

Cono de pino del Báculo de Osiris.
Hace cierto tiempo, un lector de mi blog Urbatorivm, don Daniel Marín, me invitó a reconocer las decoraciones de simbólicas piñas de pino que existen en dos edificios de Santiago en una misma cuadra de calle Huérfanos, entre Bandera y Morandé. No resistimos la tentación de ir derechito a los lugares descritos y, de pasada, hundir las narices en toda la documentación de que disponemos sobre el sentido y significado de los símbolos florales en la arquitectura y la decoración urbana. En este caso, por supuesto, al símbolo de las piñas de árboles coníferos.
Curiosamente, he descubierto en el camino que conocía bastante bien ambos edificios señalados por el lector como aquellos que refugian piñas de pino en su decoración. El que corresponde al BCI de Huérfanos esquina con Morandé, que visité durante los primeros trabajos de juventud, haciendo trámites para una oficina de inversiones. Efectivamente, en las ventanas exteriores, a modo de falsos balcones de estilo clásico-colonial, se encuentran piezas simétricas conformadas por dos bucles y una piña conífera al centro.
El segundo lugar, casi vecino y ubicado en la esquina de Huérfanos con Bandera, es del Edificio Pacífico y en sus dependencias se encontraban antes, si mal no recuerdo, los archivos microfilmados de la Biblioteca Nacional, que también visité algunas veces hacia inicios de los noventas. Los cuatro "báculos" a los que se refirió el lector cuando me contactó, son las columnas en los vértices de bronce de la reja que rodea el acceso al subterráneo de la galería comercial, me parece que con dirección a un desaparecido cine. En los bajos de este edificio está también el célebre "Bar Nacional".
Sobre el símbolo que representan estos conos de pinos con su característica textura dentada y espiral, más allá de la mera función decorativa, existen varias interpretaciones que podríamos sintetizar en las siguientes:
  1. Símbolo cultural de la prosperidad y perpetuidad, en alusión a la abundancia de los conos de los pinos. Esto está acorde no sólo con lo prolífico de las coníferas, sino también con el hecho de que sus piñas ("frutas") pueden aparecer en la estéril época del invierno.
  2. Símbolo religioso de la resurrección, del "renacer" espiritual. Es frecuente encontrarlo en templos e iglesias católicas, con pétalos simulados en su base. Quizás guarde una relación también con la presencia del pino y sus piñas en la época de Navidad ("Natividad", del Nacimiento). Puede ser herencia de los elementos romanos del cristianismo.
  3. Símbolo mágico y mitológico de inmortalidad y de vitalidad, en alusión al báculo del dios clásico Dionisio o Baco, llamado "tirso". Este bastón sería de origen egipcio o fenicio, y constituye una representación fálica.. También lo usó Osiris. Consiste en una vara gruesa rematada por una piña de pino que fue usada en ritos un tanto lujuriosos del mundo antiguo.
  4. Símbolo esotérico y ocultista del conocimiento y del "tercer ojo", es decir, de la famosa glándula pineal. De ahí su nombre: pineal, de pino. Entre los ojos y hacia el centro del encéfalo, pero hacia la altura de la frente donde religiones hinduistas y budistas colocan el símbolo del ojo de la luz.
Los postes antiguos del alumbrado público de Santiago Centro tinen cinco figuras muy parecidas a la estilización de una piña conífera, especialmente la del centro arriba.
Como sucede con otros símbolos pasados por las doctrinas metafísicas o herméticas, sin embargo, puede que el símbolo de la piña esté asociado a todos estos significados simultáneamente, y que ellos se crucen entre sí, pues los mitos siempre tienen algo de base real y concreta, que se disgrega en interpretaciones y connotaciones simbólicas distintas pero relacionadas. Más aún si se mezcla de manera críptica y no reconocida con elementos religiosos, como hemos visto.
La glándula pineal es, por cierto, muy parecida a un fruto conífero. Puede ser discutible qué tan temprano pudo haber sido reconocido este parecido por los magos y esoteristas antiguos; sin embargo, en algunos caduceos antiguos de serpientes cruzadas (Kundalini, como la hélice del ADN según creyentes del realismo fantástico), representación de los chacras y puntos espirituales del cuerpo humano, el principal de ellos en la parte superior suele aparecer  rematado por una piña, como el llamado Bastón de Osiris y algunas representaciones del Caduceo del Mercurio, entre las alas del tope.
Curiosamente, los báculos papales del Vaticano tienen algo parecido a una piña en la base que sostiene la cruz. Puede ser otra herencia ceremonial de Roma, aunque en la Plaza del Vaticano existe también una hermosa y espectacular escultura de una piña conífera en su centro, enorme en proporciones, custodiada por dos pavos reales y un nicho en forma de sarcófago vacío (la resurrección) a sus pies.
Bien, desconozco las razones específicas con que se colocaron algunas piñas de pinos en los lugares de Santiago que mencionaremos, o la razón por la que se hallan tan cercas entre sí en varios casos. Si pensamos otra vez que los valores simbólicos se mezclan, podría presumir de alguna intención especial, además de la decorativa, por parte de los diseñadores, pero eso será tarea para la casa de otros.
Nuestro catastro de principales conos "pineales" santiaguinos va, hasta ahora, en los siguientes casos principales dentro de la ciudad (el resto los adjunto al set fotográfico al final de la entrada):
  • El citado edificio de Huérfanos 1189 (también tiene entrada por Morandé) que nos sugería visitar el lector que envió la carta. Corresponde a dependencias del Banco de Crédito e Inversiones y también a la línea de American Airlines, por el primer piso exterior. Es precisamente encima de estas últimas dependencias donde se ven las ventanas decoradas con las piñas que hemos descrito más arriba, en la esquina de Huérfanos con Estado. Es un edificio elegante y de influencias clásicas, con columnas y grandes cornisas, de los arquitectos asociados Fernando de la Cruz y Hernán Rojas Santa María. La obra de ingeniería quedó en manos de la oficina de Valdivieso y Vergara. Data de los años veintes.
  • La Galería Pacífico, en el Edificio Pacífico por la entrada de calle Bandera 314-318. Como hemos dicho, la galería comercial es famosa por la presencia del "Bar Nacional" en uno de sus accesos, y se extiende como hall del edificio que también tiene entradas por el lado de Huérfanos. Sin embargo, la principal de Bandera tiene la señalada bajada a los clausurados subterráneos (ex cine) con pilares rematados por una hermosa piña dorada. Quisiéramos creer, por su proximidad temporal y espacial con el otro edificio, que este detalle es deliberado. Sin embargo, el que no se repita en ninguna otra parte de las que estuvimos mirando en el Edificio Pacífico, nos lleva a creer que se trató sólo de una casualidad basada en el modelo de diseño que debía ofrecer la broncería que aportó el material para la decoración y los pasamanos de las escalas. De todos modos, sigue y seguirá siendo un detalle intrigante la cercanía de ambos casos.
  • La fuente itálica de mármol que está en los accesos del Museo Benjamín Vicuña Mackenna, en la pila de agua, es una belleza que, según entendemos, formó parte de los pedidos que hizo el ex Intendente de Santiago hacia 1872, aunque no sabemos si formó parte de alguna aplicación pública ni cómo llegó al museo (en el que, además, existen algunos jarrones de mármol que originalmente pertenecían al Cerro Santa Lucía y que aparecen entre la ornamentación extraviada desde el cerro). En la punta de esta hermosa pila de cabezas de leones, precisamente donde estaría la piña al final del báculo o caduceo, se encuentra un hermoso cono de pino que hace de surtidor principal del agua de la fuente. Luce casi como una pequeña joya al final de un cetro blanco. Existen varias versiones de fuentes alusivas a piñas en su parte extrema superior, pero hemos visto imágenes de una tan bella y evidente como la del Museo.
  • Las escaleras al segundo piso de la Biblioteca Nacional de Santiago están rematadas al inicio de sus pasadores por una hermosas ánforas con mangos en forma de jarrón, que se coronan con un cono de pino, luciendo casi como una joya. Son una verdadera obra de arte de mobiliario institucional perfectamente ajustadas a las escalas de mármol. Según los datos con que contamos, habrían formado parte de los trabajos del Taller de Herrería y Ferretería Artística de Eneas Ravello para el histórico edificio.
  • En la misma Biblioteca Nacional, en el Salón Bicentenario de Exposiciones, existen vitrinas tras las cuales está los hermosos jarrones-ánforas artísticas, donadas por doña Lucila Guevara de Vera a la memoria de su marido, en 1961. Ambas piezas de alto valor artístico e histórico, están tocadas por una tapa que lleva una estilización de lo que parece ser una elegante piña conífera, precisamente.
  • También en la Biblioteca Nacional, la enorme lámpara colgante de la entrada del Salón de Cristal (ex Salón Azul), tiene en su parte inferior un perfecto coquito conífero. Existen varias otras en este edificio, como las de tallados en madera de las puertas interiores de la hemeroteca y las de las lámparas de los salones del segundo piso.
  • Las lámparas de bronce de la sala de lectura principal Gabriela Mistral de la Biblioteca Nacional, están coronadas en su parte más alta por otra nuez de pino. Como ninguna de ellas funciona ya, estas lámparas ya son sólo decorativas, dada su antigüedad y belleza, y por eso se mantienen en los mesones de lectura.
  • Las dos columnas metálicas verdes que sostienen las rejas con que se cierra en las noches el acceso al Pasaje Presidente Pinto, en Agustinas 1022, tienen en su parte superior una hermoso capitel de bronce dorado desde el que brota un enorme coco conífero, por 80 años ya.
  • Los aleros metálicos artísticos del ex Hotel Victoria, alguna vez uno de los más elegantes y solicitados de la ciudad, tienen también piñas de pino decorativas en todas las entradas al edificio que alguna vez ocupó: San Antonio 364, Huérfanos 801 y Huérfanos 827.
  • Pese a no ser todas ellas del mismo diseño, las lámparas colgantes tipo araña y las de pared de la Catedral Metropolitana tienen un intrigante detalle que se repite en todas las piezas: bajo el eje que sostiene las luces, termina en una pequeña nuez de pino. Como son de modelos distintos pero con el mismo elemento, sospechamos de alguna intencionalidad.
  • En la misma catedral, los confesionarios tienen una guirnalda vegetal que los rodea por la parte superior y que termina a ambos costados en bellos conos de pino tallados sobre la madera. Algunos, lamentablemente, han sido afectados por el paso del tiempo y por la imprudencia de algunos malos visitantes.
  • Ésta es una de las representaciones más potentes que hemos encontrado sobre simbolismo de la piña de pino, saliendo en este caso desde la flor de lis, emblema de la vida, la autorrealización y la pureza del alma. El mensaje es, quizás, que el camino de la flor de lis conduce al "florecimiento" de una conífera en la alta conciencia humana, cual camino a la inmortalidad del espíritu. Estas figuras son parte de la decoración de mármol los altares de San José y San Didactus en la Iglesia de San Francisco, en la Alameda. Ambos altares datan de mediados del siglo XIX y fueron diseñados por el arquitecto italiano Eusebio Chelli, encargándose la construcción a la firma marmolera J. Ceppi y Hno.
  • Coco de piña estilizado, en la madera de los confesionarios de la Iglesia de San Agustín, en Estado con Agustinas. No es casual que el símbolo se repita tanto en la ornamentación y mobiliario de edificios religiosos.
  • Las mismas figuras en el enrejado artístico del edificio ubicado en Pasaje Phillips 56, a un costado de la Plaza de Armas de Santiago.
  • Éstas se encuentran en la decoradísima fachada arabesca del Palacio de la Alhambra, en calle Compañía 1340, diseñado por el arquitecto Manuel Aldunate para el empresario Francisco Ossa. El palacio sufrió un poco con el embate del terremoto pasado, pero sus conos resistieron.
  • En los capiteles de las columnas-pilastras del viejo edificio palaciego de calle Compañía 1243.
  • Piñas en los dibujos-molduras de los pilares de albañilería que sostienen la reja del ex Congreso Nacional de Santiago, rodeando sus jardines.
  • Las dos agujas de las cúpulas en el edificio de 1912 que pertenece desde los años ochentas a las tiendas "Hites" de Alameda Bernardo O'Higgins 757, casi esquina de San Antonio.
  • Hermosas piñas coníferas en el balcón del Palacio Errázuriz, en Alameda llegando a Panamericana, actual sede de la Embajada de la República del Brasil en Santiago de Chile.
  • Al menos tres residencias del sector del barrio París y Londres tienen bases de ventanas y almenas con formas variadas de conos de pinos, especialmente hacia el lado del cruce de ambas calles.
  • La salida por calle Serrano del edificio Art Decó del arquitecto Eduardo Costabal de Alameda junto a la Estación Universidad de Chile. Son rejas con cocos de pino cúbicos, aunque en este caso podría tratarse también de estilizaciones de mazorcas de maíz, pues en el acceso principal de Alameda hay puertas metálicas donde se observa una planta muy parecida al choclo.
  • En la Galería Comercial San Antonio, ubicada a escasa distancia de la Plaza de Armas, están estas lámparas murales de gran tamaño cuya parte superior es rematada por un cono de pino. Las de las fotografías son las que se encuentran por el lado de la entrada al pasaje por calle Merced 820.
  • En el edificio de la dirección San Antonio 385, casi en la esquina con Merced, se encuentran estas piñas de bronce en los pasamanos de la reja que contornea las escalas que descienden al subterráneo. Es un caso muy parecido al de las que están en la Galería Comercial del Edificio Pacífico, en Bandera. También existen en el interior lámparas murales similares a las que acabamos de ver, en la dirección de Merced 820.
  • Fuente del Cementerio General, en la conjunción de las calles Echaurren con Bello. Bajo la gran cantidad de sedimentos y sarro acumulados en la pileta durante los siglos, la punta esconde otro coco conífero.
  • Jarrones tipo ánforas en el acceso de la Capilla del Cementerio General. Corresponden a modelos franceses del siglo XIX y en la parte superior de las mismas hay un perfecto cono de pino.
  • Varias de las tumbas de los cementerios Católico y General tienen conos de pinos en rejas, molduras o relieves artísticos de mausoleos. Como sería interminable cumplir con el desafío de mostrar todas ellas, hemos escogido ésta, que corresponde a una de las más antiguas, en las rejas que rodean una bella cripta por el lado de la entrada de avenida la Paz al Cementerio General.
  • Dos hermosos cocos de pinos metálicos están en los patios delanteros del Cementerio Católico, en la bajada hacia mausoleos familiares. Son de buen tamaño y, aunque desconocemos la antigüedad de las piezas, sabemos que este nivel del camposanto es uno de los más viejos. Aparecen ya en imágenes de los años veintes que tenemos en nuestro haber, de modo que se trata de figuras muy antiguas en el complejo.
PIÑAS CONÍFERAS ORNAMENTALES EN SANTIAGOÁlbum nuevo

EL DÍA QUE SACARON A COMBARBALÁ DE CHILE

Plaza de Combarbalá (fuente imagen: combarbala.cl)
Coordenadas:  31°10'41.58"S 71° 0'8.89"W
Escribí la base de este artículo hace varios años, casi apenas cuando sucedió la noticia que lo motiva, como una pequeña contribución a un centro de estudios sobre el patrimonio territorial de Chile. Como en sucesivas renovaciones y cambios en el sitio web de dicho organismo el artículo fue retirado, lo republico aquí ya que este insólito episodio parece haber sido olvidado por muchos, como todo lo que sucede en nuestra sociedad.
Ocurrió el año 2001, cuando se puso en evidencia hasta dónde puede llegar la ignorancia supina de algunos funcionarios de Estado que, en las cuestiones de la política que no son las nuestras, han sido colocados en cargos relacionados con el desarrollo económico, la soberanía y el potencial turístico de los territorios chilenos, en este caso comprometiendo a un alto integrante de la directiva del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) de aquellos años.
Este escándalo (porque eso fue, en su momento) habría provocado una controversia tremenda en algún país serio y, probablemente, habrían rodado cabezas por las responsabilidades directas y jerárquicas... Pero estamos en Chile, por supuesto, donde las ambrosías de la política históricamente han prevalecido incluso a la probidad pública.
Con más de 14.000 habitantes, la hermosa comuna de Combarbalá se sitúa al interior de la Región de Coquimbo, en la Provincia del Limarí, y es uno de los sitios de mayor interés arqueológico, histórico y geológico del sistema subatacameño. Fue fundada en 1789 por Juan Ignacio Flores, siendo la minería y la agricultura sus principales actividades. Una bella roca exclusiva de la zona, la combarbalita, es explotada junto a sus canteras cordilleranas para ser utilizada por escultores, joyeros y artistas, declarada desde 1993 como "Piedra Nacional de Chile". Es una de las piedras chilenas de mayor demanda y atractivo en mercados nacionales y extranjeros.
La anterior, era la clase de información que un señor llamado Rodrigo Varela necesitaba sobre la ciudad el 27 de junio de 2001, decidiendo que el organismo más apropiado para proporcionársela era, sin duda, el Sernatur. Varela envió un mensaje electrónico a la institución y esperó respuesta...
...Lamentablemente para él y para Combarbalá, este lugar se ubica a unos 370 kilómetros de Santiago, lo que es demasiada distancia para el conocimiento de un operador político en la capital. Así, al revisar su correo electrónico al día siguiente, Varela halló la nota de respuesta desde el Sernatur a sus consultas sobre Combarbalá. Al abrirlo y leerlo, se enfrentó con este increíble e insólito mensaje, que ruboriza con el ardor de la vergüenza ajena:
"Sernatur entrega información de Chile. Para la ciudad de Combarbalá comuníquese con la embajada o consulado correspondiente.
Le saluda atentamente, Gonzalo López Tello, jefe del Departamento de Promoción y Fomento".
En otras palabras, el alto funcionario de la institución en cuyas manos se ha depositado la estratégica tarea de fomentar el conocimiento de los atractivos turísticos del país y potenciarlos como destinos dentro del mismo, además de desconocer la existencia de Combarbalá (ni siquiera le sonaba conocido, por lo que vemos), ¡creía que se trataba de una República extranjera!
Artículos de combarbalita (fuente imagen: travel.webshots.com)
¿Hasta dónde podría llegar la ignorancia del sectarismo en la administración pública, después de leer semejante respuesta?
Al saberse públicamente de esta sorprendente respuesta, el reproche fue generalizado. Para qué hablar de la molestia entre los mismísimos combarbalinos, ofendidos una vez más por la arrogancia del Gobierno Central, tanto así que la afrenta obligó al Director de Sernatur, don Oscar Santelices, a realizar un viaje de emergencia para desagraviar a la ciudad, el 18 de julio siguiente y luego de que la denuncia por tamaña respuesta fuera hecha pública en el programa televisivo "Plaza Italia"; del desaparecido Canal 2 Rock & Pop.
Pero no bastó con los actos simbólicos: las amenazas de querella judicial motivaron una investigación interna del Sernatur para determinar responsabilidades. "La explicación de esto va mucho más allá de un simple error", reconoció la Directora de Planificación del organismo, doña Verónica Aguilar, y en septiembre siguiente el servicio organizó una exposición de piezas de combarbalita en su sede de Providencia, como una manera de reconocer la existencia del lugar y disculparse avergonzadamente ante sus habitantes, lavando en parte el tremendo disparate.
Y ya que éste es mi blog, con mi opinión y mis conclusiones, permítanme un acápite al respecto: creo que la polémica situación fue consecuencia de esa misma ignorancia que lleva a muchos agentes del mundo de la política a creer que lo que ocurre fuera de la Zona Central no tiene importancia o, peor, que no existe... El ninguneo centralista, en otras palabras, y manifiesto acá en su expresión más patética y caricaturesca.
He ahí, además, la simiente del virtual abandono en ha mantenido históricamente a territorios tan valiosos como Parinacota, Chiloé, Palena, Aysén, Magallanes y tantos otros. La ignorancia, la indolencia y en cáncer del entreguismo (motivado siempre por discursos importados y siempre disfrazados de fraternidad o de modernidad mental) son el caldo de fermentos y miasmas de estos males tan asociados a las clases dirigentes de Chile, prácticamente desde los inicios de la República, con Constituciones Políticas y hasta una canción nacional que en su letra renunciaban a parte del territorio que le correspondía al país desde los tiempos coloniales, independientemente de lo que digan ahora la historia heroica conservadora de un lado y, por el otro, el "revisionismo" ligado a esos mismos intereses internacionalistas generadores de esta clase de calamidades.
De la misma forma que autores como Barros Arana, Lastarria y Vicuña Mackenna se esforzaron por demostrar que la Patagonia Oriental (que nunca habían visitado) era un territorio estéril e inútil en plena disputa con el vecino por la posesión de esas regiones, el primer Canciller del regreso a la democracia, Silva Cimma, en una casión demostró creer que los territorios de Laguna del Desierto y Campo de Hielo Sur ¡eran el mismo!
Por otro lado, a veces (demasiadas), se le da tribuna o incluso son colocadas en puestos estratégicos para el acervo geográfico, patrimonial y cultural de Chile, personas que han vivido prácticamente toda su vida en el extranjero y cuyos débiles vínculos con el país son sólo familiares; otros existen simplemente en el "exilio mental", ese desprecio y desconocimiento radical sobre el lugar en el que se está inserto, generalmente acompañado de resentimientos y sensaciones de frustración que acrecientan el desarraigo y sus peligros.
Es así que este siniestro problema, aquí representado en el bochornoso caso de Combarbalá, tiene ejemplos y analogías que podrían identificarse por casi toda la historia nacional, y aun después del escándalo de Sernatur en 2001, pues ya parece una máxima que en la política nada se aprende ni se escarmienta.
Cabe preguntarse, por lo pronto: ¿Cuántas decisiones fundamentales para las regiones han sido tomadas en directorios de organismos de Estado, antes y después de esta polémica, por personajes que tampoco conocen de oído siquiera las localidades que hay fuera de Santiago? Quizás el papelón de Combarbalá haya sido sólo uno de muchos casos similares en nuestros actuales años, pero que nunca llegaron al conocimiento ni el oportunismo de los medios de masas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

EL INCIDENTE DE LOS MARCIANOS POETAS

Una de las famosas fotos de ovnis del Caso Adamsky.
El jueves 17 de julio de 1997, tuvo lugar en Santiago de Chile uno de los incidentes más extraños de la historia de la ovniología internacional, cuando se transmitió en vivo una aparición en circunstancias que no dejan de ser asombrosas y particulares. Incluso teniendo en registro la amplia cobertura en vivo y a plena luz del día que tuvo el ovni de la Zona Central de Chile aparecido el sábado 17 de agosto 1985 (y que muchos juzgaron con toda seguridad un globo sonda, con un incidente similar en Argentina un mes exacto después), la transmisión de Radio Minería a que nos referiremos presenta características que son únicas en el mundo, dentro de los casos asociados a supuestos avistamientos.
A muchos de los amantes de la poesía y la lírica, pareciera ser que este género les resultara como una plegaria o un conjuro inexplicable, especialmente cuando toca fibras nostálgicas que parecen provenir del propio rictus esencial del espíritu... A su entendimiento, lo inunda todo, lo impregna todo, en ocasiones superando incluso barreras culturales y hasta idiomáticas.
Fue un profesor de mi época universitaria, el diseñador y artista Ricardo Pérez, quien me hizo comprender además, que la poesía es un acto bilateral: está tanto en los ojos del que observa como en la cosa observada, y sólo así puede ser reconocida. El poeta que logre deliberadamente este efecto es el que se inmortaliza a partir de su obra, precisamente. Recuerdo particularmente cuando nos hizo recorrer a todo un curso universitario los rincones de Valparaíso, luego de llegar allá desde Quillota por tren, desafiándonos a encontrar lo sublime, lo extramundano, un mapa de lo subjetivo del viaje y sin ninguna otra instrucción ni ejemplo. Creo que ese día, en algo me iluminó.
El poeta es, además, un guerrero y un luchador. Un poeta cobarde no es poeta, tanto porque su oficio le obligará a ser irreverente y desafiante, como para evitar el estigma de ser sólo un escribidor... O peor que eso, apenas la mano que sostiene la pluma. Quizás de ahí venga su nostalgia, por ser lo que ya no puede. El español Guillermo Díaz-Plaza escribió en su obra “El Espíritu del Barroco” estas palabras:
“Las armas y las letras dejan de caminar al unísono. Y si bien sería sencillo agarrarse a una fácil explicación: la de una más acusada división profesional, al ritmo de los nuevos tiempos, lo cierto es que la causa debe buscarse en estratos más profundos".
Los poetas vagan en las noches, entonces... Incluso cuando están de día, por alguna fascinación ancestral ya constelada quizás en sus genes o afuera, en sus destinos. Forman parte de su reino, marcan parámetros pero, a diferencia de esos poetas de la cultura imperante, de los premiados por favores políticos o de los que nacen-crecen-mueren como pastiches de artistas mayores (aunque igual siempre rodeados de seguidores), los poetas del Noctis, los de las cadenas de la Noche, son solitarios, errantes. A veces, ni siquiera se toleran entre sí: las peleas entre Neruda, De Rokha y Huidobro hicieron historia. Por su parte, Serrano y Teiteilboim, uno nazista germánofilo y el otro judío comunista pro-bolchevique, también se atacaron literariamente, pero jamás dejaron de ser amigos. Los poetas atraen gente, es cierto, pero de una forma u otra prefieren la vida de ermitaño. No tienen arraigo real. Su único contacto con el mundo externo es, justamente, la noche y sus refugios.
La poesía y el poeta mismo son, acaso, una forma de lenguaje argótico y custodio. En la famosa obra de George Orwell, la sofocante sociedad de "1984" prohíbe o vigila también la poesía y las artes, por la posibilidad de que pudieran tratarse de un lenguajes rebeldes o insurreccionales, capaces de transmitir mensajes ulteriores y ajenos a la primera instancia de toda razón. Una sección de la Policía Mental o del Pensamiento (la Thinkpol) de este sistema, el más totalitario pero creíble que se haya inventado alguna vez en la literatura de distopías fantásticas (a veces no tan fantástica), de hecho analiza la lírica de todos escritos y versos para detectar si hay allí alguna señal de filiación anti-establishment.
Un acontecimiento increíble y que ha hecho historia en estos asuntillos de la ovniología (la más seria, la menos seria y la charlatana) y, quizás, de la clase de conexión comunicacional que consigue la poesía (permítanme soñar un poco, ¿ya?), quedó en los registros de un día jueves 17 de julio de 1997.
Aquella noche de invierno, la poesía pareció demostrar su talento para lograr contactos y enlaces que el lenguaje racional y estrictamente lógico no consiguen. Quizás hasta por eso nadie ha respondido aún a nuestra biblioteca de mensajes enviada en el "Voyager"... Aquella noche, pues, los tres micrófonos del programa “La Bailona”, que transmitía por las madrugadas la querida y recordada Radio Minería (misma que inició la radiotelefonía chilena, pero que lamentablemente debió cerrar un año y medio después del incidente que aquí se describe) dedicaron su temática, como era habitual, a temas relacionados con ovnis y realismo fantástico.
Los señalados empezaron la transmisión de “La Bailona” de un modo distinto, saliendo al aire desde la terraza del edificio de la radio e iniciando el programa con la lectura de una selección de poemas escogidos por uno de los propios panelistas... Poemas con un fuerte carácter cósmico y astral; todo un canto a la inmensidad del Noctis. Lo que sucedió entonces no tiene parangón en la historia de los cazadores sensacionalistas de la ufología.
Programa de "La Bailona" del 17 de julio de 1997 (actualización del link). Extracto del programa "Ovni" de TVN, 1999, conducido por Patricio Bañados.
En la ocasión, en la medianoche, el astrónomo Carlos Ibáñez comenzó a leer el poema “Altair”, del libro “Luces Ciertas” que él mismo había escrito bajo el seudónimo Elhoy Malí. Les acompañaban el sociólogo adicto a la ufología Rodrigo Fuenzalida y el conocido locutor Martín Chávez. El contenido del poema era el siguiente:
Estrella mayestática
de brillo plateado
blanca huésped
del ave boreal.
Tus alas
emergen y sumergen
en un ficticio límite.
Estos ojos de sur
dilatan sus pupilas
en relencias vernales.
En Nesser al Tair fuiste llamada
y FK4 745
fríamente catalogada.
Hoy abro tu vía
y te nombro Ave de Luz
redimidora etérea
de un sueño lejano.
Y a sólo unos minutos de iniciarse las lecturas de los poemas, uno de los conductores debió interrumpir a su colega para advertir que una fuerte luz rojiza aparecía en el horizonte sobre los cielos de Santiago, esta ciudad capital del final del mundo. Miles de llamadas saturaron las líneas de la radio confirmando el avistamiento por parte de los auditores, uno de los cuales grabó la imagen del supuesto ovni con su videocámara, registrando espectaculares instantes en que el mismo arrojaba tras sí en su danza celestial una serie de luces más pequeñas.
El impresionante suceso fue inmortalizado por la serie de documentales de TVN titulados "OVNI" y conducidos por Patricio Bañados hacia 1999; programa que, posteriormente, fue transmitido por el Discovery Channel, promoviendo el conocimiento internacional del caso (ver al final). Y aunque se especule cien años más en la posibilidad de haber establecido un llamado "en vivo" con los pretendidos tripulantes de lo que fueran esas luces, quizás para la posteridad quede como el primer registro de un poema que sirvió para establecer relaciones diplomáticas con no-terrestres.
Son varios los que insisten en creer que este fenómeno, que duró varias horas, habría sido activado acaso por la mera lectura radial del “astropoema”... Así de fácil era tocar el interés alienígena, entonces, con más eficacia que en todas las décadas que llevan los radioastrónomos enviando caras señales al espacio infinito a la espera de un mensaje de respuesta que no nos ha de llegar ni como spam cósmico siquiera.
Medio en broma y medio en serio entonces, cosas de marcianos poetas, quizás.

viernes, 17 de diciembre de 2010

LA PLAZUELA PATRICIO MEKIS Y LA CENTENARIA FUENTE DE LOS NIÑOS FRENTE AL TEATRO MUNICIPAL

Vista de la antigua plaza, cuando sus palmeras aún eran pequeñas.
Coordenadas: 33°26'25.33"S 70°38'51.96"W
 
Una de las razones que se arguyeron para la gran remodelación de la Plaza de Armas de Santiago, hacia el último cambio de siglo, fue despejar la vista de los edificios históricos más importantes del entorno, especialmente del lado Norte y Poniente, pues los árboles estaban demasiado encima de sus fachadas. Esta motivación se comentó como una idea fresca y novedosa basada en criterios innovadores sobre el aspecto de las ciudades y la integración del crecimiento urbanístico con el elemento histórico base.
Sin embargo, la ciudad ya tiene ejemplos muy antiguos de este mismo caso de despeje visual, sea por azar o por criterios arquitectónicos concretos. Uno de ellos es el de la Plazuela Mekis, cuya área abierta en la esquina de la calle Agustinas con San Antonio facilita la vista e imposición de la fachada y el frontón del Teatro Municipal, al frente, y del Palacio Subercaseaux y el ex Edificio Club Hípico.
En efecto, este particular rincón de Santiago se ha mantenido con la misma planta base despejada desde el siglo XIX, conservando su funcionalidad urbanística, además de dar un lugar de descanso y breve recreo en este sector de Santiago Centro tan importante en comercio y oficinas. Por muchos años funcionó junto a la plazoleta cruzando calle San Antonio, además, el famoso y hoy desaparecido Café Paula, todo un símbolo de la antigua ciudad.
Hacia 1930...
Hoy...
ORIGEN DE LA PLAZOLETA
El mérito de esta arquitectura proviene de los franceses Francisco Brunet des Baines y Augusto Charmet, quienes fueron encargados por el Presidente Manuel Montt, en 1853, del diseño del Teatro Municipal y el entorno, construido sobre el barrio donde antes había funcionado la antigua Universidad de San Felipe y su viejo anfiteatro. La realización de las obras quedó en manos de Luciano Henault, también francés. Explica en parte el aspecto afrancesado y barroco de todo este sector.
El resultado de la obra fue una planta libre y rectangular, construida con cuna apertura de espacios que, en el esquema de damero o tablero imperante, es bastante escaso en nuestra ciudad, proveniente de las inspiraciones europeístas de la época. Su función ha sido, así, permitir la garantía visual y perceptiva del frontis de del Teatro Municipal sin que éste se vea opacado por los demás edificios.
Las fotografías más antiguas muestran el sector de la actual plazoleta como una antigua "plaza dura" rodeada por los edificios coloniales que ocupaban casi el mismo perímetro de los actuales. Una imagen particularmente interesante es la reproducida en el álbum "GASCO: Historia de la Compañía de Consumidores de Gas de Santiago, 1856-1996", de Ricardo Nazer y Gerardo Martínez, donde se observa el aspecto primitivo de este antiguo lado de la ciudad, con parte de la vieja fachada del Teatro Municipal y una casa tejada de un piso en lo que es ahora la esquina de calle peatonal Tenderini, allí donde hoy está el Edificio de la Sociedad Nacional de Agricultura. Antes estaba también el desaparecido Palacio de José Arrieta, por el lado de San Antonio. En la esquina del frente había una residencia con altillo, allí donde hoy están las terrazas del Edificio Comunidad Agustinas, conocido como el Edificio Contalent por una publicidad en su frontis. Al fondo, se observa en la imagen un rústico y rocoso Cerro Santa Lucía antes de su remodelación iniciada hacia 1872.
En general, este aspecto no cambió mucho hasta el siglo siguiente. Luego del fatídico incendio de 1870, el Teatro Municipal sufrió varias remodelaciones (empezando por la reconstrucción, dirigida por Henault) y, hacia 1902, se levantó el majestuoso Palacio Subercaseaux en base a los planos de Miguel Ángel de la Cruz. Muchas nuevas modificaciones se realizaron durante el siglo XX.
En 1972, la plaza fue propuesta para monumento nacional. Por Decreto Supremo Nº 159 del 6 de febrero de 1973, se declaró Monumento Histórico Nacional a los edificios que dan a la Plazoleta del Teatro Municipal, como era llamada entonces, a la plaza misma y a los elementos del conjunto: la fuente, los muros, los portones y la casa-kiosco donde estaba la guardia del palacio.
Fotografía de la futura plaza en el archivo GASCO, tomada hacia 1870.
Vista del entorno al teatro (ya reconstruido) y parte de la plaza, hacia 1880.
Imagen de la Plaza hacia 1910.

 
Plazoleta del Teatro Municipal, antes de ser bautizada Patricio Mekis.
La fuente en 1955 (revista "En Viaje").
LA FUENTE CENTRAL
El elemento más característico de la ex Plazoleta del Teatro Municipal es sin duda, la Fuente de los Niños, pieza que regaló a Chile la República de la Argentina en nuestro Primer Centenario de la Independencia, en 1910. Tiene proporciones relativamente grandes y constituye otro de los puntos de encuentro de Santiago Centro. Su ubicación ha variado desde que fuera instalada pero, en general, ha estado siempre por el mismo sector del conjunto.
La obra fue diseñada y construida por el prestigioso escultor argentino Arturo Dresco, no por un tal Adresco, como aseveran erróneamente algunas fichas publicadas algunos medios periodísticos y websites, quizás a consecuencia de interpretar mal la lectura de la firma del autor en la base de las estatuas ("A. DRESCO"). En esa misma inscripción se registra la fecha de 1909 como la del año de fundición de la obra, de modo que la República Argentina la tenía lista desde antes del Centenario Nacional.
Según se interpreta la imagen, los cuatro niños que juegan entre los brotes de agua de la fuente representarían simbólicamente a las jóvenes repúblicas de América del Sur conviviendo amistosa y alegremente, obviando un poco la realidad de la historia diplomática entre ellas (y es que "cien años no es nada" dice el tango, pues). Sin embargo, Oreste Plath recuerda que en el conjunto falta la imagen central de una niña que estaba incluída en el diseño pero que, por haber recibido daños accidentales su original, fue omitida por el escultor en el montado final de las piezas.
 
El estilo de la fuente es bastante afrancesado, además, así que está muy bien ubicada en este sitio de Santiago.
EL ALCALDE MEKIS
En 1976, asumió el ilustre Alcalde de Santiago don Patricio Mekis Spikin, un extraordinario reformador del aspecto de la ciudad, por entonces saturada ya por la cantidad de gente que circulaba a pie o en tranvía por una urbe cuyo trazado original databa de tiempos coloniales. La urbanística se había perdido ante la necesidad de habilitar calzadas para el tránsito y prácticamente no había calles peatonales ni veredas de ancho cómodo o seguro, por lo que Mekis se echó encima la formidable tarea de intentar convertir una ciudad adaptada a la fuerza para servir a los vehículos, en una más amable para el hombre a pie.
En la línea de tiempo de los grandes "hacedores" de la ciudad de Santiago, historiadores y cronistas suelen colocar al fundador Pedro de Valdivia, al Corregidor Zañartu y al Intendente Vicuña Mackenna como los hitos de la historia de la ciudad. A nuestro juicio, la enorme tarea de mejoramiento de la urbe se cierra con el Alcalde Mekis, sin cuya intervención Santiago quizás nunca habría podido recuperar sus áreas abiertas, ni los paseos de peatones como Ahumada, Estado y La Bolsa, además de fijar criterios sobre el tamaño apropiado de las veredas con relación a la calzada, conocido como el "Plan de Aceras". Acogiendo una sugerencia de Hernán Manríquez, decidió colocar también rejas en el río Mapocho derribando los tramos de viejas murallas y pretiles de albañilería que antes lo cercaban, además de ser el precursor de un plan para hacerlo navegable, idea que se venía acariciando muy en abstracto desde los años del Centenario.
Todo esto trajo una explosión de comercio y un crecimiento especialmente fuerte en los expendios de alimentos, de modo que podríamos asegurar, sin exagerar, que el aspecto "moderno" de Santiago es obra suya. De hecho, Mekis buscó personalmente asistencia económica desde distintas instituciones, especialmente en el Banco de Chile, para poder completar los trabajos proyectados por los arquitectos de la Dirección de Obras Municipales.
 
Su repentino fallecimiento a raíz de un absurdo accidente en 1979, al caer desde el balcón de su casa de veraneo, puso súbito fin a su vida y a uno de los períodos más fructíferos de la administración municipal de Santiago.
En homenaje de la ciudad a la memoria del Alcalde, la pequeña placilla fue rebautizada Plazuela Patricio Mekis. Se erigió un monumento suyo al otro lado de la calle Agustinas, junto a la desembocadura de Tenderini. La estatua de bronce es obra del artista Galvarino Ponce de mismo año de 1979, según la información con la que contamos, aunque pareciera que su inauguración es posterior. En ella, Mekis es retratado en actitud reposada, con las manos atrás y congelado en un paso estático, como si una detención lo hubiese capturado justo en momentos en que caminaba por este barrio de adoquines, mirando la grandeza de su propia obra, en tan céntrico e histórico lugar de la ciudad.
Vista de la estatua de Patricio Mekis desde la pileta.
ASPECTO ACTUAL DE LA PLAZA
El aspecto más contemporáneo de la Plazuela Patricio Mekis, diríamos que de "plaza" propiamente tal, había sido obra del mencionado arquitecto Hernán Manríquez, el mismo que proyectó el Paseo Bulnes. Manríquez había sido uno de los principales asesores de Mekis en su gran tarea de recuperación de la ciudad, además.
La Plazuela Mekis ha sufrido algunas modificaciones posteriores. El área verde se ha reducido bastante, quizás más de lo recomendable. Además, una de sus palmeras características estaba desfalleciente cuando tomamos estas imágenes. Casi todas ellas fueron arrancadas y luego replantadas, durante el tiempo que duraron los últimos trabajos de la plaza. La posición de la fuente de agua también fue modificada un tanto, como se observa en la comparación de imágenes.
A muchos no les gustó el aspecto con el que quedó después de la gran remodelación que vivió el sector, a raíz de los trabajos de construcción de los estacionamientos subterráneos desde el año 2006 al 2008, ocasión en la que, bajo la superficie de esta área, también se encontraron valiosos tesoros arqueológicos, algunas piezas de las cuales están en exhibición en el primer subterráneo del complejo. Particularmente delicado fue el que la casa-kiosco de guardia original del Palacio Subercaseaux y sus murallones hallan sido casi completamente removidos, aunque reconstruidos después prácticamente iguales y hoy esta caseta sirve para el acceso a pie a los estacionamientos subterráneos.
La unificación del adoquinado de piedra hizo desaparecer la calzada, hoy delimitada con pequeños pilares y cadenas. También se han incorporado bancas que le permiten recuperar más aspecto de plaza, no obstante la evidente baja de sus áreas verdes.
Trabajos del año 2008.
Vista actual, ya remodelada.

Qué ver en una visita?

Aconcagua (9) Aeronautica (12) Africa (4) Alemania (4) Alto Hospicio (11) Angol (2) Animitas (69) Antartica (31) Antofagasta (19) Apuntes (6) Arabes (20) Arabesco (13) Araucania (5) Arauco (2) Archipielago Juan Fernandez (1) Arequipa (6) Argentina (29) Arica (40) Armas (23) Arqueologia (74) Arquitectura en hierro (21) Art Deco (33) Art Nouveau (17) Arte (171) Austria (1) Aysen (9) Bares-Restoranes (144) Barroco (52) Bauhaus (10) Belgas (1) Biobio (1) Bizantino (7) Bohemia (160) Boites (26) Bolivia (18) Bomberos (33) Brasil (3) Britanicos (36) Buenos Aires (3) Burdeles (24) Cachapoal (1) Cafes-Salones de Te (17) Cajon del Maipo (13) Calama (2) Caldera (4) California (1) Calles (75) Campo (105) Candilejas (52) Carreteras (53) Casonas (97) Cauquenes (1) Cementerios (59) Cerros y montañas (39) Chile (1011) Chillan (5) Chiloe (7) Choapa (6) Ciencia (69) Cine-Teatro (43) Circo (16) Cites-Conventillos (16) Cocina (57) Cocteleria (55) Colchagua (1) Colombia (1) Coloniaje (141) Comercio (183) Comics (29) Compañias (89) Concepcion (7) Conmemoracion (123) Copiapo (22) Coquimbo (20) Criminologia (28) Croatas (5) Curico (1) Curiosidades (233) Delincuencia (58) Deporte (41) Desierto de Atacama (51) Diplomacia (22) Diseño (87) Edad Media (19) Edificios historicos (163) Edificios populares (63) Educacion (66) Egipto (2) El Maipo (2) El Maule (11) El Tamarugal (23) En prensa/medios (42) Errores (102) Esoterismo/Pagano (69) España (18) Estatuas-Monumentos (115) Etimologia-Toponimia (145) Eventos (46) Exposiciones-Museos (59) Fe popular (129) Flora y fauna (110) Folklore-Tradicion (201) Fontanas (38) Fotografia (24) Franceses (87) Francia (9) Frutillar (1) Gargolas-Grutescos (18) Gergiano y victoriano (24) Germanos (31) Gotico (17) Gringos (31) Guerra Chile contra Confederacion 1836 (10) Guerra Chile-Peru contra España 1865 (2) Guerra del Pacifico (76) Guerra Peru-Bolivia 1841 (1) Guerras antiguas (5) Guerras civiles y golpes (35) Hechos historicos (120) Heraldica (27) Heroes (82) Hispanidad (115) Holanda (1) Hoteles (31) Huasco (3) Huasos (57) Humor (59) I Guerra Mundial (2) Iglesias y templos (98) II Guerra Mundial (4) Imperio Romano (21) Independencia de America (42) Indigenas (98) Industria (70) Instituciones (159) Iquique (73) Isla de Pascua (1) Israel (1) Italia (34) Italicos (42) Jerusalen (1) Judios (10) Juegos (40) Junin (1) La Paz (1) La Serena (18) Lejano oriente (38) Lima (2) Limari (8) Linares (2) Literatura (113) Los Andes (2) Lugares desaparecidos (210) Madrid (1) Magallanes (34) Malleco (1) Marga Marga (1) Mejillones (4) Melipilla (1) Mendoza (2) Mercados (23) Mexico (1) Militar (89) Mineria (49) Misterios (103) Mitologia (152) Mitos urbanos (116) Modernismo-racionalismo (14) Mujeres (74) Musica (66) Navegacion (45) Negros (9) Neoclasico (144) Neocolonial (21) Neorrenacentismo (1) Niños (93) Ñuble (3) Obeliscos (15) Orientalismo (12) Ornamentacion (106) Ovalle (5) Palacios (23) Paleocristianismo (20) Palestina (1) Panama (1) Parinacota (1) Paris (1) Patagonia (21) Patrimonio perdido (116) Peñaflor (1) Periodistas (26) Personajes culturales (150) Personajes ficticios (48) Personajes historicos (174) Personajes populares (168) Peru (53) Pesca (17) Petorca (5) Pisagua (1) Playas (31) Plazas y parques (158) Polacos (1) Politica (52) Productos tipicos (79) Publicidad (58) Puentes (33) Puerto Montt (6) Punta Arenas (8) Quebrada de Tarapaca (13) Quillota (2) Radio-TV (50) Rancagua (3) Reliquias (144) Renacimiento (3) Reposteria/Confiteria (22) Rio Chili (1) Rio Mapocho (42) Rio Tevere (2) Roma (32) Rotos (90) Rusia (1) San Antonio (2) San Pedro de Atacama (2) Sanidad (49) Santiago (655) Semblanzas (131) Sicilia (1) Simbolos/Emblemas (67) Sociedad (137) Suiza (1) Suizos (1) Tacna (5) Talagante (8) Talca (3) Tarapaca (92) Tecnologia (79) Terrores y fantasmas (91) Tierra del Fuego (12) Tocopilla (2) Tragedias (193) Transportes/Estaciones (78) Tucuman (1) Tudor (28) UK (8) Uruguay (1) USA (19) Valle de Azapa (8) Valle de Elqui (15) Valparaiso (30) Vaticano (5) Venezuela (6) Viña del Mar (2) Websites recomendados (10)