domingo, 19 de septiembre de 2010

EL GIGANTE VOLADOR DE LAS COSTAS PREHISTÓRICAS

El Pelagornis chilensis ha dado noticias en al mundo de la paleontología, a pesar del problema de llevar millones de años ya extinto...
Ésta fue un ave marina que semejaba una combinación de pelícano y albatros, de proporciones gigantes y dentado. Probablemente tenía hábitos de vida y alimentación parecidos a estos actuales parientes suyos.
Este monstruo volador vivió en las costas de Chile entre 5 y 10 millones de años atrás, apareciendo sus restos en las costas de la Región de Atacama. Sus alas alcanzaban, cuanto menos, los 5,2 metros de envergadura según el estudio del coordinador del análisis del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago de Chile, David Rubilar, recientemente informado en la prensa chilena y que aparecerá en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.
Como el ave tenía huesos delgados y frágiles que rara vez aparecían en estado de conservación óptimo, nunca se había tenido seguridad de su tamaño hasta el hallazgo de un fósil casi completo en la zona atacameña, cerca de Bahía Inglesa, que fue el estudiado por Rubilar y por el paleontólogo alemán Gerald Myer, quienes le dieron su nombre de Pelagornis chilensis, haciéndose publicaciones interesantes al respecto durante el mes de septiembre de 2010.
Reconstrucción (fuente imagen: dearkitty.blogsome.com)
El ejemplar hallado en Chile, que se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales Senckenberg de Frankfurt, en Alemania, se conservaba en un 70% del total, lo que ha permitido establecer que la envergadura de sus alas podía llegar incluso a los 6 metros o más, lo que le colocaría posiblemente en el grupo situado a la cabeza de las aves más grandes de las que se tenga conocimiento y en posible competencia con Argentavis de la Patagonia, una especie de buitre o cóndor que también es estimado como el más grande pájaro de todos los que hayan volado en la Tierra.
Es así como las costas del Pacífico sudamericano alguna vez estuvieron custodiadas por la mejestuosidad de este gigante atacameño, de cuya historia recién comenzamos a aprender lo más importante, desde ahora.
Esqueleto fósil (fuente imagen: www.newscientist.com).

jueves, 16 de septiembre de 2010

LA PINTORESCA HISTORIA DEL HIMNO NACIONAL CHILENO

Al fin llegó el mentado y archipublicitado Bicentenario... Tradicionalmente, las Fiestas Patrias han sido la época en que más se entona el Himno Nacional de Chile acá en Santiago, por supuesto que después de las chabacanerías futboleras de nuestros estadios, tan abundantes en tropicalismos y bananerías (como cantar la canción con la manito en el corazón y el potito parado), pero tan, tan escasos y sedientos de victorias deportivas en el balónpie.
Por supuesto que la chusma cada vez parece conocer menos del mismo himno, de nuestra Canción Nacional. Ya ni la letra reconocen: los "Puro Chile'n tu cielo azulado" y el "Yo la tumba contra la presión", entre otras barbaridades adolescentes, se repiten de manera vergonzosa en cada entonación pública. Quizás llegó la hora de cantarlo menos, pues es mucho peor y dañino cantarlo mal. Más aún, cuando ciertos reductos de duendes políticos pretenden apropiárselo para sí, fomentando la vulgarización del símbolo nacional que constituye este himno.
Veamos un poco de su historia, entonces, desde lejos de la espiral de corrupción.
EL PRIMER HIMNO
El 19 de julio de 1819, el Gobierno de Chile emitió un decreto que encargaba la creación de un himno patrio al compositor y violinista chileno Manuel Robles Gutiérrez y al poeta de origen argentino Bernardo de Vera y Pintado. Eran, por supuesto, los años de la potente pero efímera sensación de unidad continental en la Patria Nueva, cuando se creía que las fortalezas aliancistas entre Chile, Argentina y otros países contra el monarquismo hispánico durarían por todo el resto de los tiempos entre las flamantes nuevas repúblicas liberadas.
La canción chilena fue formalmente estrenada el 20 de agosto de 1820 en el Teatro del Coronel Domingo Arteaga, primero existente en Chile y cuando ya estaba ubicado en la Plazuela de la Compañía de Jesús, recinto que se distribuía entre las actuales dependencias de la Plaza Montt-Varas del Palacio de los Tribunales de Justicia frente a la Plaza O'Higgins del ex Congreso Nacional de Santiago, donde se encontraba el fatídico templo de la Compañía de Jesús, siniestrado trágicamente en 1863. El día del estreno del Himno fue elegido para tal porque era el mismo en que zarparía la Escuadra de Chile hacia el Perú, en Valparaíso.
Sin embargo, autores como Carlos Chubretovich observan cómo otros historiadores han anotado alguna vez que la obra musical podría haber sido presentada antes, durante las fiestas de septiembre del año anterior. Contrariamente a lo que muchos creen, la elección de septiembre como mes de Fiestas Patrias ya estaba parcialmente instalada en ese entonces, luego de las celebraciones que había realizado don José Miguel Carrera en la Patria Vieja.
De cualquier modo, la ejecución del himno fue encargada solemnemente a la primera orquesta lírica que llegó a Chile, conocida como Compañía Scheroni. Todas las noches se cantaba de pie en el Teatro Arteaga, tradición que perduró por varios años.
LA LETRA ORIGINAL
Decía su letra de fuerte y evidente inspiración antihispánica:
Coro:
Dulce Patria, recibe los votos
con que Chile en tus aras juró
que o la tumba serás de los libres
o el asilo contra la opresión.

I

Ciudadanos: el amor sagrado
de la patria os convoca a la lid:
libertad es el eco de alarma
la divisa: triunfar o morir.
El cadalso o la antigua cadena
os presenta el soberbio español:
arrancad el puñal al tirano
quebrantad ese cuello feroz.

II

Habituarnos quisieron tres siglos
del esclavo a la suerte infeliz
que al sonar de sus propias cadenas
más aprende a cantar que a gemir.
Pero el fuerte clamor de la Patria
ese ruido espantoso acalló
y las voces de la Independencia
penetraron hasta el corazón.

III

En sus ojos hermosos la Patria
nuevas luces empieza a sentir
y observando sus altos derechos
se ha encendido en ardor varonil.
De virtud y justicia rodeada
a los pueblos del orbe anunció
que con sangre de Arauco ha firmado
la gran carta de emancipación.

IV

Los tiranos en rabia encendidos
y tocando de cerca su fin
desplegaron la furia impotente,
que aunque en vano se halaga en destruir.
Ciudadanos mirad en el campo
el cadáver del vil invasor;
que perezca ese cruel que el sepulcro
tan lejano a su cuna buscó.

V
Esos valles también ved, chilenos,
que el Eterno quiso bendecir,
y en que ríe la naturaleza
aunque ajada del déspota vil
Al amigo y al deudo más caro
sirven hoy de sepulcro y de honor:
mas la sangre del héroe es fecunda
y en cada hombre cuenta un vengador.

VI

Del silencio profundo en que habitan
esos Manes ilustres, oíd
que os reclamen venganza, chilenos,
y en venganza a la guerra acudid.
De Lautaro, Colo-Colo y Rengo
reanimad el nativo valor
y empeñad el coraje en las fieras
que la España a extinguirnos mandó.

VII

Esos monstruos que cargan consigo
el carácter infame y servil,
¿cómo pueden jamás compararse
con los héroes del Cinco de Abril?
Ellos sirven al mismo tirano
que su ley y su sangre burló;
por la Patria nosotros peleamos
nuestra vida, libertad y honor.

VIII

Por el mar y la tierra amenazan
los secuaces del déspota vil
pero toda la naturaleza
los espera para combatir:
el Pacífico al Sud y Occidente
al Oriente los Andes y el Sol
por el Norte un inmenso desierto
y el centro libertad y unión.

IX

Ved la insignia con que en Chacabuco
al intruso supisteis rendir
y el augusto tricolor que en Maipo
en un día de triunfo nos dio mil.
Vedle ya señoreando el océano
y flameando sobre el fiero león
se estremece a su vista el íbero
nuestros pechos inflama el valor.
Ciudadanos la gloria presida
de la Patria el destino feliz,
y podrán las edades futuras
a sus padres así bendecir.
La música del Himno Nacional era de base selecta, con cierta lentitud melodiosa. Puede ser escuchado en la siguiente página de los archivos de Youtube.com:
CAMBIOS EN LA MÚSICA
Pero, por alguna razón, esta música del elogiado maestro Robles no dejó a todos satisfechos y, hacia 1826, se solicitó al ilustre compositor español exiliado en Inglaterra por sus ideas liberales y opositoras a la monarquía, don Ramón Carnicer y Battle, la composición de una nueva partitura para la Canción Nacional.
La obra, titulada "Himno Patriótico de Chile" por Carnicer, debe haber sido escrita por éste hacia 1827, pues aquel año regresó a Barcelona. A la sazón, oficiaba en Londres como Ministro Plenipotenciario de Chile don Mariano Egaña, uno de los ideólogos de este cambio en la composición, quien envió en 1828 las nuevas partituras de la Canción Nacional a Santiago, las que prendieron rápidamente entre las autoridades de la época, durante el Gobierno de Francisco A. Pinto.
Curiosamente, Carnicer nunca visitó Chile, ni antes ni después de haberle dado la música del himno que aún entonamos.
La nueva obra, compuesta en compás 4/4 tipo marcha, se estrenó oficialmente el 23 de diciembre de 1828 otra vez en el Teatro Arteaga, con un concierto de la Sociedad Filarmónica de Santiago que incluyó también la versión de Robles y algunas obras de doña Isidora Zegers, una de las fundadoras de esta sociedad artística durante el año anterior.
Aunque fue aplaudida con euforia, no pasó mucho antes de que volviera a sufrir modificaciones.
CAMBIOS EN LA LETRA
La letra excesivamente recriminadora contra los españoles del himno que había escrito por Vera y Pintado, incomodaba a muchas autoridades de la época, motivando incluso un reclamo del Encargado de Negocios de España en Chile, don Salvador Tavira.
Sucedió que, además, después del reconocimiento hispano a la Independencia de Chile ocurrido el 25 de abril de 1844, los ánimos que habían motivado el ofensivo contenido de la letra del Himno ya no tenían excusas de existencia.
Por lo anterior, se decidió cambiarla en 1847, durante el Gobierno del General Manuel Bulnes, en medio de grandes protestas y de resistencia popular a esta iniciativa. La nueva letra quedó encargada por el Ministro Manuel Camilo Vidal al poeta y activista político Eusebio Lillo, cuando éste recién cumplía los 21 años de vida.
El joven literato presentó su trabajo ese mismo año, con la letra del actual Himno Nacional. El Presidente la aprobó con algunas pequeñas modificaciones sobre la letra más la decisión de mantener el coro anterior, como veremos a continuación. Aunque costó posicionar la nueva letra, no cabía duda de la excelencia con que él logró componerla.
Manuel Robles
Bernardo de Vera y Pintado
Ramón Carnicer
Eusebio Lillo
LOS "VERSOS PERDIDOS"
La letra de Lillo era apasionada y altamente lírica, encantando profundamente a las autoridades que la habían encargado, por lo mismo. Sin embargo, desde la letra original de Vera y Pintado, por un consejo de don Andrés Bello, se conservó el coro del himno anterior en el nuevo, pues a la par de su belleza se facilitaría así la introducción de la nueva lírica en las masas populares, masivamente disgustadas con este cambio.
La parte de la letra de Lillo que fue omitida, decía en originalmente:
Dulce Patria recibe los votos
Con que el pueblo en tus aras juró
Que será de los libres asilo
Al luchar contra odiosa opresión

Libertad, invocando tu nombre,
La chilena y altiva nación
Jura libre vivir de tiranos
Y de extraña, humillante opresión

Viva Chile do quiera se aclame
Y el chileno ese grito al sentir
En la paz al trabajo nos llame
Y en la guerra a vencer o morir
Los fragmentos "perdidos" del himno nacional, escritos a mano, estuvieron en posesión de Juan Carlos Lillo, bisnieto de don Eusebio, hasta el año 2006 cuando los donó al Museo Naval de Valparaíso ("Las Últimas Noticias", 21 de agosto de 2006).
LA CANCIÓN NACIONAL DEFINITIVA
El Himno Nacional quedó, entonces, con la siguiente letra (completa):
Coro:
Dulce Patria, recibe los votos
con que Chile en tus aras juró
que o la tumba serás de los libres
o el asilo contra la opresión.

I
Ha cesado la lucha sangrienta;
ya es hermano el que ayer invasor;
de tres siglos lavamos la afrenta
combatiendo en el campo de honor.
El que ayer doblegábase esclavo
hoy ya libre y triunfante se ve;
libertad es la herencia del bravo,
la Victoria se humilla a su pie.

II
Alza, Chile, sin mancha la frente;
conquistaste tu nombre en la lid;
siempre noble, constante y valiente
te encontraron los hijos del Cid.
Que tus libres tranquilos coronen
a las artes, la industria y la paz,
y de triunfos cantares entonen
que amedrenten al déspota audaz.

III
Vuestros nombres, valientes soldados,
que habéis sido de Chile el sostén,
nuestros pechos los llevan grabados;
los sabrán nuestros hijos también.
Sean ellos el grito de muerte
que lancemos marchando a lidiar,
y sonando en la boca del fuerte
hagan siempre al tirano temblar.

IV
Si pretende el cañón extranjero
nuestros pueblos, osado, invadir;
desnudemos al punto el acero
y sepamos vencer o morir.
Con su sangre el altivo araucano
nos legó, por herencia, el valor;
y no tiembla la espada en la mano
defendiendo, de Chile, el honor.

V
Puro, Chile, es tu cielo azulado,
puras brisas te cruzan también,
y tu campo de flores bordado
es la copia feliz del Edén.
Majestuosa es la blanca montaña
que te dio por baluarte el Señor,
y ese mar que tranquilo te baña
te promete futuro esplendor.

VI
Esas galas, ¡oh, Patria!, esas flores
que tapizan tu suelo feraz,
no las pisen jamás invasores;
con su sombra las cubra la paz.
Nuestros pechos serán tu baluarte,
con tu nombre sabremos vencer,
o tu noble, glorioso estandarte,
nos verá, combatiendo, caer.
Por el Decreto Nº 3482 del 12 de agosto de 1909, durante el Gobierno de Presidente Pedro Montt, la música y la letra de este himno fueron oficializados como Canción Nacional de Chile. Con el Decreto Nº 3737 del 27 de junio de 1941, durante el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda, se reafirmó su carácter definitivo de himno patrio.
EL HIMNO EN NUESTROS DÍAS
Con el tiempo, la música del himno ha seguido siendo adaptada y flexibilizada desde su estructura de marcha recta. Su compás 4/4, por ejemplo, ha sido pasado en versiones más populares o libres de la música, a compás 12/8, aunque algunas versiones líricas y "modernas" usadas para anunciar las cadenas nacionales en los últimos gobiernos de la Concertación, francamente nos parecían un poco excesivas y alejadas ya de la originalidad.
Fue así como se llegó a nuestro actual Himno Nacional: uno de 1820, al que se le cambió la música en 1828; luego, se le modificó también la letra en 1847, por lo que quedó convertido en otro himno totalmente distinto al primero, del que sólo conserva la letra del coro original como único hilo conductor hasta su origen.
Lamentablemente, sin embargo, todavía quedaban algunos giros más en el destino de la Canción Nacional, tanto así que en nuestros días el himno aún no constituye una opción de unidad en toda las instancias de la vida ciudadana chilena, afectada profundamente por el veneno de la politiquería. Sucede que entre 1973 y 1990, los opositores al Régimen Miliar cantaron invariablemente y en forma privada la versión del himno con Estrofa I y Coro, sin las Estrofa III con alusiones elogiosas a las Fuerzas Armadas de Chile, que fuera reincorporada formalmente por la Junta Militar a las presentaciones oficiales.
Sin embargo, con el advenimiento del Gobierno de Patricio Aylwin Azócar en 1990, la controvertida tercera estrofa volvió a ser sacada recuperando la tradición republicana y, desde entonces, los adversarios más radicales de la Concertación y los simpatizantes del Régimen Militar o del pinochetismo, la cantan reservadamente con estas líneas omitidas de la letra.
De esta manera, y desde hace ya más de 35 años, el Himno Nacional de Chile está siendo cantado de una manera o de otra según el credo político del público respectivo.
Al menos, puede entre tanta chicha y pipeño en estas Fiestas Patrias con Bicentenario incluso, la ilusión de sentirnos unidos sea mayor por algún momento en el año, sin tener que hacer pagar al himno de nuestras propias fracturas, vergüenzas o resquemores históricos.

jueves, 9 de septiembre de 2010

UN DUELO DE CAÑONES (O DE "CAÑONEO", MEJOR DICHO) CON D'JANGO

Coordenadas: 33°26'44.41"S 70°38'53.54"W
Hace rato que quería insertar acá alguna entrada con relación al bar-restaurante "D'Jango", de Alonso de Ovalle 871, en la cuadra ubicada entre San Francisco y Serrano. La popularidad que, por alguna razón, ha vuelto a tener este local en el último tiempo, me motiva a escribir -por fin- algo al respecto.
Hace pocos años, su administrador don Raúl Espejo declaró a un medio de prensa que el "D'Jango" fue abierto en 1969, cuando estaban de moda los mal llamados spaghetti westerns del cine italiano y Franco Nero había internacionalizado al cowboy pistolero del mismo nombre en el famoso filme del director Sergio Corbucci. De ahí el nombre tan curioso. Sin embargo, una figurilla de madera tallada sobre el mostrador, con un caballo tirando un gran barril, está inscrita la fecha "1962" bajo el nombre del local. ¿Será anterior, acaso? Pues todo indica que sí. El filme que le da el nombre es de 1966, por cierto, así que su primer nombre debió ser otro. También he oído que, en sus inicios, estaba ubicado en otro sitio en esta misma cuadra, en un edificio que ya no existe, aunque no sé exactamente dónde.
Mitad chichería y mitad restaurante, el querido "D'Jango" vendía desde un principio variedades de platos populares de cerdo como perniles, arrollados y longanizas. Mucho color de ají y de cebolla en escabeche pintarían sus mostradores. La ofertas de bebidas y comidas se ha diversificado muchísimo desde entonces, pero los platos tradicionales de carne de cerdo con papas cocidas siguen siendo los más característicos del local. Uno especial de la casa es a base de puro chancho, aunque también es cotizada su carne mechada, pollos asados y los platillos de colaciones, a precios casi irrisorios de convenientes.
Las mezclas a base de pipeñitos y los vinos tintos parecen ser lo más solicitado para la sed, además de las infaltables cervezas, pero dicen que su chicha sigue siendo una de las mejores de la capital.
Al ojo del visitante, por momentos resultaría ser como un pequeño museo costumbrista, tal cual lo parecen tantos otros locales de Santiago: estos 40 años de historias y aventuras están resumidos en una enorme colección de objetos ornamentales, como chuicas, radios antiguas, recuerditos dejados por visitantes, además sombreros, botellas extrañas, figuras de madera, estatuillas y, por supuesto, fotografías de Franco Nero encarnando al varonil y justiciero D'Jango.
Sorprende la cantidad de botellas de vino que rodean las paredes, en altas repisas. Algunos refrigeradores están hacia la calle, tentando con perniles, chuletas y longanizas a los que por allí pasen mirando y babeando sus aparadores. En una vitrina pueden verse varios sanguchitos de arrollado que las dos mujeres de la barra deben hacer casi en serie, pues vuelan en las bandejas de las jóvenes camareras que atienden en el local, por lo que no deja de resultarme intrigarme una extraña crítica negativa hecha por el diario "El Guachaca" sobre la calidad de la comida porcina en el "D'Jango", que no se ajusta a la cantidad y la lealtad de los clientes, quienes parecen tener sólo halagos para la cocina, y los he escuchado in situ innumerables veces ya.
La jefaza y nieta de la fundadora del bar, saca generosa y espontáneamente uno de estos sánguches de marraqueta, para que lo retrate en una fotografía junto a un "terremoto", pues parece sentir orgullo por mi interés y elogios para el "D'Jango". Curador es este diablillo: con uno solo, en vaso de medio, salgo medio mareado por esa fachada intensamente azul del local.
Una serie de pesadas barricas están colocadas en el primer piso, frente al mesón del bar. Aunque tal característica también está asociada a locales como "El Hoyo" de Estación Central, sé que esta tradición proviene de las ramadas de los campos, en las que se improvisaban muebles con las propias pipas que regaban la garganta de los clientes junto a las cocinerías. Funcionan como mesas y siempre hay algún vaso de "terremoto" o chicha-pipeño abandonado sobre alguna de ellas, mientras suena en el ambiente un repertorio de cuecas bravas, intermediado por algunas tonadas. Coplas de Tito Fernández aparecen de cuando en cuando, y en otras ocasiones las que amenizan son las rancheras mexicanas.
En el segundo piso, más espacioso, las mesas y las sillas son de madera, como las tradicionales de las fondas antiguas. A veces, en la noche, cierran la cortina del acceso pero dejan a los enfiestados comensales celebrando en este último piso, mientras desde la calle se ven alegres siluetas para postales de jolgorio a través de las ventanas.
Es el "D'Jango" del viejo barrio San Francisco, donde batirse a duelo de cañones contra la sed resulta toda una tentación.

Qué ver en una visita?

Aconcagua (9) Aeronautica (12) Africa (4) Alemania (4) Alto Hospicio (11) Angol (2) Animitas (69) Antartica (31) Antofagasta (19) Apuntes (6) Arabes (20) Arabesco (13) Araucania (5) Arauco (2) Archipielago Juan Fernandez (1) Arequipa (6) Argentina (29) Arica (40) Armas (23) Arqueologia (74) Arquitectura en hierro (21) Art Deco (33) Art Nouveau (17) Arte (171) Austria (1) Aysen (9) Bares-Restoranes (144) Barroco (52) Bauhaus (10) Belgas (1) Biobio (1) Bizantino (7) Bohemia (160) Boites (26) Bolivia (18) Bomberos (33) Brasil (3) Britanicos (36) Buenos Aires (3) Burdeles (24) Cachapoal (1) Cafes-Salones de Te (17) Cajon del Maipo (13) Calama (2) Caldera (4) California (1) Calles (75) Campo (105) Candilejas (52) Carreteras (53) Casonas (97) Cauquenes (1) Cementerios (59) Cerros y montañas (39) Chile (1010) Chillan (5) Chiloe (7) Choapa (6) Ciencia (69) Cine-Teatro (43) Circo (16) Cites-Conventillos (16) Cocina (57) Cocteleria (55) Colchagua (1) Colombia (1) Coloniaje (141) Comercio (183) Comics (29) Compañias (89) Concepcion (7) Conmemoracion (123) Copiapo (22) Coquimbo (20) Criminologia (28) Croatas (5) Curico (1) Curiosidades (232) Delincuencia (58) Deporte (41) Desierto de Atacama (51) Diplomacia (22) Diseño (87) Edad Media (19) Edificios historicos (162) Edificios populares (63) Educacion (66) Egipto (2) El Maipo (2) El Maule (11) El Tamarugal (23) En prensa/medios (42) Errores (102) Esoterismo/Pagano (69) España (18) Estatuas-Monumentos (115) Etimologia-Toponimia (145) Eventos (46) Exposiciones-Museos (59) Fe popular (129) Flora y fauna (110) Folklore-Tradicion (201) Fontanas (38) Fotografia (24) Franceses (87) Francia (9) Frutillar (1) Gargolas-Grutescos (18) Gergiano y victoriano (24) Germanos (30) Gotico (17) Gringos (31) Guerra Chile contra Confederacion 1836 (10) Guerra Chile-Peru contra España 1865 (2) Guerra del Pacifico (76) Guerra Peru-Bolivia 1841 (1) Guerras antiguas (5) Guerras civiles y golpes (35) Hechos historicos (120) Heraldica (27) Heroes (82) Hispanidad (115) Holanda (1) Hoteles (31) Huasco (3) Huasos (57) Humor (59) I Guerra Mundial (2) Iglesias y templos (98) II Guerra Mundial (4) Imperio Romano (21) Independencia de America (42) Indigenas (98) Industria (70) Instituciones (158) Iquique (73) Isla de Pascua (1) Israel (1) Italia (34) Italicos (42) Jerusalen (1) Judios (10) Juegos (40) Junin (1) La Paz (1) La Serena (18) Lejano oriente (38) Lima (2) Limari (8) Linares (2) Literatura (113) Los Andes (2) Lugares desaparecidos (210) Madrid (1) Magallanes (34) Malleco (1) Marga Marga (1) Mejillones (4) Melipilla (1) Mendoza (2) Mercados (23) Mexico (1) Militar (89) Mineria (49) Misterios (103) Mitologia (152) Mitos urbanos (116) Modernismo-racionalismo (14) Mujeres (74) Musica (66) Navegacion (45) Negros (9) Neoclasico (143) Neocolonial (21) Neorrenacentismo (1) Niños (93) Ñuble (3) Obeliscos (15) Orientalismo (12) Ornamentacion (105) Ovalle (5) Palacios (23) Paleocristianismo (20) Palestina (1) Panama (1) Parinacota (1) Paris (1) Patagonia (21) Patrimonio perdido (116) Peñaflor (1) Periodistas (26) Personajes culturales (150) Personajes ficticios (48) Personajes historicos (173) Personajes populares (168) Peru (53) Pesca (17) Petorca (5) Pisagua (1) Playas (31) Plazas y parques (158) Polacos (1) Politica (52) Productos tipicos (79) Publicidad (58) Puentes (33) Puerto Montt (6) Punta Arenas (8) Quebrada de Tarapaca (13) Quillota (2) Radio-TV (50) Rancagua (3) Reliquias (144) Renacimiento (3) Reposteria/Confiteria (22) Rio Chili (1) Rio Mapocho (42) Rio Tevere (2) Roma (32) Rotos (90) Rusia (1) San Antonio (2) San Pedro de Atacama (2) Sanidad (49) Santiago (655) Semblanzas (131) Sicilia (1) Simbolos/Emblemas (66) Sociedad (137) Suiza (1) Suizos (1) Tacna (5) Talagante (8) Talca (3) Tarapaca (92) Tecnologia (79) Terrores y fantasmas (91) Tierra del Fuego (12) Tocopilla (2) Tragedias (193) Transportes/Estaciones (78) Tucuman (1) Tudor (27) UK (8) Uruguay (1) USA (19) Valle de Azapa (8) Valle de Elqui (14) Valparaiso (30) Vaticano (5) Venezuela (6) Viña del Mar (2) Websites recomendados (10)