lunes, 12 de julio de 2021

LOS BARATILLOS DE CALZADO EN EL ANTIGUO BORDE CHIMBERO DEL MAPOCHO

El galpón de los Baratillos de Calzado, c. 1910. Se observa también el Puente de los Obeliscos o De la Paz en su primera versión metálica. Postal fotográfica de la casa editora de Adolfo Conrads.

Encontré este viejo material entre mi caótico archivo de discos duros. Lo había dejado afuera de mis intereses sobre la historia del barrio Mapocho, por considerarlo poco relevante. Pero, dada la sequía de contenidos que me impide subir nuevos artículos a este sitio, quizá pueda servir para asegurar al menos una entrada en el presente año. Como nada hace prever que la situación sanitaria (con los archivos o bibliotecas cerrados) cambie en lo pronto, me permito esta licencia, a pesar de que me faltó información para completar bien el tema... Se ara con los bueyes que se tiene, entonces.

Partamos recordando que, después de las formidables obras de canalización del río Mapocho, parte de la lonja del borde norte en la ribera quedó destinada a un extenso espacio de plaza, ubicado entre las avenidas Recoleta e Independencia. Estos terrenos y sus adyacentes eran usados por circos y pequeñas ferias que, tras la fundación del Mercado de La Vega Central en 1895, vinieron a funcionar como un complemento del comercio popular en el mismo costado del río, enfrente de los puentes De los Obeliscos-La Paz, Los Carros y Recoleta-El Abasto. En donde está ahora la Piscina Escolar de la Universidad de Chile, además, existió un pequeño parque o plazoleta que contó alguna vez con un carrusel infantil de modesta factura.

Por la misma época, había funcionado en el sector de la Plaza del Mercado Central, al otro lado del Mapocho, una feria de venta de calzado conocida con nombres como los Galpones de las Zapateras o de los Baratillos de Calzado. En su obra "Las reinas de Estado", Jacqueline Dussaillant Christie concluye que la presencia de aquellos negocios de zapatos del pasado en las inmediaciones del mercado pudo haber dejado la característica comercial de la adyacente calle Puente, con muchos locales de calzado hasta nuestros días. De hecho, se sabe que en la esquina de San Pablo con Puente existió, por muchos años, una fachada con el nombre de Calzados La Iberia en lo alto, todavía visible en los años sesenta, en donde ahora existe una ferretería del barrio

Más tarde, aquellos grupos de comerciantes y artesanos se trasladarán hasta la otra ribera, en el señalado sector en la bajada de los puentes. Su gran cobertizo aparece en algunas fotografías o postales de la época y será mencionado también en ciertos documentos municipales.

Postal fotográfica coloreada de Mapocho, de Adolfo Conrads, hacia el Centenario o poco después. Publicada en Biblioteca Nacional Digital.

La postal fotográfica coloreada en versión de Hume y Ca., publicada en 1913. Se observa el galpón que, ya para entonces, acababa de ser desmantelado. Publicada por Biblioteca Nacional Digital.

En su libro sobre la historia de Santiago, por otro lado, dice Armando de Ramón que ya en mayo de 1902 se había dispuesto el traslado de aquellos baratillos de calzado desde el lado de calle San Pablo hasta las dichas cuadras en las inmediaciones de La Vega Central, cruzando el río. Con esta acción, se intentaba aliviar el peso de la competencia "desleal" que otros comerciantes independientes hacían a los puesteros del Mercado Central.

Sin embargo, según la información que localiza Anicia Muñoz Arias reproduciéndola en su tesis "Imaginarios modernos: comercio popular en espacios públicos" (Universidad de Chile, 2013), extraída de "El Diario Ilustrado" del 21 de marzo de 1905, aún había comerciantes en los galpones zapateros de la ribera sur, a la sazón. Además, junto a los locatarios del mercado, los vendedores de zapatos presentaron "una solicitud a la Alcaldía, en la que piden se ordene el retiro de los comerciantes ambulantes que se sitúan en los alrededores de ese mercado; pues al mismo tiempo que obstaculizan el tráfico los perjudican en sus negocios".

La nueva ubicación de los vendedores (o una parte de ellos, creemos más bien) había quedado en la manzana llana formada a un lado del inicio de la avenida La Paz y casi en la bajada del Puente de los Obeliscos, llamado así por las dos estructuras que aún existen en este sitio (un poco desplazadas de su ubicación original, tras la construcción de la Costanera Norte) y que conmemoraban la realización de los trabajos de canalización del río entre 1888-1891. Su concepto de baratillos para ventas económicas de zapatos en los puestos se remontaba a tiempos coloniales, con los toldos de venta que existían en el Mercado de Abastos de la Plaza de Armas, vistos por don José Zapiola en años de su infancia y recordados en sus memorias. También hubo algunos grupos de negocios muy parecidos en otras ciudades del continente, generalmente dirigidos a la venta entre las clases populares, por lo que su rasgo no era especialmente propio de la sociedad criolla chilena.

En el señalado punto del borde mapochino, entonces, se habían levantado ya las largas instalaciones con forma de galpón más bien sencillo y paralelo al río, que puede observarse principalmente en las primeras fotografías que se tomaron para postales desde la altura de la Estación Mapocho hacia el oriente. Los artesanos y comerciantes zapateros llegaron a instalarse en este sitio que decía en una de sus caras, presentando al mercadillo: "Baratillos de Calzado". También aparece llamado a la sazón como Galpón o Galpones de Zapatería, entendido ya como uno diferente de los que hubo al otro lado por el Mercado Central.

Detalle del mismo galpón en la postal fotográfica de Hume y Ca.

Desmantelamiento del galpón zapatero en 1912. Revista "Sucesos".

Al parecer, existieron otros negocios pequeños de artesanos, talabarteros y oficios parecidos en esas mismas instalaciones chimberas y sus alrededores, cuando faltaba mucho aún para la llegada de las ferias, cocinerías y comerciantes minoristas que hoy existen en este barrio, como el Tirso de Molina, La Vega Chica y las Pérgolas de las Flores, surgidas formalmente en los años cuarenta. Gran parte de los orígenes del denominado "Mercado Persa" de Santiago también se hallan en este sector de Santiago, por la calle Artesanos, emigrando después a la ribera opuesta en Mapocho entre Amunátegui y San Martín, en donde está ahora la Plaza Jerusalén, y desde allí más al poniente, por Balmaceda.

Patricio Gross, en tanto, dice en su trabajo "Santiago en el período 1891-1918" que la alcaldía también quiso trasladar hasta aquella plaza mapochina al Teatro Santa Lucía de la Alameda. Esto sucedía hacia la misma época en que funcionaba muy cerca de allí el Teatro Nacional, en calle Salas con la ex calle Andrés Bello, hoy Antonia López de Bello, otro antecedente de famosos centros de espectáculos que allí existieron como el Hippodrome Circo, después reemplazado por el Teatro Balmaceda, y el Jardín de Danzas del Luna Park. Tal vez hayan sido reminiscencias de los antiguos circos e hipódromos que existieron desde antaño en el mismo barrio chimbero.

En 1912 la Intendencia de Santiago dio la orden de desarmar los ya envejecidos galpones de Mapocho, despejando la plaza. La revista "Sucesos" del 2 de mayo de aquel año mostraba una fotografía de las obras de desmantelamiento y sus esqueletos de madera. Este espacio pasó a ser ocupado provisoriamente por varios circos y por el efímero pero alguna vez famoso parque recreativo del Luna Park, hacia 1928, toda una leyenda en la historia de la bohemia santiaguina y que dejó algunas huellas toponímicas y conceptuales para esos barrios.

La antigua plaza en donde estuvieron los Baratillos de Calzado, tras haber sido llamada Luna Park y Plaza de los Artesanos, pasó a ser ocupadas por tolderas y ferias de vituallas que dieron origen al Mercado Tirso de Molina al poniente de la plaza del mismo nombre. El actual edificio de este último mercado se ubica en donde antaño estuvo el galpón zapatero, precisamente.

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