viernes, 6 de diciembre de 2019

EL "HOMENAJE A LA NEUROCIRUGÍA" DE MARTA COLVIN

Fuente imagen base: Avanza Chile.
Coordenadas: 33°26'12.6"S 70°37'20.9"W
Es uno de los monumentos y símbolos institucionales más hermosos y característicos de todo Chile. Resulta imposible imaginarlo en otro contexto o, incluso, en alguna otra ubicación geográfica. De hecho, quienes nunca hayan estado en el Instituto de Neurocirugía de Santiago, probablemente reconocerán la obra escultórica gracias a todas las fotografías y despachos noticiosos en donde la inconfundible figura ha sido un icono determinante para identificar el complejo.
El Instituto de Neurocirugía "Dr. Alfonso Asenjo" se encuentra en avenida José Manuel Infante 553, en la comuna de Providencia y vecino a las dependencias del Hospital del Tórax, en el barrio sanitario de Salvador. Fue fundado en dependencias del Hospital Salvador el Instituto de Neurocirugía, en 1939 y bajo el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda. A partir de 1950, ya en el Gobierno de Gabriel González Videla,  el Ministerio de Educación Pública lo transforma por decreto supremo en el Instituto de Neurocirugia e Investigaciones Cerebrales de Chile, independiente del Hospital Salvador, y procediendo a iniciarse las obras de construcción de sus propias dependencias en calle José Manuel Infante, a espaldas del Hospital Salvador.
El nuevo edificio, correspondiente a un complejo altamente moderno en los estándares de la época, fue inaugurado el 25 de abril de 1953, ya en el Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, tomando años más tarde el nombre de su principal fundador, el Dr. Asenjo, como un homenaje a su legado y a su rol precursor de la misma casa de salud. Además, el Instituto había pasado a ser dependiente de la Facultad de Medicina de dicha Universidad de Chile desde antes del traslado a sus nuevas dependencias.
En plenos trabajos de construcción del complejo, sin embargo, la eximia escultora chillaneja Marta Colvin Andrade (1907-1995) se haría cargo de un particular desafío: construir una obra que sirviera de imagen característica e identificadora para la noble institución, casi como su sello corporativo como resultó ser a la larga, concibiendo así la preciosa obra titulada "Homenaje a la Neurocirugía".
La escultura de Marta Colvin en el hall del Instituto de Neurocirugía. Fotografía de Domingo Ulloa, hacia 1960, en una ubicación interior. Fuente imagen: Biblioteca Nacional Digital.
Marta Colvin. Fuente imagen: LasMagas.cl.
Aplicaciones corporativas de la imagen en el medallón del VIII Congreso Latinoamericano de Neurocirugía, de 1959. Fuente imagen: Medallaschile.blogspot.com.
El monumento está justo enfrente del acceso del Instituto, en el patio exterior del frente del edificio, visible desde el ingreso y desde la calle inclusive. Altamente figurativo, luce algo diferente a la obra más característica que se conoce de la autora, pero ya evidencia el virtuosismo indiscutible de la misma. Es casi imposible congelar una imagen fotográfica de la fachada del recinto sin que aparezca en ella la obra, por su estratégica buena ubicación.
Se trata de una figura de bronce fechada y rubricada por Colvin en 1952. Alcanza los tres metros de altura, con pedestal de sólida y sencilla factura. Muestra dos manos cruzadas sosteniendo un cerebro humano, con tanta delicadeza que se pierden todos los rasgos connotativos chocantes que pudiese inspirar la presencia de tal órgano en la composición. Todavía más, la escultura parece estar representando alegóricamente en ella la relación entre el control de las manos y la magia del cerebro, en un mismo sujeto (ver artículo "El prodigio de las manos. Reflexiones de un cirujano", del Dr. Lorenzo Cubillos O., en el "Boletín de la Academia Chilena de Medicina" XLIV de 2007).
La sutileza que logró la escultora, sumada al cuidado con el que las manos apenas levantan el cerebro (con la yema de los dedos, a la vez que realizan una contorsión agitada y armoniosa), más el equilibrio perfecto de los elementos en juego incluso entre los vacíos de los únicos tres que lo componen (las manos y el órgano cerebral), hablan de la excelencia que el trabajo de Marta Colvin había alcanzado ya en esos momentos de su vida, a pesar de corresponder sólo a su período inicial de profesionalización escultórica. Y sin ser una obra excesivamente detallista, es notable el logro de los pliegues cerebrales, los surcos y sinuosidades de las manos, además del dominio de las texturas a esta escala de gigantismo.
A mayor abundamiento, Marta Colvin había estado relacionada desde sus inicios con la Universidad de Chile, a través de la Escuela de Bellas Artes, de la que fue parte entre 1939 y 1945, teniendo por profesores allí a maestros como  Julio Antonio Vásquez y Lorenzo Domínguez. Cuando le correspondió el "Homenaje a la Neurocirugía", se encontraba gozando de gran prestigio en el medio artístico y, desde 1951, se hallaba becada ya por el British Council para cursar estudios en la Slade School de la Universidad de Londres, trabajando allá con escultores surrealistas como Frederick E. McWilliam y Henry Moore.
La petición de hacer esta escultura para el Instituto se la había formulado a la artista el propio Dr. Asenjo, en una ocasión cuando ya iba en marcha el proyecto de construcción del complejo. Desde el principio, además,  tenía la intención de instalarla en la entrada o el hall del Instituto de Neurocirugía, como un símbolo de la misma institución. Por esta razón, después de inaugurado llegó a ser usado en medallones de congresos realizados en la misma, pasando también a las revistas institucionales. Sin embargo, parece ser que estuvo algunos años en la sala interior, antes de quedar definitivamente en el exterior, de acuerdo a lo que se ve en ciertas fotografías de época.
Marta había realizado, en aquel período, obras como "Danza para tu Sombra", también de 1952 y situada en la cripta de la bailarina Isabel Glatzel del Cementerio General de Recoleta. Sin embargo, como su "Homenaje a la Neurocirugía" fue instalado e inaugurado con el mismo edificio del Instituto en 1953, muchas veces aparece señalada esta obra en las reseñas con aquella fecha como la de su producción y fundido, y no con la correcta que es del año anterior. Otras referencias erróneas señalan su construcción en 1956 y 1959, pero se verifican incorrectas en la misma inscripción que hizo en ella la autora, en su taller al terminar la obra.
Cabe observar que el monumento de Colvin que no es el único que existe en el patio de ingreso al Instituto, sin embargo: también está un monolito de 1992 dedicado a J. Santiago Riesco, el forjador y difusor de la otoneurología en Chile, América y Europa. Y cerca de allí, en los jardines, está una obra de escultura en metal de Sergio Castillo Amunátegui, con la figura abstracta de una niña sobre un columpio que cuelga de una medialuna, llamada "Alejandra" y destinada originalmente en el Pabellón Pediátrico del mismo complejo hospitalario. Suponemos que debe ser parte de su campaña de 1978 para donar y decorar con esculturas varios hospitales infantiles y organismos de beneficencia.
Conocido también como el Monumento del Instituto de Neurocirugía y usado entre sus principales símbolos gráficos, el homenaje de Marta Colvin sigue siendo una de las obras escultóricas institucionales más características e inconfundibles de toda la iconografía del arte público en Chile.
Firma de Marta Colvin y fecha de 1952, en la obra.
Monolito de roca de homenaje al Dr. J. Santiago Riesco M.
Escultura en metal de Sergio Castillo Amunátegui.

1 comentario:

  1. Lindo artículo.Trabajé más de 30 años en el vecino Hospital del Tórax, con la visión constante de este bello monumento.
    Igualmente quiero recordar el busto por Marta Colvin,del Mariscal José Antonio Sucre en la calle de su nombre con Antonio Varas,en mi vecindario.
    Gracias

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