lunes, 2 de diciembre de 2019

EL BLACK FRIDAY, LA LEYENDA NEGRA

Fuente imagen: BBC.
Es algo definitivo que el Black Friday (Viernes Negro) llegó para quedarse a nuestro país, introducido por las grandes cadenas del retail y los expertos en marketing. La compañía Walmart ha sido especialmente importante en su expansión por Sudamérica, además, aunque no la única. Breve pero intenso festival de descuentos y liquidaciones del comercio, se prolonga como temporada hasta el también popular Cyber Monday (Ciber Lunes) que lo sigue de tan cerca en el calendario, dedicado a las ventas de internet a partir de su creación en 2005.
Podríamos decir que esta inauguración de las temporadas de ofertas es, en su esencia, profundamente gringa y de innegable naturaleza capitalista, pues el original Black Friday se celebra el viernes siguiente al Día de Acción de Gracias que, en los Estados Unidos, cae en el cuarto jueves del mes de noviembre. Abría el período de ofertas de las fiestas de fin de año, con el frenesí de consumo que acá mismo hemos visto imitado... E imitado bastante bien, debemos agregar, pues habría que ser muy filántropo e idealista para negar que los descuentos de 30%, 50% y hasta más del 70% en algunos casos, facilitan mantener el grosor de la billetera en un mes tan oneroso como suele ser el de diciembre, especialmente para la clase media y baja.
Para muchos, además, el Black Friday es la mejor oportunidad del año para adquirir algunos artículos hogareños de mayor valor, generalmente relacionados con línea blanca, mueblería, electrónica y computación, aunque es claro que la conveniencia de precios toca también los intereses en adquirir prendas, artículos deportivos, gastronomía y todo cuando aguante la tarjeta de crédito, con endeudamiento incluido.
Ahora bien, ha sido quizá esta misma ligazón fundamental del Black Friday con el librecambismo lo que ha llevado a algunos medios de comunicación a expandir una leyenda negra y muy imprecisa sobre su supuesto origen, vinculándola a los tiempos del esclavismo y de la trata de personas. En términos generales, esta creencia fomentada por la imparable máquina de mentiras de la internet, ha fomentado en muchos el convencimiento de que el Black Friday original era una suerte de temporada de venta de esclavos negros (de ahí el nombre) en los Estados Unidos o en las colonias europeas, para la demanda que se intensificaba a fin de año. En este 2019, ha sido especialmente fuerte la embestida desinformadora.
Imagen de la pizarra de la Sala del Oro de Nueva York, el "Viernes Negro" del 24 de septiembre de 1869, con las cidras del derrumbamiento del precio del oro. La nota manuscrita con el nombre de aquel día arriba y la reseña abajo, fue realizada por el futuro presidente James A. Garfield para ser presentada como evidencia ante el Comité de Banca y Moneda en la investigación de 1870. Fuente imagen: Wikipedia.
El denigrante y casi grosero concepto, anatematizando a partir de un período oscuro de la historia el famoso primer viernes de temporada de ofertas, habría sido expandido especialmente por algunos medios de comunicación independientes de filiación anticapitalista, aunque siempre de manera muy poco formal, buscando tal vez crear un sentimiento de culpa entre los protagonistas de las compras compulsivas, motivadas por el consumismo y la indiferencia a las consecuencias conocidas del endeudamiento familiar. Y es el que el Black Friday tiene varios enemigos declarados, entre ellos también ciertos grupos ecologistas que reclaman por la cantidad de desperdicios que puede llegar a generar el comercio desencadenado con sus envoltorios, bolsas de embalaje y cajas de cartón sobrantes.
El hecho, sin embargo, es que el concepto popular, publicitario y social del Black Friday que hoy conocemos aparece recién hacia los cincuenta, mucho después de los años del esclavismo en el mundo occidental. Las investigaciones de mercado apuntan a Filadelfia como la ciudad cuna del concepto y de la etimología del mismo, particularmente el barrio central del comercio, hacia 1951, por razones que ya han sido documentadas.
Sucedía que el viernes siguiente al Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos, se abría con una avalancha de ofertas y descuentos en el mercado por tratarse del inicio de la temporada de ventas de Navidad. Las casas comerciales, grandes almacenes, tiendas y negocios minoristas se llenaban de compradores con una intensidad que no se veía durante todo el año. Los comerciantes hacían su parte también, decorando los locales, publicando grandes letreros con las ofertas o voceando con promotores y corpóreos sus novedades en las entradas de los mismos establecimientos.
Se sabe también que muchos empresarios e industriales estadounidenses daban libre el siguiente o hasta cuatro días a continuación del de Acción de Gracias a sus empleados, cuando aún no era ofrecido el feriado como día de paga espacial a los trabajadores. Así las cosas, después del período de pocas utilidades, justo sucedía que estos aprovechaban su libertad saliendo a hacer abundantes compras de fin de año con sus familias, algo que subía las ventas y los números en el comercio del Black Friday, como podrá suponerse. Y era tal esta tentación por las compras que, según algunas versiones, entre aquellos empleados que no tenían libre el viernes, cundía la práctica de llamar al trabajo aquella mañana diciendo que estaban "enfermos" a consecuencia de algún exceso de comida o bebida en el Día de Acción de Gracias, para tener así los días que seguían a su haber. Esto pudo haber sido otro aliciente para el nombre del día, por supuesto.
Filadelfia, en el período de Navidad de 1960. Fuente imagen: UShistory.org.
Empero, con la cantidad de público que salía a las calles sediento de compras aquellos viernes, venía también el colapso de las mismas y de los estacionamientos por la cantidad de vehículos. Eran dos días de atochamientos tortuosos en la ciudad, con accidentes de tránsito, filas interminables en las cajas de pago y las jornadas de trabajo extendidas, que en el caso de los policías llegaban a la mitad de un día en sus funciones.
Fue así como el propio personal de tránsito y de los cuarteles del Departamento de la Policía de Filadelfia comenzó a llamar en forma satírica este día como el Viernes Negro del año, dadas las demandas y exigencias que tenía para ellos velar por el orden y evitar el caos, especialmente por los infernales tacos producidos en el centro. Los uniformados eran pocos, en ese entonces, y la situación de congestión en la ciudad se veía sobrepasada también por un concurrido partido de fútbol americano entre equipos de la Armada y el Ejército, que comenzó a en realizado en los días sábado siguiente.
El término Black Friday, entonces, ya era perfectamente conocido y usado a inicios de los años sesenta. Y así es que Joseph P. Barrett, ex reportero del "Philadelphia Bulletin" que tuvo una importante función en los medios para que se popularizara tal denominación, recordaba en un artículo de 1994 para el medio "The Phipladelphia Inquirer", cómo era el ambiente de aquel día en la ciudad:
"El término 'Black Friday' salió del antiguo escuadrón de tráfico del Departamento de Policía de Filadelfia. Los policías lo usaron para describir los peores embotellamientos que ocurrían anualmente en centro de la ciudad el viernes después del Día de Acción de Gracias.
Fue el día en que Santa Claus se sentó en los grandes almacenes y todos los niños de la ciudad querían verlo. Era el primer día de la temporada de compras navideñas.
Las escuelas estaban cerradas. Al final del día, los visitantes de fuera de la ciudad comenzaron a llegar para el partido de fútbol Ejército-Armada.
En cada 'Black Friday', a ningún policía de tránsito se le permitía tomarse el día libre. La división se dispuso en 12 horas de servicio e incluso se ordenó a la banda policial que se dirigiera en el centro de la ciudad. No fue raro ver a un trombonista dirigiendo el tráfico.
Dos oficiales fueron asignados a las intersecciones a lo largo de Market Street para controlar la multitud de peatones".
El Black Friday llegó a Chile gracias a las grandes cadenas comerciales y la facilitación de las adquisiciones por la vía de Internet. Fuente imagen: sitio Tikitakas.
Tras agregar que el departamento debió enviar también agentes de policía en los aparcaderos de grandes almacenes en donde se colgaban letreros avisando "estacionamiento lleno", ya que no lograron disuadir a los automovilistas seguir haciendo filas en el acceso o subiéndose a las aceras, la situación redujo el tamaño de la calle de dos pistas a solo una, con lo que terminaba siendo más grave y desolador el panorama a enfrentar. Y continuaba Barrett su relato, explicando cómo surgió la denominación:
"En 1959, el viejo Evening Bulletin me asignó a la administración policial, trabajando fuera del Ayuntamiento. Nathan Kleger fue el reportero de la policía que cubrió el centro de la ciudad para el Boletín.
A principios de la década de 1960, Kleger y yo reunimos una historia de primera plana para el Día de Acción de Gracias y nos apropiamos del término policial 'Black Friday' para describir las terribles condiciones del tráfico.
Lo usamos año tras año. Entonces la televisión lo recogió".
Los comerciantes, por su lado, también se apropiarían del nombre y señalarían así el día en sus volantes, escaparates y vitrinas. Puede ser que con el Black Friday parafrasearan el famoso "jueves negro" que señaló la catastrófica Caída de la Bolsa de Nueva York, el 24 de octubre de 1929. No obstante, aunque ya existía "viernes negro" en Europa que se usaba para señalar el día de la caída de la Bolsa de Viena o inicio del "Great Cash" de 1873, se recuerda que existió un "Black Friday" muy anterior,  remontado al viernes 24 de septiembre de 1869, cuando malas jugadas de un grupo financiero de Wall Street, al mando de los especuladores James Fisk y Jay Gould, llevaron al derrumbe del precio del oro y la bancarrota al mercado. Es muy posible, entonces, que este hecho relacionado con la historia y la cultura norteamericanas, haya tenido influencia en la denominación definitiva del Black Friday del siglo XX.
Como sea, hablamos de un origen que nada tiene que ver con esclavitud, con abusos, con tráfico de seres humano ni con racismo, entonces, como han pretendido estas pequeñas pero efectivas campañas de tergiversación de nuestros días, valiéndose de la credulidad desmedida y muy poco crítica que manifiestan habitualmente los usuarios de las redes sociales y la internet en general.
Distinto es que el nombre connote algo negativo u oscuro, como efectivamente sucedía. Por esta misma razón, en 1961 hubo una propuesta para cambiarle el nombre a Big Friday (Gran Viernes), título publicitariamente más conveniente y amistoso. El boletín "Public Relations News" del 18 de diciembre de ese año (publicado por Denny Griswold, de Nueva York), informaba de aquello de la siguiente manera:
"Santa ha traído un regalo a las tiendas de Filadelfia en forma de 'uno de los fines de semana de compras más grandes de la historia reciente'. Al mismo tiempo, nuevamente se ha demostrado que existe una relación directa entre ventas y relaciones públicas.
Para los comerciantes del centro de todo el país, los días de las compras más grandes normalmente son los dos siguientes al Día de Acción de Gracias. Los atascos resultantes son un problema molesto para la policía y, en Filadelfia, se hizo habitual que los oficiales se refirieran a los días posteriores al Día de Acción de Gracias como Black Friday y Black Saturday".
Continuaba la nota diciendo que, al considerar que el nombre podía perjudicar las buenas ventas, este problema fue discutido por los comerciantes con su representante adjunto, el señor Abe S. Rosen, hombre experimentado en cuestiones de relaciones públicas municipales, quien recomendó convertir el Black Friday y el Black Saturday en el Big Friday y el Big Saturday, respectivamente. Y continúa la información:
"Los medios cooperaron al difundir la noticia sobre la belleza de la decoración de Navidad en el centro de Filadelfia, la popularidad de una 'excursión familiar' a los grandes almacenes durante el fin de semana de Acción de Gracias, el aumento de las facilidades de estacionamiento y el uso de oficiales de policía adicionales para garantizar un tránsito libre de atascos".
La idea funcionó y fue exitosa, regocijando a los comerciantes y sus cajas registradoras, pero la campaña del cambio de nombre no prosperó, perdurando el que ya se posicionaba en el conocimiento del público. De esta manera, el Black Friday perduró en Filadelfia y luego salió a otras ciudades. En 1966, además, el periódico "The American Philatelist" publicó un aviso de una tienda de sellos donde se celebraba la llegada del Black Friday, y el 19 de noviembre de 1975, el mismo nombre fue acuñado en "The New York Times" para referirse la tremenda congestión vehicular de esos días en Nueva York.
El concepto del Black Friday terminaría asociado también a otro factor consecuentemente asociado al mundo del comercio y la mercadotecnia: la contabilidad, pues se estimaba que el inicio de intensa temporada de ofertas navideñas devolvía a números negros los registros con tendencias tradicionalmente a números rojos de la temporada de otoño e invierno (recordar que hablamos del Hemisferio Norte), salvando así las ventas del final de cada año. Se ha hablado también de irse "a negro" cuando se hacen ofertas o se abren períodos de venta al valor de costo, precisamente para alejarse de los saldos rojos y del inventario lastre. Y aunque hay fuentes que señalan incluso aquella posibilidad de los números negros como la principal para expandir el nombre del Black Friday por los Estados Unidos y luego por el resto de los mercados del mundo, esto comenzó a usarse en la nomenclatura comercial y contable hacia 1981, siendo aplicada en centros comerciales de New Jersey como el Cherry Hill Mall y el Moorestown Mall.
El gran impulso comunicacional para el Black Friday comienza hacia 2003, según se cree, cuando las cadenas de almacenes de las compañías Sears y Walmart desplegaron enormes campañas publicitarias para promocionar el inicio de la temporada de ofertas navideñas, comenzando a exportar también la misma a inicios de la década siguiente.
Pero, a pesar de los registros históricos de uso del nombre del Black Friday, desde hace unos siete años (cuando comienza su principal expansión internacional, sospechosamente), cada vez que estamos ya en la proximidad de la temporada, comienzan a circular gráficas, cadenas de redes sociales difitales y memes denunciando con dramatismo la inexistente relación del día con los tiempos de la venta de esclavos, haciendo caer a los incautos en tan tendenciosa fábula propuesta desde la nada y de manera muy poco rigurosa. Hasta celebridades como la cantante Toni Braxton y la estrella de baloncesto J. R. Smith, ambos afrodescendientes, han caído en este timo y ayudaron a propagarlo en 2014, desde sus respectivas cuentas.
Entre otras innumerables falsedades sacudiéndose en redes sociales y publicaciones informales que puede encontrar el usuario, tenemos a la vista las siguientes versiones principales del mito, las tres más o menos lo mismo:
  • Que el Black Friday era el día de la venta con descuento de esclavos, siguiente al Día de Acción de Gracias o último de la sexta feria del mes de noviembre, para subir la economía de la temporada invernal. Por supuesto, la "denuncia" va acompañada de un llamando a no comprar aquel viernes por respeto a la memoria de esas víctimas de abusos históricos.
  • Que era el día en que comenzaban las ventas de negros para las haciendas agrícolas y algodoneras en los orígenes de la esclavitud en los Estados Unidos, cuando la verdad es que el último navío traficante de esclavos llegado a ese país, el "Clotilde", había tocado el puerto de Alabama en 1860, tres años antes de ser abolida definitivamente.
  • Finalmente, que era el día en que los amos comenzaban a vender más baratos de lo corriente a sus esclavos negros, a partir del año 1904, sin aclarar dónde ni cómo. Año en que, es preciso observar, la esclavitud negra estaba abolida en Estados Unidos y en Europa, mientras que en África sólo quedaban sus resabios y escombros de tiempos colonialistas.
Uno de los primeros en refutar estas supercherías fue David Mikkelson, experto cazador de fake news y fraudes informativos, quien publicó un completo artículo titulado "How did 'Black Friday' get its name?", el 1 de diciembre de 2013, en el estupendo sitio de Snopes. Hay muchísima información importante y esclarecedora en dicho texto, del que hemos obtenido referencias útiles sobre varios de los datos acá reproducidos.
Y de entre el grupo de primeros artículos en castellano que desacreditaron la leyenda negra (más o menos a partir de 2015, calculamos), uno particularmente aclarador fue publicado el 24 de noviembre de 2017 en "El Diario" de España, con el título "No, el origen del Black Friday no tiene nada que ver con la esclavitud", que sentencia al final del mismo: "Así que no. A pesar de que existan distintas hipótesis sobre el origen del Black Friday, la esclavitud no tiene nada que ver con una de las fechas comerciales más importantes del año". Acá en Chile, en cambio, tenemos antecedentes como el del sitio de Radio Biobío, publicó el 26 de noviembre de 2017 el artículo "No creas todo lo que ves en Facebook: el origen del Black Friday no se relaciona con la esclavitud", en el mismo tenor.
Este año, como tal vez nunca antes, han circulado las majaderas patrañas insistiendo en la relación del Black Friday con el pasado esclavista de los Estados Unidos o de Europa, pero también han aparecido en similar proporción los artículos desmintiendo semejante bulo y fundándose en los hechos concretos sobre el origen del título para este pasado viernes apologista del comercio masivo de fin de año.
En tiempos del reinado inescrupuloso de las falsas informaciones y en donde hasta prestigiosas cadenas noticiosas ceden a la tentación de mentir, frecuentemente en aras de "buenas intenciones" políticas, esperamos que aquellos hechos puedan blindar la verdad y no la popularidad que un timo consiga tener en el caótico y a veces cloacal mundillo de la internet.

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