martes, 19 de noviembre de 2019

JOSÉ MIGUEL Y RICARDO DODDS: LA LEYENDA DE LOS VADULLI EN LAS CALLES DE ARICA

Hay personajes callejeros que, como los ya míticos hermanos Vadulli, llegan a tener los niveles de popularidad asombrosos, cruzando dos o más generaciones con su leyenda. Y aunque fueron famosísimos en la ciudad de Arica, resultan inmensamente desconocidos en el resto del país, razón por la que fueron de aquellos muchos emblemas que hacen a los ariqueños tales: quien desconozca la existencia de estos personajes, difícilmente podría ser considerado un auténtico habitante de la nortina urbe.
Convertida su memoria en parte de la identidad local, entonces, se trataba de dos sujetos reconocidos como "locos lindos" callejeros que han generado una especie de culto con su presencia en las calles céntricas de la ciudad nortina, cada uno con un distintivo, características personales y hasta aspectos físicos opuestos, pero que, a su vez, se han llenado de anécdotas e historias creativas sobre cuál sería el origen común de tan intrigante par de hermanos.
La creencia más difundida entre los ariqueños aseguraba que ambos eran hijos de una familia multimillonaria caída en privaciones económicas o que fueron abandonados por los problemas mentales repetidos en los dos, por obra del destino, por errores en sus planos genéticos o por los excesos de la droga, situación que los llevó a la vida de vagancia y devoción por el vino, determinando sus existencias. Como en todas estas habladurías, hay elementos reales y otros no en estas convicciones.
Como sea, todos conocían a los Vadulli en sus buenos tiempos, cuando llegaron a ser las celebridades callejeras en Arica: los estacionadores de vehículos, los carabineros, los trabajadores del puerto, los comerciantes, los repartidores de periódicos, los kiosqueros, los funcionarios municipales, etc. Ellos, a su vez, se hacían conocidos entre los botilleros, paseantes y en edificios públicos, donde llegaban pidiendo permiso para ocupar los servicios higiénicos o pegarle retoques a sus presentaciones personales, por lo general no muy para la gala.
Algunas de sus metidas de pata arruinando actos públicos, discursos de autoridades o momentos solemnes de la vida ciudadana, formaron parte del aliciente para querer reconocerlos y jamás poder olvidarlos en la nortina ciudad. "A los locos Vadulli, igual que el bufón en las antiguas cortes, se les permite hacer y decir todo lo que se les antoje", escribió con gran acierto sobre ellos Tomás Bradanovic, cronista urbano y bloguero de Arica.
UNA CONFUSIÓN DE APELLIDOS
Lo cierto es que los Vadulli no fueron de apellido Vadulli, sin embargo.
La familia Vadulli, de hecho, ha debido cargar en Arica con todo el peso y las responsabilidades de que estos personajes, con lo bueno y lo malo que pudiesen tener, hayan sido identificados como parte de su clan por equivocadas razones casi lindantes en la impostura y de cuyo origen no parece haber nada completamente claro. Todo indica que tomaron el apellido como alias pero que la relación familiar la inventó un periódico de la ciudad, o que alguien los confundió con miembros de esa familia y los motejó como Vadulli. Ciertas teorías hablaban que hubo hasta que hubo una confusión en algún registro y otras ideas que populares que no nos corresponde resolver acá.
Los hermanos en realidad eran de apellidos Dodds Laspiur, dos de los hijos de una familia de origen belga y francesa, a pesar de que la memoria popular insiste en llamarles por aquel otro apellido que jamás les perteneció, incluso haciéndolo ahora en forma póstuma.
La situación anterior fue aclarada en "La Estrella" de Arica del domingo 7 de noviembre de 2004 (artículo "La verdadera historia de los Vadulli"). Se señala allí que la verdadera familia Vadulli (originalmente Badullys) fue fundada por Demetrio Vadulli, quien a principios del siglo XX tenía con su esposa Ana Escobar una tienda en la esquina de calle Patricio Lynch (por entonces llamada Bidaubique) con Bernardo O'Higgins, en cuyo balcón solían brindar y saludar cada Año Nuevo durante las fiestas. Doña Ana era integrante de una sociedad benefactora en Arica, mientras que don Demetrio había llegado a Chile acompañado de su hermano Stavros en 1892 desde Grecia, formando familia en Arica y fundando su próspera casa comercial.
Mario Alqueino Vadulli, nieto de don Demetrio, explicaba también que la confusión de su apellido con el de los dos locos del centro ariqueño, se debía a que en la mencionada residencia y local de su abuelo trabajó una hermosa muchacha rubia y de ojos azules llamada Vilma Laspiur, que a la larga fue aceptada como integrante del hogar, por lo que muchos la identificaban erróneamente como otra integrante del clan de los Vadulli a mediados del siglo XX.
Aquella fue, precisamente, la madre de los hermanos que se convertirían en personajes de las calles ariqueñas adjudicándoseles erróneamente el apellido, algo que siempre ha molestado mucho a la auténtica familia.
Según se consigna en otro artículo del diario "La Estrella" de Arica del domingo 1° de febrero de 2004 ("¿Locos o 'pintamonos' impenitentes?"), la hermosa Vilma tuvo primero dos hijos: Erika y Juan Carlos. Posteriormente, se emparejó con un zapatero y exmiembro de la aviación llamado Ricardo Dodds Alarcón, 20 años mayor que ella. La pareja tuvo siete hijos: Hermógenes, que sería residente de la población Cardenal Raúl Silva Henríquez; María Mercedes, quien se había encargado de la crianza y cuidado de varios de sus hermanos; Ricardo, el primer "Loco" Vadulli; Luis Miguel, analfabeto y con problemas que también quedó al cuidado de María Mercedes; María Magdalena, vecina de la Población Chile; José Miguel, el otro loco que sería apodado "Rambo" Vadulli; y Eugenia, llamada Quena entre los suyos, que se casaría con un militar partiendo a residir a La Serena.
Don Ricardo padre adoptó y dio su apellido también a Erika y Juan Carlos, ambos con problemas de esquizofrenia que vinieron a anticipar un poco lo que iba a suceder después con otros de sus medios hermanos. Ella iría a residir al Hogar de Cristo, en Santiago, y él en la población Chile con su hermano José Miguel.
Doña Vilma, la madre, falleció a los 65 años, el 12 de mayo de 1998. Algunos en la ciudad la recordaban como una persona con serios problemas con la bebida, es preciso decir. Con su muerte, dejó transferida en vida a su hija María Magdalena una propiedad que había heredado en calle Patricio Lynch, y que ahora convertiría ella en residencial. El dinero que lograba con este negocio le servía para asistir a sus demás hermanos.
Sin embargo, dos de los Dodds Laspiur, Ricardo y José Miguel, iban a ingresar a la nómina de principales personajes de Arica haciéndose conocidos en sus calles tanto por la vida de vagancia como por evidentes manifestaciones de problemas psiquiátricos.
"Rambo" Vadulli. Fuente imagen: portal Arica al Día.
"Rambo" Vadulli con sus muchos perros, en pleno paseo del centro de Arica. Fuente imagen: portal de El Morrocotudo.
El "Rambo" con el hermano que residía con él (ambos al centro) con personal de la Sexta Compañía de Bomberos que acudió a asistirlo en las atenciones para sus muchos perros, en julio de 2016. Fuente imagen: Portal Soy Arica.
EL "RAMBO" VADULLI
La popularidad callejera es algo que sucede también con varias otras presencias de la ciudad de Arica, como la llamada "Robotina", la "Marilyn Monroe", el "Roro", el "Martillo", el "Loco Pancho" (tristemente famoso por agredir a mujeres), el "Inmortal" o "Eterno" (anciano de calle Baquedano que, a pesar del apodo, falleció a inicios del 2019), entre otras perlas callejeras. Facilita la existencia de tantos sujetos como los mencionados la benignidad del clima de la zona, sin duda, a pesar de que las noches tibias también se han cobrado algunas vidas, como parece haber sucedido con una tipa que habitaba en el sector del puerto y luego en las rotondas, apodada la "Jirafa Nocturna".
En el caso de los hermanos Laispur, se cuenta que estos comenzaron a manifestar comportamientos extraños desde niños, aunque eran razonables en sus interacciones y no exactamente unos desequilibrados mentales. La pobreza familiar, muy distante del mito de su origen en un hogar pudiente, impidió que pudiesen ser rescatados a tiempo de las calles y así algunos de ellos cayeron en vicios tales como la vagancia infantil y las "voladas" con neopreno o gasolina. Pero, como sucede también con los casos de muchos otros callejeros, su locura tenía algo de funcional y generosa. Hasta los llevó a hacer noticia en varias oportunidades, en especial por sus travesuras e irreverencias.
Los dos Dodds Laspiur en peor estado de cordura, entonces, terminaron apartándose de la familia y distanciándose de los demás con el tiempo. La vida analfabeta y sin estudios los privó de cualquier posibilidad de encontrar medios de subsistencia dignos, empeorando sus situaciones.
Llamado en realidad José Miguel Dodds Laspiur, "Rambo" Vadulli, apodado también "el Rambo Ariqueño", era el más excéntrico de apariencia pero recatado de actitud, vestido al estilo de como lo haría un cazador o un excursionista, frecuentemente en pantalones cortos, con gorra de visera de tela con camuflaje, cartuchera al cinto. Las prendas con aspiración a uniformes resaltaban con cierta magnitud física del modelo. No pocas veces se vistió directamente como militar, con bototos y boina, haciendo los ademanes marciales del mundo castrense, especialmente en actos públicos o carnavales.
A "Rambo" se lo reconocía también por andar acompañado, frecuentemente, por una jauría de perros que había ido adoptando y que llegaron a ser cerca de diez en algún momento, como hacen muchas personas de las calles de todo Chile, por algún secreto impulso íntimo que se repite con frecuencia en esta categoría de personajes. Eran canes que procuraba tener bien cuidados, según parece, aunque de todos modos era corriente ver a la gente abriéndose hacia los costados ante el andar de este personaje con su manada, pues intimidaban a su paso.
A pesar de sus atenciones, la permanente falta de recursos y de capacidades para atender adecuadamente a sus perros, motivó a bomberos de la Sexta Compañía de Arica para ayudarlo a hacerles curaciones y alimentar a estas mascotas, en julio de 2016, acudiendo para esto a su humilde hogar en pasaje Los Sauces de la Población Chile.
Por lo corriente, "Rambo" residía en su penosa morada con su medio hermano Juan Carlos, cargando sus propios problemas mentales y limitaciones de juicio. José Miguel siempre andaba afuera, sin embargo, dando vueltas por el centro de Arica en donde era bastante querido, después de todo. Solía hallárselo frente al Banco de Chile de calle 21 de Mayo, inconfundible por los perros y la parada marcial.
Como los demás hermanos, sin embargo, este "Rambo" era en realidad un tipo solitario y sensible, según se cuenta de él, que nunca pudo integrarse correctamente a la sociedad y buscó, de esa forma, la compañía de los canes con los que compartía su casa y sus paseos por la ciudad. Presumía de ser muy patriota, además, y ciertamente había alguna forma de frustración militar en sus modos, lo que hizo que se ganase tal apodo alusivo al famoso personaje cinematográfico del actor Silvester Stallone.
Tristemente, Rambo Vadulli apareció muerto por causas naturales en su residencia, en la madrugada del 5 de marzo de 2017, ante la congoja de muchos de sus amigos y vecinos. Tenía 54 años cuando complicaciones cardíacas sentenciaron su destino. Su fallecimiento fue informado en la prensa. Sus queridas mascotas, esas que dormían plácidamente alrededor de su dueño en el centro ariqueño, debieron ser entregadas a buenos samaritanos que decidieron hacerse cargo de ellas.
El "Loco" Vadulli. Fuente imagen: portal Arica al Día.
El "Loco" Vadulli hacia 2010. Fuente imagen: Portal El Morrocotudo.
El día que fallaron los encantos del "Loco" Vadulli: detenido por Carabineros de Chile luego de interrumpir un discurso de la candidata a la reelección presidencial Michelle Bachelet en Arica, en diciembre de 2013. Fuente imagen: Portal Soy Arica.
El "Loco" Vadulli dando un discurso en el anfiteatro de la ex Aduana. Fuente imagen: captura del video de Fernando Retamal en Youtube.
EL "LOCO" VADULLI
El más famoso y revoltoso de ambos Vadulli era, sin embargo, su hermano mayor: el llamado "Loco" Vadulli o "Colo Colo", como le apodaban por su afición exagerada a aquel club deportivo. Generalmente paseaba por calles como 21 de Mayo, Pedro Montt, General Baquedano, San Marcos o Arturo Prat recibiendo los saludos más propios de una autoridad por parte de varios de los transeúntes, que los usualmente dispensados a un mendigo con los cables pelados dentro del seso, como era su caso.
Era frecuente que el "Loco" anduviese rondando por el sector entre la Plaza Colón y el Teatro Municipal, donde no había ariqueño que no lo reconociera. Era descrito en el pasado como un tipo problemático y pendenciero, sin embargo, mientras que otros lo recuerdan más como un loco apacible y amistoso, casi bonachón. Al parecer, sí podría ser verdad que en algún momento cometió agresiones a otros vagabundos o a personas que sólo tuvieron la mala suerte de cruzarse con él en alguno de sus ataques de violencia, según se recuerda, pero su período de fama en la ciudad fue más pacífico.
Hombre ancho y de mirada perdida en otra dimensión, se llamaba en realidad Ricardo de la Cruz Dodds Laspiur y se lo reconocía también por su incipiente barba canosa, generalmente mal afeitada o derechamente crecida, contrastante con su pelo más oscuro, además de las cadenas y collares con cruces que a veces utilizaba al cuello. Al principio, era el menos conocido de los hermanos, pero terminó haciéndose de popularidad con sus constantes y desvergonzadas calaveradas en público, siempre provocando risas, vergüenzas o aplausos.
A diferencia del "Rambo" Vadulli, sin embargo, este "Loco" no tenía casa, era un alcohólico consumado y solía dormir en las plazas o casetas de los cajeros automáticos cerca del Banco de Chile, recibiendo caridad de las personas que lo estimaban. Incluso había estado internado en la unidad psiquiátrica del Hospital Regional Dr. Juan Noé Crevani, en 2004, recibiendo medicación para estabilizar su situación mental. Sin embargo, por falta de apoyo y de contención, en parte también por el mismo desprecio que Ricardo expresaba contra sus demás hermanos, no tardó en recaer en su dipsomanía y abandonar el tratamiento.
Desaseado y harapiento, antes paseaba con un machete por las calles aunque nunca se mandó un número grave con él. Era más bien su amuleto. Lo que nunca le faltaba era la caja tetrapack de vino, y con esa hizo mucho más daño, al menos a él mismo. Era tan habitual verlo ebrio en las calles que, cuando desapareció unos días en 2007, comenzó a rumorearse que había muerto y toda la ciudad se puso en alerta, hasta que reapareció después de su misteriosa aventura. En las jornadas del carnaval de verano Con la Fuerza del Sol, también era algo típico encontrarlo cantando y bailando, casi eufórico de alegría ante el paso de las comparsas.
Ricardo parece haber sido el creador de la leyenda del aristocrático origen de los Dodds Laspiur, que llegó a ser tan creída en Arica: solía asegurar que su abuelo le había dejado a la familia una fastuosa fortuna hecha en los días del Puerto Libre, como herencia, pero que habían sido estafados por agentes bancarios inescrupulosos que se quedaron con todo el dinero. A veces, agregaba a quienes se allanaba a hablar del tema, que podía encontrarse "cerca" de recuperar toda esa fortuna, la que en realidad sólo existía en su imaginación perturbada.
Durante el año 2012, su nombre real, Ricardo Dodds Laispiur, apareció escrito y votado como protesta en las elecciones municipales de ese año, manifestación de descontento de parte de la ciudadanía con los candidatos disponibles en la papeleta. Y cuando el cantante Joe Vasconcellos se enteró de su fama estando en Arica, en noviembre de ese año, le dedicó su tema "Hijo del sol luminoso", bajando a saludarlo en el anfiteatro de la Casa de la Cultura. Fueron expresiones que lo enaltecieron, por supuesto, pero que también ayudaron a romantizar su tragedia de vida en las calles, alejando cada vez más la posibilidad de recuperación.
Muy poco antes, en aquel mismo sitio y sobre la tarima de presentaciones municipales de la ex Aduana de Arica, el loco había hecho un discurso como aspirante al cargo de alcalde, siendo aplaudido y vitoreado por los muchos estudiantes presentes que, en la ocasión, le siguieron el juego y subieron su alocución en sitios de Internet. Entre muchas otras cosas, decía en aquella declaración, con su voz aguardentosa e histriónicamente, vestido con un chaleco reflectante: "Yo quisiera expresarme con el corazón: ¡que los niños tengan de todo! Y que también tengan energía, fuerza, valor… ¡Energía y lucha! Luchemos por nuestro país, que nadie quede afuera, ¡he dicho!".
El "Loco" Vadulli hizo noticia también a principios de diciembre de 2013, cuando arruinó un discurso de la entonces candidata a volver hasta la Presidencia de la República, doña Michelle Bachelet Jeria, que se hallaba de paso en Arica durante su campaña. Mientras ella hablaba solemnemente de su programa de gobierno en el hall del Edificio Consistorial, Ricardo se dedicó a refutarla y expresar sus opiniones a viva voz, interrumpiéndola en cada ocasión hasta que debió ser sacado a la fuerza por funcionarios de Carabineros de Chile. Nunca le perdonó a la mandataria haberlo hecho víctima de esta "censura", por lo que se volvió su nada discreto opositor desde aquel día.
El "Loco" siguió siendo extraordinariamente popular en las calles y en las redes sociales. En octubre de 2018, se hizo viral ahora una de sus últimas fotografías, en la que aparecía por el paseo del centro de la ciudad de la mano con una mujer, otra de las famosas "loquillas" que solían rondar esas calles. La fotografía fue celebrada y en verdad causó gran sensación entre los ariqueños, especialmente porque esperaban que el "Loco" Vadulli estuviese en el buen momento que aparentaba, con su corazón lleno y su aspecto personal mucho más cuidado que en otros períodos.
Lamentablemente, o quizá afortunadamente para él, la seducción primaveral le duró poco y, unos días después, ya estaba de nuevo totalmente soltero y en sus andanzas por la ciudad, impulsado por ese solitario espíritu ingobernable que hizo característica definitiva en la personalidad de los dos curiosos hermanos de Arica.
Sin embargo, los problemas generados por su adicción al alcohol ya estaban poniendo de manifestando los peores efectos y daños irreversibles en su salud física, más allá de su ya deteriorado estado mental. El agravamiento de su situación obligó a internarlo de urgencia, poco después. El "Loco" Vadulli no alcanzaría a ver la llegada del que iba a ser el último verano de su vida, ese período que tanto le gustaba en la asoldada ciudad, por la llegada de las olas de turistas y del gran carnaval.
La cirrosis terminó de escribir el capítulo final a la leyenda de los mal llamados Vadulli el día 11 de diciembre de ese mismo año, en el Hospital Dr. Juan Noé Crevani. La vida le cobró los excesos con el vino tinto a Ricardo a los 61 años. Toda la ciudad quedó de luto, al publicarse la noticia que, en el fondo, era algo esperado, tarde o temprano.
Su muerte terminó de cuajar en las calles de Arica todas esas anécdotas, sombras, luces y misterios, con lo escrito y lo inédito, sobre tan extraño pero querido par de hermanos.

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