sábado, 30 de noviembre de 2019

EL MAGO DE LA POLLA GOL: LA VERDAD HECHA LEYENDA DE ROBERTO JACOB HELO

Don Roberto, en imagen de su libro "Un poco antes de la muerte".
Hacia la primera y segunda cuadra del paseo Ahumada en los ochenta, cerca de los principales cafés y sobre una banca para el descanso peatonal, era habitual encontrar en aquellos años a don Roberto Jacob Helo, más conocido para la posteridad como el Mago de la Polla Gol.
Por entonces, el singular personaje y "guía" hacia la esperanza de riquezas, ofrecía al público sus fórmulas, folletos y recomendaciones varias, con demostraciones incluidas, para enseñar el procedimiento que empleaba exitosamente para pegarle al premio mayor del famoso concurso de la Polla Chilena de Beneficencia, con base en pronósticos del campeonato nacional de fútbol. Cerca un centenar de ocasiones llegó a ganarse el premio mayor, de hecho, dejando demostrado su dominio en el famoso concurso, que alimentaba las ilusiones de tantos chilenos en aquellos años de crisis económica.
Por sus características, el caso del llamado Mago de la Polla Gol debe ser uno de los más pintorescos de la historia popular chilena y de sus semblanzas callejeras. Fue incluido por Nicolás Rojas en su trabajo "Grito y plata. Historias de casinos, hípica y juegos de azar en Chile", y por Cristián Venegas en "Fuera de juego. Breves crónicas de fútbol chileno". Hasta hoy, muchos lo recuerdan como una parte importante de las memorias de su propia vida en la ciudad de Santiago, extrañando su presencia en el mismo paseo Ahumada.
Casi desde el momento mismo en que se creara la Polla Gol para recaudación del Estado de Chile, originalmente orientada al fomento deportivo a mediados de los años setenta, la esperanza de un cambio de vida con el dinero del premio nubló consciencias y obsesionó a algunos ilusos, algunos de ellos llegando hasta la tumba en la periódica espera de atinarle a los famosos 13 puntos de los pronósticos en cada cartilla, con las opciones empate, local y visita.
En tiempos de crisis, de penurias nacionales y de ajustes económicos que sólo madurarían sus frutos varios años después, la Polla Gol y otros juegos parecidos vinieron a ser verdaderas apuestas para una vida mejor entre familias pobres, ancianos, desempleados y gente necesitada en general. Por el monopolio estatal que tenía entonces este tipo de apuestas, no había muchas alternativas. No faltaron también quienes aparecían ofreciendo fórmulas matemáticas de sacarse el premio, considerando variables como las posibilidades de combinaciones de la cartilla, pero requería de una inversión para entonces tan alta que, por muy seguro que fuese el procedimiento, acababan desalentando al público.
Sin embargo, comenzó a destacar en las premiaciones la figura de un señor cincuentón, relativamente gordito, alto, de bigote y anteojos, de léxico culto y carácter muy fuerte: era don Roberto, actor retirado descendiente de árabes, primo del gran humorista Carlos Helo por parte de madre y buen consumidor de fútbol, que comenzaba ahora a forjar su leyenda como el hombre que más veces logró acertar a los famosos y perseguidos puntos completos de la Polla Gol.
A mayor abundamiento, el personaje era el único de entre diez hermanos que no tuvo profesión académica (los otros eran médicos, ingenieros y profesores), prefiriendo ser recitador, comerciante, apostador en juegos de azar y actor de radioteatro. Siendo joven, se dedicó a actuar en los años cuarenta y cincuenta, llegando a sus mejores papeles en un rol de galán para la compañía de teatro con Arturo Moya Grau, y como secundario en el filme "Llampo de sangre" de Enrique Vico, de 1954. Parece ser que tuvo un papel menor en "Caliche Sangriento" de Helvio Soto, en 1969, o al menos eso se decía.
Tras el lanzamiento del concurso de apuestas futbolísticas aquel año de 1976, el señor Jacob Helo había comenzado a estudiar con gran esmero la situación general del balompié chileno y los rendimientos de los equipos, especialmente en las páginas deportivas y segmentos de la prensa. Usando este método, hizo 12 aciertos seguidos de 12 puntos, lo que le demostró que iba por el camino correcto. Sin embargo, en lugar de tomar su virtud como un talento para hacerse rico y perseverar, lo interpretó de inmediato como un don que le había dado Dios para ayudar a otros, que merecía ser compartido.
Su insistencia dio resultados: logró el primer premio, luego otra vez… Y otra. Todavía no llegaba a las 10 veces ganadas con 13 puntos y ya comenzaba a crecer su fama luego que se presentara en un periódico para mostrar sus aciertos, ante los asombrados periodistas. Fue reconocido, por lo mismo, con el apodo del Mago de la Polla Gol, que le dieron los cronistas deportivos. Había comenzado su leyenda.
Con el tiempo, además, al envidiado personaje lo llevaron a la prensa, a la radio y a pequeños espacios de noticiarios dando orientación a los jugadores de estas apuestas y avalando su autoridad en el número de veces confirmadas en que ya había logrado el máximo premio y seguía acumulando aciertos mayores. Y fue en ese ambiente en donde se le ofreció hacer pronósticos en la calle, en calle Ahumada que había pasado recientemente a ser peatonal, idea a la que accedió volviéndose, desde entonces, un protagonista habitual de los sucesos del paseo.
Tiro y retiro de la cartilla de la Polla Gol, en 1977. El impreso siempre incluía un espacio de publicidad. Fuente imagen: Twitter de Alberto Sironvalle.
Parte de la colección de recortes de prensa del propio Roberto Jacob Helo. Fuente imagen base: blog Un Simple Espectador.
Don Roberto se casó dos veces, en la primera con doña Marta Maluje, alguna vez "Reina de las playas y piscinas de Cartagena", fallecida a causa de un paro cardiaco provocado por sus ataques de epilepsia; en la segunda, con doña Carmen, 34 años menor que él y menos dada a la exposición pública, con quien contrajo matrimonio justo cuando comenzaba a hacerse la fama de Mago, y que por coincidencia también padecería de epilepsias. La había conocido cuando, siendo una muchacha, llegó hasta él desde Teno, pidiéndole asesorarla para hacer una cartilla de Polla Gol que resultó premiada, como no podía ser de otra forma.
Por supuesto, hubo quienes miraban con suspicacia al Mago de la Polla Gol, pensando que podía tratarse de un truco de la empresa estatal o del propio régimen para promover las apuestas. Conocimos a un vecino del sector de Gran Avenida, por ejemplo, que apareció en los diarios de la época junto al Mago agradeciendo sus consejos para ganar el premio, un tal señor Félix, después comentaba que todo había sido un truco y que le pagaron por ser palo blanco, pues le habría acertado a los 13 puntos siguiendo sus propios instintos sobre pronósticos, sin conocer los que había sugerido don Roberto.
Aunque el Mago no se hacía cargo de esos rumores, sin embargo, en sus didácticas demostraciones dejaba claro que sus métodos eran totalmente razonables y sin echar mano a combinaciones exponenciales ni a numerología, ni siquiera a la suerte. Entre varias otras cosas, por ejemplo, estudiaba con esmero la línea de desempeño de los equipos y seguía cuidadosamente también al de los futbolistas. Con esto, pues, llegó a acertar el total de  puntos de la cartilla 94 veces, y a los 12 puntos en 218 oportunidades, algo que decía poder demostrar con los registros de premios de la Polla Chilena de Beneficencia.
La gente del paseo Ahumada lo rodeaba en silencio en aquellos días, con sus propias cartillas y lápiz en la mano, escuchando atenta el pronóstico de cada partido y las razones del Mago para la respectiva recomendación. Varias veces lo vimos en esta curiosa situación. Se dice que cientos, o acaso miles, habrían sido beneficiados con 12 ó 13 puntos siguiendo estos consejos gratuitos. Se recuerda que las colas de personas llegaron a doblar la manzana, completando hasta cuatro o cinco cuadras de fila cuando estaba en su apogeo.
No parece haber otro casi similar en el mundo, con las apuestas de este tipo. Un pozo de ocho millones de pesos llegó a ser su recaudación más grande en un premio: no mucho, pues al compartir permanentemente sus pronósticos debía compartir también el botín general de cada recompensa. Y como su capacidad excedía los plazos de premios de la Polla Gol, también apostaba con éxito al Pollón de Oro de la hípica, cartilla que lo hizo receptor de envidiables otros estímulos en dinero usando métodos análogos de anticipación de resultados.
Don Roberto vivió su mejor época de aciertos y fama entre los setenta y los ochenta, llegando a hacer giras por el país y concediendo infinidad de entrevistas. Su pronóstico de la semana aparecía publicado en algunos diarios, particularmente en una minisección de "Las Últimas Noticias". También era consultado en "La Tercera de La Hora", en la televisión en el entonces Canal 9 de la Universidad de Chile y en Radio Portales. Cientos de recortes de periódicos y revistas que guardaba plastificados o pegados en álbumes, además de fotografías con celebridades (archivos que mostraba orgulloso en las entrevistas o a los curiosos del paseo Ahumada), daban testimonio de esos buenos años.
El Mago siempre sintió que estaba haciendo una labor social al compartir sus pronósticos, ganándose el aprecio y la reputación de hombre de bien. Como era considerado un respetable benefactor, cuando había aún restricciones a las reuniones de gente en sectores públicos, funcionarios de Carabineros de Chile frecuentemente hacían vista gorda a su presencia en el centro de Santiago y a la gran cantidad de gente que lo rodeaba, deseosa de enterarse de sus datos para el concurso próximo.
En tanto, don Roberto residía por el sector de Barrio Yungay pero, aunque debía haber acumulado una enorme cantidad de dinero con todos aquellos premios millonarios, su astucia apostando no iba a la par de la requerida para capitalizar o ahorrar, por lo que tendía a malgastar cada fortuna recibida casi con la misma rapidez que llegaba a su manos. Alguna vez confesó haber sido derrochador, además de infiel, pero aseguraba también haber enderezado al final de su vida, o "un poco" al menos.
En 1989, aproximándose el final del Régimen Militar y acercándose por fin las primeras elecciones presidenciales en dos décadas, Jacob Helo fue postulado como posible carta para Primer Mandatario, por un grupo de entusiastas que juntaron firmas y se dispusieron a inscribir su nombre entre las precandidaturas. Él aseguraba que unas 500 mil adhesiones llegaría a reunir entonces, pero terminó renunciando a la posibilidad, para frustración de sus seguidores. "Quería hacer un saludo a la bandera, no ser presidente", diría después.
Tras aquella extraña aventura, mantuvo su fascinación por volcarse a las calles mostrando generosamente su método y sus predicciones, esperanzando al abundante público presente con la idea de volverse también nuevos ricos. A pesar de que su hada de la fortuna ya se estaba jubilando, no aceptaba ayudas ni colaboraciones en dinero de otros, ni siquiera como agradecimientos. "A la gente yo le regalo sueños, no los vendo", decía con soberbia. No siempre contó con el apoyo de la familia para su obsesión con estas andadas y las apuestas, sin embargo, pero, al final, cada nuevo premio terminaba dándole la razón ante todos.
A pesar de todo, las últimas décadas de vida del Mago fueron duras, aunque evitaba reconocerlo. Vivía al día, sin más haberes que el recuerdo de los millones de antaño. En una oportunidad, de hecho, fue grabado amenazando con arrojarse desde la altura en una baranda y debiendo ser reducido a la fuerza por personal uniformado. Era 2004 y, afectado por una depresión, había convocado a la prensa para que vieran en vivo su muerte, eligiendo por lugar una automotora de su hermano Miguel Jacob, en Santa Isabel con San Ignacio. Anciano y enfermizo, una serie de males comenzaron a aquejarlo en una terrible seguidilla.
El Mago de la Polla Gol, rodeado de gente que seguía sus pronósticos. Fuente imagen: blog Un Simple Espectador.
Don Roberto, cuando retornó a hacer sus pronósticos en el paseo Ahumada, en 2009. Fuente imagen: periódico "The Clinic".
El mago en la quizá última entrevista que concedió antes de su total retiro, para la Estación de la Universidad Católica (Canal 13) en 2009.
Viviendo su modesta vejez en calle Esperanza y desaparecido de la vida pública, hasta se lo dio por muerto en abril de 2001, apareciendo la falsa noticia en la prensa santiaguina, particularmente en el diario "La Cuarta", pero en realidad para un truco publicitario: don Roberto, muy vivo aún, había dado muerte a su personaje del Mago de la Polla Gol, o más bien eso había informado entonces, sin total sinceridad. La atención generada entre quienes recordaban al personaje del paseo Ahumada y los medios de comunicación fue aprovechada para traer de vuelta el interés de los apostadores hacia la Polla Gol, para alegría del Mago.
El diario "La Cuarta" repitió el macabro truco publicitario tres años después, con un título en que se decía que estaba desahuciado y dándosele la extremaunción. Esta vez, se quiso hacer parecer moribundo a Jacob Helo en una cama, con un hilo de sangre falsa cayendo de la boca y acompañado por su esposa. Luego de acongojar a todos, sin embargo, reaparecía en la calle con sus pronósticos… Parte de esta macabra chanza iba a convertirse en realidad, no obstante.
Con las molestias de una postradora doble hernia testicular que lo tenía casi todo el tiempo en cama, el anciano recibió la devastadora noticia de los médicos: padecía de un avanzado cáncer a la próstata, inoperable por su estado de debilidad y de edad avanzada. Dos preinfartos, enfermedades respiratorias y una hemiplejia parcial de su lado izquierdo que lo condenó al bastón, hacían aún más triste su situación, aunque él parecía conservar siempre su buen ánimo y su espíritu dadivoso.
Su salud siguió inestable, y estuvo al borde de la muerte varias veces. Hasta le recomendaron ir a morirse a su casa, en una pasada grave por la Posta Central. En este mal trance trató de volver a las calles céntricas de Santiago a ofrecer sus fórmulas, a los 87 años de vida y con casi 40 kilos menos. Era su forma de celebrar el aniversario 25° de la Polla Gol, tras retornar el concurso luego de receso que le había obligado a refugiarse sólo en las apuestas del Pollón de Oro.
De esta manera, resucitaba al personaje del Mago de la Polla Gol realizando comentarios para la radio y enseñando en las calles su magia, revelando sus trucos desde su banca en el paseo todos los jueves y viernes a partir de la mañana y hasta las 21 horas, retirándose a casa ya de noche. Después, afectado por los fríos del invierno, debió cambiar su frecuencia a sólo una vez a la semana, y más tarde sólo a visitas ocasionales.
El Mago aseguraba que su familia se molestaba aún con él por estas nuevas salidas a las calles, y las últimas no se las perdonaron, por las tensiones y angustias que generaba su delicado estado de salud. Ya había acusado poco antes a sus sobrinos de haberlo golpeado y encerrado sin su consentimiento en un asilo psiquiátrico, hasta que su hijo Luis Jacob fue a rescatarlo. Todo fue por una supuesta herencia en La Serena, según la noticia que llegó a las páginas de prensa en diciembre de 2009. Ya en octubre anterior, hacia fin de mes, el Mago había aparecido denunciado por amenazas contra sus sobrinos, de modo que el ambiente familiar no podía estar peor, a la sazón.
Pero la quebrantada resistencia física devolvió a Jacob Helo hasta su lecho de enfermo. Entrevistado por el diario "La Tercera" del jueves 17 de junio de 2010 (artículo "El 'Mago de la Polla Gol' entrega sus últimos resultados"), el anciano y deteriorado Mago decía que ya le habían dado la extremaunción en cinco oportunidades, a causa de los agravamientos de sus duros padecimientos. El chisme lo dio algunas veces más por pasajero ad portas de la muerte o definitivamente fallecido, en aquel período. "El único que desahucia es Dios", dijo en otra oportunidad, y con 90 años a cuestas se negó al retiro.
Todavía en 2011, don Roberto asomaba por el Paseo Ahumada y seguía aportando a veces al micrófono de Radio Portales, convenciendo a nuevas generaciones de sus talentos para hacer ricos a otros. Hasta sus últimos años en pie, don Roberto se animaba a recibir a los pocos amigos que le quedaban y que le pedían algún dato de fútbol. Había publicado un libro autobiográfico y reflexivo, además, titulado "Un poco antes de la muerte", en donde compartía sus trucos de apuestas, siendo hoy extraordinariamente difícil de conseguir.
En tanto, el Mago se trataba con un médico del Hospital San Juan de Dios, a quien llegó a considerar otro amigo. Sin embargo, al ir empeorando su condición, dejó atrás el estudio afanoso del fútbol que le permitía hacer tan certeros pronósticos, por lo que el maestro de la magia futbolística perdió tus trucos. Superado por el desgaste, entonces, y entendiendo que su tiempo como Mago de la Polla Gol había pasado, don Roberto volvió al más completo y absoluto retiro, refugiado en su modesta morada sin volver a quebrar su alejamiento de la vida pública. Nada se volvió a saber de él desde este encierro final, que lo hizo desaparecer por completo.
Esta vez, entonces, el mítico personaje del Mago encarnado por Roberto Jacob Helo y sus talentos con la precognición en las apuestas, esos que marcaron una época en la historia de la cultura popular de Chile y entregaron pequeñas fortunas a los bolsillos de tantos necesitados que seguían sus consejos en el paseo Ahumada o por los medios, murieron definitivamente como símbolos de tantas esperanzas que fue capaz de movilizar alguna vez el premio de la Polla Chilena de Beneficencia.
Lo que ha sobrevivido de él desde su retiro hasta nuestros días, sólo es parte de su misma leyenda.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.