martes, 29 de octubre de 2019

LOS VARIOS TIEMPOS DE LA PLAZA DE ARMAS DE CHAÑARAL (Y ALGO ADICIONAL SOBRE SU MONUMENTO A O'HIGGINS)

La Plaza de Armas de Chañaral hacia los años veinte. Se observa la antigua glorieta y odeón entre la vegetación de entonces, con la fuente central tipo taza baja doble al centro, y atrás las fachadas de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen y de la Casa Molina. Fuente imagen: semanario "7 Días".
Coordenadas: 26°20'52.6"S 70°37'20.6"W
Prácticamente desde sus orígenes, la Plaza de Armas Manuel Antonio Matta de Chañaral, en la Región de Atacama, ha ocupado una planta en forma de un trapecio cercado por las calles Buin, Carrera y Templo, en el corazón histórico del centro urbano. Y a pesar de la sequedad del entorno, también se le procuró el rasgo de área verde, con vegetación otrora más exuberante y una glorieta o cenador central que gratificaba con su sombra a los paseantes, aunque ya desaparecida.
Como todas las plazas mayores, la historia de ésta va de la mano con la ciudad misma. Sucedió que, después del hallazgo del mineral cuprífero de Las Ánimas en 1824 por el explorador Diego de Almeyda, primer exportador de cobre en Chile, fue fundado el campamento original el 26 de octubre de 1833, fecha de nacimiento de la futura ciudad. Poco después, en 1835, es descubierto el yacimiento de El Salado por Pedro de Luján, dotando al poblado minero de sus primeras instalaciones portuarias al año siguiente. El caserío creció rápidamente y, poco más tarde, pasó a ser la ciudad de Chañaral de las Ánimas.
La llegada de la Fundición de A. Edwards y Cía. hacia 1860, con sus instalaciones en el sector donde estará tiempo después la Hostería de Chañaral, inicia el mayor período de auge económico local atrayendo otras intervenciones de desarrollo y comercio. Poco después, se construye la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Chañaral, entre 1861 y 1864, sobre unos terrenos ubicados en el sector adyacente al pie del cerro y al final de la subida desde el borde costero. En el mismo período, además, se inicia la construcción de los ferrocarriles hacia las minas de Las Ánimas y El Salado, y en 1871 se inauguró el que iba a Pueblo Hundido, hoy Diego de Almagro. Al año siguiente, llegó a instalarse a la ciudad la planta fundidora de la Compañía de Minas, otro gran impulso de progreso, aunque con sus costos de contaminación y daño ambiental.
Justo enfrente del nuevo templo, se mantuvo abierta una suerte de explanada correspondiente a la Plaza de Armas, que venía a funcionar a modo de un atrio o prolongación del frente de la iglesia y al inicio de la calle San Martín, con el centro de ambos planos perfectamente alineados entre sí. Fue plaza dura y plana en principio, y su aridez era parte de un problema que afectaba a la ciudad completa, desde los orígenes: la escasez de agua, como comentaba Francisco Marcial Aracena en sus "Apuntes de Viaje. La industria del cobre en las provincias de Atacama y Coquimbo", de 1884.
Grabado litográfico con la vista de Chañaral, publicado en 1872 por Recaredo S. Tornero, autor del "Chile Ilustrado". Hacia la línea de centro a la derecha del encuadre, se observa la solitaria Iglesia de Nuestra Señora del Carmen en medio del claro urbano y con la plaza aún dura y sin vegetación.
Detalle de la plaza y la iglesia en el "Plano del Puerto de Chañaral" de Francisco J. San Román, de 1898. Fuente imagen: Biblioteca Nacional Digital.
Chañaral destruido por el terremoto y el maremoto de 1922, sector cercano a la plaza. Se observan los restos de la cúpula del que fuera el Palacio Francisco Varela. Imagen de la colección fotográfica del Museo Regional de Atacama.
La plaza vista de Sur a Norte por calle Carrera, hacia los años veinte, aproximadamente. Se distinguen las viejas gradas de la subida a la misma, con bancas de descanso, y atrás la fachada de la iglesia. Fuente imagen: semanario "7 Días".
Calle Templo junto a la plaza, hacia la década del sesenta o sententa. Se observa el odeón que ya tenía entonces la plaza y que ya no existe. Fuente imagen: semanario "7 Días".
La creación de la Municipalidad de Chañaral por decreto del 13 de septiembre de 1875, habría de dejar este mismo espacio a cargo de la administración local, resistiendo en tal calidad al gran terremoto y maremoto ocurrido dos años después, el 9 de mayo de 1877. Así describirá Aracena la plaza, en su comentada obra, unos años después:
"Su plaza es pequeña por encontrarse en una situación no aparente, y su ornamentación se ha debido al entusiasmo y generosidad desplegadas por el caballero portugués don Manuel Magalhaes, que con un desprendimiento digno del mayor elogio, facilitó el dinero para los trabajos, concretándose él mismo a ser su director. Creemos que hasta ahora el municipio de Chañaral le debe esa suma, o por lo menos una gran parte de ella.
En la plaza se encuentran situados la mayor parte de los edificios y oficinas públicas como la municipalidad, subdelegación juzgado de subdelegación; cuartel de policía, oficina telegráfica, escuela fiscal de niñas y la iglesia parroquial. Todos son edificios pobrísimos, de mezquino aspecto, exceptuándose la municipalidad.".
Cabe añadir que Manuel Magalhaes de la Piedad había sido también el impulsor de la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, junto con un grupo de vecinos. Reputado comerciante, masón de rango y acaudalado hombre público residente en la provincia, este señor portugués llegado a Chile también fue el abuelo del destacado odontólogo y diputado radical Manuel Magalhaes Medling, todo un personaje en la historia de Atacama.
En el "Plano del Puerto de Chañaral" de Francisco J. San Román, levantado en 1898, se observa a la plaza situada solitariamente frente a la iglesia, antes de la construcción de la vecina Casa Molina, en una situación de integración espacial posiblemente más lograda que hoy y menos asfixiada por el cerco arquitectónico de aquellas manzanas. Y a espaldas del templo, en la dirección opuesta, se puede observar también en el plano el recinto que pertenecía al Internado de Mujeres, por el lado de calle Maipú.
Costado de la plaza por el lado de calle Carrera, ya nivelada la misma vía hacia el sector de la esquina. Probablemente corresponda a una fotografía de los años setenta. Fuente imagen: semanario "7 Días".
Observación desde la altura del cerro, probablemente hacia los setenta u ochenta. Pueden verse las graderías del sector Sur de la plaza, hoy reemplazadas por los muros con almenas. Fuente imagen: blog Chile del 1900.
La plaza y el templo en 1997.
La plaza en 1997. Se observan los jarrones ornamentales que tenía aún entonces.
Aspecto de la Casa Molina en 1997, a un costado de la plaza.
Las fotografías de época muestran algunos períodos de crecimiento y mejoras en la Plaza de Armas y su entorno, especialmente en el verdor que aumentó pasado el cambio de siglo dejando muy atrás la aridez de la plaza dura. Con el correr de los años, pues, había comenzado a convertirse en una típica plaza de poblado minero, sencilla en su diseño pero con cierta ostentación de elementos ornamentales que graficaban y reflejaban la bonanza minera, como los cenadores y sus jardines.
Antes de que se nivelasen las calles del contorno, además, la plaza estaba en mayor altura con respecto a todas estas vías, por lo que se accedía a ella subiendo una gradería escalonada con escaños de descanso en los bordes. Estas estructuras de peldaños desparecieron con las remodelaciones, como sucedió al construirse los torreones de piedra de las esquinas redondeadas del sector poniente, con balcones de almenas y un acceso subterráneo por el lado de calle Carrera, hoy siempre cerrado.
Fue rebautizada Plaza de Armas Manuel Antonio Matta en homenaje póstumo al ilustre radical de origen copiapino. También tuvo una fuente de aguas tipo taza baja, con senderos de encanto entre arbustos y árboles distribuidos en aquella cuadra más bien pequeña, de unos 15.000 metros cuadrados aproximadamente. Era un verdadero oasis en medio de la ciudad opacada por el tizne de las grandes chimeneas y los interminables humos de las fundiciones. Al menos dos glorietas tuvo durante su historia, usadas con odeones para retretas y presentaciones musicales, en otra época.
Otro hito importante del período fue la construcción de la mencionada mansión georgiana conocida después como la Casa Molina, enfrente de la plaza y a un costado de la iglesia, haciendo esquina con calle Buin. Levantada en 1904 casi enteramente de madera, su nombre se debe a que fue propietada por don Juan Molina Pizarro a partir de 1934, comerciante y empresario dueño del Hotel Atacama, que fue el favorito para los viajeros llegados a Chañaral. Era otro período de impulso al crecimiento industrial, además, pues se había establecido en Chañaral la fundición La Francesa durante el año anterior. Tanto la Casa Molina como el templo, por cierto, son Monumentos Históricos Nacionales en nuestros días.
Los más grandes mejoramientos de la plaza parecen suceder en el período del Primer Centenario Nacional y hasta los años veinte, cuando adquiere características más propias de una plaza moderna aunque sin perder los rasgos que seguían vinculándola al urbanismo de los poblados mineros del Norte de Chile. Sin embargo, resultó dañada también por el gran terremoto con tsunami del 10 de noviembre de 1922, terrible calamidad que el pueblo nortino interpretó como una especie de castigo divino.
La plaza mirada desde el cerro, en la actualidad.
La baja exhuberancia vegetal de nuestros días, mirada desde la fuente hacia el templo.
La fuente central y atrás calle San Martín, en la actualidad.
Aspecto de la plaza en nuestros días.
Aunque el quehacer económico pudo mantenerse en Chañaral gracias a la construcción del puerto de Barquito, que había tenido lugar en 1915, el cierre de fundiciones como la Edwards, la Compañías de Minas y La Francesa, a inicios de los años treinta, trajo grandes problemas y marcó el final de la primera época que había dado origen a la ciudad.
Gran parte de la vida social de los chañaralinos, sin embargo, siguió aconteciendo en el espacio de la Plaza de Armas, concurrida masivamente y en especial durante los fines de semana. Era tanto el público allí que, antaño, los taxis paraban a un lado de la misma cuadra, para llevarlos después de regreso a sus domicilios. Quizá su falencia fue siempre un no buen desarrollo comercial del entorno inmediato, insuficiente para la pretensión turística.
No habiendo en ella más rasgos monumentales que la vieja fuente, el odeón y las pircas de piedra que se construyeron después, el club Rotary International donó a la ciudad un busto del prócer Bernardo O'Higgins que se encuentra sobre un pedestal de hormigón en la plaza. La obra fue inaugurada el 4 de diciembre de 1965, con una placa que recuerda su célebre frase del Combate de El Roble: "O vivir con honor o morir con gloria".  Se trata de un busto de concreto pintado negro y bastante particular, pues muestra al retratado no sólo desde los hombros a la cabeza, sino desde la cintura, con la mitad de su cuerpo completa incluyendo los brazos, uno de ellos en el cabestrillo.
Otro detalle interesante de la obra escultórica de O'Higgins es que lleva inscrito un nombre muy poco legible ya, en la base del busto y como rúbrica de autoría. Con algunos esfuerzos y pruebas en el lugar, nos parece que dicha inscripción podría pertenecer al destacado escultor nacional Aliro Pereira, con importante participación en las obras de la Iglesia de los Sacramentinos de Santiago y el Monumento a Magallanes de Punta Arenas. Si acaso fuera así, entonces ésta sería una de las últimas obras de la vida del autor.
La plaza se salvó de los trágicos aluviones de 1972 y 2015, felizmente. Empero, diversas modificaciones realizadas entre los años ochenta y parte del presente siglo, principalmente, fueron cambiando el rasgo histórico y el encanto pintoresco de la misma, en muchos casos para disgusto manifiesto de los habitantes de Chañaral. Fueron podados agresivamente algunos árboles y otros retirados, además de removerse el odeón central y colocarse un feo kiosco de cemento por el lado que da a calle Carrera, que desentona absolutamente del carácter y estilo de este espacio.
Mirada hacia el templo desde el monumento a O'Higgins.
Casa Molina en la actualidad, esquina de calle Templo con Buin.
Vista de la plaza desde el acceso en el porche de la Casa Molina.
También se retiraron de la plaza las antiguas bancas de madera, los postes de columnas para la iluminación, los bolardos de concreto que cercaban parte de la misma y los jarrones ornamentales de hierro con diseños artísticos afrancesados de bella factura. La más rotunda y poco feliz de estas intervenciones, de acuerdo a la opinión de los propios habitantes, podría ser la que tuvo lugar entre 2004 y 2005, durante la larga alcaldía de Héctor Volta Rojas, y que -a pesar de las buenas intenciones- la dejó con el aspecto trunco y poco sombreado que la afecta hasta nuestros días.
Conscientes de los problemas de la plaza, entonces, durante el año 2016 se abrió el concurso titulado "Reposición Plaza de Armas Manuel Antonio Matta de Chañaral", por parte de la Secretaría Comunal de Planificación, para recibir propuestas de paisajismo y diseño urbano destinadas a mejorar este espacio histórico de la ciudad. Las torrenciales lluvias de mayo del año siguiente obligaron restaurar contra reloj parte de ella, pues un alud de barro y escombros pasó por encima al caer desde el sector de Atacama alto y Cerro La Bandera. Su pileta de aguas, que había sido repuesta en funciones recién en febrero, también debió ser reparada en aquella ocasión.
Como parte de ese mismo interés por recuperar la plaza, en agosto de 2019, el alcalde Raúl Salas Aguilera hizo que funcionarios de la Unidad de Operaciones de la Municipalidad, repusieran pasto natural en amplios sectores donde se había perdido, para que estuviese presentable y elegante en el período de Fiestas Patrias, ocasión del cada año en que se ejecutan en ella desfiles y los actos oficiales, con presentaciones folklóricas y gran participación de la comunidad, escuelas, bomberos y otras instancias.
La realización permanente de encuentros diversos como la Exposición "Visito MI Historia", el Festival del Cantar, las elecciones de la Reina Comunal, la Feria Pyme provincial y hasta la llegada de personas a manifestarse en las recientes escaladas de descontento social en el país, confirman que la plaza sigue siendo un espacio de convocatoria ciudadana y de intercambio importante para su ciudad. Del mismo modo, un complemento como atractivo turístico con los demás referentes del barrio, con el restaurado templo como el principal, terminaría de potenciar positivamente este sitio.
La próxima etapa de mejoramiento de la plaza será la labor de reforestación con árboles y arbustos, los que aumentarían su flora y sus áreas sombreadas. El mismo alcalde viajó a seleccionar en Calera de Tango las especies nuevas que traería, por lo que, de salir todo bien, el esplendor de la Plaza de Armas de Chañaral estaría retornando desde aquel perdido lugar en que ha permanecido desde hace años.
Monumento a O'Higgins, donación del Rotary Club en 1965.
Acercamiento a la obra. Más que un busto, es medio cuerpo.
Detalle de la cabeza y rostro de la escultura.
Vista lateral de la escultura y sus muchos detalles.
Insignia del Rotary International y placa conmemorativa, en el plinto del monumento.

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