lunes, 14 de octubre de 2019

EL SENDERO ZORRO VIDAL EN EL CERRO SAN CRISTÓBAL: LA RUTA DEL CAMINANTE QUE QUIERE VIVIR MÁS Y MEJOR

Cumbre del Cerro San Cristóbal, vista hacia el sector de la actual Plaza México, con la Casa de las Arañas y el Casino Cumbre atrás, vistas desde el Santuario de la Virgen en fotografía c. 1930. El camino que se observa a la izquierda, abajo en el encuadre de la fotografía, corresponde al actual Sendero Zorro Vidal. Fuente imagen: sitio "Fotos históricas de Chile" del coleccionista fotográfico patrimonial Alberto Sironvalle.
Coordenadas: 33°25'34.8"S 70°38'15.3"W (inicio) / 33°25'26.4"S 70°37'58.1"W (final)
Desde hace un par de años he regresado regularmente y por razones recreativas al Cerro San Cristóbal, al menos cada vez que estoy en Santiago. Son notables las posibilidades que ofrece este lugar a la distracción y el ejercicio. En general, lo es todo el Parque Metropolitano de Santiago (Parquemet), aunque por momentos pareciera que los turistas extranjeros cotizan mucho más que los propios chilenos esta generosidad.
Las prácticas deportivas deben estar entre las más beneficiosas, por supuesto, todas al aire libre, gratuitas y en uno de los mejores paisajes posibles de encontrar en la capital chilena. Sólo se castiga con pago de entrada el uso de vehículos motorizados, los que se pretende reducir al mínimo en algunos años más.
El Sendero Zorro Vidal, ubicado en la cara poniente del cerro, es el camino más importante para los ascensos de trekking o a trote en el San Cristóbal, a diferencia del principal asfaltado que fue pensado más bien para ruedas, hoy automóviles, motocicletas y bicicletas. Recuerdo mi primera vez intentando subirlo: primerizo y tras un período de gran descuido físico, no llegué ni a la primera de sus cinco vueltas, jadeando penosamente antes de levantar la blanca bandera de la humillación. Ya al final de todo el tiempo de porfía, sin embargo, podía subir a la cumbre sin hacer detenciones, ni siquiera para beber agua. Supongo que lo mismo sucedió a muchos, al menos a los que están en mi rango etario.
Son aquellas buenas posibilidades de autosuperación física a las que me refiero como bondades del cerro, justamente: esas que ofrece a los visitantes con sus cerca de siete caminos de ascenso, de los que el Sendero Zorro Vidal debe ser el más popular y concurrido para los que suben caminando.
El ingreso al sendero se encuentra a unos 600 metros del acceso principal al parque, situado enfrente a calle Pío Nono. Se separa del camino principal Alberto Mackenna pasadas las instalaciones deportivas y perdiendo de vista al funicular, subiendo por la pendiente del cerro hacia el Norte.
La primera vuelta del camino se encuentra en el sector donde se desprende la Bajada Pío Nono, topónimo que es reminiscencia de cuando la calle principal del cerro (Alberto Mackenna) era sólo una prolongación de aquella arteria. Dicho punto es donde también se separa del Sendero Mapuche, lugar en el que se completaron trabajos de construcción hace cerca de un año. Se debe continuar ascendiendo desde allí rumbo hacia las canteras, ahora devolviéndose al Sur, para llegar a un descanso con escaños y una llave de agua fresca en un claro, en la segunda vuelta. Desde allí, el zig-zag del sendero sigue con tres quiebres más en la llamada Subida a la Virgen, hasta llegar por el costado de la ruinas de plaza de la Casa de las Arañas hasta la Plaza México, explanada ubicada a sólo 500 metros de la cumbre. El sendero termina justo por el costado del kiosco "Plaza México", casi enfrente del Vivero Cumbre.
El origen del Sendero Zorro Vidal está en la historia misma de la relación urbana del cerro, posiblemente remontándose a los tiempos en que se trabajaba sus canteras de las caras Oeste y Sur, aunque podemos dar por hecho que su trazado funcional es posterior a la fundación del Santuario de la Inmaculada Concepción en la cumbre, luego que la gran estatua fuera levantada allí en 1908, a más de 860 metros sobre el nivel del mar.
No obstante, se recuerda en la administración de Parquemet que el sendero ya existía para entonces, y que fue una ruta por la que se trasladaron parte de los materiales para levantar la imagen mariana que hoy vigila desde su altura a la ciudad de Santiago. Su aspecto debe haber sido muy diferente al de hoy, por supuesto, no muy distante a un mero trazo bruto sobre el terreno en esos años.
A la sazón, además, el cerro y sus precarios senderos formaban un paisaje muy estéril y rocoso, carente de la vegetación que lo comenzó a vestirlo de verde hacia el Primer Centenario nacional. Como el sendero de marras y los demás que conducían a las canteras coloniales eran demasiado estrechos y rústicos, se decidió construir una ruta principal de ascenso para llevar todas las maquinarias y materiales necesarios, con el objeto de concluir el santuario alrededor de la Virgen. Se prefería subir por este camino zig-zag, en la cara oriente del San Cristóbal y conectado al sector de la actual calle Alcalde Dávalos. Y aunque ahora es un sendero apenas visible, en su momento fue el más importante, acaso el único realmente útil.
Tras crearse en el grupo de cerros (San Cristóbal, Chacarillas, Los Gemelos, La Pirámide y El Carbón) el Parque Nacional por Ley N° 3.295 del 28 de septiembre de 1917, se mejoraron notablemente las rutas de ascenso y se construyeron los primeros complejos recreativos inaugurados a inicios de los años veinte. Labor fundamental tuvo en esto don Alberto Mackenna, Intendente de Santiago quien, en los años veinte, hizo ejecutar las obras de transformación del parque. Además del homenaje a su memoria en el nombre del camino principal de subida, un monumento lo recuerda en el sector del Torreón Victoria y la Piscina Tupahue.
Fue entonces cuando se ejecutó la construcción formal del sendero que hoy lleva el nombre del Zorro Vidal, a espaldas de los terrenos que habían pertenecido antes a la Recoleta Dominicana y sobre los senderos anteriores que allí existían. La humildad de su aspecto oculta, sin embargo, que desde ese momento fue el principal camino de los peregrinos que iban al santuario, especialmente en el día de la Purísima (8 de diciembre), evitando así la inútil vuelta por el final de calle Bellavista buscando el camino antiguo del zig-zag.
El camino principal para transportes, carros y luego vehículos, en tanto, fue abriéndose por la cara occidental y devolviéndose al Sur para alcanzar la cima llevando todo lo necesario para la transformación del cerro y la construcción de los edificios de su cima, dejando a los demás senderos en categorías secundarias para peatones y excursionistas. El Sendero Zorro Vidal, sin embargo, por su particular ubicación cerca del sector de acceso y con su eficiente trazado ahorrando tiempo y distancia, se convertiría en la alternativa principal de quienes no subían por el funicular ni seguían por la ruta asfaltada Alberto Mackenna, con su continuación hacia la cumbre en Pedro Bannen.
El nombre del sendero ha sido interpretado  erróneamente por algunos como un homenaje póstumo a Carlos Vidal Lepe, célebre futbolista valdiviano apodado el "Zorro" Vidal, quien jugó como seleccionado en los años treinta y, según se recuerda de él, marcó el primer gol chileno en un mundial de fútbol (Uruguay 1930). Sin embargo, la verdad es que el nombre alude a don José Vidal Saavedra, apodado "El Zorro", intrépido funcionario del parque que trabajó allí por cinco décadas y quien, con otros tres empleados, ayudó a construir el hermoso mosaico mural de piedras de la Piscina Tupahue bajo dirección de María Martner, obra del artista Juan O'Golman, de 1966. Así se confirma, por ejemplo, en la publicación "100 años 100 historias" de Parquemet, de 2017. El nombre lo recibió el sendero ya más cerca de nuestra, cuando Vidal se jubiló, tras 50 años de servicio en el parque. Hasta entonces, había sido conocido principalmente como Camino al Ermitaño y Subida a la Virgen.
Se calcula que el tiempo apropiado de recorrido del Sendero Zorro Vidal debe rondar entre los 25 a 40 minutos, probablemente hasta una hora en el caso de los menos ejercitados. Si contamos todo el tramo inicial para llegar y el que sigue hacia el Santuario de la Virgen, el visitante cuenta con magníficos 1.500 metros aproximados de caminata. En la señalización del parque, está considerado como un sendero con nivel intermedio de dificultad. Trotando, sin embargo, se lo evalúa como exigente.
El camino transita entre roqueras, matorrales, pircas de piedras, gaviones formando murallones-diques y barandas de seguridad. El verdor lo aportan algarrobos, álamos blancos, quillayes, litres, ligustros, aromos, eucaliptos, peumos, espinos, palmeras, tunas y agaves, a las que se han agregado plantaciones de araucarias, en años más recientes. Entre la fauna, se pueden observar las llamadas mariposas de la tarde (o mariposa colorada), mariposas limoncito y mariposas blancas; las aves dominantes son zorzales, picaflores, codornices, queltehues, mirlos, carpinteritos, chercanes, cachuditos y chincoles. Con mucha suerte, también se ven culebras chilenas, ratoncitos orejudos (ratón de Darwin), algún conejo asustado y hasta zorritos cruzando apresuradamente el sendero. Algunas reseñas sobre ejemplos de la flora y fauna nativas allí presentes están expuestas en paneles para el público, aunque en muy mal estado, a causa del vandalismo y la exposición a los elementos.
Hay asientos de concreto en el camino, dispuestos para el descanso de los primerizos y algunas piletas para beber agua potable: un bebedero en el inicio de la subida, otro en el cruce del sector La Palmera y al final, instalados en 2o18 con los demás que hay en el parque. Los vasos fríos de mote con huesillo que esperan en la cumbre, en el kiosco "Plaza México" y en "La Pérgola del San Criss", hacen el resto para la recuperación de fuerzas llegando allí a la Pileta Sol y Luna de la Plaza México. Y, tras la consulta ciudadana del año 2016, se agregó un área sombreada al final de la ruta de ascenso por este sendero, inaugurada al año siguiente para el descanso de los paseantes.
Desgraciadamente, no todo ha sido ejemplo de una afortunada y saludable relación con la naturaleza en el Sendero Zorro Vidal, pues han ocurrido en él casos trágicos que mancharon su encanto. Uno de ellos ocurrió en las horas en que oscurecía ya un día de abril de 2011, cuando una pareja de muchachos, tras haber estado en el camping de El Ermitaño y en momentos en que ya se retiraban, cayeron desde unos ocho metros de altura por el borde de una quebrada en el sendero. El muchacho sobrevivió, pero ella, Diana Rodríguez Labra, de 21 años, estudiante de derecho de la Universidad Santo Tomás, falleció a causa de las graves fracturas de cráneo que le provocó golpearse contra una zanja de cemento.
Posteriormente, en marzo de 2014 y tras haber haber intentando asesinar a puñaladas a su mujer en Quilicura, un sujeto llamado Víctor Cubillos Godoy, de 69 años, se colgó en el Sendero Zorro Vidal desde un árbol, siendo encontrado muerto en la mañana siguiente. Uno más de los muchos que han elegido al cerro para quitarse la vida, por cierto, no pocas veces colgados.
También tuvo lugar en el primer tramo del sendero, una trágico suceso que no está del todo claro en la administración del parque, en julio de 2018, concluido en la muerte de un hombre llamado Luis Patricio Ruminot Ruminot, de 65 años. Su sencilla animita fue levantada en la inclinada pendiente de la ladera sobre el camino antes incluso de que se retiraran las huinchas de cierre del "No Pasar" de Carabineros de Chile, y aún se encuentra allí llorando a aquel fallecido, que figura sepultado en el Cementerio General, Pabellón 24.
Finalmente, cabe comentar que el incendio que atacó al Cerro San Cristóbal durante el pasado verano de 2019, también alcanzó parte de los pastos secos y matorrales adyacentes al Sendero Zorro Vidal y las cercanías del Parque Zoológico, aunque gran parte del daño provocado en aquel peligroso siniestro ya se ha recuperado, con el tiempo transcurrido desde entonces. Escurrimientos de aguas desde partes más altas también han dañado algunos bordes del camino en ciertas temporadas, pero se lo mantiene un muy buen estado, en general.
En los últimos años, se han realizado masivas actividades gratuitas de trekking por el sendero, con multitud de personas ascendiendo hacia la cumbre. Como ya no están permitidas las bicicletas en su ruta, pues hubo accidentes y reclamos de los paseantes cuando algunos ciclistas se arrojaban camino abajo por ahí, quedó sólo en categoría de camino peatonal. En sus sanas y recreativas actividades participan alumnos de colegios, sus apoderados, docentes y funcionarios del parque. Otras propuestas han incluido caminatas nocturnas por el mismo sendero. Los trotadores lo visitan todo el tiempo, varios de ellos miembros de grupos de entrenamiento físico, especialmente los fines de semana.
En lo personal, sin embargo, el camino a pie por el Sendero Zorro Vidal se me ha hecho poco y no complace ya los deseos de tomar mejores desafíos físicos en el Cerro San Cristóbal, por lo que he preferido la demanda que implica el camino principal asfaltado y en bicicleta. Por esta razón, prometo futuras entradas relativas a los otros varios hitos históricos y turísticos de esta misma ruta dentro del parque.

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