jueves, 12 de septiembre de 2019

OCHO DÉCADAS DEL EDIFICIO DEL TEATRO REX DE ANGOL

Imagen histórica del Teatro Rex, en archivos del Museo Histórico Julio Abasolo.
Coordenadas: 37°47'55.7"S 72°42'27.6"W
El nombre del Teatro Rex aún está visible en la fachada del que fuera su edificio, en calle Chorrillos 390, a un lado de la Plaza de Armas de Angol en la Provincia del Malleco. Está enfrente de la glorieta y la hermosa fuente de aguas, además de ser enfrentado por un pequeño monumento municipal de la plaza, recordando el centenario de la presencia del Regimiento de Caballería Blindada N° 3 "Húsares", a partir de 1905, que ocupó aquel espacio.
Hay información sobre el teatro en el Centro Cultural de la ciudad, además del testimonio de varios angolinos que alcanzaron a conocerlo. A la vista, corresponde a un edificio aún influido por el período del modernismo art decó y la escuela del Bauhaus, de líneas totalmente rectas y una perfecta simetría en lo formal, en donde se habían priorizado todos los espacios de salas, hall y pasillo considerando la funcionalidad con el debido toque de elegancia, comodidad y amplitudes. Los vanos son de ventanales en paneles, y ocupan gran parte del diseño del frente de este inmueble, dividido del zócalo por la maciza y pesada marquesina con alero, tipo cornisa metálica.
Con un aforo para más de 1.200 personas, al Rex se lo recuerda como uno de los teatros más grandes y bellos que tuvo la región. Los pasillos interiores y los vestíbulos de ambas plateas, la baja y la alta, estaban finamente decorados y con detalles de cierto lujo, como la lámpara del salón, los pasamanos de las escaleras y las cortinas de terciopelo rojo en el escenario. Era también uno de los más seguros, con muchas precauciones y al día con las normas de entonces.
El edificio había sido construido entre febrero de 1938 y julio de 1939 para la sociedad de los hermanos Juan y Alberto Gasparini, de acuerdo a información del Archivo Armando Concha publicada en el portal de fotografía histórica En Terreno. El proyecto arquitectónico había sido encargado a Edmundo Enríquez del Pozo, importante arquitecto de Concepción en esos años, participando el calculista Osvaldo Baeza. Las obras de construcción las dirigió don Domingo Bertoglio y se ejecutaron en el terreno en donde había estado antes el cuartel del Regimiento "Húsares", que iba desde esta cuadra hasta la calle Ilabaca, en la manzana vecina más al oriente.
La fuente de aguas de la Plaza de Ango, con el kiosco de retretas y, atrás, el Teatro Rex, en archivos del Museo Histórico Julio Abasolo.
El teatro, probablemente hacia 1970. Fuente imagen: blog Onironauta.
Vista del teatro y la cuadra de calle Chorrillos. Fuente imagen: FB del investigador independiente Sergio Martínez Viguera.
El nombre Rex que se le dio, sería muy común en los teatros de antaño, pero en el caso de Angol resultaba algo bastante novedoso. La inauguración tuvo lugar el 29 de julio de 1939. El debut fue con un baile inaugural a beneficio, con la orquesta del Regimiento "Húsares" y la sala amenizada por dos conjuntos musicales. El lugar contaba también con un buen buffet y su programa inaugural incluyó exhibiciones gratuitas para escolares aquella mañana, a partir de las 11 horas, con cortos y algún par de concursos durante aquel día.
El Teatro Rex se convirtió pasó a ser un importante centro de la vida social de Angol, además de un entretenido sitio para ver proyecciones de las películas que llegaban a la provincia. Cuando cumplió su primer aniversario, el 30 de julio de 1940, el acontecimiento se celebró con un festival de fuegos artificiales y globos, además de la proyección del filme alemán titulado "Era una noche embriagadora", basado en la vida de Tschaikowsky y rodado durante el año anterior, con las actuaciones de  Aribert Wäscher, Hans Stüwe y Marika Rökk.
Su amplio espacio fue ocupado también por concentraciones políticas y encuentros ciudadanos diversos, pues era el principal auditorio de todo Angol, equivalente al actual Teatro Municipal. Así, desde que fuera puesto en servicio y hasta la década del sesenta, pasaron por el Rex autoridades, candidatos y dirigentes de diversas corrientes, haciendo parte de sus propias historias allí, en este lugar de la Región de la Araucanía. Uno de ellos fue el Presidente Eduardo Frei Montalva, de gira por la provincia.
La indicada fuente del Archivo Armando Concha, señala también que los rollos de películas del cine eran cambiados cada dos días, por lo que podían llegar a verse unos nueve filmes diferentes en cada semana del Rex. Algunos de aquellos clásicos fueron "Ben Hur", "Lo que el viento se llevó", "King Kong" y "Star Wars". Cotizados eran por el público, por ejemplo, las películas mexicanas de Mario Moreno con su personaje Cantinflas. Unos carteles pintados a mano anunciaban cada día los estrenos, afuera junto a los accesos del público.
El querido Rex, sin embargo, no superó la crisis de las salas de teatro chilenas y su decadencia sobrevino más bien temprano, probablemente después de una transacción del edificio que acarreó algunos pleitos legales. Era la época en que los rotativos de películas de artes marciales dejaban muy atrás a la pasión del público por las del Lejano Oeste, y cuando Cantinflas había sido desplazado ya por el humor del italiano Adriano Celentano-
El teatro comenzó a dejar de funcionar con regularidad en 1986, y tras varios meses sin abrir, regresó a las carteleras con una proyección de película el 6 de marzo de 1987. Sin embargo, la historia del teatro ya terminaba, y sólo pudo sobrevivir por escaso tiempo más, cayendo cada vez más hondo en la decadencia y olvido. Su último dueño habría sido don Luis Urrutia Ibáñez.
El viejo teatro permaneció silente y subutilizado, pero en los años noventa había ya una generación nueva de comerciantes a instalarse en las que habían sido sus dependencias. Sus bajos fueron invadidos por una pequeña sucesión de negocios entre los que estan librerías, bazares y, hasta hace pocos años, una casa comercial justo en su centro, en donde estaba el hall del acceso principal.
Los terremotos del 27 de marzo de 2010 y del 2 de enero de 2011 dejaron algunos daños al interior del edificio, lo que llevó a su propietario Antonio Corvalán, a consultar la posibilidad de darle al teatro la categoría de Inmueble de Conservación Histórica y evaluar alguna clase de apoyo a la reconstrucción interior. Empero, esto se desestimó: entre otras razones, pesó una consulta popular realizada durante la elaboración del Plan Regulador local, en donde la propia ciudadanía angolina no consideró al teatro como un lugar de gran valor patrimonial, histórico o arquitectónico, lamentablemente.
En la actualidad, el local central del zócalo pertenece a una conocida panadería y pastelería de Angol. El espacio ocupado por el segundo nivel interior del edificio, en el pabellón del frente y bajo las galerías de la platea alta a la que se accede por un costado, corresponde a un salón de pool. El cielo en ángulo de este último lugar revela que, encima, estaba el balcón con las butacas de la platea. Su acceso conserva las rejas articuladas plegables del cine.
El salón del edificio con sus dos plateas y el escenario, en tanto, fue intervenido y desmantelado de tal manera por propietarios anteriores, que nada queda ya de él, según el testimonio de los locatarios actuales. Permanece, así, en el sueño de una eterna oscuridad de los tiempos pero también de los recuerdos inolvidables de su sala, esos que aún permanecen vivos en varios angolinos que tuvieron la dicha de conocerlo.

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