martes, 18 de junio de 2019

TRES OBRAS DESAPARECIDAS DE KULCZEWSKI EN LA CUMBRE DEL CERRO SAN CRISTÓBAL: EL "CASINO CUMBRE", LA CASA DE LAS ARAÑAS Y EL "ROOF GARDEN"

Camino en la cima del Cerro San Cristóbal, en fotografía c.1930, con el Pabellón de la Casa de las Arañas al centro sobre la loma, y parte del "Casino Cumbre" a la derecha más arriba, justo abajo de la cúpula del observatorio. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Coordenadas: 33°25'25.9"S 70°37'56.7"W (sector cumbre)
El acenso al Cerro San Cristóbal en el Parque Metropolitano de Santiago, ya sea por el camino peatonal del Sendero Zorro Vidal o por la ruta asfaltada en Avenida Pedro Bannen, desemboca en la rotonda con fuente de aguas de la Plaza México, allí junto al Vivero y la simpática fontana de los tres querubines abrazados, derramando su hilo de aguas. Hace sólo un par de años, fue remodelado el lugar pero, por desgracia, se destruyó la rotonda verde en donde está la fuente circular, así que el centro de la actual Plaza México es totalmente duro y estéril, delineado sólo por adoquines.
En la mencionada fuente de los tres niños, encontramos un dato interesante anotado en sus inscripciones sobre la piedra: primero, que este sitio se llama Parque Lautaro desde que se inauguró el paseo, "Dedicado a los escritores preclaros de Iberoamérica". El nombre ha caído mucho en desuso, por cierto.
Lo segundo que queda de manifiesto la fuente, es la importancia que tuvo el destacado arquitecto Luciano Kulczewski (1896-1972) en todo el conjunto. Se trata del mismo autor de los edificios de la Piscina Escolae de la Universidad de Chile, el Edificio La Gárgola, la sede del Colegio de Arquitectos y la Población Keller, entre muchos otros conocidos proyectos con su característica firma. Su nombre también está inmortalizado en la roca de a fontana del cerro y por grandes razones, las mismas que llevaron a sus descendientes a cumplir con su petición de esparcir acá la mitad de sus cenizas, y el resto en el Cementerio del Père Lachaise de París.
Más allá de la conocida presencia que tuvo aquel genio de la arquitectura en el proyecto que dio nueva vida al Cerro San Cristóbal, con su mano inconfundible en obras ejecutadas entre 1921 y 1925 como el propio castillo del funicular o el Mirador O'Brien, otros tres trabajos surgidos también de sus tableros enseñorearon la época inaugural del paseo: el "Casino Cumbre", la Casa de las Arañas y la Terraza de Baile "Roof Garden". De ahí que su nombre esté destacado como el arquitecto estrella de la cumbre del cerro, en la fuente de los niños.
Luciano Kulczewski García (1898-1972).
Los señalados conjuntos llegaron a ser enormes atractivos de la sociedad santiaguina de esos años, especialmente para la parte más distinguida. Formaron parte del plan de conversión del cerro en un parque urbano, después de las primeras forestaciones realizadas a inicios de los años veinte por el Intendente Alberto Mackenna Subercaseaux, con apoyo del Senador Pedro Bannen.
A la sazón, se había puesto en marcha el plan de expropiaciones de los terrenos del cerro, que ya lucía gallardo en su cima la imagen de la Inmaculada Concepción desde 1908, estatua hecha en los talleres de la fundición artística parisina Val d'Osné.
Se trataba, entonces, de obras con diferentes grados de complejidad y con el carácter modernista de Kulczewski, paseando entre el estilo art nouveau, art decó, Tudor y residuos del neoclásico, además de involucrar aspectos paisajísticos que trascienden a la arquitectura estricta.
De aquellas que acá revisaremos sólo quedan ruinas, en el mejor de los casos, pues fueron de corta duración. Pero incluso estas ruinas resultan fascinantes: escalinatas de piedra entre ellas, enredaderas trepando sobre los muros destruidos, la neblina de ciertas horas del día o los vapores del Sol después de la lluvia desplazándose entre lo que fueron concurridas terrazas de visitantes y personajes de época; los restos de un Santiago de la primera mitad del siglo XX, humedecidos entre rocas de basalto, palmeras, araucarias brasileñas y jardines con pircas. Y es que la obra de Kulczewski sigue siendo fascinante incluso cuando ya está destruida, sin dejar de evocar a países encantados, a reinos perdidos y paisajes imaginarios.
No puedo dedicar por separado los artículos que corresponden a estas obras desaparecidas, pues las visualizo inevitablemente como un conjunto: obras contemporáneas, de un mismo autor y resultantes de un mismo proyecto que convirtió al Cerro San Cristóbal en lo que será hasta nuestros días.
Vista del sendero entre la Casa de las Arañas (más abajo) y el "Casino Cumbre" (más arriba y atrás), desde la cumbre del Santuario de la Virgen, en fotografía c. 1930. Fuente imagen: sitio "Fotos históricas de Chile" del coleccionista fotográfico patrimonial Alberto Sironvalle.
Vista aérea de la cumbre del Cerro San Cristóbal, con el sector de las terrazas al Sur, c. 1930. Junto a la Estación Cumbre del funicular, se extiende el "Roof Garden", con el gran letrero "ROOF" al extremo, sobre la cantera. Fuente imagen: Amosantiago.cl.
Vista aérea de la cumbre del Cerro San Cristóbal, de Google Earth. El punto rojo señala el lugar de la Estatua de la Virgen de la Inmaculada Concepción, y el punto verde corresponde a la Plaza México. Se observan las ubicaciones que tuvieron: 1) El "Casino Cumbres"; 2) La Casa de las Arañas; 3) El "Roof Garden"; y 4) El Pabellón de Bebidas, que formaba parte del conjunto y que hoy ocupa un establecimiento comercial ("La Pérgola de San Criss"), del que también diremos más en alguna próxima entrada.
VISTAS ACTUALES DEL PARQUE LAUTARO / PLAZA MÉXICO

EL RESTAURANTE "CASINO CUMBRE"
Coordenadas: 33°25'22.1"S 70°37'56.2"W
Por las escalinatas a un lado del Parque Lautaro hacia el Norte, hoy junto a la Plaza México y pasando junto a la Casa de las Arañas de la que ya hablaremos, se ascendía hasta un grupo de terrazas entre escaños, jardines florales, pircas de piedra y setos verdes, en donde estuvo el alguna vez cotizado "Casino Cumbre". Y de todos los pabellones y espacios que proyectó Kulczewski a solicitud de la Intendencia de Santiago, éste debió ser uno de los más grandes y de mayor trabajo, junto con la estación de inicio del funicular.
Ubicado junto a la ladera rocosa de la segunda cima del cerro y bajo en lugar en que estaba desde 1903 el histórico Observatorio Foster, este espacio despejado en el monte y que funcionaba como terraza y mirador, había resultado de los antiguos trabajos de obtención de material en las canteras del cerro. Aún se ven en lo alto del terreno los bloques de basalto, similares a los del Cerro Santa Lucía.
Ya antes de iniciadas las obras de creación del parque, se había considerado que este sitio funcionara como un gran patio de observación de la ciudad. La idea de Kulczewski, al respecto competía con otras propuestas para el cerro, como la del arquitecto Alberto Cabezón, cuyo anteproyecto de 1916 se centraba en la construcción de un palaciego gran edificio, monumental y afrancesado, justo en el desmonte rocoso de la Gran Cantera del San Cristóbal, ubicada bajo la actual Terraza Bellavista y haciendo frente a la ciudad de Santiago. Para este mismo espacio de roca desnuda, Kulczewski había propuesto una especie de anfiteatro con gradas, pero este proyecto también se descartó.
Volviendo al mirador cercano al observatorio, cuando se instaló allí arriba de la terraza el restaurante proyectado por el arquitecto, el sitio se volvió todo un símbolo de la bohemia de los años treinta, con un sólido gran terraplén recubierto de baldosas en diseño de damero, en donde bailaban las parejas al ritmo de orquestas en vivo. Lo más granado de la sociedad capitalina frecuentaba de día y de noche al "Casino Cumbre": políticos, artistas, intelectuales y familias aristocráticas.
Aunque las fuentes señalan diferentes años de construcción de este gran conjunto recreativo y restaurante, especialmente el de 1922, una inscripción inaugural en el mismo lugar, por encima de la Casa de las Arañas, señala su verdadera época y circunstancia: "Inaugurado el 17 de septiembre de 1921, por S. E. Don Arturo Alessandri P. siendo Ministro del Interior Dn. Héctor Arancibia Laso". Hoy, las enredaderas permiten encontrar con cierta dificultad este mensaje para la posteridad.
La vista desde la terraza era lo más espectacular de este sitio, hacia la cordillera y el sector oriente de la ciudad de Santiago. Había telescopios dispuestos allí para la contemplación del valle mapochino y Los Andes, por lo mismo. Por estas razones, el "Casino Cumbre" se publicitaba radialmente como un establecimiento "muy cerquita del cielo", según comenta Ronald Harris Diez en su tesis de doctorado "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, 2014).
De acuerdo a la descripción que da Max Aguirre González en el artículo "Imaginación instintiva. La arquitectura de Kulczewski en el Cerro San Cristóbal" (revista "Arquitectura" de diciembre de 1996), el edificio del restaurante era un chalet de aspecto rústico, con techado de totora y maderas a la vista. La terraza se conectaba con el edificio principal con las salas de comedores y bares a través de grandes ventanales. Y continúa el autor:
"...todo está ligero, sencillo, de maderas aceitadas, asientos de coligüe, sujetas con amarras vegetales, y quioscos en forma de sombreros mexicanos, entre macetas decorativas. Su colocación en el vértice del Cerro deja abarcar el panorama en toda su magnífica amplitud y constituye uno de los miradores más hermosos del Mundo".
El edificio principal allí era de roca de las canteras del propio cerro y sus junturas eran de color crema. Los marcos de puertas y vanos mayores eran de ladrillo, en su color propio. Los lienzos de sus muros eran de paja de totora y con ventanillas de vidrios de colores. Las esquinas y las escalinatas tenían maceteros con flores para adornar la fachada del conjunto.
Conocido también como "Restaurant Cumbre", su nombre se debía a que éste sector del San Cristóbal era llamado la Cumbre a pesar de hallarse en una cota más baja que las puntas en donde estaba la Virgen y el observatorio. Empero, tal denominación para el sector se debía a que era la última estación del camino por la que podían llegar los automóviles, el más cercano a las cimas. Aguirre detalla que al "Casino Cumbre" se debía acceder por calle Pedro de Valdivia Norte, tomando la subida de Abate Molina. En un estacionamiento cercano al establecimiento se llegaron a contar tres mil autos en una ocasión.
Hay versiones asegurando que este sitio fue destruido por un incendio que también habría dañado en parte pabellones cercanos, como la Casa de las Arañas. El arquitecto Enrique Burmeister señala en un "Seminario de Historia del Arte" de su autoría (consultado por Harris Diez) que el incendio sucedió en los sesenta y que todavía en 1968, cuando redactaba aquel trabajo, no era reconstruido. Sin embargo, dice Aguirre que el "Casino Cumbre" estuvo en funciones hasta 1975, siendo demolido hacia 1980.
Los pocos recuerdos orales que hemos conocido, sin embargo, lo señalaban como un lugar ya decadente y en retroceso desde mediados de siglo o un poco después. Su demolición habría sido decidida por lo insalubre del lugar, además, agravada por filtraciones y humedad del terreno, además del deterioro acumulado por años allí.
De lo que fue aquel complejo, hoy destacan las escalas serpenteantes y parte de los característicos azulejos blancos y oscuros sobre los que estaban sus mesas al aire libre en las estaciones cálidas. Parte de lo que fueron algunas de sus dependencias y los senderos que se situaban del lado poniente, han ido desapareciendo tragados por la vejez y por la propia vegetación del cerro. Restos de algunos de los murallones de piedra que formaron parte del restaurante, aún están en pie y pueden reconocerse.
Acuarela de L. Kulczewski con la representación del "Casino Cumbre", 1921. Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada de Cayo Riquelme).
Acercamiento al "Casino Cumbre", en la fotografía de época. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Postal fotográfica del "Casino Cumbre" y su terraza, probablemente de los años treinta, vistas desde el sector cercano a la caseta del observatorio. Fuente imagen: Amosantiago.cl.
Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulczewski).
El magnífico edificio del restaurante "Casino Cumbre", hacia 1922. Fuente imagen: Enterreno.com (aporte de David Guerra).
Vista del paisaje del valle de Santiago hacia 1921, con la Cordillera de los Andes de fondo, desde el "Casino Cumbre". Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
VISTAS ACTUALES DEL SECTOR "CASINO CUMBRE"

EL PABELLÓN FOTOGRÁFICO O CASA DE LAS ARAÑAS
Coordenadas: 33°25'23.7"S 70°37'57.7"W
A un costado de la Plaza México, por el sendero de jardines y arboledas, están las singulares ruinas de un inmueble que fue probablemente único en Chile: la llamada Casa de las Arañas, ubicada junto a la loma de la segunda cumbre del Cerro San Cristóbal y sobre un hermoso basamento con escalinatas de piedra, el mismo sendero que conduce al "Casino Cumbre".
Corresponde en realidad al llamado Pabellón Fotográfico Sor Juana Inés de la Cruz, bautizado así en homenaje a la influyente religiosa y escritora novoespañola del siglo XVII. Aunque se cree que pudo haber sido construida a partir de 1921, parece haberse concluido en 1924, hacia el final de las primeras intervenciones del cerro para ser convertido en parque, y también con diseño de Kulczewski. Esto sucedía poco antes de la puesta en marcha del funicular, por lo que debía llegarse a este sitio por el camino principal de carretas y vehículos motorizados.
Se trataba de un pequeño pero curioso inmueble de planta rectangular, rodeado por un perímetro de columnas con caras de gárgolas abstractas y rematadas en maceteros con plantas, además de rejas de forja con motivos de fantasía, en un vano con arco de  tranquil o rampante. En esta rejería, Fernando Riquelme ve influencias del art nouveau europeo y posiblemente de Gaudí, según informa en "La Arquitectura de Luciano Kulczewski. Un ensayo entre el eclecticismo y el Movimiento Moderno en Chile", de 1996. La estructura principal del pabellón estaba influida por este estilo y por el neogótico, según parece. Harris Diez, por su lado, comenta sobre los motivos de su obra:
"Estos extraños seres que acompañarán a Kulczewski a lo largo de toda su vida, y que también se encontrarán en otras de sus obras, son más cercanos a las propuestas vanguardistas del mundo ligado a la plástica, que a la arquitectura. En ellos se reconoce una cercanía a las figuras que pueblan el ámbito de lo onírico, cercanas por lo tanto a las propuestas del arte surrealista que por aquellos años se estaba desarrollando en Europa".
Aquellos murallones eran de piedra canteada y ensamblada, también de las mismas canteras del cerro y con factura similar a la de las instalaciones del funicular y otras del parque, con toques de albañilería para las formas más orgánicas y decorativas. Contorneado por este pretil y las rejas, se alzaba el kiosco o pabellón de dos niveles, con techo piramidal de líneas suavizadas.
Sobre cuál era la función de este lugar, casi no existe información al respecto. Se ha especulado que fuera un lugar de venta de postales, de exposiciones fotográficas o de revelados. Pudo haber tenido dos o más empleos en su corta vida, además. Harris Diez, sin embargo, descarta la posibilidad de que haya sido una sala de revelado fotográfico, ya que los fotógrafos de cámara minutera en esos años hacían tal procedimiento dentro de su mismo artefacto.
De acuerdo a un testimonio Burmeister recogido por el capítulo dedicado a Kulczewski (a quien había conocido en vida) en la serie de documentales breves "Maestros de la forma y el espacio", de Pablo Berthelon y Germán Liñero, el Pabellón Fotográfico era el lugar en donde el Presidente Arturo Alessandri tenía encuentros con sus amistades. El rumor dice que, con Alberto Mackenna y el propio Kulczewski, ambos amigos del presidente, recibían allí sus conocidos y, especialmente, a sus "amigas". Sin embargo, Harris Diez observa también que Cayo Riquelme Volpi, en el seminario "El Cerro San Cristóbal" (Universidad de Chile, 1962), había descrito al inmueble era un "pabellón de descanso".
Como el público que llegaba a las exposiciones del Pabellón Fotográfico (en caso de haber sido usado con este fin) era el mismo que visitaba el vecino "Casino Cumbre", su decadencia debió sobrevenir con la caída de este último y su desaparición. Ambos eran los atractivos principales del Parque Lautaro, además.
De aquel espléndido pabellón, sólo quedan los sillares, las escaleras de acceso, parte del muro frontal del inmueble, restos del acceso y la reja de fierro forjado de una de sus ventanas, cuyo diseño en forma de telaraña le valiera el apodo de Casa de las Arañas. Una columna de concreto, con cuatro caras de grutescos bajo su capitel, conforman el contorno de la misma ventana y sus particulares rejas, además del marco del acceso hacia lo que hoy es sólo una plataforma rectangular, alguna vez el interior de la "casa".
Los restos que se ven son el resultado del envejecimiento, posiblemente de un incendio, más los terremotos y parece también que la intención de demolerlo que alguna vez existió pero que, por fortuna, nunca se concretó de todo. Curiosamente, hay en sus ruinas un par de placas recordando a personas fallecidas cuyas cenizas fueron esparcidas en el cerro, como sucedió con Kulczewski. Sus rejas de telarañas, en tanto, parecen haber inspirado a algunos vecinos del sector de la adyacente calle Antonia López de Bello, al pie del cerro, en donde pueden verse diseños parecidos (entre Mallinkrodt y Capellán Abarzúa).
 Acuarela de la Casa de las Arañas, cuando aún estaba en pie. Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada de Cayo Riquelme, autor de la acuarela hacia 1921-1924).
 
Acercamiento al Pabellón de la Casa de las Arañas, en la fotografía de época. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Acercamiento a la misma fotografía, mostrando la Casa de las Arañas cuando estaba aún completa y los senderos para llegar a ella desde el Parque Lautaro y la actual Plaza México. Abajo, en el vértice derecho de la foto, se observa parte de la fontana de los niños. Fuente imagen: sitio "Fotos históricas de Chile" del coleccionista fotográfico patrimonial Alberto Sironvalle.
VISTAS ACTUALES DEL SECTOR CASA DE LAS ARAÑAS

LA TERRAZA DE BAILES "ROOF GARDEN"
Coordenadas: 33°25'34.7"S 70°38'02.4"W
El llamado "Roof Garden" perteneció a una etapa final de trabajos de Kulczewski en el Cerro San Cristóbal, en este caso en la cara Sur frente a la ciudad, abajo del Santuario de la Inmaculada Concepción y por encima de la Gran Cantera que desnuda las rocas del cerro. Ocupaba el espacio que se había asignado para la explotación comercial a la Sociedad Anónima Funicular San Cristóbal, al poniente del edificio de la Estación Cumbre, obra de Carlos de Landa.
Respondiendo al encargo, Kulczewski diseñó el "Roof Garden" como una gran instalación de fantasía con aparente influencia de los recargados pabellones de las ferias internacionales que se realizaban por entonces, con una hilera de arcadas de madera y albañilería por ambos costados, formando glorietas con mesas interiores y espacios que llevaban nombres de mujeres asignados. Harris Diez, además, reconoce en el diseño de los muebles (mesas y asientos) el estilo recuperado por los movimientos del Arts & Crafts inglés, procedente de tiempos medievales.
Los diseños y estilos arquitectónicos del conjunto combinaban elementos del neoclásico con art nouveau y art decó, mientras que el pretil por el sector sobre la cantera y encima de las alturas del cerro se mantuvo en piedra canteada con almenas, acorde a la materialidad y diseño de los elementos generales del paseo y de los pabellones del mismo arquitecto. Se descendía a este sitio por un costado de la Sala de Máquinas en la Estación Cumbre, y por el costado opuesto de la terraza a través de la bajada desde el santuario de la cima.
La construcción de esta quinta comenzó fuera de las etapas anteriores de las obras ya vistas para el parque, hacia 1925 más precisamente, siendo inaugurado el 17 de diciembre del año siguiente con una orquesta de negros cubanos contratada para la ocasión y dirigida por Isidro Benítez, clarinetista "que desde ese año de 1926, fue el regalón de la 'high life' chilena", al decir de Osvaldo Muñoz Romero, más conocido como Rakatán, en sus recuerdos de "Buenas noches Santiago!: medio siglo de espectáculo nocturno capitalino".
Llamado también la Terraza de Baile o la Terraza del San Cristóbal, este restaurante, heladería, salón de té y cafetería estaba conformado esencialmente por ese gran patio en forma de hemiciclo, con la mejor vista urbana que consiguiera cualquiera de los establecimientos comerciales del cerro, en este caso hacia Suroeste. Según recuerdan autores y testigos como Fernando Riquelme, el acceso al recinto destacaba por sus vitrales artísticos con la imagen de un pavo real, entre dos arcos, algo confirmado por las fotografías de época. Muchos lo conocieron como Restaurante del Pavo Real, por este detalle ornamental en particular.
Por el ala derecha del edificio y el patio, estaba el buffet, y a la izquierda los comedores, todo diseñado con interesantes juegos de luces y de aguas. Varias figuras ornamentales caricaturescas y jarrones decorativos hermoseaban el conjunto, algunos de ellos repetidos en otras obras de Kulczewski, como ciertas aves con apariencia de tucanes o pelícanos. Y sobre el terreno del cerro al pie del torreón circular de la terraza al poniente, casi al borde del corte de la cantera, se colocaron grandes letras formando la palabra "ROOF", legibles desde casi todo el Santiago de entonces.
La terraza tenía también un embaldosado en damero blanco y negro, y al centro de su línea de arcadas, sobre los comedores interiores, había otra terraza menor rectangular con torreones, un belvedere, en un segundo nivel cuyo torreón marcaba el punto más alto del establecimiento y desde donde se podía ver la ciudad y la cordillera. La observación del atardecer desde las mesas al aire libre en aquella terraza, debe haber sido espectacular para la época.
Tal como sucedía con el "Casino Cumbre", este sitio se volvería una atracción para la alta sociedad capitalina durante la segunda mitad de los años veinte; una atracción a cerca de 270 metros de altura. Sonaban desde su lugar los bailables con las orquestas de jazz y cha-cha-chá, ubicadas generalmente en un odeón con techo de cúpula hacia el extremo poniente del patio. Su alegre ambiente es descrito fugazmente por Rakatán, poniéndolo a la altura de otros célebres centros de atracción de la aristocracia criolla de entonces, como el Stad Francais, el "Lido", el "Tap Room" de Gath y Chaves, el "Luna Park", el "Llano Subercaseaux" y el "Esplanade". "Los parroquianos llegaban a él en sus flamantes automóviles Ford o Studebaker allá por la década de los años 20 al 30", agregaba el periodista de espectáculos.
El testimonio de una comensal en una carta a su hijo, reproducido en la exposición del Salón Tudor de la Estación Cumbre del funicular, aporta bastante para la comprensión de este sitio:
"Querido Ramoncito: éste es el famoso Roof Garden, cabaret lujosísimo, que ha hecho cacarear a algunas beatas por estar a los pies de la Virgen. Va gente de lo mejor, se baila y hay variedades, pero nada inmoral. Tú podrás conseguir ante el Vaticano que la Virgen vuelva la 'testa' para el otro lado y se haga la lesa. Te abraza tu madre Elisa J".
Muy poca vida tuvo el centro recreativo, sin embargo. Problemas estructurales, el deterioro de los materiales más ligeros expuestos al aire libre y otros asuntos posiblemente de corte administrativo llevaron a su cierre. Las fuentes son contradictorias sobre cuándo sucedió esto, no obstante. En 1929, asegura la mayoría, incluyendo a Aguirre. Su demolición se habría ejecutado en 1931, según el mismo autor, pero hay testimonios que hacen concluir en que esto no es posible, como el de Fernando Riquelme, quien lo conoció durante su infancia y después de finalizar los años treinta.
Por su parte, Oreste Plath asegura en "El Santiago que se fue" que en el "Roof Garden" se hizo una manifestación en homenaje al poeta peruano residente en Chile don José Santos Chocano,  el 18 de noviembre de 1934, reunión con discursos y aplausos celebrada "en un comedor espacioso con una mesa de honor donde se encontraba el festejado, diplomáticos, el Ministro de Educación y representantes de la Sociedad de Escritores", rodeados por mesas de diez personas. Muy poco después, sin embargo, Santos Chocano iba a morir asesinado en un tranvía, por un desquiciado que quería arrebatarle el supuesto mapa de un tesoro escondido.
Cuando sea que ocurrió en aquella década la demolición, sin embargo, el patio fue despejado y corresponde a la actual Terraza Bellavista del cerro. En el lugar donde estaban las arcadas y columnatas, hoy están varios puestos de venta de alimentos y recuerdos para los turistas.
Acercamiento a la imagen de vista aérea del complejo de la terraza ocupada por el "Roof Garden".  Se distinguen sus arcadas y el belvedere con los torreones.
Acceso "del pavo real" a la terraza de baile del "Roof Garden", c. 1926. Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
Terraza y sector central del "Roof Garden". Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
Vista de la terraza del "Roof Garden" hacia la Estación Cumbre del funicular, atrás. Fotografía tomada hacia 1926. Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
Vista de la terraza del "Roof Garden" hacia 1930, con la Virgen atrás. Se observan dos de los torreones: el del acceso (a la derecha) y el del belvedere a la izquierda. Fuente imagen: Amosantiago.cl.
Pérgolas y maceteros de la terraza de baile del "Roof Garden". Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
Vista general de la terraza, con sus arcadas y el techo cupular del odeón, en su extremo poniente (al fondo). Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
Odeón en la terraza del restaurante y café, con sus figuras decorativas. Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
Torreón del belvedere, visto desde la terraza. Se observa parte del odeón, a la derecha. Fuente imagen: Ronald Harris Diez, "Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX" (tomada del Archivo Kulzcewski).
VISTAS ACTUALES DEL SECTOR "ROOF GARDEN" (TERRAZA BELLAVISTA)

5 comentarios:

  1. Qué maravillosa publicación, una de las mejores.
    Me animó a ir al San Cristóbal.
    Muchas gracias.

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  2. Muy interesante, una vez más. Sin el afán de menospreciar la arquitectura de hoy, me pregunto, sin embargo, si puedo encontrar en Santiago, obras de ese nivel, tan valiosas, delicadas y por sobre todo dedicadas.

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  3. Por seis años estudié en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y por otros seis años viví en un departamento en Loreto con Bellavista con vista al cerro. En esos períodos, tuve la inmensa fortuna de recorrer, literalmente, cientos de veces las laderas y senderos del San Cristóbal.

    A medida que iba leyendo y viendo las fotos de tu artículo, con gran emoción fui advirtiendo que muchos de aquellos lugares e imágenes que tanta impresión y curiosidad me provocaron hace ya tanto tiempo aún no han desaparecido.

    De mis visitas más recientes veo que las numerosas mejoras y ampliaciones a la infraestructura del parque han contribuido a hacerlo un lugar más accesible y acogedor, sin embargo, aún no advierto obras orientadas a rescatar, realzar y relacionar sus elementos de valor patrimonial con los otros muchos usos que puede tener un parque tan extenso.

    Un gran abrazo y, como siempre, muchas gracias por tu artículo.

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  4. Mira la red de metro de Santiago interactivamente en ..mapadelmetro.cl ..descargala :-)

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  5. Lamentable que todo se destruya.sin siquiera tener la preocupación de rescatar el patrimonio y la historia de nuestro país.Felicitaciones a quienes hicieron el artículo.

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