lunes, 3 de junio de 2019

FUERTES, PUNTOS E HITOS HISTÓRICOS EN LA RUTA DE LA TOMA DEL MORRO DE ARICA DEL 7 DE JUNIO DE 1880

La famosa fotografía del izamiento formal de la bandera chilena sobre el Morro de Arica, con algunos fallecidos, heridos y cañones reventados aún en la cima, aquella mañana del 7 de junio de 1880.
Coordenadas:
18°28'52.0"S 70°19'27.1"W (Fuerte El Morro)
18°28'48.2"S 70°19'28.9"W (Base Naval Morro Bajo, lugar del Museo)
18°28'51.4"S 70°19'26.9"W (sitio donde se clavó la bandera chilena)
18°29'01.6"S 70°19'24.7"W (Sitio donde cae el Comandante San Martín)
18°29'09.8"S 70°19'03.5"W (Fuerte Morro Gordo)
18°29'21.2"S 70°19'05.5"W (Sector de campo minado)
18°29'45.1"S 70°18'32.1"W (Fuerte Del Este)
18°29'45.1"S 70°18'32.1"W (Fuerte Ciudadela)
18°29'29.5"S 70°18'26.0"W ("Cripta" de San Martín)
El 7 de junio de cada año, Arica celebra la Toma del Morro por parte del Ejército de Chile, en 1880, episodio de rasgos épicos que decidió la situación de la entonces ciudad peruana y en gran parte también la de la propia Guerra del Pacífico. Los festejos comenzaban el día anterior e involucraban encuentros en el estado y una corrida que reproducía todo el trayecto. Se disfruta de los desfiles, fiestas, brindis y feriado regional desde hace unos años; hasta existió un periódico ariqueño que tenía por nombre esta fecha, de hecho, y el Ejército la escogió también para el Día de las Glorias del Arma de la Infantería.
El macizo rocoso del Morro, con su enorme bandera chilena flameando siempre en la cima, se encarga de recordar y enfatizar en cada mirada, cada fotografía o cada postal turística el pasado ineludible de esta ciudad. Se trata no sólo de un símbolo potente de aquella guerra ("No soltéis el Morro", grita aún la estatua de don Benjamín Vicuña Mackenna a sus pies), sino también de un testimonio palpable de la historia de este sitio y del mismísimo combate librado en él. Los memoriales y monumentos de la ruta de ascenso hecha por los chilenos aquella mañana, son mantenidos en su mayoría por los miembros del Regimiento Reforzado N° 4 "Rancagua".
Como se recordará, la Batalla en Arica tuvo lugar después de la decisiva victoria chilena en Tacna, en la Batalla del Campo de la Alianza, que además de hacer caer a aquella ciudad terminó con la presencia de las fuerzas militares bolivianas en los teatros de la guerra, retirándose en los hechos del Pacto de Alianza. Arica, por lo tanto, quedaba totalmente aislada y en tensa espera del arribo de las fuerzas chilenas hasta ella, desde el Norte.
El General Manuel Baquedano dio instrucciones precisas al Coronel Pedro Lagos para tomar la ciudad, realizándose un angustiante parlamento en la llamada Casa de la Decisión, el 5 de junio de 1880, en donde el Coronel Francisco Bolognesi se resistió a la rendición ante el emisario chileno, el Mayor José de la Cruz Salvo, asegurando que los peruanos resistirían "hasta el último cartucho" antes de arriar su bandera desde el Morro.
A la sazón, Arica y particularmente su peñón, habían sido convertidos en fortalezas vigiladas desde el mar por las baterías flotantes del monitor "Manco Cápac", comandando por el Capitán José María Sánchez Lagomarsino. Apoyaban a la defensa la artillería de los fuertes de costa "San José en la orilla Norte del río homónimo, "Santa Rosa" al Sur y más cerca del puerto, y su vecino el "2 de Mayo", éste a escasa distancia de la caseta de la Cruz Roja.
Vista completa del trayecto de la Toma del Morro, en lámina histórica de la entonces joven revista "Zig Zag" de 1905.
Celebraciones del 7 de junio que se realizaban antaño en la mal llamada "Cripta" de San Martín o "Tumba de los Héroes", ubicada al pie de la posición del Fuerte Ciudadela. Fuente imagen: Grupo Fracebook "Ese Arica de Antes" (aporte de Ana Maria Caiconte A.).
Recorrido de las tropas chilenas y ubicación de los fuertes. Diagrama de la Toma del Morro expuesto dentro de su museo histórico.
La Toma del Morro según cuadro peruano, Museo Histórico Militar de Tacna.
La Toma del Morro en cuado chileno, Museo Militar de Iquique.
EL 7 DE JUNIO DE 1880 EN ARICA
No quiero hacer acá un exposición acabada de lo que fue la Toma del Morro, pero vale recordar que el General Baquedano, tras bombardeos de amedrentamiento en los días 5 y 6 de junio, ordenó al Coronel Lagos preparase para el asalto con los hombres del 3° y el 4° de Línea, seguidos de cerca por el 1° de Línea "Buin".
Se cuenta que, para engañar a los peruanos que esperaban el golpe de Norte a Sur y contra los fuertes de costa, en la noche del 6 al 7 elementos del regimiento "Lautaro" se quedaron en las laderas distantes con fogatas encendidas y falsos movimientos de tropas, haciéndoles creer a las unidades de defensa local que los chilenos acampaban allá todavía. Esta unidad habría avanzado y atacado también a los fuertes de costa, situados al Norte del Morro.
Cerca de 2.000 peruanos o un poco menos esperaban a los chilenos, los que sumaban de 5.000 a 6.000 almas, aunque es claro que sólo la infantería participó de la toma propiamente tal. La resistencia peruana estaba al mando de Bolognesi, seguido del Coronel Alfonso Ugarte y del Jefe de Artillería Guillermo Moore, el mismo comandante de la siniestrada "Independencia" en Punta Gruesa, un año antes.
La lucha comenzó muy temprano aquella mañana del 7 de junio de 1880. El primer ataque debía protagonizarlo el 4º de Línea, comandado por el Teniente Coronel Juan José San Martín Penrose, y los fuegos comenzaron al despejar una camanchaca matinal y verse frente a frente ambos enemigos. Los cañones de los primeros dos fuertes peruanos comenzaron a disparar y lo que parecía un plan fríamente calculado, de pronto se volvió un caótico y eufórico ascenso en medio de balas y explosiones, renunciando a todo el plan que había sido concebido.
En el frenesí de la estampida, los soldados sobrepasaron los campos minados y los fuertes que intentan contener el ascenso invasor. Todo fue en vano para los peruanos: la primera bandera chilena era izada en la cumbre entre las 7 y 8 de la mañana, logrando una hazaña que parecía ir contra prácticamente todos los pronósticos y las posibilidades previstas, y que cierta creencia con más perfume de mito romántico que de hecho histórico, señala ocurrido majaderamente en sólo 55 minutos, algo muy difícil de verificar.
Bolognesi, Ugarte, Blondel y Moore ofrendaron sus vidas en la defensa de su patria. Cumplieron con la promesa de pelear hasta el último cartucho, en efecto. Sánchez Lagomarcino, en tanto, ordenó abrir las válvulas del "Manco Cápac" al ver perdida toda posibilidad de defender Arica y flamear ya el estandarte chileno en lo alto, dejando al monitor hasta nuestros días en su tumba submarina.
La bandera de Chile nunca más bajó desde el Morro de Arica, desde aquel momento.
Sector de las trincheras en la cima del Morro de Arica y los cañones Vavasseur reventados. Imagen del año 1997.
Sector de los cañones Vavasseur completos, en el lugar preciso donde se cree que habría sido izada la bandera chilena oficial en 1880. Imagen de 1997. Se observa, atrás, el aspecto rústico de la entrada del museo, antes de su última remodelación.
Primera bandera chilena que se izó en el Morro, el día de la batalla. Hoy está en el museo de este mismo lugar.
El Morro de Arica, visto hoy desde la Plaza Colón.
LA "CRIPTA" DE SAN MARTÍN O "TUMBA DE LOS CAÍDOS"
Coordenadas: 18°29'29.5"S 70°18'26.0"W
La denominada "cripta" del Teniente Coronel Juan José San Martín, comandante del 4° de Línea, se ubica en el faldeo del cerrillo en donde estaba el Fuerte Ciudadela, al inicio del ascenso y se lo consideró tradicionalmente como el lugar en donde había sido sepultado el héroe, en una fosa con varios otros cuerpos entre los que estaban los caídos especialmente en ese sitio, al inicio de las hostilidades en la Toma del Morro.
Un monolito con aspecto parecido al de los dos fuertes del ingreso ha señalado desde hace tiempo el punto preciso de este lugar. La creencia popular hablaba también de la sepultura de varios cuerpos en ella, muy particularmente los del 3° de Línea que habían logrado conquistar esta posición con grandes sacrificios de vidas.
A mayor abundamiento, como la creencia aseguraba que allí estaban sepultados los héroes, acabó siendo llamada por lo mismo la "Tumba de los Caídos", recibiendo honores militares y masivas visitas de la ciudadanía cada 7 de junio, en otra época. Cuando se agregó al mito la leyenda de que era el sitio de reposo del cuerpo nunca hallado del propio San Martín, ésta se extendió de tal manera que, en 1914, el Ejército de Chile construyó el monolito conmemorativo y realizaba desfiles con homenajes alrededor suyo, con público y presencia religiosa. Había quienes confundían este sitio, también, con aquél en que San Martín recibió la mortal herida, muy distante de este punto.
Recién a partir de julio de 2008 y hasta el año siguiente, miembros del Regimiento Reforzado N° 4 "Rancagua" y de la Universidad de Tarapacá realizaron una excavación arqueológica y un análisis osteológico, confirmando la existencia de una fosa relacionada con la Guerra del Pacífico pero sin cuerpos completos: en ella había botones, restos de uniformes, vainas, herramientas, naipes, hebillas y fragmentos de huesos ya emblanquecidos y erosionados. Varias reliquias históricas fueron trasladadas hasta una de las vitrinas del museo militar del Morro, en donde están ahora.
Se cree que aquellos restos humanos eran los que quedaron alrededor del Fuerte Ciudadela tras el sangriento combate y que correspondían a fragmentos y miembros desperdigados por las criminales explosiones conocidas como "polvorazos", de las que ya diremos más. Habrían permanecido por largo tiempo a la intemperie, degradándose y blanqueándose bajo el Sol, hasta que fue abierta esta fosa y se les dio sepultura, hacia en el período del cambio de siglo según parece. Los cuerpos de los fallecidos en aquella contienda y que quedaron en mejor estado o enteros, fueron sepultados en otro sitio, probablemente en cementerios regulares.
Debe recordarse, de paso, que la ignorancia sobre el tratamiento de los cadáveres fue algo que causó grandes problemas después de la Batalla de Arica, debiendo realizarse quemas de cuerpos y recuperación de muchos que habían sido arrojados al mar, para evitar problemas sanitarios.
El lugar de la fosa de la "cripta" mantiene hoy un monumento pintado con la tricolor de la bandera de Chile, un contorno de bolardos en los mismos colores (antes sostenían un cierre con cadenas) y ha sido dotado también de paneles informativos relativos a la historia cultural de Arica, además de señalización invitando a caminar hacia los fuertes. Años atrás tenía restos de cañones reventados, pero actualmente estos están en la cima.
Monumento de la fosa, visto desde la altura, entre  los restos del Fuerte Ciudadela.
Vista del conjunto. Arriba, atrás, el obelisco del Fuerte Ciudadela.
Vista opuesta, con el obelisco del Fuerte del Este al fondo, sobre la loma.
Una mirada general al conjunto conmemorativo de la fosa, en dirección a Calle 11.
EL FUERTE CIUDADELA
Coordenadas: 18°29'45.1"S 70°18'32.1"W
Como la cara frontal del Morro es totalmente inexpugnable, la única forma de ascenderlo era por su lado posterior, la subida oriental, misma que comunica hasta nuestros días al peñón con el resto de la ciudad a través de sus caminos vehiculares. Previendo esto, por supuesto, las fuerzas de la defensa peruana habían establecido los dos fuertes-trincheras paralelos en la entrada y sobre pequeñas lomas que aseguraban la vigilancia en la llamada Plaza del Morro.
Uno de ellos era el Fuerte Ciudadela, que se ubica en el cerrillo entre las actuales calles Las Cruces y Senador Luis Valente Rossi, sector cada vez más urbanizado que ya se aproxima al obelisco conmemorativo de este lugar histórico (población Fuerte Ciudadela y condominios Las Palmas y Panorama). Está casi encima de donde se colocó después la "cripta".
El fuerte consta de una trinchera de cinco fosos de baterías conectados por un canal o pasillo en forma de medialuna, cubriendo cerca de 280 metros cuadrados. Poseía con muros defensivos y parapetos, originalmente, aunque sólo sobreviven los restos de los cimientos en los que estuvieron empotrados tres cañones: un Voruz de 70 Libras y dos Parrot de 100 libras, según la mayoría de los autores, además de los 61 hombres al mando del Teniente Coronel Medardo Cornejo.
Tras una violenta lucha cuerpo a cuerpo, éste fue el primer fuerte peruano en caer, luego que los hombres del 3º de Línea se arrojaran velozmente sobre el mismo al comenzar el enfrentamiento, logrando que el Subteniente José Ignacio López levantara la bandera chilena sobre el mismo. Los peruanos no habrían tenido mucho tiempo para poder reaccionar a causa de una neblina de aquella mañana.
Sorprendidos, en su angustia e improvisación, los defensores activaron redes eléctricas de los almacenes de dinamita y los explosivos, por lo que todo dentro del fuerte voló, llevándose la vida de algunos luchadores de entre ambos bandos. En aquel estallido murió el Capitán Tristán Chacón y el Subteniente Poblete, por ejemplo.
En el lugar existe aún la fosa con trincheras y un monumento conmemorativo con los colores de la bandera chilena.
La trinchera y el obelisco del Fuerte Ciudadela.
Vista desde el obelisco hacia el área urbana de Arica.
Vista de la cumbre del Morro de Arica, al fondo, desde el lugar del monumento.
La trinchera de medialuna del Fuerte Ciudadela, muy sucia hoy.
Zanjas de la trinchera. Se observa parte del basamento para empotrar los cañones.
EL FUERTE DEL ESTE
Coordenadas: 18°29'45.1"S 70°18'32.1"W
El Fuerte del Este, en cambio, estaba ubicado más al Sur del Ciudadela, también en un cerrillo hoy semicircundado por las calles Monumento Nacional y Rafael Sotomayor.
Contaba 117 efectivos peruanos y aunque la descripción de su batería no coincide en todas las fuentes, se cree que estaba artillado con tres cañones franceses Voruz, dos de 100 libras y otro de 70, cuyos cimientos aún pueden identificarse. Esta característica hizo muy difícil lograr conquistarlo, además del campo de minas explosivas que lo rodeaba. También estaba amurallado y cubría unos 280 metros cuadrados.
Su captura se produjo sólo después del Ciudadela y quedó a cargo del Primer Batallón del 4º de Línea, también luego de un sangriento enfrentamiento que, en este caso, hizo que los peruanos sobrevivientes trataran de replegarse corriendo la cima del Morro, para reforzar allá las defensas. Los chilenos se arrojaron en la persecución gritando "¡Al Morro, muchachos!", sin esperar al "Buin", como era el plan original. Pasaron así sobre los campos minados y generaron tal confusión que, después de llegar a la cumbre, los jefes militares chilenos llegaron a culparse entre sí y con duros términos por el inesperado abandono de los planes acordados.
Como en el caso del Ciudadela, el Fuerte del Este está señalado por un obelisco con los colores de la bandera chilena y un panel informativo. Mientras la medialuna del Ciudadela se inclina hacia la posición Nororiente, sin embargo, el Del Este lo hace hacia el Suroriente, lo que con toda claridad refuerza su sentido de protección y casi sacrificio para la defensa del acceso principal al Morro de Arica, como primer grupo destinado a recibir el choque de los chilenos.
Por Decreto Supremo N° 2.412, del 6 de octubre de 1971, ambos fuertes fueron declarados Monumento Histórico Nacional, junto con el propio Morro de Arica. Los límites para la cobertura de esta categoría fue definida por Decreto Exento N° 484, del 28 de agosto de 1996.
Lamentablemente, sin embargo, parte de ellos está convertida en inmundos basurales, tanto por irresponsables que los usan por vertederos clandestinos, como por personajes de vida marginal que encuentran en las trincheras un buen refugio para vicios.
Cerro y obelisco del Fuerte del Este.
Vista hacia la costa desde el monumento.
El Morro de Arica, al fondo del monumento.
Trincheras del fuerte. Se observa una base de empotrado de cañones.
También está convertido en basural este sitio histórico.
EL SECTOR DE CAMPOS MINADOS
Coordenadas: 18°29'21.2"S 70°19'05.5"W
La caballería chilena de camino a Arica, había capturado al ingeniero peruano Teodoro Elmore, hombre clave en la defensa de la ciudad. Amedrentado por la situación, éste confesó al General Baquedano y sus hombres haber estado encargado de dirigir los trabajos de instalación de varias minas explosivas de pólvora, bombas repartidas por los alrededores del puerto, las orillas del río Lluta y el Morro, listas para ser usadas contra las fuerzas chilenas.
Dicho sea de paso, el que Elmore haya revelado tal información a los chilenos ha sido algo que muchos autores en Perú jamás le perdonaron, considerándolo un traidor a pesar de su desinteresada labor previa por el país. Lo más probable, sin embargo, es que el ingeniero sólo buscara zafar de un duro castigo por haber participado de estas trampas tomadas por formas arteras e inaceptables de hacer la guerra. Peor fue el deseo de vengar esto cuando se descubrió que la red explosiva era alimentada desde baterías escondidas en el hospital de la Cruz Roja, valiéndose de la protección e inmunidad que daba su emblema.
Entrando en detalles, aquella práctica era controvertidísima para la época pues contravenía los acuerdos de guerra y el derecho internacional referido a lo que se consideraba entonces armas permitidas para la guerra. Las trampas mecánicas y de golpe explosivo eran estimadas como contrarias a todo principio humanitario y propias de la guerra sucia.
A pesar de haber sido puestos en aviso por Elmore, muchos cayeron en estas explosiones conocidas como "polvorazos", aunque esto no logró detener a los soldados chilenos que ascendía por el Morro y que incluso alteraron las instrucciones al continuar el 4° de Línea hasta la cima, sin esperar el relevo del "Buin" que tenía reservado el corte final de laureles de gloria. Según Gonzalo Bulnes en su "Guerra del Pacífico", los soldados corrían intentando saltar sobre los sectores del terreno en donde se notaba que había sido removido el suelo, para no pisar los detonadores.
El sector que estaba minado en el camino del Morro de Arica, corresponde a un tramo de la pendiente ubicada entre el primer par de fuertes y el de Cerro Gordo, ya de camino a la cima. Hubo escenas horribles en este trayecto mutilados, cadáveres destrozados, agónicos, etc.
En parte, aquella tragedia explica la efusión de ira que animó a los chilenos a subir el Morro a sable, corvo y bayoneta cuando sus escasas municiones se acabaron, deseosos de vengar a sus camaradas muertos de tan sangrienta forma, además de acusaciones de fusilamientos de soldados peruanos capturados en la Catedral de Arica. Súmese a esto que los integrantes del 3° de Línea eran en su mayoría voluntarios, chilenos provenientes de campamentos de trabajo en territorio peruano que había sufrido las tropelías, expulsiones y abusos cometidos contra esta comunidad al sentirse encima los vientos de la guerra, por lo que se reclutaron ardorosos en el deseo de venganza. No obstante, no es un hecho menor el que testigos como el veterano Arturo Benavides Santos, en su memorias de "Seis años de vacaciones", aseguren que dichas ejecuciones no existieron y fueron calumnias del enemigo.
Por otro lado, las instrucciones de Baquedano había sido precisas con respecto a la captura del Morro a pesar de las trampas explosivas: tomarse todas las fortificaciones minadas. Sus hombres cumplieron, aunque muchos sacrificaron sus propias vidas en este formidable desafío, a prueba de voluntad y valor.
Hallazgos realizados dentro de la fosa "cripta" de San Martín. Vitrinas del Museo.
Restos de un cañón Vavasseur, al interior del museo.
Cañón Krupp, en el acceso al Museo del Morro de Arica.
UN FUERTE MORRO GORDO Y SUS TRINCHERAS
Coordenadas: 18°29'09.8"S 70°19'03.5"W
A espaldas del llamado Morro Gordo, en el cerro del mismo nombre de camino a la cima del Morro de Arica, había un muy artillado fuerte del que no siempre se recuerda mucho en ciertas reseñas sobre la batalla de 1880: el Fuerte Morro Gordo o Cerro Gordo, situado al paso del terrible campo minado que intentaba contener el ascenso desde los primeros dos fuertes ya revisados.
El fuerte de marras aparece señalado en algunos planos y gráficos reseñando la batalla, y en el mismo Museo Histórico y de Armas de Arica, ubicado en la cumbre del Morro. Era el lugar en donde los peruanos replegados de la defensa de la subida al mismo intentaron reunirse para contener el ascenso de los chilenos, desde el mismo Cerro Gordo hacia la cima. Intentando defender esta guarnición ante el avance de los hombres del Segundo Batallón del 4° de Línea, murió defendiendo su posición el valiente coronel peruano José Joaquín Inclán.
Además de las minas automáticas, también había en este tramo defendido por el Fuerte Morro Gordo una seguidilla de 8 trincheras y reductos de sacos de arena y fosos en forma de medialuna, como hacen notar autores como Carlos Silva Vildósola en "Las fuerzas armadas de Chile" y Nicanor Molinare en "Asalto y toma de Arica". Estaban sobre el sector de la Playa La Lisera, aproximadamente. La subida de los chilenos dividió aquí a los grupos, además: el 4° de Línea que siguió hacia la cumbre, y el 3° de Línea que bajó a la ciudad.
De acuerdo a Roberto Arancibia Clavel, en la "Breve historia militar de Arica" y basándose en el trabajo "Historia del Ejército de Chile", el Fuerte Morro Gordo contaba con dos baterías: la Batería Baja, situada al Este del cerro y armada con cuatro cañones Voruz de 70 libras, y la Batería Alta, con un cañón Vavasseur de 250 libras, dos Parrot de 100 libras y dos Voruz de 70 libras.
No queda mucho a la vista de aquel fuerte, al parecer compuesto de murallones y cimientos para empotrar los cañones. Ni siquiera hay un monumento que señale su ubicación. Corresponde, sin embargo, a un sector del Morro de Arica que, si bien está más pulcro y limpio que el resto del mismo, acumula en sus alturas una gran cantidad de antenas de comunicaciones y pequeñas bases de control que afean enormemente el paseo.
Por ironía, este grupo de antenas rodeando el lugar del antiguo fuerte, también se hallan encima de la famosa inscripción con el lema de la ciudad, como coronándola con una burla malvada: "Arica, mayor es mi lealtad". Empero, al no quedar vestigios de aquel fuerte a pesar de la gran cantidad de baterías que se encontraron en el mismo, no figura directamente señalado en el decreto de la declaratoria de Monumento Histórico Nacional de 1971, aunque forma parte del mismo.
Primer monumento a San Martín, en 2003, pocas semanas antes del traslado del busto hasta un pedestal cercano al museo. Este monumento se encontraba en el tramo de trampas explosivas y trincheras, cerca del Fuerte Morro Gordo. Antes, el busto había estado en el museo, durante sus primeros años.
Vista del resto del camino hacia el Morro, desde el lugar del monumento a San Martín.
Restos de cañones Vavasseur, en la proximidad de la cumbre.
EL LUGAR DE DONDE CAYÓ SAN MARTÍN
Coordenadas: 18°29'01.6"S 70°19'24.7"W
Existen en la ruta del histórico ascenso al Morro de Arica, dos hitos relacionados directamente con la muerte del Comandante del 4° de Línea, el Teniente Coronel Juan José San Martín, que iba al frente de los chilenos durante la toma del peñón. Uno se encuentra arriba del Morro y otro en su base, correspondiente a la "cripta" que ya vimos.
Sucede que San Martín cayó como todo un héroe en la proximidad del recién visto Fuerte Morro Gordo y sus trincheras, alcanzado por las balas. Según expresiones que reproduce Pascual Ahumada Moreno en su "Guerra del Pacífico. Recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referentes a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia", la muerte le llegó allí sin clemencia:
"Apenas había adelantado 20 pasos, entre una nube de balas, que lo rodeaban como nimbo de gloria, caía herido por un proyectil que le atravesaba de parte a parte el vientre. Pero aferrando su espada, procuraba levantarse, arrastrándose algunos metros en busca todavía del enemigo y del peligro, porque eran el peligro y el enemigo de su Patria".
A pesar de su trágica muerte, sus hombres siguieron la loca marcha buscando aplastar el último fuerte, el situado en la cima, como señala Diego Barros Arana en su "Historia de la Guerra del Pacífico (1879-1880)":
"En su marcha reciben una lluvia incesante de fuego que se les hace desde los parapetos de la fortaleza. Cae allí herido de muerte el teniente coronel don Juan José San Martín, que mandaba el asalto, por aquella parte, y caen también numerosos soldados; pero a la voz del segundo jefe del regimiento, don Luis Solo Zaldívar, la tropa llega a las trincheras enemigas, las asalta y penetra en el fuerte arrollando en pocos minutos todas la resistencia".
Una curiosidad es que el cuerpo de San Martín habría sido arrastrado hasta cerca del lugar de la ambulancia, desde donde se le pierde el destino. Sus restos nunca pudieron ser ubicados, convirtiéndose en otro de los varios enigmas de la Guerra del Pacífico. Cierta teoría hablan incluso de que habrían sido enviados a Santiago para ser sepultados en un mausoleo, que fue destruido poco después en una revuelta.
 
Aquellos dos hitos que se asocian a la heroica muerte de San Martín aunque parecen provenir más de la tradición que de las certezas, entonces, corresponden a la ya desmentida "cripta" de San Martín y, supuestamente, al monumento en el lugar de su muerte: una escuálida y esbelta columna de concreto desnudo, imposible de reconocer ya respecto de lo que habría sido su aspecto original.
Este hito está ubicado casi encima de la ladera del Morro sobre las playas al poniente del peñón, están los restos de lo que en la tradición se identifica como el lugar donde cayó herido de muerte San Martín.
Con aspecto de columna u obelisco, hoy se encuentra muy deteriorado y en total abandono, pareciendo casi milagroso que aún siga en pie su estructura. Nada hay en él confirmando o desmintiendo esta supuesta identidad, aunque sí se había instalado cerca de él, más al Sureste y en donde está otro grupo de antenas, un busto conmemorativo del héroe, que hacia fines del 2005 fue trasladado más cerca de la terraza y del museo.
¿El supuesto antiguo memorial donde cayó San Martín?
Sector actual del monumento a San Martín, con el pedestal ya sin el busto.
Placa conmemorativa del Comandante San Martín, en el museo.
Busto de San Martín en el monumento "A los bravos del Morro", al pie del mismo.
EL FUERTE EL MORRO
Coordenadas: 18°28'52.0"S 70°19'27.1"W
Al llegar la desbandada chilena a la cima misma del Morro de Arica y después de cruzar a grito y paso desenfrenados los campos minados, las trincheras y las baterías del Fuerte Morro Gordo, la suerte de los combatientes peruanos quedó echada. Parte de este episodio se puede conocer en las memorias del "Diario de campaña" del veterano Alberto del Solar.
Presa de la urgencia por tratar de defender la posición, Moore y sus hombres disparaban los cañones en forma compulsiva contra los invasores, forzándole las resistencias. Varios de estos reventaron, entonces, manteniéndose aún visibles así en la cima del Morro, en nuestros días: enormes modelos Blakely de 250 libras de fabricación Vavasseur, con sus restos repartidos sobre la cumbre y en el museo. Varios artilleros murieron al forzar de esta forma los cañones, hasta hacerlos reventar y acabar destrozados por las esquirlas.
Empero, aunque formaban parte de un mismo conjunto defensivo, dos eran los sectores medianamente fortificados en la cima del Morro de Arica y de los que aún quedan algunos de sus respectivos vestigios, para admiración del visitante, aunque muy intervenidos en épocas posteriores.
Llamado Fuerte El Morro o Morro Bajo, consta en realidad de los dos grandes fosos para trincheras en una de las partes más altas del Morro de Arica, junto al camino de acceso. Estaba rodeado por los cañones de la defensa y con murallones de protección hechos con sacos, que se vieron sobrepasados aquel día 7 de junio. Hoy están visibles, bien mantenidos y sirviendo de indudable atracción para los muchos visitantes diarios, además de hallarse junto a la explanada de la cima donde se encuentran los demás monumentos históricos.
El grupo correspondiente a estas trincheras y fortificaciones, también forma parte de la declaratoria de Monumento Histórico Nacional de 1971 y hay varios restos de cañones Vavasseur reventados a su alrededor.
Restos de la trinchera derecha del Fuerte El Morro, con fragmento de un cañón.
Vista de la trinchera derecha, con escalinatas para el descenso.
Trinchera izquierda y Cristo de la Concordia al fondo.
Restos de murallones en la antigua trinchera del Fuerte El Morro.
LA BASE NAVAL MORRO BAJO
Coordenadas:
18°28'48.2"S 70°19'28.9"W
Creemos necesaria una distinción entre el Fuerte El Morro, propiamente, tal, y la Base Naval Morro Bajo, que corresponde a la gran zanja excavada en la orilla misma del Morro de Arica, encima de la costa, y que además de un gran pasillo reforzado con albañilería, contaba con dos galerías interiores subterráneas, ubicadas en posiciones puestas hacia el centro de la misma.
Es el lugar preciso que ocupa, en nuestros días, el Museo Histórico y de Armas de Arica. En su explanada ubicada justo en la cumbre del peñón, además, cayó el héroe peruano Ugarte, alcanzado por las últimas balas que quedaban entre los chilenos. Minutos después, lo siguen Bolognesi y Moore. El teniente coronel y futuro mandatario argentino, Roque Sáenz Peña, es capturado ahí también, pero gracias a su influencia en prestigiosos representantes de la aristocracia chilena y algunos militares, logra zafar de la corte marcial y del fusilamiento correspondiente, por ser un extranjero inmiscuido en una guerra ajena.
A este lugar prácticamente siempre se lo presenta como otro espacio del Fuerte El Morro, cosa que no es errónea, pero técnicamente se trata de lugares con funciones diferentes, ya que la Base Naval Morro Bajo venía a ser más bien el espacio de operaciones, resguardo y toma de decisiones para las fuerzas peruanas en el peñón. La artillería del Fuerte El Morro era su batería de defensa, precisamente. También hay muchas intervenciones posteriores en este punto, que se confunden con las originales.
A principios de los años setenta, con la misma declaratoria de Monumento Histórico Nacional, se inició un plan para la creación de un museo militar de sitio en este interesante lugar que ya era de atracción popular, pero que por razones de seguridad había sido aislado del público. Nacía así el Museo Histórico y de Armas de Arica que ocupa estos espacios, inaugurado en el aniversario de 1973 de la Batalla de Arica, con objetos valiosos y reliquias que atesoraba en Arica el propio Ejército. Las instalaciones fueron entregadas en acto oficial por el entonces Comandante del Regimiento Rancagua, Coronel Odlanier Mena Salinas, bajo el Gobierno del Presidente Salvador Allende.
A pesar de los cambios, éste debe ser el sector mejor conservado de las instalaciones militares del Morro en 1880, o al menos el mejor implementado, aunque actualmente, una de sus galerías subterráneas está cerrada al público por asuntos de seguridad. Un monolito con la rosa de los vientos, ubicado en su exterior, señala también las distancias con los demás hitos de la ruta de la Toma del Morro: Fuerte Ciudadela a 2.200 metros, "Cripta" de San Martín a 2.340 metros, Fuerte del Este a 2.350 metros y Fuerte Morro Gordo a 1.370 metros.
Tal vez no todos compartan esta diferenciación entre ambos espacios del Fuerte El Morro Bajo, pero la creemos bastante funcional a la disposición y usos que tienen también estos espacios en nuestros días, además.
Pasillos del museo, hechos sobre las dependencias de la antigua base.
Galería Norte, reacondicionada para el museo.
Salón interior de la misma galería, también modificada. Aquí se guarda la primera bandera chilena que fue izada en el Morro de Arica, al terminar la contienda.
Escalas hacia la galería Sur, cerrada al público.
Acceso actual a la misma galería.
EL LUGAR DEL IZAMIENTO DE LA BANDERA DE CHILE
Coordenadas: 18°28'51.4"S 70°19'26.9"W
La Toma del Morro de Arica había quedado consumada hacia las 7:45 de la mañana. Se habría realizado el izamiento de la primera bandera chilena allí por el soldado Daniel Rebolledo Sepúlveda sobre un improvisado mástil. Esta bandera se guarda en el museo, por cierto.
Sin embargo, se señala también que sólo a las 11 horas (o a las 8, según Vicuña Mackenna) la bandera de Chile pudo flamear solemnemente ante la historia del puerto ariqueño y las conocidas fotografías de la época, cuando aún no eran levantados todos los cadáveres y heridos de la violenta refriega. Esta bandera era la grande, oficialmente elevada allí con la respectiva ceremonia y formación militar, tras arriar la peruana.
Aquella bandera se elevó en el asta de un punto ubicado muy cerca del Fuerte El Morro, en la actual explanada. El lugar que correspondería al de las imágenes históricas, supuestamente, fue señalado durante muchos años por dos cañones Vavasseur de 9 pulgadas en buen estado, que fueron tomados por los chilenos esa misma mañana y que no alcanzaron a sucumbir reventados como tantos otros. Al menos uno de estos cañones, eñl único completo y sin daños que quedó tras la batalla, estuvo con la misma placa informativa que lo acompaña en la Parque Vicuña Mackenna, abajo del Morro (otro allí habría sido robado una cuadrilla peruana para llevarlo a un museo limeño, según se cuenta). El otro es un cuerpo de una batería destruida al que se le agregó un poco estético tubo para hacer parecer su cañón completo.
Durante mucho tiempo, sin embargo, estos cañones estuvieron solos allí y sin ninguna indicación de las razones de estar dispuestos en este punto. En el aniversario de la Toma del Morro de Arica de 2005, sin embargo, se inauguró entre ellos una base con asta propia y una bandera chilena que siempre está izada en el palo, aunque de proporciones bastante más modestas comparada con el gran estandarte que flamea siempre en la terraza del mismo Morro de Arica.
Con motivo de aquella modificación, se descubrió también una placa conmemorativa con la siguiente inscripción:
"Aquí se izó orgullosa e invicta la bandera de Chile aquel 7 de junio de 1880 a las 11 horas., coronada de laureles y alzando sus pliegues al viento, poco a poco fue ascendiendo en el improvisado mástil, la bandera que llevaba en su poder el Sargento 2do. Roa del Batallón 4to. de Línea, el oficial que tuvo el alto honor de izar la bandera fue el Teniente Casimiro Ibáñez Ureta.
Arica, 07. Junio. 2005".
Hasta el lado de este grupo conmemorativo y vecino al memorial del izamiento de la bandera, en diciembre de 2013, fue trasladado el busto de San Martín que había estado aislado de la cima del Morro y más cerca de donde había estado el Fuerte Morro Gordo, al pie de un grupo de feas antenas. Fue montado en un pedestal nuevo y se lo dejó custodiado también por los restos de otro par de cañones.
Existen varios otros monumentos en el Morro de Arica, por supuesto: el del General Lagos, el monolito inaugural de piedra del Regimiento "Rancagua" de 1973, la placa-relieve del Comandante San Martín de 1961 (hoy en el museo), el Monumento al Soldado Desconocido y otros más recientes como el Cristo de la Concordia y la bandera pintada como homenaje a la Armada de Chile y al Combate Naval del 25 de febrero de 1880. Sin embargo, por no estar relacionados directamente con la ruta original de la epopeya del 7 de junio de ese mismo año, no nos extenderemos acá sobre ellos.
Memorial de la bandera chilena clavada en la cima en 1880.
Observación lateral del mismo conjunto.
En ángulo hacia la ciudad. Se observan las dos banderas: la conmemorativa de la izada en 1880 y la gigante ubicada en la terraza del Morro, visible desde toda la ciudad, e incluso desde Azapa y parte de Perú.
Los cañones de este memorial están en buen estado de conservación.
Placa informativa en los cañones. Parece ser la misma que estuvo en la plaza, abajo.

1 comentario:

  1. Las fortificaciones del morro que conocemos actualmente (museo),no existían en 1880, así lo atestiguan los documentos fotográficos de la época...el Perú tenia emplazamientos muy precarios para su artillería mayor (cañones Vavasseur), esas fortificaciones fueron levantadas por Chile, para emplazar dos grandes cañones de defensa de costa, servido por un destacamento de artillería de marina (1920). Estas piezas fueron desmantelados por el por el anexo del tratado paz, que dice que el "morro sera desartillado", quedando el lugar en el mas competo abandono...la existencia de una linea férrea a la cima del morro, tenia el mismo fin...pertrechar las baterías, había un desvió ferroviario que entraba a un polvorín subterráneo,en la faldas del Fuerte Ciudadela...seria bueno investigar la fecha en que levantaron esa fortificaciones...

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