viernes, 14 de junio de 2019

CERRO PRIMO DE RIVERA: EL PARQUE DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE EN MAIPÚ

Ilustración de la "Batalla de Maipú" del francés Theodore Géricault, c. 1820. A espaldas de San Martín y O'Higgins (centro), se observa el cerro donde se establecieron Primo de Rivera y sus hombres para aquel combate y que hoy lleva su apellido. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico" de Pedro Encina.
Coordenadas: 33°29'40.9"S 70°45'19.0"W
Fuera del radio central de la ciudad de Santiago, uno de los cerros islas más importantes en el plano urbano del Valle del Mapocho es el Cerro Primo de Rivera, convertido en singular y atractivo parque desde los años ochenta, además de se constituirse como otro de los elementos conmemorativos de la lucha por la Independencia de Chile en la histórica comuna de Maipú.
El cerro se sitúa en el Paradero 15 de la avenida Pajaritos, pasado el cruce de Ramón Freire con la Autopista del Sol, entre la calles Cecilia y Anunciación, a escasa distancia de la Estación Metro Santiago Bueras. Con unos 90 metros de largo, es considerado el límite Norte del Centro Histórico de Maipú, además, ubicado a unos 12 kilómetros del corazón de Santiago.
Antaño, este cerrillo lucía como un peñón de escasa seguridad y con senderos casi ruinosos, poco visibles, de escaso atractivo para el público, aunque siempre se tuvo la noción de la importancia que había tenido en las luchas independentistas y particularmente en la Batalla de Maipú. Fue en los ochenta del siglo pasado, recién, cuando comenzó su rescate y la recuperación de esta loma para la comunidad maipucina.
Sucede que el cerro había sido una posición estratégica y, por esta razón, el Coronel del Ejército de España, don Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo, estableció en él el puesto de mando y al primer cuerpo de las fuerzas realistas, para cuando tuvo ocasión y lugar la decisiva Batalla de Maipú del 5 de abril de 1818. La vista que se lograba desde él sobre los Llanos del Maipo justificaba sobradamente la elección de esta posición, considerando también las desventajas en que se encontraban los realistas, carentes de reserva y con una artillería menor que la de los patriotas.
Nacido en 1786, el Coronel Primo de Rivera fue ancestro de los titulares del Marquesado de Estrella, concedido por Alfonso XII en 1877 en la misma familia de la que descendieron el militar Miguel Primo de Rivera y su hijo el célebre falangista José Antonio Primo de Rivera. Resaltó siempre por sus virtudes militares, su enorme valor y arrogancia, y por la gran cantidad de reconocimientos que recibió en su corta vida, llegando a ser Jefe de Estado Mayor de la segunda expedición de Mariano Osorio a Chile, en 1817, cuando tenía poco más de 30 años de edad. Tuvo una participación destacada en Cancha Rayada, además, la que casi condena al fracaso toda la cruzada independentista tras una impericia del General José de San Martín.
Cuando las fuerzas realistas se prepararon para hacer frente a los patriotas en Maipú, entonces, en horas de la madrugada del mismo día, Primo de Rivera ubicó sus fuerzas militares en este sitio al Noroeste del que iba a ser el núcleo del campo de batalla, en el entonces denominado Cerrillo de Errázuriz que los realistas llamaron también Cerrillo Redondo, nombre que parece haber mantenido hasta mediados del siglo XIX.
Estaba allí al mando de las Compañías de Cazadores y Granaderos, reforzados por cuatro piezas de artillería. La parte baja, correspondiente al llano adyacente de unos 300 metros, quedó resguardada por el Regimiento Dragones de la Frontera, también bajo su mando. En el sector central, en cambio, estaban los dos batallones del Coronel Lorenzo Morla y a la derecha los dos del Coronel Antonio Ordóñez. 12 cañones distribuidos al frente y a ambos lados cerraban la línea de la artillería.
Cuando los ejércitos patriotas comandados por San Martín tomaron posiciones, lo hicieron por el sector de Los Cerrillos, buscando cerrar el camino hacia Valparaíso en caso de un escape. Al centro ubicaron la Artillería de los Andes con refuerzos de la reserva, en total tres batallones al mando del Coronel Hilarión Quintana. A la izquierda iban tres batallones del Coronel Rudesindo Alvarado, mientras que tres batallones del Coronel Juan Gregorio Las Heras iban a la derecha, ambos apoyados por la Brigada de Artillería del Mayor Juan Manuel Borgoño y del Teniente Coronel Manuel Blanco Encalada, respectivamente. Ocho escuadrones de Granaderos a Caballo y Cazadores se distribuyeron en las alas, a la derecha los primeros y a la izquierda los segundos.
A pesar de los preparativos, la primera etapa de enfrentamientos fue tibia, reducida a un inútil intercambio de artillería de una media hora, pues San Martín no quería tomar la iniciativa de bajar hasta el lugar de la hondonada que los separaba del enemigo y exponerse al mismo. Así, a pesar de tener la ventaja en número de caballería, con la reserva de la que carecían los realistas y las 21 piezas de artillería, el mando patriota tardó en decidir el necesario avance.
Por fin, se dio la orden de partir al choque y la división de Las Heras logró aislar el ala izquierda del resto del ejército español, por lo que las fuerzas de Primo de Rivera quedaron cercadas y expuestas al adversario. La división de Alvarado, en cambio, fracasó en el intento y fue repelida por un contraataque del Coronel Ordóñez, el que provocó varias bajas y que habría tenido peores resultados de no intervenir la Brigada de Artillería y los Cazadores.
Siguiendo las órdenes de Osorio y viendo que la audacia de Las Heras les arrebataba la posibilidad de triunfo, Primo de Rivera envió a los Granaderos a defender la zona central de su línea de fuerzas, por donde se concentraba el ataque patriota, para proceder a la reunión de sus tropas en un nuevo intento: la suya a la izquierda, la de Morla al centro y la de Ordoñez a la derecha, este último quedando al mando general cuando Osorio salió escapando hacia Valparaíso. Las piezas de artillerías fueron abandonadas en el cerro con esta acción, cayendo en manos de los patriotas cuando lo tomaron.
Empero, la caballería hispana acabó dispersa al entrar la reserva patriota. Los cañones de Borgoño parecen decidir la contienda y, tras una media hora de valerosa resistencia, los realistas no pudieron sostener por más tiempo semejante exigencia de energías e intentaron el repliegue hacia el caserío de Lo Espejo, buscando atrincherarse y reorganizarse allá en la aldea, siendo perseguidos por los patriotas y, en el caso de los hombres de Primo de Rivera, perdiendo cerca de un tercio de sus Granaderos en el camino.
El Batallón Cazadores de Coquimbo intentó someter a los atrincherados en Lo Espejo con un fuerte ataque contra la aldea, pero fueron repelidos por descargas de fusiles y un par de cañones que aún conservaban, produciendo muchas bajas patriotas, lo que obligó a la retirada y a un cambio de estrategia de San Martín, que ordenó un ataque con artillería, que resultó devastador y eficaz.
Ya sin posibilidades de defender más la posición, Ordóñez y Primo de Rivera se rindieron a los patriotas, marcando el final de aquella histórica jornada de lucha, en horas de la tarde. Con ellos fueron apresados también  varios coroneles, tenientes coroneles, oficiales subalternos y soldados. La mayoría de ellos, incluido Primo de Rivera, fueron conducidos a Santiago y luego a los campos de detenidos de San Luis de La Punta, en Cuyo, Argentina.
Inicialmente, los prisioneros de guerra fueron bien tratados, y Primo de Rivera incluso agradecía a San Martín esta consideración, por oficio del 24 de septiembre de 1818. Sin embargo, el siniestro agente lautarino Bernardo de Monteagudo, el gran ajedrecista detrás de los aspectos más oscuros y conspirativos de la cruzada independentista, llegó a San Luis a inicios de noviembre, exigiendo restringir las libertades de los prisioneros y cometiendo abusos que estimularon la rebeldía de los mismos y un intento de amotinamiento el 7 de febrero de 1819, dirigido por el Capitán Gregorio Carretero y con supuesta complicidad de las montoneras del General José Miguel Carrera, según aprovecharon de señalar los acusadores.
El intento de levantamiento fue aplastado por las milicias de José Antonio Becerra. Acabaron derrotados, por esta razón, Ordóñez, Primo de Rivera, Morgado y Morla, entre otros. La venganza de los cuyanos fue implacable y, sabiendo cuál iba a ser su suerte, el Coronel Primo de Rivera se encerró en un cuarto vecino al del Teniente Gobernador Vicente Dupuy, en donde se ejecutaban los otros alzados, suicidándose con un tiro de carabina en la cabeza.
Muchos aspectos de aquel episodio histórico nunca han quedado claros, y España acusó directamente a las autoridades cuyanas de haber fraguado un plan para justificar las ejecuciones de los hispanos detenidos, bajo la excusa de la "ley de fugas". Nada inesperado de un personaje tan pérfido y deplorable como Monteagudo, sin duda.
El cerrillo de Maipú, en tanto, quedó como testimonio de la valentía y de la desgracia de Primo de Rivera en la Guerra de Independencia. Era una loma con pequeños bosques esclerófilos enverdeciendo contornos y laderas, aunque lejos de la abundancia vegetal de nuestros días. Fue llamado también Cerro Los Pajaritos en el siglo XIX, por su relación con el camino y la hacienda del mismo nombre; y, más tarde, ya en la segunda mitad del siglo XX, como el Cerro 15, por estar en aquel paradero de la misma avenida. Los vecinos antiguos de Maipú coincidían en decir, sin embargo, que parte del terreno original y su ornamentación se perdió, como por ejemplo lo que había de él hacia la calle Primo de Rivera (alguna vez colindante), en donde se construyeron villas, y su continuidad hacia el Norte hoy abruptamente cortada por las autopistas.
Destacaba este cerro por el sector en donde estaba el también histórico Fundo Los Pajaritos, de la familia Vial Carvallo y en la avenida del mismo nombre, de gran importancia para la agricultura central. Todavía sobreviven algunas propiedades recordando el pasado rural y agrícola que prevaleció en el paisaje de estos transformadísimos lugares de la capital chilena, en los bordes del Zanjón de la Aguada. Esos grandes cambios urbanísticos comenzarán en los cuarenta, como consecuencia de las políticas de desarrollo impulsadas por la CORFO y de la absorción de las comunas que antes pertenecían a las áreas residenciales suburbanas de la capital.
El 5 de abril de 1984, en el aniversario de la Batalla de Maipú, el entonces alcalde de la comuna, don Gonzalo Pérez Llona, inauguró en el cerro un gran parque urbano, acto que contó con la bendición del entonces llamado Parque Municipal Los Pajaritos y de la Plaza Ceremonial Coronel Primo de Rivera, en el mismo lugar. Pérez Llona era agricultor y hombre de mucho interés por las tradiciones históricas chilenas, por cierto, figurando como uno de los principales fundadores de la Federación del Rodeo Chileno y de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos.
Llevando así el nombre del aguerrido y sacrificado Coronel Primo de Rivera, entonces, el cerro contaba desde aquel momento con los senderos entre sus áreas verdes y arboledas, además de algunos implementos necesarios para hacer más grato el paseo por sus rincones.
En 1991, por Decreto Supremo N° 66 del 22 de febrero de ese año, el Cerro Primo de Rivera fue declarado Monumento Histórico Nacional, título que luce con orgullo en carteles y el monolito que presenta al público visitante el nombre de este parque. La declaratoria se hizo considerando "que el Cerro Primo de Rivera o Los Pajaritos, está vinculado a la Batalla de Maipú, lo que amerita su preservación, ya que constituye un testimonio histórico relevante de nuestro patrimonio histórico". La solicitud había sido formulada por el Club de Leones de Maipú, por oficio N° 7 del 16 de mayo de 1990, y por carta del Presidente de la Filial Maipú de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, del 14 de junio de ese mismo año.
También hubo una remodelación posterior del lugar, entre los años 1996 y 1997, que lo mejoró con el aspecto que más o menos conserva ahora, dignificándolo para su característica de Monumento Histórico Nacional y lugar de atractivo turístico.
Pocos años después, el 9 de septiembre de 2000, el alcalde Herman Silva Sanhueza inauguró en una de las partes más altas del mismo un monumento religioso, consistente en una gran cruz, un altar para el oficio  sacramental (con la frase "Cristo ayer, hoy y siempre"), un sólido ambón (con la inscripción "Y el verbo se hizo carne") y una explanada para el público, además de iluminaciones propias. Esto provocó alguna controversia, pues se señaló que el alcalde demócratacristiano estaba priorizando su fe por sobre el carácter histórico y de esparcimiento que tenía este sitio.
A mayor abundamiento, la cruz del monumento bendecida en aquella ocasión, está hecha en estilo modernista y con factura metálica; mide 16 metros de altura y muestra en sus caladuras la imagen de Cristo en el calvario, de 8 metros. Es obra del escultor Luis Arturo Hevia Salazar, uno de sus grandes orgullos además, y esta junto a una caseta de vigilancia y control en el sector. Su cara posterior está alineada con la vista hacia el Templo Votivo de Maipú, dos kilómetros al Surponiente. En este pequeño santuario se realiza la Misa del Gallo del 24 de diciembre.
Por un nuevo decreto, el N° 515 del 22 de diciembre de 2014, se modificaron los límites del área protegida del cerro, incluyendo expresamente un sector al Norponiente que no estaba en la declaratoria de Monumento Histórico Nacional. De este modo, se sustituyó esa indicación por el texto: "limitando al Norte por el cierro del predio, al sur del canal Zanjón de la Aguada, al Sur con la línea de solera norte de la calle Anunciación; al Oriente con la línea de solera de la calle Cecilia y a Poniente con la línea de solera de la Avenida Los Pajaritos". Con la modificación, el área protegida del Cerro Primo de Rivera alcanza aproximadamente los 50.497,31 metros cuadrados, dentro del rango señalado.
Aún quedan en el cerro representantes de la flora esclerófila, como litres, boldos y quillayes, además de ejemplares de espino y tebo creciendo sobre jardines de césped, chépica, triguillo y hierba de perdiz. Las aves que visitan el lugar continúan recordando al visitante por qué la avenida adyacente se llamaba desde hace siglos como el Camino de los Pajaritos. Una gruta con la Virgen del Carmen está en la ladera junto al ingreso y las escaleras de ascenso, y un gran mural artístico con una síntesis de personajes y episodios de la Independencia de Chile, colorea las murallas del cambio de nivel en el sector de calle Anunciación.
Permaneciendo abierto desde la mañana muy temprano hasta el anochecer, el lugar ha sido espacio de algunas actividades deportivas y fiestas particulares, como matrimonios. Durante la actual alcaldía de Cathy Barriga, sin embargo, el cerro ha sido incorporado a actividades ciudadanas más masivas y celebraciones que le han dado una nueva vida y atractivo, aunque muy acordes al conocido estilo de la alcaldesa, en ciertos casos.
Algunas voces han reclamado por haberse destinado este Monumento Histórico Nacional a actividades recreativas como el festival "Maipeluza" de Fiestas Patrias, incluso sin consulta al organismo según se denunció por parte de agrupaciones vecinales y al menos tres concejales. Incluso, una sociedad mapuche salió al baile denunciando la situación (Tripay Antü), alegando por los daños que provocarían estos encuentros y espectáculos. Empero, como ciertas agrupaciones indígenas realizan sin problema en el cerro sus celebraciones del Wiñol Tripantü (Año Nuevo mapuche) de junio de cada año, entre algunos vecinos de la comuna se estimaron estas protestas como una mezquindad de parte de la misma, pretendiendo impedir en él celebraciones que no fueran las reservadas sólo para sí.
Más allá de las pasiones y la política es innegable, sin embargo, que el encuentro dieciochero iniciado en 2017 contó con la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales, por un lado; y por otro, tanto el atractivo del ahora Parque Intercomunal Cerro Primo de Rivera como su infraestructura han mejorado notablemente en el último par de años y tras algunos períodos deterioro, como sucedió con la inauguración de una entrada universal al mismo el 3 de septiembre de 2018, que facilita el acceso a personas discapacitadas y de la tercera edad.
El cerro también cuenta con máquinas de ejercicios, senderos para trote y bicicleta, juegos para niños, mesas de ping-pong, baños, carros de comercio y elementos para la recreación general, y una terraza en lo alto donde se realizan algunas de sus celebraciones, además de lucir las astas de las banderas que conmemoran su calidad de sitio histórico.
Por todo lo anterior, un cerro que era escasamente conocido fuera de los habitantes de Maipú, ha ido cobrando interés en el resto de los santiaguinos como estupendo lugar de esparcimiento, eventos y conmemoración popular.

1 comentario:

  1. Para que se conozca más del famoso CERRO PRIMO DE RIVERA, se llamaba en 1818 CERRO DE LOS LADRONES, ya que allí se ocultaban u oteaban los salteadores, a los desprevenidos transeúntes que pasaban por allí, incluso Don Bernardo O'higgins dictó un decreto en 1820 para ajusticiar en el acto a los salteadores y ladrones quienes asolaban los campos y caminos en chile ya en aquella época, donde le da el nombre CERRO DE LOS LADRONES y nombra a MAIPU como maipu, en 1820 ver decretos de la gaceta ministerial de 1819-1820,posteriormente fue llamado CERRO REDONDO, cuando llegó a vivir el presidente GERMÁN RIESCO a maipu,su casa estaba frente al cerro posteriormente fue llamado CERRO BLANCO, cuando comenzaron a sacarle parte del cerro para hacer sapolio, y a hacer cuevas para buscar armas y otras cosas que se contaban de ese cerro, posteriormente fue llamado CERRO 15 porque era el paradero 15 de pajaritos que quedaba justo al frente del cerro. el cerro fue mutilado para ensanchar la avda. pajaritos via que va hacia santiago, y en su parte trasera la autopista del sol, y las villas adyacentes, por la calle actual uno norte, era una huella en 1965 había un portón de dos palos y unos alambres que permitia, el paso a las parcelas que alli habian, ademas tres cuadras mas arriba por uno norte hoy hacia al oriente estaba el basural de maipu detrás del cerro donde llegaban los residuos de todo maipu, ya que allí había una mina para sacar piedras y arena para la construcción del camino a pajaritos.y hoy dia es llamado CERRO PRIMO DE RIVERA. que esta ligado a la historia de Chile, a la historia de nuestra independencia,frente a ese cerro se atrincheró el regimiento 11 de los andes junto a la caballería de las Heras hoy día está allí el colegio guatemala en aquel cerro que también fue mutilado, desde ambos cerritos se venían las caras chilenos, argentinos y españoles,debo dejar en claro también, que la calle mas antigua de Maipu es la Calle OHIGGINS actual, que nace junto a la calle independencia. y terminaba en el camino real hoy cerrillos o ruta 76 hoy. según los mapas de la época 1818,CERRILLOS Y MAIPU, según mis investigaciones tienen la historia más rica en hechos históricos de nuestra independencia.

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