viernes, 17 de mayo de 2019

UN EDIFICIO CON CITÉ DE ESPLENDOR ART DECÓ EN CALLE SANTA ROSA

Fuente imagen: ficha de la Municipalidad de Santiago, del catálogo de Inmuebles de Conservación Histórica (2011).
Coordenadas: 33°26'51.5"S 70°38'41.4"W
La dirección de Santa Rosa 276-280, casi llegando a la calle Eleuterio Ramírez en Santiago, guarda un encantador rinconcito del romance capitalino; uno que sobrevive en la ciudad desde sus años más retratados y recordados en fotografías antiguas y las del paso del viejo tranvía, las casitas de remolienda y las noches de bohemia desatada. La Belle Époque, de Santiago, para ser más precisos, con sus claros y oscuros.
Ubicada a pocas cuadras del centro santiaguino, en un sector que se ha visto afectado en nuestra época por furiosas demoliciones, remodelaciones viales y aparición de grandes edificios residenciales, el conjunto destaca por sus rotundas líneas art decó dosificadas con otros elementos eclécticos más sutiles, dando la cara hacia la avenida Santa Rosa con su entrada de arco, hacia el pasaje del mismo nombre por la cuadra, en un cité que se interna casi hasta la paralela calle San Isidro, por atrás.
Desgraciadamente, montones de poco discretos cableados ocultan el sello con el nombre de los arquitectos de este proyecto, en su fachada: Ricardo Larraín Bravo y Víctor Jiménez Cruz, una de las prodigiosas duplas creativas de la historia de la arquitectura chilena en el siglo XX, autores -entre otras obras- de la Población William Noon de Providencia y del Cité Salvador Sanfuentes, ambos proyectos del mismo período que el de nuestra atención y con algunas semejanzas de diseño y estética, muy especialmente en este último caso.
El edificio con cité fue construido en 1929, aunque se remonta a un proyecto particular de 1925, aproximadamente, consistente en un conjunto de viviendas de albañilería y secciones de adobe con tres pisos al frente y dos en las residencias interiores. Al parecer, tuvo algunas remodelaciones en los años cincuenta, pero sus líneas geométricas modernistas han sido las mismas desde sus orígenes.
Los bloques se extienden por atrás de la fachada de 11 metros de altura y gran simetría. Sólo la línea del zócalo presenta un diseño asimétrico y más alejado del art decó, con vanos de arco de medio punto, pilastras cilíndricas y el acceso lateral al pasaje que se forma al costado con sus respectivos altos, correspondiente al cité residencial. Todas las entradas y salidas de los seis inmuebles interiores, de dos niveles, dan hacia el estrecho pasaje por su costado izquierdo, salvo la vivienda que cierra el espacio atrás, al fondo.
En los frontispicios de las viviendas del pasaje, además, destacan los vanos de diseño art decó en los arcos de las puertas y los compuestos graduados de las ventanas. Los trabajos de forja en las rejas y las protecciones también coinciden con el modernismo dominante de la arquitectura, tanto en la fachada exterior de la casona frontal como en las interiores del cité.
Interiormente, las casas tenían novedades interesantes y casi vanguardistas, al integrar el espacio de baños y cocinas dentro del espacio doméstico, dejando atrás esa tendencia proveniente de las casas solariegas, de casi apartar estas dependencias del resto del lugar de habitación familiar y los cuartos dormitorios. Cada bloque habitacional del conjunto cuenta, además, con un pequeño patio posterior.
Si bien el aspecto del conjunto es suntuoso y elegante desde su concepción misma, el tiempo fue permitiendo que las residencias comenzaran a ser ocupadas por estratos más populares, que le han dado un carácter pintoresco al lugar. Llama la atención, por ejemplo, el que siempre haya ropa colgada en cordeles sobre el balcón en la fachada del edificio, contrastando con la carga decorativa propia del estilo dominante.
El estado de conservación del inmueble, sin embargo, ha sido considerado regular y, en algunos aspecto, de cuidado. Salta a la vista, además, que su coloración exterior se ha ido perdiendo por la exposición a los elementos ambientales. El permanente ataque de las brochas y pinturas aerosoles de los pseudoartistas de la calle ha afeado mucho el estupendo aspecto original, además.
El conjunto de calle Santa Rosa fue mencionado en el "Inventario de una Arquitectura anónima" de Cristián Boza D. y Hernán Duval V., de 1982, y figura también en el catastro de Inmuebles de Conservación Histórica de la Ilustre Municipalidad de Santiago, de 2011, con la ficha N° 887.
A pesar de todo, parece ser que entre los santiaguinos se sabe poco de este lugar. Tanto así que, ese mismo año de 2011, el conjunto fue incluido entre los cités más desconocidos de la ciudad en el circuito del Bici Paseo Patrimonial, realizado a mediados de enero por un grupo de admiradores de la historia urbana.
Por su parte, el grupo de recorridos patrimoniales Cultura Mapocho ha incluido el cité también en algunos de sus concurridos tours a pie por la ciudad. El pasaje aparece, además, en la obra del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes titulado "La Ruta del Cité", de Fernando Imas Brügmann, Mario Rojas Torrejón y Eugenia Velasco Villafaña, de 2015.

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