viernes, 24 de mayo de 2019

LA PLAZA JORGE PRAT ECHAURREN: A LOS PIES DE LAS TORRES DE TAJAMAR Y DEL EDIFICIO VÉNETO EN PROVIDENCIA

Detalle de las Torres de Tajamar en plena construcción, en 1964, año en que los trabajos debieron ser paralizados por un tiempo. Aún no se construía el vecino Edificio Véneto ni se abría la calle Pérez Valenzuela hacia la Costanera. El espacio abajo de las torres, junto a la vistosa avenida Providencia, corresponde al sector que ocupa la Plaza Prat Echaurren. Fotografía de Higinio González. Fuente imagen: Archivo Visual de Santiago.
Coordenadas: 33°25′47″S 70°37′23″W
Justo en el sector en donde se separan las avenidas Providencia y Nueva Providencia de la comuna homónima en Santiago, enfrente del empalme con la calle Miguel Claro, se encuentra la Plaza Jorge Prat Echaurren, conocida por estar rodeada de comercio a los pies del conjunto de edificios conocido como las Torres de Tajamar, obra original del arquitecto Luis Prieto Vial que se trazó con colaboración de la oficina BVCH, de Carlos Bresciani, Héctor Valdés Phillips, Fernando Castillo Velasco y Carlos García-Huidobro.
Iniciadas las obras en 1962 e inauguradas en 1967, las Torres de Tajamar fueron uno de los conjuntos residenciales más novedosos e interesantes de su época, allí junto al río Mapocho y a espaldas de la Plaza de la Aviación, sirviendo como fondo a las postales del Parque Balmaceda. Muy diferentes al aspecto mustio que tienen hoy, es preciso acotar, un tanto afectadas por la decadencia y la falta de mantenimiento apropiado. El nombre del conjunto aludía a la entonces llamada avenida del Tajamar (por nacer del paseo de los antiguos malecones coloniales del Mapocho), correspondiente a la actual costanera Andrés Bello, que corre al Norte de los edificios.
Cuando la sociedad constructora de Bolton, Larraín y Prieto concluyó las obras, una de las explanadas a los pies de las torres había quedado destinada a área verde por el Nororiente de la manzana, construyéndose después en ella una simpática placita conectada con la calle de fondo, Pérez Valenzuela, que prolonga la línea de Miguel Claro hacia la actual Costanera Andrés Bello. El nombre de aquella calle alude a los apellidos de don  Ramón Pérez de Valenzuela, uno de los vecinos propietarios de las chacras en donde se fundó la comuna de Providencia, en su caso adyacente al río y con una capilla propia.
La plazoleta vino a funcionar casi como una prolongación de las más grandes que están al poniente de la misma y de la plaza central principal del conjunto, ubicada exactamente entre las torres aunque sólo con una franja verde en su contorno Sur. Otra plaza se construyó al extremo de la manzana, en la ubicación opuesta a la de nuestro interés: la Plaza Atria, colindante con calle Huelén.
El pasadizo de la plaza entre el conjunto residencial y los edificios vecinos, conectaba la avenida Providencia con Andrés Bello, por entre locales comerciales como heladerías, almacenes y tiendas que llegaron a instalarse en la misma, especialmente tras la construcción del vecino Edificio Véneto, pocos años después. Al parecer, alcanzó a ser llamada Plaza Tajamar y fue la favorita de residentes y trabajadores del sector, además de ser visitada en su época por estudiantes de los liceos del entorno, como el José Victorino Lastarria y el Liceo 7 de Niñas.
La plaza vista desde la vereda junto a avenida Providencia, hacia el Norte.
Monumento a Prat Echaurren y la fuente de aguas al fondo.
Fuente central de la Plaza Prat Echaurren.
Escultura en metal de Sergio Castillo. Atrás, el famoso club "Passapoga".
Vista desde la fuente de aguas hacia el Sur.
Vista de la calle Pérez Valenzuela hacia Andrés Bello, a espaldas de la plaza.
Era principalmente una plaza más bien dura, sin embargo, con poca vegetación visible y carente de las actuales setos. Quizá parte de su esplendor haya debido ser reducido debido a los grandes problemas que tuvieron los inversionistas en aquellos años sesenta, para concluir el proyecto y a la espera de la conclusión del Edificio Véneto, que determina su costado oriental. Se sabe que los ajustes financieros obligaron a sacrificar la construcción de un auditorio proyectado para la comunidad residente de las torres, además.
Justo en la época en que quedaba concluida la plaza, sin embargo, falleció con sólo 53 años el destacado economista y abogado Jorge Prat Echaurren, nieto por el lado paterno del héroe Arturo Prat Chacón, fundador de la revista "El Estanquero", reconocido militante conservador en su juventud y uno de los nombres más ilustres del nacionalismo chileno, llegando a ser candidato a la Presidencia de la República en 1964 y declarado enemigo de lo que denominaba como el "contubernio entre la política y los negocios".
La muerte le llegó a Prat Echaurren un día 20 de diciembre de 1971, atacando su corazón mientras se hallaba en Curacaví. Para la posteridad, ha sido recordado como uno de los principales organizadores del Banco del Estado, además de su primer presidente en 1953, dándole el perfil social que mantuvo por varias décadas, además de ser impulsor del Banco Interamericano de Desarrollo cuando fue Ministro de Hacienda del General Carlos Ibáñez del Campo, en 1958. Sin duda, se trató de uno de los prohombres más importantes e influyentes de la derecha chilena (o la derecha histórica, para ser más precisos).
El fallecimiento de Prat Echaurren sucedió justo en momentos en que ya comenzaba a sentirse la formidable polarización política y social, estando en el gobierno la Unidad Popular del Presidente Salvador Allende, además. Resultaría de Perogrullo recordar con más detalles que el Golpe Militar iba a tener lugar menos de dos años después. El resto del destino de la plaza lo hizo el inicio de la construcción del Edificio Véneto a un lado de las torres, trabajos que, hacia 1974, arrojaron importantes hallazgos arqueológicos. También quedó determinada por la apertura de calle Pérez Valenzuela a sus espaldas en esos mismos años, doblando hacia la costanera, como se la observa hoy.
Así las cosas, la Municipalidad de Providencia conducida a la sazón por el alcalde Alfredo Alcaíno Barros, concretó la construcción de un monumento en homenaje al fallecido en la plaza también bautizada como Jorge Prat Echaurren, ubicada justo entre ambos conjuntos; es decir, intermediando entre las Torres de Tajamar y el Edificio Véneto. Alcaíno era militante del Partido Nacional, es preciso decir, conglomerado político fundado por un grupo de nacionalistas de vieja guardia en 1963, entre los que estaba el mismo homenajeado.
El monumento municipal está instalado al lado de los establecimientos comerciales en los bajos del Edificio Véneto, dotado también de su propia galería. Corresponde a un cubo de granito sentado sobre uno de sus vértices y encima de una base del mismo material, sin fustes ni apoyos. Una de sus caras cuadradas frontales dice: "La Municipalidad de Providencia al Ilustre Patriota Jorge Prat Echaurren. 1918-1971". Lo acompaña el blasón del escudo patrio arriba y el de la Municipalidad de Providencia abajo. Por la cara opuesta, dicen las inscripciones: "Ministro de Hacienda. Presidente y fundador del Banco del Estado de Chile".
Varios mejoramientos han sido realizados en la plaza a lo largo de su relativamente poca vida, a partir de principios de los años ochenta. En 1990, además, hubo conflictos con los locatarios de cafés y expendios de comidas que ponían ya entonces sus mesas afuera de los establecimientos, ocupando parte de la plaza. A inicios del año 2000 se realizó una remodelación importante de la misma, de cuyo resultado está a la vista el aspecto general que ahora conserva. Entre otras cosas, se decidió no reparar una pileta anterior y colocar en su lugar una de fierro fundido.
Aquellos fueron días complicados para sus locatarios, sin embargo, ya que muchos de ellos mantienen toldos con mesas para clientes que debieron ser retiradas durante el período de trabajos. En el Concejo Municipal se les acusó también de afear el lugar y no mantener el aseo, con visibles intenciones de impedirles este uso. La unificación del modelo de toldos empleados por ellos, a partir de entonces, de tipo sombrillas los pequeños y carpas cuadradas y de tela blanca los grandes, derivó de estas críticas.
La plaza destaca en nuestros días por sus senderos entre áreas verdes, refrescados por la sombra de los ahora grandes árboles (uno de los cuales dejó caer una pesada rama a mediados de diciembre de 2016, afortunadamente sin causar daño a personas) y una fuente central de aguas de estilo afrancesado, con taza baja y hexagonal. Los tradicionales faroles de pantallas esféricas la iluminan en las noches. Del comercio recreativo, dominado por cafés y pequeños restaurantes, destaca el famoso club nocturno "Passapoga" a un costado de la plaza, desde 2002, en los bajos de la torre adyacente.
De los boliches diurnos del sector, en cambio, hoy son conocidos el "Café del Negro", el "Café Vainilla", la "Fuente Monic", el "Restobar Kalimocho", el "Sanguchón" y las cafeterías "Cielito Mío" y "El Olivar". Otros negocios visibles son almacenes, minimarkets, centros de belleza y casas de tatuajes. A veces se realizan también algunas ferias en el espacio de la plaza.
El piso duro entre los jardines, actualmente es de pavimento empedrado hasta el borde de la calle Pérez Valenzuela. Llama la atención también la existencia de bancas de metal y madera, mientras que otras corresponden a toscos escaños de piedra hacia el contorno de la fontana, como etapas diferentes en los mejoramientos de la plaza. También se existe en ella una obra de arte de escultura en metal del artista Sergio Castillo, más cerca de la avenida Providencia, mientras que en los pasillos entre edificios de las torres pueden observarse murales abstractos de concreto y cerámica de Ricardo Irarrázaval.
Cabe recordar, sin embargo, que al llegar a tomar el timón de Providencia el alcalde Cristián Labbé Galilea, ya en tempos de democracia, éste se encontró de bruces con crecientes problemas relacionados con la vialidad en la comuna y la creciente congestión vehicular. A pesar de su cualidad de exmilitar y conocido derechista, sin embargo, Labbé comenzó a barajar la posibilidad de eliminar la Plaza Prat Echaurren para conectar directamente el tránsito de calle Miguel Claro con Pérez Valenzuela y avenida Andrés Bello, por encima de Providencia, cuanto menos desde 2002, anunciándola como hecho prácticamente inminente dos años después.
El anuncio de tales intenciones hizo poner el grito en el cielo a los antiguos miembros y fundadores del Partido Nacional, en 2006, si bien estaba desaparecido desde principios de los años noventa tras grandes divisiones y fracturas que se volvieron ya insostenibles en el período de la década anterior. En rigor, además, la plaza sí está en las direcciones de calle Miguel Claro, por lo que quizá hubo una intención original de abrir este espacio conectando las avenidas, sustituida por la construcción del área verde más o menos hacia el momento de abrirse la calle Pérez Valenzuela, como hemos visto.
El rechazo anticipado a la posible destrucción de la plaza sondeado en entrevistas a vecinos, seguido del advenimiento del Transantiago en su plenitud durante el año siguiente, desviando así el problema de la congestión vehicular hacia un foco aún mayor e insufrible, dejaron en el olvido quizá pasajero el interés por hacer desaparecer el lugar bajo una nueva capa de asfalto, a pesar de que había aparecido incluso en el Plano Regulador.
A pesar de haberse frustrado aquellas intenciones de destruir la plaza, los constantes ataques vandálicos con pinturas aerosoles, han dejado al monumento de Prat Echaurren bajo una gruesa costra de látex y esmaltes. La plaza ha sido también lugar de algunos incidentes de connotación policial. Nada está garantido para la continuidad del lugar, entonces, pero al menos tenemos cierta seguridad aún de poder ir a tomarse un descanso en ella, mientras siga existiendo la Plaza Jorge Prat Echaurren en una ciudad tan metamórfica como el Santiago de nuestros días.

1 comentario:

  1. Gracias por la información, soy arrendataria de uno de los departamentos de la Torres de Tajamar y deseaba conocer más sobre la plaza, así llegue al blog.

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