jueves, 14 de marzo de 2019

PORTAL TAGLE, PORTAL MAC CLURE Y PORTAL BULNES: TRES ETAPAS HISTÓRICAS Y ARQUITECTÓNICAS JUNTO A LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO

Fotografía del Portal Bulnes hacia 1940, todavía joven y aún con sus arcos originales rematados por la terraza sobre el zócalo, ambos ya desparecidos. Se observa el ingreso a calle Phillips, entre ambos pabellones del portal y el edificio.
Coordenadas: 33°26'16.0"S 70°38'58.9"W
Gran interés ha suscitado la renovación del Portal Bulnes por la Municipalidad de Santiago, recientemente concretada con una nueva presentación para su comercio y actividad gastronómica, en el formato de un elegante boulevard para el contorno de nuestro Kilómetro 0.
Los observadores astutos o buenos para comparar, quizá adivinen que la inspiración de la nueva cara del portal está en modelos europeos de oferta turístico-cultural, con sillas bajo tolderas hacia la Plaza de Armas inclusive. Hay en el aspecto remozado de su comercio, pues, la pizca de algo no muy diferente a lo que el viajero encontraría con holgura en barrios como el de Sacre Coeur de París o la Piazza Navona en Roma, por ejemplo.
También se ha planteado dicha modificación como el punto de inicio para una nueva vida del Portal Bulnes, dejando atrás esa época pintoresca en que acogía en sus pabellones a 22 vendedores y sus puestos de carteras, bolsos y maletas, ahora trasladados al pasaje peatonal Irene Ariztía, en la cercana calle San Antonio. Cambio aquel que también tuvo su carga de disgustos y resistencias, además de vahos políticos tan marcados que llevaron a ciertos personajes a apoyar el proyecto de modificación del comercio interior cuando hubo una alcalde al paladar de su ideario, en circunstancias de que lo habían rechazado cuando la papa caliente estuvo en manos de otro edil, que les resultaba menos simpático (cosas de la política).
Polémica aparte, sin embargo, la verdad es que el Portal Bulnes es, en sí mismo, la tercera y más reciente etapa en la historia republicana de este costado de la Plaza de Armas de Santiago, cuadra conocida por su comercio en el propio edificio y en la calle interior Phillips: antes que él, estuvo en su lugar el Portal Mac Clure, y previo a éste el Portal Tagle. Fueron los incendios, sumados a los afanes de renovación urbanística, los que permitieron realizar las transformaciones que irían configurando este lugar hasta llegar al aspecto que hoy está siendo tan aplaudido.
Distribución fundacional de propiedades en Santiago. Se observa que el sector en donde hoy está el Portal Bulnes, estaba dividido en dos solares: uno de Pedro de Miranda y otro de Francisco de Aguirre. Fuente imagen: Editorial Talcahuano.
Detalle de un plano del Santiago del siglo XVIII, de la Biblioteca Nacional. El número 48 señala "El Campo Santo" (cementerio de los desposeídos), el 5 la Iglesia de Santo Domingo, el 21 al "Cabildo y Cárcel Pública" (actual Municipalidad), el 24 al "Convento de las Monjas Claras" (de ahí el nombre de calle Monjitas) y el 44 la "Pila en la Plaza Mayor" (Plaza de Armas), pieza visible hoy dentro del Palacio de la Moneda. El 46, en donde hoy está el Portal Bulnes, correspondía entonces a las "Casas del Abasto Público".
Detalle de una acuarela de 1835, de autor anónimo, con el aspecto del lado oriental de la Plaza de Armas antes de la aparición de los portales. Se observan también los comerciantes del mercadillo de la plaza. Fuente imagen: Archivovisual.cl.
Primer Pasaje Bulnes que estuvo junto a la Plaza de Armas de Santiago, en este caso en la manzana Sur (entre Ahumada, Merced, Estado y Huérfanos), a espaldas del Portal de Sierra Bella, después reemplazado por el Portal Fernández Concha. Grabado litográfico publicado por Recadero S. Tornero en su "Chile Ilustrado", de 1872.
Galería San Carlos hacia 1885, extraordinario pasaje comercial y de vida social que corría a espaldas del Portal Mac Clure, desaparecida hacia la misma época que éste, pues ambos edificios quedaron totalmente integrados y luego dañados por un incendio.
ANTES DE LOS PORTALES
Con la fundación hispana de Santiago, el terreno ocupado por el portal estaba dividido entre dos solares: una propiedad de don Pedro de Miranda, en la mitad Norte, y don Francisco de Aguirre, en la mitad Sur. René León Echaíz en su "Historia de Santiago", precisan que la de este último "ofrecía en esos años un impresionante aspecto de dos pisos".
Enfrente de los mismos terrenos, por ese costado del perímetro de la Plaza de Armas, fue establecido por las autoridades españolas, muy tempranamente en la cuidad de mediados del siglo XVI, un mercado de tolderas de indios y criollos con sus carretas, conocido a veces como tianguez o trianguez. Y al terminar aquella centuria, la plaza ya estaba rodeada de solares, aunque sus edificaciones tendían a ser más bajas y en terrenos más llanos por su costado Sur de la misma.
Durante el siglo XVII, el costado de la Plaza de Armas que da hacia la cordillera, tenía establecida ya toda una feria de mercaderes modestos de vituallas y productos básicos para los hogares, dando origen al llamado Mercado de Abastos que allí funcionaba, surgido a su vez del primitivo tianguez. La línea construida en la cuadra oriente al frente de la plaza, en tanto, continuaba siendo de residencias de connotados personajes de la época.
Con el tiempo, el grupo de tendales de los mercaderes había formado también una callejuela con los puestos ubicados al borde de la plaza, pequeña vía que en su momento fue conocida como la Callejón de los Mercaderes o Calle de los Baratillos (no confundir con la Calle de los Baratillos Viejos, hoy Manuel Rodríguez), en toda esa cuadra. La vía unía directamente la Calle del Rey (hoy Estado) con la Calle de la Caridad o de la Nevería (hoy 21 de Mayo).
A la sazón, la plaza mantenía un "estado deleznable" desde el siglo anterior, según juzga León Echaíz: sucia, pobre y llena de desperdicios. El mercadillo de la plaza carecía portales o corredores y se inclinaba un poco hacia el Sur, siendo lugar de operaciones de puesteros establecidos y también de los ambulantes que, desde 1613, tenía prohibición absoluta del Cabildo de vender sus productos libremente en las calles, arreglándoselas para llegar a comerciar a esta feria. Dicho Callejón de los Mercaderes, además, separaba el costado oriente de la Plaza de Armas, con su feria de tolderas, de la cuadra adyacente en donde está actualmente el Portal Bulnes, en los orígenes del comercio reunido en este lugar. Así, el contorno de puestos de feriantes, ya en las últimas décadas de la Colonia, se convirtió en una línea de establecimientos más firmes denominados Casas del Abasto Público.
Dice Carlos Peña Otaegui en su "Santiago de siglo en siglo", que al comenzar la centuria decimonónica, la plaza colonial permaneció largo tiempo más sin empedrar y afeada por "aquel inmundo galpón que, como se sabe, ocupaba desde el siglo anterior todo el costado oriente, entre las calles de las Monjitas y de la Merced, de Cárcel a Portal", agregando que aún "servía, con los inconvenientes y hedores del caso, de plaza de abastos a falta de otra".
Terminando la Colonia y comenzada ya la República, sin embargo, la manzana vecina a la plaza, entre Monjitas y Merced (seguimos en el lado del actual Portal Bulnes), continuaba ocupada por caserones. Los mercaderes de la feria, en tanto, habían emigrado hacia el nuevo Mercado de Abastos de Mapocho durante el Gobierno de Bernardo O'Higgins, ubicado ahora en donde antes había estado el enorme Basural de Santo Domingo y, actualmente, el Mercado Central. Todo el espacio que ocupaban los comerciantes y galpones en aquel borde de la Plaza de Armas, entonces, fue despejado.
Empero, autores como Benjamín Vicuña Mackenna y después el propio Peña Otaegui, coinciden en describir las casas del frente oriental en la cuadra hacia la plaza, como un lugar de escaso lucimiento hacia 1820. Tenía cuatro casonas de tejas, altillos, mojinetes levantados y ventanas bajas, y este lado de la plaza era identificado como aquel "de la resolana y del chavalongo". Uno de sus solares, haciendo esquina con Monjitas, había pertenecido al Vicepresidente de la Primera Junta Nacional de Gobierno, el Obispo José Antonio Martínez de Aldunate. En la esquina opuesta, con Merced, estaban las casas de los Mayorazgos Ruiz y Torquemada.
Al centro de la misma cuadra, por ahí en donde ahora vemos el acceso a la calle Phillips y la estatua de Santiago Apóstol, estaba la residencia que había pertenecido a monseiur Jean Francois Briand de la Morandais, conocida como la "casa del rollo" por estar justo enfrente del rollo de ejecuciones de condenados en la plaza, algo que horrorizaba a su esposa, doña Juanita Caxijal y Solar, obligando al matrimonio a cambiarse de residencia en 1720, cuando sus escrúpulos no pudieron más con aquellas escenas. La calle en la que se instalaron, cerca de una gran propiedad de los curas teatinos, comenzó a ser llamada -por su presencia allí- como la Calle de Morandais, variando a lo que hoy es el apellido y la calle Morandé.
La casa abandonada por Morandais en la Plaza de Armas, en tanto, fue en diferentes épocas: la imprenta que después sería del diario "El Progreso" (ocupando los altillos), una botica del Sr. Barrios que servía de club social, una sastrería, una casa de correos, un taller mecánico y una relojería de un señor francés fumador de pipa, llamado don Benjamín.

Plaza de Armas hacia 1850, aproximadamente, con el Portal Tagle al fondo, lado derecho, y el edificio Consistorial a la izquierda.
Detalle de  acuarela de la Plaza de Armas de Santiago, por el explorador José Selleny hecha en 1859. Se puede observar en plenitud el aspecto del Portal Tagle. Fuente imagen: "El paisaje chileno. Itinerario de una mirada", del Museo Histórico Nacional.
Imagen fotográfica de las incorporadas por Rafael Castro y Ordóñez en la Expedición Científica Española del Pacífico Sur, con la fachada del Portal de Tagle hacia 1863.
Acercamiento a la fachada del edificio, con el artístico bloque central de frontón con relieves y columnas de pilastras pareadas en sus costados.
EL PORTAL TAGLE
Si bien algunas de las descritas casas viejas de los comerciantes tenían balcones y altillos para ver las corridas de toros, procesiones y fiestas de la plaza, por cronistas como Alonso de Ovalle, en 1646, se confirma que no había arcos aún aunque, muy probablemente, se iba a establecer pronto un edificio comercial allí, al estilo y magnitud de los que sí había en el costado Norte. Faltaba aún el salto de progreso que iba a dar inicio a los portales, entonces.
Ya en la primera mitad del siglo XIX, había interés de la Municipalidad de Santiago en aquellos terrenos al oriente de la plaza, llegando a ofrecer 50.000 pesos por la que había sido la "casa del rollo" de Morandais, justo al centro, con la intención de construir allí un gran teatro para la ciudad. Sin embargo, la transacción nunca se realizó, por lo que el inmueble siguió siendo ocupado por diferentes casas comerciales y talleres como los descritos.
Sin embargo, uno de los acaudalados residentes de la manzana de nuestro interés, siempre al oriente de la Plaza de Armas, fue don Francisco Ruiz de Tagle, del mencionado Mayorazgo Ruiz. Visionario y emprendedor, Ruiz de Tagle hizo levantar allí, hacia 1850, un impresionante edificio comercial de arcadas y dos pisos que sería llamado Portal Tagle, de Tagle o de Ruiz de Tagle, de cara a la Plaza de Armas. Sus posibilidades de comercio eran para productos más sofisticados que los del antiguo mercado ya trasladado al borde del Mapocho, como telas y artículos importados, no sólo las básicas ofertas de productos agrícolas o artesanales que se vendrían en las ferias.
El Portal Tagle tenía tenues influencias del neoclásico, pero arrastrando aún los rasgos de la arquitectura colonial y del barroco criollo. Constaba de dos pisos de arcadas, abajo mayores y arriba menores, con un bloque de frontón principal en ubicación no central, y tejados en toda su longitud. No llegaba hasta el extremo Norte de la cuadra.
Si bien fue el primero de su tipo en la ciudad, así como toda una novedad arquitectónica para la época, popularmente fue denominado Portal Nuevo, para contrastarlo con el llamado Portal Viejo de Sierra Bella, al costado Sur, levantado hacia 1686 también con dos pisos pero sólo una corrida de altas arcadas como frente.
Se hace necesario precisar que ese último edificio, en el lado de calle Merced de la plaza, tenía en su interior, desde mediados del siglo XIX, una flamante galería comercial que se internaba por la manzana. Había sido encargada en gran parte al arquitecto francés François Brunet de Baines, y fue conocida como Pasaje Bulnes, por haberse trazado en lo que correspondía a antiguos terrenos de propiedad del General Manuel Bulnes, en aquella cuadra adyacente a la plaza. Fue la primera galería que recibió el nombre del mandatario y héroe militar, constituyéndose también en uno de los primeros casos de arquitectura en hierro modular que se aplicaron en Chile, dentro de sus estructuras interiores.
Volviendo a nuestro costado oriente de la Plaza de Armas, sin embargo, un incendio destruyó al efímero primer portal, el de Tagle, dejándolo inutilizado y quedando prácticamente desocupado hacia 1863-1864. Algunas pocas fotografías y pinturas de este histórico inmueble sobrevivieron como registro de su pasada por la plaza mayor de la capital chilena.
Fue el final de aquel edificio de corta duración en aquella cara de la cuadra, pero la historia de los portales en el mismo lugar recién estaba comenzando.
Vista de la Plaza de Armas  de Santiago desde la torre del Cuartel de Bomberos, hacia 1870, con el Portal Mac Clure, atrás a la izquierda. Fuente imagen: Enterreno Chile (subida por Alejandra Rojo).
Vista del lado Oriente de la Plaza de Armas, hacia 1880, desde la torre de la Catedral de Santiago. Detrás del Portal Mac Clure.
Vista del Portal Mac Clure, con "carros de sangre" aún circulando frente a él.
Calle Merced con Estado esquina suroriente de la Plaza de Armas, mayo de 1920. Se ven el vértice Sur y el torreón esquinero del Portal Mac Clure, y mamparas en sus arc0s superiores, convertidos en ventanales. Imagen de la Colección Fotográfica Chilectra.
Fachada del Portal Mac Clure, hacia el Primer Centenario.
Portal Mac Clure, frente a Plaza de Armas, en 1925 (ya en sus últimos años).
Procesión religiosa en la Plaza de Armas, enfrente del Portal Mac Clure.
La Galería San Carlos y los restos del Portal Mac Clure hacia sus últimos y decadentes días, fines de los años 20, antes de la demolición. Se observa en pie sólo una parte del portal siniestrado y el techo de cristalería del pasaje evidentemente en remoción, mientras el cuerpo central de los edificios de arcos (Alberto Siegel) ya están construidos y visibles atrás, con sus torretas y puentes alzándose por sobre la galería en ruinas (pasaje Phillips).
EL PORTAL MAC CLURE
Otro prominente aristócrata de entonces, don Carlos Mac Clure, se interesó por la estratégica ubicación de la propiedad abandonada y la adquirió al poco tiempo, reconstruyéndola y alzando allí un célebre edificio con su apellido: el Portal Mac Clure, que inició actividades hacia el período 1864-1865.
La remodelación y reconstrucción, diseñada también por Brunet de Baines, mantenía los dos niveles de altas arcadas, más grandes en el primero y más estrechas en el segundo, con el bloque central de frontón. Todo de evidente inspiración neoclásica francesa, además.
A diferencia del portal anterior, sin embargo, la fachada del nuevo ocupaba todo aquel costado de la cuadra, de esquina a esquina, con ampliaciones, torreones en los extremos y una gran mansarda que se elevaba como tercer nivel, justo al centro. Sus locales comerciales estaban distribuidos en ambos pisos, con accesos interiores comunicando cada nivel.
En muchos aspectos, el Portal Mac Clure destacaba más que el Portal de Sierra Bella como fondo de la plaza. Y si bien mantenía claras semejanzas volumétricas y de diseño  base con el más sencillo portal anterior, del que era más bien una adaptación o actualización, evolutivamente hablando la construcción del suntuoso Mac Clure sobre los restos del Tagle, fue un gran paso en el desarrollo arquitectónico del centro histórico, además de otro avance para el comercio más moderno en la ciudad de Santiago. Su extensión de lado a lado consiguió, también, la simetría de la fachada y la centralidad del bloque con frontón que el edificio anterior no tenía.
Lo anteriormente descrito sucedió, del mismo modo, con el reemplazo del también siniestrado Portal de Sierra Bella, en el costado Sur, por el espectacular Portal Fernández Concha, hacia 1871, con planos del francés Lucien Henault y dirección de obras de su colega británico W. Hoveden Hendry. Estos trabajos incluyeron la apertura de la antigua Galería Bulnes en el interior de esa cuadra, con obras encargadas por don Domingo Matte al Henault, desapareciendo así el aspecto base del viejo pasaje y pasando a ser lo que desde entonces conocemos como Pasaje Matte.
Poco después, se iniciaron los trabajos de construcción de una galería techada de dos pisos que corría por atrás del Portal Mac Clure, más o menos por donde está hoy la calle Phillips: la Galería San Carlos, conocida a veces también como Pasaje Mac Clure, diseñado por Ricardo Brown con participación ingenieril de Daniel Barros Grez, y puesta en servicio hacia 1874. La elegante galería quedó claramente integrada al conjunto que formaba con el Portal Mac Clure, y fue concebida bajo inspiración de obras como la Galería Vittorio Emanuele II de Milán. Mientras al portal se accedía por su frente y extremos, a la galería con cielo de cañón de vidrieras se entraba por Merced y Monjitas, albergando desde almacenes y tiendas hasta importantes fraternidades y clubes.
Se sabe que sobre el Portal Mac Clure y de cara a la plaza, vivió el Presidente Pedro Montt. En su estupendo reciente trabajo titulado "Santiago caníbal", los investigadores Mario Rojas Torrejón y Fernando Imas Brügmann, transcriben parte de un testimonio del escritor Luis Orrego Luco, recordando el regio ambiente de una visita a esta residencia de Montt, en la víspera de Año Nuevo de 1891. No sería el único mandatario en tener residencia por este lado de la plaza, como veremos.
Sin embargo, tanto el portal como la galería cayeron en decadencia al avanzar el siglo, diríamos que a partir del Primer Centenario o cerca, recibiendo su golpe de gracia con un nuevo incendio que destruyó gran parte del ala Sur del edificio Mac Clure, en 1927, dejando parte del mismo inutilizado y obligando a remover la mitad de sus altos, antes desaparecer por completo.
Poco duró, así, y las demoliciones comenzaron en 1929, valiéndose incluso de dinamita para los trabajos... Otra época estaba por iniciarse en la manzana.
Vista de la cuadra del Portal Bulnes en sus primeros años. Se observan los todos de los cafés y descansos en las terrazas. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico", de Pedro Encina.
El Portal Bulnes hacia 1940-1950, visto desde el edificio de la Municipalidad de Santiago. Todavía tenía su saliente de arcadas y terrazas originales. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico", de Pedro Encina.
Imagen del Portal Bulnes hacia los años cuarenta.
Portal Bulnes hacia 1955, ya sin la saliente de arcadas originales ni sus terrazas. Un troley circula por afuera del mismo. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico", de Pedro Encina.
Famosa fotografía del Presidente Jorge Alessandri dirigiéndose a pie desde el Portal Bulnes, a su espalda, hacia la moneda, hacia 1960. Fuente imagen: Chilenostalgico.cl.
Ofertones y liquidaciones en comercio del Portal Bulnes hacia 1966. Fuente imagen: Flickr "Santiago Nostálgico", de Pedro Encina.
El Portal Bulnes en sus últimos años acogiendo a los kioscos de carteras y mochilas, antes del traslado de sus vendedores. Fuente imagen: BiobioChile.cl.
Congestionado pasaje peatonal dentro del Portal Bulnes, ya en los últimos días de la presencia de los vendedores de carteras y bolsos en su interior. Fuente imagen: SoyChile.cl.
EL PORTAL BULNES
Terminada, como vimos, la época de oropeles del Portal Mac Clure, la Sociedad de Renta Urbana se hizo cargo del terreno y del siguiente edificio comercial que ocuparía su sitio, en aquel frente de cuadra: el Portal Presidente Bulnes, con su propia Galería Comercial Bulnes, que evocaba con su nombre al antiguo pasaje homónimo, el Portal Bulnes viejo, que dijimos había estado ubicado en la manzana Sur, también junto a la Plaza de Armas, desaparecido entre las galerías del remodelado Pasaje Matte.
Puede que haya influido en la elección del nombre del portal, además, la proximidad del Centenario de la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839), cerrada con el celebrado triunfo del General Bulnes en Yungay, pero es un dato de relevancia el que haya existido la un Pasaje o Portal Bulnes junto a la Plaza de Armas, tantos años antes que éste.
El nuevo pasaje comercial del portal, de propiedad municipal, fue construido en 1932 y en el mismo lugar en donde estuvo, hasta pocos años antes, el decaído Mac Clure. El popular nuevo edificio, diseñado por el arquitecto Jorge Arteaga, en realidad se compone de dos pabellones divididos por la salida central de calle Phillips. El estilo del conjunto oscila entre el neoclásico francés y corrientes del modernismo, distinguiéndose claramente el nivel de zócalo para el comercio del pasaje, del residencial correspondiente a los otros cinco pisos encima de las arcadas de dos pisos, originalmente divididas por una terraza de balcón abalaustrado sobre el borde de las mismas hacia calle Estado.
El portal está levantado, además, en una ubicación adyacente al gran edificio de Siegel y otros del novedoso pasaje de calle Phillips, así bautizado en recuerdo y homenaje al alcalde Luis Phillips, con vías paralelas a calle Estado que marcan el contorno oriental del edificio, y y otra central de cara a la Plaza de Armas.
Aquel comercio en sus bajos había sido una imagen tradicional para la ciudad, por largos años: desde zapaterías populares y expendios de comida rápida hasta el alguna  vez famoso cabaret "Mon Bijou" del fallecido empresario nocturno José "Padrino" Aravena, en el ala Norte, más hacia el lado de Monjitas. Este club se ubicó en donde antes estuvo el romántico y bohemio "Patio Andaluz", subterráneo muy concurrido por los intelectuales de la época, como recuerda Oreste Plath en "El Santiago que se fue".
El Portal Bulnes pasó a ser llamado también el Pasaje de las Carteras hacia los años setenta y ochenta, por la gran cantidad de kioscos de comercio de estos artículos que allí estuvieron hasta tiempos recientes, cuando fueron desalojados para dar inicio a la renovación del mismo y a pesar de sus resistencias a aceptar el traslado y el vencimiento de los permisos provisorios que debieron serles extendidos a estos vendedores.
Es preciso comentar que, si bien el comercio minorista ha estado presente en el portal desde sus orígenes, especialmente el de prendas y paquetería, tales comerciantes de bolsos y carteras, en particular, se remontaban a una presencia llegada allí hacia mediados de los años cuarenta, cuando llegaron muchos vendedores de carteras y marroquineros, inmigrantes sirios varios de ellos, que dejaron instalada la tradición y algunos linajes familiares de comerciantes que permanecieron hasta el último día que pudieron allí.
El zócalo del edificio, sin embargo, fue modificado para ensanchar la calle y su acera, no muchos años después de su inauguración. Así, para mediados del siglo XX, la saliente de arcadas con terrazas superiores ya había sido removida, dejando la línea de fachada con el aspecto recto que actualmente mantiene. El área de pastelones de roca roja y bolardos que tiene por pavimento el suelo adyacente al portal de nuestros días, era el área que ocupaba aquella desaparecida saliente, de cara a la calle por la que entonces pasaban tranvías y luego trolebuses.
Entre otras cosas, el pasaje es conocido también por haber tenido sobre el mismo su residencia el Presidente Jorge Alessandri Rodríguez (Phillips 16, hoy llamado Edificio Presidente), durante su mandato de 1958-1964 y hasta su muerte, caminando diariamente desde este lugar hasta el Palacio de la Moneda, para asombro de los transeúntes. Una placa conmemora esto, llegando a la esquina de Monjitas.
Desde publicado el Decreto Nº 1551 de 1986 que declaró Zona Típica a la Plaza de Armas, el Congreso Nacional y su entorno, el Portal Bulnes se encuentra con la categoría de protección del Monumento Histórico Nacional. El muy posterior Decreto Nº 64 de 2018, modificó el anterior fijándole límites que reafirmaron esta cualidad, pues la línea pasa por el deslinde de los edificios que hacen el contorno oriental de la calle Phillips, dejando la mitad de la manzana adentro, incluyendo el portal. El edificio también cuenta con la declaración de Inmueble de Conservación Histórica, por parte del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
El interés por sacar a los comerciantes del portal y cambiar su cariz, parecía remontarse a las administraciones de alcaldes anteriores como Jaime Ravinet y Raúl Alcaíno. Sin embargo, sólo tras el traslado del comercio popular y los kioscos, se pudo realizar la gran remodelación del pasaje a partir de 2014, buscando recuperar el esplendor del zócalo del edificio que ya parecía opaco y sombrío, además de amenazado por la inseguridad, la prostitución y la delincuencia. Aún se están ejecutando algunos de los últimos trabajos de remodelación, de hecho, testimoniando la cantidad de esfuerzos que se han invertido en el portal.
La administración de la alcaldesa Carolina Tohá debió lidiar durante todo ese tiempo con el rechazo al proyecto, por parte de los locatarios y muchos de sus clientes, que reunieron firmas intentando detener el plan. Esto, a pesar de que la Municipalidad contaba con un fallo judicial a favor del cambio en el portal, desde 2013. El exconcejal Felipe Alessandri continuó con el mismo proyecto de hermoseamiento y mejoras a la plaza y su entorno, una vez que la sucedió en el cargo alcaldicio, correspondiéndole a él inaugurar y poner en marcha el actual modelo de comercio que allí se ha aplicado y del que es un convencido gran defensor.
Desde fines del año pasado, entonces, son los cafés o restaurantes gourmet y las tiendas boutique orientadas a la tentación del turista, las que enseñorean el viejo-nuevo Portal Bulnes, ya transformado en un boulevard tan diferente al rasgo de comercio popular de los orígenes coloniales de esta manzana, y dándole este nuevo soplo de vitalidad que aspira al éxito y la perpetuidad en el portal.
Vista hacia el Norte, desde la esquina de Merced con Estado.
Acceso a la calle Phillips, entre los dos tramos del portal.
Calle Phillips, con la estatua escultórica de Santiago Apóstol.
Arcos actuales del edificio, poco después del desalojo de los vendedores de carteras.
Acceso al portal por el lado de calle Merced, después del traslado de los vendedores de carteras y sus kioscos.
Interior del portal ya despejado, tras la salida de los kioscos y sus vendedores.
Actuales toldos exteriores de cafés y restaurantes del portal, sector Sur.
La misma presentación actual de mesas exteriores, sector Norte.
Pasillo interior del ala Sur actual, ya remodelada, con el nuevo aspecto recuperado de los locales comerciales.
Vista del ala Norte actual, remodelada.
La circulación peatonal es mucho más fluida y expedita, en estos momentos.

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