domingo, 27 de enero de 2019

MANIOBRA, EL PERRO TRABAJADOR PORTUARIO DE ARICA

Maniobra en el Puerto de Arica, en 2014. Fuente imagen: diario "La Estrella de Arica" (Fotografía de Francisco Manríquez).
Coordenadas: 18°28'32.1"S 70°19'16.1"W (Puerto de Arica)
Por fin (y después de varios intentos) he podido conocer a uno de los representantes vivos más sorprendentes y astutos de las historias caninas chilenas, acá en el extremo Norte del país. Un caso virtuoso de la fauna urbana nacional, diría sin exagerar.
Cada mañana, en las instalaciones portuarias de Arica, llega hasta el acceso mismo a este lugar junto a las caletas y mercadillos, un perro de proporciones medias tirando  para grande, de color café y semblante engañosamente adusto. Todos los trabajadores de este complejo lo conocen: es Maniobra, la querida mascota adoptiva del puerto, que viene a buscar su diario desayuno y la camaradería, favores que paga ayudando a sus colegas humanos en las demandantes actividades de atraque y amarre de los barcos, curiosamente.
Hasta el empleado más serio y de rostro más parco sonríe acá en el puerto, cuando algún curioso pregunta algo sobre Maniobra y pide datos de dónde ubicarlo. Todos quieren y admiran a esta misteriosa mascota, si bien es poco reconocida fuera de las instalaciones en donde ha ido construyendo su currículo y las razones de tanto respeto. Le colocaron también un collar de color naranjo, que parece más bien una medalla al mérito, pues es tanto el cariño que se profesa por este animal entre el personal, que lo consideran virtualmente un obsequio del destino, un favor divino.
La vida de Maniobra transcurre entre las cornamusas, la fila de norais del malecón, las torres de enormes contenedores, las gaviotas chillonas y los perezosos pelícanos que aseguran su dieta en las vecinas pescaderías de la caleta. También extiende su existencia perruna entre brisas marinas, y el aplauso de sus colegas tras tirar de las sogas de aproximación con sus fuertes mandíbulas. Diríamos que es un perro de puerto perfecto, más allá de ser sólo residente del borde costero.
El breve video de Youtube que hizo conocido a Maniobra.
Maniobra va con los trabajadores del puerto desde el punto de salida del minibus de acercamiento interior hasta los lugares de atraque, sentado en alguno de los asientos y vistiendo los mismos implementos de seguridad que los hombres, como los chalecos reflectantes. Aunque no es tan reactivo a los llamados y zalamerías, va inmensamente feliz en su puesto cada vez que lo hace, tal vez sintiéndose realizado por contar con este empleo. Jadea ansioso en el breve camino, de hecho, deseando empezar la jornada, tal como lo hizo aquel olvidado primer día en que, para sorpresa de todos, apareció allí apoyando las maniobras de los amarradores de Report.
El perro se ganó con justicia honorífica su singular apodo, hoy nombre propio. Maniobrita, prefieren decirle algunos. Sucedía que cada vez que se subía a la combi de los trabajadores, se bajaba del transporte con los últimos de ellos, precisamente los del equipo encargado de las maniobras portuarias. Fue cosa accidental pero repetida, entonces, que acabara siendo bautizado como Maniobra.
Empero, nadie parece recordar bien las circunstancias en que este animalito llegó a las instalaciones del Terminal Portuario de Arica. Sólo logran sacar del cajón del olvido que, por su comportamiento y facilidad para ser adiestrado, parecía ser un perrito de casa, tal vez perdido o abandonado. También cuentan algunos que intentaron echarlo del lugar en alguna ocasión, pero el can nunca abandonó su amplio nuevo hogar y, por el contrario, permaneció demostrándose colaborativo y buen empleado. Habría sido esta última la razón por la que decidieron dejarlo y permitir que hiciera su real aporte a las labores de amarre, además de encontrar quienes se encargan de su alimentación.
Su caso se hizo conocido a partir de septiembre y octubre de 2014, cuando un video suyo, grabado por los propios trabajadores portuarios, fue tomado y difundido como encantadora curiosidad por medios locales, como el portal digital Soy Arica y el periódico "La Estrella de Arica", incluso otros de Santiago como "La Cuarta". A la sazón, sin embargo, ya era considerado una celebridad entre sus colegas bípedos del Terminal Puerto de Arica, que habían publicado orgullosamente las imágenes de su mascota colectiva compartiendo los trabajos del puerto.
Imagen del perro con sus colegas humanos. Fuente imagen: "La Estrella de Arica" (Fotografía de Francisco Manríquez).
Acceso al puerto de Arica, por donde puede verse también a la mascota.
Escenas de Maniobra tirando las amarras del puerto (video 2014).
El mismo periódico "La Estrella de Arica", del miércoles 1° de octubre de 2014, en el artículo titulado "Maniobra, el perro que alegra los días en el puerto", entrevista a don Raúl Cortés, trabajador desde hacía 36 años hasta entonces en el puerto, quien comentaba sobre la mascota:
"Es cariñoso y juguetón, además de muy sociable. Se da con la gente de forma natural. Come lo que comemos nosotros. A veces a uno lo ve comiéndose un pan aliado y se acerca. También le gustan las empanadas. Él elige a quien acercarse, dependiendo de lo que uno esté comiendo".
Se agregaba en el breve artículo, que otras de las funciones de Maniobra en el complejo portuario eran ayudar a tirar las mallas y espantar a las palomas que intentan comerse las cargas de soya. Por nuestra parte, agregaríamos como aporte la grata compañía que da el perro a los trabajadores, amenizando las horas y los quehaceres sólo con su presencia.
Maniobra suele echarse a dormir en el suelo de tierra de un bandejón, justo enfrente de la entrada con gran arco de las instalaciones del puerto. Incuso se ve cóncava esa parte del terreno, por tanto uso que le ha dado. Lo hace allí también en algunas noches tibias del benigno clima de Arica, aunque cuando el calor sobrepasa su pacífica mansedumbre, huye del Sol hasta la sombra de la caseta de control, en donde se gana algunas caricias más de los guardias y los encargados de los ingresos al complejo. Hacia las cinco de la tarde, reaparece a veces desde alguna incursión en las playas o en la propia ciudad, visiblemente cansado y decidido a tomarse un reposo sin atender mucho los llamados, por afectivos que sean.
El perro Maniobra, en la actualidad.
Tomando un merecido descanso en la sombra de la caseta de ingreso.
Maniobra parece saber que es un can adorable.
En las faenas de las amarras, en cambio, el perro asiste a los hombres de overoles rojizos y cascos jalando con determinación las cuerdas de atraque. Las fauces del enérgico can tiran con tanta alegría como esfuerzo aquellos cabos y cordeles, ayudando eficazmente a los trabajadores en esta labor de gran demanda física. Alguna vez los vio en este desafío, podemos especular; luego los imitó con la forma que su anatomía perruna se lo permitió, y no se detuvo más.
El despliegue de fuerza del perro salta a la vista durante aquellas tareas en el puerto y llega a verse feroz e intimidante en cada tironeo. Pero los flecos de su cola peluda no dejan dejan de balancearse de un lado a otro durante tales bríos, poniendo en evidencia incontestable la enorme dicha del perro de poder participar en ellos.
El agradecido Maniobra parece consciente, incluso, de los alcances de seguridad involucrados en sus desafíos en el puerto, con una inteligencia que le permite acercarse a los grupos en donde distingue que hay más trabajo y necesidad de ayuda. Por esta razón, se va desplazando entre uno y otro grupo atracando barcos, de acuerdo a donde sienta que deba hacerse más presente.
Por las tardes, Maniobra aún prefiere tomarse su rato en el relajo de la ciudad: va a la pequeña feria de productos marinos ubicada enfrente del puerto y a un costado de la estación de trenes, o hasta la plaza de la antigua Aduana, o por las proximidades de la Plaza Colón y la Catedral, al pie del Morro de Arica surcado por los jotes de cabeza sangrienta y las intimidantes grietas de su estructura rocosa. Su rango de desplazamiento siempre es cercano a su teatro de operaciones, según parece.
El peludo empleado modelo siempre regresa a su lugar de trabajo tras alguna de esas siestas o paseos afuera, realizados probablemente entre los de su especie o en algún lugar desconocido de esas sombras y pastos que no abundan mucho en Arica. Lo más usual de esas horas de la tarde, sin embargo, sigue siendo el verlo roncando por ahí en el acceso a las instalaciones, junto a unos pretiles, hasta donde llega pasando junto al dramático monumento a los trabajadores fallecidos en la construcción del puerto ariqueño. Otras veces, se marcha en esos ratos a tomar once con los demás empleados portuarios, en la hora del té.
Pero Maniobra nunca se marcha, realmente: también vuelve más tarde, ganándose el saludo y las caricias de todos los hombres que lo esperan en el turno nocturno del puerto, y que en verdad lo reconocen como un auténtico compañero de trabajo. El ajetreo de clientes de los restaurantes cercanos y de los principales movimientos de camiones de carga ha ido cesando a estas alturas del día, pero el perro sabe que este es su lugar y que acá se duerme poco, tomando todo los rigores del desafío de trabajar en el puerto.
Sin embargo, Maniobra ha envejecido, y ya se le notan los años. Si bien mantiene su fuerte dentadura para seguir jalando cabos, suele llegar cansado en sus salidas de la hora de la tarde, cuando regresa a su sitio al comenzar a bajar el Sol. La temida pero inevitable hora del retiro se aproxima en los calendarios para este viejo y fiel can, tal vez mereciéndose una jubilación bajo atención de sus mismos colegas humanos o alguno que se apiade y lo adopte en su propio espacio familiar.
El hermoso e inteligente perro callejero seguirá allí, por ahora, sin esperar ser el empleado del mes, sin lamentarse ante ningún sindicato por sus destinos o sus prospectos. Maniobra sólo trabajará feliz en el puerto de Arica mientras pueda, agradecido y derrochando fuerzas casi infatigables desde esa secreta parte suya, en su esencia espiritual: esa que quería ser humana y no pudo, pero que permanecerá siempre inconforme y rebelde en la intimidad de su naturaleza canina.

1 comentario:

  1. Notable!! Esa singular capacidad que tienen algunos perros de adaptarse al medio, aportando compañia, gracia y una muy buena mano en las labores, me recordó los ovejeros del sur.
    Saludos don Criss.

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