martes, 20 de noviembre de 2018

LA CAPILLA DEL SAGRADO CORAZÓN Y LA PLAZA DE LOS ARTESANOS DEL 900 EN EL BARRIO SANTA ISABEL

La Capilla del Sagrado Corazón en la Plaza Artesanos del 900. Imagen publicada por Consuelo A. Christen (U. Diego Portales) en informe "Práctica en Oficina: Subdirección de Patrimonio-Serplan - I. Municipalidad de Santiago".
Coordenadas: 33°26'50.0"S 70°38'17.8"W
En la manzana capitalina ubicada entre las calles Portugal (ex De la Ollería y luego De la Maestranza), Santa Victoria (ex Infante), Marín y el callejón corto de Angamos (ex San Martín), en pleno barrio Santa Isabel de Santiago Centro, estuvieron ubicados por largo tiempo los claustros conventuales del la antigua Congregación del Sagrado Corazón de Santa Magdalena Sofía Barat, conocidas como las Madres de los Sagrados Corazones, lugar de la primera Escuela Normal del país.
Del antiguo internado de las monjas, aún sobrevive el estupendo edificio decimonónico de la casa central, ocupado por la sede de la Universidad Mayor (Facultad El Claustro). En estos pasillos y cuartos vivieron importantes religiosas de la época, como la fundadora de la orden en Chile-, la enérgica madre francesa Ana du Rousier (quien dirigió el trazado del edificio y sus patios), la que había llegado a Chile con sus hermanas de congregación la inglesa Mary Mac Nally y la italiana Antonieta Pissorno, hacia 1853. Su iniciativa fue la que trajo a América Latina a las hermanas del Sagrado Corazón a partir de este complejo, además.
Otras célebres monjas residentes en este complejo destacaron en años posteriores, como Sor Juana Fernández Solar, luego Santa Teresa de los Andes. La orden también tuvo un colegio de alumnos externos o Externado, en el sector de la Alameda de las Delicias a partir de 1885, más o menos en donde ahora está la Torre Entel.
Dos edificios de nuestra época ocupan lo que eran los jardines del conjunto, hacia la avenida Portugal, además de un fragmento de los antiguos tajamares coloniales del río Mapocho que allí fue ubicado. A espaldas de los ex claustros, en cambio, creció sobre los patios y huertos del convento, una pintoresca y pulcra villa obrera llamada Claustro del 900, distribuida entre las calles Turquesas, Amatista, Malaquita y Diamantes. Es al final de ella que está la plaza y la capilla de nuestro interés en esta entrada.
La manzana de los claustros y el colegio en dos planos antiguos de Santiago: arriba, el de Ernesto Ansart, en 1875 (con el eje Norte-Sur invertido); abajo, el de Nicanor Boloña de 1911.
Acuarelas de la Casa Central (abajo) y, a su espalda, la Capilla (arriba), hechas por la hermana C. Nicholl en el Convento de la Maestranza (Archivo de las Religiosas del Sagrado Corazón).
Fotografías de época de la capilla. Imágenes publicadas por Consuelo A. Christen (U. Diego Portales) en informe "Práctica en Oficina: Subdirección de Patrimonio-Serplan - I. Municipalidad de Santiago".
Imágenes de figuras santorales, pintadas en los muros al interior de la capilla. Fuente imagen: Decaminoa.blogspot.com.
Diseños murales de pintura, con alusiones góticas, dentro de la capilla. Hechos con la técnica del trampantojo ("trompe l'oeil"). Fuente imagen: Decaminoa.blogspot.com.
La encantadora y tranquila villa de principios de los setenta, es todo un bastión de otra época entre el Santiago que crece hacia el progreso en desenfreno alrededor. Cuenta con aquella plaza propia hacia el lado de la calleja de Angamos, en donde se ha elevado por casi un siglo y medio su capilla, una de las más escondidas y desconocidas de la capital chilena.
De acuerdo a lo que informan Andrés Necochea Vergara y ‎Pilar Balbontín Vicuña en "Las plazas de Santiago", la llamada Plaza de los Artesanos del 900 fue construida recién en 1970, al igual que la Plazuela de la Veracruz en calle Lastarria, enfrente al templo homónimo. En ambos casos, se trató de plazas surgidas de remodelaciones en terrenos de antiguos inmuebles y propiedades en la comuna de Santiago, única forma de obtener espacio para nuevas áreas verdes ya que la ocupación urbana estaba llegando al colmo y se hacían poco rentables ante el mayor valor del suelo habitable.
La plaza de marras fue diseñada como un parque para la villa, con una tosca fuente de aguas propia al centro, aunque hoy está seca, con un macetero central en forma de poliedro. Tiene una explanada con un piso de adoquines ya algo maltratados y con un monolito de concreto semejante a una peana de tronco de pirámide, de líneas curvas en sus caras centrales, ubicada a un costado de la capilla. En una de esas caras, la que da hacia la plaza y la explanada, todavía leemos:
"PLAZA DE LOS ARTESANOS
A MIS MANOS DE ARTESANO
EL CIELO LES DIO VISIÓN
CON ROCAS, MADERAS Y ARCILLA
HOY CONSTRUYO MI NACIÓN"
El nombre de la plaza sería en homenaje a los artesanos nacionales, un gremio de mucha importancia para la sociedad chilena del pasado, al igual que los obreros de la sociedad industrial. Su impronta ha quedado registrada en otros sitios de la ciudad, como la calle y la ex plaza De los Artesanos del barrio de los mercados de La Vega. Se suponía, además, que en esta plaza de Barrio Santa Isabel iban a trabajar y ofrecer sus productos artesanos de Santiago, con una feria propia, algo que nunca llegó a concretarse.
La capilla, en cambio, si bien se mantiene gallarda y en buen aspecto, podría necesitar una restauración que complete su estado, ya que recibió alguna marca con el terremoto de 2010. Con sus 55 metros cuadrados construidos, junto con algunos de los árboles más antiguos de la plaza, este inmueble es todo lo que queda de los patios posteriores del colegio de los sagrados corazones.
Conocida como la Capilla del Sagrado Corazón o del Claustro del 900, se ubica más exactamente en Angamos 358. Empero, su posición luce extraña a causa de los cambios urbanísticos de este barrio: perdida entre la quieta calle, de espalda hacia ella y de frente hacia la plaza. Los peatones pasan tras ella, por lo mismo. De factura en ladrillo y albañilería simple, con fachada simétrica de torreones, rosetón central y arcos ojivales, sus líneas estilísticas son neogóticas con influencias eclécticas, probablemente franco-itálicas. En algún momento, estuvo estucada o pintada de colores claros, aunque hoy luce sus ladrillos cocidos a la vista. Su cara posterior que da a la calle, carece de ábside.
Interiormente, corresponde a una sola nave con dos niveles y sin subdivisiones. Careciendo ya de mobiliario y alhajamiento del culto, destacan sus pinturas murales en tonos grises y ocres, hechos con la interesante técnica trampantojo (simulación de fondos, planos y perspectivas), parecidas a las que pueden verse, por ejemplo, en algunas dependencias vaticanas. Estas pinturas son de falsas estructuras arquitectónicas, también de diseño gótico, con retratos de figuras religiosas entre una y otra. La decoración de la pintura parece tener cierta influencia barroca, además, aunque muy afrancesado en sus motivos ornamentales al igual que la fachada exterior.
Echando cuentas en el tiempo, este pequeño templo era un oratorio situado al interior del complejo de los Sagrados Corazones, justo al fondo de la propiedad religiosa. Como el conjunto había sido construido en 1861 e incluía las dependencias del mencionado claustro, del colegio, del pensionado, la escuela para niñas pobres y la capilla de nuestra atención, ésta debió ser levantada en ese mismo período, aunque la ficha de Inmuebles de Conservación Histórica de la Municipalidad de Santiago la fecha en el 1900, dato que creemos discutible.
Esta capilla también fue la cripta en donde terminaron sepultadas algunas de las primeras internas de la orden, incluyendo a su fundadora en Chile, la mencionada Ana du Rousier, tras fallecer en 1880 tras una larga obra a favor de la congregación por la que consagró su vida.
Cuando el colegio de las monjas se retiró de esta cuadra en 1968, para trasladarse al actual Colegio Sagrado Corazón Clara Estrella, la congregación traspasaría su histórica casa central de avenida Portugal a la constructora de las obras, pero luego fue expropiado por la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) con la intención de establecer allí sus oficinas, siendo restaurada la casa central y trazado el proyecto urbanístico que actualmente ocupa su lugar en la parte posterior de la cuadra, en los patios. Sin embargo, cabe comentar que todavía en 2011, figuraba la capilla como propietada por la Sociedad Constructora Parque del 900 Ltda., aunque considerada bien de uso público.
La Capilla del Sagrado Corazón fue respetada en aquellas remodelaciones de principios de los setenta, quedando como parte del nuevo conjunto habitacional, de la villa y la plaza. Unos años después el traslado de las religiosas, hubo también un traspaso de la casa central a la fundación CEMA-Chile, en 1978. Al mismo tiempo, la capilla pasó a administración de la muy cercana Parroquia de San Juan Evangelista, ubicada Lira con Santa Victoria.
Al año siguiente se realizaron también renovaciones en la plaza, con los mejoramientos en la explanada que iba a ser ocupada por los puestos de los artesanos de todas las regiones. Finalmente, sin embargo, no se pudo destinar el espacio a tal propósito, sino más que en un breve período entre los años ochenta y noventa, y sólo en el edificio del claustro mientras éste siguió en manos de CEMA-Chile (período que hoy es visto con alcances controversiales) antes de pasar a manos de la casa de estudios. El cierre con rejas de la plaza hacia el lado de Angamos, parece ser una medida de seguridad algo posterior a su inauguración.
Hoy, la capilla ha perdido su carácter sacro y está en la administración municipal. De ahí que los vecinos hayan pedido recuperarla como sede social y se hayan implementado planes para ello. Su estado se considera bueno, pero aún se aprecian evidentes daños en el templito, a pesar de haber sido parcialmente restaurado el lugar pocos años antes del Bicentenario Nacional. Inquietan particularmente las fracturas en su torre central.
Prácticamente, la capilla pasa cerrada todo el tiempo, pero sabemos que fue incorporada a la lista de nuevos Inmuebles de Conservación en el Plan Regulador de la Municipalidad de Santiago, en septiembre de 2011, seguida de propuestas para conservación y restauración.
A pesar del envejecimiento inevitable, el aislamiento de la plaza la ha mantenido en digno estado a ella y al templo, salvo por algunos rayados con aerosol. La plaza cuenta incluso con juegos infantiles. Sus jardines y árboles de sombra son bien mantenidos, tanto por los funcionarios municipales como por los vecinos de esta villa; o especialmente gracias a estos últimos, deberíamos decir, quienes la han convertido también en un lugar de encuentros y reuniones para los residentes del barrio Santa Isabel.

2 comentarios:

  1. Sólo un pequeño comentario a la reseña: Juana (Juanita) Fernández Solar y Santa Teresa de Los Andes son la misma persona, pero el primer nombre fue con el que fue bautizada y vivió hasta su ingreso al convento carmelita de Los Andes, y el segundo es el nombre que hoy le da la Iglesia desde su reconocimiento como santa, a partir del nombre que escogió al entrar al monasterio (Hermana Teresa de Jesús, llamada de Los Andes para distinguirla de la de Ávila, fundadora de la orden). El vínculo de esta santa mujer con el colegio del Sagrado Corazón de Maestranza es que a sus 15 años fue alumna interna allí, y aunque en algún momento pensó en hacerse religiosa del Sagrado Corazón, finalmente terminó optando por ser carmelita descalza de claustro.

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    1. Hola estimado. Gracias por la observación. Sí, me equivoqué pero es porque me faltó un lueg en vez de y. Gracias a una persona muy cercana conocí bastante de la vida de Sor Teresita y le debo también una entrada. Lo corregiré. Saludos

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