domingo, 4 de noviembre de 2018

EL TEATRO ROMA: DÍAS IMPERIALES DE LA CALLE SAN DIEGO

El Teatro Roma se presenta gallardo al público de calle San Diego, en imagen tomada desde la altura del vecino Teatro Cariola hacia los años setenta. Fotografía de los Archivos del Comité de Desarrollo Barrio Arturo Prat - San Diego. Se observan enfrente, entre muchas otras cosas, las instalaciones de las tiendas de moda Enrique Guendelman, ya desaparecidas.
Coordenadas :33°26'52.6"S 70°39'03.0"W
El cartel de lectura vertical del Teatro Roma ya es casi un elemento legendario en la arqueología urbana de calle San Diego y los restos vestigiales de toda la ciudad de Santiago. Ubicado encima del célebre bar "Las Tejas", sobrevive hablando en silencio: recordando escenas del pasado original que tuvo el salón de esta popular cantina, con su escenario y balcón de galerías para grandes encuentros artísticos que han vuelto a celebrarse allí en "el palacio del terremoto".
El Teatro Roma nació del impulso que tuvo la calle San Diego con la llegada de proyectos de salas como el vecino Teatro SATCH, rebautizado Teatro Cariola. Antes aún de concluido este último, la sala del Roma se estaba construyendo para la misma oferta de candilejas, por lo que tanto éste como el Cariola fueron inaugurados en el mismo período, cuando la avenida era una boyante concentración de actividad nocturna, bohemia y artística, aunque con todos los claroscuros que implica tal fama.
Así, exactamente al lado del Cariola en la cuadra entre calles Tarapacá y Eleuterio Ramírez, el Teatro Roma surgió con un proyecto inmobiliario que dio origen al pequeño Edificio Roma, de sólo 4 niveles, en cuyos bajos y zócalo llegó a alojarse la sala, exactamente en la dirección de San Diego 236. Fue presentado al público como uno teatro elegantísimo y con todas las comodidades para un centro de este tipo en la época, publicitándose mucho el que fuera "el único teatro de Chile que cuenta con una pasarela de cristal iluminada, al estilo de los grandes teatro revisteriles del mundo".
Aunque su nombre evocaba a los circos de muchedumbres de la Roma Imperial, su orientación era desde el inicio hacia el teatro frívolo, de humor y las compañías de revistas, pasando por su escenario importantes figuras de la época dorada del espectáculo popular chileno. Con aforo para hasta unas 2.000 personas, sin embargo, su show era más recatado que otras ofertas de la ciudad, elaborado con un perfil más familiar y menos escandaloso que el disponible en otras carteleras, o al menos eso era lo que prometía.
Anuncio de la inauguración del teatro con el show "Huracán de Churros" de la Compañía Tro-lo-ló, en "Las Noticias de Última Hora", 6 de agosto de 1954.
Mary Marcel y Ninón Rose, las vedettes estrellas de la Compañía Tro-lo-ló del Teatro Roma, destacadas en el diario "Las Noticias de Última Hora".
Las modelos de los Champs Elysees, de la Compañía Tro-lo-ló, durante sus primeras presentaciones en el Teatro Roma.
La primera agrupación artística que se presentó en el Roma fue la Compañía de Revistas "Tro-Lo-Ló", dirigida por el gran empresario de espectáculos y director de orquestas Buddy Day, que para entonces ya había puesto en marcha el Teatro Ópera y la histórica revista de vodevil y humor del "Bim Bam Bum". La "Tro-Lo-Ló" fue, además, la compañía matriz de la mayoría de los espectáculos estables del Teatro Roma, durante sus buenos días ofreciendo espectáculos.
El esperado día inaugural del Roma, sábado 7 de agosto de 1954, la "Tro-Lo-Ló" presentó la obra debut "Huracán de churros", de Gustavo Campaña y Buddy Day, con tres funciones al hilo a las 19 horas, 21:30 horas y 23:25 horas. En el show de la compañía estuvieron los siguientes artistas, anunciados por la publicidad en la prensa en el viernes de la víspera a la inauguración:
"...un súper elenco de atracciones de fama mundial, como BRUNO EL FANTÁSTICO, astro del casino de París, una de las más formidables atracciones jamás llegadas a Chile. LAS 5 MODELOS DE CHAMPS ELYSEES, las más hermosas mujeres de América, que presentarán los trajes más hermosos de París para la próxima Temporada de Primavera y Verano; el TRÍO ALONSO, astros del baile y la canción españolas, procedentes del COPACABANA de Río de Janeiro, lo mismo que la vedette CARMEN RODRÍGUEZ, rutilante estrella del Brasil, de una hermosura sin igual. Junto a ellos actuará el FAMOSO BALLET DE MARTA RIVET, con 16 bailarines seleccionadas de Bs. Aires. El primer bailarín Yara Gradin, las vedettes argentinas Mary Marcel, Ninón Rose y Esther D'Arnot, y formidable cuerpo de cómicos encabezados por MANOLO GONZÁLEZ, que hace su debut como primera actor cómico; ORLANDO CASTILLO, ROLANDO CAICEDO y la graciosísima YOYA MARTÍNEZ. La revista será presentada a todo lujo, en un espectáculo altamente elegante y moral, que será un nuevo punto de atracción para las familias de Chile, y para el turismo internacional".
El debut de la "Tro-Lo-Ló" fue de un éxito total, aquella noche, a teatro lleno y ovación general, según consigna la prensa de espectáculos de entonces. De acuerdo a una pequeña nota aparecida en "Las Noticias de Última Hora" del día siguiente, los humoristas tuvieron un magnífico trabajo, siendo "oportunísimos, en cuadros de gran actualidad nacional". El mismo texto concluía su evaluación comentando: "La revista fue presentada con una elegancia y vistosidad insuperable, bajo la dirección dinámica de Buddy Day".
La experiencia positiva para "Huracán de churros" se repitió por las jornadas que siguieron, llamando la atención del respetable especialmente las artistas Mary Marcel y Ninón Rose, las estrellas más despampanantes de la "Tro-Lo-Ló". Ciertas figuras de sus shows hasta se quedaron viviendo en el barrio del entorno, según se cuenta, como alguna vedette que permaneció residiendo en un departamento sobre el teatro hasta nuestra época (ver reportaje de "Ahora Noticias" de Mega, "Lo que ofrece San Diego", del 23 de agosto de 2012).
También arribaron a su sala las infaltables proyecciones de películas, muy populares en el barrio de la calle San Diego hasta los años ochenta, en donde las atracciones familiares e infantiles estaban lideradas por los antiguos cines de esta avenida, todos ellos ya desaparecidos o bien transformados dramáticamente.
La entrada central que se ve en la imagen, al centro, era la principal del teatro en sus años de actividad. La actual de "Las Tejas" era la entrad lateral.
Acceso a "Las Tejas". Pasillo directo hacia la sala principal del exteatro.
Interior del exteatro. Se observa el escenario actual de "Las Tejas", al fondo.
Antigua sala del Teatro Roma, ya convertida en el bar "Las Tejas". Se observa el balcón o palco general del exteatro. Fuente imagen: Vivesandiego.cl.
En su mejor época para estas luces y escenarios, el tráfico de la avenida San Diego era inverso al actual, es decir, hacia el Sur. La cuadra del Teatro Roma y del Teatro Cariola solía estar colmada de vehículos estacionados durante los fines de semana, en los que llegaba el numeroso público de estas salas, como se ve en el capítulo entero que le dedica Osvaldo Salas al mismo en su obra "El mimeógrafo":
"El teatro Roma era uno de estos domiciliados en la calle San Diego, creo estar seguro que era el más pequeño de todos los teatros de la mencionada calle, además, era el menos pomposo. También era evidente que su mantenimiento no era el más adecuado, sin embargo, compartía la característica de los otros teatros de esa calle, pues contaba con dos pisos. El primer piso era platea y el segundo piso balcón. Cuando funcionaba como cine, el balcón era más barato".
Los actos políticos y las proclamas se asentaron también al Teatro Roma, como observa Salas. Y además llegaron al teatro, buscando refugio, muchos de los revoltosos de la famosa Batalla de Santiago, que estallara a inicios de abril de 1957, como reacción por la ola de alzas decretadas por el gobierno.
Se recuerda la realización en el Roma de un gran acto de apoyo para la penúltima candidatura de Salvador Allende, en su intento presidencial apoyado por el Frente de Acción Popular. Esto sucedió el viernes 3 de julio de 1964, aunque el candidato socialista no logró derrotar al demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, en las votaciones del 4 de septiembre. Curiosamente, aún existen algunos rayados murales con el sello gráfico del "Viva Allende" (formando una X) en los subterráneos de algunas imprentas y restaurantes de estas cuadras, pues parece que el barrio tuvo sedes de su comando o bien ciertas simpatías hacia su candidatura.
Sin embargo, ya durante el Gobierno de la Unidad Popular, el Teatro Roma se convertiría en escenario de oposición a Allende y de las protestas unas dos mil personas afectadas por la medida del controvertido Estanco Automotriz de 1972, administrado por la Empresa de Comercio Agrícola (ECA). Llegaron a la sala a organizar y exigir la entrega de los vehículos que habían alcanzado a pagar al contado y por los que la estatal les obligaba a pagar la diferencia entre el valor ya cancelado y el oficial reajustado, aumentado por la inflación.
Ya en sus últimos años como sala artística y resistiendo a las restricciones a la vida recreativa que llegaron con el Golpe Militar de 1973, el Roma adquirió cierta atracción simbólica para los opositores. Además de las presentaciones del movimiento de la Nueva Canción Chilena en su escenario a partir del año siguiente, sucedía que el Movimiento de Izquierda Revolucionara, MIR, realizaba en él al menos dos actividades anuales: el aniversario de su fundación, cada 15 de agosto, y una ceremonia de los 9 de octubre o alrededores, recordando al Che Ernesto Guevara tras su caída y ejecución en 1967.
Sobre lo anterior, se sabe que ambas muestras se hacían con exposiciones de muy maltratado material fílmico (Salas recuerda un documental sobre la Guerra de Vietnam con una victoria sobre la aviación estadounidense, y otro sobre la Guerrilla de la Sierra Maestra en Cuba), un discurso revolucionario correspondiente y una presentación musical, generalmente a cargo del grupo Karaxú! (del que fueron parte Patricio Manns y Mariana Montalvo) con canciones de protesta y contenido político.
De acuerdo al mismo autor, entonces, "servía este evento para preguntar por las personas de las que uno necesitaba noticias", por lo que ambos encuentros hicieron del Roma un teatro que tenía, "además de una función social, una función informativa". Y concluye Salas, reflexionando al respecto:
"En resumen, el teatro Roma fue testigo de actos políticos que se llevaban a cabo un par de veces al año. Allí descargábamos toda nuestra energía, la cual creíamos que impactaba en la sociedad, pero lo cierto es que la sociedad no se enteraba de nosotros. Seguramente lo importante era sentir y convencerse de que esta actividad contribuía al cambio social. Obviamente, no era así. Recordando esos tiempos, el teatro Roma fue escenario, durante un corto tiempo, de eventos bastante similares. En aras de la verdad, no eran similares, en realidad, eran exactamente iguales. Cada vez se repetía la rutina matemáticamente, era copia de la copia; además acontecía siempre en el mismo lugar, en el teatro Roma. Por cierto, es asombroso que allí se reuniera en cada oportunidad la misma cantidad de personas. Pero no solo eso, sino que además la misma gente, con la misma ropa, con la misma energía, con el mismo lenguaje, con los mismos ideales, una vez tras otra. El éxtasis mayor se producía rigurosamente en ciertos pasajes del acto, por ejemplo, cuando se derribaba el avión americano y con la presencia del Che Guevara. Sí, ciertamente actuábamos aislados del resto de la sociedad, también es cierto que nuestro derroche de energía y entusiasmo quedaba entre las paredes del teatro Roma. Quizás por fortuna nunca reflexionamos sobre el grado de marginalidad que en realidad nuestros actos políticos tenían. Cuando con mis amigos de aquella época recordamos el teatro Roma, coincidimos que en ese momento al menos fuimos muy felices y todos coinciden plenamente (me incluyo) de que fue una época hermosa".
En sus "Des/encuentros de la música popular chilena 1970-1990", Juan Pablo González informa también que el Teatro Roma había sido el lugar de celebración de los cinco meses de existencia de la peña "Doña Javiera", apodada la Casa Folklórica, que Nano Acevedo había fundado a mediados de 1975 en los altos del club de tango "Cambalache", también ubicada en calle San Diego y que duró una década en funciones. La fiesta y recital realizados aquella vez en el Roma, además del propio Acevedo en el escenario, contaron con los artistas Magot Loyola, Tito Fernández, Jorge Yáñez y Los Moros, Los Curacas, Ortiga, Capri, Ana González, Patty Chávez, el Coro Santa María y los ballets folclóricos Antupay y Semilla. La jornada estuvo animada por Ricardo García y Freddy Hube. "Ese era todo el espectro artístico que podía actuar en la primera peña abierta en Santiago después del golpe de Estado", reflexiona González.
El Teatro Roma, ya reducido a ocasional cine y centro de eventos disponible en arriendo, cesó sus funciones en los años ochenta, según entendemos, tras lo parece haber sido ya una larga y triste agonía. Parte del edificio residencial había sido ocupada también por sedes de partidos políticos, como  el Socialista, Comunista y Demócrata Cristiano, pero nada conseguía revitalizar su sala hasta que una nueva generación de aventureros llegaría a él: jarras, cañas y pipas; perniles, parrilladas y "terremotos".
Hoy, sólo ese cartel vetusto y la cornisa de lo que fue la marquesina, quedan a la vista en la fachada del Edificio Roma como registro de la presencia del Teatro Roma. Más vida tiene el "Café Roma", renombrado como "Giuliano", bastión del tiempo sobreviviente a un lado de lo que fue la entrada principal. El popular restaurante y schopería era, desde sus orígenes, una previa típica de los concurrentes del cine y de las presentaciones en la sala (su isotipo era un bailarín, precisamente), por lo que reservaremos una entrada especial a su historia cercana ya a los setenta años. Sólo comentaremos que algunas galerías conectaban este espacio con el interior del teatro, sector de los camarines, sótano al que se accede por una bajada al costado del escenario.
Hasta el interior del exteatro, "Las Tejas" ha traído nuevas formas de espectáculos y entretenciones, permitiendo que la alegría y la recreación no hayan abandonado aún tan venerable sitio de la historia de las candilejas de Santiago.

4 comentarios:

  1. entrado por el Pasaje al fondo y supongo detrás del ROMA, tenía su taller el Coco Salas el mejor MAQUINISTA de las revistas de espectáculos, desde ahí atendía sus asuntos para el Teatro MISTRAL o el CARIOLA y cualquier otro escenario que lo requería.

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  2. https://www.flickr.com/photos/28047774@N04/30495193237/in/dateposted/ En esa foto del año 1978 se mostraba un cartel de la película argentina "Fotógrafo de señoras", protagonizada por Jorge Porcel y Graciela Alfano.

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  3. Que buenas historias se deben haber visto en ese lugar, tanta gente que gozaba y gustaba del lugar. gracias por compartir.

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