lunes, 1 de octubre de 2018

LOS TOROS DE MAIPÚ: UNA HISTORIA COMUNAL QUE COMIENZA EN MEDIALUNA Y CONCLUYE EN PISTA DE PATINAJE

Coordenadas: 33°30'33.1"S 70°45'17.9"W
En calle Alberto Llona 1899, enfrente de Chacabuco y al lado de la boyante y activa Plaza de Maipú, en Santiago, está el viejo pasaje con arquerías y explanada de la Municipalidad, en donde funcionan dependencias de la Tesorería Provincial de Maipú, el Departamento Municipal de Eventos con su Salón Auditorio y la Sala de Reuniones del Concejo. Al fondo del mismo, están las escalinatas y portal de acceso al anfiteatro, en donde destacan, en lo alto las dos figuras taurinas que han vigilado por décadas la entrada y salida del público desde este sitio.
Las dos bestias metálicas tenantes, conocidos popularmente como los Toros de Maipú, exhiben su gallarda estampa y musculatura en actitudes bravas, como ostentando su superioridad en un imaginario rebaño bovino. Uno de ellos, a la izquierda, mira hacia el horizonte en forma altiva y desafiante, como buscando un enemigo, mientras que el otro, a la derecha, parece congelado en un instante previo a un ataque, bufando y cabeza gacha listo para embestir.
Tras el portal de acceso en donde se lucen estas figuras, está un viejo anfiteatro municipal (no confundir con el actual, del auditorio), cuyas líneas y circunferencia evocan inmediatamente a una medialuna. No es coincidencia que así sea, como no lo es tampoco que los toros de lidia se encuentren coronando su acceso.
Considerado inmueble de Conservación Histórica, la vida de este sitio se inicia en 1937, cuando el 30 de julio comienza a ser construida allí la Medialuna Municipal de Maipú, en tiempos en que la comuna aún convivía con sus rasgos rurales y de tradiciones más relacionadas con el campo, antes de ser absorbida por el crecimiento urbano de la urbe.
Se dice que el lugar en que se levantó había sido una antigua cancha colonial de corridas de toros, actividad que fue prohibida durante la Patria Nueva. Sin embargo, hay datos que permiten suponer que la primera medialuna de Maipú había estado ubicada en donde hoy se encuentra la Población Independencia de Chile, a espaldas del Templo Votivo de Maipú.
La medialuna que nos ocupa fue puesta en servicio en 1938, pero se la remodeló con un poco más de ambición y así pudo ser inaugurada como Medialuna Municipal en abril 1940, con un Gran Rodeo Oficial. Las jornadas de esta práctica se volvieron atracción habitual en aquel circo de rodeos, entonces.
Los Toros de la Plaza Maipú, sobre el acceso.
Hoja del catálogo de la fundición Val d'Osné, con los toros ornamentales que se ven en la Plaza de Maipú (Fuente imagen: "Arte de la Fundición Francesa en Chile").
"Corrida de toros en Maipú", de 1941. Fuente imagen: Cambalachemaipu.com.
Los tiempos de la medialuna de Maipú. Fuente imagen: Cambalachemaipu.com.
Medialuna de Maipú. Fuente imagen: Maipupatrimonial.cl.
Sin embargo, una práctica de corrida de toros quedó asociada para siempre al lugar. Dice el periodista y cronista maipucino Manuel Silva Salazar, en el artículo "La Plaza de Toros de Maipú" (sitio "Cambalache Maipú: Noticias desde la histórica comuna", 7 de junio de 2018), que en febrero de 1941 fue utilizada por primera y única vez como plaza de toros, con una jornada de tauromaquia de la que quedaron algunos registros. Fue más bien una exhibición que una lidia, sin embargo, pues los toros no fueron muertos ni heridos, cumpliendo así con las restricciones al maltrato animal que ya entonces se consideraban válidas.
Todo esto sucedía como parte de los festejos del IV Centenario de la Fundación de Santiago, a los que se sumó Maipú por su relevancia en la historia de la ciudad, especialmente en el proceso independentista.
A la sazón, Maipú estaba bajo la alcaldía de José Luis Infante Larraín, agricultor, militante conservador emigrado al nacionalismo y futuro Ministro de Economía del Presidente Gabriel González Videla, con cuatro pasadas por la dirección comunal que lo dejaron en el recuerdo como uno de los ediles más hacedores y reputados que haya tenido la misma, con un busto propio en los vecinos jardines municipales. Junto a otros alcaldes como Gonzalo Pérez Llona y Raúl Pino Villegas, también fue un gran fomentor de la práctica local del rodeo huaso.
Fue el propio alcalde Infante quien, queriendo conmemorar aquel evento de tanta connotación hispánica, logró conseguir las dos estatuas de toros de lidia que hizo montar sobre el acceso. Según el artículo "Plaza de Toros de Maipú" de la revista "Mi Gente" (29 de abril de 2014), las piezas habrían sido conseguidas en una subasta.
Por su parte, Claudio Jorquera Aceituno explica en el artículo "Los Toros de la Medialuna: antiguas esculturas en el centro de la comuna" (Portal Maipú Patrimonial, 26 de julio de 2013), que la sugerencia de comprar las estatuas taurinas fue hecha por el vecino e integrante del Club de Huasos, don Leonidas Rosende, tras haber visto las figuras abandonadas en una feria ganadera de Santiago, en la calle Exposición. Jorquera recuperó el dato gracias a doña Victoria Rojas viuda de Jorquera.
A mayor abundamiento, el articulista señala también que las estatuas de los toros llegaron a Chile con otras obras ornamentales para ser montadas en el Pabellón de Francia en la Exposición Internacional de 1875, realizada en la Quinta Normal de Agricultura de Santiago, apareciendo en una ilustración del pabellón francés en el número tres del periódico "El Correo de la Exposición", que fue el medio oficial del evento. Conjetura así, entonces, que tras finalizar la exposición ambos toros fueron adquiridos para ahora ir a ornamentar la feria ganadera de calle Exposición, para quedar abandonados al término de la misma hasta que Rosende las encontró allí.
Toro de la izquierda, vista exterior antes de ser restaurado.
Toro de la izquierda del acceso, vista interior. Al fondo, la Plaza de Armas de Maipú.
Toro a la derecha del acceso, vista exterior, antes de ser restaurado.
Toro a la derecha del acceso, vista interior. Atrás, árboles de la Plaza Anfiteatro.
Los toros representados a tamaño natural, de raza miura, pertenecen a los modelos de fabricación de las fundiciones artísticas francesas, de la casa parisina Val d'Osné, la más célebre productora de estas obras en el siglo XIX. Su sello aún le lee tenuemente en las bases de las figuras, al frente.
Basadas en la premiada obra Combat de Taureaux de mediados del siglo XIX, del eximio escultor francés Isidore Bonheur (1827-1901), las copias de los toros aparecen en los catálogos de ventas de la compañía metalúrgica. Hay unas piezas similares en el exmatadero de Cureghem en Anderlecht (Bélgica), y en el Parque Georges-Brassens de París, de hierro con una cobertura de pátina de bronce verde.
Bonheur presentó estos toros en 1865, originalmente esculpidos en yeso, obteniendo en lo sucesivo varios premios por esta obra. Se dice que fueron mostrado al público en la Exposición Universal de Viena 1873, en el Pabellón de Agricultura de Francia. Después, en 1878, fueron expuestos en el Champ de Mars en 1878, aunque algunos confunden estas esculturas con la del buey de Auguste Cain que fue exhibido ese mismo año en la Feria Mundial de París. Esto último ha dado origen a la leyenda francesa de que los toros de Bonheur estuvieron alguna vez ubicados en los jardines del Palacio de Trocadero, sede de la señalada exposición, además de alguna controversia sobre la originalidad de las obras taurinas de ambos autores. Con cierta tendencia a representar animales en sus trabajos, Bonheur también obtuvo Medalla de Oro en la Exposición Universal de París de 1889.
Las principales copias metálicas de los toros de Bonheur se fundieron por encargo del Matadero de Vaugirard, hacia 1897 según se cree, obra encargada a la casa Val d'Osné, que también generó ciertas discusiones por su semejanza con las de Cain. Estos son los que están en el Parque Geores-Brassens, precisamente. También se sabe que su hermana, la pintora Rosa Bonheur, hizo algunos toros parecidos en pequeñas esculturas, una de las cuales fue ampliada en 1901 por Ernest Gambart para coronar un monumento en homenaje a la autora en Fontainebleau, obra ya desaparecida, aunque el toro fue rehecho en bronce en 1942.
Cabe comentar que la mencionada fundición parisina hacía sus obras principalmente en hierro colado, por lo que, como se tratarían de originales de la compañía los dos de Maipú, debemos suponer que el material de los mismos no corresponda a bronce, a diferencia de lo que se ha afirmado a veces en algunas fuentes. Sí es verdad que, en Chile, se hicieron copias en bronce de obras adquiridas a la Val d'Osné y otras compañías de metalurgia artística, como ocurría en la fundición de la Escuela de Artes y Oficios de Santiago.
Volviendo a la medialuna, varios otros eventos organizados con la colonia española y con animales traídos desde la Península tuvieron lugar allí en Maipú, continuando al servicio del rodeo durante las alcaldías que siguieron y llegando a ser sede del Campeonato Nacional de Rodeo, el famoso Champion de Chile, en 1959 y 1961, cuando Infante había regresado a la administración municipal.
Los toros vistos desde el interior, en las galerías.
La Plaza Anfiteatro, adyacente al recinto.
Senderos interiores de la Plaza Anfiteatro.
Poco después, con gran participación de Infante y Pérez Llona, se fundó ahí también Club de Rodeo Chileno "Federado Alberto Llona Reyes", que obtuvo personalidad jurídica en octubre de 1973. Aquel año, sin embargo, la medialuna fue brevemente convertida en un provisorio centro de detenciones, hasta 1974, a consecuencia del Golpe Militar de septiembre. Pérez Llona, informa el mencionado artículo de "Mi Gente", también había sido dirigente de la Sociedad Nacional de Agricultura, de la Federación del Rodeo Chileno y de la Asociación de Criadores de Caballares.
Aunque su actividad como centro de rodeos fue activa sólo hasta 1986, los mismos socios del club lograron, merced a sus insistencias, que en julio de 1993 se fundara el Club de Rodeo Laboral Maipú, destinado a facilitar la entrada de personas de clase media, niños y estudiantes a la práctica y la celebración del rodeo, a través de la organización de actividades y la liberación de entradas a los mismos encuentros.
A la sazón, sin embargo, la actividad en el recinto ya no era la misma: poco antes, el alcalde Hernán Silva Sahueza había trasladado los encuentros costumbristas de la medialuna a unas canchas ubicadas en calle Maipú con El Olimpo, enfrente de la calle Sigfredo, a la sazón un terreno eriazo y poco urbanizado. Esta segunda medialuna se encontraba en parciales ruinas todavía hacia el Bicentenario Nacional, antes de que se construyera en su lugar el actual Hospital El Carmen, desapareciendo totalmente.
A pesar del entusiasmo de los clubes, la época del rodeo estaba en retirada, y la actividad en la Medialuna de Maipú comenzó a decaer rápidamente durante esa década. Las remodelaciones del entorno y de la misma Plaza de Armas de Maipú hicieron inviable la realización de grandes eventos de tono campestre dentro, por lo que se lo adaptó como anfiteatro para eventos abiertos, diferentes a los encuentros del auditorio interior en los edificios adyacentes. Su pista de 40 metros de diámetro y graderías para unas 4.000 personas o más, sentadas y de pie, dejaban atrás ya su parte más rústica y folklórica.
En 1999, el alcalde Herman Silva Sanhueza hizo una ambiciosa proposición de transformar la medialuna en un gran anfiteatro y centro de espectáculos techado, para festivales y conciertos, presentando un anteproyecto que quedó en espera de recursos, pero que no prosperó al tener que dejar el cargo durante el año siguiente. De esta manera, en el año 2000 el recinto fue cerrado, profundizándose su largo período de oscuridad, convertido en sólo un espacio subutilizado a espaldas de la Municipalidad de Maipú. Solamente se realizaron algunos ocasionales encuentros durante algunos de los años que siguieron, como ciertos festivales de verano.
Hacia los preparativos de las celebraciones del Bicentenario Nacional, el entonces alcalde de Maipú, don Alberto Undurraga Vicuña, propuso recuperar el carácter histórico del anfiteatro como plaza de toros y medialuna, pero su propuesta quedó trunca. Además, con la inauguración de la Estación Metro Plaza Maipú a inicios de febrero de 2011 y la construcción de las explanadas para eventos en la misma plaza, los espectáculos abiertos comenzaron a realizarse en estos espacios y ya no en la exmedialuna, como el Festival Maipú Canta a Latinoamérica y el Festival Folklórico José Luis Hernández.
Acceso al recinto de la ex Medialuna de Maipú, hacia sus tiempos usados como anfiteatro y centro de eventos. Fuente imagen: Cambalachemaipu.com.
El mismo acceso cerrado al público, durante el período de decadencia y desuso en que cayó antes de la última remodelación del recinto.
Aspecto actual del acceso al recuperado recinto de la exmedialuna, ahora convertida en la flamante Pista de Patinaje y Centro de Eventos Los Toros.
La ex Medialuna Municipal de Maipú, en el período en que permaneció convertida en estacionamientos de vehículos de la municipalidad y de algunos funcionarios. Fuente imagen: Prensalocal.cl.
Inauguración de la Pista de Patinaje y Centro de Eventos Los Toros, dejando atrás toda posibilidad de que la medialuna recuperara su actividad original de rodeos. Fuente imagen: Chile.as.com.
Un hecho curioso de este período es que, hacia fines de la administración Undurraga en 2012, se habría extraviado inexplicablemente una placa conmemorativa que debía ser instalada por la Municipalidad de Maipú en el acceso al anfiteatro, recordando que el recinto había sido utilizado como centro de detenciones casi 40 años antes, según lo que precisó la Comisión Valech.
El sucesor en la alcaldía, Christian Vittori Muñoz, elaboró una nueva propuesta en 2013-2014 para reponer la actividad artística y ciudadana en este recinto municipal, aspirando a convertirlo en un gran anfiteatro de eventos al estilo Cúpula del Parque O'Higgins, con el nombre de Arenas Maipú. Se evaluó ampliar su capacidad e instalarle un escenario propio, inclusive. Pero, por alguna razón quizá derivada de los vaivenes que debió enfrentar dicha alcaldía y las controversias que siguieron a este período, el proyecto no alcanzó a ejecutarse durante su dirección comunal.
Por todo lo anterior, entonces, la explicación a la presencia de los toros colocados en su entrada acabó siendo olvidada hasta por los mismos maipucinos, en especial los más jóvenes. Olvidada y desdeñada, la pobre exmedialuna municipal siguió convertida en un lugar de muy ocasionales encuentros y, la mayor parte del tiempo, en estacionamiento para vehículos de algunos funcionarios municipales. Casi 20 años más completó en este poco decoroso servicio, llegando a los 32 años en virtual desuso.
Sin embargo, luego de asumir en 2016, una de las primeras medidas de la alcaldesa Cathy Barriga Guerra fue darle un destino diferente al anfiteatro y recuperarlo para la ciudadanía. La medida fue anunciada al Consejo Municipal el 10 de enero del año siguiente: sería destinado a cancha de patinaje permanente, gratuita, para niños y adultos, y a lugar de eventos programados, debiendo quedar concluidas las obras de remodelación en 18 meses a partir del anuncio.
Los trabajos se iniciaron en diciembre de ese mismo año, con la instalación de la primera piedra, pero no sin dificultades: algunos concejales y grupos ciudadanos, quizá movidos por la circunstancia política (es sabido que la Municipalidad de Maipú ha sido un duro campo de batallas partidistas en las últimas décadas, así que se hace imposible tomar bando), reclamaban que debía ser ubicada la placa extraviada para ser colocada en el lugar; también solicitaron que se conservaran algunas de las ruinosas butacas del anfiteatro como testimonio de los tiempos en que había sido centro de detenciones; precisamente, las dignidades que postergaron las dos administraciones anteriores, a pesar de ser ambas de militantes democratacristianos.
Mirada general a la nueva Pista de Patinaje y Centro de Eventos. Aún conserva su aspecto original de medialuna, a pesar de las remodelaciones.
Comienza a llegar la gente: patinadores y skaters, en una tarde fría.
Placas inaugurales, en el acceso. El juguetón perrito que se ve en la imagen, se quedó viviendo en el recinto desde realizados los trabajos que convirtieron el lugar en la pista de patinaje.
La alcaldesa, sin embargo, ya estaba decidida en aquel momento a cambiarle el cariz al lugar casi a modo de "exorcismo" del mismo, en gran medida por ser opositora a la práctica del rodeo y reconocida enemiga del maltrato animal.
Por lo anterior, el nuevo uso que cambió el destino de la exmedialuna, fue puesto en marcha con la inaguración de la pista en la fría tarde del 17 de julio de 2018. 480 millones de pesos costaron las obras ejecutadas en sus 3.748 metros cuadrados, cubiertas por un convenio entre la Municipalidad y la Universidad de Las Américas, que incluyeron la instalación de baldosa microvibrada y pulida, iluminación led, repavimentación de accesos, mejoramiento de camarines y ampliación de los baños, entre otros aspectos.
El aforo actual llega a unas 8.000 personas en sus renovadas galerías y contorno superior, y la capacidad de su pista es de poco menos de 1.000 usuarios. Y aunque está separado por una reja perimetral del área verde adyacente, conocida como la Plaza Anfiteatro a espaldas del Mercado Municipal, ambos recintos abiertos parecen estar connaturalmente integrados y relacionados, por lo que no extrañaría que la apertura al público se habilitara a futuro también por acá. Esta plaza tiene algunos juegos de niños, pero claramente es la favorita de las parejas.
En el acto inaugural del patinódromo, la alcaldesa recordó: "Este lugar estuvo olvidado por más de 30 años y hoy vuelve a brillar para convertirse en una pista de patinaje, la que fomentará el deporte y la vida en nuestra comuna". Gratuito y abierto a diario, cuenta con coloridas luminarias propias, patrocinios publicitarios que permitieron su recuperación y equipos de patinaje para quienes lo soliciten, pues la cadena de comida rápida McDonald's donó al proyecto una gran cantidad de patines, cascos y rodilleras para los usuarios.
Finalmente, la placa conmemorativa alusiva al pasado oscuro del lugar, tanto tiempo pendiente y reclamada, se colocó de una vez por todas el 21 de agosto siguiente, empotrada en el piso frente al acceso y junto a las demás placas inaugurales del complejo. Dice, esta sencilla pieza en lámina de bronce:
"Pero muerta te amo y nos amamos,
Aunque esto nadie pueda entenderlo"
Raúl Zurita
| canto a su amor desaparecido |
Plaza de Toros (ex media luna)
centro transitorio de detención y
tortura de la dictadura
cívico militar: Comisión Valech
El lugar ostenta un nombre singular este nuevo espacio recreativo de Maipú: Pista de Patinaje y Centro de Eventos Los Toros.
Como se podrá adivinar, su taurino nombre lo da aquel par de bravos toros, gallardos y estáticos, flanqueando el paso sobre su entrada. Los mismos toros que testimonian desde sus inicios una historia de lo que empezó a escribirse con la Medialuna Municipal de Maipú, en tiempos ya olvidados.

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