martes, 2 de octubre de 2018

LA ESTATUA ECUESTRE DE PEDRO DE VALDIVIA EN LA PLAZA DE ARMAS: OTRO MONUMENTO QUE "CAMINÓ" POR LA CAPITAL CHILENA

La escultura ecuestre de Valdivia en la Plaza de Armas, hacia 1970, con su antigua posición mirando hacia el oriente. Imagen perteneciente al Archivo Fotográfico y Digital de Fondo Sala Medina, Biblioteca Nacional. Fuente imagen: Memoriachilena. cl.
Coordenadas: 33°26'14.5"S 70°39'00.4"W
Ya he comentado algunas veces acá, sobre esa curiosa costumbre nacional de hacer "caminar" las estatuas y los monumentos, cambiándolos constantemente de lugar o de posición por razones siempre relacionadas con el afán de alterar nuestro espacio urbano, a veces para bien y no pocas para mal. Algunas efigies y piezas conmemorativas o históricas han peregrinado por tantos lugares que llega a ser un desafío seguirle el hilo a tal ruta, como la famosa Llama de la Libertad o la Fuente Colonial del Palacio de la Moneda.
Un caso con la señalada característica, es el de la maciza y enorme estatua ecuestre del conquistador y fundador de la ciudad hispana de la capital chilena, don Pedro de Valdivia, en la Plaza de Armas de Santiago, justo enfrente del edificio de la Municipalidad. Reúne ambas características que lo han hecho "caminar": primero, éste no era el lugar de su ubicación original, y segundo, su posición tampoco es la misma con la que llegó a alojarse justo en aquella esquina de la plaza, en Catedral-Monjitas con Estado. También tuvo un breve traslado hacia otro punto de la plaza, durante la gran última remodelación de este sitio.
La enorme estatua es uno de los monumentos más importantes y fáciles de identificar de Santiago, además de un reconocimiento tácito a los orígenes hispánicos de la sociedad colonial chilena. Por esto último, hay quienes no pueden evitar ver en la obra esas connotaciones negativas y contradictorias relacionadas con el proceso de la Conquista. Casi no parece casual que la escultura indigenista en la misma Plaza de Armas, el Monumento a los Pueblos Indígenas de Enrique Villalobos, halla sido ubicada en 1992 justo en la esquina diametralmente opuesta a la de Valdivia, como evitando toda proximidad entre ambas y estableciéndolas en los polos más opuestos de la manzana.
Cosas muy reales y cotidianas suceden en torno al monumento, actualmente. Esa parte fundacional de la historia citadina que representa, convive también con rasgos varios de la misma urbe, incluyendo su decadencia. Así pues, la conmemoración monumental y sus símbolos, comparten espacio con el turismo, el comercio, los predicadores, los inmigrantes, los niños jugando, perros callejeros, las parejas que lo eligen como lugar de encuentro, la prostitución diurna, el discreto narcotráfico, los jubilados, etc. Pocas cosas acaban siendo un espejo tan santiaguino como el lugar preciso del Monumento a Pedro de Valdivia, ahí en la plaza.
Con esta entrada, intentaré anticiparme a las celebraciones del 480° aniversario de la fundación de Santiago del Nuevo Extremo, ocasión en la que, supondría (tomando por referencia festejos anteriores), algún papel protagónico puede llagar a tener también este monumento.
Aspecto actual de la imagen en la esquina. Por alguna curiosa razón, prácticamente todo el día hay en ella ciudadanos extranjeros sentados en el pedestal, de diferentes orígenes, que la eligen como punto de encuentro con sus paisanos.
Vista hacia el edificio de la Municipalidad, atrás del monumento.
Acercamiento a los personajes. Se observa la expresividad de las figuras y detalles como la venera de Santiago Apóstol en la montura del conquistador.
Vista lateral del monumento, desde el edificio municipal.
La placa inaugural de 1963.
ORIGEN DEL MONUMENTO ECUESTRE
Esta obra fue realizada por el escultor cacereño Enrique Pérez Comendador (1900-1981) y fue donada a la ciudad de Santiago por la comunidad española residente. La idea de realizar tan grande obsequio había sido tomada por la Asociación de Instituciones Españolas de Chile y surgió casi naturalmente para el Congreso de Entidades Españolas de Chile, por estar celebrándose próximamente los 150 años de la Primera Junta Nacional de Gobierno de 1810.
El artista autor, un gran hispanista en la inspiración de sus obras, es el mismo de otras célebres estatuas públicas como el Monumento a Vasco Núñez de Balboa y el Monumento a Ramón Gómez de la Serna en los Jardines de Las Vistillas, ambas de Madrid. La Asociación de Instituciones Españolas en Chile le había encargado realizar esta nueva obra de Valdivia el 4 de diciembre de 1959.
Poco antes, además, Pérez Comendador (o más exactamente Comendador, como solía firmar sus trabajos) había recibido una solicitud del entonces Diputado Provincial de Badajoz, Juan Murillo de Valdivia, de hacer figuras en bronce de conquistadores extremeños en América, como Cortés, Pizarro, Vasco Núñez y Valdivia, pero -según diría el mismo escultor- se le pidió hacer sólo bustos (los que están en el museo con su nombre, en Hervás), por falta de presupuesto. Sin embargo, excediendo lo solicitado, tomó el riesgo de producir para Valdivia una a caballo, esperando fuese aprobada, en lo que iba a ser el origen del diseño del monumento que después le fuera solicitado por sus compatriotas residentes en Chile.
Y también como nota al margen, según se desprende del artículo "La escultura monumental de Enrique Pérez Comendador" de Moisés Bazán de la Huerta (revista "Norba-Arte", volumen XXX de 2010), parece ser que Pérez Comendador había estado involucrado en la fase inicial del proyecto de Monumento al Presidente Arturo Alessandri Palma, inaugurado un año antes en la plaza del Palacio de la Moneda, en Chile, a pesar de que esta obra finalmente fue hecha por el escultor Aroldo Bellini.
Aunque la Asociación de Instituciones Españolas en Chile había puesto urgencia a la realización del monumento, para que quedase instalado en Santiago durante ese mismo año del aniversario 150 de la Primera Junta, el gran terremoto de Valdivia del  22 de mayo de 1960, obligó a cambiar las prioridades y la etapa de conclusión del proyecto, por lo que el envío e inauguración tardaron más de lo que se hubiese querido en principio, prolongándose por tres años.
Produciendo el monumento en la fundición Capa de Coca. Se observa el torso de bronce de Valdivia. Imagen perteneciente a la colección fotográfica Murciego.
La imagen va cobrando sentido. Equipo de trabajo en la fundición del poblado de Coca. Imagen perteneciente a la colección fotográfica Murciego. Fuente imagen: sitio web de la Asociación de Instituciones Españolas en Chile.
La figura de yeso o escayola, de los moldes para la fundición. Obra perteneciente a colecciones de la Fundación Capa. Fuente imagen: Capaesculturas.com.
CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA
El trabajo metalúrgico fue ejecutado en Madrid, también en 1960 según se lee en las inscripciones de la estatua, en la correa de la montura. Se refiere en realidad a la Fundición Capa, célebre casa metalúrgica creada sólo dos años antes en Arganda del Rey, en Madrid.
Empero, gran parte del monumento se produjo en el municipio de Coca, en Segovia, a cargo de Eduardo Capa, natural natural de esta localidad y profesor de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en un taller que instaló en terrenos cedidos por su hermano y socio cerca del turístico castillo del lugar. Capa había sido también alumno de Pérez Comendador. Este último le hizo llegar las partes del monumento en escayola, obtenida de los moldes originales de la arcilla modelada por el autor, que el fundidor pasó a cera y, a continuación, al bronce. El monumento completo de Valdivia está actualmente en su versión de yeso en las colecciones de la Fundación Capa, en Arganda del Rey, mientras que la maqueta pequeña de la obra se atesora actualmente en la Sala VII del Museo de Bellas Artes de Badajoz.
Otro detalle interesante es que el bronce que se utilizó para la fundición del monumento había sido el mismo de dos cañones de guerra de buques hispanos, donados por el Ejército Español, institución que tuvo participación en el proyecto de la obra. Por esta razón, el material ha sido llamado bronce victorioso, y sin duda es un gran valor agregado al monumento.
La estatua ecuestre resultante pesa 2,7 toneladas y mide 4,8 metros de altura. Su diseño elaborado y ejecutado por el escultor, tiene semejanzas evidentes con otras imágenes ecuestres suyas, como el Monumento a Hernando de Soto en Badajoz. Muestra la imagen consensuada e idealizada de don Pedro de Valdivia en armadura, sobre un gallardo caballo sin riendas, símbolo de la fidelidad equina en perfecta relación hombre-montura, además del pacífico dominio del guerrero sobre el animal. Algunas creencias interpretativas han surgido al respecto, especialmente por la disposición y actitud de ambos personajes: Valdivia sostiene en su mano derecha un rollo con los títulos del acta de fundación de Santiago, mientras que en la otra se empuña en su sable a la altura de la boca de la vaina.
Hay notables investigaciones llevadas adelante sobre esta obra, por el artista español Pepe Murciego, hijo del fundidor y alfarero José Murciego que había participado de la fabricación del monumento en la fundición de Capa en Coca. El empresario también producía allí ladrillos desde que fundó el taller, poco antes, y por eso fue contratado el artesano, tras mostrarle a éste una bella maqueta del castillo de Coca. Murciego padre guardaba algunas fotografías inéditas del mismo trabajo, que su hijo confirmó eran el monumento de Valdivia durante una visita a Chile en 2008, exhibiéndolas después en una exposición (ver artículo "La historia tras la escultura de Pedro de Valdivia", del diario "El Mercurio" del lunes 19 de octubre de 2015).
El mismo investigador Murciego informa que, dado el escaso tiempo con el que contó Pérez Comendador para realizar su obra en ocho meses, se vio en necesidad de utilizar el mismo caballo que tenía preparado antes para un monumento a Francisco Franco, con algunas modificaciones tenues.
Comparada con la miniatura en bronce del Museo de Badajoz, en la estatua destinada a Santiago se eliminaron detalles como el yelmo del Conquistador Valdivia, se hizo más visible el pergamino enrollado que lleva en su mano y se le agregó el sable o espada. La falta de riendas del caballo es original, como en el caso de la mencionada estatua ecuestre de Hernando de Soto, no un "error" como cree cierto mito urbano. Sin embargo, al monumento para Chile se le agregaron los estribos y una montura con concha santiaguesa o venera (las mismas que están en el escudo de armas la ciudad) ubicada al frente, entre las piernas de Valdivia.
Armando la obra y colocando ceremoniosamente su espada para concluirla. Imagen perteneciente a la colección fotográfica Murciego. Fuente imagen: sitio web de la Asociación de Instituciones Españolas en Chile.
Todo el trabajo de bronce del monumento ya terminado, en 1960-1961. Imagen perteneciente a la colección fotográfica Murciego.
La obra, armada en Arganda. Fuente imagen: Capaesculturas.com.
ENVÍO A CHILE Y PRIMERA INAUGURACIÓN
La obra conmemorativa fue armada en Madrid y dispuesta provisoriamente en un terreno del Ministerio del Ejército, en los Jardines del Palacio de Bellavista, a partir del 15 de noviembre de 1961. Ahí se hizo la primera ceremonia simbólica, con una entrega de su propiedad al entonces Embajador de Chile en España, señor Sergio Fernández Larraín, quien publicó un elogioso texto para la memoria de don Pedro de Valdivia en Chile, en el diario "La Vanguardia" del día siguiente.
Poco después, volvió a ser desarmada, repartidas sus grandes piezas en ocho contenedores y trasladada al puerto de Tarragona en camiones militares. Fue enviada a Chile con los auspicios de una compañía salitrera, a bordo del vapor "San Felipe", llegando a Valparaíso el 6 de junio de 1962. El propio escultor se hizo cargo de dirigir los trabajos de armado y montaje y, ya estando en Santiago, dio una conferencia con diapositivas dedicada a su obra para Valdivia en el Salón de Honor del Congreso, ese mismo año.
El monumento fue inaugurado solemnemente el día 25 de julio de 1963, en las escalinatas al Norte del cerro Santa Lucía, con una concurrida ceremonia que se desarrolló con presencia don Casiano Martínez como representante de la comunidad hispana, en su calidad de presidente de la Asociación de Instituciones Españolas en Chile. Fue el propio Martínez quien hizo entrega simbólica oficial del monumento a la ciudad de Santiago, siendo descubierto ante los presentes, pronunciando las siguientes palabras ante el público, reproducidas por "El Mercurio" siguiente:
"Esta es la ofrenda de los españoles por los 150 años de la independencia chilena, cumplidos en 1960. También, una ocasión para recordar la nítida impronta de los pensamientos y actos del Gran Capitán, que se abrió paso con el estilo hidalgo de un soldado que hace la guerra con impaciencia por la paz..."
Junto a Martínez y Pérez Comendador, los demás oradores de la ocasión fueron el Alcalde de Santiago, don Ramón Álvarez Goldsack, recordado como un gran hacedor en la historia de la ciudad, y el Embajador de España en Chile, señor Tomás Suñer y Ferrer, el mismo que habría elegido la figura de Valdivia para la obra a regalar y a Pérez Comendador como su autor, según se dijo entonces. También estuvo presente el Ministro del Interior, Doctor Sótero del Río Gundián, en representación del Presidente Jorge Alessandri Rodríguez.
El monumento fue bendecido por el Cardenal Raúl Silva Henríquez, con rendición de honores militares por parte del Regimiento Buin. La fecha del 25 de julio había sido escogida para la ejecución de la ceremonia por corresponder al mismo día de Santiago Apóstol en el rito romano, santo patrono de las armas del Ejército Español a la vez que de la capital de Chile, dándole su nombre.
La placa inaugural instalada en la base del monumento, simulando un pergamino abierto con el sello heráldico hispano, dice desde entonces para la posteridad:
AL FUNDADOR DE LA NACIONALIDAD CHILENA
GRAN CAPITÁN
DON PEDRO DE VALDIVIA
OBSEQUIO A CHILE DE LA COLECTIVIDAD ESPAÑOLA
EN HOMENAJE
AL 150 ANIVERSARIO DE SU INDEPENDENCIA
DÍA DE SANTIAGO APÓSTOL
25 DE JULIO DE 1963
Cabe indicar que el nexo hispanista fue muy enfatizado en las solemnidades del acto, con la presencia de las banderas de ambos países y los dos himnos nacionales tocados por el orfeón del regimiento.
La estatua, durante su breve estadía en el cerro Santa Lucía de Santiago.
Día de la inauguración del monumento, en 1963. Fuente imagen: sitio web de la Asociación de Instituciones Españolas en Chile.
El mismo monumento en el cerro, en portada de revista "En Viaje".
¿POR QUÉ FUE COLOCADO EN EL CERRO SANTA LUCÍA?
El sitio para la inauguración de la estatua, en el acceso Norte al pie del cerro Santa Lucía, se escogió a pesar de muchas opiniones y sugerencias que insistían en levantarla en la Plaza de Armas, alegando cuestiones de coherencias históricas.
Además de aquel lugar en el cerro y de la Plaza de Armas, los principales sitios que se habían discutido en las sesiones del Consejo de Monumentos Nacionales para su ubicación, al menos en julio de 1962, fueron: en el mismo cerro, bajo el Castillo Hidalgo y con frente al Suroeste; en la plazoleta de calle Diagonal Paraguay con Carmen en la Alameda Bernardo O'Higgins (explanada hoy desaparecida en el paso bajo nivel); y en la actual Plaza Pedro de Bardeci a la sombra de la torre del Templo de San Francisco, también en la Alameda.
Finalmente, la estatua quedó en la intersección de las calles Victoria Subercaseux y Santa Lucía llegando a Merced, en el mismo sector en que, en tiempos coloniales, había una prolongación rocosa del cerro hacia el Norte, que los hispanos apodaron Alto del Puerto y que desapareció después de ser volada con explosivos hacia inicios del siglo XIX. Se lo montó sobre un bloque a modo de plinto, junto a una pequeña grada con escalinatas decorada con jardines, muy cerca del sitio en donde está actualmente la Fuente de Neptuno y Anfítrite, en el bohemio y recreativo barrio Bellas Artes.
Era éste, por lo demás, el tercer monumento al conquistador español en el cerro, considerando la estatua de mármol que lo muestra de pie en la terraza y plaza que lleva su nombre en el paseo del Santa Lucía, también del lado Norte del mismo, y el monolito con parte de su famosa carta a Carlos V, en los jardines del lado Sur.
Todo indica que, para las autoridades, primó en la decisión del lugar escogido la opinión del mismísimo Pérez Comendador, además del valor de aquel sitio en donde, hacia fines de 1540, Valdivia había instalado el primer campamento de los españoles en el cerro, recién llegados al valle luego de atravesar el río Mapocho y antes de la fundación formal de la ciudad sobre un asentamiento indígena anterior, según han ido confirmando estudios de los últimos años.
Entre otras razones adicionales, aquél era también el mismo punto peatonal del acceso al paseo Huelén por el lado Norte, en el cerro donde la tradición más que la historia, señalan fundado Santiago (el famoso cuadro de Pedro Lira, de 1888). También parece haber pesado su proximidad con el Fuerte Hidalgo, donde está el castillo del mismo nombre, relacionado con los tiempos hispano-coloniales y los militares realistas allí apostados hasta la Reconquista y el advenimiento de la Independencia.
Ubicación de la estatua y su posición hacia 1968, antes de ser girada. Fuente imagen: cuenta Twitter de Alberto Sironvalle.
El monumento en la Plaza de Armas, hacia 1967-1968, tras una ceremonia (probablemente del Descubrimiento de América, a juzgar por las banderas). Postal fotográfica de la casa Grohmann & Cía. Ltda.
La misma estatua en 1996, poco antes de la modificación definitiva de su posición. Fuente imagen: colección fotográfica de Duncan & Gladys en Picssr.com.
Posición actual de la figura, tras las remodelaciones de 1999.
SEGUNDA UBICACIÓN: LA PLAZA DE ARMAS
Casi desde inaugurada, la estatua ecuestre comenzó a tener esa vida un tanto agitada a la que nos hemos referido, debiendo sufrir un par de modificaciones muy importantes en lo que ha sido su presencia en la ciudad hasta ahora.
La primera de ellas vino sólo tres años después de su inauguración, cuando por decisión municipal fue desmontada y trasladada a su actual sitio en el vértice Norte-oriente de la Plaza de Armas, en 1966, quedando justo frente al Edificio de la Municipalidad de Santiago, en Estado con Monjitas, sobre una base de granito. Con estas obras realizadas durante el Gobierno de Eduardo Frei Montalva y bajo la administración alcaldicia de Manuel Fernández Díaz, sucesor de Álvarez Goldsack, se pudo cumplir con una demanda que no paró de sonar desde el día mismo en que se instaló el monumento en su primera ubicación.
Sin embargo, no todo podía ser color de rosas: el tema de controversia pasó ahora a ser uno nuevo, relacionado con la posición de la estatua, pues fue dispuesta allí en la esquina como si se alejara de la plaza, viéndose escasamente integrada a la misma, con hombre y caballo mirando hacia el Este, a la cordillera.
Parecía ya que el monumento iba a estar siempre condenado a alguna incomodidad, derivada de las decisiones poco meditadas de las autoridades.
Más de treinta años pasó en aquel sitio, sobre un gran sillar de roca y en actitud como de abandonar la cuadra del kilómetro cero de Chile, por alguna razón que nunca fue bien comprendida y que generó también sus críticas reiteradas. Se volvió tan característico que su silueta fue escogida por el diseñador Jaime Escudero Sanhueza para elaborar el símbolo de la Estación Metro Pedro de Valdivia, inaugurada en 1980.
Así se encontraba el monumento también cuando murió Pérez Comendador, ocasión en la que el exembajador Fernández Larraín, a la sazón Presidente de Academia Chilena de la Historia, realizó un sentido discurso dedicado a su memoria, titulado "Pérez Comendador, escultor de la hispanidad", durante la Junta Académica del 8 de marzo de 1981, pocos días después del fallecimiento del artista. Publicado en el "Boletín de la Academia Chilena de la Historia" N° 48 de junio siguiente, este texto revela otros detalles interesantes sobre la historia del monumento y su autor.
La curiosa posición dándole la espalda a la gran parte del área verde y la Catedral Metropolitana, pudo haber sido modificada por primera vez durante los grandes trabajos de remodelación de la Plaza de Armas y la construcción de la estación metro, realizados a partir de 1998. Pero no sucedió: en noviembre de ese año, los trabajadores e ingenieros de la Línea 5 del Metro movieron provisoriamente el monumento hasta un soporte de concreto en la esquina de Estado con Merced, al otro lado de la plaza, con autorización del Consejo de Monumentos Nacionales. Volvió a quedar de cara hacia el Este.
Curiosamente, sin embargo, en aquella ocasión la estatua quedó mirando casi como nostálgica hacia el lugar en donde había estado su primer sitio, al pie del Santa Lucía.
EL ÚLTIMO CAMBIO DE LA ESTATUA Y ASPECTO ACTUAL
Durante el año siguiente, concluyéndose ya las obras, la estatua fue reubicada en su lugar pero girada hacia el poniente, por fin, tras haber sido tratada también con solventes especiales durante una restauración. Volvió a ser montada en la sólida mesa de roca rojiza, con la placa inaugural de 1963. Así se ha mantenido hasta nuestros días y, para tranquilidad de la misma, sin nuevos sobresaltos.
También se procuró incorporar el monumento más aún al diseño del entorno, quedando de frente a la entrada lateral derecha de la catedral, al otro extremo de la manzana, y en una línea de baldosas directa entre ambos hitos, en la misma que se encuentran los bajorrelieves de bronce con tres planos históricos del Santiago colonial allí en la plaza, junto a calle Catedral.
La ubicación de la estatua enfrente de la sede de la Municipalidad de Santiago, además de cercana al Museo Histórico Nacional y en el corazón histórico de la ciudad, la conecta inevitablemente a los circuitos turísticos y la deja en rol protagónico en las postales más características de la capital chilena, confirmando que su ubicación siempre debió ser ésta y no el capricho de haberla tenido tan brevemente en el cerro Santa Lucía. Muchos turistas españoles descubren con sorpresa la existencia de esta obra de Pérez Comendador durante las visitas guiadas por ahí, advirtiendo de inmediato que se trata de uno de los mejores trabajos de su compatriota escultor.
Actualmente bien mantenida y en alentador estado de conservación, el monumento enfrenta algunos claroscuros, sin embargo, derivados de la sociedad que hormiguea en torno a ella, más que de su integridad misma. Muchos personajes se sientan en su base usándola como escaño o trepan hasta las patas del caballo, pero dejando a veces restos de envases o frascos de bebidas. Como se trata de un punto de encuentro inconfundible, a diario, además, algunos ciudadanos principalmente extranjeros, merodean por ella o se sientan en el mismo lugar, por desgracia realizando actividades poco decorosas en ciertos casos, de las mismas que se han ido apoderando de la Plaza de Armas desde hace algunos años; todo esto a escasos metros de autoridades y funcionarios policiales.
Durante el largo período en que ha estado en la plaza, además, al monumento debió reparársele su sable, según parece, pues habría sido parcialmente vandalizado en una ocasión.  Alguna vez debió ser aislada del público otra vez, durante nuevos trabajos en la plaza, hacia 2014. Ciertos ataques han sido más bien travesuras, además: durante el año siguiente, por ejemplo, fue envuelto gran parte del mismo con cinta adhesiva blanca, una curiosa intervención de pretensiones "artísticas" que afectó otras estatuas de la ciudad y sólo sacó ronchas en los paseantes, obligando a trabajadores de limpieza a retirar los varios metros de bandas pegoteadas sobre el bronce.
Aún cuando exista una corriente de opinión que no está muy dispuesta a concederle reconocimientos a la figura de Pedro de Valdivia por los contenidos negativos que se atribuyen a la Conquista de Chile, no puede negarse que su nombre estará asociado indivisiblemente a la historia de la ciudad de Santiago, por lo que la presencia de este monumento en la Plaza de Armas, tras haber cambiado tres veces su ubicación, sincera tal realidad el repaso urbano de nuestra formación nacional.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook