lunes, 3 de septiembre de 2018

LOS PORTALES DE LA PLAZA DE ARMAS DE AREQUIPA: ESPLENDORES QUE SUPERAN TRAGEDIAS Y DESGRACIAS

El Portal Nuevo, después llamado Portal de Flores o De las Flores. Imagen tomada hacia 1880, cuando había sido recientemente reconstruido y aún tenía uno sólo nivel o piso de arcadas. Atrás, el imponente volcán Misti, cumbre tutelar de Arequipa.
Coordenadas: 16°23'57.2"S 71°32'13.6"W
Siendo la ciudad peruana de Arequipa una urbe con un casco histórico rotundamente colonial barroco, tanto en estéticas como en estilos, justo al centro de la llamada Ciudad Blanca está un elemento más bien republicano, pero de definitivo valor turístico e iconográfico para la misma: las monumentales arcadas de los portales o portadas, como también se les llama, que rodean la Plaza de Armas por tres de sus cuatro costados.
Se trata de tres edificios que, junto a la fachada de la Catedral de Arequipa, cierran el cuadrante de la plaza, cuya posición está bastante girada con relación a los ejes cardinales, casi como un rombo. Son líneas frontales de cada cuadra (con otras construcciones a sus espaldas) y sus respectivos nombres se dan a las calles correspondientes que rodean la plaza, además:
  • Portal de la Municipalidad, ubicado al Sur-poniente, en donde está el Palacio de la Municipalidad, aunque antes estuvo la sede local de la administración virreinal, siendo el más relevante e histórico de los tres.
  • El Portal de las Flores, ubicado al Sur-oriente, nombre heredado de cuando destacaban en él las pérgolas y jardines florales, según cuentan algunos arequipeños, aunque otros lo asocian al apellido de algún residente ilustre.
  • El Portal de San Agustín, del lado Norte-poniente, así llamado porque alguna vez fue el cierre de la propiedad de los agustinos, cuya iglesia se encuentra a la vuelta de la manzana, por calle Sucre.
Con cerca de 105 metros cada uno, los portales son más bien grandes arquerías simétricas de columnatas y pasillo interior, que hacen frente a la plaza con sólo unos pocos metros de ancho, desde los edificios e inmuebles que se encuentran tras ellos. Importantes centros de atención, comercio, restaurantes y otros servicios se distribuyen en las puertas de los pasillos dentro de cada portal.
Plaza de Armas de Arequipa vista desde la esquina de la Catedral, con los Portales y la Iglesia de la Compañía de la ciudad, en litografía del siglo XIX. Se observa el antiguo segundo piso del Portal del Cabildo, hoy Portal de la Municipalidad, al fondo.
Plaza de Armas de Arequipa hacia fines del siglo XIX, vista desde una torre de la Catedral, en fotografía de Hnos. Vargas. Se observan el Portal de la Municipalidad y parte del Portal del San Agustín, ambos a la sazón de sólo un nivel de arquería. Fuente imagen: blog Mi Moleskine Arquitectónico (del arquitecto peruano Carlos Zeballos).
El templo de la Compañía de Jesús con su último campanario del siglo XIX, a inicios del siguiente. Se ven las puntas de cuadra del Portal de las Flores (izquierda) y el Portal de la Municipalidad (derecha) Aún no se construía el segundo nivel de las arcadas.
Se trata de una solución muy inteligente de uniformidad urbanística y arquitectónica, en estilo neorrenancentista con toques del neobarroco y neoclásico, más rasgos característicos de la vieja escuela virreinal. El trabajo de cantería debió ser tremendo para llegar a este resultado, sin duda, algo confirmado por los datos disponibles. Sin embargo, algunos tenues detalles del estilo y diseño delatan las reconstrucciones, principalmente a causa de los terremotos.
En los tres casos, los portales corresponden a dos niveles de arcadas, siendo las del segundo piso levemente más sencillas en terminaciones y diseños que las del primero. El ritmo modular y la simetría priman en esta forma de arquitectura, que tuvo algunos otros ejemplos parecidos en las plazas de la América hispano colonial.
El Portal de la Municipalidad quizás sea el más importante, históricamente hablando. En tiempos coloniales, este lado de la plaza era el centro administrativo local del Virreinato, y se hallaba en ellos la sede del Cabildo de Arequipa. En el lugar de los portales estuvieron también la Cárcel de 28 de Julio y el Casa de Cajas Reales, sitios muy activos en el período de dominación española. Muchos actos públicos se celebraron con discursos desde los balcones, desde fiestas populares o religiosas hasta ejecuciones en el centro de la plaza.
Sin embargo, estos portales no son los originales de la Colonia, sino una reconstrucción de las arquerías que se habían levantado desde el siglo XVII, la primera de ellas como frontis de la Casa del Cabildo, en donde hoy está el Portal de la Municipalidad. Era conocido entonces como Portal del Cabildo, Portal de los Escribanos o, más popularmente, como Portal de la Cárcel, y se situó en donde antes había estado el solar del Ayuntamiento.
Aquel primer portal era de sólo un nivel, muy acorde al estilo colonial de arquitectura, hecho principalmente de madera, sillar de granito y albañilería. Los trabajos habían sido encargados a los alarifes Juan de Ochoa y Gonzalo Rodríguez, y fueron ejecutados entre 1614 y 1617.
El Portal de la Municipalidad en fotografía de Hnos. Vargas. Se observa el segundo piso que tuvo tras las intervenciones de 1913-1915 aproximadamente. Fuente imagen: blog Mi Moleskine Arquitectónico (del arquitecto peruano Carlos Zeballos).
Vista del vértice interior de la plaza y su cierre por los edificios de los portales, aún con el segundo piso cerrado que tenían entonces. Calculamos que debe ser una fotografía tomada hacia 1920. Fuente imagen: blog de Sociología Política de Pablo Raúl Fernández.
Fuente de aguas de la Plaza de Arequipa, con la arquería del Portal de las Flores atrás.
Se cree que sólo hacia 1651 se agregó un segundo portal al conjunto, correspondiente al de San Agustín a espaldas del terreno agustino de ese lado de la plaza. Sin embargo, el primer historiador arequipeño, don Ventura Travada, señaló alguna vez que éste fue el primero que tuvo la Plaza de Armas, pudiendo corresponder quizás a un edificio anterior, pequeño y que sólo funcionara como fachada para el primer cabildo, antes de extenderse por otros lados del contorno.
Por su parte y ya en nuestra época, el investigador histórico Dante Edmundo Zegarra López (en el microprograma "Los Portales de la Plaza de Armas de Arequipa", 1990) señala que, en 1825, el Portal de San Agustín era conocido como el Portal de las Delicias (título de influencia hispánica que era frecuente para designar paseos públicos recreativos), y que en 1888 era denominado Portal 9 de Diciembre.
Fue poco antes de 1821, que se construyó en tercero, conocido inicialmente como Portal Nuevo y, poco después, Portal del Regocijo y Portal 2 de Mayo. Coincide con el actual Portal de las Flores, y se ubicaría en donde estuvieron, en los orígenes urbanos de Arequipa, los solares de los hermanos Pizarro.
La primera calamidad les cayó encima el 3 de diciembre de 1844, con un funesto incendio que destruyó casi completamente a la Catedral de Arequipa, alcanzando gran parte de los portales, recibiendo la ciudad uno de los peores golpes de su historia hasta aquel momento.
No bastó con obligarse Arequipa a reconstruir sus edificios: vino el posterior terremoto del 13 de agosto de 1868, fatídica catástrofe que prácticamente dejó en el suelo todo el Sur de Perú, incluidas las características arcadas de su Plaza de Armas y la Iglesia de la Compañía de Jesús que hace esquina entre dos de ellas, en calle General Morán.
En algún momento, el Portal de la Municipalidad tuvo un segundo piso de arquerías durante este período, según fotografías de la época cercana al cataclismo, pero con el terremoto los tres desaparecieron, según palabras textuales del trabajo anónimo limeño "El ferrocarril de Arequipa" (1871).
Portal de la Municipalidad, al poniente de la plaza (Imagen: Google Street View).
Portal de las Flores, al Sur de la plaza (Imagen: Google Street View).
Portal de San Agustín, al Norte de la plaza (Imagen: Google Street View).
Después del desastre, se implementó un plan de reconstrucción elaborado por el ingeniero Eduardo de Brugada y aprobado por el Concejo Municipal y la junta de propietarios afectados. Las obras se iniciaron en el Portal de Flores. Tal vez por presupuesto, sin embargo, sólo se levantó un nivel en todos ellos.
El plan de reconstrucción tenía considerada para la materialidad piedra volcánica y basanita traídas desde el volcán Misti, además de sienita y roca rosada para los sillares y la segunda planta, además de ladrillos de Cañahuas en la albañilería interior y concreto. Los ajustes de los planos quedaron encargados al ingeniero Augusto Tamayo, ejecutando esta etapa hacia 1871.
Durante el año siguiente, el Concejo Provincial de Arequipa solicitó un proyecto y presupuesto de reconstrucción al ingeniero G. Moller. Tras aprobarse, entre otras fuentes de recursos para completar los presupuestos, se valieron las autoridades del arbitrio de mayorazgo y los impuestos que fueron establecidos en febrero de 1875 sobre los licores, vinos y bebidas alcohólicas en general. Los trabajos se extendieron hasta 1880, interrumpidos por los acontecimientos de la Guerra del Pacífico, suponemos.
El resultado de aquellas obras, es el que vemos en los primeros niveles de cada uno.
Los 93 arcos de cerca de 5 metros cada uno en los portales, se tallaron después en diorita y cemento armado. Así aparecieron los ángeles grutescos de los portales de Las Flores y San Agustín, y los capiteles artísticos de todos ellos. Esto sucedía a fines del siglo XIX, obras para las cuales se contrató a canteros maestros italianos y arequipeños, expertos en esta clase de trabajos. Las columnas producidas por los cinceles y martillos son pilares de caras geométricas en los costados y más cilíndricos los cuatro centrales de cada edificio.
Aquellos trabajos de construcción se extendieron desde 1899 hasta 1913 cuanto menos. Y todavía a inicios del siglo XX, mientras seguían las obras, por las cercanías de estos nuevos portales se establecía una feria llamada ccatu, principalmente de mercaderes indígenas. Muchos de ellos extendían toldos o tendales que daban un pintoresco aspecto al paisaje urbano en la plaza. Con el tiempo, la feria se había ido concentrando más bien en el perímetro interior de la misma.
Hacia 1915, se terminó un segundo nivel al Portal de la Municipalidad. Este piso fue diseñado por el arquitecto de origen italiano Guidi, con mucha influencia neorrenacentista veneciana, y fue imitado en el segundo nivel de los otros dos.
Sin embargo, aquel segundo piso tenía, originalmente, un aspecto muy diferente al que vemos hoy: eran niveles cerrados, con vanos de ventanas rematado en su cumbre por frontones de tímpano semicirculares y líneas de balaustras de fuerte carácter neoclásico italiano.
Si acaso no parecía muy a tono con el carácter colonial del entorno, la naturaleza se encargó de resolverlo con sus leyes de hierro: una seguidilla de terremotos sucedidos el 20 de julio de 1948, el 4 de marzo de 1951, el 15 de enero de 1958, el 19 de julio de 1959 y el 13 de enero de 1960, dañaron progresivamente los segundos niveles hasta dejados inutilizados y destruidos, obligando a las autoridades a removerlos y a discutir ese mismo año en el Congreso de Perú, la aprobación de un Plan de Remodelación de los Portales de la Plaza de Armas, en parte por la presión de importantes comerciantes y propietarios de los inmuebles dañados en los mismos.
Así las cosas, todo el trabajo de segundos pisos realizado hasta las primeras décadas del siglo XX, debió reemplazado a partir de entonces con la actual arquería adicionada a todos los portales. Con ello, quedó concluido el aspecto que actualmente vemos a estos edificios rodeando la Plaza de Armas de Arequipa.
Un detalle interesante del Portal de la Municipalidad, que ni siquiera ha sido notado o bien conocido por algunos arequipeños, es que al centro de la arquería, sobre el primer nivel, se encuentran esculpidos los rostros que corresponderían a tres personajes de la historia de este este lugar en 1878 y de la reconstrucción de sus edificios, a veces confundidos con los demás grutescos que decoran estas obras.
Los referidos retratos escultóricos corresponden a los del Teniente Alcalde Diego Butrón y Rivero a la izquierda (tristemente asesinado en una revuelta popular en plena Guerra del Pacífico, bajo el falso cargo de traidor a la patria y de ser pro-chileno), del Coronel y Prefecto Belisario Suárez al centro y del Presidente de la Junta Departamental el Dr. Lorenzo Talavera a la derecha, aunque otras versiones indican que este último sería el arquitecto Augusto Tamayo, que vimos fue el encargado directo de reconstruir los portales.

1 comentario:

  1. Muy interesante descripción de esa ciudad del Perú, lamentablemente los sismos y terremotos han borrado maravillas arquitectónicas previas, y los presupuestos de reconstrucción se esfuman por la corrupción. Un saludo y felicitaciones por el artículo. Buen detalle el de los rostros esculpidos.

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