lunes, 24 de septiembre de 2018

LOS 80 AÑOS DE LA GENERACIÓN LITERARIA DEL 38 Y SU EXPOSICIÓN EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

Despedida de Santiago del Campo en el restaurante "Da Osvaldo", con los presentes de la Generación del 38 sentados en las escaleras del Portal Fernández Concha, en 1934. Abajo a la izquierda, Julio Molina Müller y a su lado Iván Romero. Sentados en la fila del centro, el segundo a la izquierda es Manuel Salvat Monguillot (organizador del encuentro e hijo del librero Salvat), junto al "Chico" Vega y Santiago del Campo. Arriba, Héctor Barreto y Miguel Serrano. Fuente imagen: sitio oficial de M. Serrano.
Coordenadas: 33°26'31.5"S 70°38'44.7"W
Desde el mes de junio, está montada en la Sala América de la Biblioteca Nacional de Santiago la exposición sobre la Generación Literaria del 38, dedicada a la prolífica camada de escritores chilenos que muchos consideran la mejor de todas las que han tenido nuestras letras nacionales. La muestra permanecerá montada durante todo este período de 2018 en que se celebran los 80 años de la misma generación.
Así es presentada la muestra, en el panel introductorio que recibe a los visitantes de la gran sala central del edificio:
"A 80 años de la Generación del 38, la reflexión respecto de cómo se constituyó y quiénes conformaron este movimiento literario tan importante para nuestro país, vuelve a ser pensada y trabajada.
Hablar hoy de esta Generación nos plantea nuevas interrogantes a discutir. Creer que simplemente fueron escritores quienes de manera aislada y descontextualizada se posicionaron como los representantes de la vida intelectual del país, sería perder de vista la realidad literaria y editorial existente por aquellos años. La Generación del 38 no hubiera podido nacer sin el trabajo de hombres y mujeres al interior de las diversas editoriales; sin la pluma de los ilustradores y grabadistas; sin los espacios que otorgaban las revistas literarias, y sin un contexto político que posicionaba al arte y la cultura como motor de la visa social. Sin duda alguna, el trabajo literario-editorial es el soporte para la conformación de esta Generación literaria.
La Biblioteca Nacional y la Fundación Nicomedes Guzmán los invitan a recorrer esta muestra que propone esta nueva lectura de la Generación del 38, basada en la caracterización de cuatro movimientos literarios y cuatro puentes socio-culturales.
En cada esquina del salón Bicentenario podrán encontrar un movimiento literario representado por un escritor en particular. Desde la esquina sur-oriente y a la inversa de las manecillas del reloj: Nicomedes Guzmán, Pepita Turina, Armando Méndez Carrasco y Héctor Barreto. Permitiendo la vinculación de cada uno de estos movimientos, encontramos los siguientes puentes socio-culturales: ilustradores y grabadistas, editoriales, revistas literarias y contexto político. De esta manera, se pretende retratar de mejor forma una Generación compleja, que surgió casi al mismo tiempo que el Frente Popular, y que buscaba interpretar, en palabras de Nicomedes Guzmán:
'(...) un Chile que los anteriores escritores parecen haber desconocido (...) acercándose a hombres y paisajes nuevos: el norte grande, el norte medio, las vidas anónimas de los isleños, el sur austral, todo captado con pupila y sensibilidad visiblemente influidas por un repunte social muy respetable' (Prólogo de Nicomedes Guzmán en La Tierra de las Discordias de Osvaldo Wegmann, 1953)".
Admito que no puedo ser objetivo al hablar de este grupo en la historia literaria nacional, así que aprovecharé esta entrada sobre la exposición de marras, para hacer un repaso por los orígenes y la consolidación de la maravillosa Generación Literaria del 38, quizás la más extraordinaria de la que puede jactarse nuestro país.
Héctor Barreto (1917 - 1936). Fuente imagen: "Historias Ociosas", de R. Videla E.
Artículo del escritor Carlos Droguett, de 1947, sobre Jaime Rayo, perteneciente al Archivo de Carlos Droguett de la Universidad de Poitiers, Francia. Agradecimientos a Rodrigo Verdugo por proporcionarnos esta valiosa imagen.
Miguel Serrano (1917 - 2009). Fuente imagen: librosdementira.com.
Pepita Turina (1907-1986). Fuente imagen: gentileza de su hija Karen Müller.
Braulio Arenas (1913-1988). Basada en imagen de "El Mercurio".
INICIOS Y CARACTERÍSTICAS DE LA GENERACIÓN DEL 38
Ya he contado de la vida de varios de sus miembros y algo de la historia gestacional de la Generación del 38, en otras entradas de este blog. Se la identificaba como un grupo intelectual influido por una veta criollista contemporánea con algún sentido cronístico, de pluma naturalista y auténtica orientada hacia las temáticas sociales y en convivencia agraciada con la poesía de vanguardia y de avanzada en las artes. Si bien sus miembros eran comprometidos y militantes en muchos casos, actuaban con cierta autonomía o uniformidad y se mostraban especialmente críticos de su época, muy rupturistas en algunos casos.
Uno de sus principales y más aplaudidos integrantes, el poeta Eduardo Anguita, decía que esta generación se propuso "convertir las palabras en actos", emulando al grupo creativo "Los Diez", a la vez que tomaban elementos de la colonia tolstoiana y otras vertientes de inspiración de cabecera. En su esencia, había algo como un contrato pacífico entre el criollismo de los autores de fines del siglo anterior y principios del XX, y los movimientos nuevos que llamaban la atención de los lectores de entonces, como el creacionismo de Huidobro.
Por sus características tan particulares y a la vez diversas, Ricardo Latcham y Hernán Díaz Arrieta (Alone) prefirieron llamarla la Generación Neocriollista del 40, aunque de manera más docta se le ha denominado también Movimiento del 42, suponemos que -en parte- para enfatizar su separación con grandes grupos literarios cronológicamente cercanos, como las generaciones del 20 y del 50. Había mucho de rebeldía entre este movimiento y los anteriores, además, junto con el acto de plantearse con arrogancia como pioneros de ciertos aspectos creativos, por lo que remarcar la diferenciación es pertinente.
Los orígenes del principal círculo fundador de la Generación del 38, están en las reuniones de un grupo de intelectuales muy jóvenes, adolescentes más bien, en las primeras cuadras de calle San Diego, en el ahora mítico café y restaurante "Miss Universo", que hoy corresponde (ya con otro local y otros propietarios) al "Donde JC", en Alonso Ovalle. Quién se ha encargado de perpetuar esta memoria fue el último en fallecer de los integrantes de la misma cofradía y uno de sus principales actores en la gestación de la misma: el poeta, escritor y exdiplomático Miguel Serrano, mismo a quien se debe el nombre de la generación, como veremos.
Las reuniones del "Miss Universo" comienzan en 1933, el año que Serrano había salido del Internado Nacional Barros Arana para ingresar al Colegio Valentín Letelier. Poco antes, había conocido al escritor Santiago del Campo Silva, muy influyente entre los jóvenes bohemios, poetas y cuentistas de aquel grupo que comenzaba a reunirse en el café. Del Campo llevó a Serrano hasta este lugar y así, en la misma mesa, se reunían los iniciadores de esta epopeya literaria: Guillermo Atías (Anuar Atías), Alfredo Irizarri, René Ahumada, Iván Romero y Héctor Barreto, este último con un liderazgo natural entre los presentes. Nacía, de esta manera, la singular cofradía. Del Campo atrajo al grupo también al poeta y futuro académico Julio Molina Müller, y presentó al poeta "maldito" Omar Cáceres en el grupo, muy admirado por sus integrantes.
Barreto, a través de Atías y de Guillermo Mena, también había conocido en el mismo barrio de calle San Diego a Fernando Marcos, durante el año anterior. Marcos, un joven pintor, iba a a ilustrar la obra póstuma de Barreto y sería, a la larga, representante de la misma generación artística en su respectiva disciplina, calidad que algunos le señalaban también a su colega Julio Escámez, a pesar de ser cronológicamente posterior. Calle San Diego había sido importantísima en la vida de Barreto y de muchos otros de los integrantes del círculo, como puede advertirse.
Del Campo, en tanto, vivía por entonces alojado en una buhardilla del antiguo edificio del Instituto Nacional, muy cerca del café de las juntas. Varios de los muchachos habían sido o seguían siendo alumnos asistentes del mismo Instituto. Cuando se le pasaba la hora de regreso al lugar, Del Campo debía quedarse afuera toda la noche, hasta el día siguiente. Cada vez que esto ocurría, salía con Barreto a vagar por las calles nocturnas, peregrinando por los cafés y bares del vecindario, en correrías interminables de un Santiago encantado que ya no existe.
Cuando Del Campo marchó de regreso a España en 1934, habiendo sido despedido por sus amigos en el restaurante "Da Osvaldo" del Portal Fernández Concha, los jóvenes poetas y escritores continuaron reuniéndose en el "Miss Universo" y otros boliches por el estilo. Así habían llegado a relacionarse con el grupo Robinson Gaete, Braulio Arenas, Juan Derpich y Eduardo Anguita, Enrique Gómez-Correa, Teófilo Cid, Juan Emar... A esas alturas, todos los hermanos putativos de aquella generación "formaban grupos independientes, autosuficientes, sin contacto entre sí", recodaba Serrano.
La tragedia tocó dos años después al grupo, sin embargo, al caer su primer integrante: Barreto, asesinado en una riña entre socialistas y nacistas en calle Serrano llegando a avenida Matta, en 1936. De alguna manera, con Del Campo distante, la muerte de Barreto sería lo que inició la dispersión del grupo original de calle San Diego.
Con el tiempo, vinieron también a sumarse al movimiento Luis Merino Reyes, Eduardo Molina, Juan Tejeda, Domingo Melfi, Adrián Jiménez, Pedro Carrillo, Volodia Teitelboim, el argentino Bernardo Kordon... El también trágico poeta Jaime Rayo se relacionó con ellos, participando en el grupo creativo "Mandrágora" de Arenas, Cid y Gómez-Correa, antes de suicidarse en en 1942, cuando la generación ya estaba constituida como identidad pero dispersa como unidad. Su obra ha sido rescatada del olvido por los miembros de la misma camada: Serrano, Anguita y Droguett, además de Hernán Silva Castro y Víctor Castro, entre otros.
EL DEBATE LITERARIO QUE REVELÓ A UNA GENERACIÓN
Pero 1938 será el año decisivo y definitivo para dar cuerpo e identidad pública a esta generación que había encendido sus primeros motores en el café "Miss Universo": y fue un hecho literario el que inflaría sus velas, precisamente, con un libro que hoy es de culto par lectores y joya de coleccionistas.
Dijimos que la generación seguía creciendo, muy definida para todos pero difusa fuera de los circuitos externos. Sumaría nombres como Fernando Alegría, Baltazar Castro, Mahfud Massís, Reynaldo Lomboy, Hugo Goldsack Blanco, Francisco Coloane, Daniel Belmar, Victoriano Vicario, Gonzalo Rojas, Armando Méndez Carrasco, Gonzalo Drago, Mario Bahamonde Silva, Luis González Zenteno, Andrés Sabella, Marino Muñoz Lagos... Pero casi todos ellos permanecían en virtual invisibilidad, aún.
Sucedió así que, el 13 de febrero de ese año, a propósito de un concurso literario patrocinado por el diario "El Mercurio" y ganado por un cuento del vanguardista Juan Marín, Serrano publicó en el periódico "La Nación" un artículo titulado "Algo sobre el cuento en Chile", donde intenta definir el valor y carácter del cuento chileno poniendo como ejemplo a su colega Emar. El texto, redactado por el entonces muchacho de 20 años, resultó una suerte de primer manifiesto fundador del movimiento:
"No soy el llamado a decir lo que sigue. No soy crítico ni orientador literario. Pero hay veces que cuando las cosas no se dicen por el que debe, las dice el que no debe. La gente se incomoda. Hoy estamos ante una situación, además, de ordenar lo mínimo, para poder, algún día, conquistar lo máximo.
Es ocasión de hablar un poco del cuento. Acaba de verificarse un concurso patrocinado por 'El Mercurio', pudiendo constatarse cuánto cuento se escribe en nuestra tierra, pues el número de los suscritos supera en mucho a cien.
A pesar de lo mucho que en América del Sur -y en especial en Chile- se escribe cuento, es muy poco lo que en realidad se sabe del mismo. Poco importa que se 'sepa', se dirá, cuando lo principal es que se escriba, y bien. Pero después.
Hoy es necesario saber algo sobre el cuento, al igual que es necesario saber algo sobre nosotros. Dos cosas son una misma. Porque el hombre necesita saber lo que es, para no ser otra cosa.
Se es cuentista o se es novelista. Siendo, se comprenda, primero y antes, un artista. Equivaliendo lo del cuento y la novela a algo así como la expresión más acorde con nuestro modo de ser.
Estas divisiones hay que hacerlas de una vez para siempre, porque, en verdad, no se han hecho nunca. Y es así como el hombre se equivoca. Vemos a novelistas escribir cuentos y a cuentistas novelas, y, lo que es mucho peor aún, al novelista o al cuentista escribir poemas, o al poeta escribir cuentos, siendo que la diferencia entre prosa y poesía es definitiva y fuerte, equivaliendo en todo a un opuesto modo de ser y de respirar.
No quiere esto decir que las cosas que dice un prosista o un poeta sean en absoluto distintas. Son distintos sólo los modos de decirlas viéndolas. Puesto que poeta o cuentista de expresión, en sus diferentes plataformas, pueden.
Podemos comprobar lo arriba dicho mostrando solamente. Veamos: qué mal escribe prosa un poeta o qué malos versos hace un prosista. Y, en cambio, cómo nace sólo estilo en un cuentista, como es artista innato, con los ojos cerrados, si se pudiera decir, a despecho de la ciencia o de la gramática. Es el artista.
Creo, con sinceridad, la necesidad de comprender estas cosas. Porque vemos que muchas veces se destruyen las buenas fuerzas originales queriendo lograr un dualismo en alto modo hermafrodita. Se es novelista-poeta, cuentista-poeta, etc. Cuando todo es como el barítono -en una comparación muy justa-, que cambia la voz a tenor. Tiene que educarse de nuevo, nacer de nuevo y no cantar más como barítico.
Chile, país de grandes poetas, quizá de los más grandes, es también un país de grandes cuentistas. Con la diferencia, únicamente, que los poetas son conocidos (no tampoco los de la nueva generación), y venerados, y los cuentistas no. Pues, el cuentista auténtico está localizado, precisamente, en esta joven generación.
No hay en los dicho, en grado alguno, exaltación patriótica. Hay solamente constatación. Puesto que América del Sur, en general, siempre ha demostrado algo así como una preferencia por el 'género cuento'. Género más de acuerdo con su abultado espacio. De tal modo que se puede decir que en América, en especial Chile, vuelvo a afirmar, nace el cuento.
El cuento es un género intermedio, si se quiere, entre la novela y el poema, no debiendo existir, sin embargo, cuentos poemáticos, o bien de narración. Es así un mundo propio, cerrado, o abierto, con existencia en sí, con ley, o con sus leyes propias, con sus dolores y sus placeres, con sus incomodidades y comodidades propias. Vive ese mundo, como vive una piedra definitiva, como vive un pájaro o un sentimiento".
Y profundizando más aún en sus conceptos, después de revisar los ejemplos de Rusia (destacando a Vsévolod Ivánov), Europa y Estados Unidos (en donde identifica la grandeza de la obra de Edgar Allan Poe), continúa Serrano unas líneas después:
"No sé si Juan Emar es un cuentista o si él siquiera sabe que el cuento existe. Mas, en su libro hay arte. Es sobre el libro 'Diez' que hay que decir cinco palabras por lo menos. Es este libro el que nos ha inspirado este artículo, porque hay ahí cuentos; aunque Juan Emar no haya hecho aún su 'profanación' de cuentista, en el sentido religioso de iniciación.
Juan Emar es completamente original. Es completamente 'escritor moderno', en un sentido vital. Y es natural. Todo hombre puede serlo, en su expresión, aunque coloque su naturalidad, a veces, fuera de la vida. El 'arte moderno' -entiéndase por qué pongo entre comillas el concepto- ha colocado su naturalidad fuera de la vida, como la física y las matemáticas de hoy, que con Einstein se deshumanizan casi totalmente. Yo creo completamente y aplico la frase de Mellors en 'El Amante de Lady Chatterley', al contemplar un cuadro cubista: '¡Es un asesinato puro!' (Habiendo aplicado Lawrence, y con justa razón, esta misma frase a Proust). Es porque últimamente la humanidad ha acelerado el terrible paso hacia su deshumanización.
En Juan Emar está la sensibilidad y el símbolo, más colocado al servicio, al yugo del cerebro, no respetada, torcida -agrego 'naturalmente'-, produciendo una belleza, o un clima, o sólo una entretención, hipnótica, coincidiendo en el dominio de lo cerebral, con lo que Bergman comprendía por ironía; pero no fructificante y buena para la vida.
Gracias al ameno y alucinante asesino Juan Emar, del que se ha hablado nada y leído tan poco, hemos podido escribir un tanto sobre el cuento. Gracias también a la oportunidad que nos da el reciente concurso.
Es también, antes de terminar, ocasión de decir dos palabras sobre el cuento premiado. No creemos, en ningún momento, que en verdad fuera el mejor -conozco varios de los cuentos enviados-. No creo, tampoco, que sea un cuento.
Leí algunas semanas atrás, una nota para justificar la bondad del cuento 'Puerto Negro' de Juan Marín, recurría a decir que era un cuento que hablaba de la explotación del hombre por el hombre, eminentemente antifascista, que cultivaba la tradición de Baldomero Lillo.
Son, a mi parecer, dos errores. No creo que baste construir 'clichés' que hablen de la explotación de los mineros, ni basta arreglarlo todo con el mote antifascista, para que todo pase a ser bueno, bello y verdadero. Es un error que se está difundiendo demasiado. Lo segundo, también a mi parecer, es que Baldomero Lillo no es cuentista, sino narrador, y mal puede serlo quien cultive 'su tradición'.
A mi criterio -y la afirmación que sigue puede parecer exagerada- en Chile no ha habido más cuentistas auténticos que los de la joven generación. Pueden enumerarse entre ellos, por ahora, primero a Héctor Barreto, Anuar Atías, Pedro Carrillo y otros. Todos ellos desconocidos, tal vez en absoluto, del que lee.
Es el cuento y al cuentista necesita ayuda verdadera, con conocimiento y reivindicación".
El artículo de Serrano, como era de esperar, provocó debate y cierta controversia intelectual que fue recogida por el diario "El Mercurio" y la revista "Hoy". El asunto se prolongó hasta junio, de hecho. Discutieron al respecto, escritores de la talle de Salvador Reyes, Vicente Huidobro (tío de Serrano) y Droguett... Algo grande tenía que nacer de esta disputa, necesariamente.
El histórico artículo de Miguel Serrano en el diario "La Nación" de febrero de 1938, con el que comienza a ponerse en definición a la Generación del 38 y sus características.
Acercamiento al mismo artículo de 1938.
Dos hitos editoriales de la Generación del 38: "Los hombres obscuros" de Nicomedes Guzmán, y "Antología del verdadero cuento en Chile" de Miguel Serrano, considerado por muchos como la puesta en marcha del conocimiento de la generación literaria a la que pertenecieron estos autores.
"La sangre y la esperanza" de Nicomedes Guzmán y "La estrella roja" de Jacobo Danke". Ambos ejemplares primer edición de las colecciones de la Biblioteca Nacional.
"El laurel sobre la lira" de Luis Enrique Délano y "Romance de Balmaceda" de Luis Merino Reyes. Ambos ejemplares primer edición de las colecciones de la Biblioteca Nacional.
UN PASO DECISIVO: LA "ANTOLOGÍA DEL VERDADERO CUENTO EN CHILE"
Recogiendo el guante a las respuestas recibidas durante el señalado debate, Serrano se permitió responder publicando una interesante selección de relatos que tituló "Antología del verdadero cuento en Chile", sólo con autores jóvenes de su generación como los que había nombrado en su artículo.
A pesar de no disponer de grandes recursos ni patrocinios para este proyecto, pidiendo apoyos -que nunca llegaron- incluso al Presidente Arturo Alessandri, la publicación de aquella antología tuvo un gran impacto intelectual tanto para la identificación de la Generación del 38, así llamada desde ese momento por el año en que aparece la obra, como para el propio Serrano y su peso en la intelectualidad de entonces.
Además, en septiembre y mientras estaba en proyecto aún el libro, tuvo lugar la Masacre del Seguro Obrero, trágico evento histórico que, junto con llevar al autor de la antología a reclutarse en la misma ideología nacionalsocialista de las víctimas, terminó acarreando como consecuencia un cambio ambiental enorme para la historia política chilena, al permitir el ascenso al poder de las fuerzas populares, de la mano del candidato Pedro Aguirre Cerda.
La "Antología del verdadero cuento en Chile" fue presentada al público en noviembre de 1938. Los seleccionados por Serrano para sus páginas fueron Héctor Barreto ("Rito a Narciso", "La ciudad enferma" y "El pasajero del sueño"), Pedro Carrillo ("Soliloquio infinito" y "La sombra del árbol sin miedo"), Braulio Arenas ("Gehenna"), Adrián Jiménez ("Para siempre" y "Motivo de conversación"), Juan Tejeda ("Miedo ante el paisaje"), Eduardo Anguita ("Las hormigas devoran a un hombre llamado David"), Teófilo Cid ("Los despojos"), Juan Emar ("El unicornio" y "Pibesa"), Carlos Droguett ("El Señor Videla y su paraguas"), Anuar Atías ("La Escala") y el propio Miguel Serrano ("Hasta que llegue la luz").
En la dedicatoria del libro, dirigida a la memoria de Barreto, anotaba también el antologista: "Será difícil que nuestra generación olvide aquellos extraños días del crimen y del entierro, que llenaron esta curiosa ciudad".
Así presentaba Serrano su antología, en el prólogo:
"Vida es acción del hombre sobre el mundo. Vida es humanizar. En el sentido ideal; puesto que hoy tenemos que mirar éticamente por los valores. Por los valores positivos. De este modo debe y tiene que ser en la realidad.
Nuestra generación, que ha nacido vieja en 'incomodidades', sabe esto, sabe muchas cosas. Mas de nada le vale. ¿De qué le puede valer, cuando está más explotada que un zapatero? (Entendiendo que el artesano es el que mayor independencia económica logra en Chile). El artista de nuestra generación -y en general- vive una vida de perro negro, en desconsideración, en vejaciones económicas y espirituales, en Santiago de Chile.
Vivir la vida recta y virilmente, como es en sí, es grande mente difícil hoy. En todos los sectores coexiste el capitalismo, con sus crecidos santos de trapo o de viento, fantasmas grises que viven en lapidaria simbiosis, que arriban y se arrastran. Para 'triunfar' se necesita luchar; pero no luchar como hombre, sino como ranas o culebras. Lamer. En esta LUCHA POR LA VIDA, habitada por todos los planos de la existencia, triunfa el que posee mayores argucias inmorales, no morales, mayores gestos femeninos para el hombre. El arribismo recorre, en delirio geométrico, los distintos planos por iguales. Las llamadas izquierdas, o fuerzas de redención, de revolución, sólo aspiran a poseer buenos asientos blandos dentro de los parlamentos democráticos, a codearse con los blancos apellidos de comodidad".
Y profundizando en su pensamiento y reflexiones, continuará después:
"Esta antología es del CUENTO CHILENO, aunque muchos no sepan ni quieran reconocer su nacionalidad e ingenuamente renieguen, afrancesándose. La tierra los agitó, desde allí vienen, a ella, sólo a ella, le deben su grandeza o su miseria. Prueba de ello es que no se han dado en ninguna otra parte, sino en Chile. El tono hondo o desgarrador, que se repite como motivo funda mental y constante, es propio del crisol, del territorio chileno.
Chile, por hoy, es el país del Arte, que significa, en lenguaje significativo, PREPARACIÓN PARA ALGO. El arte es transitorio.
La generación anterior fue la de la Poesía. La nueva generación es la del Cuento. Chile es un país de cuentistas. Esta Antología quiere ser una 'Antología Abierta'. Desearía una página en blanco para cada letra del alfabeto, donde vendrían a 'trabajar' los nombres de los próximos cuentistas. Yo he colocado sólo a los que conozco, a los otros -que tal vez existan- no tenía tiempo para salir a buscarlos con detenimiento".
En sus aspectos más polémicos, además de la inspiración misma de la antología, el acto desafiante y soberbio de Serrano de incluirse a sí mismo en ella, dio mucho que decir entonces y hasta cierto punto sorprendió a los críticos. Del mismo modo, se cuenta que el haber apartado a otros autores de su generación como Teitelboim, que no fueron incluidos, puso de manifiesto algunas diferencias dentro del movimiento precisamente en el inicio del mismo.
Como sea, con la antología había nacido literariamente, entonces, la maravillosa e inconmensurable Generación del 38, impronta imperecedera en la historia de nuestras letras, con escritores enfocados en esta nueva y definitiva corriente.
No parece coincidencia que Nicomedes Guzmán publicara, ese mismo año, su poemario "La ceniza y el sueño"; ni que otra antología posterior de su autoría, fuera reforzando la identidad de la Generación del 38: "Nuevos cuentistas chilenos", publicada en 1941. Entre otros aportes, Guzmán dio allí parte del impulso necesario a la obra del autor chilote Nicasio Tangol y la dejó relacionada para siempre con la misma generación a la que pertenece. Guzmán también se hizo director de Editorial Cultura, que acogió a muchos de los trabajos de los exponentes de la generación a la que pertenecía.
Así, entonces, vemos que si Serrano había encendido la locomotora que da cuerpo al movimiento literario, Guzmán se erigirá como su primer maquinista.
Diferentes libros de distintos autores, pero unificados por la encuadernación que se utilizaba en talleres editoriales en los que participaron integrantes de la Generación del 38, en este caso de la Empresa Letras.
Libros producidos por la Editorial Cultura, que estuvo bajo dirección de Nicomedes Guzmán. Ejemplares pertenecientes a la Biblioteca Nacional de Santiago.
Tres obras de ilustración de Andrés Sabella para el escritor Luis Rivano, en la exposición. Colección de la Librería Luis Rivano.
Ilustraciones y grabados para trabajos editoriales de la Generación del 38. Obras de Aníbal Alvial, Darío Octay, Claudio Naranjo, Ismael Echeverría, Pedro Lobos y Fidelicio Atria.
Ilustración de José Venturelli para "Hijo del salitre" de Volodia Teiteilboim, 1952.
FORMACIÓN DE DOS CORRIENTES PRINCIPALES DENTRO DE LA MISMA GENERACIÓN
La definición del movimiento debutado en las antologías de 1938 y 1941, ha estado en constante ampliación y proceso de reflexión a lo largo de las décadas que llevan hasta nuestro tiempo. En 1983, por ejemplo, Mario Ferrero publicó una interesante nueva propuesta en "Nicomedes Guzmán y la Generación del 38", definiéndola como de autores como criollistas populares y con una característica clara:
"Cumplió cabalmente con el compromiso social de su época y logró despertar a un público lector que se identificó plenamente con sus postulados, fenómeno que no ha vuelto a ocurrir en el país a nivel masivo".
La nómina estimada para los miembros de la Generación del 38, había seguido aumentando con escritores relacionados de un modo u otro con ella: cronistas como Raúl Morales Álvarez, Tito Mundt y más tarde el detective René Vergara y el novelista social Alfredo Gómez Morel. De la misma manera, existe la opinión de que los veteranos Benedicto Chuaqui, Julio H. Iglesias, Jacobo Danke y otros del cambio de siglo, tuvieron características de estilo y contenidos que los acercan mucho a esta misma camada literaria.
Lo propio sucede con escritores de folklore como Oreste Plath, Edmundo Concha, José Zamudio, Domingo Melfi (uno de sus miembros mayores, fallecido en 1946) o el mencionado Nicasio Tangol, que también tocó la ficción. Aunque nace un poco después, también podría coincidir con el movimiento el escritor sureño Salvador Zurita Mella, si bien su prematuro fallecimiento no permitió desarrollar más esta posible conexión... La Generación Literaria del 38 seguirá siempre en observación y definición, entonces.
Sin embargo, por sobre las ambigüedades y nebulosas de la meditación docta, los observadores y estudiosos de la generación han establecido también la existencia de al menos dos corrientes principales entre los integrantes que dieron sustancia al movimiento literario general que los identificaba: una más realista, de relato social y lenguaje más directo, con mucha orientación localista en temáticas regionales; y otro más surrealista influida por el creacionismo, con mayor énfasis en lo estético y lo lírico.
Abundando en la descripción de ambas, sus características e integrantes serían los siguientes:
  • Los realistas de contenido social: el mismo de los "veteranos" nacidos entre 1900 hasta 1920, aproximadamente, cargados de contenidos críticos a la sociedad de entonces (en pleno período de las cuestiones sociales de la industria salitrera y la proletaria en las ciudades) y de acervos regionales para el caso de temáticas o autores de provincias, por lo general con tintes de izquierda marcando su pluma e influidos por obras como las de Baldomero Lillo. Sus miembros, además, aparecen a veces como transicionales hacia esta generación, intermediando con otros movimientos o corrientes estéticas. Estuvieron en este amplio grupo: Andrés Garáfulic, Gonzalo Drago, Jorge Soto Moreno, Homero Bascuñán, Marta Brunet, Rubén Azócar, Gonzalo Mera, Jacobo Danke, Ernesto Solovera Providel, Daniel Belmar, Reinaldo Lomboy, Alfredo Llama Marín, Mario Bahamonde, Oscar Castro, Francisco Coloane, Leoncio Guerrero, Juan Godoy, Eduardo Elgueta Vallejos, Maité Allamand,  Andrés Sabella, Edmundo Schettino, Volodia Teitelboim, Manuel Guerrero Rodríguez, Nicomedes Guzmán, Edmundo de la Parra, Vicente Parrini Ortiz,  Washington Tapia Moore, Leoncio Guerrero, Ernesto Slava, Armando Méndez Carrasco, Juan Donoso, Osvaldo Wegman, Julio Moncada, Baltazar Castro, Horacio Toledano y Martí, Mario Ferrero y Nicasio Tangol.
  • Los surrealistas de contenido lírico: muchos de ellos del grupo fundador y los círculos que se formaron connaturalmente en la intelectualidad joven, por lo general poetas y cuentistas nacidos después del Primer Centenario, de alto sentido estético e influidos por el vanguardismo, el creacionismo y hasta la mística, incluso cuando tomaron la prosa más extendida. Este grupo, siendo más pequeño, sin embargo es más enérgico en cuanto a la identidad del movimiento y su período fundacional (por cronología editorial o por participación en los hechos gestores), por lo que para muchos es el más auténtico rastro de la Generación del 38 y sus características, además. Varios tuvieron mentalidad o discursos con mucho énfasis político, por cierto. Estuvieron entre ellos: Miguel Serrano, Héctor Barreto, Enrique Gómez Correa, Braulio Arenas, Eduardo Anguita, Teófilo Cid, Fernando Alegría, Jaime Rayo, Jorge Jobet, Carlos Droguett, Juan Tejeda, Fernando Binvignat, Gonzalo Rojas y Guillermo Atías. A pesar de estas características, varios de los mencionados en el primer grupo, como Teitelboim, Guzmán, Danke,  Sabella o Coloane, tenían puntos de encuentro estilístico compartidos con este segundo grupo.
Cabe observar también que Ferrero, junto con Francisco Santana, parecen haber sido los primeros en estudiar y teorizar de manera más académica al movimiento literario del 38 y su generación definitoria, identificándolos con el rango de tiempo y los integrantes correspondientes. Sin embargo, es un hecho que mucho había adelantado antes ya el propio Serrano al menos en lo relacionado con su círculo, particularmente en su trascendental obra "Ni por mar, ni por tierra".
Lamentablemente, una buena fracción del valor de toda esta generación y de varios de sus miembros, debió ser redescubierta después en la comunión de lo popular con lo académico, con el pasar de las décadas: como dijera Merino Reyes en una entrevista de 1994, sus integrantes se vieron eclipsados por la anterior generación de oro de la poesía chilena, a la sombra de la grandeza de Gabriel Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro o Pablo de Rokha.
La señalada revisión de su aporte a la literatura chilena, sin embargo, ha ayudado a establecer y reforzar el verdadero culto que existen en torno a las obras de sus miembros, ya en su octogenario aniversario.
LA EXPOSICIÓN "PUPILA, SENSIBILIDAD Y REPUNTE SOCIAL: 80 AÑOS DE LA GENERACIÓN LITERARIA DEL 38"
Ahora, al cumplirse los 80 años de la generación y del mismo año en que una antología le da el punto de partida en la historia literaria, la Biblioteca Nacional los ha homenajeado con esta preciosa exposición inaugurada el 21 de junio de 2018, titulada "Pupila, sensibilidad y repunte social: a 80 años de la Generación Literaria del 38". Participaron en los contenidos de la muestra y su presentación doña Karen Plath Müller (hija de Oreste Plath y Pepita Turina), José Alberto de la Fuente (docente de la Universidad Católica Silva Henríquez) y Roberto González Loyola (Presidente La Fundación Nicomedes Guzmán). La presentación contó también con una presentación de Pedro Pablo Zégers, director de la Biblioteca Nacional.
Dos son los principales aportes que visualizamos en esta exposición, o más bien su importancia para seguir trazando las definiciones de la Generación del 38, tantos años después de nacida:
  1. La relevancia de las integrantes femeninas de la generación: por tratarse de un movimiento literario fundado esencialmente por hombres, siempre estuvieron en el claroscuro y la indefinición los nombres de mujeres que aparecían tímidamente asociadas al mismo, salvo quizás en el caso de Maité Allamand. Esta exposición se encarga de incluirlas sin titubeos: Marcela Paz (creadora de los personajes "Papelucho" y "Perico trepa por Chile"), María Carolina Geel, Marta Brunet y Pepita Turina (importante precursora del feminismo literario en Chile). Se debe mencionar en el grupo a otras exponentes como Carmen de Alonso y a Alicia Morel, además. No nos parece para nada un acto de forzar la presencia femenina en el movimiento, como requeriría acaso un acto de necedad "políticamente correcta" sólo para complacer alguna clase de demanda de género, sino un auténtico gesto justiciero que esperaba su momento preciso para ser cumplido, que fue éste.
  2. Los alcances e influencias del movimiento fuera de lo estrictamente literario: como sucede con los auténticos movimientos estilísticos y las generaciones en el arte, sus influjos de salida o de entrada trascienden el origen y llegan así a otras expresiones disciplinarias. La exposición las aborda y no las niega, por consiguiente: editorialismo, ilustraciones, grabados, etc. También destaca los contextos políticos vigentes y los contenidos sociales que fueron pertinentes, para la comprensión completa de la Generación del 38, en todos sus aspectos.
Abordando ya la información ofrecida por la muestra, también nos encontramos con el rescate de la curatoría a la memoria de ilustradores y grabadores que formaron parte del movimiento, los grandes olvidados del mismo, hasta ahora:
"Ilustradores y grabadores:
Pertenecieron también a la Generación del 38 los ilustradores que dieron vida y arte a las publicaciones literarias. Estos artistas tuvieron una labor destacada dentro de los movimientos de aquellos años, cumpliendo la difícil tarea de recrear gráficamente los mundos expresados a través de las letras. Muchos ilustradores llenaron de identidad, novelas, cuentos y poesías, siendo esta una labor complementaria al ejercicio de escribir y crear. Por lo mismo, se constituyeron como artistas unificadores de toda la Generación del 38.
Algunos de los ilustradores más destacados fueron Luis Sepúlveda Donoso (Alhué), los hermanos Lautaro y Aníbal Alvial, Alfredo Adduard, Honorio, Gustavo Carrasco Délano, Laura Rodig, Jorge Délano (Coke), Enrique Cornejo (Penike), Juan Caprile, Estrada Gómez, Elena Poirier, Fidelicio Atria, Mario Silva Ossa (Coré), Israel Roa, Manuel Gómez Hassan, Ismael Echeverría, Fernando Márcos, Osvaldo Loyola, María Luisa Burchard, Huelén, entre otros".
Luego, entrando de lleno al asunto del contexto político e histórico de la época, el panel correspondiente de la exposición nos explica:
"Política:
La Generación del 38 debe entenderse en el contexto de una corriente política masiva y popular, que abrió las puertas para que los escritores lograran ser un aporte consciente hacia la organización, por vez primera, de un movimiento realmente popular en dirección al poder. Esto gracias a que reconoció, precisamente, las tensiones entre arte y política. El Frente Popular, -constituido por el Partido Comunista, el Partido Socialista y el Partido Radical- lograba imponer su proyecto político a través de la figura de Pedro Aguirre Cerda en 1938.
Tras él, la literatura, los libros, la educación y la cultura propondrían salidas comunes para la creación de consciencia de clase, dando realce a los sujetos más acallados por la historia y con una propuesta estética desde y para el pueblo chileno. Es por esto que, tanto el Frente Popular como la Generación del 38, ayudaron a consolidar las bases que permitieron unificar propuestas, trabajos, filosofías y movimiento hacia un objetivo mayor y trascendental el realce de la cultura y la colaboración popular".
Pasando después a las revistas en las influencias editoriales de la Generación del 38, el panel correspondiente informa al visitante de lo siguiente:
"Revistas:
Los debates más profundos, las influencias más directas, las propuestas estéticas o la crítica literaria relacionadas con la Generación del 38, encontraban su lugar en las diversas revistas literarias que circulaban por el país. Algunas de estas revistas propusieron, además, procesos formativos complejos donde el trabajo constante y la disciplina editorial eran la puerta de entrada al mundo de las letras.
Las revistas literarias fueron importantes herramientas culturales donde convergían influencias que -durante gran parte del siglo XX- se encontraba presentes en el continente y el mundo. Tanto las formas de Europa y Norteamérica como también las latinoamericanas, encontraban en las revistas un lugar de expresión y discusión. De hecho, las principales controversias relacionadas con la Generación del 38 se dieron en revistas literarias, al punto de que se podría decir que es una Generación de revistas. Algunas de las revistas más importantes fueron El Peneca, Lecturas, En Viaje, Hoy, Gong, Nada, Letras y Multitud, entre muchas otras".
Finalmente, y muy relacionado con el punto anterior, la exposición reseña algo interesante sobre el editorialismo y sus relaciones cruzadas con la Generación del 38:
"Editoriales:
No podemos entender la Generación del 38 sin la labor que cumplieron las editoriales. Estas instituciones culturales aportaron al surgimiento de nuevos escritores, contribuyendo también a la consolidación y agrupación de los distintos movimientos literarios con la publicación de múltiples colecciones. Desde Chile el movimiento de editoriales tomó una fuerza muy significativa, incluso para el resto del continente, siendo varias de ellas referentes de la impresión y la edición de libros en toda Latinoamérica.
Las casas editoriales que se encontraban vigentes durante los años de surgimiento de la Generación del 38, favorecieron la creación literaria con una asombrosa capacidad de impresión y edición. También ayudaron a esto organizando diversos premios literarios que incentivaron el desarrollo de más y mejores escritores. Destacada fue la labor de Orbe, Zig-Zag, Cultura, Letras, Imprenta Universitaria, Nascimento, Talamí, Barlovento, Renacimiento, entre otras".
AUTORES Y MOVIMIENTOS DESTACADOS DE LA EXPOSICIÓN:
HÉCTOR BARRETO Y UN MITO TRÁGICO EN LA EXPOSICIÓN (CON REINALDO LOMBOY, CARLOS DROGUETT Y MIGUEL SERRANO)
Inevitablemente, Barreto es el que parece destacas más que todos en la muestra de la Biblioteca Nacional, en el panel con el título "El mito de una Generación asesinada: HÉCTOR BARRETO y la Masacre del Seguro Obrero":
"LA CIUDAD ENFERMA
Héctor Barreto Ibáñez, joven escritor socialista, fue asesinado en Santiago en 1936, a sus diecinueve años. Por ese tiempo, las letras, la escritura y con ello también, la figura y semblanza de los escritores en espacios públicos del país, tenía una relevancia política muy importante para la juventud. Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Pablo de Rokha y el mismo Barreto, habían logrado alzarse como figuras centrales y representantes de las diversas ideologías que organizaban la vida pública.
En un confuso incidente, jóvenes nazis se enfrentaron a un grupo de socialistas en las calles del centro de Santiago. Entre estos últimos se encontraba Barreto, quien fue asesinado ante un clima de gran incertidumbre en el país.
Posteriormente, Jacobo Danke fue el primer escritor en enaltecer el legado de Héctor Barreto. A él le dedicó el libro La Estrella Roja del año 36.
Otro escritor que le dedicó su primera obra literaria, fue Miguel Serrano. En su Antología del verdadero cuento en Chile del año 38, Serrano no sólo incluye tres de sus escritos, sino también regala sentidas palabras a la memoria de Héctor Barreto en el segundo aniversario de su asesinato. En esta antología también se incorporan escritores como Teófilo Cid, Eduardo Anguita, Juan Emar, entre otros.
Posteriormente, el mito en relación a Héctor Barreto, traspasó lo puramente literario. Se generó así una importante influencia en las formas políticas, ideológicas y hasta simbólicas que la intelectualidad de estos años -principalmente santiaguina-, tomaba en la vida y en las calles.
La obra de Barreto fue rescatada paulatinamente, siendo La noche de Juan y otros cuentos (editorial Prensa Latinoamericana, 1958), ilustrada por Fernando Marcos, la primera publicación de Héctor Barreto que se realiza bajo las lógicas editoriales tradicionales.
LUGAR DE MUERTOS
Una de las problemáticas importantes para este sector de la Generación del 38 fueron las masacres que sufrieron quienes se sublevaron al poder del Estado. En este sentido, fueron Reinarlo Lomboy (Coronel, 1910-1947) -desde el Bío-Bío- y Carlos Droguett (Santiago, 1912-1996) escribiendo desde Santiago, quienes mejor retrataron estos procesos políticos a través de la literatura. La lógica de estas masacres permitieron que la literatura y los escritores asumieran una posición política denunciante, y fue esta misma postura la que nos invisibilizó desde 1973, durante la dictadura y la década de los noventas.
Uno de ellos fue Reinaldo Lomboy, quien escribe su novela Ranquil, novela de tierra, publicada el año 1942 por la editorial Orbe. En la obra se retratan los acontecimientos de la Masacre de Ranquil del año 1934, donde fuerzas del Estado dieron muerte a campesinos y mapuches por sublevarse al orden patronal.
Unos años más tarde, Carlos Droguett escribe, bajo la editorial Nascimento, la novela Sesenta muertos de la escalera (1953), la cual vuelve a retomar los acontecimientos de los jóvenes nacistas asesinados en la Masacre del Seguro Obrero de 1938.
LAS RAZONES DEL ALMA Y DE LA TIERRA
Miguel Serrano (Santiago, 1917-2009) fue el escritor que con más firmeza mantuvo vivo el legado de Héctor Barreto, entregándole parte esencial de una de sus principales obras: Ni por mar ni por tierra. Historia de una Generación (Nascimento, 1950). Además de hacer parte de su pensamiento las ideas y el mito de Barreto, la figura de este escritor asesinado también le permitió definir los límites y alcances de la Generación del 38.
En 1938, además, Serrano defendió su simpatía por el nacionalsocialismo como ideología política, principalmente a raíz de la coyuntura provocada por la Masacre del Seguro Obrero, en la que fuerzas policiales asesinaron a jóvenes nacistas.
Estos acontecimientos artísticos y políticos, en los marcos de los sucesos mundiales, determinaron que la figura de Miguel Serrano y su manera de concebir la Generación del 38 fueran resistidas durante toda su trayectoria. Las obras de Serrano, quien había sido diplomático y embajador, fueron ampliamente aceptadas por la crítica. Como buen escritor de la Generación, se relacionaba estrechamente con las editoriales y el trabajo de los libros.
Su primera obra, la ya citada Antología del verdadero cuento en Chile, fue trabajada por Alhué, quien fue uno de los principales ilustradores del conjunto. Este ilustrador interpretó en esa portada las formas y sentidos estéticos que la figura de Barreto tenía para Serrano.
Más adelante, en el año 1965, Miguel Serrano publica El Círculo hermético bajo la editorial Zig-Zag, libro que describe su estrecha relación con los intelectuales europeos Hermann Hesse y Carl Jung. Esta obra lo posicionó en el ámbito de la investigación y los estudios filosóficos más allá de la literatura. Entre controversia y talento, su candidatura al Premio Nacional de Literatura siempre generó polémica. Su longevidad, además, lo hizo un tema recurrente dentro del mundo de las letras, lo que culminaría el año 2006 cuando Serrano accede a ser candidato al Premio Nacional diciendo: '(acepto) como representante de la Generación del 38, generación trágica por su desvinculación con el dramático paisaje del sur del mundo' (carta de aceptación de Miguel Serrano al Premio Nacional de Literatura, 2006).
NICOMEDES GUZMÁN Y LOS "VÍNCULOS COLABORATIVOS" (CON ANDRÉS SABELLA Y OSCAR CASTRO)
Tampoco podía faltar Guzmán, autor que ya llevaba desde un tiempo antes siendo homenajeado en pequeñas exposiciones de la misma Biblioteca Nacional. Su panel se titula "Una lumbre definitiva sobre el carácter de la chilenidad: NICOMEDES GUZMÁN. Territorios y trabajo editorial:
"LA BALANZA DONDE PESÉ EL ORO DE LA AMISTAD
El poemario La ceniza y el sueño fue publicado en 1938, por Nicomedes Guzmán (Santiago, 1914-1964). Este año reunió un conjunto de movimientos históricos y literarios que permiten establecer como un hito cultural marcado a tinta en la memoria del país entero. Desde ahora el libro, las imprentas y el trabajo editorial pasarán a conformar un saber fundamental de las discusiones, no tan solo intelectuales, sino también políticas y sociales.
Este primer libro de poesías de Nicomedes Guzmán le valió un rol histórico que nunca dejará de ocupar durante su vida: ser un vínculo colaborativo entre las diversas formas de literatura, los distintos paisajes regionales y los numerosos escritores y editores que por estos años protagonizaron las letras chilenas.
La ceniza y el sueño nos ayudará a entender los vínculos colaborativos de esta Generación. Tanto al viaje que Guzmán comenzará a realizar entre la poesía, la novela y los cuento, como también el homenaje dedicado en sus páginas al poeta de este movimiento, Jacobo Danke (Valparaíso, 1905-1963), nos permiten percibir la sensibilidad que los escritores tenían de sus pares, de la literatura y de la vida en general.
BAJO LA DIRECCIÓN Y EL CUIDADO
Luego de que Nicomedes Guzmán publicara sus novelas más importantes (Los Hombres Obscuros, en 1939 y La Sangre y la Esperanza, en 1943), dedicó sus energías a promover el trabajo y formación de otro escritores que representarán la diversidad de paisajes y pueblos chilenos.
Su primer intento por generar estos vínculos colaborativos fue su obra Nuevos cuentistas chilenos (Cultura, 1941). Sin embargo, su aspiración se vuelve realidad cuando se hace director de dicha editorial. A través de ella, Nicomedes invitó a diversos escritores emergentes a publicar sus primeros libros, los que bajo cuidadas ediciones, fueron difundidas masivamente. Editaron por primera vez en editorial Cultura: Nicasio Tangol, María Carolina Geel, Edmundo Concha, Teresa León, Daniel Belmar y Luis Enrique Délano.
Nicomedes Guzmán logró que gran parte de la Generación del 38 convergiera en diversas colecciones de la misma casa editora. En la búsqueda por retratar las culturas populares chilenas, intentó que distintas geografías literarias pudieran encontrarse entre libros y novelas. Del norte de nuestro país, convoca a Mario Bahamonde y Andrés Sabella, del centro, a Oscar Castro y Gonzalo Drago, y del sur, a Osvaldo Wegmann y Marino Muñoz Lagos.
SOBRE LA BIBLIA UN PAN DURO
Una característica importante de la Generación del 38 es el realce de diversos escritores y trabajadores editoriales a lo largo y ancho del país. Esta convergencia de movimientos literarios locales dedicados a retratar las geografías humanas y regionales de Chile, les ha valido un reconocimiento social presente hasta nuestros días.
En Antofagasta, y junto con Mario Bahamonde y Luis González Zenteno, Andrés Sabella (Antofagasta, 1921-1989) es sin duda uno de los escritores, ilustradores y trabajadores editoriales más importantes del norte de Chile. Como sucede con otros escritores de la Generación, comienza su formación literaria escribiendo poesía. El año 1940 publica uno de sus principales poemarios: La Sangre y sus estatuas y un año después, Vecindario de palomas. Sin embargo, el libro que lo llevó a establecerse como un referente literario fue Norte Grande: novela del salitre (Orbe, 1944). Esta novela conceptualizó la identidad de este territorio a través de la denominación Norte Grande, sentido que hasta hoy permanece instaurado en nuestras concepciones culturales del territorio.
La trayectoria de este escritor continuó durante las décadas siguientes, publicando gran cantidad de volúmenes muy significativos para la cultura chilena, entre ellos una colección de libros y la revista titulada Hacia. Así también, Sabella fue un referente importante por su trabajo como ilustrador, siendo reconocido dentro de sus pares por sus característicos trazos y sentidos. En 1970, Marino Muñoz Lagos -escritor puntarenense- publica Los rostros de la lluvia, y Sabella aporta ilustrando completamente este libro, el que adentro de sus primeras páginas contiene dos escritos vinculados a Nicomedes Guzmán. A comienzos de la década del 70 y en el contexto de la Unidad Popular, la Generación del 38 volvía a converger con perspectivas literarias e históricas en pleno desarrollo.
LA ESPERANZA NO SE EXTINGUE
Fue en Rancagua donde sucedió uno de los movimientos literarios más representativos de la Generación del 38, siendo este grupo de escritores el que con mayor fuerza representaron su territorio. La capacidad colaborativa de estos movimientos rancagüinos -proveniente principalmente de su vinculación con el trabajo editorial y la prensa- aportó a la creación, en 1934, del histórico grupo literario Los Inútiles. Este conjunto logró visibilizar la fuerza creadora de la literatura en todos los espacios sociales, donde el arte, la escritura, la prensa y el trabajo se vincularán directamente. Participaron entre otros Oscar Castro, Gonzalo Drago, Félix Miranda y Raúl González Labbé, creando la revista Nada: en defensa del espíritu y Actitud, como así también la editorial Talamí.
Por su parte, Oscar Castro (Rancagua, 1910-1947) logró mantener su vigencia histórica en la lectura nacional a través de su enseñanza en las escuelas: la última edición de la novela La Comarca del Jazmín data del año 2011 y la última de La Vida Simplemente del 2017. Mientras esta edición fue publicada por primera vez en editorial Nascimento el año 1951, La Comarca del Jazmín constituye el volumen 5 de la Colección La Honda de editorial Cultura, colección dirigida por Nicomedes Guzmán entre 1945 y 1946.
'Oscar Castro Z. cumple sus 35 años con una obra -(La Comarca del Jazmín)-, que, sin ser la culminación de su trayectoria pasa a determinar el sentido de segura universalidad con que el escritor verifica su tarea' (Prólogo de la primera edición de La Comarca del Jardín).
Sin embargo, otros representantes de la Generación del 38 fueron removidos del currículum escolar durante la dictadura. A pesar de que Castro logrará permanecer en los textos de enseñanza, la invisibilización de su obra aconteció paulatinamente cuando ambos libros, anteriormente citados, fueron despojados del contexto y de la Generación a la que pertenecieron".
PEPITA TURINA Y EL RESCATE DE LAS MUJERES DE LA GENERACIÓN (CON MARCELA PAZ, ALICIA MOREL Y ORESTE PLATH)
Pepita Turina es un caso especial: como dijimos más arriba, no necesitaría en nada de esas normas de corrección de género para ser incluida, sino el reconocimiento sincero de su aporte y obra como parte de la misma generación, saldándose así una deuda con su memoria.
Es lo que sucede en su panel informativo, titulado "También somos lo que no queremos ser: PEPITA TURINA y la escritura femenina chilena", que también le da espacio a Marcela Paz, Alicia Morel y Oreste Plath (marido de Pepita):
"POCO SIRVE LA BELLEZA
En octubre de 1938, el directorio de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) aprueba la solicitud de incorporación de Pepita Turina (Punta Arenas, 1907-1986), ingresando a esta institución literaria junto a Nicomedes Guzmán, Reinaldo Lomboy, Victorino Vicario, Manuel Astica Fuentes, Alberto Baeza Flores, entre otros. Su incorporación a la SECH marcó un hito en la historia literaria de nuestro país, ya que fue ella la primera mujer en ser aceptada como parte de la institución.
Pepita Turina fue una escritora de cuentos, novelas y ensayos, que viajó por las temáticas femeninas de la libertad, el cuerpo y la familia, por lo que fue considerada adelantada a su tiempo. En 1935, ya había publicado su primera novela Un drama de almas y se encontraba trabajando en su segunda publicación Zona íntima: la soltería, que fue muy bien acogido. Sin embargo, su libro más destacado por la crítica fue MultiDiálogos (Nascimento, 1978) en el que ella invita a personajes de todos los tiempos, ideas y disciplinas a comentar pensamientos.
NO HAY QUE VER LAS COSAS NUEVAS CON OJOS ANTIGUOS
'Las mujeres que esperaban eternamente, bordando su ajuar, al novio posible, o al que se ausentaba por algún motivo y no volvía, han desaparecido o están en vías de extinción' (Pepita Turina).
Escritoras como Alicia Morel, Marcela Paz, Pepita Turina, Chela Reyes, Maité Allamand, María Carolina Geel o Marta Brunet, ayudaron a componer las temáticas feministas en la literatura de la década del 30 en Chile. Visibilizar hoy su legado y motivar sus lecturas es una tarea en construcción permanente.
Hablar a 80 años de distancia de la Generación del 38 nos plantea desafíos que la investigación tiene pendiente aún. Resaltar la importancia de las mujeres en esta Generación es algo que hoy se ha vuelto central en la discusión, pues si bien muchas de estas escritoras fueron valoradas posteriormente, sus caminos formativos ocurridos durante la década del 30 les permitieron incorporar la importancia del libro, el sentido social de la literatura y los conceptos colaborativos del trabajo editorial.
EL CORAZÓN DE LA PIEDRA
La literatura chilena ha sido mayoritariamente un campo dominado por hombres. Sin embargo, en este álgido año 38, podemos encontrar varias escritoras que estaban no solo publicando libros, sino también siendo eje y referencia del pensamiento literario de aquellos tiempos. A pesar de esto, las posiciones y legados de las mujeres dentro de la Generación han sido invisibilizadas por la historia.
Marcela Paz (Santiago, 1902-1985) ha sido conocida popularmente por la saga Papelucho, sin embargo, a comienzos de la década del 30 ya había publicado su primer libro de cuentos Tiempo, papel y lápiz.
Al igual que otros escritores de esta Generación, la autora desarrolla un proceso formativo similar y característico de esos años: comienza su escritura colaborando en revistas como El Peneca, se sensibiliza con la incorporación de voces y paisajes nuevos -en su caso infantiles- y trabaja coherentemente las características estéticas de su edición.
Así también, en el año 1938, Alicia Morel (Santiago, 1921-2017) publica su primer libro, el poemario El campo y la ciudad. Buscando la pupila y la sensibilidad literaria, Alicia Morel viaja desde la poesía a la novela para recorrer así los diversos paisajes de los valles centrales del país. Como ocurre con lo escritores del 38, busca también dar voces a aquellos menos visibilizados en la literatura, dando opción a que niños y ancianos nos ayuden a relatar nuestra realidad histórica. 'Tenían un horno de tierra donde cocían el pan, y donde solía alojarse una robusta familiar de ratones campesinos' (Juanilla, Juanillo y la abuela, 1940).
EL ARTISTA Y LA ÉPOCA
Oreste Plath (Santiago, 1907-1996) es considerado uno de los grandes protagonistas de la Generación del 38. Su labor de investigador le permitió generar espacios y vinculaciones para que las diversas culturas latinoamericanas pudieran encontrarse y conversar.
Plath vivió en Perú cerca de dos años, allí logró ser parte de un movimiento político, cultural y literario que permitió generar una de la filosofías editoriales más destacadas del continente. Este escritor chileno, buscando espacios de la identidad peruana, observa y admira el rol que tuvo la revista Amauta -junto a sus pensadores José Carlos Mariátegui y José Sabogal- en la tarea de vinculación político-cultural del Perú y decide volver a Chile con estas ideas e inquietudes.
Desde un poco antes de la década del 30, Oreste Plath dirigió varias revistas culturales, siendo uno de sus proyectos más importantes la revista Gong. Un tablero de Arte y Literatura. Allí junto a su amigo Jacobo Danke y a los ilustradores Lautaro y Aníbal Alvial, dieron a la revista la centralidad que toda la Generación asumió respecto de este espacio editorial: un lugar convocante y colaborativo. En Gong  se provoca la vinculación cultural Chile-Perú reflexionando en torno a los intelectuales José María Arguedas, Alberto Guillén, José Varallanos, Magda Portal, José María Eguren, José Carlos Mariátegui y otros escritores peruanos.
ARMANDO MÉNDEZ CARRASCO Y EL ANGURRIENTISMO (CON JUAN GODOY, ALFREDO GÓMEZ MOREL Y MARÍA CAROLINA GEEL)
Finalmente, en el panel dedicado a Méndez Carrasco, lleva por título "Sin preguntarme quién era ni de dónde venía. ARMANDO MÉNDEZ CARRASCO, el angurrientismo y los extra-muros", se nos hace el siguiente bosquejo del autor y de la señalada corriente literaria:
"DE LA HUIDA A LA LIBERTAD
La Generación del 38 definió conceptual y políticamente la necesidad de plasmar el arte y la literatura dentro de un tiempo histórico. Quienes la componían establecieron ciertos límites para definir los sentidos teóricos y estéticos de sus obras. Lo anterior, apuntando hacia una literatura que, con perspectiva social y clara definición política, permitiera a muchos de estos escritores ser también protagonistas de los cambios y avances de la clase trabajadora. Nuevos escritores surgidos durante la década del 40, establecieron puentes y continuidades con estos conceptos de la Generación del 38, intentando avanzar más allá de las formas y proyecciones literarias que hasta el momento se estaban constituyendo.
El angurrientismo literario debe su nombre a la novela de Juan Godoy (1911-1981), Angurrientos (Talleres de la Escuela Nacional de Artes Gráficas, 1940). Este movimiento ha sido definido por la crítica como una corriente que, congregando a los seres más excluidos y menos oficiales de la historia literaria, lograron ser los protagonistas de sus páginas.
Si exponentes de este movimiento como Jacobo Danke o Carlos Sepúlveda Leyton, nos llevaron hasta los extra-muros de la ciudad, Armando Méndez Carrasco (Santiago, 1915-1984) habló desde más allá, desde los lugares perdidos para la literatura, los lugares sin nombre y sin memoria:
'...los pelusas del Mapocho, los abandonados del mundo consciente. Los vi erguirse, los vi cómo se incorporaban buscando la vida. Entonces, sin pestañar, tomé mi primera resolución: -¡Eh, cabros! ¿Puedo bajar?' (Juan Firula, 1946).
ERA UN CASO PERDIDO
Este movimiento literario, el angurrientismo, valoró el trabajo editorial como parte importante e incluso central en el desarrollo de cada una de sus publicaciones. Las novelas, los ambientes, los personajes de este movimiento recorren los sitios más periféricos de las clases populares y es justamente allí, donde el valor estético y la belleza de la creación editorial debía desarrollarse con ímpetu y dedicación. Es el caso, por ejemplo, de Juan Firula, el primer libro de Armando Méndez Carrasco. Este libro publicado en 1948, reúne un conjunto de cuentos que relatan la angustia de la vida marginal del campo y la ciudad. Para esta obra fue clave una cuidada edición impresa, realizada en los talleres gráficos de la Imprenta Lathrop, junto con el diseño de su portada plasmada por Manuel Gómez Hassan.
Juan Firula no solamente le da el nombre a este conjunto de cuentos, también se convertiría en un personaje que acompañaría a toda la obra literaria de Méndez Carrasco. Firula nos hará recorrer las formas de la libertad junto al río y la curiosidad que a la distancia le generaban los libros, las letras, la literatura y las escuelas.
Un escritor posterior a este movimiento es Alfredo Gómez Morel (Santiago, 1917-1984), quien viviendo la vida bajo los puentes del Mapocho conoció la calle, la pobreza y la exclusión. A diferencia de muchos otros escritores de la Generación del 38, Gómez ingresa a la literatura recién a los 45 años. Su paso por la cárcel afloró en él la necesidad de escribir historias, publicando su primera novela, El Río el año 1962 (edición propia, imprenta Arancibia Hermanos).
Otra escritora de la Generación que escribió parte de su obra desde una institución penitenciaria fue María Carolina Geel (1913-1996), quien, cumpliendo una sentencia por haber asesinado a su amante en el Hotel Crillón, publicó desde allí su libro Cárcel de mujeres en 1956.
VAHARADA DE HORRIBLES SENSACIONES
Luego de publicar Angurrientos, Juan Godoy sigue recorriendo en sus obras los sitios y personajes más brutales de nuestra vida social. Además, en las páginas de sus libros podemos encontrar aspectos tanto del naturalismo como del realismo social. En el año 1945 publica su segunda obra, La Cifra Solitaria, donde describe a aquellos personajes que, viviendo en una miseria violenta y en un tiempo fugaz, se ubican en los espacios más visibles de nuestra geografía.
Ilustrada por Israel Roa y trabajada bajo la misma dirección del personal técnico de la Escuela Nacional de Artes Gráficas (institución creada en 1940 y especializada en el desarrollo del oficio tipográfico, linográfico y fotograbado, entre otros), La Cifra Solitaria logra un hermoso encuentro editorial entre la belleza y el angurrientismo.
'Al callejón de la industria le da el nacimiento un molino y le acaba el matadero municipal. Allí en medio -entre la harina y la sangre- he nacido; entre le principio y la muerte' (La Cifra Solitaria, 1945).

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