jueves, 27 de septiembre de 2018

EL MONUMENTO AL DOCTOR LUIS CALVO MACKENNA EN EL PARQUE BALMACEDA

Fuente imagen: Scielo.conicyt.cl (artículo "Escultura pública y la cúpula de la Basílica de Lourdes de Santiago" de Enrique Solanich Sotomayor).
Coordenadas: 33°26'04.9"S 70°37'46.4"W
Hay una característica que me gusta mucho entre los monumentos en Chile: no se olvida en ellos a los médicos que han construido parte importante de la historia nacional. En todas las principales ciudades del país encontramos, en efecto, algún busto, placa o monolito recordando a algún célebre facultativo cuya impronta en la semblanza local trata de seguir siendo reverenciada, aunque sea tibiamente, más allá de que sus nombres también sean asignados a los más importantes centros de salud de cada provincia (y que pocos identifiquen de quién se trata, además).
En el Parque Balmaceda de Santiago, a sólo metros del Café Literario y del Puente Racamalac, se encuentra el monumento para uno de los médicos más importantes de la historia galena nacional. Llamado "La Maternidad", de acuerdo a Liisa Flora Voionmaa Tanner en "Escultura pública: del monumento conmemorativo a la escultura urbana, Santiago, 1792-2004", hay quienes lo señalan también como "Madre e Hijo".
La escultura está dedicada al insigne Doctor Luis Calvo Mackenna (1882-1837), reconocido pediatra chileno, impulsor del movimiento higienista en el país y sucesor del prestigioso médico Roberto del Río en la dirección del Hospital de Niños de Matucana, además de ser un destacado dirigente del Patronato de la Infancia y de la Casa de los Huérfanos, que rebautizó Casa Nacional del Niño.
La dedicación de Calvo Mackenna por los infantes daría para un artículo propio y extenso, tal vez alguno para el futuro de este blog, pero se destaca en su inmenso currículo el haber convocado a los médicos pediatras chilenos, en 1922, para formar con ellos la Sociedad Chilena de Pediatría, asumiendo como primer presidente de la misma. Su aporte a la rama médica fue enorme, como se advierte, dejando sentadas las bases para la fundación del centro médico que, en forma póstuma, tomaría su nombre: Hospital de Niños Doctor Luis Calvo Mackenna.
Aspecto del monumento hasta hace pocos años. Fuente: Wikipedia.
Retrato fotográfico del Doctor Luis Calvo Mackenna (1882-1937). Fuente imagen: archivos del Ministerio de Salud.
Aunque los detalles de la historia asociada a su nombre hayan pasado al desconocimiento de la mayoría de los chilenos, en los círculos de la medicina científica, el Dr. Calvo Mackenna es figura de tremenda veneración y elogio. Su cripta en el Cementerio General, que por sí misma puede ser interpretada como otro hermoso monumento a su memoria (cronológicamente el primero, se entiende), tiene inmortalizadas en letras metálicas una frase del mismo médico: "Vivir en el corazón de aquellos que hemos dejado, eso no es morir".
El monumento  de nuestra atención, "La Meternidad", está en el Parque Balmaceda, allí en las orillas del río Mapocho y junto al sendero de la plaza por el que pasan ciclistas, deportistas y parejas de enamorados. Hecho en 1941, es obra del destacado escultor Lorenzo Domínguez Villar (1901-1963), maestro de sus colegas  Marta Colvin y Lily Garafulic, que al momento de producir esta obra de talla de roca basáltica azul, había vuelto hacía pocos años de una productiva aventura en Europa, ganando en 1940 los primeros premios de Certamen Edwards de Santiago y el del VIII Salón de Verano de Viña del Mar.
La escultura hecha por Domínguez había sido aprobada y encargada durante una campaña que inició el Rotary Club, del que Calvo Mackenna fue un destacadísimo miembro, llegando a ser organizador de la Semana del Niño de Santiago en la institución, en 1931, director del club entre ese mismo año y el siguiente, Gobernador del Distrito 64 (reuniendo todos los clubes de rotarios chilenos) entre 1934 y 1936, y reelegido para la Gobernación Nacional en su último año de vida, por primera vez en la historia del Rotary Club.
La autorización para instalar el monumento en el parque, derivada de la solicitud que habían presentado para ello el Dr. Sótero del Río y el notario de Santiago don Manuel Gaete Fagalde poco después de la muerte del facultativo, aparece cursada por la Sala de la Comisión en el Diario de Sesiones del Senado, el día 16 de agosto de 1938:
"Se autoriza la erección de un monumento a la memoria del doctor don Luis Calvo Mackenna, en el Parque Providencia de la ciudad de Santiago, cerca de la Casa Nacional del Niño".
La obra escultórica resultante es considerada una de las más importantes de Domínguez, tal vez la principal de todas las de carácter público del autor. Mide 2.35 metros de altura, está montada actualmente en un bloque de cemento con un murallón pequeño del mismo material a su espalda.
Muestra, en estilo de figurativismo vanguardista bajo influencia latinoamericanista, a una mujer sentada con un niño desnudo jugando entre sus piernas, clara alusión a la vocación por los infantes que hiciera proverbial y material el Dr. Calvo Mackenna. Según Jorge Romero Brest en su libro biográfico del autor, Domínguez aquí "se ha dejado influir por el modelo renacentista de la Virgen con el niño -este último recuerda a los putti italianos-aunque la hipertrofia de las formas lo acerca a la escultura barroca", además de mostrar una "expresión exacerbada de la pintura mural mejicana contemporánea". El mismo biógrafo dice que la obra había sido comenzada en 1940.
Su plinto actual va acompañado de las siguientes dedicatorias, a los costado izquierdo y derecho de la misma, respectivamente: "AL DOCTOR LUIS CALVO MACKENNA 1882-1937" y "HOMENAJE A SU OBRA MÉDICA Y SOCIAL". Y al frente: "AL DR. LUIS CALVO MACKENNA". Desde inaugurada, además, se convirtió en un lugar de homenajes anuales del club para la memoria del ilustre doctor.
Por el trabajo de Caupolicán Montaldo, titulado "Un ciudadano (Bajorrelieve del Doctor Luis Calvo Mackenna)", de 1948, nos enteramos también que, al frente del pedestal, el monumento tenía una placa ya desaparecida con la siguiente inscripción:
"Homenaje del Rotary Club de Santiago al Dr. Luis Calvo Mackenna, abnegado servidor de la humanidad y ejemplo de nobilísimas virtudes para las generaciones venideras. 2 de Diciembre de 1941"
Fue inaugurada en la fecha señalada por dicha placa y en esta misma área verde, con gran concurrencia de personas al acto solemne de descubrimiento de la obra, con varios oradores destacando la labor médico-social del homenajeado y su enorme legado. El principal de ellos fue del Dr. Arturo Baeza Goñi, en nombre de la Sociedad Chilena de Pediatría y del Patronato de la Infancia. La "Revista Chilena de Pediatría" de inicios de 1942, detalla también que asistieron a la ceremonia  familiares, colegas y amigos del Dr. Calvo Mackenna, además de una delegación argentina presidida por el profesor Pedro de Elizalde, cuya presencia "revistió especial relieve" en aquella jornada. Uno de sus integrantes, el profesor Mario del Carril, dio otro de los principales discursos.
A la sazón, este lugar de Santiago era llamado Parque Providencia o Parque Japonés, y luego en un breve período relacionado con los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, se le cambió el nombre al de Parque Inglés o Parque Gran Bretaña, poco después de la inauguración de la obra conmemorativa para Calvo Mackenna y antes de ser el Parque Balmaceda de nuestros días, con el monumento al infortunado exmandantario en la entrada del mismo, al pie del obelisco.
Creo posible que el monumento haya sido trasladado algunos metros y su soporte rehecho, en alguna de las remodelaciones que se han ejecutado en este sector de Santiago: su plinto actual no parece ser el original, si nos ceñimos a las descripciones revisadas. Originalmente, en su pedestal estaba también el medallón con el perfil del médico homenajeado, probablemente el mismo que se observa en su sepultura en el Cementerio Católico. El símbolo de Rotary Club se podía ver empotrado en el murallón de fondo, uno a cada lado de los personajes del monumento. Ya no existen allí esas insignias.
La desaparición de los mencionados elementos no ha sido el único daño a la misma escultura: también fue rayada con pintura aerosol y, en alguna oportunidad, debieron repararse los dedos en la mano de la figura de madre, pues se observa una trizadura.
A pesar de todo, este singular homenaje al Dr. Calvo Mackenna, que lo señala en el símbolo trascendente aludiendo más a su obra médica que a su retrato propio, sigue en el Parque Balmaceda como otro de los varios encantos escondidos entre sus senderillos y matorrales, en esta importante área verde de la capital chilena.

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