sábado, 4 de agosto de 2018

UN PASEO PARA CUENTOS DE NIÑOS Y GRANDES EN LA PLAZA DEL CERRO NAVIDAD DE LAS CONDES

Coordenadas: 33°24'51.79"S 70°35'15.56"W
En la avenida Apoquindo de Las Condes, en Santiago, en el tramo entre las estaciones Alcántara y Escuela Militar del servicio Metro (Línea 1), se encuentra una plaza de formas poco frecuentes en nuestro urbanismo, más bien parecida a parques con paseos montados en cerros islas como el Santa Lucía de Santiago Centro o el Primo de Rivera en Maipú, aunque en este caso concentrado en un terreno de sólo media manzana, aproximadamente.
Llamado formalmente Plaza Navidad o Plaza del Cerro Navidad, verios vecinos y guías urbanas lo identifican también como la Plaza Mustafá Kemal Atatürk, por el monumento y la fuente de aguas dedicada al militar y estadista turco, que fueran instaladas allí en el vértice Sur-oriente del área verde por iniciativa conmemorativa de la comunidad y la embajada de Turquía en Santiago.
La plaza está en un sector cercano a la bajada-subida poniente del paso sobre nivel que hace cruzar a Apoquindo encima de la Circunvalación Américo Vespucio. Está delimitada por dos calles principales: Jean Mermoz, cuyo nombre rinde homenaje al pionero de la aviación francesa acompañada de un monolito propio instalado en esa punta de la cuadra, y Golda Meir, que hasta hace unos años tenía el nombre Mariscal Petain, título controvertido que fue cambiado por el de la ex Primera Ministra de Israel, aunque también de cierta connotación polémica para algunas opiniones.
La singular plaza se extiende hasta calle Las Torcazas formando un ángulo que sigue la forma curva de Jean Mermoz, mientras que por el fondo se cierra con una prolongación peatonal de la calle El Trovador, surgida tras la construcción de las dos torres habitacionales que allí se elevaron hacia 1996.
Siempre hay en la plaza y sus contornos grupos de niños jugando, correteándose o paseando algún pequeño perro, seguramente complacidos con ese paisaje encantado del cerrillo, que logran sus escalinatas, rocas y árboles retorcidos casi como de un bosque de cuentos, además de su extraño torreón de aspecto fortificado al centro, con cierto parecido leve a la Torre Bismark de Concepción, en lo más alto de sus pocos metros de relieve.
División del actual territorio de Las Condes entre los distintos caciques zonales, hacia 1540. El sector del cerrito Navidad se encontraba en los territorios del jefe Botacura o Vitacura (Fuente imagen: "110 Aniversario de la Comuna", Ilustre Municipalidad de Las Condes - 2011). Clic encima para ampliar.
Distribución de las chacras en 1608, según la mesura de terrenos realizada por Ginés de Lillo. El terreno de marras corresponde ya a don Pablo Flores. (Fuente imagen: "110 Aniversario de la Comuna", Ilustre Municipalidad de Las Condes - 2011). Clic encima para ampliar.
Distribución de chacras y fundos en el plano "Santiago y sus alrededores", publicado por la Sociedad de Canalistas del Maipo  en 1901. El terreno correspondiente al Cerro Navidad aparece dentro de la propiedad del gran Fundo San Luis. Clic encima para ampliar.
HISTORIA DEL PEQUEÑO PEÑÓN
El Cerro Navidad corresponde a una elevación rocosa convertida en un enclave de árboles y sombras con pinos, olivos, ombúes y palmas, coronado por la rústica construcción de piedra de su cúspide, torreón en forma de tronco de cono y con un simple techo de latones como remate.
Detrás de la vieja puerta metálica a este oscuro lugar en la cima (un portón como de convento), hoy se guardan herramientas y artefactos utilizados por los empleados municipales encargados de mantener la plaza, aunque la intención original de éste ciertamente debía ser otra. Y descendiendo desde él por sus caminitos hacia el lado de Las Torcazas, por jardines, banquetas clásicas y otras hechas en la roca bruta, se encuentran varios juegos de niños del barrio, vigilados desde la caseta de un guardia.
Son varias las cosas que hacen tan especial esta plaza, además de sus escalinatas, paseos y roqueras remontadas a los orígenes geológicos del valle del Mapocho, que formaron este pequeño peñón a poca distancia de los cerros del Parque Metropolitano, sus hermanos mucho mayores, y del llamado Cerro San Luis, que se encuentra junto a los terrenos del Club de Golf.
En tiempos de la llegada de los españoles al valle, éstos eran terrenos pertenecientes al cacique Botacura, cuyo nombre corrompió a Vitacura, dando origen al topónimo del alguna vez llamado Camino Viejo de La Dehesa, hoy avenida Vitacura, y a la comuna del mismo nombre. Un pueblo completo de indios mitimaes vivía allí, bajo el mando del curaca, que se mostró medianamente colaborativo con los conquistadores.
Posteriormente, a inicios del siglo XVII con las divisiones de territorios hechas por los hispanos y la desaparición del poblado original de Vitacura, la propiedad de los terrenos en donde estaba el cerrito rocoso recaía en don Pablo Flores (título de Pedro de Miranda) de acuerdo a la mensura de chacras hecha por Ginés de Lillo en 1603, si nos fiamos por la interpretación que se hace de ellas en los esquemas publicados en el trabajo "110 Aniversario de la Comuna", de la Ilustre Municipalidad de Las Condes.
En todo este largo período colonial y hasta el primer siglo después de la Independencia, inclusive, estos terrenos de la cuenca santiaguina eran sólo propiedades agrícolas, cruzadas por caminos ancestrales y acequias de regadíos. La fundación de la comuna de Las Condes es tardía, por lo mismo: tiene lugar recién en 1901, debiendo sufrir variaciones y desprendimientos posteriores.
Pasados los siglos, el cerrillo pasó a formar parte del paisaje agrícola y periférico, por allí en donde estaban las propiedades de los Gallo Goyenechea, fundo subdividido después en otros por las sucesiones, conocidos entonces por la producción de papas, cebadas cerveceras, pastos y vides para chicha. Doña  Loreto Cousiño, hija de Luis Cousiño e Isidora Goyenechea, donó los terrenos del fundo para que fueran urbanizados y se levantara en ellos también la cercana Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles del Barrio El Golf.
Fue importante también allí el Fundo San Luis, de gran relevancia en el pasado territorial de la comuna de Las Condes, y de cuyas subdivisiones salieron algunos de los sitios históricos más característicos, comerciales y patrimoniales de la misma. En algún momento, el cerrillo de la actual plaza parece haber formado parte del mismo. A su vez, éste se encontraba casi adyacente al Fundo San Pascual, al Sur de la avenida, famoso por su producción de forraje y propietado por doña Gertrudis Echeñique Mujica, la viuda del presidente Federico Errázuriz Echaurren.
La plaza hacia su costado oriente, con el monumento de Atatürk y la fuente.
Esquina oriente, con el monolito de Mermoz destacando en ella.
Acceso hacia los senderos y escalinatas del pequeño parte.
Los juegos en la plaza al pie de cerro, costado oriental del parque.
Una de las banquetas brutas de roca, en lo alto del cerrillo.
LA TRANSFORMACIÓN HISTÓRICA DEL ENTORNO
De los loteos de los mencionados fundos aparecieron los barrios El Golf y Alcántara, en especial por la iniciativa de doña Elena Errázuriz Echeñique, hermana del también presidente Federico Errázuriz Echeñique, hijos ambos de los dueños del Fundo San Luis, al que creemos perteneció el cerro. Doña Elena decidió urbanizar la propiedad y construir en ella su propia casa, en lo que hoy es el vecindario de El Golf, luego de que su residencia vecina al Palacio de la Moneda debiese ser expropiada para abrirle paso a la explanada sur de la casa presidencial, en los años treinta.
También se recuerda que, en la parte posterior de la loma del Cerro Navidad, en donde hoy están los edificios modernos, existió una centenaria casona quizás relacionada con los tiempos de las estancias que aquí existieron, pero que sirvió de sanatorio para niños tuberculosos por largo tiempo. Conocido como el Preventorio San Luis, fue creado en 1936 y registraba dirección en Las Torcazas 199, dependiendo administrativamente del Servicio Nacional de Salud.
Al dicho sanatorio eran derivados para su recuperación, todos los niños de ambos sexos y de entre 4 y 12 años, que eran diagnosticados de tuberculosis en hospitales como el Roberto del Río, Luis Calvo Mackenna, Manuel Arriarán y San José, entre otros. Se llegaba al mismo por las calles laterales y los senderillos entre rocas y callejuelas estrechas del cerro. Esta casa de acogida sirvió hasta principios de los años ochenta, según entendemos, siendo después vendida y demolida.
Por otro lado, hacia la época en que se concluye la mencionada Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en la calle El Golf, en 1940, entre los antecedentes de la presencia militar en estos barrios estuvieron los ejercicios que hacían unidades de infantería. Estos se ejecutaban en un tramo de los terrenos ubicados entre la plaza enfrente del templo y el Cerro de Navidad, según informa la propia parroquia sobre su historia.
Para entonces, el paisaje era aún de chacras, potreros y caminos sin pavimentar, con pocas casas de aspecto patronal y solariego, rasgos que eran propios de este lado del contorno de Santiago. No era difícil que el cerro destacara entre cercos, techos bajos y matorrales, a pesar de su poca altura.
Tras la construcción de la Escuela Militar en los antiguos terrenos del mismo Fundo San Luis, concluida en 1958, las enormes instalaciones quedaban casi de cara hacia el Cerro Navidad en la llanura del paisaje arrabalero de entonces. En aquella década, el cerrillo ya era considerado una atractiva área verde, figurando en guías turísticas como sitio recomendable para visitar.
El explosivo crecimiento de la urbanidad y los loteos que abrieron espacio a nuevos proyectos, fueron haciendo menos visible la proximidad de ambos hitos, la plaza del cerro y el edificio de la escuela, y fue así que acabaron quedando aislados entre sí.
Postes de luz de diseño clásico y gratas escalinatas de piedra del parque.
Sendero de acceso a la cúspide del minúsculo cerro.
Vista del parque hacia el lado de calle Mermoz, desde la cima.
Grupo de senderos y escalinatas, entre roca y vegetación.
Rocas naturales del cerro, sector de su cúspide.
EL PRIMER MONUMENTO: MONOLITO DE JEAN MERMOZ
El primer monumento colocado en la plaza fue el monolito de un insigne héroe y mártir de la aviación, el francés Jean Mermoz, quien hizo historia en Sudamérica y que se ganó una calle de este lado de la plaza también. Nótese que la urbanización que diera origen al Barrio El Golf en 1937, se concretaba muy poco después de la trágica desaparición del aventurero. Esto explica que la calle del borde del cerro haya sido dedicada a su memoria, con su nombre.
A mayor abundamiento, Mermoz, que había sido amigo y compañero de otros grandes aviadores franceses como Henry Guillaumet y Antoine de Saint-Exupéry (el autor de "El Principito", también desaparecido en vuelo y que estuvo con Mermoz en Chile), se perdió en las aguas del Océano Atlántico en un fatal vuelo realizado sólo dos días antes de su cumpleaños 35, después de una prolífica actividad en la aviación comercial y postal uniendo Chile y Argentina, entre muchos otros destinos, además de Europa y Sudamérica. Su último y trágico vuelo fue para la línea de correos desde Europa hacia Brasil, con otros cuatro acompañantes de la tripulación, todos desaparecidos.
Su monolito en la plaza de Las Condes hoy es de color verde y luce un medallón de bronce con el perfil del homenajeado. Se encuentra sobre un pequeño jardín y fue inaugurado el viernes 9 de octubre de 1964, con un acto público al que asistieron autoridades locales, representantes franceses y la comunidad residente. Dice en la inscripción sobre su roca:
"JEAN MERMOZ
9-12-1901 7-12-1936
'LA RUTA CELESTE LO ATRAÍA COMO UN IMÁN'
KESSEL
HÉROE DE LA AVIACIÓN COMERCIAL FRANCESA
INICIADOR DEL SERVICIO AÉREO TRANSCORDILLERANO - 1929 Y DE LOS VUELOS REGULARES SOBRE EL ATLÁNTICO SUR - 1930
HOMENAJE DE LA COLECTIVIDAD FRANCESA A LA MEMORIA DEL GRAN AVIADOR Y A LA DE TODOS LOS PIONEROS DE LA RUTA AÉREA ENTRE CHILE Y FRANCIA"
Mermoz es uno de los aviadores franceses más reputados de la historia aeronáutica. Llega a sentirse orgullo de que sus hazañas hayan incluido a nuestro país en su currículo. Además de este monumento y su calle en la comuna de Las Condes, cuenta en nuestro país con otros tributos a su memoria, como un liceo con su nombre en Curicó, una calle de Pudahuel, una placa memorial que existió en el Casino de Oficiales de la Base Aérea de Colina, y un salón de té y restaurante que ostentaba el nombre de "Café Mermoz" en calle Huérfanos cerca de Ahumada, junto al desaparecido Teatro Miami y enfrente del Teatro Roxy.
Monolito de Mermoz, visto desde la esquina de la cuadra de la plaza.
Cara frontal e inscripción del monolito de homenaje a Mermoz.
Detalle de la piedra, con el medallón retratando a Mermoz.
Poste de la Paz, a poca distancia del monumento a Mermoz.
Vista posterior del Poste de la Paz, con sus inscripciones.
UN INTENTO DE HOMENAJE AL GENERAL SCHNEIDER
Por la misma proximidad que tiene a la Escuela Militar, en 1970 la Municipalidad de Las Condes dispuso del terreno del Cerro Navidad y su plaza para la erección de un monumento memorial en homenaje al General René Schneider Chereau, por voluntad del alcalde Ramón Luco Fuenzalida, histórico militante del Partido Nacional. Con esta decisión, se buscaba cumplir con la Ley N° 17.419, que comprometía la construcción del monumento.
Se recordará que el General Schneider, Comandante el Jefe del Ejército, había sido asesinado en el intento de secuestro del 25 de octubre de ese mismo año, en una fallida acción que había organizado un grupo derechista buscando frenar el ascenso de Salvador Allende y la Unidad Popular al mando gubernamental, luego de su triunfo con mayoría relativa pero aprobado por el Congreso Nacional sólo un día antes del trágico fallecimiento del militar.
Según entendemos, había por esos años también un interés municipal en mejorar el Cerro Navidad y sus senderos, para hacerlo más grato al público como área verde. Durante las mismas conversaciones entre la Municipalidad y los representantes del Ejército y los parlamentarios autores del proyecto de erección del monumento a Schneider, además, se había acordado construir en la plaza un lugar de homenaje para las glorias marciales con un museo militar abierto, rebautizándola Parque Ejército de Chile, por acuerdo municipal adoptado en sesión del día 10 de diciembre de 1970.
Debido a lo anterior, el proyecto de ley presentado entonces por los Senadores Humberto Aguirre, Alberto Jerez, Alfredo Lorca  y Tomás Reyes, decía en su artículo único:
"Facúltase a la Ilustre Municipalidad de Las Condes para consultar en su presupuesto los fondos que estime conveniente para la construcción, equipamiento y mantención del Parque 'Ejército de Chile', destinado, entre otros fines al cumplimiento de la ley 17.419 que autoriza la erección de un monumento al General René Schneider Chereau".
Sin embargo, el monumento a Schneider hecho por el artista Carlos Ortúzar, fue instalado finalmente en un lugar muy distinto, aunque cercano: la Rotonda Kennedy, ese mismo año de 1971. La decisión fue aplaudida en su momento, pero con el tiempo y dadas las intervenciones que ha debido recibir la rotonda, podría parecer que la Plaza Navidad era una opción bastante buena y segura para el mismo.
Por otro lado, desatada ya confrontación social y los choques entre los sectores políticos durante el mismo período, no pudo consumarse la transformación del cerrito durante la alcaldía de don José Rabat Gorchs, quedando postergado y sin nuevo aviso tras el golpe militar de 1973.
Vista del torreón de la cúspide, entre los árboles.
El torreón entre pircas de piedra y con los edificios de los noventa atrás.
Vista posterior del torreón de piedra, en la cúspide del cerrillo.
Puerta metálica de acceso al torreón.
Una mirada al interior del torreón de piedra.
MONUMENTO A MUSTAFÁ KEMAL ATATÜRK Y REMODELACIÓN DEL PARQUE
Es posible que algo de lo que vemos en esta plaza hoy, haya sido resultado del descrito período en que tuvo lugar el intento por transformarlo a principios de los setenta e instalar en él un monumento al General Schneider.
No obstante lo anterior, un monumento puso acento a la presencia turca en este lugar de la ciudad y se lo instaló justo en este tránsito de años conflictivos, hacia el lado de avenida Apoquindo. Se trata del dedicado a Mustafá Kemal Atatürk, ubicado hoy junto a la fuente de aguas decorada con algunas rocas del propio morrillo. Originalmente, fue instalado el lunes 4 de junio de 1973 (según información de la embajada, aunque sospecho que pudo haber sido en julio), hacia la esquina con Mariscal Petain, en los preparativos de las celebraciones del cincuentenario del Tratado de Lausana y el de la propia República de Turquía, festejado el 29 de octubre de ese año.
El referido monumento constaba de una placa de bronce con el rostro en relieve del Primer Presidente de la República de Turquía, obra llamada Efijinin, del escultor anatoliano Şadi Çalık, con una pequeña reseña biográfica:
"MUSTAFÁ KEMAL ATATÜRK
FUNDADOR DE LA REPÚBLICA DE TURQUÍA, ABNEGADO Y FIEL SERVIDOR DE SU PATRIA, HÉROE SIN PAR Y SÍMBOLO VIVO DEL IDEAL DE LA HUMANIDAD.
CONSAGRÓ SU VIDA ENTERA A LA NACIÓN TURCA, E INSPIRÓ A SU PUEBLO CON EL FUEGO DE SU ESPÍRITU.
SU MEMORIA PERDURARÁ COMO UNA ANTORCHA INEXTINGUIBLE MANTENIÉNDOSE EN EL ESPÍRITU DE SU PUEBLO EN LLAMAS".
Dos años después, el 7 de enero de 1975, fue inaugurada alrededor de la Efijinin de Atatürk la tapia en forma de medialuna que rodea la fuente de aguas, obra hecha con rocas canteadas de una tradicional piedra colorada, originaria de Ankara. La mantención de este conjunto ha estado tradicionalmente en manos de la Embajada de la República de Turquía, desde entonces.
En 1981, el entonces Alcalde de Las Condes, don Jorge Martínez Rodríguez, hizo un llamado a la ciudadanía para colaborar en la transformación del peñón buscando darle el aspecto que, finalmente, conservará hasta nuestros días, como de lugar fortificado. Los vecinos acudieron respondiendo a su campaña, entre otras cosas trasplantando árboles. Empero, no todos estuvieron de acuerdo con la radical intervención, temiendo que se redujera su flora en los trabajos, según expresaron en algunos medios. Muchas de las críticas tenían un componente político, según parece, pero el tiempo se encargó de demostrar que estaban bastante equivocadas.
Como parte de estos mismos trabajos se rehizo y mejoró el monumento a Atatürk, cambiando un tanto el punto de su ubicación y empotrando la pesada placa ahora sobre el paramento de piedra canteada y ensamblada de unos 2.90 metros de altura por 2 metros de ancho, con el símbolo de la Luna menguante y la estrella de la bandera turca.
Por su cercanía al conocido restaurante "Da Dino", además, el monumento y la fuente se han convertido hasta hoy en un lugar de encuentro de amigos y parejas que van a este conocido centro culinario y pastelería de la vecina esquina, establecido allí desde la misma época de la remodelación del cerrito, en 1982, siendo célebre por sus pizzas y cervezas.
Algunos otros trabajos de mejoramiento del parque fueron continuados por el Alcalde Carlos Correa Sanfuentes al asumir ese mismo año 1982, dejando al cerrito convertido en el grato paseo que podemos encontrar allí, con varias especies vegetales creciendo entre las rocas naturales.
Monumento y fuente de Atatürk.
Cara frontal del monumento, con la placa y el símbolo heráldico turco.
Vista de la fuente de aguas. Atrás, la fachada del restaurante "Da Dino".
Vista posterior de la medialuna que rodea a la fuente de aguas.
MEJORAMIENTOS Y MONUMENTOS POSTERIORES
A pesar de las críticas y los malos vaticinios de los años ochenta, el resultado de las intervenciones en el cerro fue bastante bueno y muy valorado por los residentes del barrio.
La explosión inmobiliaria del sector, especialmente la de los años noventa, convirtió la plaza en un lugar necesario para el paseo de familias, parejas y mascotas, obligando con el tiempo a mejorar los servicios para esta clase de presencias recreativas. También hay quienes, desde entonces, lo usan casi como lugar de picnic, almorzando o simplemente reuniéndose a comer algún bocadillo entre sus bancas. La presencia de basureros y funcionarios de limpieza hacen que el lugar se vea siempre impecable, casi prístino.
Otro monumento, más sencillo y esbelto que los ya descritos, se encuentra desde tiempos más recientes cerca en el jardín frontal, también hacia avenida Apoquindo. Corresponde a un obelisco con la inscripción "Que la paz prevalezca sobre la tierra" escrita en sus caras, en castellano, japonés, portugués e inglés. Lamentablemente, desapareció la placa a su pies que explicaba el origen y sentido del mismo, pero sabemos que corresponde a los llamados Postes de la Paz que se instalan en diferentes partes del mundo y que nacieron de un proyecto iniciado en Japón en 1955, por la Sociedad para la Oración por la Paz Mundial, fundada por el sensei Masahisa Goi. Hoy, la iniciativa ha sido repetida en 160 países con participación de comunidades religiosas diversas.
Desde la instalación del comentado monumento a Mustafá Kemal Atatürk, la plaza del Cerro Navidad ha ido tomando su nombre y también ha servido a actividades conmemorativas de la comunidad turca residente en Chile. Por esta razón, en la Estación Alcántara a sólo pasos de la plaza, se instalaron en 2013 tres murales procedentes de maestros del arte de azulejo de Turquía ("Vista de Estambul desde el mar de Mármara-Asia", "Vista de Estambul desde el mar de Mármara-Europa" y "El mar de Mámara"), donados por la Fundación Iznik, dedicada a recuperar esta técnica artística desarrollada en los tiempos del Imperio Otomano.
Hacia el año 2012, se retiraron tocones de antiguos árboles que molestaban en los senderos del paseo y, en 2016, se realizaron algunos nuevos arreglos en el cerro. Se planean otros para su torreón, siendo así uno de los lugares más interesantes de este lado de Santiago para la exploración urbana y la lente de las cámaras.

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