miércoles, 25 de julio de 2018

TRES GRANDES VENTRÍLOCUOS Y SUS MARIONETAS EN LA HISTORIA DEL ESPECTÁCULO CHILENO (PARTE II): TATO CIFUENTES Y TATÍN

Tato Cifuentes en Argentina en los sesenta, en sus inicios con la marioneta Tatín, en una imagen del sello discográfico que publicaba sus canciones infantiles. Puede verse el aspecto original del muñeco, antes del definitivo de pecas y labios rojos.
En la entrada anterior vimos algo sobre la historia de la ventriloquia en Chile y su primer gran exponente en las candilejas nacionales modernas, el español Agudiez y su muñeco Don Pánfilo. Ahora, en la proximidad del primer aniversario de su fallecimiento en Argentina, nos corresponde esta entrada para el gran Tato y su muñeco Tatín.
Héctor Raúl Cifuentes Lira, más conocido como Tato Cifuentes, nació el 14 de octubre de 1925 en Santiago, al seno del matrimonio del arquitecto Alejandro Cifuentes con doña Teresa Lira. Trabajando en las tablas desde los 15 años, se dice que fue el primer artista fonomímico chileno del que se tiene noticia y se especializó en rutinas de humor, que más tarde derivaron a la comedia y la ventriloquia.
Hombre de inmensa cultura y educación, con conocimientos en música y magia, hincha del Club Deportivo Universidad Católica y alguna vez director de su barra, no se privó de elaborar libretos para niños y para adultos con prolífica creatividad.
Sus inicios en programas radiales tienen lugar en Radio O'Higgins y Radio del Pacífico. Algunos de estos programas fueron "Copucha, el colegial" con las aventuras de un niño travieso, contando con Eduardo de Calixto como libretista. Tenía la astucia de presentar rutinas muy bien adaptadas y sanas para el ambiente familiar, con un personaje infantil de voz aguda posteriormente llamado Tatín, cuya identidad iba a adoptar a futuro su característico muñeco
Decidido a impulsar su carrera, Tato viajó a Buenos Aires en los años cuarenta, donde comenzó una extraordinaria aventura que lo puso entre los principales artistas extranjeros que pasaron por la escena porteña, trabajando en radio y televisión en grupos tan importantes como el elenco del "Teatro Caminito" dirigido por  Cecilio Madanes y más tarde con la generación heredera de maestros ventrílocuos como Agudiez y Dilmer. Realizó presentaciones en el club "Tabaris", el Teatro Nacional y Teatro Cómico de la capital argentina, realizando también constantes apariciones en Chile, Ecuador y en Uruguay, que copaban de actividad su agenda.
Como si fuese poco, Cifuentes actuó en las películas argentinas "Cuidado con las imitaciones" de  Luis Bayón Herrera e "Imitaciones peligrosas" de Julio C. Rossi, en 1948 y 1949 respectivamente. En estas experiencias, compartió cámara con Carlos Castrito Castro, Blanquita Amero, Tito Martínez del Box, María E. Liberti, Chela Cordero, Juan Ricardo Semillita Bertelegni, Carlos José Charlo Pérez y el elenco del grupo humorístico La Cruzada del Buen Humor (base del posterior Cinco Grandes del Buen Humor).
Imagen de Tato Cifuentes y Tatín, ya en la madurez del hombre y del muñeco. Fuente imagen: El Mercurio.
Tato Cifuentes y Tatín, presentándose en el programa "Mentiras Verdaderas" de La Red, año 2012, con algunos chistes de "subrayado rojo".
Al mismo tiempo, el chileno incursionaba exitosamente en las radios argentinas con su personaje Tatín y otro femenino llamado Tatina. Memorable fue su participación en los cincuenta en Radio Belgrano, con Carlos Ginés, y en programas como "Las audiciones de Tato Cifuentes", uno de los más escuchados de su década, y "Taninadas Palmolive". Y en la Radio El Mundo, en 1957, protagonizó el programa "Tatinadas", que había creado con el locutor Antonio Carrizo. También fue el impulsor de "Escalera a la fama", junto a Rubén Machado, programa que estuvo 20 años al aire.
Despegada ya su carrera hacia la pantalla chica, en 1960 escribió y protagonizó el programa televisivo "La casa de Tato", y dos años después, su nombre encabezaba al de "La calesita de Tatín", que le hizo receptor del Premio Martín Fierro de 1962. En 1968, aparecería en "Tiempo de crear", filme argentino de  Juan Antonio Serna y Víctor Fincic dedicado a diferentes autores y artistas con obras dirigidas a público infantil. Junto a Tato, aparecían allí María Elena Walsh, Nelly Botú y Beatriz Isoldi.
La aparición del muñeco vino en esa misma década, primero con "La calesita de Tatín" y luego con su continuación a partir de 1969, llamada "El club de los Tatines". En el programa televisivo actuaba con Héctor Pandeleche Sturman. Fue allí en donde Tato hizo debutar a la marioneta Tatín, poniéndole por primera vez apariencia al personaje de la voz de niño: un chico de pelo claro liso y ojos azules, al que después exaltó su rostro con mejillas pecosas y labios muy rojos.
A mayor abundamiento, había sucedido que, siguiendo un consejo del dueño del canal televisivo, Tato compró una marioneta para el programa infantil, debiendo desembolsar para ello la entonces friolera de cien mil pesos argentinos. El muñeco, pues, no era cualquier cosa: pertenecía a los talleres de la mismísima familia del titiritero Agudiez, y ya tenía para entonces sus buenos años de existencia, quizás más de un siglo desde que fuera hecho en España, según calculaba él.
Tras ensayar largamente frente a un espejo la ventriloquía, hablando mientras sostenía en los labios un lápiz y evitando letras que hicieran evidente el truco, como la P y la F, Cifuentes hacía cantar a su muñeco una canción que fue muy popular y que decía: "Yo soy Tatín, muy chiquitín, muy regalón...". Cuando se presentaba como Tato Cifuentes y Tatín en vivo, además, también cantaba su característico himno: "Somos los Tatines, queremos cantar...", en la voz del personaje. Los mismos niños del público del programa, en un concurso abierto, le pusieron al muñeco Tatín, como contraparte infantil a Tato. También lo presentaría por entonces en "El teatrito de Tatín", los jueves en las noches.
Aquellas canciones y otras de sello infantil que sonaron bastante en esos años, fueron grabadas por Cifuentes para discos de diferentes formatos con títulos como "El cazador de conejitos", "El mambo de la chocolata" y "El Pollito", de los estudios de Organito. Destacaban en ellos temas como "El mambo de la chocolata", "El patito", "Los diez perritos", "Feliz cumpleaños", "Mi abuelita", "El relojito" y "El conejito". Otros de sus álbumes más conocidos se llamaron simplemente "Yo soy Tatín" y "Grandes éxitos de Tatín", con sello Discos Music Hall.
Cifuentes también incursionó mucho en el humor de comedia durante los años setenta y ochenta, con presentaciones en programas televisivos como "Sábados Gigantes" en Chile y en la temporada de 1972 de la serie "Gran pensión El Campeonato", de Argentina. A principios de esa década fue parte del show "El club de Popeye", también para la televisión argentina.
Después del 11 de septiembre de 1973 en Chile, hubo cambios radicales en la televisión del país que involucraron la salida voluntaria o forzada de varios personajes que llevaban largo y consolidado tiempo en las estaciones. Uno de ellos fue el actor Jorge Guerra, que se exilió en Cuba dejando atrás su muñeco Pin Pon en el programa homónimo. Para poder ofrecer programas en la parrilla televisiva dirigidos al mismo público infantil, Televisión Nacional de Chile llamó a Tato y lo instaló en su canal. También fue invitado al Festival de la Canción de Viña del Mar en su versión XV, de 1974.
Tato Cifuentes hacia sus últimos años de actividad en los escenarios, con Tatín. Fuente imagen: diario "Publimetro".
En Argentina otra vez, se presentó en 1979 con la obra "Es-Conde el Draculín", en el Teatro Astros, obra humorística en cuyo elenco figuraban el Gordo Jorge Porcel, el Flaco Alberto Olmedo, Juan Carlos Calabró, Mario Sapag, Ethel Rojo y la entonces muy joven Susana Traverso.
Sin embargo, era ahora el muñeco Tatín el que se llevaba los aplausos para Tato y la principal demanda de humor del público, haciéndose su hijo adoptivo y compañero de presentaciones hasta el final de su carrera de casi 75 años, en donde los chistes políticos también se incorporaron a los libretos de Cifuentes. Para sus shows más subidos de tono y ajenos al cariz infantil, renombraba a la marioneta como Metatín, y dijo una vez Tato explicando su diferencia personal con este Tatín más pícaro: "yo soy un señor, un caballero y él es un conchesumadre"... Lo seguro es que Tato se había convertido ya en el mejor y más internacionalizado ventrílocuo chileno.
Como es tradicional en la ventriloquia, Tato y Tatín combinaban diálogos y discusiones graciosas con canciones, desafiándose mutuamente y fingiendo situaciones en las que constantemente debía taparle la boca al muñeco para impedir que siguiera cometiendo irreverencias o expresándose en forma grosera. Más de 50 años se hizo acompañar en los escenarios con Tatín, sentado en sus piernas, volviendo especialmente subidas de tonos las presentaciones de sus últimas dos décadas, respondiendo a los cambios culturales de la sociedad.
Hombre aventurero y con muchas energías, Cifuentes tuvo seis matrimonios y vivió la intensidad de la clásica bohemia chilena y sus tesoros revisteriles de los días del "Bim Bam Bum" o del "Picaresque", paseando su muñeco por los principales escenarios del país. Tras sobrevivir a un cáncer mamario masculino en 2008, siguió realizando actuaciones y participando en algunos programas a ambos lados de la cordillera de Los Andes. Incluso formó amistad con un hijo de Frank Sinatra, según se recuerda de él.
Estando retirado ya, en julio de 2017 se supo que estaba hospitalizado en Buenos Aires, tras haber sufrido un accidente doméstico en una ducha en casa de su hijo, lo que desencadenó una neumonía. Medianamente recuperado de su traspié, muy delgado y tapando su calva con una gorra a falta del bisoñé que solía usar en la madurez de la vida, envió a sus seguidores un video en donde, siempre con su humor negro, avisaba que no se preocuparan porque "Estoy agonizando, pero bien sanito". También agradeció las preocupaciones de sus seguidores y del equipo de fútbol de la Universidad Católica, ya que los jugadores y el entrenador Mario Salas, le habían hecho llegar un video con saludos y buenos deseos. Sus últimos saludos fueron para el humorista Juan Carlos Palta Meléndez, quien se ha caracterizado por ayudar y promover la asistencia para varios de los grandes comediantes de las antiguas tablas chilenas.
Parecía que todo iba bien para la salud de Tato y hasta se preparaba para recibir el alta médica, cuando decayó abruptamente en las horas que siguieron, por inesperadas complicaciones de su neumonía, falleciendo en su lecho de hospital de un paro cardiorrespiratorio, el 30 de julio de 2017, a los 91 años. Sus restos fueron velados y sepultados en Argentina, en el Cementerio de la Chacarita.
El muñeco Tatín, en tanto, quedó en posesión de la familia, estudiando la posibilidad subastarlo para que quede en manos de un coleccionista o conservador que realmente los aprecie, y donar el dinero recaudado a alguna institución benéfica.
La siguiente parte y final de esta entrada triple, está dedicada al recientemente fallecido ventrílocuo argentino residente en Chile, Ángel Wilde y su muñeco Paquito.

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