jueves, 30 de agosto de 2018

DEL INSTITUTO DE HIGIENE AL FUTURO CENTRO CULTURAL DE LA PDI: HISTORIA DE UN EDIFICIO EN LA ENTRADA DE AVENIDA INDEPENDENCIA

El Pabellón de Higiene y Demografía del Instituto de Higiene, hacia 1910, mismo edificio de la dirección Independencia 56. Fotografía de los archivos del Museo Histórico Nacional. Fuente imagen: Memoriachilena.
Coordenadas: 33°25'52.3"S 70°39'13.0"W
Hace un par de años, publiqué acá algo relacionado con el complejo de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) y el Cuartel Borgoño, en la entrada de la avenida Independencia, entre Santa María y General Borgoño, en la ribera Norte del Mapocho en Santiago. Subí la entrada en pleno período de obras de demolición de sus edificios, noticia que había provocado gran molestia. La declaratoria de Monumento Histórico Nacional llegó poco después, aunque (siendo francos) sólo para salvar cascarones, en una situación muy parecida a lo que sucedió también con las ruinas de la Villa San Luis de Las Condes.
El conjunto de edificios pertenecientes a la PDI, sin embargo, ya tenía uno de sus pabellones con dicha declaratoria de Monumento Histórico Nacional, apartado de las picotas de demolición: es el principal de ellos, de cara a la avenida Independencia, en el número 56 de la misma haciendo esquina con Borgoño, en donde está la Plaza Neruda, antes llamada también Plaza Borgoño. Correspondía en sus orígenes al principal pabellón Instituto de Higiene, y con el tiempo pasó a ser el Instituto Superior de la Dirección General de la institución policial.
El edificio data de principios del siglo XX y fue levantado por una gestión del Gobierno de Germán Riesco, pero su origen se relaciona con una revolución sanitaria que venía teniendo lugar en el país y que dejó varias marcas importantes en el barrio riberano chimbero de Santiago.
Para explicar su historia, entonces, debe señalarse que en los barrios de La Chimba sucedían cosas interesantes hacia la proximidad del Centenario de la República, en materias relativas a innovaciones sobre la salud pública y la medicina. Fue en ese contexto que se construyó este edificio del entonces llamado Instituto de Hijiene (ortografía vigente en la época), otro de los principales referentes arquitectónicos del sector, correspondiendo a un inmueble de estilo neoclásico francés de tres pisos, ocupando terrenos ganados al río Mapocho tras la canalización de 1888-1891 y cerca de los que, durante el siglo anterior, habían pertenecido a la controversial Población Ovalle, conocida también como Barrio del Arenal.
A mayor abundamiento, hasta antes de la llegada de las escuelas higienistas europeas a Chile, el tema de la salud poblacional había estado dominado por lo que hoy reconoceríamos como una sorprendente barbarie e ignorancia, donde las mínimas prácticas de higiene doméstico muchas veces eran desconocidas. Aunque viajeros como Cleveland, Jenkins o Haigh describieron un Santiago que les pareció incluso más limpio y pulcro que Lima o Buenos Aires, entre las sombras fermentaba lo menos visible y deplorable.
En la prostitución santiaguina, por ejemplo, alojaban las infaltables enfermedades infecciosas que la vida sexual fuera de precauciones llevaba frecuentemente hasta el seno del hogar, expandiéndola por las familias como plaga de ira divina, causando la muerte de muchos pacientes adultos contagiados de gonorrea o sífilis. Muchos padecimientos de transmisión genital resultaban tan frecuentes, que tenían denominaciones populares extravagantes, ya olvidadas: la carioca, la vaca lechera, la gota, el cabeza de ducha y más rarezas de bastante mal gusto.
A la sazón, además, Chile tenía uno de los mayores índices de mortalidad infantil en el mundo, sin haber podido erradicar las pestes mortales de viruela, cólera y tuberculosis. Del mismo modo, el hedor de la suciedad y el alcohol seguían conservando su imperio en sectores del bajo pueblo, como en los peores años de miseria y descuido. La cirrosis era una de las enfermedades más comunes entre los adultos de entonces, y en la jerga se le llamó más tarde, casi amistosamente, como la rosa de fuego, al parecer por la letra de una cueca tocada, entre otros, por el respetado músico veguino Cabro Mario Catalán, irónicamente fallecido en momentos en que su salud pagaba los efectos de una larga vida conviviendo con los néctares de Dionisio.
Proyecto del edificio del Instituto de Higiene, en imagen publicada del "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago" por el Dr. Pedro Lautaro Ferrer R. en 1910.
Edificios del complejo del Instituto de Higiene en calle Independencia con Borgoño, vistos desde la avenida hacia el Primer Centenario. Desde el frente hacia el fondo se ven los cinco pabellones: de Higiene y Demografía, de Química, de Microbiología y Bacteriología, de Seroterapia y del Desinfectorio Público (estos últimos dos ya desaparecidos). Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Fachada del edificio principal del Consejo del Instituto de Higiene, cuando aún era el Pabellón de Higiene y Demografía del conjunto, de cara a avenida Independencia. Imagen perteneciente a una publicación de los Archivos del Laboratorio Chile.
El ex Instituto de Higiene y sus jardines en la revista "Sucesos" de  junio de 1932. Nótese que ya había sido modificada la parte central de la fachada, en el tercer nivel.
El intelectual Nicolás Palacios ya había hecho la siguiente y terrible observación en su "Raza chilena", sobre el estado de los insalubres campamentos obreros de Santiago y el problema social subyacente:
"Es común oír a los santiaguinos que por algún acaso visitan los barrios de obreros y artesanos de la capital, exclamar indignados: ¡mire Ud. cómo viven esos rotos miserables! ¡Cómo no han de morir como moscas habitando chozas inmundas, conventillos pestilentes, verdaderas pocilgas! ¡El roto no tiene hábito el que menor de higiene! ¡En un solo cuarto una familia entera!
Chozas inmundas y conventillos pestilentes es lo único que allí encuentran para arrendar el jornalero de Santiago y el de los campos que llega a la capital en busca de trabajo. Ricos, gobernantes, son generalmente los que han hecho construir esas chozas y esos conventillos. ¿Podrán alguna vez cambiar en habitaciones humanas esas pocilgas? Creo que no. El peón ni el operario a jornal de los talleres ganan lo suficiente para pagar un arriendo que equivalga al corriente del capital que sería necesario invertir en viviendas propias de hombres civilizados".
Otro antecedente de la preocupación por la salud en el mismo barrio, lo representó el célebre médico chileno Dr. Augusto Orrego Luco, hermano del escritor y político radical Luis Orrego, el autor de "Casa Grande". Don Augusto paseaba por las noches en el sector de La Chimba ofreciendo sus servicios sin cobrar a los pacientes pobres, ganándose por sus talentos el apodo de El Brujo de la Cañadilla (La Cañadilla era el nombre antiguo de avenida Independencia). Siendo aún un estudiante, con 24 años hacia 1873, Orrego deambulaba por estos barrios y dormía en improvisadas clínicas-campamentos que se levantaron por el brote de viruela que agredió a la sociedad chilena. El Intendente Vicuña Mackenna le concedió la Medalla de Oro en reconocimiento a su labor, y fue tal su vocación que, siendo ya médico de la Casa de Orates, continuó atendiendo gratis en su consulta de la Escuela de Medicina, llegando a ser nombrado con el título de Médico de la Ciudad.
Como consecuencia de esta misma época tan compleja para el tema sanitario, en 1892, durante el Gobierno de Jorge Montt Álvarez y con importante participación del Ministro del Interior, Ramón Barros Luco, se reunió a un grupo de prominentes médicos de la época creando el Consejo Superior de Higiene Pública, por ley del 15 de septiembre. Su su primer Director fue el Dr. Federico Puga Borne, y la misión del Consejo era iniciar las políticas planificadas de salud pública que cambiarían para siempre la forma de las autoridades para enfrentar estos problemas.
La primera casa del Instituto establecido para el grupo de trabajo, había estado en la Quinta Normal, pero después emigró a un edificio arrendado de calle Rosas, en la cuadra ubicada entre Bandera y Puente. Como se ve, la institución ya había estado presente en el Barrio Mapocho antes de trasladarse a Independencia.
El terreno del edificio definitivo al otro lado del río, lo tenía reservado el Consejo casi desde el inicio de los trabajos de canalización del Mapocho, cuando se destinaron las "ganancias" de suelo a usos o beneficios fiscales. Correspondía a una gran manzana de avenida Independencia entre Borgoño y la entonces llamada Calle de los Tilos, correspondiente a la actual avenida Santa María, Cerca de donde existió hasta aquel siglo la llamada Plaza de los Moteros, nombre que recibía por los vendedores de mote que allí se establecían.
El magnífico edificio palaciego fue diseñado en el tablero del arquitecto Emilio Jéquier, el mismo del posterior Palacio de Bellas Artes, la Bolsa de Comercio y la Estación Mapocho, esta última ubicada en el otro extremo del Puente Padre Hurtado, a sólo metros. Por ello, la influencia del autor tan característico del Centenario también ha sido determinante en la arquitectura de ambos lados del río, si bien esta obra y la Estación Mapocho se imponen con estilos e identidades muy distintas entre sí, por mucho que ostenten sus planos la misma firma de autor.
La construcción del elegante inmueble en dicho terreno se inició hacia 1902 y, tras un breve receso el año siguiente, fue retomada en 1904, de acuerdo a lo que informa Álvaro Mora Donoso en "Monumentos Nacionales y Arquitectura Tradicional. Región Metropolitana - Chile". Estaba por ser inaugurado y entregado ya al uso, cuando el terremoto del 16 de agosto 1906 dañó parte del flamante edificio, obligando a reparar algunas partes de su estructura y su diseño neoclásico muy simétrico, resaltado por balaustras y pilastras simulando columnas de orden jónico.
Sala de sesiones del Consejo Superior de Higiene Pública, dentro del edificio de Higiene y Demografía. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Sala de la inspectoría sanitaria del mismo pabellón. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Sala de la Dirección del Instituto de Higiene. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Museo dentro del Pabellón de Higiene y Demografía. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Interior del edificio, con su hall y columnas clásicas vistas desde la escalera. Fuente imagen: Patrimonioparaniñasyniños.cl.
Sólo tras estas correcciones, pudo ser entregado en su totalidad al servicio institucional, con la orgullosa inscripción bajo su cornisa del segundo piso: "CONSEJO SUPERIOR DE HIJIENE". El primer nombre oficial de este pabellón era, sin embargo, el de Higiene y Demografía.
Al pabellón se accede por tres entradas principales de arco de medio punto, con enrejados de forja y de fundición. Interiormente, tiene un hall cuya nave se delimita por bellas columnas corintias en las que se abren espacios los pasillos y una bella escalera central hacia el nivel superior, digna de cualquier palacete neoclásico del Centenario. Además de las salas de reuniones y oficinas, el edificio contaba con amplia biblioteca y un mediano museo. Los laboratorios y salas de atención estaban en los otros pabellones.
Ya vimos en el artículo dedicado a la historia del edificio del Cuartel Borgoño que las cinco secciones originales del recién establecido Instituto de Higiene, terminadas hacia 1910, eran: Higiene-Estadísticas, Química-Toxicología, Microscopía-Bacteriología, Seroterapia-Vacuna Animal y el Desinfectorio Público. Este último fue, quizás, el sector de mayor impacto popular en la sociedad y especialmente en el barrio, pero el inmueble de nuestro interés, con su frente romántico y afrancesado hacia la calle Independencia, albergaba al primero de los servicios mencionados, incluyendo las oficinas administrativas de la institución que revolucionó la situación de la salud pública en el país. Era, por lo tanto, el principal del Instituto.
En su "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", el Dr. Pedro Lautaro Ferrer R., uno de los fundadores principales del Consejo y delegado del Instituto, detalla que eran responsabilidades de éste y sus pabellones el análisis gratuito de aguas y la identificación de productos adulterados o falsificados que pudieran representar peligro para los consumidores, los diagnósticos bacteriológicos, sero-diagnósticos de la fiebre tifoidea, vacunaciones antirrábicas, producción de sueros antidiftéricos, tuberculina, desinfección de casas y habitaciones y visitas de inspección sanitaria, entre otras tareas. La institución sólo cobraba por los servicios de análisis químicos, análisis industriales, desinfecciones por formalina o producción de suero especial de Trunecek.
Así describe el Dr. Ferrer al pabellón de la Dirección y Sección de Higiene y Demografía del Instituto, correspondiente al edificio de Independencia 56:
"El director del Instituto es también el jefe directo de esta Sección. Entre sus atribuciones principales cuentan: la elaboración de informes que se piden por las diversas autoridades, con los datos proporcionados por las otras secciones del Instituto; los informes clínicos e industriales, de las aguas minerales del país, toxicológicos, falsificaciones de las sustancias alimenticias, etc.
LA REVISTA CHILENA DE HIGIENE y el BOLETÍN DE HIGIENE Y DEMOGRAFÍA, dirigidas la primera por el director y la segunda por el secretario de la Sección, son publicaciones oficiales que, respectivamente, dan a conocer todo lo que se refiere a la higiene pública el país, a la salubridad, epidemias, defensa sanitaria de las ciudades, movimiento de la población de Santiago y de las ciudades de la República con más de 10.000 habitantes, movimiento de hospitales, prisiones, agua potable, servicio del laboratorio municipal, y los trabajos mensuales efectuados en cada una de las secciones del Instituto.
Esta sección tiene a su cargo la distribución de los sueros que se fabrican en el mismo Instituto, como el anti-diftérico, el de Trunecek, la tuberculina y la vacuna anti-variólica, y el que se recibe del extranjero, como el suero de Yersin, anti-meningocósico, etc.
Existe también una oficina central para las comunicaciones con el público y las solicitaciones de análisis y servicios propios del Instituto.
Desde 1909 el director del Instituto está encargado de hacer anualmente un curso práctico gratuito de higiene pública.
Un Museo y una Biblioteca completan las dependencias de la Sección de Higiene y Demografía".
El complejo del Instituto de Higiene siguió siendo administrado por el Ministerio de Salud de entonces, creado en 1924 como el Ministerio de Higiene, Asistencia y Previsión Social, por Decreto Ley N°44 de la Junta Militar formada ese año, la misma que derrocó al Presidente Arturo Alessandri. Todos estos avances en las divisiones de salud y desarrollo de políticas de sanidad fueron consecuencia de la creación del Consejo, por cierto.
Sin embargo, sólo un mes después de la creación de la repartición ministerial, el Instituto de Higiene fue cesado de funciones y cerrado, el 31 de diciembre, por decisión de la misma Junta. Su época había terminado, pero su edificio y su impulso al desarrollo de las políticas sanitarias, continuarían en pie.
El edificio sólo días después del terremoto de 2010. Hubo daños exteriores, pero los más graves fueron estructurales, entre el segundo y tercer piso, obligando a la PDI a desocuparlo.
Los jardines han cambiado mucho desde los inicios, pero siempre han acompañado al edificio en su explanada adoquinada de acceso. Hoy están siendo ocupados como estacionamientos, aunque no por mucho tiempo más (en teoría).
Vista del edificio desde el exterior de su cierre con rejas. Se observa una parte de las puertas de acceso principales al recinto.
Acercamiento a la fachada del edificio, desde el exterior. Algunos elementos han cambiado con respecto al original, como elementos del diseño del frontón central en el tercer nivel.
Ampliación de la vista desde la calle.
Mirado desde más cerca del calle Borgoño.
De todos modos, el inmueble permanecería sirviendo a los departamentos sanitarios del Estado: las exdependencias del Instituto de Higiene pasaron a ser la sede del Instituto de Salud Pública, a partir de 1929, acogiendo a la Escuela Nacional de Higiene (futura Escuela de Salubridad de la Universidad de Chile) a partir del año siguiente, y al Instituto Bacteriológico de Chile, antes del traslado de éste hasta la comuna de Ñuñoa, en los cuarenta.
El rasgo de barrio sanitario que dejó la presencia del antiguo Instituto de Higiene en las puertas de calle Independencia, se mantuvo con otros varios ejemplos que aparecieron en el mismo. Vemos, así, el servicio de atenciones y asilo de la desaparecida casona Montt de calle Artesanos, a sólo pasos de ésta, recordando que su dueño original, el Presidente Pedro Montt, había pertenecido desde 1887 al Comité de Sanidad. También se creó otro centro importantísimo en la dirección Maruri 272: el Policlínico de la Caja del Seguro Obrero, interesante edificio de estilo art decó, posible diseño del arquitecto Aquiles Zentilli, hoy sede del Centro de Salud Norte. Ambos casos parecen responder a un interés por reunir recintos de orientación sanitaria en el barrio cerca del complejo principal, pero si este propósito existió, entonces pudo acabarse al ser priorizado "naturalmente" el carácter popular, comercial y mercantil de aquellas cuadras.
En junio de 1932, durante la efímera República Socialista, la Junta de Gobierno dividió el Ministerio de Bienestar Social (heredero desde 1927 del Ministerio de Higiene, Asistencia y Previsión Social) en dos nuevas carteras: Ministerio del Trabajo y Ministerio de Salubridad. Éste último se haría cargo de la higiene social, enfermedades infecciosas, lucha contra la tuberculosis, control de madre y niño, bacteriología y asistencia social a través de una Dirección General de Salubridad. De este modo, el edificio de Independencia 56 fue transferido al Ministerio de Salubridad Pública, volviéndose su centro de operaciones.
Por sus cargos en funciones públicas y sus quehaceres ligados a la salud, es seguro que el palacio chimbero fue bien conocido por importantes personajes de nuestra historia política provenientes del mundo médico, como el futuro Presidente Salvador Allende, especialmente mientras fuera Ministro de Salubridad del Gobierno de Pedro Aguirre Cerda, en 1939. Es muy probable que los principales médicos chilenos del siglo XX hayan pasado alguna vez por él, de hecho.
Hacia mediados del siglo XX, todo el complejo pertenecería ahora al Servicio Nacional de Salud (SNS), creado en 1952. En su Departamento de Higiene y Seguridad Industrial destacaron personajes como Carlos Pérez Izarzugaza, quien se desempeñaba como técnico de seguridad con su oficina en el mismo inmueble, además de haber sido sido desde el año 1937, un destacado jugador de fútbol en el Club Magallanes y basquetbolista.
A partir de 1977, el uso del antiguo complejo de salubridad fue transferido por el gobierno de facto de la Junta Militar a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y, muy poco después, a la recién fundada Central Nacional de Informaciones (CNI). No está claro del todo cómo sucedió esto, pero las actividades que más se recuerdan de este período son, sin duda, relacionadas con reclusiones políticas y crímenes represivos contra opositores, aunque se asocian principalmente al llamado Cuartel Borgoño, ubicado por el lado de esa calle y hacia el otro extremo de la manzana.
En cambio, la exsede del Instituto de Higiene había quedado en manos de la Quinta Zona del Servicio Nacional de Salud y luego de la Secretaría Regional Ministerial de Salud. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en este mismo período, por Decreto Supremo Nº 646 del 26 de octubre de 1984, y no cabe duda que corresponde a uno de los edificios antiguos más característicos del Barrio Mapocho, después de las mucho mayores presencias de la Estación Mapocho y del Mercado Central. Bien merecida tuvo su categoría, entonces, "por formar conjunto con la Estación Mapocho, y cerrar la perspectiva del gran espacio que queda al término del Parque Forestal", según el texto del mismo decreto.
Sin embargo, parecía ser éste su destino definitivo funcionando para la Secretaría Regional Ministerial de Salud, cuando el terremoto del 3 de marzo de 1985 causó severos daños en el inmueble, debiendo ser desocupado por razones de seguridad. Tres años permaneció abandonado, habitado sólo por fantasmas y recuerdos de la larga semblanza que se ha escrito en sus pasillos y salones.
En 1988, el edificio fue traspasado a la Policía de Investigaciones de Chile y se inició una completa restauración durante el año siguiente, hallándose a partir de entonces a disposición de la Dirección General y el Instituto Superior de dicha institución. Una placa de fines del año 1989 aún se conserva afuera, junto a los accesos, agradeciendo al entonces Alcalde de Santiago, Máximo Honorato. Otra de la misma fecha señala que esta entrega se hizo bajo el mando del General Augusto Pinochet Ugarte y siendo Director General de la Policía de Investigaciones de Chile don Fernando Paredes.
Inscripciones en uno de los tímpanos decorativos: "IH" (Instituto de Higiene).
Inscripción conmemorativa de la restauración y traspaso a la PDI, de 1989.
Puertas del acceso,  aún con el símbolo del caduceo (medicina) en sus rejas.
Detalle de los mismos caduceos de la reja en las puertas.
Desde entonces, el primer y segundo piso fueron ocupados por la Academia PDI, mientras que el tercero pasó a ser de las oficinas de la Dirección, por lo que la policía de "ratis" (o "tiras", en la jerga) se volvió una presencia característica y muy determinante en el barrio y sus cotidianeidades. La fallecida y popular florista María Chirigua Ubeda, de las vecinas pérgolas de las flores, recordaba por ejemplo que, hacia ese entonces, a su local llegaron en ocasiones y comprando coronas de flores para sus respectivos deudos, tanto detectives del cuartel como delincuentes que se abatieron mutuamente en algún enfrentamiento. El edificio, además, apareció infinidad de veces en notas de reporteros o cuñas con entrevistas a directores de la institución, a propósito de alguna noticia de carácter policial de aquellos años.
Sin embargo, el terremoto del 27 de febrero de 2010 causó importantes daños en el inmueble; demasiados como para dejarlos pasar. Además de ruptura de cornisas y algunas fracturas, que podrían considerarse más "cosméticos", en el tercer nivel se aflojaron los pisos por problemas estructurales severos que causó el cataclismo, peligro que obligó a la Academia y la Dirección PDI a iniciar la desocupación del lugar durante aquel año y el siguiente, trasladándose paulatinamente al complejo de la entrada de avenida Pajaritos, que había sido inaugurado hacía poco más de una década.
No mucho después, como parte de los preámbulos para la restauración del edificio, la Comisión de Arquitectura y Patrimonio Urbano del Consejo de Monumentos Nacionales, propuso en una sesión del 12 de agosto de 2015, la fijación de los límites respectivos para el Monumento Histórico del ex Instituto de Higiene, pues la declaratoria de 1984 no precisó estos deslindes. El Consejo aprobó la idea estableciéndolos entre la avenida Santa María por el Sur, una línea paralela a ocho metros de la fachada del edificio por el poniente, el límite de la propiedad hacia calle Borgoño por el Norte y el de la avenida Independencia por el oriente. Así fue determinado en el Decreto N° 209 del Ministerio de Educación, del 31 de agosto de 2017.
En tanto, fue detenida la avanzada destrucción del adyacente edificio que quedaba en pie del Cuartel Borgoño, también parte del complejo original que fuera del Instituto de Higiene como vimos, una parte del lugar identificado como centro de detenciones y torturas en los años setenta (aunque el inmueble principal ya había desaparecido hacía varios años). Casi cuando estaba condenado a ser demolido, entonces, el sitio fue declarado Monumento Histórico Nacional por Decreto N° 347 del 1° de diciembre de 2016, razón por la que todos los inmuebles sobrevivientes que alguna vez pertenecieron al Instituto, quedaron ahora bajo el alero de la protección solicitada al Consejo de Monumentos Nacionales, sumándose al caso del edificio principal de Independencia 56.
En la actualidad el pabellón principal permanece casi desocupado y convertido provisoriamente en un estacionamiento de vehículos, mientras se espera concretar algunos proyectos para el mismo, como reparaciones a los daños que dejó el terremoto. El alejamiento del personal PDI, sin embargo, produjo un relajo en los comportamientos sociales del lugar y, lamentablemente, llegaron los problemas: entre otros, algunos de los vendedores ambulantes de comistrajos y frituras han ensuciado mucho aquella cuadra, con aceites derramados, desperdicios y malos olores.
Empero, existe un interesante proyecto en marcha para convertir el inmueble de marras en el Centro de Extensión Cultural y Museo Histórico de la Policía de Investigaciones, en donde se expondrá material, objetos y archivos relacionados con la institución que se albergan por ahora en una dependencia de la Escuela PDI de avenida Pajaritos, con restricciones de acceso al público.
Cabe señalar que la idea de habilitarlo a un centro cultural, había sido propuesta años antes por un grupo de oficiales, en 2004, por lo que se complace con este plan un deseo surgido dentro de la propia PDI. La remodelación contempla unos 2.800 millones de pesos aportados por el Gobierno Regional, y podría estar concretándose hacia el año 2020, según esperan los encargados.
Aunque la vieja inscripción del Consejo en la fachada no existe desde hace décadas y también se modificaron algunos elementos del mismo frente, el edificio conserva casi todo de primeros tiempos suyos, frente a su jardín con palma chilena y árboles hacia calle Independencia, en cuyo centro se ve una fontana ubicada en el mismo lugar desde su origen, aunque también modificada con el tiempo.
Están a la vista los símbolos que delatan el origen de esta construcción: artísticos caduceos o esculapios de bastón y serpientes enroscadas en las forjas de sus puertas de ingreso, emblemas clásicos de la medicina, y en lo alto de los tímpanos y frontones, el logograma combinando las letras I y H, es decir, Instituto de Hijiene, recordando el pasado del recinto ligado a uno de los principales capítulos en la historia de la salud nacional.
Mirada lateral al edificio, desde la plaza de calle Borgoño.
Parte posterior del edificio, observada desde Santa María. Atrás, a la izquierda, la torre chapitel neogótica de la Parroquia del Santo Niño Jesús de Praga.
Acercamiento al diseño del sector posterior del edificio, con gran frontón central, vanos de gran tamaño y balcones con balaustras.
Vista del complejo desde la ribera Sur del río Mapocho. Se observa el edificio principal de Independencia, a la derecha, y el ex Pabellón de Química pasado al Cuartel Borgoño, a su espalda. La torre de chapitel neogótico a la derecha es de la Iglesia del Niño Jesús de Praga en avenida Independencia con Borgoño.

2 comentarios:

  1. Qué recuerdos de este centenario edificio.
    A fines de los años '60 y principios de los '70 parte de sus dependencias fueron ocupadas para docencia de pre-grado de la Escuela de Medicina de la U.de Chile.
    Yo mismo tuve allí clases y actividades de laboratorio de Bioquímica en 1969 y de Parasitología en 1970.
    Los llamados "Desinfectorios" se usaron especialmente para rapar y bañarcon insecticida a los pobres durante la epidemia de tifus exantemático,tranasmitido por piojos,durante los años '30.
    La policía acarreaba a detenidos en la calle que no exhibieran el certificado de dicho tratamiento,el llamado "Papel de Baño"
    También en el complejo había jaulas para encerrar en cuarentena a los perros mordedores,que en caso de tener la rabia morían indefectiblemente en unos 10 días.
    Se dice que estas instalaciones fueron las que interesaron a la DINA para instalar su centro de detención.

    ResponderEliminar
  2. he "hojeado" este blog (al que llegué por primera vez), y las entradas que he visto, son de primera calidad.

    Felicitaciones

    ResponderEliminar

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook