jueves, 14 de junio de 2018

"GLOOMY SUNDAY" ("DOMINGO SOMBRÍO") DE REZSO SERESS: LA LEYENDA DE LA CANCIÓN MALDITA DE LOS SUICIDAS

Rezso Seress, tocando su piano. Curiosamente, la carpeta de partituras con su canción está con el titulo en castellano: "Triste domingo". Fuente imagen: Blikk.hu.
Son varias las historias siniestras que rondan a algunas de las más famosas canciones de la cultura popular. Los ejemplos sobran: "Helter skelter" de The Beatles, y la influencia que habría tenido en los crímenes de Charles Manson y su secta; "Hotel California" del grupo Eagles, con la descripción de un posible episodio fantasmal y de sustrato satanista; "Suicide solution" de Ozzy Osbourne, tomada por incitadora del suicidio, etc.
Una de las primeras canciones con fama de estar malditas en el cancionero internacional, sin embargo, fue "Gloomy sunday", pieza que ha recibido imputaciones similares a la del caso Osbourne, pero con la diferencia de haber cumplido ya más de 80 años con este pésimo prestigio a cuestas, sin que parezca enfriarse tan temible leyenda sobre la misma, sino más bien abonando a su popularidad y permanencia.
"Gloomy sunday", traducida como "Domingo sombrío", es un estándar de jazz compuesto por el músico pianista húngaro Rezső Seress, nacido el 3 de noviembre de 1899 en Budapest y formado de manera autodidacta en la composición y las artes instrumentales. Apodado Kis Seress entre sus amigos (Pequeño Seress, por su aspecto enclenque y pequeño tamaño), se había iniciado tocando en un café y restaurante llamado "Kispipa Vendéglő", tras dejar actividades en el teatro y el circo producto de una lesión en un trapecio, que lo llevaron a dedicarse especialmente a la música. A la sazón, aquel club era un antro obrero, frecuentado por prostitutas y músicos nocherniegos.
El célebre y controvertido tema musical fue compuesto por él en 1933, en melodía de piano en do menor. Seress tuvo grandes dificultades para encontrar un editor del tema, pues la canción era considerada demasiado tenebrosa y no se le auguraba éxito por ninguna parte. Según D. P. MacDonald, en el artículo "Obertura de la Muerte" (que hoy se mantiene publicado en el sitio británico Phespirit.info), uno de los editores musicales le espetó por entonces: "No es que la canción sea triste, hay una especie de terrible desesperación en ella. No creo que a alguien le vaya a gustar escuchar una canción como esa".
Las partituras fueron publicadas hacia fines de ese año de 1933, se ha dicho. Originalmente, sin embargo, "Gloomy sunday" había sido titulada por Seress como "Vége a világnak", que se traduce como "El mundo se ha acabado". En las mismas partituras se observa la participación en la letra de László Jávor (1903-1956), poeta húngaro y amigo de Seress, además de una anotación con la tardía fecha de 1946, por lo que su inscripción formal parece ser muy posterior.
Su contenido se refería al oscuro panorama europeo de la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión y sus consecuencias, elevando al final una plegaria fugaz y poco auspiciosa a Dios para perdonar a los hombres por su naturaleza devastadora. Traducida del húngaro, dice más o menos así:
Es otoño y las hojas están cayendo Todo el amor ha muerto en la Tierra El viento llora con lágrimas de dolor Mi corazón nunca volverá a tener esperanzas por una nueva primavera Mis lágrimas y mis penas son en vano La gente es despiadada, codiciosa y malvada...
¡El amor ha muerto!
El mundo ha llegado a su fin, la esperanza ha dejado de tener un significado Las ciudades están siendo aniquiladas, la metralla está haciendo música Los prados son de color rojo con sangre humana Hay personas muertas en las calles por doquier Diré otra oración silenciosa: La gente es pecadora, Señor, cometen errores...
¡El mundo se ha acabado!
Se cuenta que Seress compuso la canción en una tarde lluviosa de domingo en la ciudad de París, ciudad en donde se hallaba en breve estadía desde fines de 1932, plasmando sus más profundas y tristes sensaciones de aquella jornada. Consultado por las motivaciones de tan singular trabajo, habría declarado en alguna ocasión:
"Estoy en medio de este éxito mortal como acusado. Esta fatal fama me duele. Lloré todas las desilusiones de mi corazón en esta canción, y parece que otros con sentimientos como los míos han encontrado su propio dolor".
Se sabe también que, a la sazón, Seress era un hombre bohemio y trasnochador sumido en una vida difícil, habitante del oscuro gueto judío de la capital húngara y probablemente con algunos vicios propios de la noche. Incluso tenía en su repertorio una canción de su autoría titulada "Éngyi szeretek részeg lenni", que se traduce como "Me encanta estar borracho".
El éxito de su canción, le podía abrir buenas perspectivas para su carrera, presentándose con el pseudónimo de Rudi Spitzer, que algunos biógrafos indican que era su nombre real de nacimiento: Rudolf Spitzer. Sin embargo, el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial y los tormentos personales que siempre arrastró el pianista, le impedirían un despegue profesional.
Al parecer, además, un tremendo terror a los aviones y a los accidentes aéreos lo limitó mucho para poder expandirse profesionalmente y tocar en otros países, de modo que rara vez salió de Hungría, justificándose en su conocido y admitido nacionalismo: como artista, pensaba que no podía dejar su patria, y que si llegaba a intentarlo caería con el avión que lo llevara en tal aventura desafiando su destino... Sería una decisión que, suponemos, a la larga lamentaría.
Retrato de Seress, en su ambiente bohemio.
El tema fue grabado con voz por primera vez en 1935, por el cantante también húngaro Pál Kalmár (1900-1988). Ese mismo año la grabó su compatriota, la actriz y cantante Katalin Karády (1910-1990). Sin embargo, había sucedido que, tras comenzar a sonar en las estaciones de radio de los Estados Unidos de América, de Francia y del Reino Unido, su contenido resultó ser excesivamente lúgubre y chocante para el público. Así vinieron las primeras restricciones a que pudiese ser tocada en radios o interpretada.
Para rescatar el tema del desprestigio, entonces, Jávor reescribió la letra de la canción, que tituló ahora como "Szomorú vasárnap", en húngaro "Domingo triste". La leyenda asegura que él la escribió inspirado en un gran golpe emocional, al tener que romper la relación con la mujer que él sintió la más importante de su vida, o que ella se habría suicidado poco después del quiebre.
Aunque tuvo aquel cambio radical en el texto de la misma, Jávor mantuvo el tono oscuro y el sentido melancólico, referida ahora al estado depresivo de un hombre que ha visto suicidarse a su amada y que prepara su propia muerte para verla a ella una vez más.
La traducción al castellano de la nueva letra, era la siguiente:
Domingo sombrío con cien flores blancas Te estaba esperando mi querida con una plegaria Un domingo por la mañana, persiguiendo tras mis sueños El portador de mi pena retornó a mí sin ti Es desde entonces mis domingos han estado siempre tristes Lágrimas mi única bebida, la pena mi pan...
Domingo sombrío
Este último domingo, querida, ven por favor a mí Habrá un sacerdote, un ataúd, un catafalco y una mortaja Habrá flores para ti, flores y un ataúd Debajo de los árboles florecidos será mi último viaje Mis ojos estarán abiertos, para poder verte por última vez No tengas miedo de mis ojos, te bendigo incluso en mi muerte...
El último domingo
El intento por hacer más aceptable la canción, no prosperó del todo, pues no acabó con pretendidas prohibiciones para ser transmitida en Estados Unidos y en la propia Hungría, aunque muchos consideran estos cargos como meras leyendas urbanas y exageraciones a pocas prohibiciones que sí hubo por entonces.
La BBC llegó a mantener la canción proscrita por largo tiempo, según se sabe, aunque permitiendo por un acuerdo con la discográfica sólo las versiones musicales posteriores sin letra, publicadas en vinilo. Sin embargo, durante esta tregua con "Gloomy sunday", como fue titulada en inglés, habría sido encontrada en Londres una mujer muerta en su departamento, con un fonógrafo tocando repetidamente el tema, situación que había alertado a los vecinos y policías de un cuartel cercano llevando a tocar su puerta y hacer el macabro hallazgo. La constatación del suicidio por sobredosis de barbitúricos, habría llevado a la BBC a reponer la restricción para el tema.
A pesar de las señaladas restricciones radiales, la nueva versión tuvo gran aceptación y dejó en el olvido a la anterior de contenido más político y filosófico. Esto llevó a que fuera grabada por primera vez en inglés por Hal Kemp, en 1936, con letras adaptadas de Sam M. Lewis.
Partitura de "Vége a világnak" de Seress y Jávor, rehecha como "Szomorú vasárnap" y llevada al mundo anglo como "Gloomy sunday" ("Domingo sombrío).
El aura maligna del tema se hizo presente en los estudios de grabación estadounidenses, sin embargo: cuenta el mito urbano que varios de los miembros de la banda de Kemp y participantes del proyecto, especialmente Bob Allen, quedaron sumidos en un profundo malestar y postración durante las sesiones, afectados por el misterioso influjo negro de su música y letra. Estos problemas llevaron a enfrentar varias dificultades al equipo, a pesar de sus profesionales hojas de vida, debiendo realizar grandes esfuerzos e invertir mucho tiempo en lograr un buen resultado para el disco.
Como se enfatizaba tanto en ella el suicidio, además, el sello discográfico la rotuló por primera vez como la "Hungarian suicide song" ("Canción húngara del suicidio"). Ese mismo año, la grabó también Paul Robeson, en una versión con letra de Desmond Carter, y lo propio hicieron Paul Whiteman y Johnny Hauser. También llegó a Francia en la voz y versión de la artista Damia, titulada "Sombre dimanche"; a Japón, por Noriko Awaya y como "Kurai Nichiyobi"; y a España, con Agustín Magaldi y como "Triste domingo".
Pero los rumores sobre la canción crecieron a un ritmo aterrador. Se contaba, por ejemplo, que otro productor que recibió las partituras se quitó la vida incluso antes de grabar la que iba a ser otra versión del tema.
Casi al mismo tiempo,  tuvo lugar el suicidio de un zapatero de Budapest, llamado Joseph Keller, considerado como el primero de una ola de suicidios en Hungría. De acuerdo a la investigación policial, el fallecido había dejado una nota de de despedida citando la letra de "Gloomy Sunday", dato que se habría filtrado a la opinión pública encendiendo las alertas.
Había comenzado, pues, la leyenda negra de la misteriosa canción.
Le siguieron otros supuestos casos de suicidios: unos con armas de fuego, saltos al vacío, dos ahogados en el Danubio a mediados del mismo año de 1936 con la letra de la canción en sus ropas, y hasta otras dos personas que se volaron los sesos frente a un grupo callejero que tocaba la pieza a fines de 1936. Algunos casos aparecen mencionados por D. P. MacDonald en su citado artículo.
Las víctimas eran desde adolescentes, como una chica de 14 años que se ahorcó empuñando una hoja con la letra de la canción en sus manos cadavéricas, hasta ancianos al final de su vida, como uno de 80 años que habría saltado desde un séptimo piso mientras sonaba a su espalda el tema. Otro sujeto pidió que tocaran la canción a una orquesta de un club nocturno de la ciudad húngara, bebiendo veneno y muriendo mientras los músicos complacían la solicitud del cliente.
Ya impregnada de infamia, entonces, la especulación sobre la supuesta influencia de la canción en suicidios de varias personas saltó a la prensa, apareciendo también a la luz los casos en América. Uno de los primeros artículos al respecto apareció en la revista "Times" del 30 de marzo de 1936, titulado "Canción del suicidio", donde repasaban los casos húngaros de suicidios, partiendo por el de Keller.
19 muertes llegaron a contarse en Hungría y Estados Unidos durante los años 30, aunque jamás se demostró su vínculo con "Gloomy sunday". Sí parecía haber muchos casos de problemas amorosos en los fallecidos, de acuerdo a lo que se recuerda. Hacia 1940, por ejemplo, un estudiante llamado Philip Cooks, de la Universidad de Ohio, se suicidó tras haber estado escuchando en repetidas oportunidades la canción, uno de los ejemplos comentados en el artículo del portal de noticias mexicano "Blasting News", titulado "Revelamos porque la canción Gloomy Sunday es la más temida del mundo" (1° de diciembre de 2017).
Fotografía de Seress por la casa Fekete, hacia 1939. Fuente imagen: Földvári Books.
Sin embargo, la quizás mejor versión del habla inglesa tendrá nacimiento por esos mismos días, cuando fue grabada en 1941 por la célebre cantante jazzista estadounidense Billie Holiday (1915-1959), apodada Lady Day, con una acomodación letrista y algunos ajustes en la estructura.
A pesar de que la letra intentó ser suavizada para Holiday, la desgracia no pudo ser conjurada: poco después de lanzada al mercado y las radios, una secretaria en Nueva York se habría suicidado tras escuchar la interpretación de la artista, levantando nubes de nuevos cuchicheos. Ésta fue, además, la canción que la BBC mantuvo prohibida, autorizándola sólo en versiones instrumentales, con la excusa de que la letra resultaba nociva a la moral.
La entrada explosiva a las radios norteamericanas, que traducimos al castellano, la dejó de la siguiente manera:
Los domingos son tristes. Horas sin dormir. Cariño, las sombras con las que vivo son innumerables. Pequeñas flores blancas que nunca te despertarán. Allá donde la negra carroza te ha llevado.
Los ángeles jamás han pensado en devolverte. ¿Se enojarán si pienso en unirme a ti?
Domingo sombrío.
El más Domingo sombrío, pasándolo junto a las sombras. Mi corazón y yo hemos decidido terminar con todo. Pronto vendrán las velas y las plegarias que se dicen, lo sé. Pero no dejes que lloren. Hazles saber que estoy encantado de ir.
La muerte no es un sueño, gracias a ella puedo acariciarte. Con el último aliento de mi alma, te bendeciré.
Domingo sombrío.
Soñando, tan solo estaba soñando. Me levanto, y te encuentro despierta en lo más profundo de mi corazón, aquí. Querida, espero que mi sueño nunca te persiga. Mi corazón te está diciendo cuánto te quiero.
Domingo sombrío.
Lejos estuvo Seress de disfrutar de la popularidad de su creación, en esos días, sumido en la Hungría de los días de la Segunda Guerra Mundial y en los dolores por la muerte de su madre. Por el contrario, "Gloomy sunday" fue una sombra que siempre lo persiguió.
Paradójicamente, no habiendo visto comprometida su vida durante la ocupación nazi a pesar de ser judío y de haber estado detenido en duras condiciones, la arremetida "liberadora" bolchevique casi sí le costaría la misma en Ucrania, pues los rusos y luego los comisarios húngaros lo identificaron como un posible agente o simpatizante del imperialismo, al reconocerlo como el autor de la canción que tanto sonaba en los Estados Unidos. El alejamiento que Seress había experimentado desde poco antes de la guerra con relación al Partido Comunista de Hungría, seguramente no facilitó las cosas en este período, aunque logró salir adelante y recuperar las confianzas oficialistas.
Seress fue autor de otras canciones, pero ninguna llegó al éxito de "Gloomy sunday". Entre ellas, estuvieron "Fizetek főúr" ("Pago por ti"), y "Újra a Lánchídon" ("Otra vez en el Puente de las Cadenas"), hecha para el Partido Comunista Húngaro conmemorando la reconstrucción del Puente de las Cadenas, en 1949, en el río Danubio en Budapest. Su temor o resistencia a salir de Hungría, sin embargo, le impidió poder ir a cobrar regalías a los Estados Unidos, empobreciéndose más y más a pesar del éxito de "Gloomy sunday".
Arruinado y sin más proyecciones de vida, además de agotado en su creatividad, Soress continuó trabajando al piano en pequeños bares y clubes de Budapest, y en alguna temporada tocó el organillo en un circo, ambiente que ya conocía. En su peor momento, tocaba piano sólo por comida.
Nota del "The New York Times" del jueves 14 de enero de 1968, avisando del trágico fallecimiento de Seress y comentando algo sobre la mala fama de su canción.
La depresión y sus problemas lo superaron a principios 1968, cuando saltó desde la altura de un ventanal en un intento de suicidio, quedando gravemente herido y debiendo ser hospitalizado en la ciudad. Sin embargo, en su cuarto de hospital, logró hacerse de un alambre y con él decidió consumar su decisión, anudándolo en su cuello el día 11 de enero, a los 69 años. Esta vez, no falló.
Al conocerse de su trágico deceso unos días después en los Estados Unidos, el periódico "The New York Times" publicaba bajo el título "Suicidio de Seress", a modo de obituario:
"Budapest, 13 de enero.- Rezsoe Seress, cuya sombría canción 'Gloomy Sunday' fue culpada de provocar una ola de suicidios durante los años treinta, ha puesto fin a su propia vida con un suicidio, se supo este día .
Autoridades revelaron que el Sr. Seress saltó desde una ventana de su pequeño apartamento el pasado domingo, poco después de cumplir 69 años.
La década de los años treinta estuvo marcada por una severa depresión económica y por la agitación política que iba provocar la Segunda Guerra Mundial. La melancólica canción escrita por el señor Seress, con letra de su amigo Ladislas Javor, un poeta, declara en su clímax: 'Mi corazón y yo hemos decidido poner fin a todo'. Fue culpada por un fuerte aumento de suicidios, y las autoridades húngaras finalmente la prohibieron.
En América, donde Paul Robeson introdujo una versión en inglés, algunas estaciones de radio y clubes nocturnos prohibieron su interpretación.
El señor Seress se quejaba de que el éxito de 'Gloomy Sunday' actualmente aumentaba su infelicidad, porque él sabía que jamás sería capaz de escribir un segundo éxito".
El trágico músico fue sepultado en el cementerio de Budapest, en donde su cripta es custodiada por una sencilla lápida de granito pulido. Muchos de sus admiradores llegan a ella, para rendirle pequeños homenajes, pues Seress sigue siendo considero el músico húngaro más trascendente e importante de su patria.
La muerte por suicidio de Rezső Seress, cuando la canción ya cargaba con el peso de su mala fama, hizo aún más popular y extendida mundialmente la leyenda de su supuesta maldición, llevando al oyente en estados depresivos o de angustia a los extremos, empujándolos así a quintarse la vida. Para peor, algún maleficio llegó ese mismo año a Kalmár, el primero en ponerle voz a la canción original, cuando el cantante debió ser operado de su garganta y quedó irreversiblemente mudo.
A pesar de todo, tras la muerte del autor, "Gloomy sunday" ha vuelto a ser versionada por estrellas como Ray Charles en 1969, Jimmy Witherspoon en 1975, Etta Jones en 1977, Elvis Costello en 1981, Peter Wolf en 1984, Abbey Lincoln en 1987, Sinéad O'Connor en 1991,  Sarah McLachlan en 1996, Björk en 1999, Sarah Brightman en 2000, entre muchos otros. Una historia ficticia sobre la canción fue elaborada también para el argumento del filme germano-húngaro con el mismo título, de Rolf Schübel, lanzada a los cines en 1999.
Sepultura y lápida de Rezso Seress en el Cementerio de Budapest. Fuente imagen: The13thFloor.tv (créditos: Dr. Varga József).
Los suicidios aparentemente relacionados con "Gloomy sunday" tampoco se acabaron, según se ha dicho. Uno de ellos fue el del cantante Billy Mackenzie, vocalista de la banda post-punk escocesa The Associates, quien se suicidó el 22 de enero de 1997, tras la muerte de su madre y cerca de la casa de su padre en la localidad de Dundee. La banda había incorporado en 1982 la versión de Billie Holiday de la canción en sus interpretaciones, y la leyenda dice que la había cantado poco antes de su trágica decisión.
El restaurante y pianobar "Kispipa Vendéglő" de los inicios del infortunado músico, en tanto, aún existe en el 38 de la calle Akácfa de Budapest, hasta donde llegan muchos curiosos y turistas atraídos por el mito de Seress. Un cuadro de él se puede ver sobre el piano que la creencia señala el mismo tocado por el músico, hace tantos años, y en donde pianistas actuales siguen arrancándole las notas de "Gloomy sunday" como característica histórica y conmemorativa del club.
No hay acuerdo en si la fama oscura de "Gloomy sunday" fue real o una exageración de la época, sin embargo.  El 2008, el investigador Steven John Stack, de la Universidad Estatal Wayne de Detroit, publicó con un equipo de colaboradores un análisis de la leyenda en la revista "Omega", donde se sugiere que no hay antecedentes rotundos sobre la influencia de la canción sobre la ola de suicidios, sino más bien indicios de posibles relaciones con el desalentador momento histórico del mundo en plena Gran Depresión.
Algunos han propuesto incluso que sus melodías y estructura musical, además de la correspondiente letra, acaban siendo tan desmoralizadoras y deprimentes que terminarán abatiendo a un estado de ánimo ya bajo o afectado por algún decaimiento. Hay quienes piensan que podríamos estar ante un auténtico caso del discutido efecto Werther, así llamado por una serie de suicidios producidos tras la publicación de "Las penas del joven Werther" de Goethe, en 1774, siguiendo el mismo modo descrito para el personaje, con un arma de fuego y mientras sonaban las campanadas de medianoche en la ciudad.
Como los mitos se magnifican con la transmisión y dispersión, ya se habla en algunos sitios de 100 o más suicidios relacionados con la temida canción de Seress. Sólo en 2002 la BBC liberó la pieza y levantó la prohibición que pesaba sobre la misma desde hacía más de 60 años.
Actualmente, algunos reproductores y sitios de internet con "Gloomy sunday" disponible para ser escuchada online, agregan con tremendismo y gravedad la advertencia al visitante de que "esta canción puede llevarlo al suicidio".

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