jueves, 17 de mayo de 2018

EL MONUMENTO A LOS HÉROES DE IQUIQUE EN VALPARAÍSO (PARTE I): LOS ORÍGENES DEL CONJUNTO CONMEMORATIVO DE LA MARINA DE CHILE

Fuente imagen: Álbum de vistas de Valparaíso de Félix LeBlanc, c. 1888.
Coordenadas: 33°02'17.9"S 71°37'41.7"W
Es uno de los monumentos más importantes e icónicos de todo el país, que se prepara ya para la efeméride que celebra precisamente en estos días. Está ubicado en el segmento central de la Plaza Sotomayor, entre las calles Errázuriz, Blanco y Sotomayor, frente al Muelle Prat del Puerto de Valparaíso y al mismo Océano Pacífico de las epopeyas navales conmemoradas, enfrente del edificio de la Comandancia en Jefe de la Armada de Chile, sector turístico e histórico muy conocido y céntrico en la ciudad.
El monumento nació por una motivación compartida tanto por estratos populares como las élites, para conmemorar a perpetuidad a los héroes de la doble batalla naval del 21 de mayo de 1879: el Combate Naval de Iquique y el de Punta Gruesa, cuyos resultados en gran medida decidieron la etapa marítima de las contiendas de la Guerra del Pacífico al hacer perder a Perú una parte esencial de su flota y proporcionar a Chile una enorme inyección de patriotismo y optimismo.
Su origen está casi encima del mismo episodio naval, pues ni bien se supo en Chile de lo que acababa de suceder en Iquique por las noticias arribadas a Valparaíso el 24 de mayo, cundieron con energía dos ideas principales para homenajear a los héroes del combate, apoyadas por las autoridades: una era levantar una gran estatua para el Capitán Arturo Prat Chacón con un homenaje a su sacrificio y el de sus hombres, y otra era reponer un navío con el nombre de la "Esmeralda", convertida ya en sinónimo de gloria patria. Lo uno y lo otro se lograría, en sus respectivos momentos y no muchos años después.
Los detalles de cómo surgió y se alimentó la idea de construir el monumento, son reportados con gran detalle por Justo Abel Rosales en un capítulo de "La apoteosis de Arturo Prat y de sus compañeros de heroísmo", publicado por el prolífico investigador en 1888. Es el texto matriz que he usado para esta entrada.
Informa el autor y veterano del 79 que, ese mismo día 24, enterado de los hechos de Iquique, se hizo imprimir la siguiente proclama en los periódicos, que ya circulaba por la ciudad a las pocas horas:
"Los que suscriben, llenos de admiración por el heroísmo del comandante don Arturo Prat y de los demás oficiales y tripulantes de la Esmeralda, que antes de arriar la bandera chilena han dado la vida en honor y gloria de su patria, proponen a sus conciudadanos la erección de un monumento público que recuerde eternamente este sublimo martirio.
Al efecto, se abre una suscripción popular en el Club de Setiembre y en la imprenta del Ferrocarril, suscripción cuyo monto no podrá exceder de un peso por persona.- Santiago, mayo 24 de 1879.- Eduardo Matte.- José A. Salomó.- Gabriel Vidal.- Jovino Novoa.- G. Swinburn.- Benjamín Velasco.- J. Ramón León.- Luis Figueroa.- Alejo Vidal.- R. Figueroa.- José Luis Arrate.- Guillermo Rengifo.- José R. Montes.- Lauro Barros.- Antonio Fernández F.- J. de Dios Fernández.- Gustavo Reed.- P. N. Gómez.- Julio Fredes.- D. Mourgues.- Justino Fagalde.- Mariano Servat.- Juan Guillermo Valenzuela P.- José M. Velasco.- Juan de la C. Cerda.- José N. Hurtado.- Ricardo Vicuña".
Sector del edificio de la Bolsa de Comercio, demolido para abrirle lugar al monumento en la Plaza de la Intendencia, hoy Plaza Sotomayor.
Primer diseño presentado para el Monumento a Arturo Prat de la Plaza Sotomayor de Valparaíso, por el escultor francés Denys Pierre Puech. El héroe aparece acompañado del Ángel de la Gloria, que lo corona. La imagen está en el Museo Naval de la ex Aduana de Iquique.
"La Défense", imagen del monumento cuyo diseño supuestamente habría ofrecido Rodin a la comisión chilena en Europa para el homenaje a Prat, pero que no fue aceptada. Fuente imagen: Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, Argentina.
Por su parte, el Intendente General del Ejército y la Armada, don Francisco Echaurren Huidobro, hizo su propia proclama y llamado público, trascrito también por Rosales:
"En medio de la profunda emoción que agita en estos momentos el alma de todos los ciudadanos, cuando han llegado las primeras noticias del heroísmo más espléndido y del sacrificio más noble de nuestros bravos marinos; cuando la vieja y querida Esmeralda termina su gloriosa existencia con el acto más sublime de abnegación y de amor por el nombre y por las glorias de Chile, y cuando la pequeña Covadonga destroza con valentía sin igual al blindado Independencia, toca a todos los hombres de patriotismo que admiran las grandes virtudes de los héroes, dar principio, sin pérdida de un instante, a la obra de justicia, de honor y conmemoración nacional.
Desde el mismo momento en que se ha recibido la noticia de ese brillante triunfo y de tan sublime sacrificio, que tiene escasos ejemplares en la historia de los pueblos, por mi parte yo, que he sido un antiguo admirador de nuestra marina y también antiguo amigo de sus jefes y oficiales, me hago un honor y un deber en invitar a todos los hombres de corazón y de patriotismo para que contribuyan con su óbolo a una suscripción nacional para levantar un monumento de gloria a los héroes que tan noblemente sucumbieron en el combate de Iquique.
El pueblo dedicaría así el primer tributo de su admiración al comandante Prat y a su heroica oficialidad y tripulación, mientras llega el momento que el Congreso Nacional haga suyos sus esposas y sus hijos, y tribute los honores debidos a los que aún viven después de la heroica jornada.
Para realizar este proyecto de gratitud nacional, ruego a los señores gerentes de los bancos y sus sucursales admitan en sus oficinas el óbolo que el patriotismo agradecido vaya a depositar en ellos mientras se organiza el comité que el comandante general de marina, como representante directo de la armada, tenga a bien designar para llevar a término en esta obra de deber y de patriotismo.
Valparaíso, mayo 24 de 1879,
FRANCISCO ECHAURREN".
Y en el día 25 siguiente, se hizo público otro comunicado enviado desde La Moneda a todos los intendentes y gobernadores de Chile, con el siguiente contenido impulsando la misma campaña pero con un tenor centralista, pues preveía la construcción del monumento en Santiago y -con irreal ansiedad- para sólo unos pocos meses más:
"La República se ha cubierto de gloria.
Los héroes de la Esmeralda y la Covadonga han escrito el nombre de Chile en las páginas más gloriosas de la historia de la humanidad.
Es, por lo tanto, un deber, y un deber ineludible, el perpetuar en bronce el nombre de aquellos héroes, a cuya cabeza está el del ARTURO PRAT, comandante de la Esmeralda.
Los que suscriben, creyendo interpretar el sentimiento unánime del país, se dirigen a los señores intendentes y gobernadores de las provincias y departamentos de la República, a fin de que se sirvan abrir una suscripción popular para elevar un monumento en una de las plazas de Santiago, a la memoria de sus héroes inmortales.
Esperan con fundamento que, reunidos en pocos días más los fondos necesarios para realizar aquel acto de justicia, podremos saludar el 18 de septiembre próximo al monumento de gloria que recuerde el acto sublime que asegura para siempre la prosperidad y grandeza de Chile. Los señores intendentes y gobernadores a quienes se dirige la presente invitación pueden remitir las erogaciones que reúnan a Santiago, a cualquiera de los infrascritos.- Santiago, 25 mayo de 1879.- General Pedro Godoy.- Javier L. de Zañartu.- Adolfo Ibáñez".
La sensible campaña tocó incluso el corazón de los chilenos destacados o residentes en Buenos Aires y algunos pocos argentinos leales a Chile, a pesar de las circunstancias históricas de disputa por la Patagonia Oriental y de las groseras celebraciones que hizo buena parte de la prensa platense sobre el hundimiento de la "Esmeralda". Ese mismo día, entonces, Adolfo Carrasco Albano telegrafió desde la capital argentina a don Justo Arteaga Alemparte informando de tres abultadas donaciones: don Luis Bilbao con $200, don David y Jacob Tezanos Pinto con otros $200, y don Luis Felipe Bilbao con $50.
Fuente imagen: Álbum de vistas de Valparaíso de Félix LeBlanc, c. 1888.
Fuente imagen: Álbum de vistas de Valparaíso de Félix LeBlanc, c. 1888.
Monumento a la Marina hacia 1900, fotografía de Harry Grant Olds. Nótese el verdor y los cañones que formaban parte del conjunto en esos años, además de los accesos a la cripta siempre abiertos.
Arteaga Alemparte volvió a recibir telegramas anunciando apoyos a la causa, en los días 26 y 27. Este último, remitido por Carrasco Albano, Cornelio Saavedra Rivera y José Manuel Balmaceda, decía sencillamente: "Arturo Prat merece vivir en bronce y que su imagen sirva a nuestros compatriotas como testimonio eterno del honor de Chile".
Desatada ya la cruzada masiva para lograr la erección de la estatua para Prat, Arteaga Alemparte escribió un texto celebrando los comentados telegramas, en el periódico "Los Tiempos", en donde declaraba optimista:
"Estamos alegres casi hasta las lágrimas en presencia del telegrama que acaba de leerse y que hace noble compañía al que recibimos en las primeras horas del domingo.
El heroísmo de Prat ha salvado los Andes en unas cuantas horas, ya habrá salvado los mares en el momento en que escribimos, como ha salvado la indiferencia y el silencio de la tumba.
Vivir 29 años para conquistar la inmortalidad, engrandeciendo a su país, dando a sus hijos un nombre imperecedero, ¡qué gloria y qué fortuna!
A los queridos amigos de Buenos Aires, que me han hecho el órgano de su generosidad, de su entusiasmo, de su admiración, de su patriotismo, mis agradecimientos".
Fue el Senador Eulogio Altamirano quien conformó una comisión especial para abordar el proyecto y comenzar el trazado de los primeros bosquejos de posibles diseños, mesa entrada en funciones el 25 de ese mes y compuesta por los siguientes hombres públicos:
  • Francisco Echaurren Huidobro (Presidente)
  • Presbítero Mariano Casanova
  • Galvarino Riveros
  • Ramón Cabieses
  • Ambrosio Andonaegui
  • Salvador Donoso
  • Juan de Dios Merino Benavente
  • Juan E. Mackenna
  • Máximo Ramón Lira
  • J. F. R. Budge
  • Ángel Prieto y Cruz
  • José Gregorio Cuitiño
  • Tomás Eastman
  • Santiago Lyon
  • Manuel Riofrío
Casi al mismo tiempo, se constituyó en Santiago la comisión para reunir las erogaciones, cuyo Presidente era don Rafael Larraín Moxó y su secretario don Benjamín Vicuña Mackenna. Este último, ex Intendente de Santiago con experiencia en el asunto de los monumentos públicos, fue principal actor y conductor del proyecto en los hechos, logrando reunir $7.000 con gran rapidez, y ampliando la recolección de aportes por todo el país, a través de subcomisiones provinciales.
Coincidentemente, con la ley de pensiones para los deudos de los fallecidos en la gesta de Iquique, se dispuso formalmente durante el Gobierno de Aníbal Pinto la necesidad de construcción del monumento conmemorativo dedicado a Prat y los héroes de la "Esmeralda". Esta discusión en el Congreso mantuvo activa la motivación y la atención por el proyecto, hasta que se decidió unir ambos propósitos en una misma ley: la de recompensas a los combatientes con la del monumento. Promulgada el 12 de septiembre de 1879, decía en su artículo 1°:
"El Congreso Nacional decreta la erección de un monumento que, a nombre de la República, simbolice la gloriosa defensa hecha por el capitán de fragata don ARTURO PRAT y sus valerosos compañeros, a bordo de la corbeta ESMERALDA, contra dos acorazados peruanos en las aguas de Iquique, el 21 de mayo de 1879".
Sin embargo, como no se precisaban en la ley ningún presupuesto, plazo o lugar siquiera donde instalar el monumento, quedó anunciado sólo una intención que pendiente de cumplir, por algunos años más.
Fuente imagen: Álbum de vistas de Valparaíso de Félix LeBlanc, c. 1888.
Fuente imagen: Álbum de vistas de Valparaíso de Félix LeBlanc, c. 1888.
El monumento en postal de Tornero y Torres.
En tanto, la presión popular comenzó a solidificar la idea de que el monumento debía instalarse en el puerto, encontrando la resistencia de quienes insistían en que debía disponerse en Santiago. El hecho de que Valparaíso fuera la capital marítima del país y que pudiese destinarle al monumento un lugar de privilegio frente al Océano Pacífico, comenzó a cundir y dejar atrás la opción capitalina. De esta manera, la comisión Larraín-Vicuña de erogaciones de Santiago, informaba el 10 de octubre a la de Valparaíso:
"La comisión nombrada en meeting popular por el vecindario de Santiago el 25 de mayo último, con el objeto de erigir un monumento que perpetuase la gloriosa defensa de la corbeta Esmeralda, simboliza en la persona de su ilustre capitán don Arturo Prat y sus bravos oficiales, muertos junto con él, acordó dar por terminadas sus funciones el 6 del presente.
Al concluir sus trabajos, la comisión tuvo a bien celebrar los siguientes acuerdos:
1°.- Adherirse al pensamiento nacional de que el monumento fuese colocado en un sitio público de Valparaíso, capital marítima de la República.
2°.- Designar como sus delegados, ante la comisión que usted tan dignamente preside a los ciudadanos que suscriben con el objeto de poner a disposición de esa comisión los fondos suscritos hasta la fecha o que en adelante reciban, y ofrece un patriótico concurso a nombre de la capital de la República en la ejecución de una obra que una ley reciente ha declarado nacional y hasta que el país tenga la fortuna de verla erigida en su sitio como emblema de gloria en medio de la taquilla y próspera paz.
En consecuencia, tenemos el honor de poner a disposición de usted la cantidad de 7,628 pesos 43 centavos que se encuentran depositados a la vista en el Banco de Valparaíso.
RAFAEL LARRAÍN MOXÓ - B. VICUÑA MACKENNA".
Sin embargo, las distracciones de la propia guerra que se prolongaron hasta el retiro desde Lima y los últimos enfrentamientos de 1883, fueron postergando el cumplimiento de este compromiso de la República con los héroes de Iquique, hasta que la presión popular y el entusiasmo del triunfo militar obligaron abordar la tarea pendiente.
UNA CARTA INTERESANTE EN "EL MERCURIO" (Sábado 22 de diciembre de 2012)
Rodin y el monumento a Prat
Señor Director:

Don Demetrio Infante dice que nos dimos el lujo de desechar una maqueta de Rodin, la del monumento a don Arturo Prat. La historia, según un equipo del Museo de Rodin, París, es que la escultura cuyo nombre es La Defensa la presentó Rodin en 1879, en un concurso llamado por el Estado para un monumento a la defensa de París. Estaba compuesto de una figura alegórica y un guerrero. Su proyecto fue considerado demasiado revolucionario y fue descartado.
Ganó Barrais. Rodin, quien quería realizar su proyecto, se presentó en 1882 a un concurso abierto por Chile para un monumento a Arturo Prat, y también fue rechazado.
Eso no le impidió fundir varios ejemplares, entre los cuales está uno de bronce, con una talla original de 113 cm de altura fundido en 1909 para el Museo Nacional de Buenos Aires, donado por María Salomé Guerrico de Lamarca en 1938, quien lo adquirió en la Exposición de Buenos Aires en 1910.
Hay otro en Holanda, cuatro veces su tamaño original (alrededor de 4,5 metros de altura), mandado a hacer en 1916 y fundido en 1919, inaugurado al año siguiente para conmemorar la defensa de Verdún.
Y hay uno hecho entre 1906 y 1918, que fue encargado en 1961 por la Municipalidad de Viña del Mar y emplazado a la orilla del mar en Las Salinas, en 1975. Fue retirado unos años para restaurarlo por los daños de la humedad del mar, y ahora luce en la calle Libertad frente a la municipalidad.
¿Qué tiene que ver la figura alegórica con alas y el guerrero con Arturo Prat? Tal vez mucho, tal vez nada.
Leonel Rojas Stolze
Hacia ese mismo año, además, se había designado en Europa una comisión compuesta por Alberto Blest Gana y Marcial Martínez, embajadores chilenos en Francia e Inglaterra, respectivamente, quienes en coordinación con el Capitán de Navío don Luis Ángel Lynch y el escultor nacional Virginio Arias oficiando como asesor, asumieron la tarea de elegir la obra que sería levantada en Valparaíso. Según Joaquín Edwards Bello basándose en datos de Roberto Hernández, don Carlos Morla Vicuña también tuvo participación en dicha comisión.
Se cuenta que, entre quienes habían presentado maquetas para este monumento, estuvo el eximio escultor francés Auguste Rodin, con la obra titulada "A la Defensa", de estilo impresionista y vanguardista que anunciaba ya los rasgos de escultura moderna de los que su autor fuera un precursor mundial. No quedaría seleccionada, aunque autores como Edwards Bello han puesto en duda que sea real la participación de Rodin en este proyecto. Asegura el autor que fue sólo con la estatua de Vicuña Mackenna de la plaza del mismo nombre en Santiago que Rodin participó con una propuesta, la que no fue seleccionada, cosa que éste vengó no asistiendo a la Exposición de Arte del Primer Centenario, en 1910.
Tras deliberar y suponemos que evaluar propuestas, en 1885 se escogió en París la mano del escultor francés Denys Pierre Puech, quien trabajó asistido por su coterráneo pintor Diogène Ulysse Maillart, quien tomó también parte de la planificación arquitectónica.
Para darle más ajuste a las imágenes de los héroes que serían esculpidos, además, se enviaron desde Chile instrucciones precisas para la confección y algunas obras impresas como "Las dos Esmeraldas" de Vicuña Mackenna, además de retratos.
El esquicio resultante de estos ajustes y correcciones, fue enviado a Santiago esperando ser aprobado por el gobierno, luego del exhaustivo análisis de un grupo de expertos. El diseño general del grupo escultórico tuvo modificaciones en esta etapa, sin embargo, eliminándose de él la imagen de la Alegoría de la Gloria que coronaba a Prat en lo más alto, pues se consideró que el ángel opacaba o competía un poco con la del personaje principal.
Imagen en postal coloreada, de Carlos Brand, hacia 1910.
La plaza y el monumento hacia los años setenta. Imagen actualmente en las colecciones del Museo Histórico Nacional.
La plaza y el monumento en los ochenta. Imagen de las colecciones del Museo Histórico Nacional. Fuente imagen: Micropolis.cl.
Considerando los 250.000 francos para pagar la obra, el telegrama de respuesta de Santiago a la comisión en París decía escuetamente: "Aprobado monumento, quintando gloria"... Rosales comenta de esta decisión: "Y a la verdad, ¿para qué queríamos más gloria que la de Prat?"; pero Edwards Bello cree que se veía mejor con la Gloria despedida del mismo.
Cabe observar que Puech era un virtuoso escultor, pero por entonces comenzaba a afianzar un nombre en las artes, según parece. No todos quedaron conformes con la elección, por lo mismo, como los escultores nacionales Nicanor Plaza y José Miguel Blanco. Este último incluso publicó protestas en los diarios, alegando que habrían escogido hasta un "estudiante" de la Academia de Bellas Artes de París antes que a un artista consagrado chileno, protestando sin respuesta también por carta al Senador por Valparaíso, don Eulogio Altamirano. Al parecer, ni siquiera Arias quedó satisfecho con la elección, aunque cedió al final cuando se le asignó la tarea de construir dos de los retratos que irían en el conjunto: las figuras de Ernesto Riquelme y Juan de Dios Aldea. Las del Capitán Prat, de Ignacio Serrano y del Marino Desconocido, en cambio, quedarían para Puech.
El financiamiento, finalmente, se completó tras la gran campaña de erogación popular y aportes privados para el enorme proyecto conmemorativo y funerario. La gran colecta nacional superó los $56.000 en oro, a los que se sumó un aporte directo del gobierno de Domingo Santa María de $35.000. El financiamiento continuó con otros aportes particulares posteriores, según entendemos. El precio calculado para el monumento alcanzó los $160.000 oro.
Se recuerda que quienes hacían cierta categoría contribuciones a la causa del monumento, lo certificaban recibiendo un afiche litográfico en donde se veía la imagen del proyecto monumental basado en la propuesta de Puech. Una de estas piezas en excelente estado puede ser observada en el Museo del Solar de los Madariaga en la ciudad de Vicuña, Valle de Elqui, por ejemplo.
El lugar escogido para abrir el espacio del monumento en la entonces llamada Plaza de la Intendencia, fue el de la Bolsa del Comercio del puerto (primera bolsa comercial del país), cuyo viejo edificio fue demolido para despejar el terreno. Grandes costos debieron ser desembolsados desde ya en la apertura de este espacio entre el edificio de la Intendencia y el borde costero, principal sector del movimiento comercial y portuario de Valparaíso.
Todo estaba listo para iniciar las obras en las Fiestas Patrias de 1885, como veremos en la continuación de esta doble entrada.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook