viernes, 2 de marzo de 2018

EL ALMUD CHILOTE: UNA RELIQUIA CULTURAL EN PLENA VIGENCIA

Almudes con diferentes productos. Fuente imagen: Fotolog d4n13l4_r4.
Cada vez que visito Chiloé, en la Región de los Lagos en Chile, "descubro" algo nuevo sobre los curiosos almudes, esos curiosos y rústicos cajoncitos de madera para medidas de productos a la venta en ferias abiertas y mercados del archipiélago, tan intrigantes para quien no los conozca. En todo puesto tradicional de venta de hortalizas, papas, legumbres, harinas, manzanas e incluso carbón o mariscos (navajuelas, huepos y ostras), habrá uno de estos al pie de canastos y mesas de los locatarios, o colmados de los productos a la vista del cliente, como exhibidores.
Extrañamente, sin embargo, nunca he fotografiado almudes en las ocasiones que los tuve ante mí, así que, en este verano, tuve que pedir a mi amigo Víctor Cherubini el favor de tomarle por mí algunas imágenes mientras viajaba por la isla, mismas que publico con otras que saqué de internet en esta entrada, con los correspondientes agradecimientos a su generosidad.
El almud es un sólido símbolo de las tradiciones culturales más antiguas de Chiloé, y no cabe duda de que constituye otro de sus innumerables rasgos de identidad tan propia, tan chilota. A su vez, es vestigio de la línea cultural hispánica bajo influjo árabe que tanta importancia tuvo para el mismo archipiélago, en plena vigencia y uso. Su arraigado empleo proviene de esos tiempos coloniales a los que la comunidad chilota se resistía a renunciar en plenas guerras de Independencia, colocándose del lado de los realistas y acogiendo al último bastión español en su territorio.
Para sintetizar, el allmud es un instrumento en forma de caja pequeña de madera con un "fondo" interior que permite, por un lado del cajón, que se pueda cargar una medida y por el otro su mitad. Su nombre proviene de la antigua expresión árabe al-múdd o al-mood, que se asignaba a la mensura de áridos y líquidos, aunque hay quienes ven una relación anterior con los modium o medidas usadas en Roma, equivalente a unos 9 litros cada una. Se sabe que su origen es medieval, y equivalía en la localidad de Navarra a 1/16 parte de la medida llamada robo (28,13 litros, u ocho celemines).
Almud de Chiloé. Fuente imagen: Pinterest de María Patricia Saavedra.
Almudes con papas en ferias de Chiloé. Gentileza de V. Cherubini.
Antiguo almud del Museo de Talca (también fue utilizado en la zona). Fuente imagen: Museodetalca.cl.
Por influencia mora y suponemos que desde la cultura andaluza, el almud se expandió por la vieja España y así llegó a América durante la Colonia. Se lo usó en todo Chile con otras medidas españolas, como la fanega y la arroba, y todavía a inicios del siglo XX, se conservaba su empleo popular en ciudades ccomo Valdivia y Puerto Montt. Hoy sin embargo, se ha vuelto una medida e instrumento prácticamente abandonados por el uso internacional, pudiendo encontrárselo vigente solamente en algunas localidades de México y América Central, en los llanos al Sudeste de Bolivia y, por supuesto, en el Archipiélago de Chiloé.
Numéricamente hablando (y muy en sintonía con la cultura arábiga que subyace en esta herramienta), la cavidad menor de un almud chilote equivale a 1/2  almud, mientras que la mitad mayor es el almud completo, por lo que el fabricante del cajón debe medirlo en 3/3 para colocar su tabla divisoria de fondo en el primer 1/3 de los tres, logrando así las proporciones precisas del artículo.
Es, en su matemática sencillez, un resultado tan eficiente para las ventas de productos de las ferias chilotas, que se lo ha seguido usando por siglos acá en la isla. En el caso del almud como unidades de medidas, además, sus capacidades equivalentes entre 6 y 8 kilos, originalmente oscilaban entre 10 y 11 decímetros cúbicos.
A mayor abundamiento, el almud de Chiloé equivaldrá a 1/12 de un saco de papa de 80 kilos, modificando hasta llegar a la proporción actual. Los almudes más antiguos de la isla, sin embargo, se dividían en ocho chaunas o almuerzas marcadas con las líneas, medida más o menos proporcional a la cantidad de producto que puede tomarse con ambas manos. Hasta la actualidad, algunos comerciantes chilotes regalan una llapa (pequeño excedente gratuito en una compra-venta) que equivale a esa misma almuerza, cuando el cliente compra más de un almud lleno de algún producto.
Almud español, MHA Casa de Carta, El Paso, La Palma. Pieza de 23 x 23 x 14 centímetros. Fuente imagen: Museosdetenerife.org.
Almud tipo aragonés, para venta y medida de cereales y granos. Fuente imagen: Restauraydiseña.es.
Ilustraciones de almudes y esquema de su interior, en guía "Turistel" de 1998.
Durante la Colonia, los pagos para la producción agropecuaria de la isla eran realizados principalmente en forma de trueques. Cuando  no eran con madera, uno de los métodos más usados, se hacían con trigo, cebada o papas, razón por la que el obispo auxiliar Pedro de Azúa, denunciaba en 1741 que el uso de medidas inestables como una indígena llamada chigua (equivalente a unos seis almudes de papas), significaban pérdidas para la Iglesia, mientras que la forma del almud resultaba más preciso y conveniente. También existía una cuota oficial de un almud de trigo por cada indio, conocida como camaricos, otorgados en los servicios religiosos más apartados. A su vez, la Iglesia recibía las cobranzas del inicio de las cosechas en medidas de 1 ó 2 almudes de papas por familia, algo que llegó a ser toda una tradición isleña, pero que se fue perdiendo con el tiempo.
Los almudes de Chiloé, al menos los más antiguos, suelen estar hechos de madera nativa, aunque en estos tiempos han comenzado a aparecer ya otros menos nobles. Ciertos comerciantes atesoran algunos que han usado por generaciones familiares, según informan. A veces, tienen algunas marcas e inscripciones hechas sobre el material, como nombres del propietario, fechas raspadas sobre la madera exterior, o marcas de medidas regladas menores, afuera o en sus espacios interiores, en forma de líneas horizontales.
Los llamados almudes maquileros, en tanto, se utilizan en los característicos molinos chilotes, otros artilugios de enorme valor cultural y patrimonial en la isla. Dichas cajas llevan subdivisiones con las medidas se emplean para trigo y harina, generalmente en la venta al cliente por parte del molinero.
Con relación a lo anterior, existen preciosas piezas de enorme antigüedad aún utilizadas en los molinos, habiendo sido descritas por el ilustre marino Francisco Vidal Gormaz en su "Exploración de la costa de Llanquihue y archipiélago de Chiloé" de 1871. Dice allí que estos almudes de harina estaban divididos en diez rayas, cobrándose -en modo trueque- un almud lleno de grano por moler cada una de esas medidas en el molino.
Almudes con papas. Fuente imagen: Anitacelia.wordpress.com.
 
Almudes del mercado de Ancud. Gentileza de V. Cherubini.
Almud maquilero de molino chilote, con marcas de las medidas. Imagen de José Bravo, tomada del artículo "Patrimonio en peligro de extinción: los molinos de agua en Chiloé", de Antonio Sahady-Villanueva (Revista "AUS", Valdivia, 2016).
Los almudes chilotes pueden ser vistos en ferias, caletas pesqueras y mercados de Ancud, Castro, Chonchi, Dalcahue, Quemchi, Queilén y varias otras localidades e islas menores. Aunque por lo general los llenan con las muchas variedades locales de papas, pueden verse también con cebollas, zanahorias y frutas de la zona. Su vigencia allá, está confirmada por la misma abundancia.
La presencia cultural de este artículo es tal, de hecho, que los chilotes apelan al almud como sinónimo de puñado o porción de algo, como rogar "un almud de viento" cuando navegaban en pequeños veleros, en el pasado. También se habló alguna vez de un "almud de tierra" o "almud de superficie" para segmentar un terreno, equivaliendo la medida a la cantidad del mismo que podía ser sembrado con todos los granos que cabían en un almud.
Varias supersticiones y creencias populares de Chiloé se asocian al almud, además. Se dice, por ejemplo, que se mide en almudes el oro que algunos consiguen pactando con el Diablo, a cambio de su alma, y que los brujos piden almudes de monedas de plata para cobrar favores oscuros.
Por otro lado, quien se siente a descansar sobre un almud, como si fuese una banqueta, atraerá a a mala suerte y terminará en la pobreza o se acabará en la cárcel por roces con la ley. Si la que se sienta es una mujer, en cambio, quedará solterona el resto de su vida. Y si lo hace un niño, nunca crecerá.

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