miércoles, 18 de octubre de 2017

EL EVANGELIO SEGÚN EL DIVINO ANTICRISTO

El Divino Anticristo con su característico ropaje y carro de supermercados. Fuente imagen: elmundosinbrando.cl. Desconozco quién es el autor de esta bella fotografía (agradecería el dato si alguien lo conoce).
Coordenadas:  33°26'23.50"S 70°38'27.74"W (lugar donde ponía su "negocio")
Hace unos pocos días falleció el Divino Anticristo, ese personaje que por tantos años ya hormigueaba por el vecindario universitario de la Remodelación San Borja y quien, cruzando la Alameda, paseaba su carrísimo entre la recreación de calle Lastarria, en el Barrio Bellas Artes. Estaría demás decir que quizás se trate de unos de los callejeros más misteriosos pero interesantes de la historia urbana chilena, y del que -como suele suceder- se han tejido cantidades de leyendas, creencias y enigmas.
Con su partida, el Divino Anticristo ha pasado a ser parte de un selecto club de personajes de la calle o la vida popular que, sin proponérselo, han dado identidad a generaciones completas de las respectivas ciudades que habitan. Personajes sumidos en su locura y en su mundo, con un pie en otra dimensión de la comprensión o los convencionalismos. Sin caer en zafarranchos de adulación, hay un aporte cultural e identitario no bien reconocido en esta clase de sujetos; aporte desconcido, principalmente, porque se los quiere mirar sólo como seres frikis de colección sociológica o bien, en el otro extremo, recargándolos de una exagerada pseudopoesía bohemia.
El errante hombre de vestimentas ambiguas se une, ahora, a la memoria de otras de las enigmáticas rara avis que han dejado su huella en las ciudades chilenas y que ya se marcharon, como el querido Rambo Vadulli (José Miguel Dodds Laspiur) de Arica, el Doble de Farkas (Camilo Anuch Alaff) de Iquique, el Car'e Muela (Jorge Barraza Faune) en Antofagasta, Jerémías "Súperman" Varela de Vallenar, Don Pascual de Copiapó, el mítico Loco Pancho (Hendrix Francisco Tabilo) en La Serena; el inocente Loco José de Vicuña; el Ermitaño de Las Chilcas en Llay-Llay, el inolvidable Último de los Mohicanos de la Iglesia de San Francisco, el Cerrajero con su casa rodante verde de madera en San Diego y el predicador Gloria al Pulento (Raúl Gutiérrez Gutiérrez) en Santiago; La Bombera (Elsa Irene Véjar Pérez) que paseaba su uniforme por Los Ángeles, el extravagante y anciano Santiago Salvador (Santiago Salvador Gavilán Palacios) de Temuco; el vendedor callejero Patita Nanay de Puerto Montt, El Venegas (Pedro Ismael Venegas Tureuna) de Ancud, El Tío Ramón Belmar de Coyhaique y Sergio Checho Mansilla de Punta Arenas, entre muchos otros.
Conocí relativamente bien a José Onofre Pizarro Caravantes, el autodenominado Divino Anticristo, durante el tiempo en que ya hacía su fama en las calles de Portugal, Marcoleta, Victoria Subercaseaux y José Victorino Lastarria. Fue mi vecino en un período de varios años, de hecho: primero durante mi último trazo de vida trabajando en diseño gráfico en una agencia del sector, y después siendo yo residente estable del mismo barrio por donde paseaba su carrito de supermercado, a veces dos atados por los extremos... Años en que la proximidad inmediata al Archivo Nacional y a la Biblioteca Nacional me permitieron dar vida a este mismo blog, dicho sea de paso.
No puedo meter ciegamente las manos al fuego por él, sin embargo: ignoro los detalles de su historia profunda, si fue o no siempre el hombre bueno e inofensivo que aparentaba tras esas vestimentas extrañas e incomprensibles. Sólo sé que en alguna época me reconocía e intercambiaba conmigo algunos de sus delirantes escritos; y yo le compraba sus extrañas revistas autoproducidas, o simplemente conversaba un rato con él, costumbre que repetí en años recientes mientras esperaba por aquellas cuadras a mi pareja de entonces, alumna de la cercana Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile (FAU).
A veces, era necesario seguirle el juego al Divino Anticristo y fingir credulidad a sus palabras para poder llevar una conversación con él; en otras, era de lo más racional y centrado, como cualquier interlocutor en sus plenos cabales. No sé de qué dependían estas condiciones, pero era claro que en algunas jornadas amanecía con los alambres de la cordura más o menos pelados que en otros días. Con él, pues, uno comenzaba a contagiarse de ese vaivén entre la realidad y la fábula, como entrando en sintonía con su inexplicable frecuencia de razón-sin-razón, porque "la locura se pega" decían las abuelas.
Fotografía de 1969 compartida por su hermano Ricardo Pizarro, en donde se puede ver a José usando con polera verde, junto a su madre y sus hermanos. Imagen publicada por el diario "El Mercurio".
Fotografía de José Pizarro durante su servicio en la Tercera Compañía de Bomberos de Santiago, entre 1979-1980. Imagen perteneciente a los archivos de la Compañía.
Aclaro, por lo anteriormente descrito, que no haré acá apología, exaltación ni cancionero de los desórdenes mentales del singular personaje, ni intentaré imprimirle ese rasgo iluminista que algunos -intelectuales y también intelectualoides- han pretendido darle, casi para participar de su publicidad. Tampoco colaboraré para que el romanticismo fácil de los bohemios de fin de semana, se lo apropie como ha intentado hacerlo, tomándolo casi como una presa valiosa, siendo que algunos de ellos quizás ni siquiera hayan tenido la deferencia de defenderlo cuando el personaje era espantado de algún par de clubes en calle Lastarria, a causa de la molestia que provocaba en los administradores su presencia afuera del lugar. Hago estas advertencias para no frustrar al lector que, quizás, esperaba aquel discurso que no me pertenece.
Ignoro, también, los claroscuros de la vida de José Pizarro, su pasado, o las razones del malestar que parecía provocar en sus hermanos, o las de la ruptura con la que fuera la mujer de su vida, cuando joven, según se contaba; o sus secretos, sus culpas, sus karmas. No es mi tema... Sí lo es, en cambio, el recuerdo que dejará como impronta para la ciudad, culturalmente hablando. Los contemporáneos de la capital chilena lo recordarán, y probablemente también viajeros y turistas que lo vieron alguna vez, quedándoles grabado a fuego en las retinas.
De acuerdo a la historia que reveló alguna vez su hermano Ricardo Pizarro, en su momento un conocido integrante del mundo del ciclismo nacional y que falleció súbitamente en el año 2011, José había nacido en mayo de 1953 y vivió su infancia en Santiago. Fue el mayor de los cuatro hermanos (tres hombres y una mujer). Estudió en el Liceo José Victorino Lastarria, lo que quizás haya programado la secreta preferencia que tuvo después con el barrio de calle Lastarria, justamente. Al concluir su enseñanza media, viajó a Valparaíso en donde estudió Literatura en la Universidad Católica, pero abandonó la carrera para estudiar Computación en la Universidad de Chile, de vuelta a Santiago. Hay testigos que aseguran haberlo tenido de compañero en la Escuela de Medicina, aunque este dato no está bien confirmado aún.
Según las reseñas que se han publicado de su vida en los medios de prensa por estos días, José contrajo matrimonio en 1973 y tuvo uno o dos hijos, de acuerdo a cada versión. Después, entre septiembre de 1979 y febrero de 1980, fue voluntario de la Tercera Compañía de Bomberos, en donde tuvo un corto pero decidido servicio que incluso le llevó a tener un curioso altercado con una personaje que, en medio de una operación de emergencia, perturbaba y maltrataba a sus compañeros bomberos, según se supo recientemente en una visita a los archivos del cuartel, por un equipo periodístico de televisión.
El detonante de su estado mental, sin embargo, es atribuido a un incendio que destruyó su casa en 1982, residencia en la que vivía con sus padres y hermanos a pesar de estar cerca de los 30 años ya. Aunque ya venía arrojando síntomas desde hacía poco, este traumático drama habría sido lo que hizo el cortocircuito final en su frágil cordura y, desde entonces, comenzó a tener una vida andariega, convirtiendo la calle en su nueva y definitiva residencia.
No hay claridad sobre cuándo apareció en estos vecindarios de Santiago Centro el Divino Anticristo, mismos en donde vivía, dormía y redactaba sus extrañas publicaciones, cerca de la Plaza El Pedregal y las universidades. Parece haber sido hacia 1997 ó 1998, aproximadamente, cuando comenzó a llamar la atención de vecinos y empleados de alrededores su gruesa figura paseando por las calles, vestido con una falda de mujer hasta las rodillas, abrigado con chales y con un paño atado a su cabeza de poco cabello. Don Vieja Loca, le apodaban en esos años, cerca del cambio de milenio, cuando todavía buscaba refugio en las noches atrás de lo que hoy es el Centro GAM.
Me pregunto si todo el bagaje educacional que tuvo en su juventud habrá influido también en que José Pizarro haya escogido su hábitat en el mismo barrio de la Casa Central de la UC y el de la FAU. Cuanto menos, sí explicaría la base cultural que se asoma entre los remolinos de alucinaciones y desvaríos de sus escritos a mano en letra tipo imprenta y escasamente punteados, como éste de pensamientos náufragos, correspondiente al intitulado "Retrato Psicodélico de Simón Bolívar - Pensando en Chile":
"¿Estoy pensando que estoy histérico con las tipiquísimas? ¿Estoy pensando que por ellas me convertí en empleado público? ¿Me están diciendo que me estoy convirtiendo en un personaje histórico? Estoy pensando que es cierto que estoy histérico con las tipiquísimas. ¿Me están diciendo las tipiquísimas que me estoy desubicando? Me están diciendo que las tienen histéricas Chile y Argentina. ¿Estoy pensando que son traidorísimas las tipiquísimas? ¿Me están diciendo que soy como Foxley (equivalente)? Me estoy transcurriendo que las tipiquísimas están indignadas. Me están diciendo que son como Kojak (equivalente). Me están diciendo que estos países son comunistas. Me están diciendo que por eso quiero que se integren. ¿Me están diciendo que les tengo envidia a Chile y Argentina? Me están diciendo que quiero que se mezclen con los indios. Me estoy transcurriendo que los chilenísimos son como mujeres con los araucanos. Me están diciendo que los chilenísimos son como señoritas católicas. ¿Me están diciendo que yo soy ordinarísimo porque es imposible unirse con todos los americanos? ¿Las tipiquísimas me están diciendo que son excelentísimos los chilenos? ¿Según parece yo estoy pensando que con esto estoy asustadísimo? Las tipiquísimas me dicen que estoy desubicándome será mejor que no tome droga. ¿Las tipiquísimas están diciéndome que soy un comunistoide? ¿Las tipiquísimas me están diciendo que a los comunistas los tengo con la perdiz emborrachadísima? Estoy pensando que es ciertísimo lo que están diciendo las tipiquísimas..."
Por sobre todo, sin embargo, sus atuendos fueron el sello de garantía para la popularidad del Divino Anticristo, desde antes del descubrimiento de sus extraños dotes literarios, si es que así podemos llamarlos.
El Divino Anticristo ya en sus días deambulando en calles Portugal, Lastarria o Victoria Subercaseaux, con una de sus revistas de 2007 en mano. Fuente imagen: La Tercera.
Empujando sus dos "carrísimos" de supermercado. Fuente imagen: CNN Chile.
"Es que soy hombre y mujer, un mujerísimo, pero ni hombre ni mujer a la vez", respondía a los pocos valientes que se atrevieron a desafiar su fuerte carácter y consultarle por el extraño hibridismo de su forma de vestir. Del mismo modo, aseguraba llamarse en realidad Josefino Isabelísima o bien Isabelísimo; mas "si yo me creyera mujerísima (mujer) sólo sería un cola (gay), no un mujerísimo", le oímos comentar con su voz aguda y gran seriedad, sin esbozar ni una pizca de sonrisa, muy solemne.
La verdad es que siempre tuvo (conciente o no de ello) esa especie de ironía casi mayéutica y oximorónica para tratar su propia existencia, en la indefinición y la movilidad de los principios esenciales o definitorios más amplios o extendidos: gozaba contraponiendo en sus prédicas y escritos lo naturalmente opuesto, al empleadísimo que a la vez es principísimo, al solterísimo con el casadísimo y, como era obvio, al hombresísimo con la mujerísima, que no era lo mismo que hombre y mujer, reiteraba a veces.
Empero, algunos han tratado de darle una connotación homosexual, bisexual o transformista a su apariencia, comparación que el Divino Anticristo en realidad aborrecía, como deben saber quienes le conocieron mejor: aunque en alguna oportunidad proclamó ser también la reencarnación de una monja franciscana, una destacada profesora o una doctora, declaraba que esa especie de "memoria espiritual" (o algo parecido) le obligaba a vestirse con prendas femeninas de su encarnación pasada, como si aún fuese ella.
Más aún, la propia definición de su pseudónimo se hacía parte de aquel sorteo del apeiron y de la dualidad dialéctica: Divino porque era el "secretario de Diosísimo en la Tierra", decía, y Anticristo porque "como Cristo hay sólo uno, y es Dios, yo sólo puedo ser su 'anti' si tengo divinidad". Dentro de su delirio y tormentosa salud mental, pues, había conceptos que tenía bastante claros y meditados, anticipadamente a las respuestas. Esta misma divinidad se la autodemostraba "saliendo del cuerpo y convirtiendo su alma en un querubín", capaz de viajar a voluntad por el mundo y cubriendo grandes distancias, como repetía a veces cuando andaba cargado a los contenidos más metafísicos.
Y desde aquella ambigüedad absoluta, en la comprensión sin brújula, desde esa conciencia perdida en esos océanos etéreos, ardientes y fulgorosos (en los que muchos ilusos querían encontrar claves o mensajes secretos disfrazados de locura), filosofaba en parte de una iracunda confesión que titula con violencia "Yo inventé el cable de la muerte":
"Es un cable de acero muy increíble pero poco simpático con los asquerosos judíos que rompen poto a las mujeres y los niños porque este cable lo van a usar los NAZIS NAZIS NAZIS para esposar a los asquerosos antedichos los cuales asquerosos se van a ir caminando por el cable derechito al camión o al carro de tren que los va llevar al CAMPO DE CONCENTRACIÓN o al barco al desguace que los llevará a la ISLA NUCLEAR donde serán incinerados donde llegarán los esqueléticos del todo el mundo. NOSOTROS CREEMOS que este cable puede ser también un alambre gruesísimo cuando se trate de distancias conocidísimas dentro o fuera del CAMPO DE CONCENTRACIÓN. Entonces, si hay una redada de asquerosos en un estadio deportivo por ejemplo el camión o los camiones pueden estar a 200 ó 300 metros del lugar de apartamiento de los asquerosos donde todas las personas deberán pasar solas sin compañía corriendo una distancia de por lo menos 20 metros a fin de que los ALUCINÓGENOS puedan delatar a los asquerosos porque si corren acompañados de algún poderosos COMERCIANTE O MILITAR muy increíble los ALUCINÓGENOS se quedan calladísimos y aunque el asqueroso sea un cocodrilo o un manos de tijera grande los ALUCINÓGENOS lo van a mostrar igual que su ACOMPAÑANTE que lo protege por algún motivo particular o porque el JETÓN cree que anda con un JIL IGUAL QUE ÉL que cree que todos son tiernos por ser de la misma profesión o del mismo vecindario ETC., ETC, ETC. NOSOTROS PRÓXIMAMENTE PUBLICAREMOS UN LIBRO DONDE APARECERÁN MUCHAS ALUCINACIONES A FIN DE QUE LOS NAZIS NAZIS NAZIS NO COMETAN ERRORES. COMO YA DIJIMOS los ratones que están corrompidos se ven como ratones enfermos asquerosos y no pueden ser convertidos en esqueléticos por lo tanto deben ser baleados inmediatamente en el hocico y sepultados".
Su involuntario salto a la popularidad y la dispersión de estas extrañas obras escritas, atrae a varios reporteros, fotógrafos y periodistas hasta él. A no todos los recibe con la misma disposición, sin embargo, pero el punto del no retorno ya está dado y salta también a la literatura, como todo personaje generacional de las calles de Chile, apareciendo mencionado en obras como "EME/A: La tristeza de la no historia" de Claudia Apablaza. Además, se crea una marioneta representándolo una de las temporadas del programa televisivo "31 minutos", y se sabe de un personaje de obra de teatro inspirado en él.
En los carros de supermercado que empujaba, en tanto, iba toda clase de artículos de escritorio, muñecas y juguetes, cachureos, antigüedades y objetos varios que encontraba en basureros o que le cedían buenos samaritanos; tal vez los sacaba de algún misterioso baúl de tesoros que sólo él conocía. Eran los que le daban sustento, poniéndolos en venta en calle Lastarria en la primera cuadra y ocasionalmente en Portugal, con la técnica de "parchar": extendía una gran tela y los disponía encima, ofreciéndolos al público a precios muy bajos, a veces con cosas tan atractivas como libros viejos y objetos caseros que eran verdaderas reliquias para coleccionistas.
Recuerdo que mi jefe de esos años, en la agencia, le compraba algunos ejemplares literarios y hasta delató ante él a un sujeto inescrupuloso que intentó robar uno de los libros que ofrecía allí. Su buen gesto recibió unos muy cuerdos y razonables agradecimientos por parte del Divino Anticristo, reacción desconcertante a quien sólo lo identificaba como un loquito más.
Llamando a su puesto "el negocio persa", pasaba algunas horas del día allí, vendiendo no sólo su mercancía, sino también sus extrañas revistas y panfletos. Lamento no haber conservado todos ellos, que presté o no supe atesorar a tiempo, en los que solía repetir enfermizamente textos que empezaban con frases como "Estoy pensando que..." o "Nosotros creemos que..." para señalar el inicio de lo que iba a ser alguna reflexión de su parte, en hojas acompañadas en la fotocopiadora por alguna imagen del encabezado.
A veces, su mal carácter o sus caprichos asomaban allí mismo, en el puestillo, atendiendo al público: hubo ocasiones en las que levantaba con una piedra o palo sobre el paño, un cartel con la frase "Sólo atiendo mujerísimas poh", y no había cómo sacarlo en tales días de esta decidida discriminación sexual en su comercio. Para fortuna suya y de su búsqueda de recursos, esta pésima costumbre fue quedándose atrás y el cartel acabó convertido en sólo un adorno más de su "negocio".
Otras veces, el Divino Anticristo se molestaba con los clientes que preguntaban demasiado por sus productos y sus precios, sin concretar una compra, o bien cuando alguien se detenía a conversar en la calle frente a su lugar, tapándolo o estorbando a la vista. Me acuerdo, por ejemplo, de la vez en que cometí esta imprudencia con una amiga y clienta de esos años, Antonieta, que vivía por entonces en el otro extremo de Lastarria con Merced, debiendo soportar por entonces el infierno de bullicio nocturno y fiesta al que sometía la comunidad residente un conocido animador de televisión. Hablábamos tranquilamente de ese mismo asunto a pasos del Divino Anticristo, cuando éste se nos acercó ofuscado alegando: "¿No pueden conversar un poco más allá? ¿Que no ven que me echan a perder el negocio?". No hubo disculpa capaz de devolverle el buen ánimo ni llamarlo al perdón, por supuesto.
Barrio de calle Portugal y las torres de la Remodelación San Borja. Fue el hábitat del Divino Anticristo desde su llegada al vecindario.
La turística y bohemia calle José Victorino Lastarria, suerte de continuación de Portugal hacia el Norte cruzando la Alameda, en donde también era frecuente ver paseando al Divino Anticristo. En el edificio esquina de la derecha, se observa el recientemente inaugurado gran mural del artista Luis Núñez, para el Festival Hecho en Casa 2017.
Sus escritos fotocopiados en la "Librería Flor de Lis", tipeados y encuadernados a mano, eran vendidos en su "negocio" de Lastarria especialmente para los estudiantes universitarios y admiradores que tenía en el vecindario. Una obra grande titulada "América Alemana" y otra más liviana, con el nombre de "El Anticristo" y luego "Solución", eran confusas y satíricas odas a ese mundo íntimo de pensamientos y reflexiones tormentosas del Divino Anticristo, elaboradas con un ojo puesto en el mundo real y otro en el caos de sus desórdenes, creando una mixtura única. Algunos titulares de estos pasquines eran "¿Quiénes me conocisemen?", "América del Sur en el Imperio que Viene", "La velocidad de la paz y la opulencia" y los ya casi míticos "Cómo ser un nazi de tomo y lomo" o "Cómo sobrevivir en el Imperio Nazi".
Así se respondía para sí, en su diatriba "¿Cómo pueden repartir plusvalía los dueños de industrias bancos fábricas y negocios en general?":
"NOSOTROS CREEMOS que los industriales del calzado ya se están poniendo con el 20% de sus PLUSVALÍAS AL TESORERO DEL EJÉRCITO de Chile LO CUAL NOSOTROS NO TENEMOS NADA QUE VER CON MONOS que creen que los militares del EJÉRCITO DE CHILE son todos sinvergüenzas y NO TENEMOS NADA QUE VER CON MONOS QUE CREEN QUE LOS MILITARES CHILENOS SON INCAPACES DE GOBERNAR un país tan pequeño como Chile LO CUAN NOSOTROS SABEMOS que los militares chilenos de poca monta no tienen nada que ver con MONOS QUE CREEN QUE LOS NIBELUNGOS DE MÉXICO D.F. tienen que ver con los nibelungos de ESPAÑA West SIN CONSIDERAR QUE NOSOTROS NO TENEMOS NADA QUE VER CON MONOS que creen que no hay manera de determinar cómo se reparte el 20% de la PLUSVALÍA que pertenece a los parientes directos de los DUEÑOS de fábricas, etc., etc., etc. LO CUAL NOSOTROS CREEMOS que cada uno sabe en qué proporción reparte su plata entre sus parientes y en todos los países no es lo mismo porque hay una excepción que es INDONESIA donde los tíos y los primos son enemigos así que solamente el DUEÑO debe repartir el 20% de su PLUSVALÍA entre los que son sobrinos nietos hijos adoptivos y legítimos mamísimas y hermanísimos adoptivos nada más. Siempre los que son de sexo masculino entre los 15 y los 40 años y las mujeres entre los 15 y los 35 años. Así ya se saben que el 20% de los parientes directos se reparten como quieran salvo en INDONESIA. NOSOTROS CREEMOS que el 20% de los EJÉRCITOS debe ser entregado como un cheque al TESORERO DEL EJÉRCITO y en ningún caso al Ministro de Defensa. NOSOTROS CREEMOS que el 60% del DUEÑO es completamente increíble así que los DUEÑOS Y SUS HIJOS NO TIENEN NADA QUE VER CON MONOS NI MONOS LO CUAL ELLOS SON de la donchevitísima Y NADA MÁS".
Su obsesión iba con temas como el análisis político, el nazismo alemán o enfermedades como el cáncer. De esta última, por ejemplo, decía haberse enterado de una cura practicada secretamente en los Estados Unidos, pero que sólo permitía vivir cuatro años más al paciente. Tal inspiración creativa y prolífica, además, provocó la circulación de mitos tales como que había sido un prestigioso abogado caído en desgracia, un gran dirigente político anticomunista enloquecido o un médico que descubrió la cura de tan cruel enfermedad antes de perder el juicio.
Como sea, en dichos pasquines el vagabundo pasaba por meditaciones profundas, denuncias y conclusiones pretendiendo tocar varias áreas o temas: política, sociología, educación, ingeniería, análisis internacional, nazismo, marxismo, ciencia, espectáculos, medios de comunicación, diseño de vestuario, todo. Huracán de contradicciones, por supuesto: despotricaba contra los judíos que consideraba "falsos israelitas" pero despreciando el antisemitismo dirigido a dicha filiación; las emprendía contra la ciencia al tiempo que defendía "la verdad" en los enfoques científicos; y arremetía contra el fascismo dejando entre ver que las sociedades corporativas y estrictas salvarían al mundo.
Cuando se le consultó alguna vez por sus fuentes y las razones de sus reflexiones, aseguraba poder conectarse por telepatía con editoriales importantes de los Estados Unidos, de Alemania y del resto de Europa; también aseguraba ser un filósofo alemán o la reencarnación de uno, cosa que podría estar relacionada con lo que se cuenta de un supuesto hijo suyo (dos, según él), que habría ido a estudiar y vivir en Alemania. Parte de su definición como "mujerísimo", pues, se debía a su convicción compartir en la línea de reencarnaciones personales, el paso por varios prominentes hombres y mujeres que sólo él identificaba y recordaba.
"¿Parece que no saben que yo demuestro que somos telepáticas las tipiquísimas? ¿Estoy pensando que las tipiquísimas están histéricas porque se está manifestando un Príncipe Diosísimo? ¿Estoy pensando que las tipiquísimas están histéricas porque se están manifestando con vestidos de mujer? ¿Parecen que no saben que yo soy el Anticristo por antonomasita?".
El personaje también adquiría o recibía de regalo algunas prendas de vestir de segunda mano, que paseaba en su inseparable carrito ofreciéndolos a la venta a trabajadores del sector a precios irrisorios. Recuerdo a algunos empleados del sector de descargas del supermercado ubicado en Portugal con Carabineros de Chile, en la Remodelación San Borja, probándose varias parkas y chaquetas con las que apareció por allí a la venta.
Por cierto, se consideraba también algo así como un diseñador de moda, publicando propuestas para vestimentas de mujeres, de hecho. Alegaba, de paso, que la ropa era en las mujeres "lo que las plumas en las gallinas", por lo que cuando se destapaban mucho en el verano parecían "gallinas desplumadas". Con esta autoridad, criticó duramente la forma de vestir del Presidente Sebastián Piñera y la Primera Dama doña Cecilia Morel. Y cuando un periodista le dejó una nota preguntando por esta aventura como modista, el Divino Anticristo le envió la siguiente respuesta, en donde expone otra vez su desagrado a la idea de ser vinculado con la homosexualidad, por su aspecto travestido:
"NOSOTROS CREEMOS QUE NUESTROS DISEÑOS DE VESTUARIO fueron un fracaso porque las niñas de la UC interesadas en en hacer UNA EXPOSICIÓN O DESFILE DE MODELOS fueron sometidas por un maricón sacerdote y todo fracasó rotundamente. Además los DISEÑOS QUE HICE para los pilotos o maquinistas mejor dicho del Transantiago fracasaron porque se cagó de envidia el empresario chamullento que dijo que era vergonzoso que un 'maricón' haga estos diseños tan maravillosos y sencillísimos etc., etc., etc. Eran las TRES ELEGANCIAS DE USO DIARIO de Primavera-Verano y LAS TRES  de Otoño-Invierno. Es todo y nada más".
Con todo lo que reunía en esas pequeñas ventas, José Pizarro se sostenía y se alimentaba, partiendo por su muy temprano desayuno en un local comercial del sector, además de pagar los siguientes impresos que ofrecería en la calle. No aceptaba regalos para comer, salvo en muy contadas excepciones: el orgulloso Divino Anticristo pagaba por todos sus consumos, asegurando que la miseria y las carencias eran una especie de ascetismo franciscano o su forma de alcanzar la divinidad como figura del Anticristo al servicio de Diosísimo, apartándose del sistema y enfrentando la vida con una espartana escasez material.
Sector preciso de calle Lastarria muy cerca de la Alameda, en donde el Divino Anticristo "parchaba" vendiendo cachueros, libros y antigüedades.
A pesar de lo mucho que se exponía y de lo conocido que era, no le gustaban los periodistas, sin embargo: más de una vez negó entrevistas, alegaba porque publicaban las peores fotos que le tomaban (donde más "gordo y andrajoso" aparecía) y, en otra ocasión, cuando accedió a una, dio aviso de ella en "Solución" con una nota titulada: "Nos entrevistó un periodistoide del Clinic".
Además, aunque en estos momentos se ha insistido apelar a canciones, obras de arte (como un cuadro de Diana Navarrete), murales urbanos, representaciones de títeres y hasta piezas de teatro alusivas al Divino Anticristo para recordarlo, él detestaba estas dramatizaciones de su imagen, de su creación: en su caldo confuso de pensamientos y juicios, lo consideraba una falta de respeto a la condición nobiliaria extraterrenal que creía poseer, por estar vinculado a principísimos de abolengo familiar.
José tenía mucha preocupación por su aspecto personal cuando llegó al barrio de la Remodelación San Borja. Aunque se lo identificará siempre por el desaseo y las ropas harapientas que usaba en su última década, fue difícil para él aceptar que se le negara acceso a las llaves de agua de la FAU y que el cierre de las rejas le impidiese entrar temprano al Parque San Borja para su lavado personal. "Parece que todos quieren ver sucio e indigno al Divino Anticristo, ¿pueden creerlo?", reclamaba frustrado en esos días.
Había sido en 2006, ya siendo José la excentricidad de enorme popularidad de la capital, que su hermano Ricardo se acercó a los medios de prensa intentando aterrizar la imagen idealizada y ornamentada que se le había hecho del Divino Anticristo, mostrándolo tal como era en aquel momento: una persona con sus facultades mentales perturbadas, sobreviviendo en condición de calle y que requería de urgente ayuda.
Ese mismo año, José estuvo dos meses internado en la Clínica Psiquiátrica Normita Fournet de calle Carmen y por petición de su hermano con intervención de la Municipalidad de Santiago. Aunque no era lo óptimo ni lo que más hubiésemos esperado para él, quienes llevábamos años conociendo ya al Divino Anticristo, supusimos por entonces que sería la mejor salida a mano para resolver la vida de carencias y peligros que ya estaba enfrentando el cada vez mayor personaje. En el fondo, era la esperanza de prevenir precisamente lo que ha sucedido en estos días.
Empero, a José se le había apartado de este establecimiento psiquiátrico a pesar de que allí mismo le fue diagnosticada esquizofrenia paranoide crónica, por lo que su hermano inició la campaña para que encontrara un lugar seguro en donde ser atendido. Incluso se publicó un sitio web para su asistencia: "Salvemos al Anticristo".
Sé que puedo sacar ronchas y herir pasiones con esto, pero no cambiaré mi impresión para caer en gracia: como suele suceder que el romanticismo tiene algo también de neurótico, muchos estudiantes universitarios equivalentes al fansclub del personaje, saltaron como heridos por el rayo cuando se conoció de su internación en dicho centro, agrupándose en una cruzada con el eslogan "Liberen al Anticristo". Con una serie de manifestaciones que denominaron "actos poéticos" y que irritaron a la familia del Divino Anticristo (como hacer una marcha con pañuelos en la cabeza, a la usanza suya), se manifestaron por Lastarria y alrededores, aplaudiendo la noticia de la salida de José desde la clínica y adjudicándosela como un logro, ante la desazón de sus hermanos.
De regreso ya en la calle, entonces, José declaraba que con la campaña de sus admiradores "lo habían salvado", pues la clínica "era puro chamullo" y descubrió allí que las enfermedades que le habían adjudicado eran supuestas calumnias de las inmobiliarias del barrio Lastarria, que no lo querían más allá porque "bajaba la plusvalía" de los nuevos departamentos en venta.
Por entonces, aseguraba también que se venían tiempos mejores para él en la calle, pues los inviernos se estaban acabando en Chile... Y continuaba desvariando bajo titulares a veces tan soeces como "Los empleados públicos tienen la pichula hedionda a cuea", donde arremetía nuevamente contra el gremio de los funcionarios, por los que jamás manifesto mucho aprecio:
"Para terminar DIGAMOS que los empleados públicos que limpian cuevas a niñísimos y a 'viejitas' y a toda clase de mujeres platudas y wetequeras no duran mucho tiempo porque las infecciones extremas de los microorganismos que les entran por la piel y bacterias peludísimas de la misma manera que los medicamentos de parche los destruyen rápidamente y mueren en poco tiempo ocultos por sus parientes en las clínicas ad-hoc es todo y nada más. Lo peor es que algunas 'viejitas' los obligan a dormir con ellas y cuando despiertan a media noche se dan cuenta los empleados públicos que la 'viejita' se cagó hace dos o tres horas y ellos están bañándose en su caca extremadamente fétida y tienen la piel enrojecida e inflamada por las bacterias patógenas, etc., etc., etc.".
A partir de ese momento, además, varios de sus "rescatadores" (supongo que algunos de los mismos que suelen buscar casa a célebres perros callejeros, pero que consideraron inhumano darle techo y cama limpia a Pizarro) prácticamente lo dejaron nuevamente a la deriva y quedaron satisfechos con sólo verlo deambulando en la precariedad de la indigencia y con poder comprarle sus revistas. Si bien accedió a quedarse en algunas noches frías en albergues, se trató de dar nueva asistencia al Divino Anticristo, pero nunca más la aceptó, ni siquiera de los vecinos, que en general le tenían bastante simpatía y casi lo consideraban un residente más, tras su fallido paso por la clínica.
Una de sus publicaciones con la propuesta de cómo será el futuro "Imperio de América del Sur", en donde se observa a Chile, Argentina, Uruguay, Perú y Bolivia fusionados en una nueva Macedonia.
Algunas críticas de moda y diseño de vestuario, publicadas en sus escritos. En este caso, se refiere a Cecilia Bolocco.
La misma temática de crítica de moda anteriormente vista, en una de sus revistas. En este caso, va dirigida a Raquel Argandoña.
Aunque tenía sus momentos de mal humor y rabietas con garabateos incluidos, José no era insultante con la gente y se asegura que jamás fue agresivo con los vecinos, estudiantes o paseantes; ni siquiera con los tontos que le gritaban pesadeces desde vehículos que pasaban junto a él, como pude observar un par de veces. Sin embargo, gran parte del problema con la asistencia que requería, además de la inesperada muerte de su hermano Ricardo, se debía a las dificultades que ponía el propio José cuando se sentía invadido o abordado de forma imprudente por los que consideraba intrusos y aparecidos en su vida.
Que la situación de el Divino Anticristo ya no era la mejor allí en estos barrios (a pesar de lo que querían seguir pregonando quienes lo veneraban como un poeta maldito o un profeta), quedó claro en su intento de 2009 de marcharse a Los Andes, hasta donde llegó "caminando durante tres días", según él, argumentando de paso que el viaje lo hizo escapando de la lluvia de Santiago. Para aligerar su carga, cambió su pesado carro de supermercado por un liviano coche de bebe al que adaptó para sus requerimientos. Sin embargo, dijo también que el calor de la localidad y la poca venta de sus escritos, lo trajeron de regreso a Lastarria en enero de 2010, aunque su hermano vivo aseguraba que fue él quien lo devolvió a la capital tras haberlo ido a buscar.
Al encontrarse con el clima electoral de la segunda vuelta presidencial de ese año, que enfrentaba a Eduardo Frei Ruiz-Tagle con Sebastián Piñera, el personaje tuvo la notable idea de hacer su propia evaluación del escenario político y publicó así una serie de documentos que tituló "El Evangelio del Divino Anticristo", que habría tenido buena venta y le convenció de quedarse en Santiago otra vez.
Con el tiempo, especialmente tras salir de la clínica, José también había comenzado a usar pantalones, dejando atrás su época con faldas. No quería que lo confundieran más "con un cola", según confesó, además de sentirse ya viejo y con menos tolerancia al frío. De acuerdo a lo que declaraba con relación a este cambio, también lo habrían motivado a usar la prenda masculina supuestos reclamos de comerciantes del sector... Según él, recalco.
Suspendió algún tiempo sus publicaciones, por cierto, pero después regresó a su autogestión editora contagiado el contexto electoral. Sus leales seguidores volvieron a celebrar, ahora con este retorno a las letras, viendo la luz proclamas nuevas al estilo de ésta, "¿Cómo será el Imperio sin Estado?":
"NOSOTROS CREEMOS que los nibelungos del África Corps quieren hacerse cargo de las industrias piñuflas de Asia Menor que son los países balcánicos y del MEDIO ORIENTE inclusive. NOSOTROS CREEMOS que los nibelungos del ÁFRICA CORPS no tienen nada que ver con monos y van a destruir todas las industrias piñuflas que tiene  los indios y los ISRAELITAS VERDADEROS que son internacionalmente piñuflas pero que no tienen nada que ver con monos  tampoco y van a destruir todas las industrias medianas y grandes que son máquinas de movimiento perpetuo porque no producen más que para vivir mejor que otros y nada más.  NOSOTROS CREEMOS que los nibelungos del ÁFRICA CORPS no tienen nada que ver con MONOS dicen y van a destruir todas las industrias chicas y grandes que no tienen dónde vivir sus duelos y nada menos. NOSOTROS CREEMOS que los nibelungos del ÁFRICA CORPS no tienen nada que ver con MONOS tampoco quieren destruir también las jaulas de los conejos que tienen los indios salvajes del África Corps chico y no saben dónde vivir sin sus conejitos que son millones de conejos alimentados con sobras de restoranes y que no son para venderlos como comida sino que son para venderlos a los franceses que los tiran en los campos norteamericanos en TEXAS justo antes de las cosechas para producir pérdidas de miles de millones de dólares sin embargo el OBAMA cree que es el PRESIDENTE DE TODOS los norteamericanísimos y nada menos. NOSOTROS CREEMOS que los australianos van a demoler todos los edificios públicos porque no sirven para hacer departamentos si sus piezas son tan altas y estrechas porque el ingeniero que los planificó los traicionó rotundamente pensando que ellos le culiaron a su hermana lo cual tiene que sentirse chiquititos cuando tengan que estar mucho rato durmiendo en una cama o bien en un árbol gigante hueco y nada más. NOSOTROS CREEMOS que los australianos del WEST End no tienen nada que ver con monos y creen que los nibelungos del ÁFRICA CORPS que llegan en barcos grandes sin mochilas y con máquinas fotográficas CANON que en el fondo son mediocres comparadas con las NIKON que son japonesas pero los lentes y la óptica en general son de los ALEMANES o mejor dicho LAS PERSONAS QUE NO TIENEN PARIENTES EMPLEADOS porque esto significa ALEMÁN y nada menos. NOSOTROS CREEMOS que los alemanes piñuflas que están viviendo en FRANKFURT o en COREA DEL NORTE no tienen nada que ver con monos dicen y se ponen apellidos alemanes mostrando su carnet en INTERPOL y nada más. NOSOTROS CREEMOS que los periodistas alemanes piñuflas son camafeos de los norteamericanísimos más empingorotados del ÁFRICA CORPS".
También empezó a exagerar cada vez más sus comentarios sobre poderes telepáticos, en este período: en sus últimas entrevistas y escritos, aseguraba que podía escuchar conversaciones privadas hasta entre Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, o que podía contactar telepáticamente contenidos de prestigiosas revistas científicas anticipando avances de enfermedades como el cáncer y el SIDA.
Ilustración del Divino Anticristo y lugar en  donde se realizó el velatorio popular tras su fallecimiento, en calle Padre Luis de Valdivia llegando a Lastarria, otro de los sectores en donde se desplazaba regularmente empujando su "carrísimo".
Sin embargo, sucedió que los vecinos comenzaron a verlo decaído y cada vez más débil, posiblemente enfermo. Él no parecía muy preocupado de su propia salud y nuevamente rechazaba ayudas.
"NOSOTROS CREEMOS QUE EL MUNDO en Chile no terminará jamás porque se va a Inglaterra con todos los demoncitos que cumplen condena en el INFIERNO SUAVE porque Chile es ahora un PURGATORIO SUAVE SUAVE Y SUAVE PENSANDO que las tipiquísimas SE CASEN LUEGO Y SE VAYAN a Españísima o MEJOR DICHO AL VALLADOLID GRANDE del Bruselas chico de Francia entonces tenemos que solamente quedan en Chile los solterísimos esclavos del CÉSAR QUE ESCRIBE y nada menos".
A sus 64 años, iba ya a paso más lento y con dificultades para empujar sus carros. Todo esto, mientras otros creían que bastaría salvarlo comprándole sus publicaciones de fotocopia y encuadernado con cinta de embalaje. Se veía delgado, además, y al parecer algo presentía, porque dicen por allá que había estado comentando que contaba con cierto dinero reunido para pagar el momento de su fallecimiento. No obstante, desoía todas las recomendaciones de amigos y residentes, intentando persuadirlo de acudir a un médico, teniendo tan cerca la Asistencia Pública, a sólo pasos de su lugar de reposo.
En la madrugada del sábado 14 de octubre de 2017, hacia las 04:15 AM, fue encontrado el cuerpo sin vida del Divino Anticristo, en un pequeño patio enrejado de Marcoleta 328 casi con Portugal, a un costado del Centro de Especialidades Médicas de la Universidad Católica. Carabineros llegó al lugar y descartó de inmediato la participación de terceros, recogiendo sus restos para enviarlos al Servicio Médico Legal. Sólo se supo que falleció de causas naturales allí en su rincón de cada noche, acompañado sólo por la banca donde pernoctaba, las cargas de sus carros de supermercado y algunas pocas pertenencias que no tardaron en desaparecer, tras ser levantado el cadáver bajo el Sol primaveral de esa mañana.
La noticia se expandió causando desazón y congoja. Pocos personajes de la calle han generado tanta atención de los medios de prensa al momento de morir, y es que todos lo conocían o lo identificaban, cuanto menos. Alguien pegó una grande pero sencilla ilustración del Divino Anticristo sobre papel, en calle Padre Luis de Valdivia llegando a Lastarria, en donde se improvisó una velatón en su memoria. Aún está allí, mientras escribo estas líneas, con velas derretidas y flores.
Sus familiares han tratado con extrema reserva los detalles del retiro del cuerpo de José Pizarro y la realización de sus exequias. Su hermana incluso se negó a ser entrevistada telefónicamente por un canal televisivo. Es como si se sepultara con él todo el corolario romántico y poético que majaderamente se le quiso dar, quizás en desmedro de las muy reales necesidades y carencias de este hombre tan singular y lleno de incógnitas; tan icónico y rotundo, como fue su alter ego el Divino Anticristo.
De todos modos, será otra tristeza de la ciudad ver, desde ahora, tan vacío su lugar en calle Lastarria, su dormitorio abierto en Marcoleta o la vereda de calle Portugal, ya sin más huellas de su presencia que las de su recuerdo imperecedero en la cultura y la memoria de Santiago.
Es lo único que nos dejará su misterio, como una redención de su imagen y un soplido de perpetuidad para su enigma jamás resuelto.

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